Capítulo IX: Nexos irrompibles

- Rach, Rach, beso, beso - había pedido Quinn, eso es lo que registró Santana.

- Pero la… - y cuando quiso decir doctora Berry. Rachel le hizo un gesto cómo diciendo "después" y Santana asintió.

A partir de ahí todos se relajaron, Santana pidió pizzas delibery. Quinn siguió tomando pequeños sorbos sonriendo a Rachel en todo momento agradeciéndole que la deje tomar y en fin engriéndose con ella. Rachel más divertida y derretida de amor por Quinn, imposible.
Cada que Quinn hacia un gesto de dolor o incomodidad, Rachel era muy atenta preguntándole o acariciándola.

- Joder Rachel - había dicho Santana - ustedes dos me van a dar un ataque de diabetes - lo que hizo sonrojar a ambas chicas y para cuando llego la pizza y más alcohol también delibery, Santana fue a atender y Rachel aprovechando de tener a su disposición a Quinn hizo lo que más quería desde un inicio.

La recostó sobre el gras y muy suavemente cerró el espacio entre ambas besándola dulcemente y luego apasionadamente, abandonando sus labios a regañadientes cuando Quinn quiso respirar haciendo un esfuerzo por ello dado el estado de su nariz y el adorable ruidito de motor que hacía.

- Awww bebé - había dicho Rachel observándola muy sonrojada y sonriente.

Rachel puso un brazo a cada lado de su cabeza y se agachó sobre Quinn besando cada espacio de su carita visible mordiendo el lóbulo de sus orejas haciéndola suspirar.

- Ughhh mis ojos ! - dijo Santana dramáticamente trayendo la comida y el alcohol, haciendo que Rachel muy sonrojada se incorporase.

- Awww - Scary Quinny me quiere volar la cabeza con su mirada láser - al ver a Quinn enfadada porque su Rach había dejado de besarla - igual que los viejos tiempos, pero más gay - haciendo reír a Rachel y a la larga a Quinn.

Santana repartió todo, Quinn comió poco dado sus lesiones que aún le dolía, principalmente su mandíbula y el labio roto que tenía, así como sus costillas.
Ellas comieron, tomaron, cuidaron de Toby y conversaron de todo y nada de todo un poco.
Y a la madrugada Santana se fue a dormir al cuarto de invitados.

- Quinn vamos a dormir - le pidió Rachel siendo ya un sábado por la madrugada.

- No puedo, no tengo sueño - le había dicho, ella no podía dormir sin su medicamento por más cansada que estuviera - necesito mi pastilla - le pidió a Rachel, pero ella no se lo dio.

- No Quinn, no vas a mesclar sedantes con alcohol y eso es todo - le había respondido firmemente y buscando una alternativa le dijo - puedes tomar un poco más, pero solo un poco más eh - Y así Quinn feliz lo hizo, tomó un poquito más y pasada media hora ya le entró sueño para dormir.

- ¿Duermes conmigo? - había preguntado con un muy lindo puchero haciéndola sonreír muy grandemente.

- No podría ser de otra manera - le contestó amorosamente.

Y ayudándola a pararse, la ayudo a caminar a su cuarto estando con una polera holgada y un short corto, Quinn estaba lista, Rachel tomó ropa prestada de ella y se recostó a su lado.

- Te amo bebé - había dicho Quinn antes de dormirse sorprendiendo a Rachel por la confesión.

- ¿Yo te amo? - su mente hizo la pregunta poniéndose en conflicto su papel cómo doctora de ella y su ¿amor? como Rachel.

- Mierda - había susurrado en la noche

- Deja de pensar - le dijo su cerebro recordando el consejo de Quinn y con eso último en mente se permitió amarla y cuidarla, acurrucándose con su Quinn.

Ambas durmieron en el abrazo de la otra cobijándose así. Ya en la mañana, Rachel se levantó observando a su dulce princesa dormir, con su pelito todo desparramado, su hermoso sonido de motor, sus moretones desvaneciéndose y sus labios haciendo un muy bello puchero.

- Awww – ella se derritió por su bebé

Se levantó y se fue en busca de Santana, pero ella ya se había ido, Rachel haciendo catarsis recordó que Santana tenía turnos temprano junto a Finn.

Ella se quedó un poco más, aprovechó para limpiar, alimentar a Toby, engreírlo, besarlo, él era un perrito demasiado adorable y muy mimado cómo debía ser, se dio cuenta.

Ella esperó un par de horas para ir a despertar a Quinn quién lucía muy relajada haciendo ese delicioso ruido – awww bebé eres tan adorable mi amor – le dijo.

Y eso hizo la magia, Quinn con su hermoso sonido de motor, abrió un ojito, luego otro, inclinó su cabecita hacia atrás y se permitió un gran bostezo muy rico – ahhhhhhh – dijo muy suavemente mientras se estiraba y Rachel juro escuchar algo muy parecido a un ronroneo

- Joder – susurró viendo tanta belleza y hermosura

- Hola – saludó Quinn tímida y muy sonrojada por ser vista de esa forma

- Awww – volvió a derretirse Rachel – eres demasiado bella para tu propio bien bebé – y con eso le ayudó a recostarse y a tomar pequeños tragos de jugo de naranja.

- ¿Bebé? – preguntó Quinn rojita cómo tomate y Rachel sonrojada también asintió insistiendo que tome su jugo.

- ¿Listo? – le preguntó y Quinn asintió, entonces Rachel cogió con ambas manos su carita besándole suavemente, pasando su lengua por su labio cortado haciéndola suspirar y gemir.

De un beso muy suave pasó a un beso más apasionado, deteniéndose sólo por la necesidad incesante de Quinn para respirar.

El nervio ¡

Rachel aprovechó para besar su cuellito, la línea de su mandíbula, todo, todo lo que pudo, explorando cada lugarcito que pudo de su Quinn haciéndola retorcerse, gemir, tanto así, que Rachel sabiendo que tenía que parar, besó sus ojitos, uno por uno, besando cada que Quinn intentaba abrir uno, haciéndola reír.

- Rachhhhh – decía ella entre risas y Rachel se enamoró de esos ruiditos, de ese sonido tan rico, Ahhh, ella sería muy feliz si pudiera escuchar esos ruiditos por el resto de su vida, eso le hizo decidirse, sí, ella amaba a Quinn por encima de todo, más su declaración tenía que esperar, había algo más importante en ese momento.

- Hummm hummm – respiró Rachel cerca de Quinn sólo para decirle – hueles Quinn

- Ahhh ¡ - ella escuchó un gritito indignado sólo para mirarse ambas y disolverse en risas.

- Vamos voy a ayudarte a bañarte y luego yo – le dijo sonrojada y sonrojada Quinn también, asintió feliz de compartir más con Rachel, todo lo que quiera.

¿Los límites? ¿La ética?, a la nada, ese día, a la nada, ¿y ellas?, a por todo.

Preocupante o ¿no?

En fin, Quinn se quedó en ropa interior y Rachel al verla se quedó sin habla, con la garganta seca, cosa que empeoró cuándo Quinn le guiñó un ojo antes de meterse a la ducha juguetonamente.

- Listilla – dijo Rachel sólo para oír muchas risas desde el baño antes de la ducha prendida.

Rachel iba a ayudar a Quinn desde afuera de la ducha a bañarse, o eso pensó, lavando primero su pelito con agua tibia, masajeando su cabecita, oliendo ese delicioso olor a vainilla, decir que Rachel estaba suspirando era sobrevalorado.

Una vez que terminó de lavarse su pelito, con mucho cuidado al haber vendas sobre la carita de Quinn, con una esponja Rachel le estaba ayudando a asearse, más Quinn tenía otra idea, con Rachel muy pero muy perdida por la visión de mujer que tenía enfrente se descuidó un segundo o varios, tiempo que usó Quinn para abrazarla contra ella y ponerse ambas debajo del chorro de agua tibia, Rachel más, empapándola a ella y a toda su ropa, sobre todo su parte posterior.

Rachel emitió un gritito muy agudo, pero muy bello también, mismo del que Quinn se enamoró, pasada la sorpresa, Quinn aprovechó para besarla muy suavecito, con mucho sentimiento, acariciándola con una mano libre y otra embolsada para que el yeso no se moje, provocando un besito y unos sonidos tan ricos que hicieron a ambas chicas reírse, mirarse con mucha adoración ambas. La palabra "TE AMO" en la lengua de ambas.

Quinn viendo el conflicto de Rachel, sintiéndolo, no se lo dijo, más ella ya sabía que Rachel lo sabía y eso era lo importante.

Con el agua enfriándose, ambas se apuraron y salieron de ahí, Rachel esperando a su Quinn con una toalla muy mullida, muy suavecita para envolver a su Quinn cómo la maravilla que era, su princesa.

- Mi princesa – le dijo ella dulcemente

- Tuya – le replicó Quinn – y la mía, de nadie más – haciendo a Rachel carcajear de risa al comparar lo dicho por Finn y con ella así, Quinn también rió, adorando todos los sonidos que hacía su Rachel.

Con ambas riendo, Rachel el dio una palmada en el trasero a Quinn haciéndola reír, la secó, todo lo que pudo y la dejó para que se cambie, entrando quince minutos después a su cuarto al oír un golpe seco.

- ¿Quinn? – la llamó preocupada y cómo ella no contestó, entró y lo que vió le derritió el corazón, Quinn atrapada con una polera sobre su cabeza sentada ella en la alfombra con un pantalón suelto de chandal – awww – es lo que dijo derritiéndose por su adorable Quinn, su bebé, su todo. Ella obviamente la ayudó no sin antes tomarle muchas fotos físicas y mentales.

- Rachhhhh ayuda – le pedía ella y así derretida por tanta adorabilidad, Rachel le ayudó, besándola inmediatamente después, ya que en esa situación era lo único que podía hacer.

Rachel preparó el desayuno para ambas, comiendo ambas en completa complicidad regalándose sonrisas tiernas y caricias. Rachel no quería incomodar a Quinn y preguntarle si la reconocía o no del hospital, más no quiso empañar ese momento, Quinn se veía muy feliz y eso era lo importante, eso y que tome sus medicinas, cosa que hizo después que Rachel se lo pidió, sin negociaciones de por medio y Quinn estuvo de acuerdo.

Rachel luego recogió todo y se fue a la cocina a limpiar todo, negando a Quinn a que haga algo por su mismo estado de recuperación, en eso tocaron la puerta y Rachel estando ocupada, Quinn fue a abrir, pensando que se trataba de su tío.

Y ups, pues no.

- Hola mamá – le dijo una pequeña nena rubia de ojitos color verde avellana con una muy bella sonrisa de lo más adorable. Quinn se quedó pasmada con el corazón latiendo a mil, ahí frente a sus ojos su perfección, lo que más ansiaba en el mundo, verla y conocerla.

Quinn con un sonido muy adorable de motor causó que su hija se ría y Shelby que estaba a su costado voltee los ojos, pero eso no le importó, sino la reacción de su bebé.

El escuchar esos hermosos ruiditos hizo darle la valentía que ella necesitaba, ese enorme empujón, para que, si su vida dependiera de ello, ella estaba decidida a provocar esos ruiditos muchas más veces, todas las veces, infinito.

- Ho… hola – tartamudeó un poco estando aún nerviosa frente a su pequeña

- Hola soy Beth – dijo la peque sonriendo

- Hola soy Quinn – contestó ella encantada de verla ahí ambas paradas en la puerta, con una conexión única.

- Nos vas a dejar entrar o te vas a quedar ahí – soltó borde Shelby y ese sonido hizo que Rachel salga de la cocina, nadie le hablaba así a su Quinn, NADIE, y mucho menos en su presencia.

- Oh, pero qué veo aquí - soltó ella mirando a Rachel - pero cuanta falta de… - ella iba a decir "ética", más Rachel al interrumpió.

- Shelby unas palabras - le dijo indicando hacia el jardín trasero. Para después ir a saludar a Beth y permitirlas entrar.

Beth y Quinn se quedaron en la sala de estar junto a un Toby que gruñía incesantemente a Shelby quién al verlo dijo – mi amor cuidado con la rata – y de que la mordiera sólo Beth lo detuvo sin siquiera intentarlo.

- Ohhh un perrito – dijo arrullándolo por lo hermoso que se veía Toby quién al escucharla y ver que era una miniQuinn, así igualita a su dueña, pero en chiquita, se acercó muy sumiso echándose a sus pies y mostrándole su pancita para que lo acaricie – awww – se derretía ella.

- Cuidado amor – seguía diciendo Shelby

Quinn se sentó en la alfombra del piso, una que estaba muy limpiecita y era muy mullida, con cuidado por sus heridas y Beth notándolo dijo – cuidado mamá – haciendo derramar lágrimas de felicidad a Quinn así cómo regalarle una enorme sonrisa, una que hizo latir cómo loco el corazón de Rachel y con ambas en la alfombra, Toby se acercó y Beth lo pudo acariciar derretida por este peque qué aprovechaba para hacer todas sus gracias y recibir muchos mismos, haciendo reír a ambas chicas.

- Shelby ven – le volvió a decir Rachel viendo a estas tres maravillas juntas, diciéndose que tenía que protegerlas de todo y todos, Shelby en la primera línea de fusilamiento por lo dicho a Quinn y de la forma que lo dijo, conduciéndola al jardín trasero.

Shelby la acompañó, también quería intercambiar algunas cosas con Rachel.

- Así que te tiras a tu paciente inestable ¿cuán profesional estás siendo? - aseguró irónicamente con los brazos cruzados ante una Rachel muy cabreada, ella podía soportar lo que sea contra ella, pero nunca jamás que alguien así sea ELLA, se refiera a Quinn de ese modo.

- Ni siquiera sabes lo que estás diciendo – siseó con mucho enojo – Quinn es una maravillosa persona que sí, es mi paciente y sí, se está recuperando de una manera excepcional y que sobre todo SÍ, necesita a su hija para hacerlo y el que TÚ especialmente TÚ vengas a hacer eso aquí, es lamentable – le dijo

- Soy tu madre, respétame – pidió ella aún con los brazos cruzados frente a Rachel.

- No, no lo eres, eres la madre de Beth, pero la mía no, me pariste sí, y eso fue todo… - Shelby la interfirió - ¿Cómo te atreves? – toda insolente

- Te repito Shelby, me pariste – levantando su mano – y no, no me interrumpas, te busque y te consta, nunca me quisiste, así que no eres mi madre. Eres la madre de Beth y eso es todo.

- Te ha metido mierda en la cabeza – concluyó ella equívocamente y Rachel resopló muy fuerte intentando calmarse para no saltarle encima a ella, no podía hacer eso allí, no con dos chicas maravillosas en la sala de estar.

- No, no lo ha hecho – dijo firmemente respirando fuerte para calmarse – juzgas de esa manera porque has estado asociada mucho tiempo a Russell, ambos en el buffet de abogados que comparten juntos. No puedes juzgarla o a mí, ya que no tienes ni idea de lo que está ocurriendo.

- Sé que no es profesional manipular a una niña inestable para hacerle creer que la amas sólo para cumplir tu mayor fantasía escolar – soltó con asco.

Y Rachel estuvo así, así de cerquita, a una pulgada de perder la compostura si no fuera porque un Jack Fabray intervino escuchando completamente todo lo que había dicho, palabra por palabra de su adoración.

- Shelby un placer que estés en mi casa – dijo eso con una sonrisa que contagió la de Shelby mientras Rachel lo miraba incrédula hasta que – eso te diría si fuera verdad.

- Buuummm perra – soltó Rachel en su cabeza cuándo la vió descolocarse y rápidamente poner se una máscara en la cara.

- Shelby, Rachel permíteme que converse con Shelby en la sala de estudio por favor – Rachel asintió cómo pensando – llévatela, lejos, bien lejos.

Y así Shelby y Jack se pusieron a conversar en el estudio, ambos sonrientes. Rachel pensó que Jack debía ser político, ya que podía decirte "púdrete en el infierno" de la mejor manera y con una sonrisa en su rostro, por lo que ellos podrían estarse insultando y aún así sonriendo cómo si el infierno se fuera a congelar. Jack se veía cómo la típica mamá oso, esa que te dice "si te acercas a mi bebé, te destrozo" – Woahhh Jack eres mi segunda persona favorita detrás de Quinn, obviamente – eso se dijo y en un ámbito más feliz mejor se fue a sus dos bellezas interactuar desde lejos claro, iba a darles la privacidad que ellas se merecían.

Quinn y Beth conversaban sentadas una frente a otra, Toby de por medio muy engreído.

- Tenía mucha curiosidad de conocerte – dijo Beth un tanto nerviosa – no sé si está bien que te llame "mamá"

- Yo también tenía mucha curiosidad de conocerte mi amor, y me ha encantado que me llames así – le dijo con una sonrisa que copió su peque – puedes decirme cómo quieras mi amor.

- Gracias mamá – le decía ella y Quinn cada se emocionaba más

- ¿Te puedo abrazar? – preguntó Quinn y Beth muy sonriente asintió repetidas veces haciéndola reír muchísimo – ven entonces mi bebé – le pidió suavemente y Beth no se demoró nada arrojándose a su mamá que aunque le dolió por su mismo estado físico, decidió ignorarlo por completo, abrazando más fuerte a su peque, oliendo su olor de bebé, besando su cabecita – Te amo mi amor – le susurró y Beth un tanto también emocionada, le repitió – Te amo mamá – llorando ambas emocionadas y felices

Quinn se acomodó recostada sobre la base del sillón aún sentada sobre la alfombra, Beth se acomodó en el regazo de su mamá y de ahí no se movió por un buen rato.

- ¿Puedo preguntarte algo mamá? – preguntó mordiéndose el labio, mismo que acarició Quinn

- Puedes preguntarme lo que quieras mi bebé, no te pongas nerviosa a mi lado, no hay nada que te pueda negar, puedes aprovecharte de eso, está completamente bien – soltó haciendo reír a su peque.

Y tal cual, Quinn intuía su peque resultó ser una pequeña excepcionalmente inteligente, le preguntó todo lo que quería saber, desde que nació y el porque no se quedó con ella, mostrándose compasiva y asertiva a las respuestas de Quinn evaluado y observando todo.

Incluso le preguntó el porque de sus lesiones y ella no queriendo mentirle se las dijo sin detalles obviamente.

- Woahhh defendiste a mi hermana – contestó ella causando que Rachel se atore con su bebida haciendo un ruido gracioso que hizo reír a Beth y a Quinn, misma que la invitó a estar con ellas y seguir conversando.

Beth intercambió su tiempo en el regazo de Quinn y el de Rachel cantando algunas líneas que le encantaban de su película favorita, contándoles todo lo que podía y se acordaba, Quinn más encantada imposible.

Es ahí que Rachel se dio cuenta de que por más que Shelby luzca cómo perra y que talvez lo sea, es una madre excepcional para Beth quién al descubrir hablar de "Quinn" por teléfono de su madre con Russell quiso saber quién era y Shelby incapaz de negarle algo, se lo contó sin hablar mal de Quinn, por más que sí, ella era una perra y actuaba como tal, Shelby.

Después de dos horas Shelby lució casual y después de una charla de quince minutos con Jack, Rachel que se sintió cómo una niña chiquita y no cómo la asertiva doctora muy capacitada que era, entendió con muy buenas palabras y amor de Jack, que la perra, cof cof, su madre, podía ser alguien decente y que le dé el atisbo de la duda. Jack al terminar de hablar con ella le dio un beso en la cabeza y la animó a compartir todos, el resto del sábado, ella se sintió muy amada.

¿Y la ética?, ¿El profesionalismo?

Que de eso aprenda la perra, cof cof, Shelby.

...