Capítulo VII: Porque yo puedo

O las dos.

Kara se despertó temprano considerando que era domingo, yendo primero a ver a su bebé que dormía adorablemente cómo estrella de mar, "su estrella de mar"

- Awww – arrulló ella entrando a su cuarto de puntitas para dejarle un suavecito beso en la cabeza antes de salir del cuarto.

Ella se dirigió a la cocina para preparar un rico y basto desayuno para tres, y "sí, para tres", Lena vendría a desayunar y ese sólo pensamiento le hacía muy feliz de sobremanera.

Ella estaba en medio de preparar sus toritas cuando dos golpes un poco fuertes, para ser Lena, impactaron en su puerta.

Ella hizo una mueca de disgusto, tal volumen del golpe en la puerta podría despertar y /o asustar a su bebé, pero pensando en Lena su gesto de confusión se convirtió en una sonrisa, pensado que de todas maneras le iba a hablar de aquello, ya que su bebé era primero y estaba encima de todos, y eso Lena lo sabía y también ella lo ponía cómo su prioridad.

Ella abrió la puerta con una gran sonrisa, sólo para después convertirse en disgusto, mucho de él, así como de enojo.

Ahí frente a ella estaba su "aún marido" y lo que ella traduciría cómo su nueva conquista.

- ¿Qué es lo que quieres y qué haces aquí? – le susurró enojada cerrando la puerta para que su bebé en su cuarto con la puerta entreabierta no llegue a escucharlos.

- Mi amor, voy avanzando – dijo ella dándole un beso en los labios para luego sin despedirse de Kara se fuera hacia el ascensor y de ahí al trabajo de camarera aparentemente según su uniforme.

- ¿Qué es lo que quieres y qué haces aquí? – le repitió ella

- ¿Qué, acaso no puedo ver a mi hijo? – dijo con un aire burlón Mike mirando la cola de su "novia" al ir al ascensor.

- No te importa tu hijo – le susurró ella enojada de que así sea

- En eso tienes razón – le contestó él mirándole de arriba hacia abajo – la decepción te sienta bien, estás muy guapa – le soltó con lo que él creía era un guiño coqueto.

Y si talvez eso lo hubiera hecho algún efecto años atrás, tristemente Kara hubiera caído en el amor con él, intentando salvar su matrimonio y al papá de su hijo. Pero ahora, meses de terapia, de lucha de interna, de darse su lugar, de conocer a Lena, en fin, después de muchos factores y de conocer a Lena, ella ya no se dejaría manipular, no más, lo único posiblemente que le podría importar de él sería una relación con su pequeño, pero ni eso. Y hasta llegó a estar en un punto dónde ella sabía qué él no pintaba más en la vida de su hijo y eso en un momento la alegró, este tipo no podría manipular a su niño, más la tristeza de su peque cada que veía a su papá y él no lo abrazaba o le dejaba unas palabras le rompía el corazón a Kara.

Ellos iniciaron susurrando y poco a poco el volumen entre ambos fue subiendo, no al punto de gritar, pero sí al punto de incomodar o despertar a más de uno.

- Quiero mi refrigeradora – soltó Mike

- ¿Qué? – se preguntó Kara – ¿esa tontería te inspiró a buscarme y traerte aquí? – le preguntó incrédula

- Sí – contestó él muy sinvergüenza, muy fresco. El refrigerador era un señor refrigerador, de alta calidad y muy alto precio, un regalo de unos amigos el día de su boda – la mita d es mío, y cómo no se puede partir a la mitad, lo quiero entero – pidió él muy conchudo – cada que veo el partido me preguntó ¿dónde pondré mi cerveza? Y francamente ya me cansé del que tengo y de las heladeras – añadió.

Kara estaba que explotaba internamente – el nervio ¡ de este tipo, él no le daba pensión a su niño, ni un solo dólar, aparte de lo más importante que era ignorarlo y ¿encima se quería llevar las pocas cosas que dejó y eso que solo estaban separados?

Tanta fue su ira, su rabia contra él, que en la discusión que tuvieron, el peque se levantó con su pijama de Superman - ¿mami? – le preguntó con su adorable carita muy confundido de porqué su papá hacía enojar a su mami. Kara se volteó a verlo, distracción que usó Mike para abrir la puerta completamente y dejarse ver por su hijo con la única finalidad de tener a una Kara muy vulnerable y pedir lo que sea y conseguir lo que sea, con tal que se vaya y no le cause dolor al peque. Antes lo había hecho y le había ido bien, según él, así que ahora estaba pensado en hacer lo mismo.

Lena se despertó muy temprano, al amanecer, con muchas ideas para su libro, muy feliz también de compartir desayuno con sus Danvers favoritos, ella estaba tipeando furiosamente a la par que hacía anotaciones y pequeños dibujos en hojas sueltas que tenía, hasta que escuchó dos fuertes golpes.

- ¿Quién coño toca así? – renegó ella en su mente. Y después de escuchar a Kara discutiendo, eso la alertó, razón por la que ella se quedó esperando apoyada en su puerta, ella quería intervenir con todas sus ganas, pero no sabía si sí, o si no, al tratarse de su aún marido, reconoció según las acusaciones aquí y allá, incluso cuando el volumen de la conversación se elevó, ella hizo coraje para no ir.

Eso fue, hasta que escuchó al pequeño con un tono de voz tan vulnerable, tan desgarrador, que eso hizo que ella abra de sopetón la puerta y que sin pensar entrara al departamento de Kara dónde ella estaba actualmente discutiendo con Mike para llevarse a Kyle cargándolo y abrazándolo cómo ese día del incendio.

Kara con un asentimiento al parecer, le dio la venia para que lo haga ante los reclamos de Mike, no porque se fuera, sino porque con el bebé fuera del departamento él no podría manipular y manejar a Kara, sólo eso le importaba a él.

Lena con Kyle a bordo forcejeando e intentando entrar a ver a su mami, se paró en la puerta dividida por no saber qué hacer.

- Ve mi niña – le dijo Evan, su vecino del 502, ya más cerca de ambos al ayudarle con su ya amigo Javier – yo me encargo – añadió con los ruidos de una discusión acalorada de fondo.

- Pinky promess – pidió Kyle con su meñique y sorprendentemente Evan con su bastón fue hacia el peque y estrechó meñiques con él añadiendo – lo prometo mi pequeño – eso hizo que Kyle se dejara llevar por Lena.

En la mente del peque, uno de sus abuelos se haría cargo de ayudar a su mami.

Evan regresó a su departamento y cogiendo su teléfono le dijo al receptor – necesito tu ayuda, ven a mi piso.

El receptor, Tom, el vecino del 703, un abogado experimentado ya en sus 43 años que se encontraba en el estacionamiento a punto de salir, fue al encuentro rápido de Evan al notar la urgencia en su voz, cruzándose de camino con Lena qué salía con un Kyle muy emocional.

Lena al verlo tan apagado, su peque aún en pijama de Superman, lo había llevado al mall que estaba a 15 minutos de su casa, para tratar de darle de comer un desayuno muy rico, más el peque no estaba para la labor. Lena le ofrecía de todo un poco y él avergonzado trataba de esconderse más en su cuello.

- Mi bebé – le seguía repitiendo – dime qué está mal – pedía ella pensando que iba a decir algo de su papá, el peque no hablaba - mi amor, por favor, soy Tu Lena, puedes decirme lo que quieras – le dijo susurrando y cómo el peque todavía, Lena cogió con ambas manos su carita poniendo sus frentes juntas, así cómo ese día que Kyle lo hizo sólo que esta vez ella fingía morder su nariz haciéndole moverse y sonreír, una sonrisa pequeña, pero algo es algo - ¿qué es? – le susurró mirándole y el peque le contestó, más no era lo que ella esperaba

- Estoy en pijama – le susurró con mejillas muy rojas

- Estás adorable – le susurró ella y el peque negó con su cabecita añadiendo – no, pijama – se señaló y Lena creyendo que talvez le daba vergüenza estar en pijama en medio del mall y ella con un short y polera le dijo - ¿quieres otra ropa? – y él negó con su cabecita, él amaba a Superman, entonces Lena dijo - ¿quieres que yo me ponga un pijama? – le preguntó y Kyle pareció emocionarse, sabiendo que así no estaría sólo, él asintió – Ok – dijo Lena – pero tú tendrás que elegirme uno – soltó y Kyle estuvo de acuerdo.

Ambos fueron al área de pijamas y Kyle eligió un pijama con muchos elefantitos que volaban, un pantalón holgado y un polo en color coral – tienes buen gusto – contestó Lena a un peque que se estaba riendo y cubriendo con ambas manos su boquita en travesura contento de que Lena también estuviera en pijama.

- Listo, mi amor – le habló ella a él acercándose a caja a pagar a la par que veía a otras personas quedarse viéndola – ignóralos – le dijo mirándole y él caminando a su lado con la mano en la mano de su Lena – no pueden verse geniales cómo nosotros – le dijo y el peque asintió dando saltitos, él era Superman después de todo.

Lena pagó, ambos se sentaron en el área de jardín, sobre unas tumbonas – listo mi amor – volvió a repetir mientras tenía a Kyle sentado sobre ella – ahora vamos a desayunar – le dijo

- No – dijo Kyle

- ¿No? – preguntó Lena divertida

- No – contestó él risueño – desayuno de domingo, faltan mi tía Alex, mi tía Maguie, mi tía Sam, Ruby, y mi mami – dijo contando con sus deditos

- Ahhh ok – soltó ella - ¿los llamo entonces]? – le preguntó y él asintió y así Lena con su peque en su regazo llamó a todas las personas involucradas incluyendo a Sam

- Y ahí se fue o se irá mi orgullo – pensó ella adivinando las reacciones de estas mujeres y sobre todo de Sam hacia su persona, al verse en pijama un domingo pasadas las 9am. Más al ver la felicidad en la carita de Kyle, todo valió, a la mierda su orgullo. Ella había hecho sonreír feliz al peque después de esta mañana atroz y eso era lo más importante.

Lena contuvo a Kyle por un largo rato esperando a que lleguen las chicas y Ruby, incluyendo a Kara, hasta que el peque otra vez se puso pensativo y medio triste, y ella razonando dulcemente con él se dio cuenta del porqué; él no extrañaba a su papá, a él no le gustaba cómo se ponía su mami cuando él venía a verla, a la para que siempre se llevaba alguna cosa de la casa. Eso le ponía triste.

- Se lleva las cosas de mi mami y las mías – le había dicho con lágrimas derramadas y un desarmador puchero – Lena lo cobijó en un abrazo de oso, a la par que pensaba en cómo podía deshacerse de ese remedo de hombre, agradeciendo tener a Kyle entre sus brazos para calmarla e impidiera que ella posiblemente terminara en la cárcel después de coger a Mike.

- Mi bebé – le había dicho Lena mirando su carita y limpiando sus lágrimas con besitos cortos – y si te compro "tus cosas" serían tuyas y nadie podía llevárselas porque son tuyas – le soltó rogando que él diga que sí ya que, si se lo pedía a Kara, ella sabía que le diría enérgicamente que no. Y francamente a ella no le importaba el dinero, el dinero era para compartir con las personas que quieres, el dinero va y viene, los recuerdos perduran.

- ¿Cosas mías? – preguntó adorablemente el peque

- Sí, sólo tuyas y de tu mami – le propuso y el peque pensativo, con ese gesto que tanto adoraba ella, preguntó - ¿Jhon las arma conmigo? – Jhon era divertido, armaba las cosas, y ellas se caían, entonces el peque se descorchaba de risa.

- Sí – ella asintió y el peque estalló con una gran sonrisa y varios saltitos – sí, cosas, mami ¡ - gritó él, su papá no podría quitarles nada.

- Yeahhh ¡ -. Gritó ella con su puñito en el aire y él copió muy lindo el gesto.

Y así, Lena compró la mitad de la tienda para Kyle y la otra mitad para Kara de otra tienda.

Así, ella con seis carritos detrás de ella acomodados en una zona dónde no estorbara a nadie, y no se perdieran las cosas, ella se acomodó en el patio de comidas a esperar a todos, quienes fueron llegando en parejas, Alex y Maguie, después Sam y Ruby, quien abrazo mucho a Kyle dándole un besito en la mejilla para que él se sintiera mejor, cosa que lo sonrojó mucho escondiéndose en su tía Alex.

- Awww – arrullaron las adultas

- Auuuu – aulló la peque queriendo participar sobre el regazo de su mami.

- Awww – volvieron a arrullar las chicas al ver a estos dos peques tan bellos.

- Por cierto, me encanta tu atuendo – le dijo Sam y Lena que la miró pensando que iba en broma, sorprendiéndose al encontrar, nada más que calidez en ella.

- Yo lo elegí – dijo el peque orgulloso haciendo sonreír a todos, no sólo por la reacción del peque sino también porque Lena lograra que el peque se sintiera cómodo poniéndose un pijama junto a él que también la llevaba.

Las tortitas con leche de chocolate se sirvieron y Kara llegó a los diez minutos sin aliento al tratar de llegar lo más rápido posible – hola a todos – saludó ella intentando respirar abrazando a su hijo en un abrazo de oso muy rico, besándole su cabecita muchas veces – hola – repitió cargando a su peque – apenas pude pasar, aparentemente una persona compró más de seis carritos y unas cuantas plataformas cargando grandes cajas y las puso en el pasadizo hacia aquí – les dijo y todas miraron hacia otro lado - eh ¿qué pasa? – preguntó y al ver el rostro de todos y el de Lena – Lee ¿qué hiciste? – preguntó ya haciendo los cálculos y antes que ella dijera algo añadió – Lena unas palabras – haciéndole señas para que vaya al baño junto a ella.

Sandy, una camarera fue quien siguió sirviéndole la orden, Kara antes de ir al baño, se quedó un momento checándola, alegrándose que sea Sandy, su vecina del 402 y no la camarera, amante de Mike.

Sandy resultó ser una chica muy atenta y dulce que al reconocer que Kyle estaba triste logró colarse un pastel de chocolate para alegrarle el día y vaya que así fue, al ver su sorpresa en sus grandes ojitos, misma que hizo reír de la mucha adorabilidad del peque, a todas.

- Mierda Lee, ¿cómo compraste todo eso? y… y no tengo más palabras, explícate – le pidió enojada y Lena le explicó toda su mañana con Kyle

- …y se sentía frustrado Kara al no poder ayudarte – le explicaba de Kyle y antes que ella pudiera decir algo, ella añadió - ¿acaso no tendremos una vida juntas? – le preguntó y Kara asintió – pues te estoy cuidando Kar, déjame cuidarte – le pidió – el dinero me sobra, no te estás aprovechando de mi y yo no de ti, sólo te estoy cuidando, a ambos – añadió.

- Lee si ni siquiera somos novias - y al ver que su Lee quería ponerse de rodillas y pedírselo – no, no te pongas de rodillas, hay gérmenes, es un baño público después de todo – dijo en su linda diatriba, cosa que la hizo sonreír aun más a Lena y cerrar los ojos a Kara en un intento de armarse.

Lena la abrazó e hizo ese gesto tan lindo que hacía con Kyle, pero con Kara, el colocar sus frentes juntas.

- Hola Kar – le susurró y Kara teniéndola, así al ras suyo, sólo pudo derretirse por la criatura que tenía enfrente – hola Lee – susurró y Lena añadió – ya que no me has saludado apropiadamente quiero mi beso de desayuno – le pidió y Kara abrumada por tanto amor de su Lena, aceptó.

Un beso que empezó muy suavecito, muy casto, que ascendió a un beso con mucho amor, con mucha adoración – se mi novia – le pidió mirándole, separándose a regañadientes, a lo cuál hizo un puchero muy rico que su Lena besó – se mi novia – repitió – te lo pido con mi superpijama de elefantitos volantes – acotó y Kara haciendo cuentas sobre cómo estaba vestida su Lee y cómo estaba vestido su hijo, asintió derretida de amor por ambos.

- Awww mi Lee – soltó ella.

Muy agradecida de tener en su vida a Lena quién resultó ser una chica maravillosa sobreprotectora que adoraba a su hijo y a ella, y de poder encontrarla en esta vida.

Ambas se besaron, acariciaron, muy felices – estoy diseñando una vida contigo – susurró Lena contándole cómo había pedido en su boleta que le pusieran el nombre de Kyle quién se puso de lo más feliz al ver el papel con su nombre, incluso más que al comprar las cosas.

En su mente pensando que las cosas eran de él y de su mami y que su papá ya no le quitaría nada ya que su Lena estaría allí con ellos y serían felices juntos.

La pareja regresó del baño anunciando que eran novias, Lena le pidió a Kyle que si estaba de acuerdo y él le pidió – orejas de elefante - que se ponga y Lena se fue a comprarlas para ponérselas, esa después de todo había sido la petición de Kyle quién al verla asintió feliz abrazando a Lena diciendo – ahora eres mi elefantito…

- Awww – cosa que derritió a todos y más a Kara que observaba a ambos con demasiado amor en su pecho.

Cuando su peque y Ruby entraron a unos juegos para niños, unos toboganes chiquitos pero que eran toda una aventura para ellos, Kara les contó a todas en la mesa sobre lo sucedido en la mañana.

Y es que resulta, que, en medio de toda la discusión, se presentó Evan y Tom en su departamento, ambos abogados, dispuestos a ayudar a Kara y a poner límites y obligaciones a Mike, quien era un padre terrible, pero que lo era después de todo.

Kara intervino en medio de toda la discusión diciendo que sólo quería que Mike se vaya, no lo quería más en su vida, que se lleve la puta refrigeradora de ambos cómo regalo de divorcio y ya que él no quería ser padre, él acordó firmar los papeles que se hicieron esa mañana para darle la custodia total de Kyle a ella, muchos papeles más se firmaron esa mañana, muchos más se firmarían después.

Evan y Tom no iban a parar hasta que todo esté resuelto.

- Mierda – soltó Lena muy agradecida con ambos cogiendo la mano de Kara y entrelazándola. Pensando que iba a protegerla y a Kyle con su vida.

Ya después de llegar a casa, mientras Jhon armaba la cómoda, la primera de ellas, Robert, el nombre que baila, armaba otras, Kyle supervisaba y observaba todo atento, esperando a que alguna se caiga para reír muy feliz el peque, a la par que Phil le daba pequeños trozos de pizza, Lucas cargaba cosas por el ascensor de todos y no por las escaleras, para variar algo muy bueno, ya que eran muchas cosas, y es que él lo hacía para ver la sonrisa de Kyle y Kara quienes eran fantásticos, unos buenos vecinos, Evan y Javier pintaban elefantitos en el cuarto de Kyle con una plantilla, ya que a él le gustaba mucho los elefantitos de Lena.

Ya después de acomodar todo, Kara, Kyle y Lena estaban agotadas y agotado. Así que los tres decidieron tomar una siesta, los tres juntos, en medio de la enorme cama, muy nueva y suavecita.

- Es la última vez Lee – le dijo Kara sonriente acerca de las cosas y Lenas asintió pensando que tampoco había espacio para acomodar más, pero ni bien lo hubiera, ella pensaría su respuesta, permitiéndose soñar en el momento en que ambas compartieran una casa juntas con jardín trasero y todo lo demás.

- Los amo – había susurrado Lena mirándolos con adoración.

- Demasiado – contestó Kara

- Mucho, mucho – susurró Kyle para después añadir – Shhh sueñito – derritiendo a ambas quienes lo llenaron de besos y cosquillas.

Con mucho mucho amor en el aire.