Era peligrosa, cuidadosa, y muy escurridiza, fueron las primeras palabras que cruzaron la mente del varón al examinar él escenario, hace poco la chica de coletas había dado inició a su enfrentamiento y en un dos por tres él cuerpo de la fémina desapareció por su campo de visión, esta vez él haría lo contrario a sus dos compañeros, no se movería hasta que la pilar diera su primer golpe.
—¿Porque no estas corriendo?—. Susurraron en su oido izquierdo, dirigió su mirada hasta este mismo encontrándose con la nada misma, al parecer la fémina se las arreglaba para que él enemigo no captara su presencia.
Pero él tenía ventaja en él terreno abierto, así que con suma facilidad logro captar la figura de la fémina cerca del techo del Dojo, tomando velocidad y agarrando un poco de impulso se elevo hasta él techo para atrapar a la chica, mas esta consiguió leer sus movimientos y rápido cambio su posición.
—Hum, sorprendente, has logrado captar mi escondite en tan solo unos segundos—. Confeso la fémina, esta ya estaba frente a frente con él preparando sus puños para la pelea.
Cuando ambos corrieron en sus mismas direcciones los intercambios de golpes no tardaron en escucharse.
Mientras él chico usaba toda su fuerza para lograr darle un golpe a la chica esta misma se encargaba de bloquear, desviar y detener sus golpes, no había contraatacado en ningún momento.
—¿Porque te volviste un cazador, Hashibira-kun?—. Su repentina pregunta lo confundido un poco, mas en ningún momento se detuvo y bajo la guardia.
—¿Porque motivo te uniste al cuerpo de cazadores?—.
—¡Porque quiero hacerme fuerte, además porque simplemente quería!—. Respondió hoscamente.
—Ya veo, entonces, tu motivo todavía no es fuerte—. Y con un simple golpe, él hashibira cayo al suelo tocando su estómago, las pequeñas se acercaron s auxiliarlo.
—Cuando tu motivo cambie, vendré a buscarte, hasta entonces, Hashibira-kun—. Sin mas se retiró bajo la enfadada mirada del de ojos verdes.
—¡Maldita seas, mujer!—.
Kaname observaba como Aoi le preguntaba al cazador pelirrojo sobre la ausencia de los otros dos restantes del grupo, al parecer ambos chicos se habían retirado después de aceptar que jamas ganarían y pasarían él entrenamiento.
—¡Lo siento, prometo que la siguiente vez los traeré conmigo!—. Se disculpaba él pobre varón con las féminas en él lugar, Aoi le resto importancia y le menciono que avanzarían el entrenamiento, con o sin ellos.
Todo él entrenamiento paso normalmente, Tanjiro se esforzaba al maximo en cada ejercicio, pues él en verdad quería hacerse mas fuerte. Se le notaba a distancia que ya tenía una meta por alcanzar.
—¿Eh, kaname-san?—. La femina solo le acerco una espada de madera al chico, después de ello, ella también tomo una y se posiciono frente al confundido chico.
—Has estado esforzándote mucho y eso es algo admirable, así que él día de hoy, tu entrenamiento avanza, ahora ambos usaremos espadas, preparate—. Con una mano tras la espalda ambos comenzaron él choque de espadas, los golpes iban y venían y los bloqueos se hacían cada vez mas fuertes.
—¿Porque motivo te uniste al cuerpo de cazadores, Kamado-kun?—. Preguntó cuando había logrado acorralar al chico en una de las paredes, lo único que los separaba eran ambas espadas.
—Porque quiero hacerme mas fuerte, quiero proteger a las personas, y lograr que Nezuko vuelva a hacer humana, ¡ese es mi propósito, como cazador y hermano mayor!—. La fémina dio unos pasos hacia atrás.
—¡No quiero ver a mas gente ser asesinada!—.
—"¡Asesina, tu los mataste!"—.
—"¡Deberias suicidarte y arder en él infierno!"—.
—"¡Maldito monstruo sin proposito!—. Ella solo observaba a la multitud enfurecida frente a ella, la espada en su mano era la prueba de su pecado y los cuerpos degollados detrás de ella solo empeoraron su situación.
—"¡Asesina!"—.
—Ese es un buen propósito, Kamado-kun, estoy segura que lo lograras, por ahora el entrenamiento queda hasta aqui—. Tanjiro asintió, después de todo no tenía otra opción, la fémina de haori blanco no tardó en retirarse.
Un cuervo de color carbón y con un lazo rosado adornando su cuello se poso en su hombro cuando salio de la finca mariposa.
—¡Nueva misión, Nueva misión, al sur, en una pequeña aldea cerca de Tokyo están desapareciendo hombres jóvenes, tu misión en encargarte del demonio que aterroriza la aldea!—. Él cuervo volvió a repetir las palabras por segunda vez, la fémina solo atino a asentir y preparar sus cosas para su siguiente viaje.
—Rough Harmony—
Mas que una aldea parecía un pueblo fantasma, pues cuando puso un pie en esta misma ningún alma se encontraba en las calles, las tiendas estaban cerradas y las calles desiertas, como todo cazador se encargó de recorrer las calles de la misma aldea para encontrar a la criatura que aterroriza la aldea.
Él tiempo paso rápidamente pues, cuando se dio cuenta él sol se estaba poniendo, a duras penas alcanzó a hablar con unas pocas personas sobre las recientes desapariciones, por lo que recogió al parecer la mayoría de víctimas eran niños pequeños que no pasaban de los catorce años.
—"Las desapariciones ocurren después de que se oculte él sol, por lo cual no es muy difícil deducir que se trata de un demonio"—. Pensó, con su típico rostro se dedicó en observar él entorno por si encontraba una anormalidad, la sonrisa en su rostro no se borro en ningún momento de sus labios.
Algo pequeño y frio golpeo su pie izquierdo por lo cual fue obligaba a bajar la mirada encontrándose con una pequeña pelota de hule, una pequeña figura se acerco a ella para tomar dicho juguete, un pequeño niño de corte de hongo y curiosos orbes azules tomo la pelota y se quedo observándola con curiosidad.
—¡Hermana, ¿quieres jugar conmigo?!—. La fémina se agacho hasta quedar a su altura.
—Estas no son horas para que un pequeño este fuera de casa, es peligroso, deberías irte ya, no es seguro aquí, mucho menos con lo que esta pasando—. Él pequeño niño bajo la mirada algo entristecido.
—¿Estas aquí por las desapariciones, verdad?, no te preocupes, lo se todo—. Antes de que ella hablara él menor le ganó la palabra.
—Lo se, hace poco, se llevaron a mi hermano, ambos estábamos jugando y él desapareció, como si nada, estábamos peleando por eso no me di cuenta cuando se esfumo—. Él menor comenzó a lagrimear mientras abrazaba la pelota contra su pecho.
—Yo sólo quiero disculparme, ¡quiero que aparezca y disculparme!—.
—Escucha--.
—Vaya, vaya~, parece que hoy en nuestro día de suerte, cariño debería agradecerte, nos has ahorrado él trabajo de ir y buscar a nuestra presa—. Habían aparecido y justo en él peor momento, pues él menor aun se encontraba junto a ella, eran mujeres, todas eran mujeres, pero no eran normales, tenían cuatro brazos, seis ojos y la parte inferior de su cuerpo se asimilaba al cuerpo de una Boa.
—¡Tus ojos son muy hermosos, te los quitaré y me los comeré!, es una lástima que seas mujer, hubieras sido un excelente platillo—. Tenía tres de esas cosas justo enfrente y estaba segura que había mas no muy lejos.
—Atrevete, insolente criatura—. Reto al demonio, esta pareció hacerla enfurecer, pues su ceño fruncido lo demostraba, cuando estaba apuntó de sacar su espada un grito agudo a sus espaldas llamó su atención.
—¡Hermana!—. Una de esas cosas se había llevado al pequeño dentro del bosque que rodeaba la aldea, sin perder él tiempo la fémina se lanzó al rescate del menor.
Justo cuando corría por él bosque noto grandes cantidades de capullos colgando de las grandes ramas de los viejos árboles.
Sin detenerse siguió corriendo.
Dos de esas cosas se habían atravesado en su camino buscando detener su paso.
Saco una de sus espadas preparada para atacar a cualquier criatura que se atravesará en su camino.
—Concentración total, Respiración floral, segunda postura, flores voladoras, caída de Follaje—. Y en un dos por tres los cuellos de los demonios fueron cortados, no tardaron mucho en volverse cenizas.
La fémina conservo la espada en su mano, pues sabia que se estaba adentrando a la boca del lobo pues él demonio que lideraba a los demás no debía estar muy lejos.
Pero ahora eso no importaba, su prioridad ahora era asesinar a él demonio que se había atrevido a tomar al niño entre sus garras, definitivamente no tendría piedad cuando alcanzara a ese vil ser.
Le cortaría la cabeza sin lugar a dudas.
—Continuara—
