Aviso:

Ya saben, por más que los ame (en especial a mi bello Albert :) Los personajes no me pertecen; sino a sus respectivas creadoras, Mizuki e Igarashi...


Abrete a nuevas experiencias, no todas son iguales. El final no termina con una; sino que es sólo el inicio de lo que en realidad mereces, y has estado esperando y buscando durante mucho tiempo. Sólo ten coraje...

No tengas miedo

...

.

Durante los últimos dos años he aprendido que cada letra, cifra y total tienen un orden; aunque se encuentren disparatadas o fuera de cuadre siempre existe la forma de dar con el resultado exacto. Hay patrones a seguir y eso basta para darte la confianza de no fallar. De hecho durante toda mi niñez y adolescencia fui educado para no equivocarme, el temer o acobardarme no era opción para no seguir adelante con mi vida. Y creo que hasta aqui lo hecho bien. A comparación de otros hombres de mi edad he vivido lo que varios de ellos no; reconozco que he tenido mis errores, mas los he sabido afrontar sin temor alguno...

Al menos no, hasta ahora...

Escucho risas a lo lejos y como lo ha estado siendo desde hace algunos meses, mi corazón se desboca de pronto. Entonces suelto el lápicero con ansia y me dejo caer con inquietud en el respaldo de la acolchonada silla del escritorio de mi estudio en la mansión de Chicago. Estoy pérdido, me digo asi mismo, sonriendo con asombro por mi actual estado emocional. Me aflojo la corbata y en la misma acción mi semblante cambia de sonriente a pensativo, y de pensativo a dubitativo hasta caer finalmente a auscente al reparar en los detalles de mis ideas.

Es cuando me levanto del asiento y me dirijo al gran ventanal que da para el frente del jardín de la gran casona. Muevo apenas hacia un extremo la fina cortina y junto con ella me hago a un lado a modo de esconderme para no ser totalmente visto. Observo apenas como Candy ríe alegremente en compañia de Patty y Annie bajo la sombra de un frondoso árbol. Su cabello volátil por el arrojo del aire y los destellos que atraviesan los espacios entre las ramas del árbol le dan un brillo único a su imagen, fresca y con un aura tan intocable e inalcanzanble para mí...

"La distancia es tan grande entre tú y yo, a pesar que te miro a diario y escucho tu voz... Te veo compartiendo, entre tus amigos... Desde lejos miro, no me atrevo a ir..."

Y no me atrevo a ir no, porque tenga temor. Es sólo que siento que ahora junto ella ya no sé como comportarme, es como si de repente todo mis sentidos desaparecieran dejandome por completo en un estado sin habla, sin pensamiento coherente alguno y tampoco sin movimiento. Nunca imaginé que el amar tanto a una mujer fuera a sentirse asi de contradictorio, intenso y desgarrador al mismo tiempo. Porque ya no piensas en tu alrededor; sino que deseas, anhelas y te es preciso verla a cada segundo, minuto y hora de todo el día... de toda la noche...

Claro, si se pudiera. Porque en mi mente ya no hay espacio para nadie y nada más que sólamente ella. El peso de mi trabajo ya no hace mella comparado al dolor que me provoca el pensar en no poder tenerla junto a mí como yo quisiera. Tengo miedo que en cualquier momento pueda cometer el descuido de confesarle lo que realmente siento por ella y no ser correspondido con el mismo sentimiento, así como también el que otro hombre llegue y quiera enamorarla...

"Cruzas por mi lado y no vuelvo nada... Sólo imagino que pudiera ser."

Lo que pudiera ser yo mi Candy...

Lo que pudieramos ser y construir ambos si tan sólo cuando estamos juntos me dieras una señal de que en verdad me aceptas para algo más que como un amigo. He notado tus sonrojos, tu nerviosismo al hablarme. Si tan sólo olvidaras la sombra del pasado y me dieras una oportunidad... Una oportunidad bastaría para yo demostrarte cuanto amor tengo para darte. Te expresaria el deseo de probarte que se puede ser diferente, fiel y leal. De amar sinceramente a quien que te ha dado su entera confianza y lealtad. Vivir para hacerte feliz en vez de complacer mi propio ego.

Si tan sólo dejaras de lado el miedo pequeña...

Veo apensumbrado a la chica una vez más. Suelto la cortina para que vuelva a su anterior pocisión y con el ánimo decaído me regreso al asiento del escritorio.

.

...

"¡Hola, Albert! Sabes el día de ayer me pareció verte caminar de regreso hacia la mansión por la noche. Estaba despierta y en el balcón cuando te vi y..."

No, no Candy, asi pensará que lo estuviste espiando, me digo un tanto fatigada conmigo misma. Coloco mis manos en la frente y una vez más trato de concentrarme mientras camino de un lado a otro en mi cuarto, frente a la cama:

"¡Hola, Albert! ¿Por qué caminabas tan noche ayer por el jardín? ¡Qué como lo sé! Pues da la casualidad que estaba despierta a esa hora y..."

No, no y ¡No, Candy! ¡Estas siendo muy directa y nada sútil!

Es imposible. Me detengo abruptamente y me dejo caer en completo abandono sobre la cama abrumada por mi propio comportamiento. Lo de anoche, al igual que en otras ocasiones; hubiera bajado a escondidas para recibirlo sorpresivamente y bromear con él mientras regresabamos a tientas, por la oscuridad a nuestros cuartos.

Sin embargo en esta ocasión no fue asi, ni la pasada, ni la anterior a la pasada, y otras cuantas más de las que ya he pérdido la cuenta. No es que le haya menospreciado la confianza, es sólo que siento que ahora junto a él ya no sé como comportarme, ¿cómo empecé a sentirlo? Cuando menos me di cuenta, ya me encontraba hablando en mi imaginación contigo, creando platicas, risas y movimientos que tu harias y a los cuales yo correspondería con gusto. En varias ocasiones fantaseo con la idea de que me abraces y me digas palabras cariñosas al oído con tu voz profunda... Sueño con la imagén de vernos caminado por el jardín o a largo de las calles, frente a quien sea tomados de la mano con fuerza, como una pareja enamorada.

"En el día de ayer te vi pasar
Y no supe como introducirme, poderte ganar
Hasta he practicado lo que te diría
Y no encuentro forma de llegar a ti"

Cierro los ojos al tiempo que dejo caer mi rostro de lado para espantarme esas ideas de la cabeza, me duele el tener que obligarme a ignorarlas; pero reconozco que es más grande el temor que siento con tan sólo pensar que me vuelva a suceder lo mismo. Aquella experiencia fué sufiente y bastante dura para mi de superar y el hecho de creer que puedo abrir mi corazón a alguien más me aterra.

Me muevo hasta quedar en una postura boca abajo, a modo de abrazar una de mis almohadas y seguir reflexionando. Pueda ser que Albert sea distinto, siempre ha demostrado ser diferente a todo lo que le rodea e impone, y pueda que no suceda lo mismo. No obstante, existe todavía su puesto dentro de la familia Ardley, algo de lo que no puede escapar o negarse. El estar conmigo seria la detonante ante la sociedad, muchos no lo aceptarían y además lo criticarian.

No quisiera eso tampoco para Albert.

Aún cuando he notado en ciertos momentos un sentir diferente en él. Tengo la impresión de que quiere algo más a lo que me he percatado del mismo anhelo en mi; no obstante, no puedo...

Me incorporo y me arrreglo frente al espejo el trabajo que tan esmeradamente hicierón las doncellas en mi imagén, recoloco de nuevo en su lugar los rizos sueltos y me aliso el vestido a modo de verme tal y como me dejarón hace unos minutos. Abajo, en el salón principal se está llevando a cabo una pequeña fiesta de coptel que la tía abuela Elroy organizó el día de hoy con pocas de las familias más importantes de Chicago. Hasta donde me enteré, por las murmuraciones de las doncellas, pidió estrictamente la presencia de Albert. Yo por el contrario estoy obligada a asistir por ser un miembro más y no tan deseado por ella dentro de la familia.

¡Ya está! Me digo una vez lista, giro para ver por entero mi reflejo y sonrio con alegria. El reloj ya marca media hora desde que empezó la fiesta, por lo que me apuro a salir de la habitación. Camino con tranquilidad y descencia a lo largo del pasillo. Hago lo mismo cuando me encuentro bajando las gradas, y a medida que avanzo veo a las personas entrar a mi entorno de visión; señores, damas y jóvenes señoritas refinadas hablando con aparente carisma y gentilieza. Sonrio con amabilidad cuando mi mirada entra en contacto con las suyas. Una vez al pié de las gradas busco disimuladamente rostros conocidos. Lamentablemente no hay ninguno, Archie esta en Bostón, Annie con sus padres en una salida familiar y Patty en el Hogar de Pony. La tía se encuentra hablando con unos señores, pero tampoco seria de mi gusto acercarmele aunque no hubiera nadie...

-Pensé que seria el único aqui -oígo la voz risueña y alivida de él en mi oído.

Me giro y me elejo un poco asustada por la sorpresa de ese gesto en él. Nunca me había hablado de ese modo, y menos frente a tantos:

-Hola -lo saludo feliz y quiza un tanto sonrojada; por otro lado hago de cuenta que no me afecto.

-Hola -me devuélve el saludo mirandomé de lleno el rostro. Toma mi mano delicadamente y acontinuación la besa caballerosamente -es un alivio enorme saber que no estaré sólo entre estos cuervos -me sonrie por su chiste mostrando parte de su dentadura superior.

-Hablador, no es para tanto Albert, seguro que ya tuviste que haberte acostumbrado durante estos años -le digo en broma retirando apenada mi mano de la suya. Su mirada me pone aún más nerviosa. Parece distinto... más seguro y abierto a... ¿qué?.

-Creeme que nunca será posible, por más que asista a bastantes -contesta con voz suave sin quitarme la mirada.

Nos quedamos allí parados sin decir palabra alguna. Los segundos que pasan se me hacen eternos a su lado mientras percibo el retumbar fuerte de mi corazón. Trago en seco y miro hacia a otro lado instantome a mantener la calma, sino pueda que él eschuché los latidos exagerados de mi pecho.

-Escuché que la tía te obligó asistir.

-Mmm... Algo parecido -responde pasivo.

Se hace otro silencio entre nosotros y no tengo ni la más mínima palabra en la mente y en la lengua para continuar.

-Cand...

-Alber...

Decimos al mismo tiempo. Ambos nos miramos perplejos y luego nos sonreimos.

-Tu primero -me dice Albert educadamente, asintiendo con la cabeza.

-Nada, no es nada, sólo creo que estamos muy callados -detallo retorciéndome las manos.

-Si, eso creo también -levanta una ceja dandome la razón y no pasando por alto mi moviento -. Y qué propones -me dice de repente con voz insinuadora. Gesto que no supé como interpretar muy bien. Da un paso para acercarse más a mi y pasa un dedo por la coronilla de mi cabeza con dulzura -¿qué propones para quitarnos lo callado? -repite distraído por el movimiento de su dedo.

-No deberias acercante tanto, no es correcto -digo impulsada por los nervios, haciéndome a un lado. Observo alrededor de nosotros y me calma saber que todos siguen en su mundo, ¿por qué se comporta así? -la gente puede vernos y pensar mal, allá está la tía Elroy -le señaló con la mirada -además no tendriamos por qué hacer otra cosa, somos amigos -le contestó entre dientes, intranquila. A lo que su mirada se vuelve gélida cuando finalizó de hablar

-¿Y? -dice cuadrandose de hombros al tiempo que se lleva las manos a la espalda. Siento su ojos fijos y penetrantes en mi -. Necesito hablar en este instante contigo Candy, no puedo esperar más -lo oigo decir con seriedad.

Ahora si que estoy asustada, seguro mi mirada lo ha de expresar muy bien porque su semblante vuelve a ser amoroso, no obstante seguro. Abro la boca para decir algo, mas no me salen las palabras. Justo cuando entro en coherencia del habla ambos escuchamos la voz chillona y mimada de una mujer.

-¡William! -expresa la dama bien arreglada. Con pasos gráciles se apróxima hacia donde esta él hasta colocarsele al lado y colgarse de su brazo con delicadeza -te estuve buscando. Estabamos charlando junto a tu tía y de pronto ya no te ví. Recuerda que prometiste que bailarias conmigo -dice con voz cantarina y cariñosa lanzandome una significativa mirada de superioridad.

Albert me mira una vez más y yo, yo no hago otra cosa que abrir la para decir:

-Hablaremos en otra oportunidad William, la dama desea su baile -le nombro tal y como la tía me exigió que le llamara. Me doy cuenta del semblante hérido de él, pero yo... -. Con permiso -me despido haciéndo una reverencia y alejandome de ellos.

Se que es de cobardes esta actitud, y posiblemente ahora lo merezca menos por querer espantarlo de mi lado y no afrontar la verdad y mis sentimientos sin siquiera intentarlo. Por el rabillo del ojo alcanzo a vislumbrar a la pareja cerca del centro del salón, girando al cómpas y no puedo evitar sentir tristeza y remordimiento conmigo misma, me lástima el que sea una melodía tranquila y tengan que bailar más despacio y por ende más juntos. Pero no tengo valentía, acepto sintiendo el como mis ojos empiezan a vidriarse.

"Te haces imposible... Mientras yo me muero
Sólo imagino que pudiera ser"

Lo que pudieramos ser Albert...

Sonrio con pesar y me alejo, con paso lento simplemente me alejo y camino absorta hasta llegar a la entrada del laberinto del jardín. Siento el aire frío e indiferente en la piel de mis brazos y en los pómulos de mi rostro. En cualquier otro caso me hubiera dado pánico adentrarme en el. La única vez que lo hice fué cuando Albert me jugo una broma y yo lo seguí corriendo hasta aqui donde de pronto me hube pérdido y él me encontrara llorando minutos después, cuando regresó en mi busqueda. Recuerdo habermele lanzado con alivio para abrazalo fuertemente; como siempre, cuando sabe que tengo miedo, regresa hacia mi para hacerme sonreír...

Continuará...

.

...

.

Notas de autor:

¡HOLA, CHICAS! ! !

Siento como si fuera la primera vez que publicara, asi estoy nerviosa jaja... Bueno, un pequereque, no tanto jeje... Paso por aqui dejandoles este escrito, no queria que pasara este mes, y en especial este día sin escribir y publicar algo para nuestros rubios. Asi que hice un esfuerzo durante varios días. Espero les guste, se suponía que serria un one-shot, pero, ups! fuerón tantas palabras que lo considere bastante, por lo que decidi partirlo en dos, remasterize este para publicarlo hoy y la otra parte final la publico en los siguientes días jeje... Este es con mucho cariño para ustedes que son lectoras y algunas amigas muy apreciadas para mi. De hecho, ¡Feliz día de la amistad! Para mí es una alegria el conocer a varias chicas de ustedes en este espacio y que más que compartiendo el amor de nuestra pareja favorita Albertfans.

Tal vez me expresen o piensen que esta Candy no muy, muy con Albert, pero hay experiencias que como a uno de mujer lo dejan tan marcado que uno siente que ya no se encontrará nada de nada, yo soy testigo de una, y creo en que firmemente algún día aparecerá alguien para ella que verdaderamente la aprecie y sepa amarla como se lo merece, porque aunque no sean tan duras también no es asi para echarse al abandono totalmente. Siempre habrá alguien dispuesto a hacerte ver que no todos son iguales, y es precisamente lo que habla esta canción.

Un dia cualquiera, iba en el bus cuando de pronto sono esta canción en la radio y me llamo bastante la atención, tanto que cuando llegué a mi casa la busqué en la compu por el internet. Se llama "No tengas miedo de Tercer cielo" Y me gusto mucho tanto que me saco un jalo de inspiración y de locura jaja... Me pareció que de cierto modo se amoldaba a Candy y a Albert jiji...

En fin, nuevamente espero que les guste; de antemano gracias por si lo lees o lo comentas.

Un abrazo y nos seguiremos leyendo en el capitulo otro capitulo final, con otra parte final de la canción jiji...

Valery :)