Capítulo 3 — Nos vemos de Nuevo
Con tan solo un día de convivencia con Erika, Misty podía notar las enormes diferencias que tenía con la Líder de Pokémon Hierba. Para empezar, mientras la pelirroja se conformaba con un lugar que tuviera una cama cómoda y una ducha para asearse, su compañera no quería pasar sus días en Ciudad Verde en cualquier sitio, así que de alguna forma la terminó convenciendo de alquilar un departamento bastante más costoso del que ella hubiera elegido. Al inicio se resistió considerándolo un lujo, pero le bastó relajarse en la extensa bañera con burbujas para aceptar que no venía mal. Después de todo, al compartir la renta gastaba lo mismo que estando sola.
Pero el estilo de vida no era lo único que la diferenciaba de su inesperada compañera de apartamento. Ambas tenían personalidades totalmente diferentes, pero por suerte, compatibles y se alegraba de tener con quien compartir sus frustraciones...
"¿Tiene su vivienda dentro del Gimnasio? "
—¡Sí! Por decimocuarta vez. Sí, vivimos en el Gimnasio — Gruñó perdiendo la paciencia, mientras marcaba con un círculo la respuesta a la pregunta que ya había contestado en otros formularios. Erika levantó la mirada de sus propios papeles y le regaló una sonrisa comprensiva.
— No dejes que esto te altere, Misty. Solo responde las preguntas. — La aludida la miró molesta. Su compañera llevaba ventaja en sus respuestas, ya que no se distraía tan fácilmente con la frustración de responder una y otra vez las mismas cosas.
— Pero es desesperante — Se quejó y volvió su atención a las palabras frente a ella — Mi Gimnasio se está cayendo, literalmente. — Sus ojos pasaron fugazmente por la siguiente pregunta.
"¿Cuántas personas habitan en el Gimnasio?"
— Creo que mejor beberé otro café — Suspiró, echando la silla hacia atrás para levantarse y de paso estirar un poco sus músculos.
— Quizás sea mejor si bebes un té — Escuchó que le sugería —Si sigues tomando cafeína empeorarás tus nervios.
— De acuerdo ¿Quieres un poco?
— Sí. Dos cucharadas de Azúcar. Gracias. — Le respondió mecánicamente, con la mirada enfocada en los papeles.
Solo alejarse de los formularios le sirvió para enfriar su mente. Llevaban varias horas en aquella tediosa tarea y la ansiedad por terminar de una buena vez se acrecentaba con cada formulario terminado. Lo más desesperante para ella era que en la cantidad de preguntas que respondió hasta el momento ninguna contemplaba la gravedad de su problema.
El Gimnasio Celeste, su hogar, su trabajo, se estaba derrumbando. Luego de una intensa tormenta y una inesperada crecida del mar, la humedad comenzó a invadir las paredes debilitadas, eso empeoraba la situación que venía soportando el edificio con bajo mantenimiento. Misty y sus hermanas trabajaban arduamente por su Gimnasio, pero sin nada de ayuda, era una lucha que estaban perdiendo.
— Oye, Erika. No encuentro Té. — Le gritó mientras buscaba en las alacenas. Desde la otra habitación se escuchó que la chica se levantaba de la silla, acercándose a la cocina.
— Oh, creo que no hay. No recuerdo haber comprado. — Misty la observó por sobre su hombro con desconfianza. La líder de cabello azul llevaba su dedo índice al mentón, simulando que pensaba en el dichoso té — Tendrás que ir a comprar
— ¿Eh? Fue tu idea — Se quejó llevando sus manos a las caderas — Además, estoy más atrasada que tú con el papeleo
— Bueno, bueno. Iremos juntas
— Pero solo compraremos té y volvemos rápido. Quiero terminar con esto.
El mercado de Ciudad Verde era notablemente más espacioso que el de su ciudad natal, pero Erika se mostró algo sorprendida de lo "pequeño" que era ese lugar comparado con el de Azulona. A la pelirroja no podía importarle menos ese detalle, pero su acompañante ignoró su apuro por comprar el té e irse, escuchando sus protestas pero tomando un carro de todas formas. Misty suspiró resignada, sin energías para discutirle, suponiendo que no lograría que se fueran rápidamente (ya comenzaba a comprender que Erika no pretendía hacerle el menor caso)
Mientras la líder de pokémon hierba se perdía en el pasillo de cuidados personales, observando con detalle los productos de belleza que se esparcían por las góndolas, la otra decidió ir en busca de lo que realmente necesitaban en el departamento, tratando de recordar que otros artículos podrían hacer falta además de la dichosa infusión que, supuestamente, serviría para bajarle los nervios.
Caminando por un pasillo, sus ojos se fijaron en una publicidad de cartón que se erguía en medio del camino, adornando una góndola de cereales. Era una silueta en tamaño natural de un sonriente "Maestro Pokémon" que promocionaba una de las marcas de copos de maíz, teniendo en sus manos una caja que apuntaba al frente. Misty miró fijamente los ojos brillosos con expresión determinada del cartel y se resistió el impulso de golpearlo. Lo que menos quería en ese momento de frustración que venía acarreando era ver el rostro de Ash Ketchum, ni siquiera pintado en un cartón. Dio media vuelta bruscamente, queriendo escapar de la mirada intensa que le devolvía la fotografía y chochó de narices con alguien…
— Lo siento…— Se disculpó, retrocediendo un paso.
— Oh, pero si eres "la chica que no es de Ciudad Celeste" — Frunció el ceño al escuchar la voz y levantó la mirada para encontrarse con el Maestro Pokémon en persona, quien lucía unos exageradamente grandes anteojos oscuros. No sabía si la frase que acaba de pronunciar era un sarcasmo o solo intentaba hacerse el simpático, de igual forma, tuvo que aguantarse las ganas de dejarle una caja de cereal de sombrero. Una de las que él mismo promocionaba —Nos vimos ayer, ¿Recuerdas?
— No. Me está confundiendo con otra persona — Le respondió secamente y dio unos pasos hacia adelante para pasar por su lado e ignorarlo.
— En el restaurante. — Insistió él. Misty no pudo evitar deleitarse con la idea de desconocerlo. Parecía que la pequeña estrella no podía creer que alguien no supiera quién era. Lo miró, simulando que trataba de recordarlo. Ash se quitó los lentes y la observó fijamente, conservando esa sonrisa simpática en sus labios.
— Ahora sí lo recuerdo. — Su rostro continuaba serio, aunque por dentro quería echarse a reír en su cara — Es el tipo extraño que se acercó a mi mesa — No parecía ser la respuesta que esperaba el Maestro, quien desvió levemente la mirada hacia el cartel a espaldas de ella.
— Sí…
— No sé con quién me confunde, pero ya le dije que no lo conozco.
— Bueno, eso no es del todo cierto. — Misty alzó una ceja y él le indicó con la cabeza el cartel de los cereales. — Soy Ash Ketchum.
— Ah
En ese momento Misty agradeció internamente la insistencia de sus hermanas para que participara en sus espectáculos. Estaba dando la actuación más creíble de todas las que haya realizado en alguno de los escenarios del Gimnasio y la estaba disfrutando plenamente. Le dedicó una sonrisa evidentemente forzada y pretendió seguir su camino.
— Un gusto. Señor Maestro Pokémon — Tal vez no hayan sido las palabras más sabias para decir con ese tono despectivo. La mano de Ash se extendió hacia su muñeca en un movimiento tan rápido que no pudo eludirla.
— Eres Misty, ¿Verdad? — Los ojos marrones oscuros e intensos se fijaron en los suyos. La simpatía se había evaporado, podía ver que dentro de él fluía la misma ira que ella sentía
— Aquí estás. Te estuve buscando. — Se soltó del agarre y le sonrió realmente agradecida a su compañera, quien se había acercado desde detrás de Ash. Quizás no se conocían demasiado, pero solo una mirada le bastó a Erika para entender la situación o eso era lo que la pelirroja esperaba. La chica de cabellos azules dirigió su mirada al Maestro Pokémon, quien seguía con sus facciones duras y rígidas mirándola solo a ella.
— Hola Ash. — El aludido desvió sus ojos a la recién llegada, su expresión no se suavizó ni un poco
— Hola, Erika.
— ¿Se conocen? — Preguntó la líder de pokémon hierba inocentemente.
— Sí
— No
— ¡No mientas! Ya te burlaste lo suficiente, ¿No crees? — Exclamó exasperado, gritándole en la cara.
— No sabía que fuiste a Ciudad Azulona, Ash. — Intervino Erika. Ash no la miró.
— Hace años que no voy ¿Qué tiene que ver con esto?
— No entiendo ¿Cómo la conoces si no estuviste allí?
— ¿De qué hablas? — Al fin desvió su vista furiosa de ella y se dirigió a la otra Líder.
— Ella es empleada de mi Gimnasio. Vino conmigo para asistirme en llenar los formularios de petición. Ya que tú no piensas ayudarnos…
— Pero…
— Le dije que no lo conocía. No quiere creerme.
La incomodidad de Ash era tan obvia que parecía palpable. Si no hubiera bajado su mirada al suelo avergonzado, el Maestro podría haber notado la sonrisa de complicidad entre las dos mujeres a su lado.
— Tenemos que irnos. Aún hay muchos papeles por llenar.
— Sí.
Alzando el mentón, con una postura erguida y orgullosa, Misty pasó por su lado para alejarse de él. Aunque lo transpirado allí no resolviese ni un poco su situación con el Gimnasio ni con la Liga, sintió que había ganado una pequeña batalla.
Cuando la vio observando su cartel, un impulso lo llevó a acercarse. No podía explicar ni a sí mismo porque lo hacía, su cuerpo se movía solo y lo único que pensaba era en hablarle.
Había algo en ella, algo que le hacía sentirse nervioso y confiado a la vez.
Seguía insistiendo con que no se conocían y él quería creerle. Necesitaba pensar que era otra persona, no podía ser que se sintiera tan atraído por ella otra vez. Por eso, cuando la frase "señor Maestro Pokémon" llegó a sus oídos, un dolor profundo acompañado del fuego de la ira, lo inundó por dentro. Estaba mintiéndole una vez más. Misty se empeñaba en seguir tratándolo como un tonto. Imperdonable.
Debió parecer un acosador o un demente. Si Erika no hubiera aparecido para aclarar las cosas, él habría continuado con su actitud hostil.
Volvió a colocarse sus anteojos oscuros y observó el pasillo por el que ambas chicas se marcharon.
— Tendré que disculparme la próxima vez que la vea… — Razonó, hablando para sí mismo.
Si Erika estaba tomando la opción de los formularios seguramente estarían en la ciudad un buen tiempo, después de todo, era un trámite que tardaba en ser resuelto. Además, tendrían que presentar sus papeles en la Liga Pokémon, seguramente podría verla allí cuando los entreguen y le pediría disculpas.
Se sintió más aliviado al pensar que podría compensar su actitud extraña con ella y tal vez podrían conversar de forma más civilizada. Una vez que le pidiera disculpas, podrían empezar de cero, presentarse formalmente…
— Ahora que lo pienso bien… No me dijo su nombre… —
CONTINUARÁ…
AN:
Primera publicación del 2019! Feliz Año Nuevo a todos!
Muchas Gracias por sus comentarios a esta historia!
Me sorprendió enormemente que haya personas interesadas en mi fic y me alegra mucho saber que les esté gustando!
Además, me he encontrado con un par de sorpresas hermosas!
Entre lectores que hacía mucho tiempo que no leían algo mío hasta personas que me siguen de otros fandom y venimos coincidiendo en gustos. Ambas son sensaciones muy lindas que me llegan a través de sus Reviews y PM, Gracias!
Este capítulo fue muy divertido de escribir!
Misty es un personaje que realmente me encanta. Quizás esté un poco OOC, muy enojada y explosiva, pero bueno se está quedando sin casa y sin trabajo, no es para menos. Ya se irá calmando poco a poco.
Ash también está más cambiado, tan interesado por una chica, ¿Desde cuando? Bueno, siendo alguien que se pasó la vida acompañado, se encuentra totalmente solo en esa ciudad tan grande. La soledad de Ash va a ser algo que desarrolle a lo largo de los capítulos, así que paciencia que voy muy lento con esto.
Será hasta el próximo capítulo, ¿Cuándo? Creo que un mes…
(Cada vez que escribo la palabra "papeleo" no puedo evitar pensar en Mike Wazowski… :p )
— Ikhny
