Disclaimer: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen. Derechos a Masami Kurumada.


Aves sin viento.

4. Cisne de Bewick.

Contaban los viejos filósofos que los cisnes son como almas que se han librado del cuerpo y cantan alegres porque ahora les espera una existencia eterna. Son aves tan puras que pueden habitar los Elíseos y vivir junto a los dioses.

Veo a los cisnes alzar vuelo y sus plumas se iluminan con los colores de la aurora. Son tan majestuosos que siento deseos de llorar. Los miro a ellos y te miro a ti, mamá. Pienso que, de reencarnar, vivirías dulcemente como un cisne porque la vida de los humanos ya te trató tan mal.

Así podrías vivir por siempre alegre. Sin nadie que te opaque, sin hombres insensibles que jueguen con el amor que eras capaz de sentir. Incluso así, tan sabia y apacible como eras, no permitiste que tu corazón se marchitara y en tu pecho me hacías descansar, para oír como latía el amor que sentías por mí. Nunca me culpaste por nada, pero eso sólo me hace querer culparme por todo.

Porque pienso que, de no haberte ido, yo no tendría esta vida, ni sería así de fuerte. No quiero pensar que era necesario perderte para convertirme en lo que soy ahora. No quiero creerme débil cuando estaba contigo. Ser un humano es tan difícil y complicado.

Seamos cisnes en nuestra próxima vida. Sin la presión de estos sentimientos, sin la amargura de no estar a lado del otro.