Capítulo VIII: Entrevista segunda parte

- ¿Y qué harías si te los encontraras? – le preguntó Finn, una muy importante.

- No haría nada – le repitió lo mismo que le había dicho a su doctora

- Eso no es consecuente con tu rabia hacia el tema – soltó Finn evaluando la veracidad de sus palabras

- No se confunda doctor – se explicó Quinn – "puedes cometer todos los errores que quieras, excepto aquel que te destruye" decía mi madre, y con mucha razón, el error de ese doctor mató a mi madre, insistí tanto para que lo recuerde y no le vuelva a ocurrir – muy seria siguió – haría de todo si pudiera traer a mi amor a la vida, pero es algo que no se puede. No puedo regresar el tiempo "aún" – eso llamó la atención de Finn – no puedo revivirla, así que haga lo que haga no servirá, así que no lo hago – le dijo.

- ¿No lo golpearías?

- No soy violenta – le dijo – a pesar de estar así – señalándose.

- Reconoces que tu madre murió, pero a la vez hablas de ella en presente y hasta la esperas.

- Sí – admitió ella – y la voy a esperar toda la vida, es así que puedo vivir – le dijo

Finn asintió reconociendo el mecanismo de defensa de Quinn.

- ¿Dejaste de tomar medicina cara por qué? – le preguntó

- Con el anterior psiquiatra – empezó a narrar a la par que tomaba sorbos de su soda, decir que el ambiente era tenso sería subestimar el tema – la primera vez que fui, pedí ayuda y pudiendo pagar medicina cara, él me hizo la receta y ojo, sólo a comprar unas muy específicas, eh, muy caras, y en ciertos laboratorios con sus contactos, que cada que llamaba me preguntaban de parte de que doctor llamaba. Y eso era ciertamente adictivo, me sentía cómo si pudiera hacer lo que sea, muy bien – narraba mientras ambos estaban atentos – pero todo era falso, una vez que ya no la tenía, me sentía más depresiva que antes, muy mal, suicida. Y así fue por cerca de un año, recetándome todas caras. Cuando le dije que ya no podía pagarlas, me derivó a otro doctor y no lo volví a ver más, yo buscaba ayuda y él lucraba con mi enfermedad.

Busque a otro doctor y él me dijo que mejor era tomar algo a no tomar nada, así que me recetó la receta que tengo actual, me sirve, no es tan alto cómo una droga que me ponga muy feliz, es lo necesario y me sirve.

- Siento que te halla ocurrido lo que te ocurrió con ese doctor – le dijo Finn reconociendo que sí, que hay malos doctores que lucran con los pacientes.

- Así es – dijo ella asintiendo.

- Dices que "es lo necesario y que te sirve." – comentó Finn – siento que te culpas, si sabes que no lo es ¿verdad? – el preguntó y Quinn solo lo miró, no habló del tema y tanto Finn cómo Rachel se miraron, Quinn necesitaba ayuda y ellos se la iban a dar y se la estaban dando.

- Ok, entonces esa es tu medicina ¿te sientes bien?

- Sí

- ¿Y estás haciendo avances en tu vida? – le preguntó

- Sí, con la medicina, puedo dormir, estar tranquila, vivo con mi tío, tengo a Toby, aún no trabajo, pero estoy asimilando toda la situación de a pocos – le contó omitiendo el delicioso beso que había tenido con la que esperaba sea su chica. – Finn se dio cuenta por su sonrisa, pero decidió dejarla pasar.

- Sí Quinn, es muy bueno escucharte decir eso, ya sabes, tener una enfermedad mental no es de otro mundo eh

- Lo sé, es química cerebral – dijo y se explicó – mi anterior doctor me dijo que en mi cerebro lo que tenía que funcionar bien, no lo hacía del todo y que por eso me daban las pastillas, para suplir aquello que no produce mi cerebro, dándolo de manera artificial

- Sí, y más el ambiente adecuado, lleno de amor, de cuidado, puedes tener una buena vida, eso sí, sin descuidar tus pastillas, debes tomarla todo de acuerdo al plan ¿sí? – dijo Finn firmemente

- Sí doctor – respondió ella

- ¿Por cierto has tomado la de hoy? – le preguntó y Quinn negó con al cabeza, entonces Finn pidió las pastillas y se las trajo un interno dejándoselas en la mesa. Rachel al ver que Quinn tenía la mano enyesada le abrió las pastillas de su envase.

- Permíteme – le pidió cogiendo sus tres pastillas y dándoselas en la boca a Quinn quién se sonrojó, pero igual cooperó, tomándose así sus pastillas con la coca cola que Rachel levantó alcanzándole la pajilla. Ambas muy sonrojadas al notar que Finn miraba con una sonrisa de come mierda, muy feliz, muy divertido de poder presenciar cuán íntima era su relación sin ellas aparentemente darse cuenta.

- En la nota dice que tienes una peque – dijo revisando sus anotaciones y algunas que le había pasado Rachel

- Sí, tiene diez años, espero con todo el corazón recobrar el contacto con mi peque en calidad de lo que ella me permita

- Eso suena genial, y si me permites preguntarte ¿el alejamiento con ella fue tu decisión?

- No – contestó ella apenada – decisión de su madre adoptiva al no agradarle yo e influencias de mi padre.

- Maldito Russell – se dijo internamente Rachel

- Ciertamente tu padre es un desgraciado – dijo los que ambas mujeres pensaron y que confirmaron asintiendo.

- ¿Tienes novio, novia? – le preguntó sonriendo por el sonrojo en ambas chicas.

- Espero tener novia, a la larga – fue lo único que contestó sonrojada, ante lo que Finn se puso divertido al observar sonrojo también en Rachel.

- ¿Tienes contacto con tus amigos? – le preguntó

- No – dijo ella solamente

- ¿Por qué no? – preguntó él añadiendo – mientras más personas nos amen y quieran en el mundo, el mundo parecerá más amable con nosotros – incentivándola a comunicarse más.

- Bueno, perdí el contacto hace mucho, el de todos, primero cuándo ocurrió lo de mamá y me puse mal, hay quienes me acompañaron hasta por medio año, pero después de eso supongo que se cansaron de mi mierda, y ahí quedó.

- ¿Y cómo sabes eso? – preguntó con un gesto de incomprensión

- Con algunos si perdí el contacto sin que ellos supieran el porqué, y a otros, sólo se cansaron de todo lo que les decía, una me deseó que tuviera una vida larga y feliz, otro me mandó a la mierda y otro dijo que no le escribiera más.

- Lo siento Quinn – dijo el doctor y Rachel se puso a pensar que tanto ella cómo Santana nunca recibieron un porque Quinn simplemente se perdió y desapareció para todos.

- Y bueno en ese tiempo andaba mal, peor que ahora, así que supongo que también tengo culpa de ello.

- Ok – dijo Finn – es positivo que te des cuenta de aquello, poco a poco te aconsejo que recobres nexos o que hagas alguno nuevo, ya sabes, sal más, conversa con alguien que pueda responderte más allá de Toby

- Toby es un amor – le dijo en respuesta causando que Rachel se derritiera de lo adorable de Quinn.

- Seguramente sí – respondió él – tienes un buen avance por favor continúa así – le pidió y mirando a Rachel y devuelta a Quinn siguió – sé que todo debe ser a un ritmo propio, de lo contrario el retroceso es más común de lo que crees. Quinn si sientes que te presionamos tanto La doctora Berry y yo a hacer avances más rápidos puedes o no haber escuchado hablar a Rachel… - Quinn lo interfirió diciendo – La Doctora Berry - y Finn riendo asintió – sí, la doctora Berry y yo trabajamos en este hospital siguiendo protocolos, de lo cuales seguro ya te ha hablado – Quinn asintió – y es que el Hospital Astral es uno de transición, dónde se coge un caso, se le da un diagnostico y se le manda a un hospital o institución especializado para su póstumo tratamiento, si es que es una operación o algo que se pueda solucionar aquí, pues se hace y se le ayuda. Pero no podemos seguir y seguir, por el mismo flujo de pacientes que recibimos, es por eso que te apresuramos, porque queremos ayudarte antes que todo acabe ¿se entiende? – preguntó y Quinn asintió pensado – salud pública - bufando por ello.

Ambos siguieron conversando un rato más antes que Quinn sea llevada a una sala de descanso, confirmando Finn que Quinn sí era una chica especial, única y definitivamente que era para su Rachel.

Estando Quinn sentada en su silla de ruedas mirando la tele junto a otros pacientes, ella escuchó una voz que nunca creyó volver a escuchar a sus espaldas caminando hacia ella.

- Bueno, bueno, bueno, pero mira que arrastró el gato – soltó la voz de una mujer que Quinn sin ver reconocería aún muy ebria.

- Santana ¿cómo vas? – le medio preguntó aún asombrada y hablando despacio al igual que lo había hecho con el doctor Hudson y la doctora Berry debido a sus heridas y su labio roto.

- Mejor que tú, definitivamente – ella la miró frente a ella con los brazos cruzados sobre su pecho mirándola intensamente – he escuchado lo que hiciste allá con Rachel – refiriéndose al defenderla

- La doctora Berry – dijo ella sin quitarle la mirada

- La doctora Berry – repitió ella conociendo el conflicto de Rachel y el hecho si la reconocía o no, Quinn se veía tan mal como para picarla – lo hiciste bien – le dijo y añadió - te ves cómo una mala broma – sin malicia y sin filtro, Quinn asintió probando su labio y viendo que estaba cortado, reconociendo también las vendas, su sonido de motor, los moretones, etc – siento lo de tu madre, jamás me enteré – le dijo y ante la ceja levantada de ella,0 Santana se explicó – Finn y yo somos amigos así cómo Rachel, hablamos, sólo lo necesario, no sé los detalles – Quinn asintió, a veces los doctores comparan notas y así.

Santana se permitió pensar un momento si Quinn acaso no reconocía a Rachel del cole o si pensaba que, si se tratara de otra Rachel, y por eso decía "La doctora Berry" más ella al verse liada, no quiso entrometerse ahí. Quinn estaba en proceso de recuperación.

- Oye Juno – le dijo con cariño o así lo vio Quinn al verla sonreír - ¿puedes pararte? – le preguntó

- Con dificultad, supongo que sí – respondió ella

- Entonces vamos párate – le pidió – no me hagas perder el tiempo – añadió cariñosamente

- Es bueno ver que tu pose de perra sigue igual – contestó Quinn y Santana asintió, ambas sonrientes.

- Bueno babymama arriba, párate – le pidió y Quinn queriendo cortar los apodos cariñosos que le recordaban a Puck, lo hizo, aunque se demoró un poquito lo hizo.

- Ufff – bufó con esfuerzo sosteniéndose con dificultad por lo dolorida que estaba - ¿qué quieres? – le preguntó

Y Santana sorprendiéndola, la miró cariñosamente para después abrazarla causándole mucha sorpresa a ella – te amo Quinn, no vuelvas a perderte entiendes – el dijo en el oído haciendo llorar a Quinn

- Mierda Q, capi no llores – y el apodo la hizo llorar más al haberla extrañado tanto – no llores capi, me vas a hacer llorar y perderé todo mi "coolness" - haciendo reír a su amiga.

- Te amo San – le dijo mirándole y ella la ayudó a sentarse.

- Sé que el coco te fallaría – le dijo en broma mirándole causado risas en Quinn – pero antes ya andabas así, así que no me extraña – causando ahora carcajadas en ella

- Auuu San, duele – le dijo tocándose el abdomen por reír tanto, Santana le ayudó a sentarse.

- Ya ya, Shhh, Shhh capi – le dijo limpiando sus lágrimas esta vez de felicidad – estas aquí, estabas mal, pediste ayuda y estarás mejor ¿entiendes? – preguntó y Quinn asintió – estoy muy orgullosa de ti – añadió.

- Gracias San – contestó ella y Santana cogió su mano besándola

- Te amo Quinn, cómo mi hermana, sea lo que sea, lo resolveremos, no te vuelvas a perder, ¿entiendes? – Quinn emotiva asintió – o te patearé el trasero – eso la hizo reír y así besándole la cabeza se fue. Quinn se quedó más feliz y Rachel que venía viendo todo sonreía más por ello.

- Te diría que se consiguieran un cuarto, pero ya están apunto – dijo Santana en plena chacota con Rachel corriendo cuando ella iba a cogerla dejando a ambas divertidas y así ambas felices se fueron a su trabajo.

Quinn pasó su día en el cuarto de descanso sentada en su silla de ruedas y luego en el sillón con medicinas encima, sintiéndose bien sólo que apaleada, agotada físicamente, pero bien mentalmente, feliz de encontrarse a Santana nuevamente y por la esperanza de poder volver a recuperar su amistad, de restaurarla.

Rachel cada tanto "muy coincidentemente" pasaba por ahí, para echarle un ojo, viéndola conversando con un par de personas, y que al ver esto se puso contenta de que Quinn empezara a abrirse a lentamente pasito a pasito volver al mundo.

Enojada también por el capullo que le partió el brazo, enojada por quien sea, dubitativa de por si hubiera ese sujeto intentado "un asalto sexual" ella todavía estaba dudando, le daba un no sé qué en el corazón, cómo si se lo apachurraran.

- Mierda – soltó, dándose cuenta que estaba muy metida, muy preocupada, muy ya parte de la vida de Quinn.

Finn también estaba alerta por la historia que le había contado Quinn, haciendo cuentas mentales de quién le había herido. Él realmente quería ayudarla a sanar y se podía también a la par a juntar a esas dos idiotas que ya habían caído en el amor una para otra y que talvez no se habían dado cuenta.

- ¿O sí? – se preguntó

Quinn pasó toda su tarde feliz entre conversaciones aleatorias y las películas que iba viendo, así se le hizo menos tedioso todo.

Por la tarde Quinn fue dada de alta y su tío se la llevó consigo, Rachel con un no sé qué en el pecho de verla irse y no haber podido besarla o abrazarla.

- Mierda – volvió a decir, notándose la clara influencia de Santana en ella.

Su tío le había dicho que estaba muy apenado por irse y dejarla sola, pero tenía que hacerlo, su trabajo se lo pedía. Era un viernes por la tarde, él volvería sábado cerca al medio día le había dicho. Quinn estaría ese tiempo sola, y así pensando en ell,o su tío le llamó a una persona que desde ya y desde antes se había convertido en su favorita a fin de checar a su Quinn y que ella no se caiga o que le pase cualquier cosa, ya que se estaba recuperando. Ella había dicho que sí, y eso era todo lo que él había pedido.

Por el final de la tarde, iniciada la noche, Quinn estaba en su jardín trasero sentada en el gras cerca a una fogata que había hecho, una no muy buena debido a que le faltaba fuerza para cargar los leños y en fin de todo un poco.

Ahí en su fogata se encontraba ella sentada con su perrito Toby calentándose, durmiendo muy rico, cuándo el timbre de la puerta sonó y Quinn creyendo que se trataba de su tío, dijo en voz alta – pasa – y con ello la puerta se abrió, y Quinn aprovechó para mirarla desde su posición viendo cómo ella entraba en toda su gloria.

- Toby ataca – le dijo en broma y el perrito que estaba medio dormido se puso en pose defensiva con una ceja levantada, cómo evaluando si debía.

- Tranquila capi – dijo Santana con las manos levantadas

- Toby tranquilo – le ordenó Quinn y el perrito fue a rodear a Santana, a olerla y con eso le dio una rápida mordida suavecita antes de echarse a correr

- Auuu – había dicho Santana mientras Quinn reía y el perrito escapaba divertido por la reacción de Santana.

Quinn seguía riendo por la cómica cara que había puesto Santana – creo que le caes bien – al final dijo – cómo eres una perra, imposible que se lleven mal.

- Ha ha – le dijo ella irónicamente – capi te he traído unas aguas para conversar y pasar el rato – le dijo levantando un six pack de cerveza y en su otra mano una botella de tequila – no sé si puedes tomar, pero deberías hacerlo, relájate – le había soltado y Quinn había estado de acuerdo

- ¿Qué podía salir mal? – se había preguntado así misma, total ya se sentía apabullada - así qué ¿por qué no? – se preguntó.

Santana ayudó a hacer una fogata mejor, con más leños – listo princesa – le dijo y así ambas empezaron a beber recostadas sobre unos grandes almohadones que había traído San al jardín trasero, Quinn medio recostada sobre ellos y sobre el grass.

- Te amo San – le dijo

- Te amo Q – le contestó ella y así empezó a contarle anécdotas graciosas haciendo reír mucho a ella a la par que le contaba su vida de casada con Brittany, el amor de toda su vida, cómo era ella una coreógrafa galardonada que viajaba mucho y que actualmente se encontraba en una gira con una cantante famosa. Quinn se alegró mucho ya que Brittany tenía tremendo talento y cómo tal debía mostrarlo y por ello debía ser apreciada, muy apreciada, cosa que pasó.

Al rato de estar contando cada cosa que les hacía reír, entró Rachel notando bulla del jardín, se dirigió hasta allá y Toby cómo buen perrito guardián fue a verla, oliéndola, el dio la bienvenida, no la mordió, y ella lo acarició, él era un buen perrito.

Y así caminó hacia Quinn, sorprendiéndose y alegrándose por ver a Santana, más preocupándose porque Quinn estaba tomando.

- Quinn Fabray – le dijo con los brazos en jarra en su cintura – no me digas que estás tomando – con voz de autoridad.

- Entonces que no te diga – soltó Santana y cuando iba a añadir – mira Quinn que vino... – ella quería decir la Doctora Berry, pero antes de decirlo Quinn interfirió diciendo – Rachhhhh beso, beso – pedía con los brazos extendidos y un puchero muy rico.

Santana sorprendida con los ojos grandes y las cejas levantadas, Rachel derretida de amor por su Quinn quién al no ver podido verla y abrazarla todo el día, ella no se demoró mucho, fue hacia Quinn, se arrodilló frente a ella que estaba tumbada sobre cojines, le cogió con ambas manos su carita y le plantó un beso delicioso, suavecito, uno muy rico.

- Mierda - soltó Santana sorprendida – creo que me he perdido mucho.