Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Derechos a Masami Kurumada.

NdA: La presente historia participa en el reto "Drabbles de San Valentín" de el grupo de fb"El acuario de Camus xD". El reto consistía en hacer drabbles de menos de 300 palabras. Copio y pego: "El propósito de este desafío es escribir historias cortas, en formato drabble, relacionadas a temas como la amistad y/o el amor, ya sea eros (romántico), filia (amor de amistad, o de familia), agape (un amor que va más allá de lo físico y lo emocional), amor propio, o amor platónico, de manera que para este san Valentín reflexionemos en las mil formas y maneras que toma el amor".

Bueno, yo estuve muy indecisa y pensando mucho en mis drabbles y vengo hasta el último día para entregar. Los drabbles son algo dramáticos, porque me inspiré en el poema "Para matar un pájaro" de Francisco Hernández, haciendo una analogía de lo que la gente que apreciamos se lleva con nosotros cuando se va. Sip, el tema que escogí para mis drabbles es el dolor que queda cuando pierdes a alguien.

¡Espero les gusten!


Aves sin viento.

1. Chara Azul.

Escucha, Eurídice, tuve un sueño anoche. Yo me creía ave, y tú te escabullías entre mis alas, no había cielos que no nos merecieran; juntos flotábamos al atardecer en donde el sol ardía de pasión.

Eurídice ¿Te das cuenta? Tú eras mi viento. En ti yo fluía, sin ti no podría imaginar que se puede volar. Tú eras mi aire, portabas mi música, extendías el canto de mi lira. Oxígeno, entrabas en mi pecho, acariciabas mis pulmones, te quedabas a descansar en mi corazón.

Mi viento, Eurídice. Hoy no hubo viento y yo no quise intentar respirar. Bebí y me comprometí con el alcohol y sentí deseos de vomitar, pero seguí bebiendo, como si fuera un pez en el mar que muere de sed, quería hundirme en lo más profundo y oscuro de aquel bar, dejar de ver, no sentir. Explotar.

Caminé, trastabillé varias veces y el sol me sorprendió al amanecer tirado junto a un lecho de rosas frías. El rocío cubrió sus pétalos ¿O fueron mis lágrimas? Quizá sí, y el dolor me impidió leer tu nombre en esa piedra frívola, o será que no quise mirar. Lloré. Sólo lloré, patéticamente.

Eurídice, mira el cielo. No puedo volar, no puedo. Extraño mecerme en tu viento y encontrarme con el cielo. Hoy me creí ser ave, subí a la cima de un risco y quise arrojarme al vuelo, Eurídice, pero no tengo más fuerza para volar. Caí y pensé en unirme contigo bajo la tierra. Vivo, en el inframundo, pero realmente muerto sin ti.

Sólo podré respirar hasta que te encuentre de nuevo.