Harvest Moon y sus personajes no me pertenecen, créditos por ellos a sus respectivos dueños.


Cuando Anita llegó a Zephir Town, el pueblo de los grandes molinos, se empapó de sus alegres costumbres, de la confianza de su gente y de las antiguas historias que los mayores transmitían a los niños.

Historias de árboles que susurraban..., doncellas que vivían en la cascada..., ninfas del río que iluminaban las corrientes...

Anita, una joven adulta todavía soñadora, escuchaba con entusiasmo los relatos que circulaban en la cafetería. Entre cultivos y ventas de bazar, tardes de pesca y noches estrelladas, esperaba que algo sorprendente, algo extraordinario digno de aquellas leyendas irrumpiera en su vida y alterara su ya establecida rutina.

Hasta que una noche de caluroso verano las descubrió: extrañas luces en el cielo que avanzaban rápidamente, retrocedían y se detenían sobre el pueblo.

Y ése fue el comienzo de la experiencia que marcaría su vida y la de unos cuantos corazones en Zephir Town.