Capítulo V: Finn
Rachel llegó a casa con sus zapatos a la mano, un sábado tempranito de puntitas para no despertar a Finn.
- Ah, la caminata de la vergüenza – soltó un tanto fuerte él mientras desayunaba en la isla de la cocina.
- Ahhhhhhh ¡ - gritó Rachel dejándolos temporalmente sordos a ambos.
- Auuuuuu Rach mi oído – dijo él adorablemente sacudiéndose sus oídos tratando de volver a oír normalmente otra vez – te dije que no volvieras a hace eso.
- Lo siento - se disculpó ella yendo a abrazarlo y soltar sus zapatos por dónde sea
- Awww que abrazo más rico – soltó Finn solamente en short recién levantado, dándole un besito corto sobre su cabecita.
- Ughh Finn vístete, ya hablamos – le dijo ella en broma y así, haciendo chacota ambos, Finn cogió una camiseta y se vistió.
- Bueno, ¿qué ha pasado princesa? – le preguntó Finn viendo que Rachel aparentemente estaba en un rompedero de cabeza.
- Chocolate con malvaviscos – pidió con su adorable puchero y Finn corrió a preparárselos reconociendo que se trataba de algo profundo al Rachel pedir esa bebida.
Sólo cosas serias se podían discutir tomando una taza de Chocolate con malvaviscos.
Ambos se instalaron en la sala de estar, ambos en sillones uno frente a otro a discutir posiblemente una historia de estado.
Tremenda gravedad.
Ellos habían salido durante estudiaban su carrera en la universidad, decidiendo al final a vivir juntos, estando más enamorados, lo que terminó separándolos irónicamente al darse cuenta ambos que eran más amigos que novios y a que Rachel le gustaban más las chicas que los chicos.
Auch
Así que siendo ex novios, convertidos en mejores amigos, casi hermanos, ambos tenían la plena confianza para contarse lo que sea, ambos se amaban pero de una forma totalmente platónica, cómo el amor en una familia, para nada sexual, eso le hacía a uno preocuparse por el otro y cuidarlo, ayudarlo en lo que sea.
- Mierda Finn es algo serio – soltó ella agradeciendo que sus descansos hallan coincidido ese sábado para poder hablar más a gusto, cosa que no ocurría comúnmente, su horario era de locos, lo cuál también es muy irónico y se convierte en un juego de palabras al saber que Finn era psiquiatra y Rachel psicoterapeuta.
- Pues dale – le decía él – me puedes contar lo que sea
- Pero no te vayas a enojar, que tengo un rompedero de cabeza monumental, hasta apuesto que se la cantidad de mis dudas se arrimaran en una columna, se podrían ver desde el espacio – un tanto dramática nuestra pequeña.
- Woahhh sí que es serio – dijo él y asintiendo añadió – dime Rach, no me voy a enojar, lo prometo – le aseguró y así Rachel asintiendo también se tomó su tiempo para recomponerse y pensar desde dónde iba a empezar.
Muchas exhalaciones de ambos y muchas caras graciosas de Finn a ella hicieron la magia para darle el impulso que necesitaba.
- Ufa, bueno – empezó ella sentada sobre el sillón con la misma ropa de ayer pasándose una mano por el cabello intentando tranquilizarse – voy a contarte todo, desde el cole
- ¿Tan atrás? – preguntó él
- Sí tan atrás y no vale interrumpir mucho para que puedas captar todo ¿ok? – preguntó y él asintió queriendo ayudar a su Rachel.
- Bueno – empezó ella otra vez, esta vez sí – fui al colegio desde el kínder hasta que me gradué con una chica que se llama Quinn… - y Finn la interrumpió
- ¿Cómo la "Quinn" que gritabas cuando teníamos sexo? – le preguntó él con una sonrisa de come mierda que le recordó mucho a la de Santana.
- Finnnnn ¡ - gritó ella arrojándole una almohada para golpearlo – enfócate – le pidió y él riendo y asintiendo cómo si hubiera ganado la lotería le dijo que sí, que comience otra vez. Pensando en su interior de que, si se trataba de esa chica, él ayudaría a ambas para que estén juntas.
- Bueno – Rachel empezó otra vez amenazando a su amigo con otra almohada para que él se comporte y él levantando sus manos fingiendo inocencia asintió a que sí – apúrate Rach – había dicho.
- Bueno – Rachel volvió a empezar – estudie con Quinn, una chica muy guapa – empezó a contar su historia con un aire de melancolía que hizo a Finn querer juntarlas lo más rápido posible – y ya cuándo nos íbamos a graduar, ella tuvo a su bebé, Beth, la monada más bella que he visto en mi vida – le confesó con una gran sonrisa que contagió a Finn – su papá Russell la obligó a darla en adopción al cortarle todos los medios económicos que conocía, incluso su madre no la ayudó en ese momento influenciada por Russell.
- Qué mierda – dijo Finn serio y Rachel asintió continuando – ella después entro en Yale, pasaron varias cosas y al final perdimos todas las comunicaciones, no la volví a ver… - y Finn interrumpió - ¿pero dijiste? – acompañando sus palabras con ademanes.
- Sí Finn, tranquilo – le dijo – ahora para narrar bien mi historia tendría que contarte cosas de la terapia contigo y ahí entra mi dilema ético, estoy hecha lío.
- Rach si te sirve – le dijo – míralo cómo una consulta, al haber sido uno de sus médicos psiquiatras, me puedes decir, estamos buscando lo mejor para ella ¿no? – preguntó y Rachel asintió.
- Sí gracias Finn – le dijo y ambos compartieron una sonrisa, Finn haciendo gestos para que Rachel continue con su historia – y bueno – la palabra del día – no la había visto en casi diez años, ufff – soltó ella cogiéndose la cara con ambas manos para después soltarlas y seguir con la historia – estaba en consulta cuándo veo que mi siguiente paciente es nada más y nada menos que "Quinn Fabray"
- ¿La misma? – preguntó Finn
- Al principio no sabía, pero después cuando se sentó frente a mi, la reconocí en un instante, era ella y cuando empezó a hablar casi ni me miraba y cuando lo hizo sus ojos estaban vacíos, ella estaba en otro lado, no me reconoció.
- ¿En serio? – preguntó Finn enganchado con la historia dejando su taza vacía al costado en una mesita, Rachel asintió.
- Sí, hasta pensé que era una broma, pero no me reconocía y aunque me dio pena en ese momento, acepté que era lo mejor para poder ayudarla, ya que, si hay vínculos entre ambas no podre ayudarla, no me puedo apegar a una paciente, no es profesional… - Finn intervino.
- Mierda Rachel discúlpame – pidió perdón él recordando lo que le había dicho en emergencias el otro día "no te apegues a la paciente puede que termine mal"
- No te preocupes Finn, no pasa nada – dijo ella y siguió con su historia – y me dije que era mejor si no me recordaba así la podría ayudar. Ella llegó muy complicada – dijo ella pensando en su situación - lo más chocante es que se queja de malestar físico y aparentemente no hay causa orgánica para ello.
Finn asintió recordándola
- Y dijo abiertamente que sufría de depresión y ansiedad hace ya casi seis años y medio, que tomaba medicación y que su madre había muerto por negligencia, estaba destrozada Finn – narraba un pelín más emotiva y Finn fue a sentarse a su costado para contenerla, dándole un apretón en sus manitas y un par de besos en su cabecita – y también me chocó no sabía que Judy había muerto, nadie lo sabía y atravez de las sesiones supe que Russell había escondido su muerte, no sé cómo todavía, pero casi nadie se enteró.
Rachel soltó una exhalación con gran pesar y Finn comprendió que sí, el ambiente se había puesto pesado.
- Quinn llegó buscando su última oportunidad, así me llamó.
- ¿Osea es suicida? – preguntó preocupado
- Sí lo es supongo, eso me asusta más Finn – dijo preocupada
- Tranquila, la vamos a ayudar, la estamos ayudando ahorita mismo, sigue por favor – le pidió él.
- Resulta que su papá cansado le cortó todo, la votó, ahora vive con su tío, más tranquila, tiene un perrito llamado Toby – eso hizo sonreír a ambos – la conociste cuándo vino por emergencia – dijo y Finn asintió añadiendo – una chica muy guapa y su tío parece chévere.
- Y pues sí, lo es – dijo ella – y bueno, Quinn sigue en negación, aún atrapada en el duelo, por más que hayan pasado dos años, Quinn está complicada con fantasmas y pesadillas…
- Pero parece ir por buen camino, está Toby y Jack, eso es muy positivo – dijo Finn sonriente y Rachel asintió.
- Lo es y mucho, con medicina y un ambiente amoroso tiene excelentes posibilidades de superar todo
- Eso es bueno Rachel, podemos trabajar con eso – acotó Finn
- Ajam – asintió Rachel - sí, poco a poco supongo y bueno Quinn tuvo esa crisis, la ayudamos – Finn asintió con ella – después no vino a las citas por lo que me preocupé por si pudiera hacerse daño, me comunico con su tío en secreto para saber de su estado y hasta le llame a ella un par de veces con el número secreto o usando mi anterior celular, sólo para escucharla Finn …
Y mientras más le contaba Finn sabía que Quinn era muy importante para Rachel y que tenía que hacer todo lo posible para ayudarla.
- Ella saluda siempre, es educada, escuchar su voz me hace sonreír – dijo sonriente y Finn levantó ambos pulgares para hacerla reír cosa que funcionó, ambos rieron – ya pasó tres citas en casi seis meses y medio, y bue así ayer regresaba de los lugares dónde paso intentando verla, lugares que me dio su tío – Finn asintió, Jack parecía hasta ahora un tipazo – me alegra que lo tenga ya que su propio padre la repudia y se avergüenza de ella y no puedo entender cómo un padre puede hacer algo tan horroroso, eso me enferma.
- Siempre habrá un infeliz por allí que no debería ser padre Rach, eso pasa muy a menudo – añadió él.
- Pues sí, supongo – resignada soltó ella – aunque Jack es increíble y eso se lo agradeceré siempre – Finn estuvo de acuerdo – así que estaba conduciendo por el cementerio cuándo la vi caminando en sig sag ebria, aunque parecía feliz, me dio una dirección y la lleve sin darme cuenta de que se trataba de la casa de Russell
- Ughhh, algo va a pasar – le dijo
- Sí, ella rompió una ventana alta y entró a su casa y yo detrás de ella
- Espera – soltó él – si la ventana era alta ¿cómo entraste?
- Pues me costó, intenté de puntillas y al final volteé una cubeta y así entré y Finn deja de reírte ¡– le decía mientras medio gritaba la última parte divertida mirando cómo su muy profesional amigo se partía de risa por la imagen tan adorable de Rachel y ella sonrojada al final se unió a él a matarse ambos a reírse a carcajadas por todo el asunto – entremos ambas, ¿y viste eso del periódico y la tele que hablan de Russell? – le preguntó, Finn quien asintió aún divertido – ella lo hizo
- Nooooo – dijo Finn impactado
- Sí
- Nooooo – volvió a decir
- Sí
- Nooooo – repitió
- Que sí Finn – le respondió ella y Finn volvió a asentir riendo mientras escuchaba la siguiente parte de la historia – aparentemente Russell tenía muchas cuentas abiertas en su laptop y Quinn sabiendo cuales eran, al ser su padre las vació todas, regaló todo su dinero.
- Woahhh es mi héroe – compartió él trayendo un par de sodas para ambos.
- Sí fue algo impresionante, bajando se golpeó la cabeza, la puse en el carro intentando que no se duerma sobornándola con el mejor alcohol de Russell de varias décadas que encontró…
- Woahhh definitivamente es mi héroe – le dijo él muy divertido.
- La llevé a su casa que comparte con Jack, nos besamos – añadió sonrojada
- Bien ahí ¡ - gritó Finn lanzando su puño al aire
- ¿No estás enojado por complicar todo? – le preguntó por lo de su ética
- Es complicado Rachel, no la estás coaccionando a nada, ni engañándola… - Rachel intervino diciendo – aún no termino Finn
- Por favor – soltó él acompañando sus palabras con ademanes
- Ok, nos besamos, y dijo que le gustaba mucho, me dijo Rachel
- ¿Osea te reconoció ebria y no sobria? – le preguntó atando cabos
- Ajam – asintió Rachel – también hizo referencia a su terapeuta y me confundió horrores porque no sé si me recuerda o no, o si está jugando… ayuda Finn – le pidió cómo niña chiquita haciendo pucheros muy adorables
- Siempre princesa, siempre te voy a ayudar y bueno – respondió pensando un ratito - ¿crees que esté fingiendo, eso te preocupa?
- No, eso no, sé que no está fingiendo sobre su enfermedad, lo sé, lo he visto, tiene todos los síntomas bien – dijo dada su experiencia.
- Estoy de acuerdo – contestó Finn
- Pero me preocupa el que me reconozca o no, ¿se entiende? – le preguntó y él también.
- ¿Bueno si te preocupa, te puedo decir algo sin que te enojes esta vez? – le medio preguntó a Rachel y ella asintió diciendo – dale, jamás me enojaría contigo.
- Ok – dijo él – cuándo Quinn llegó a emergencia, realmente me preocupé por su medicación y al ver que te preocupabas tú más, decidí investigar más, sólo para ayudarla Rach y a ti - dijo levantando sus manos y Rachel sin poder enojarse fue a abrazarlo – muchas gracias Finn – le dijo agradecida y él la abrazó aún más fuerte.
- ¿Y qué encontraste? – le preguntó.
- Un segundo – dijo antes de perderse en su cuarto y sacar su laptop – a ver te digo – le dijo buscando la información que él junto con la única finalidad de ayudarla, a ambas – Quinn fue internada a los diecisiete años por una fractura en su brazo derecho… - leyendo
- ¿Dice quién lo hizo? – medio preguntó preocupada ya que había información que Quinn no compartía
- No dice – anunció tristemente y siguió leyendo – a los diecinueve le detectaron depresión y ansiedad, pasó por varios médicos y si es cierto que buscaba respuestas, varios neurólogos de distintos hospitales…
- Pobre – soltó Rachel imaginando el infierno de Quinn
- Unos cuantos psiquiatras, médicos particulares, y al parecer todos los estudios determinan que su dolor no es orgánico, no existe causa de por sí, un tumor, una infección, nada de eso.
- ¿Osea podría ser psicológico? – preguntó Rachel
- Podría ser, pero mi duda cae en que si así fuera, los médicos antes mencionados se lo habrían encontrado y ayudado. A veces ciertos dolores, temblores, anomalías se producen por traumas severos en la cabeza, golpes físicos, traumatismos, aunque no existe una analogía en sí mismo, hay otros que se producen al estar en una situación demasiado estresante e imposible de manejar según su juicio. Más un golpe en la parte frontal puede fácilmente detonar ciertas reacciones, lo he visto antes, ¿crees que se ha golpeado la cabeza así de fuerte? – le preguntó
- Tristemente sí, en una sesión dijo que se ha golpeado tantas veces que no recuerda, temo que en esos momentos existía alguien que le hacía daño, ella descartó a Russell – acotó y ambos se quedaron pensativos, el caso de Quinn era definitivamente complejo.
- Bueno, me alegro entonces que ella halla acabado junto a nosotros, definitivamente podremos ayudarla – añadió Finn – con la medicina adecuada que permita manejar su enfermedad mental y los dolores que siente, más un ambiente amoroso cómo el que está creando, su porvenir se ve muy positivo, eso es ganancia – finalizó sonriente.
- Yeahhh – sonrió Rachel también – aunque hay algo que me preocupa – soltó
- ¿Cuál princesa? – preguntó él
- Los protocolos del hospital – dijo apenada y Finn comprendió instantáneamente a lo que ella se refería.
- Bueno definitivamente eso apesta -soltó – pero encontraremos un modo de ayudarla, no te preocupes Rach – acotó con gran sonrisa, misma que contagió a la de Rachel.
- Hay otra cosa que me preocupa y es eso de que si me reconoce o no
- Bien podría hacerlo y tener vergüenza de estar en esa situación Rach, lo he visto antes – dijo y Rachel asintió, aunque triste, esa era una gran posibilidad – también puede ser que al darse cuenta lo haya omitido ya que al conocerse crearía un conflicto y no podrías tratarla.
- Eso podría ser, suena interesante definitivamente y ella es muy inteligente para llegar a esa conclusión – anunció ella
- Y si pues, en fin, hay muchas posibilidades, lo importante es que llegó a nosotros, así podremos ayudarla y así ella tendrá una gran vida, con paciencia y fe Rach
- Sí, con paciencia y fe – añadió ella – y ella ha hecho una cita, de aquí a un mes, así que eso está chévere, la volveré a ver y podré saber qué pasa – musitó sonriente agradecida con Finn de encontrar a un amigo tan fantástico que la ayude y apoye.
- Somos un equipo Rach, no tienes que agradecer – le dijo él – aunque si quieres contarme lo delicioso que besa Quinn, no me niego – soltó en lo que se puso a correr soltando un gritito – Ahhhh ¡ - ya que Rachel había cogido sus zapatos arrojándoselos con una gran sonrisa ensoñadora.
- Definitivamente Quinn besa delicioso – había dicho Rachel para sí misma. Quinn era un sueño hecho realidad y aunque Quinn esté temporalmente de bajón, ella le iba a ayudar a estar bien.
