Capítulo XI: El final

Advertencia: el final de esta historia

- Sabes la primera vez que te vi, creí que eras parte de mi delirio, que eras una alucinación muy vivida – le repitió a Rachel mientras ella seguía sorprendida.

- La primera vez que te vi en esta casa, yo estaba ebria – le decía a la par que Rachel se sentaba a su lado tomándole la mano añadiendo – estabas cómo una cuba – haciendo reír a Quinn

- Estaba un pelín ebria – acordaron ambas asintiendo – y cómo ya había tenido muchas de esas "alucinaciones" dije "la voy a besar y ver qué pasa" ahí me di cuenta.

- ¿De qué te diste cuenta Quinn? – preguntó siguiendo las declaraciones de su bebé

- Qué tenías que ser real, antes e soñado con tus besos – contaba sonrojada mientras Rachel se derretía de amor por ella acariciando con su mano libre la carita de su Quinn – y el sueño no se comparaba a lo que estaba sintiendo cuándo te besé. Ahí me di cuenta que tenía que ser real.

- Soy real bebé – le soltó Rachel apretando su manito

- Lo sé, siempre lo supe

- ¿Qué sabías? – preguntó sentada una frente a otra con las piernas cruzadas y con Rachel cogiéndole la mano

- Que llegaste a mi vida para cuidarme, ayudarme y amarme, cómo doctora y cómo mi Rachel... – y seguía contando hasta que Rachel el dio un golpe suavecito en el ante brazo – Auuuu – le dijo dramáticamente con lo que Rachel volteó sus ojitos y le dio un beso muy casto suavecito sobre sus labios.

- Quinn ¿sabías que era yo desde un inicio? – le preguntó con una ceja levantada que encantó a Quinn siguiendo con sus ojitos el movimiento.

- Sí – dijo asintiendo para recibir otro manotazo suavecito en su hombro – auuuuuuuu – volvió a decir haciendo un puchero para que Rachel la bese, cosa que hizo ella encantada.

- Sí sabías, ¿por qué no me dijiste?, dame una muy buena razón Lucy Quinn Fabray – pidió tratando de parecer enojada cosa que no fue ya que ambas se miraron y estallaron en risas cómplices.

- Sabía – dijo Quinn y con su manito libre pidió que no la interrumpieran, que ella le iba a contar y que iba a demorar un poco, Rachel asintió muy comprensiva – sabía – repitió ella – todo comenzó el día que fui a mi primer cita, el ticket decía "Doctora Rachel Barbara Berry" y me entró un escalofrío por toda la espalda que hizo sacudirme y pensado que era demasiado bueno para ser verdad me dije que sería un homónimo hasta que entré y te vi, te reconocí, y tú a mí, yo lo vi…

- Lo sé princesa – añadió Rachel.

- Y antes que dijeras algo, te dije "Doctora Berry, ¿puede ayudarme?" intentando que no te des cuenta que te había reconocido.

- ¿Por qué cariño? – le preguntó ella curiosa

- Porque a través de mis años buscando respuestas sabía que, si había algún nexo entre tu y yo, tú no podrías ayudarme, es por eso que fingí el no recordarte siempre tratándote de forma profesional. Tú sabes que como "Fabray" crecí, conocí y me adapté a las formas, a la etiqueta, a la ética y al profesionalismo - le contó

- ¿Es por eso que te fastidiaba tanto cuando Finn se refería a mí con apodos de cariño?

- Sí, no me gusta que nadie socave tus capacidades, por más que él no lo hacía, pero el hecho de llamarte igual con apodos pues me venía mal – le dijo sonrojada negando que estaba celosa, Rachel se dio cuenta pero no le dijo nada acerca de ello, en cambio explicó la naturaleza de su relación – Finn y yo fuimos compañeros de universidad – Quinn asintió – luego pareja – Quinn hizo un adorable gesto en rechazo que fue recompensado por varios besitos cortos tiernos que hizo sonreír a ambas – luego mejores amigos y ahora hermanos, no queda nada sexual entre nosotros, el sólo hecho de mencionarlo, no, es una imagen fatal – dijo negando con su cabecita haciendo caras graciosas para Quinn que reía ante lo adorable de Rachel.

- Y es por eso Rach – dijo Quinn – que en casa eras "Rachel" y en el hospital eras mi "Doctora Berry" y seguí así hasta el final de todo…

- Eh – interrumpió Rachel – pero al final … - ella intentó con las manos explicar lo que pasó entre ambas.

Quinn sonrojada – dilo – le pidió intentando contener su sonrisa cómo si supiera una travesura que Rachel no.

- Bueno – contaba ella rojita mirando divertida a Quinn – tú me cogiste de los muslos y me levantaste aún con tu mano enyesada y luego abusaste de mis labios deliciosamente – añadió lanzando un guiño a Quinn que se puso más rojita mordiéndose los labios, lo que excitó a Quinn y ambas se vieron envueltas en una tórrida y muy prolongada sesión de besos apasionantes, ambas encantadas de generar deliciosos y muy ricos ruiditos entre ambas.

- Mierda – suspiraron ambas.

- En mi defensa ya no eras mi psicoterapeuta así que sólo eras "mi Rachel" entonces podría demostrar lo que quería demostrar – explicó Quinn

- Ajam y no tuvo nada que ver en ¿marcar el territorio frente a Finn? – le preguntó en broma y Quinn negó con su cabecita diciendo – eres tu propia persona y siempre lo vas a hacer por más que soy tuya y tú mía, yo sólo quería besarte y Finn estaba ahí, fue una coincidencia – soltó con una sonrisa que hizo reír a Rachel añadiendo – vaya coincidencia.

Pasado un tiempo entre ambas, entre sonrisas cómplices y gestos mullidos…

- Me ayudaste a sanar- replicó Quinn – aún lo estoy haciendo – dijo levantando sus hombros y Rachel asintió muy comprensiva.

- Dime lo que sientes – le pidió – sólo si quieres hacerlo – añadió con un lindo gesto. Quinn asintió.

- Cuando te conocí mi vida era insoportable, tenía un basto dolor incandescente en el pecho y una soledad inmensa, un hueco en el pecho que sólo me traía miedo a partir de tanta tragedia, incluso pensé que así no podría vivir – añadió apesadumbrada recordando eso y Rachel viendo tanto dolor la abrazó muy fuerte y dio varios besitos sobre su carita estrechando sus manos con las de ella - te conocí cómo mi doctora, te volví a ver, y todo lo que hiciste, todo, me ayudó mucho, junto al tiempo que me he dado a entender que si siempre tendré un hueco en el pecho por la trágica partida de mamá – tocándose Quinn su pecho – a poder recordarla con amor, a poder retomar mi vida con otra visión, una más enriquecedora, a valorar lo que tengo y lo que he conseguido, jurándome que Beth tiene que conocerla así cómo lo hice yo, eso será genial – replicó Quinn

- Eso será impresionante

- Ajam – asintió Quinn emotiva.

Rachel al notar que Quinn estaba agotada emocionalmente la convenció de ir a dormir – ven conmigo bebé – le había pedido y Quinn incapaz de negarle nada se fue con ella, para ese entonces ya no tenía vendas, ni moretones, su nariz se veía muy bien, sólo la mano enyesada era un recuerdo de lo mal que pudo ir la intervención de aquel sujeto en esa determinada sesión.

Rachel llevó a su Quinn frente a la cama intentando acostarla más Quinn tenía otras ideas.

- Quiero hacerte el amor – le había pedido con un muy, pero muy adorable puchero y Rachel derretida por su gesto, y a completa merced de Quinn asintió añadiendo – también quiero hacer contigo el amor bebé.

Y con una exhalación de por medio, ambas se entregaron al inmenso amor que sentían, y al gran e imperativo deseo de ser una de aquí a para toda la vida.

Rachel y Quinn, ambas una frente a otra, ambas con la respiración entrecortada por tanta anticipación. Rachel cogió con ambas manos la carita de Quinn, poniendo un mechón de cabello detrás de su oreja, para después coger ambas mejillas de su amor, besándola, primer suavemente, poniendo atención a cada labio, mordiéndolo, halándolo…

- Rachhhhh – suspiraba Quinn en necesidad

- Te amo – le dijo Rachel viendo cómo los ojitos de su Quinn se iluminaban bellamente – te amo – le dijo esta vez Quinn con una gran sonrisa, enorme, que debilitó ambas piernas de Rachel al ver que su nena podía ser increíblemente más hermosa a cada segundo sin ni siquiera intentarlo,

- Woahhh – había dicho Rachel y antes que Quinn pregunte Rachel volvió a besarla, cogiendo con una mano la nuca de Quinn y con la otra su cintura, acariciándolo todo lo que podía.

- Tócame – pidió Rachel ya que las manos de su Quinn estaban entrelazadas en su cabello

- ¿Dónde? – pedía Quinn

- Todo, todo lo que quieras – contestó Rachel perdida en la intensidad de sus besos y lo primero que hizo Quinn fue tocar su trasero amasándolo haciendo reír a Rachel quien dijo – awww bebé – derritiéndose por tanta adorabilidad de su nena - ¿quién diría que eras una chica del trasero? – pidió con burla, Quinn asintió divertida diciendo – tu trasero no es lo único que amo de ti, y con esa declaración se propuso enseñarle a su Rachel que ella no sólo amaba su trasero sino todo, absolutamente todo de ella, entre ellos todos los ruiditos que hacía ella.

Más enamoradas ambas, imposible.

Rachel desvestía a Quinn despacito, suavemente, tomándose su tiempo mientras Quinn deseaba sacarle la ropa a Rachel a la de ya, ambas encontrándose en el medio y riendo nerviosamente, ambas con demasiada expectación.

Y ya con ambas desnudas, Rachel no sabía hacia dónde mirar, igual que Quinn, ambas pensaban que la otra era bellísima, demasiado caliente, demasiado hermosa y excitante una para la otra.

Ambas se recostaron besándose suavemente, y entre beso y beso Quinn pedía – juntas bebé – y Rachel estaba de acuerdo, más ella quería explorar a Quinn y ella no se lo impidió.

Quinn se recostó sobre su cama, Rachel se sentó a horcadas de ella con una mano a cada lado de su rostro, ambas suspiraron. Rachel por la visión que tenía debajo de ella, a su reina, a su amada totalmente expuesta hacia ella, totalmente dedicada a ella y Quinn por sentir la excitación de Rachel en su abdomen, encontrándolo demasiado caliente y excitante, por ello ambas suspiraron.

Rachel bajó colocando un besito en cada ojito, uno y otro, hasta que Quinn intentaba abrir uno sólo para que Rachel colocara un besito ahí, haciéndola reír, derritiéndose Rachel por tanta adorabilidad de Quinn.

Rachel besó cada ojito, su nariz, sus labios, un buen rato ahí, después cada lóbulo de su orejita mordiéndolo, besándo el punto detrás de su oreja con lo que descubrió que Quinn gemía más teniendo una debilidad innata ahí.

Rachel entrelazó las manos con ella y fue bajando colocando besitos en la clavícula, el valle de sus senos, luego sus senos, y teniendo especial cuidado sus pezones, mordía uno, besaba otro, jugaba con uno, mientras pasaba la lengua por el otro.

- Mierda, mierda – juraba Quinn entre gemidos que sólo ponían más a Rachel, el poder que ella le brindaba y asignaba – Rachhhhh – al gemir su nombre

- Mierda – exhalaba Rachel

Rachel fue bajando pro su cuerpo arañando con sus uñas su descenso, excitando de sobre manera a Quinn a la par que la adoraba, le mostraba su amor de una manera que quería hacer llorar a Quinn por tanta intensidad, por tanto, amor.

Rachel fue descendiendo atraída por el ligero olor a almizcle de Quinn, por la inmensa atracción que tenía su zona íntima hacia ella.

Ella esparció besos por sus muslos, descendiendo ella para al final colocar ambos muslos de Quinn sobre sus hombros con un agarre muy fuerte a sus glúteos mirando con mirada depredadora, lamiéndose los labios de tanta antelación – Quinn mírame – le pidió y Quinn así lo hizo.

Rachel empezó a devorarla, pequeñas lamidas al inicio haciendo gemir de sobre manera a Quinn, jugar con su paquete de nervios, lamiéndolo, besándolo, mordiéndolo, provocando que su muy inteligente Quinn con demasiados vocablos en ella se reduzcan a un total lío de pocas palabras, que sólo empeoró cuándo Rachel descubrió su hendidura lamiéndola y usando su lengua en repetitivas intromisiones para hacerle el amor a su Quinn.

- Joder, Ahhhh – gritaba Quinn, se retorcía, y se sujetaba del cabello de Rachel estirándolo, halándolo, dándole el estímulo final que necesitaban ambas para venir.

Quinn por la intensidad de todo y Rachel por la visión de su amor al ser muy complacida y estar muy satisfecha.

Rachel escaló por ella, abrazándola y finalmente besándola pudiendo Quinn probarse en ella, gimiendo ambas de mucho placer.

Uno

Dos

Tres minutos después de recobrar la conciencia, Quinn quiso repetir el grandioso orgasmo que habían experimentado, esta vez igual juntas.

Una recostada frente a la otra mirándose usaron sus manos, introduciéndolas en el calor de su amada al mismo tiempo, teniendo ambas la visión de la otra al hacerlo, los gemidos, los gritos, el jadeo, los juramentos, todo, ellas no pudieron controlarlo y más cuando sus manos empezaron a actuar cómo un martillo repetitivo muy eficiente.

- Mierda, mierda, mierda – juraba Quinn ya recostada sobre su Rache jadeando directamente sobre el oído de su amada y Rachel hacía lo mismo calentándose más por su mismo aliento y la tonalidad de todo susurrada en su oído, sintiendo su calor, sus espasmos, todo lo que podía darle Quinn sobre ella.

Ambas después de un gran ejercicio, llegaron juntas, ambas juntas cómo iban a permanecer de ahí hacia adelante, juntas para toda la vida.

Ambas muy cansadas después de hacer el amor se cobijaron una en el abrazo de la otra.

- Sé mi enamorada – pedía Quinn a Rachel y ella asentía – se mi novia, se mi prometida, se mi amor – le pedía

- Sí a todo, sí a todo – repetía Rachel derretida por tanto amor y tanta belleza, sorprendida y perdida en todo el hermoso ser y criatura que era Quinn.

Ella la abrazó toda la noche y cuando ambas se recuperaron le volvió a hacer el amor casi toda la noche, ya en la madrugada Quinn pudo dormir muy placenteramente.

Hummm

Eso hizo pensar a Rachel preguntándose – un orgasmo nuestro puede suplir a sus sedantes nocturnos, hummm – definitivamente lo iba a probar. – un orgasmo antes de dormir – Quinn iba a estar muy feliz.

...

Ambas se volvieron oficiales cómo si ya no lo fueran hace tiempo. Pufff, ambas se demostraron su amor desde el día uno según ellas, cosa errónea ya que lo venían haciendo desde hace mucho antes.

Quinn era única, ella lo sabía y Rachel también, así cómo toda su familia. Uno no tiene que buscar ser común, ¿Por qué querer ser común, si eres especial?

Quinn definitivamente era única y especial, su lucha no había terminado, más su camino se veía brillante, sus posibilidades alucinantes.

- Hola mi amor – había dicho Quinn - te presento a mi prometida Rachel Barbara Berry – le decía Quinn cogiendo de la mano a Rachel hacia su mamá en la lápida - y aunque ella es chiquitita – bromeó Quinn con su bebé que puso un puchero muy rico imposible de no besarlo – es perfecta para mí, cómo me la recetó el doctor - bromeó haber siendo Rachel su doctora, a lo que ambas rieron – gracias por guiarme y cuidarme mamá, te amo.

- Muchas gracias por permitirme ser parte de su familia, señora Judy – habló respetuosamente Rachel – gracias por haber traído al mundo esta maravilla que es su hija y a la cual amo con todo mi ser.

- Muchas gracias abuela – decía la peque – mamá me cuenta todo lo que puede de ti – mirando a su mamá si estaba bien y ella asintiendo lo confirmaba – te amo, y mañana vamos a mirar muchos videos tuyos así que será genial, besito – decía mandando un besito volado.

Y así las tres salían del cementerio, Judy mirándolas desde el cielo muy llena de amor por cómo había logrado su Quinn, su bebé, contener y mantener.

Esa noche Rachel acostada con Quinn sintió un tirón en el pie que la hizo saltar y gritar, cosa que preocupó mucho a Quinn al no saber qué había pasado y cuándo ella le contó, Quinn no pudo evitarse mostrarse divertida y reír mucho al reconocer que se trataba de su madre y que con eso le daba la bienvenida a la familia. Rachel estuvo de acuerdo y hasta le encantó la idea.

- Te prometo que cuidaré de Quinn y de Beth con mi vida – había prometido Rachel al cielo.

Así Quinn con su medicina, el ambiente amoroso, su conexión con personas que le brindaban mucho amor incluyendo a Santana - si le dices a alguien lo negaré – le había dicho ella haciéndola reír de sobremanera es así cómo Quinn decidió optimista a plantarle cara a la depresión. Ella estaría bien, tenía las armas y todo un gran escuadrón para manejarlo.

- Te amo mamá, eres el amor de mi vida.

El Final