Capítulo IV: ¿Progreso?
Advertencia: delito menor
La tercera sesión ocurrió a los dos meses de iniciar todo.
- Quinn Fabray – llamó la doctora viéndola rápidamente y entrando a su oficina, Quinn le siguió media taciturna detrás de ella.
- Hola doctora Berry – le saludó Quinn y Rachel le contestó – hola Quinn con su ya muy entrenada cara de poquer – cuéntame cómo estás – le pidió, para después recostarse en su muy cómodo sillón y observar a Quinn que en un inicio no dejó de mirarla cómo si estuviera midiendo sus reacciones, para lanzar un bufido y seguir con la pregunta.
- Estoy bien doctora, me siento bien y Toby está hermoso – le dijo seria.
- ¿Trabajas? – le preguntó
- No, estoy atascada – le dijo ella y Rachel asintió anotando cosas en su Pc y leyendo las notas que su psiquiatra había notado con respecto a Quinn.
Momentos después preguntó - ¿tienes delirios? – preguntó por la anotación del psiquiatra
- Ya casi un año que no veo a nadie – le contestó Quinn, lo cuál era cierto, sólo tenía esos fantasmas en la cabeza, las pesadillas que poco a poco empezaban a irse, ya no tenía alucinaciones, Rachel asintió evaluándola, sabiendo que a veces las personas que sufrían depresión podían tener alucinaciones muy vividas, cómo si fuera algo muy real para ellos.
- Quinn necesitas progresar, necesito ver que avances, que hagas cosas que valla en favor a tu deseo de mejorar y no al revés.
- Quiero ser funcional doctora – pidió Quinn – y no tener dolor, no quiero dejar de ser infeliz – dijo ella creyendo que era su culpa la tragedia de su madre.
- No es tu culpa Quinn – le dijo ella – cargas en tus hombros un peso enorme y no es tu culpa – Quinn negó con la cabeza – y sigues en negación veo, ya tres citas – dijo mirando su computador – y si bien has mejorado, debe haber más – le pidió – de eso se trata la terapia que estamos haciendo, has escuchado el refrán "dando y dando con el mazo dando" – le preguntó y Quinn asintió recordando a su mamá
" Mi amor – le decía ella – Dios propone y tú dispones bebé, puedes desear todo lo que quieras pero si no eres consecuente con tus acciones ni Dios podrá intervenir".
- Quinn para poder seguir con la terapia necesito saber que tratarás de hacerlo, que tratarás de seguir adelante – le pidió, esta vez Quinn era la que tenía cara de poquer.
- A todo me dice que no – le dijo Quinn enojada
- Nuevamente a la defensiva – pensó Rachel.
- Le pregunto si puede eliminar el dolor y dice que NO
Le pregunto si puede eliminar el hormigueo y dice que NO
Le pregunto si está enojada y si es personal y dice que NO
¿saldría conmigo? – le preguntó sólo para enfatizar su punto Quinn
- No – respondió Rachel inmediatamente - eso no sería profesional
- Ve, ahí está mi punto, a todo dice que NO, porqué yo tengo que decir que SÍ, ¿quién está en negación? – le preguntó y Rachel viendo que Quinn había sido audaz tal cuál la Quinn del cole se echó a reír, por ver esta pequeña llama encendida dentro de ella.
Quinn sólo se quedó mirándola aparentemente divertida por haberla hecho reír.
- Quinn no estamos analizándome, estoy evaluándote a ti, y tu situación y si no veo progreso, no podré ayudarte, necesito que hagas progresos.
Rachel con toda la intención de volver a cortar la cita, le dio el ticket por adelantado para que saque otra cita en admisión, Quinn tomó el mismo enojada y sin despedirse se fue.
- Ufff mierda Quinn – susurró una vez que ella había salido del cuarto.
Quinn programó su cita para el siguiente mes, pero ella no fue.
La doctora Berry no podía ayudarle y ya se lo había hecho saber en repetidas ocasiones, sin embargo, Quinn seguía con esperanzas de que así fuera, más terca imposible.
Quinn siguió en su rutina con Jack y su perro.
- Todo llegará con el tiempo Quinn, no te desesperes – le aconsejaba su tío a diferencia de Rachel que le pedía que avance. Evidentemente Rachel sabía algo que su tío no, por eso el por qué la presionaba.
…
El mes llegó y Quinn no fue, Rachel se apenó por no verla, incluso se preocupó incapaz de poder hacer algo más por ella.
…
Pasaron dos meses más, en el que Rachel no tuvo noticias de Quinn, más la única forma de saber si ella estaba bien era seguir en contacto con Jack a escondidas de Quinn, y a veces le llamaba a ella de otro número sólo para oírla hablar, aunque sea sólo un saludo.
Rachel por medio de Jack sabía que Quinn ya no estaba tan triste cómo antes, ahora era más reflexiva, él le hablaba mucho y la llevaba con el a dónde fuera para que vea otras realidades y se inspire a por lo suyo, él le brindaba amor incondicional a la par que se cuestionaba si la doctora se había apegado a su Quinn o si sentía algo más por ella que no sea sólo profesional.
- El tiempo es sabio – decía él cada que necesitaba tener más paciencia para su día. Disfrutando de todas las interacciones que tenía con su Quinn, quién había resultado ser una chica muy creativa, mismo que él confirmaría más adelante.
…
Meses en el que Quinn seguía en su rutina, visitando a su madre en su tumba, teniendo largas charlas con ella, aprendiendo y entendiendo que si seguía cómo estaba, Russell iba a ganar.
- Primero muerta – se dijo, jamás permitiría que Russell ganase, eso sería echar tierra sobre la memoria de su madre – eso jamás – dijo habiéndole amado con demasía.
La medicina que el psiquiatra y el neurólogo le daban ayudaba y mucho, a enmascarar sus síntomas, ambos le habían dicho que no podían curarla, podían manejar lo que ella tenía, pero no curarla.
Ella pensó y meditó por si podía seguir así.
- Con tal de darle la contra a Russell, lo que sea – se dijo a ella y a su madre.
Para ese entonces Russell se había casado con su amante y tenían un niño de cinco años, que obviamente ya existía cuándo su madre estaba viva.
- El maldito – le dijo y sobre la lápida de su madre, tomando una botella de Whiskey que había robado a su tío, pensó que debía hacer algo, ya era media tarde y ella estaba muy enojada, tenía que hacer algo.
Y así, muy enojada y un tanto ebria se fue hacia la casa de su padre, caminando por la vereda y hacia allá.
…
Habría pasado una hora talvez, cuándo Rachel ya de noche manejado hacia el departamento que compartía con Finn, vio por la carretera que era Quinn la que caminaba.
- Mierda – soltó del susto deteniendo el carro por delante de Quinn a unos metros – mierda Quinn – soltó otra vez ganándole la impotencia, acercándosele - ¿por qué caminas de noche por aquí si no hay ni una puta luz? – ganándole el enojo sobre su carrera de psicoterapeuta de Quinn, notando que estaba borracha y cuándo iba a seguir hablando, Quinn la interrumpió.
- Rach que bueno verte – le dijo con una gran sonrisa. Misma que la confundió mucho. ¿cómo era posible que Quinn ebria la reconociera y Quinn sana no supiera que ella era su doctora en el hospital? - ¿te acuerdas de mí? – le preguntó creyendo que si no la había recordado en el hospital era por su mala memoria.
- Jamás me olvidaría de ti – le contestó con una gran sonrisa, eso confundió muchísimo más a Rachel y antes que siguiera preguntando o se enojara porque Quinn estaba muy expuesta y vulnerable a cualquiera bajo esa situación, Quinn siguió – ayúdame, me acercas a casa de papá – le dijo y antes que Rachel contestara Quinn se subió al lado del pasajero.
Rachel se quedó parada al costado del carro sin creer lo que estaba pasando… Quinn borracha la reconocía, Quinn sana no la reconocía, ¿acaso Quinn recuperó milagrosamente su memoria? O ¿Quinn lo sabía desde un inicio?
- Mierda – se dijo nuevamente, estaba muy confundida, ella por su experiencia sabía que todo lo ocurrido con Quinn era verdad, tanto dolor y sufrimiento no se puede fingir, pero ¿y eso de recordarle? O ¿lo sabía desde un inicio, pero avergonzada no quiso reconocerlo? Y ¿por qué volvió si sabía que ella sabía o no sabía? - ¿qué está pasando? – se preguntó.
- Rach apúrate, llego tarde – le dijo Quinn desde dentro del carro
- Voy – contestó ella pensando que en el camino podía preguntarle - ¿A dónde vamos Quinn? – le preguntó y ella tipeó en su GPS la dirección y si Rachel reconoció de que se trataba de la casa de su papá, no pudo preguntárselo ya que momentos después Quinn se recostó con los ojos cerrados sobre su asiento con una sonrisa cómo si realmente se estuviera divirtiendo y teniendo la mejor noche de su vida.
Rachel estaba tan choqueada que no se puso a pensar que ya cuatro meses desde la terapia comenzada, Quinn ya no tenía nexos con Russell.
Rachel se puso en camino con ella, observando que estaba ebria y que talvez eso le hacía feliz y cada que preguntó mientras pasaba el tiempo, Quinn no contestaba.
- La dejaré dormir a que se le pase la mona – se dijo - y una vez que lleguemos me va a oír y a hablar – se repitió firmemente una y otra vez.
Un poco más de media hora después…
Rachel dijo – llegamos Quinn, despierta – meciéndola – ahora antes que te vayas vamos a… - y Quinn la dejó con la palabra en la boca saliendo del carro hacia unos arbustos agachándose frente a una casa de segundo piso.
- ¿Pero qué? – se preguntó Rachel y al salir del carro dijo – Quinn ven aquí – llamándole a la par que veía con los ojos muy grandes y la boca abierta con gran sorpresa, cómo Quinn después de observar todo oscuro se acercó a la puerta corriendo y con una piedra intentó forzar la cerradura, habiéndole hecho antes en su adolescencia y conociendo muy bien a su padre, ella sabía de cuál cerradura le gustaba a él y cuáles eran sus debilidades, sin poder lograrlo hizo un hermoso puchero a Rachel para después con la roca romper la ventana adjunta lográndolo, se sacó la casaca y limpió los vidrios restantes para después entrar a la casa atravez de ella, impulsándose por encima teniendo un poco de dificultad ya que era una ventana alta y ella estaba ebria.
- Mierda Quinn – susurró Rachel en lo que subía a su carro y aparcaba en una zona más oscura, con el corazón a mil corrió por Quinn diciendo todo el rato – mierda, mierda, mierda.
La razón por la que juraba mucho se le pegó de estudiar junto con Santana, medicina, ella en la psicoterapia y Santana en la cirugía cardiovascular.
Quinn estaba cometiendo un delito y ella iba a hacerlo también, presurosa corrió tras Quinn e intentó entrar por la ventana igual que Quinn, pero al estar más alta no podía, saltaba y saltaba y no podía, dando una imagen muy adorable, muy adorable, repito.
Quinn dentro corría abriendo puerta por puerta buscando no sé qué, para cuando Rachel pudo entrar la casa estaba en silencio.
- Quinn, Quinn – susurraba intentando localizarla agachada en una esquina.
Quinn salió corriendo hacia el segundo piso asustando de muerte a Rachel, quién se tapó la boca para no gritar por el tamaño de susto que le había dado, que seguía encorvada en una esquina – mierda Quinn – le susurró asustada a muerte y preocupada por ella.
Y así, con la misma, corrió detrás de ella hacia el segundo piso dónde vio a Quinn sentada en el piso apoyada en la cama con la laptop de su papá en el regazo tipeando furiosamente.
- ¿Pero qué haces? – le preguntó sentándose junto a ella y viendo cómo Quinn muy sonriente, entraba a las cuentas de su papá que tenía abiertas y que ella conocía, "dando generosas donaciones a todas las organizaciones gay que encontró, a la Asociación de Residentes Afroamericanos, orfanatos, hospitales, todos los que pudo y encontró.
Rachel miraba atónita y muy sorprendida lo que estaba haciendo Quinn, pensando en que Russell se lo merecía y que ella también lo necesitaba para sanar.
- Un delito cómo forma de sanación – se dijo a sí misma – eso es bastante raro – musitó, pero no la detuvo, Quinn se veía muy feliz, lo más feliz que ella le había visto desde Beth.
Quinn demoró talvez diez minutos más, checando las cuentas, tratando de dejarlas todas en cero.
Mañana los diarios dirían que su padre era un millonario filántropo que al final se quedó sin nada, pero ella sabría la verdad, él era un hombre misógino, homófobo, racista, despreciable que pasaría cómo magnánimo, más eso no le importaba, él sabría que ella sabría y no podría probarlo. Quinn tuvo la sensatez de limpiar todo lo que pudo.
Y así muy feliz, al intentar bajar las escaleras para irse en los últimos escalones, ella se cayó.
- Quinn¡ - medio susurró y medio gritó al ver que se dio un golpe seco.
Quinn se levantó cogiéndose la cabeza y Rachel aprovechó esto para ayudarle a caminar y de ahí al carro intentando ser lo más rápido posible.
Rachel la colocó en el asiento trasero y se puso a conducir a la dirección que Quinn le marcó en el GPS, y para que Quinn en la parte de atrás quien se sobó un par de veces la cabeza no se pusiera a dormir, la dejó seguir tomando pequeños sorbos del mejor alcohol que tenía Russell de su colección.
- Pequeños sorbos Quinn, o te lo quito – le amenazó intentando asustarla y Quinn le levantó el pulgar cómo diciendo "Ok", y siguió tomando poquito. Rachel vigilándola a atravez del espejo retrovisor, todo para que no se duerma.
Y un poco más de media hora después llegó a la casa de Jack quién se encontraba con Toby en la casa de su hermana en ese momento, razón por la que Quinn se había cogido una botella de él y se había ido a ver a su mamá.
Rachel le ayudó a bajar cogiendo a Quinn de la cintura y ayudándole a entrar en su casa.
- ¿Jack? – preguntó
- No – le dijo
- ¿Toby? – preguntó otra vez mientras entraba al cuarto
- No – le dijo y añadió – sales conmigo, No – echándose a reír
- Quinn no es gracioso, joder – le dijo entrando al cuarto dónde le guio Quinn. Nuevamente olvidando por el momento y por su desconcierto que Quinn estaba reconociéndola cómo su doctora para ese momento o ¿sólo asociándola por su propio estado de embriaguez?
Rachel no pudo pensar en eso, y la puso sobre la cama, la acomodó quitándole los zapatos y dejando todo lo demás.
- Ropa fuera – decía ella
- No – era Rachel la que lo decía esta vez intentando bloquear a Quinn que quería desnudarze.
- Polera fuera
- No – volvía repetir Rachel intentando que se la deje.
- Pantalón fuera
- No – volvía repetir ella – caray Quinn ayúdame – le pedía
- ¿Pijama? - le preguntó con su lindo puchero y Rachel dijo que sí sintiendo un calorcito muy rico en su pecho, en lo que se volteó a buscarla dónde le había señalado Quinn, ella ya se encontraba en ropa interior.
- Mierda Quinn- volvió a decirle al verla y rápidamente se lo puso ignorando cuan seca se encontraba su garganta y la terrible cercanía de Quinn con ella al ponerle la polera.
Quinn no lo ignoró y cerró el espacio entre ambas, cogiendo el rostro de Rachel entre sus manos y besándola, primero suave y luego mordiéndole el labio inferior haciéndole suspirar a Rachel locamente.
- Mierda Quinn – volvió a gemir ella ente besos, más no se apartó de su Quinn, ansiaba muchísimo aquel beso y el hecho de que Quinn estaba ebria sólo lo registró después intentando apartarse, más Quinn no la dejó.
- Rach, beso, beso – le susurraba y le pedía entre pequeños besos que compartían ambas, deseándose mutuamente, ansiándose, y cobijándose, una en el labio de la otra.
Rachel sólo se apartó cuándo Quinn soltó su carita adormilada y cansada por todo y tanto.
- Me siento muy feliz – le susurró Quinn mirándola entre lo adormilada que se sentía.
- Yo también, princesa – decía ella con su corazón compungido al estar atrapada entre su carrera y su Quinn.
- Me has gustado hace mucho – le dijo para después dormirse, siendo acunada por los brazos de Rachel quién la cobijó toda la noche pensando en qué podía y debía hacer.
Ella sentía mucho por Quinn, siempre lo había hecho, pero era su terapeuta y no podía hacer todo lo que había hecho con Quinn.
Ella necesitaba un consejo y guía.
Ella iba a llamar a su padre al día siguiente para pedirle un consejo, así él se enoje siendo médico él, ya que, si lo hacía con Finn, él sólo se reiría y la alentaría a ser feliz, o talvez no.
Quinn sintiendo su inquietud le dijo – Shhh, no pienses, duerme – eso lo repitió varias veces hasta que se durmió.
Y Rachel velando su sueño después de debatir mucho internamente lo hizo.
…
Al día siguiente, cerca a la 10am se levantaba Quinn con los saltos y mordidas de su Toby, sin Rachel en su cama – auuu bebé no muerdas – le pedía a un perrito que estaba muy emocionado por verla.
- Ahhh la caminata de la vergüenza, no mi amor – le dijo su tío abriendo las persianas de par en par.
- Auuuu tío – dijo ella cubriéndose sus ojitos.
Y él sentándose junto a ella, acariciándole su carita suavemente para que despierte le preguntó - ¿ayer lo pasaste bien, mi amor? – muy preocupado por su felicidad y nada más que eso.
Quinn se demoró un poco en contestarle tratando de recordar todo y con una sonrisa inmensa asintió y eso fue suficiente para hacerlo carcajear de risa, al contarle también que en el periódico y la televisión admiraban y testeaban la incipiente generosidad de Russell con al parecer todo lo que odiaba.
Su tío le mostró el periódico y hasta lo enmarcó para colgarlo en su casa.
Por primera vez en muchos meses, Quinn se sintió muy bien, y muy feliz, ambos rieron hasta llorar esta vez y no al contrario, incluso Toby estaba muy feliz al verlos reírse aprovechando para hacer sus gracias y ser engreído por lo que era, un bebé muy lindo.
Misma felicidad que le hizo pensar en retomar sus citas con su doctora para contarle lo que le había pasado omitiendo ciertos detalles claro.
Cita que se la programaron para un mes más, y hasta ahí esta sería su cuarta cita en casi seis meses y medio y Quinn esperaba que su doctora estuviera contenta con los progresos que ella había hecho con su vida.
Por fin tenía algo bueno que contarle.
...
Nota:
- Esta historia tendrá 11 capítulos. Gracias.
