My weird neighbor

Summary: Supercorp AU, no poderes, Kara vive con su pequeño niño Kyle en un condominio nuevo dónde básicamente tiene vecinos muy raros, una de ellos, una enigmática mujer muy sexy que apenas se deja ver. Supercorp, plus a baby.

Descargo de responsabilidad: no poseo ninguno de los personajes mencionados aquí, sólo la de esta historia que tiene forma en mi cabeza y en todo aquel que la comparta conmigo, bienvenido, disfruta.

Familia/Romance/Humor y un pelín de todo un poco tal cuál es esta vida.

Capítulo I: Mi vecino raro

Kara sumergida en un matrimonio insulso y descuidado con la única perfección que pudo obtener de él, su peque Kyle de tres añitos, inteligente encantador, toda una belleza y adoración, recién separada de su esposo y con su peque a bordo se acababa de mudar a un nuevo condominio acorde a sus finanzas, en el espectro medio, ni pobre, ni fastuoso, sino medio.

Y en el 501 está ella…

Kara con su peque Kyle de tres añitos, tez clara, rubio, ojos azules, con pequeñas ondas en su pelito que lo hace ver aún más adorable de lo que es, hoyuelos, sonrisa bellísima con un diente faltante, pero eso es lo que lo hace más rico al nene, asertivo, inteligente, noble y bondadoso, muy buenas cualidades que sacó de su mami y a veces mucha pero mucha travesura, todo un aventurero que Kara jura que lo adoptó de su padre, eso y todas las pocas veces que la hace renegar, eso definitivamente era de su padre.

Kara se mudó con su peque, recién separada de su marido, con muchas cajas en su departamento acumulándose, mudándose de a poquitos, ya que al ser mamá casi soltera, ella reportera de CatCo, trabaja a full, el peque en la guardería, regresa y hace malabares junto a su peque para hacer todas las labores de la casa, a la par que le da todo el tiempo que necesita Kyle en su camino a formarse cómo un excelente ser humano, esa es la última empresa, el ser un muy buen ser humano.

Lo que sí está desempacado es la cama, una king zise dónde duermen ambos, la cocina media desempacada también, un sofá, un sillón y el tele en la sala de estar y los juguetes de su peque, lo resto está en cajas, aún esperando por ser desempacada.

Ella viviendo un mes ahí, aún con todo empacado en su casa, muchas cajas, aún en plena mudanza es muy consciente de que tiene vecinos bastante raros.

¿Y a cómo es eso?

Ella acaba de convivir o no hacerlo con un par de ellos para llegar a esa conclusión. Ella está en el 501, tres departamentos en su piso, ella estando en el quinto piso.

En el 502 está un adulto mayor, ella le pondría talvez 65 años, que es muy reservado, no saluda, sólo te mira con una intensa mirada cómo juzgándote, woala, y casi no habla, abre la puerta, escucha y la cierra, viene y va, no se comunica mucho. Su vecina del 503, ella puede jurar que es una chica, pero no hay nada más de ella, sale temprano, llega tarde, de alguna manera se sostiene y eso está bien, se dice ella, sólo que no la conoce y aunque así sea, ella adivina que no es peligrosa y eso es muy importante para ella y para su pequeño. Incluso el señor del 502 tampoco lo es.

En el 601, un piso arriba de ella, sale un señor ebrio todo el tiempo o al menos pensó eso ella en ese entonces, cada que se lo encuentra, él está ebrio, de día de noche, día soleado, día nublado, con calor o con frío, el señor siempre está borracho, pero no es malo, es gracioso y respetuoso, y de las pocas veces que se encontró con Kyle al ver al peque medio asustado o reservado con él, él se puso a bailar cómo robot y hacer que se golpeaba con las paredes cómo que no pudiera caminar bien, cosa que sí pasaba y que era por su estado de embriaguez pero el bebé al no saberlo se ríe mucho, disfruta mucho con él. Quien al final de todo se saca el sombreo que no lleva y se va a su casa. Divirtiendo tanto a Kara cómo a Kyle, él es un buen vecino, aunque borrachín.

En el 403, ella jura que puede oler algo raro, y no cómo aspecto mafia o drogas, algo delincuencial, sino mal olor, malo, malote.

- Fuchi mami – había dicho una vez tapándose su pequeña naricita su peque y ella había estado muy de acuerdo, ella jura que el habitante de ahí, debe ser un acumulador o algo parecido.

Y así, sus vecinos son raros según su apreciación de un mes, aunque no convive mucho con ellos o ellos a ella, pero su apreciación es esa, sin embargo, ella se siente segura y su casero le había dicho que ninguno de sus inquilinos tenía antecedentes ni era peligroso y eso era lo primordial.

Y eso que recién empezaba a descubrir y describir a sus vecinos, ella juraría que se llevaría más sorpresas sólo rogaba que fueran buenas.

Eso fue lo más importante para ella, asegurarse de que vivía en un lugar seguro para su peque, vengan extravagancias más o menos, sólo el tiempo lo diría.

- ¿Y has conocido a tus vecinos? – le preguntaba Alex a su hermana en su depa mientras Kyle jugaba con Maguie y él es que, al ser el único peque en la familia, estaba muy engreído, y más al ser muy guapo, adorable y con mucha travesura en su pequeño ser, este peque se las traía, era uno muy feliz, no le faltaba nada.

- Pues no, creo haberlos visto al menos una vez en un mes, pero no son peligrosos o al menos eso creo – Alex asintió y siendo agente del FBI, se juró que los iba a investigar, a cada uno de ellos, para asegurarse de que sus dos personas de las pocas en su círculo familiar, más valiosas en el mundo estuvieron seguras – bueno – añadió

- ¿Y Mike, en qué va eso? – le preguntó haciendo referencia a su actual marido

- No he sabido nada de él, supongo que seguirá en las vegas, ya hace mucho me desencante de él, no le importa para nada su hijo y eso es lo que más me enerva – el dijo enojada ya que no podía creer cómo alguien podría no importarle su propio hijo – al menos ahora puedo verlo y cuándo él aparezca puedo iniciar los trámites de divorcio…

- Al fin hermanita, tardaste un poco, pero al menos por fin lo vas a hacer – Kara asintió viendo a su peque que tan pocas veces había visto a su padre, a medida que pasaba más tiempo ella creía que ya ni lo asociaba cómo tal, no preguntaba por él y ese hecho no hacía más que amargar a Kara por la mierda de padre que era Mike.

Había pasado un mes y ellas apenas había visto a cualquiera de sus vecinos pensando entonces que talvez era para mejor, hasta que un día, pues pasó.

Ella estaba "conversando" en el celular con Mike por decirlo de forma amable, Mike estaba siendo un idiota otra vez y ellos estaban discutiendo por teléfono, Kara caminando de derecha a izquierda cómo un león encerrado, insultándole, peleándole tanta estupidez en su cuarto, para que su peque no se diera cuenta, pero él muy inteligente ya se había dado cuenta.

Lena estaba en la azotea del condominio de 7 pisos, un sitio bañado en cemento, todo desolado, ella pensado y mirando todo el espacio, diseñando en su mente darle otro uso, decorarlo de la mejor manera que se le había ocurrido y que conversando con el dueño, este no se oponía y hasta le gustaba la idea ya que se iba a ver fantástico y él no iba a gastar un solo dólar.

Ella estaba sentada en una esquina, apoyada en un pequeño muro de cemento descansado y pensando, cuándo de su costado el elevador sonó, abriéndose y mostrando a la criatura más bella que ella había visto en su vida.

El elevador se abrió y de ahí salió un peque muy confundido mirando con sus grandes ojitos a todo el sitio ya dándose cuenta de que para ese momento estaba perdido. Él había entrado al ascensor pensando que se abriría donde él estaba, en el mismo sitio, no en otro y aparentemente arriba, él sentía que había subido.

El peque salió mirando hacia todos los lados preocupado ya con un pequeño puchero, indicio que se iba a romper a llorar, Lena observó todo desde su lugar maravillándose por lo hermoso de este cuchi, preocupándose de qué hacía un cuchi allí solito.

Ambos conectaron su mirada y joder, Lena creyó que él era un mini leoncito, así de impactante, una presencia impactante, cómo cuándo miras a un león, parpadeas y él ya está a segundos de alcanzarte.

Lena lo vio con mucho amor, con mucha suavidad para no asustar al peque que de por sí ya se veía asustado. Él miro a todos lados y sólo habiendo ella, él se acercó, con su barquito en la mano, su juguete.

Kyle caminó hacia ella, y se detuvo a un metro de Lena.

- Hola pequeño – le dijo Lena suavemente para no asustarlo, Kyle dudó un segundo su mami le había dicho no hables con extraños, más él si había visto a esta mujer una que otra vez entrando a su casa.

- Hola – contestó muy suave

- Awww – se derritió Lena por el peque, tenía una voz muy adorable - soy Lena, ¿cómo te llamas? – le preguntó

- No se habla con extraños – dijo él sabiamente

- Oh eso es muy sabio, eso está muy bien pequeño – lo felicitó Lena y ambos se quedaron mirando, Lena sentada en el piso y el peque a un metro de ella mirándola mordiendo su labio y mirando hacia todo.

- ¿Estás perdido? – le preguntó y el peque asintió

- Oh, no te preocupes, te voy a ayudar a encontrar tu casa, ¿eso está bien? - le preguntó y el peque volvió a asentir dándole su manito y diciendo – soy Kyle – entendiendo que ella no era una desconocida y por tanto estaba bien hablarle.

- Lena, pequeño – ambos se estrecharon la mano y Lena se puso a pensar, ella había visto a una nueva chica rubia instalarse en el departamento vacío, 501 y estaba casi segura que de ahí venía el peque, ya que de ahí venían unos ruiditos muy ricos, una risa refrescante, única de peque, y hasta había una ocasión, pensó ella, que creía haber visto a la pareja, pero, en fin, siempre hay la posibilidad de equivocarse.

- ¿Cómo te perdiste, qué ha pasado? – le preguntó y él rascando su cabecita cómo pensado dijo – subí a esa caja, se abrió y estoy aquí – señalando al ascensor

- Ok – observó ella, el peque había subido al ascensor, de alguna manera había apretado los botones y había terminado en el sótano – me dejas ayudarte – pidió ella y él asintió mirándola, observando si estaba bien confiar en ella o no, finalmente asintió.

Lena se paró y le dio la mano, apretó el botón del ascensor mostrándole al peque la caja mágica y él estaba muy atento, ella presionó el piso cinco viendo cómo bajaban, le peque dijo – Woahhh – cuándo sintió que la caja mágica bajaba y Lena sonriéndole asintió – definitivamente Woahhh – añadió ella y ni bien el ascensor se abrió en el quinto piso, se encontraron del otro lado a una Kara muy preocupada con los ojos llorosos tocando su puerta a varios golpes firmes muy asustada y cuándo ella volteó a verlos debido al sonido del ascensor todo el color se le devolvió al rostro, ella muy desesperada fue a ver a su peque abrazándole cuándo él fue corriendo a por ella.

- Mamiiiiii – soltó él abrazando con sus pequeñas manitas su cuello. Kara se obligó a tranquilizarse para no asustar al peque mientras lo cargaba, abrazándole muy fuerte en un gran consuelo al tener a su peque devuelta.

Lena hipnotizada los veía, ella salió del ascensor y los miró un rato.

- Oh Kyle no vuelvas a darme un susto así, mami lo siente – le decía entre besos mientras su niño asentía. Él no volvería a irse ya que se había asustado al creer que estaba perdido.

- Lena me ayudó – le dijo señalándola y es ahí que Kara volteó a verla.

- Lena soy Kara te agradezco con mi vida – le dijo estirando su mano para coger la de ella que se la dio, estrechándola ambas sintiendo una especie de conexión íntima, cómo si se conocieran desde siempre. Misma que inspiró a Kara a invitarla al departamento y a Lena a aceptar, por más que ella era muy reservada.

El trío entró al depa de Kara y Kyle, cerrando Kara detrás de ella la puerta y que poniendo un besito en la cabeza de Kyle lo bajó para que él fuera a por un lonche, con galletitas y leche chocolatada, uno que ya había preparado Kara previamente antes de ni siquiera notar que Kyle ya no estaba. El peque abriendo sus ojitos grandes hizo que Lena se derritiera más de amor por él, luego él se puso a comer no sin antes de invitarle a Lena una galleta.

- Muchas gracias Kyle – le dijo ella y el peque asintió, luego se puso a comer.

- La agradecida soy yo Lena, estaba hablando por teléfono sin darme cuenta que había dejado la puerta abierta, y cuando noté que él no estaba, carajo me asusté de muerte – narraba Kara mientras Lena con galletita en mano la veía y que partiendo su galletita por la mitad se lado dio, cosa que hizo sonreír a Kara y vaya que ella era preciosa observó Lena. Tez clara, rubia, ojos azules cómo el cielo, hoyuelos, gran sonrisa cálida, alta, atlética, joder.

- A veces nos pasa a los mejores o eso escuché Kara no te asustes, lo peor ha pasado él es un amor y está muy bien, eso es lo importante – Kara asintió, eso era lo importante, sin embargo, igual le agradeció.

- ¿Vives cerca Lena, creo que te he visto al menos una vez? – le dijo invitándole a sentarse en el sillón y dándole un vaso con un mate – y discúlpame por el desorden, aún estoy desempacando – le dijo mirando a su niño que estaba Enel otro sillón comiendo a gusto.

- No te preocupes sabes, tu depa se ve muy bien, en cambio el mío, es una locura, todo está desordenado – dijo con una sonrisa leve que contagió a la de Kara – vivo en el 503, ahí dónde tocabas.

- Oh, ok – replicó Kara sonrojada porque había estado tocando cómo demente a fin de poder encontrar a su peque.

- Y no, no te preocupes – le dijo Lena riendo y suavizando las preocupaciones de Kara.

Kara observando que Lena parecía una mujer decente decidió invitarla a quedarse a cenar ya que era cerca a las 5.00pm y había salvado a Kyle, era lo mínimo que podía hacer.

- Sí cena, Lena – dijo él y dándose cuenta que rimaba se echó a reír adorablemente logrando ser arrullado por ambas.

Con Lena quedándose a cenar, ambas mujeres compartieron una conversación, sobre ellas, sobre su mudanza, un poco de aquí y de allá, conociéndose ambas un poco más ya que eran vecinas.

Kara supo que Lena era una escritora que actualmente se encontraba escribiendo su tercer libro y eso era el porque había alquilado un departamento ahí, en ese condominio, que bien o mal le estaba ayudando a inspirarse y ese también era el porque sus horarios de entrar o salir de su depa eran inciertos, ella no tenía un horario fijo ya que no trabajaba en un sitio fijo que le pusiera uno, también supo que el cuarto de Lena según ella tenía muchos libros por todo sitio y de ahí su desorden.

Lena supo de la historia de Kara o al menos la parte que ella le contó, Kara estaba separada de su marido y buscando un divorcio cosa que él no quería y de ahí la discusión que la distrajo y el porque el peque buscó salir de la casa perdiéndose para ser encontrado después por Lena. Kara tenía una hermana con un trabajo serio, no le dijo más que eso, ella obviamente tenía a su pequeño Kyle que era su adoración y su perfección, su peque de tres añitos que ya estando en mes de noviembre, el otro año iba a empezar el Kínder.

Kara recién estaba mudándose hace un mes, y con su trabajo cómo reportera de CatCo y su tiempo de mamá, estaba a full y de ahí a que no halla terminado de desempacar.

- No te preocupes – desestimaba Lena con ademanes mientras bebía su cafecito – la ruma de cajas le da un "no sé qué" muy fenshui al ambiente – soltó para después ambas mirarse y reír cómplices. Ambas con una ruma de cajas no desempacadas en la casa.

Y Lena viéndolo ocupada que estaba Kara no iba a permitir que cocinase la cena así que ella decidió que comerían pizza.

- Pizzaaaaaaa ¡ - gritaba el peque muy feliz

Convencer a Kara de que Lena estaba ordenando el delibery, un hecho más complicado, siendo ella la invitada más el nervio muy terco de Lena ganó.

- Lena Pizzaaaaaaa ¡ - volvió a gritar el peque entusiasmado y ella le pidió los cinco chocando sus manos con el peque que reía encantado, mirando a Lena cómo si la adorara y Lena que cada nada le mandaba un guiño o un besito volado haciendo que él se sonroje para luego ser llenado de besos por ella misma.

- Mami, mami, ayuda – pedía el peque riendo cobijándose en los brazos de su mami, ambas riendo. Kara ya muy hipnotizada también por su nueva vecina quien gracias a todo lo que es bueno en esta vida, no resultó ser una vecina rara, uno menos para ir, veinte más para conocer si es que llegaba a conocer a alguno de ellos, alguna vez, ya que la gente que vivía ahí tenía horarios muy locos, entrando a todas horas, todos presurosos cómo lo era Nueva York.

Nota:

- Hola aquí una nueva historia Supercorp, alegre y mullida, al menos esa es la gran intención, aquí.

- Nos leemos el miércoles y de ahí más seguido.

- Bienvenido y nos leemos pronto.