Capitulo 4
Severus Snape se hallaba en su casa completamente desolado a pesar de que ya pasaron seis meses desde la muerte de su querida Lily y aun así seguía doliendo como el día en el que murió.
Se sentía culpable, no solo murió Lily, sino que quien sabe que habrá hecho el señor oscuro durante seis meses al pequeño niño de ella antes de matarlo, la ignorancia y la culpa lo carcomían por dentro.
Una parte de él culpaba a Dumbledore y a Voldemort, a Dumbledore por prometerle que los protegería y al final no lo hizo, no tuvo el cuidado necesario y hasta él sabía que Sirius Black fue enviado a Azkaban por algo que no cometió y más que nada, lo culpaba porque si hubiera tenido cuidado, nunca habría escuchado esa profecía y nunca hubiera condenado a Lily y su hijo a morir a manos de su señor. También culpaba a su señor, a Voldemort, por no acceder a su petición y matar a Lily, él la mató, eso es un hecho, pero fue él, Severus, quien le dijo a Voldemort la profecía.
El sonido del timbre en la puerta lo sacó de su mundo de culpa y autocompasión para poder arreglarse rápidamente lo suficiente para atender a quien sea que toque, ya sea Dumbledore o Voldemort (aunque dudaba que el señor oscuro vaya a venir a visitarlo a su casa).
Abrió la puerta y se encontró con una de las pocas personas que pensó que no vería tan pronto, seguramente alguien disfruta hacer peor su situación.
—Lucius
—Severus, lamento interrumpir lo que sea que hayas estado haciendo pero el señor oscuro necesita hablar contigo ahora mismo, te puedes aparecer por tu cuenta porque tengo que llevar a Bellatrix y Narcissa a comprar las cosas para Phineas—el rubio hablaba tranquilamente revisando su reloj de vez en vez.
— ¿Phineas?—Severus se sentía perdido, admitía que solo leyó el profeta cuando anunciaron el cadáver del hijo de Lily, pero ignoró el resto de las cosas
—Phineas Rodolphus Lestrange Black, ¿acaso no estuviste cuando el señor oscuro declaró que el hijo de los Potter era el hijo adoptivo de Bellatrix?—Lucius arqueó una ceja cuestionando al pelinegro frente a él, una parte de él no entendía que rayos le pasa a Severus.
El aire que retenía Severus lo abandonó y si no fuera porque su orgullo le impedía colapsar frente al rubio que pasaba a la casa como si lo hubieran invitado.
El hijo de Lily, lo único que queda de su amada y adorada Lily sigue vivo, está a salvo y resguardado por la más fiel seguidora del señor oscuro. Una parte de su culpa se fue y se convirtió en urgencia, urgencia de ir donde ese niño y cuidarlo, de verlo y cumplir la promesa que le hizo a Lily cuando ella le contó de su embarazo.
—creo que...el señor oscuro no quiere que lo haga esperar ¿dijiste que vas a llevar a Bellatrix a comprar cosas para ese niño?—Severus trataba de mantener sus pensamientos en orden y calmar el remolino de emociones que se acumulaban en él.
—sí, eso dije, te sorprenderías de saber que en seis meses muchos de los mortífagos que se quedan en la mansión del señor oscuro se encapricharon en darle todo lo que creían que podía necesitar, pero obviamente no tienen mucha idea de que es lo que un bebé necesita—Lucius sonreía levemente antes de revisar de nuevo su reloj y despedirse del pelinegro antes de desaparecer.
Snape soltó un suspiro largo y corrió a arreglarse decentemente para hablar con el señor oscuro y si es posible, pedir ver a ese niño. Mientras se arreglaba notó una carta entre las copias del diario que nunca leyó siquiera y la tomó mientras se arreglaba.
Era de Dumbledore que solicitaba su presencia el día de hoy hace unas horas en La Madriguera y anunciaba que si no aparecía posiblemente era por su duelo por la muerte de Lily pero que era necesario que viniera.
Snape se preguntó si Dumbledore vendría por él cuando estuviera en la reunión con el señor oscuro pero le daba igual.
Podría darle la espalda a Dumbledore si con eso aseguraba que el hijo de Lily estuviera a salvo.
~CF~
Después de que Bellatrix le informara que se iba con el pequeño, Voldemort siguió revisando los documentos esperando a que Severus apareciera de un momento a otro. Le pidió a Lucius que llamara hoy a Severus ya que necesitaba poner en claro muchas cosas y asegurarse de que este estuviera de su lado o simplemente se encargaría de su traición.
El sonido de su puerta lo hizo murmurar un "adelante" inmediatamente, casi inconscientemente mientras metía algunos papeles que no podía dejar que alguien viera que no fuera él mismo.
—Mi señor, ¿requería mi presencia?—Severus se inclinaba frente a su señor antes de tomar asiento y mirar a la forma humana de aquel hombre que solo había visto en su juventud.
—exacto, hay ciertas cosas a concertar contigo antes de encargarte alguna cosa, Severus—Voldemort miraba fijamente al maestro de pociones
—estoy atento a sus palabras, mi señor—Severus empezaba a ponerse tenso y Voldemort lo notó muy bien, a él no se le escapan esas cosas.
—primero que nada, te diré que cumplí tu petición pero la mujer creyó que iba a matar a su hijo y se interpuso las tres veces que le día para que se quite y la aparté, pero tenía la intención de dejarla con vida—declaraba tranquilamente mientras miraba con gusto el shock en la cara del maestro por esta revelación. Estaba seguro que creía que solo la mató junto al niño y ya.
—mi señor…yo…yo le agradezco mucho su intención—Snape trataba de asimilar todo lo pasado en este día, aunque no esperaba que el señor oscuro le revelara esto de ninguna forma, pero tenía que preguntar ya que dijo "creyó" y no que lo mató, tal vez espera que Snape pregunte—mi señor, ¿acaso no mató al hijo de los Potter?
—no sabemos la profecía completa, no es prudente actuar sin saberlo todo, por eso fui por el niño, está en la mansión hasta que sepa la profecía completa y sepa que es lo que Dumbledore planeaba hacer con el niño, ya que la vieja cabra sabía que Colagusano era uno de mis seguidores y lo hizo el guardián secreto del encantamiento como si esperara que fuera tras el niño, así que tendremos al niño en la mansión—finalizaba el señor oscuro mientras una de sus manos tomaba su varita sin levantarla, cosa que pasó desapercibida por el maestro que trataba de pensar claramente.
—comprendo mi señor, es algo muy sabio de su parte—elogio el maestro pensando seriamente que por un instante creyó que su señor si era capaz de ir a matar a un niño inocente.
—ahora que sabes esto, quiero saber dónde pondrás tu lealtad—Tom sabía que si Severus se pone del lado de Dumbledore, no se lo va a decir, pero sus acciones serán lo que determinen si estará vivo o no.
—Mi lealtad siempre estará con usted, mi señor—Snape, contra el pronóstico de Voldemort, sacó de su túnica una carta que se la entregó a su señor—esto había llegado de parte de Dumbledore.
La sonrisa de Tom al terminar de leer la carta fue lo único que necesito Snape para darse cuenta de que logró convencer al lord oscuro de sus intenciones.
—Quédate en la mansión y no hagas nada hasta que Bellatrix y los Malfoy lleguen exactamente al salón, posiblemente al borde del colapso—ordenó con simpleza mientras regresaba la carta al maestro.
—como ordene, mi señor—respondió antes de mirar al señor oscuro con algo de inquietud por la predicción sobre lo que pasaría.
—envié a Bellatrix con el niño solo por una razón, Dumbledore podrá ser acusado de tratar de robar o matar a un niño y eso lo desprestigiará en demasía, e incluso si la orden del fénix actúa sin Dumbledore, todos sabrán que actuaron bajo las ordenes de la vieja cabra y eso lo hundirá aún más, pero confió en que Bella y los Malfoy son de confianza como para regresar con el niño intacto ya que no deseo que algo lo lastime de algún modo—finalizó Voldemort mientras seguía revisando sus documentos.
~CF~
Bellatrix y Narcissa llevaron a Lucius a todas las tiendas de artículos para bebés mágicos mientras compraban muchas cosas para Draco y Phineas que Lucius encogía para poder llevar todo.
—vamos Cissy, estos peluches que se mueven con forma de serpientes son lindos—discutía Bellatrix en una de las tantas tiendas de artículos extraños para bebés, sin duda para las familias oscuras que querían criar a sus hijos bajo sus reglas.
—Pero tienen colmillos de verdad y puede lastimarse—debatía tratando de velar por la integridad del bebé que se veía feliz sujetando el peluche de serpiente que se enroscó en su manito.
—debe aprender a no temerle a las serpientes que estoy segura que irá a esa casa en Hogwarts
Mientras debatían, Lucius se preguntaba por qué el señor oscuro lo condenó al enviarle a esto, había imaginado que solo comprarían ropa para el niño y regresarían porque los mortífagos a veces le daban a Phineas regalos de dudosa procedencia que según decían no lastimaría al niño pero Rodolphus terminó con el cabello verde después de uno de los regalos de Phineas.
Ninguno de los tres se imaginó siquiera que no eran los únicos en la tienda y mucho menos que alguien trazó una barrera anti-aparición en todo el local. Las mujeres ensimismadas en su debate de comprar peluches serpiente y el hombre pensando y lamentando el estar ahí.
—Lestrange, regrésanos a Harry Potter—la voz de un hombre hizo consientes a los tres servidores del señor oscuro de que estaban atrapados.
— ¿Harry Potter? ¿Acaso no leen el periódico? Harry Potter está muerto y este niño es mío—respondía Bellatrix ariscamente mientras apegaba al pequeño hacia ella con una mano y con la otra bajaba lentamente hacia su varita.
—no mientras, Lestrange, ese cadáver no puede ser Harry Potter, ese niño en tus brazos es el hijo de James y Lily, solo entréganoslo—otra voz que parecía provenir de Ojo-Loco Moody los hizo mirar alrededor y verse rodeados por la orden del fénix.
Narcissa cubría a su hijo mientras tomaba su varita y Lucius Malfoy se colocó a su lado con su varita levantada listo para atacar dado el caso.
— ¿mentir? ¿Quién miente aquí? ¿Ustedes que no aceptan que ese niño murió o yo que tengo pruebas de que este niño es mío?—Bellatrix hablaba mientras protegía más al niño y buscaba el origen de la barrera o un modo de salir de ahí hasta que se fijó que el tendero del local contactaba a los aurores aduciendo que están atacando a uno de sus clientes.
—Tenemos razones para creerlo—una de las personas en ese lugar empezó a moverse mientras el resto los rodeaban.
—Entréganos al niño o lo tomaremos por la fuerza—el hombre que habló primero levantó su varita dispuesto a jugárselas todas con el fin de obtener de regreso al pequeño niño.
—inténtenlo y verán—Bellatrix levantó su varita y lanzó un hechizo después de esquivar el hechizo del hombre.
Tomando al hombre como el primer paso a conseguir al bebé, los demás miembros de la orden del fénix que quisieron colaborar en esto empezaron a atacar, usando su mayoría en número para inmovilizar a Bellatrix y los Malfoy.
Bellatrix, con el orgullo de ser la mejor subordinada del señor oscuro, logro desarmar a la mayoría, su señor oscuro le había dicho que no debía matar a nadie en público a menos que se declare otra guerra. Protegía al bebé, atacaba y esquivaba los ataques con rapidez y gracia, acostumbrada a llevar a Phineas donde sea que fuera y habiéndose adiestrado en cargar al bebé con un solo brazo.
Lucius cubría a Narcissa y Draco habiendo petrificado a alguno pero su mayor problema era Moody, no lograba detenerlo aun y temía por Narcissa, Draco, Bellatrix, Phineas y él mismo. Si algo le ocurría a Phineas, el señor oscuro lo torturaría por horas con un crucio.
En medio de la pelea, ninguno pudo ver cuál era la varita que había lanzado un avada hacia Bellatrix que en esos momentos esquivaba un hechizo.
El rayo verde tan conocido por Bellatrix solo pasó una milésima de segundo por sus ojos antes de dirigirse por accidente al pequeño Phineas que era cargado en su brazo izquierdo.
Todo el lugar se llenó de un silencio sepulcral al ver como el rayo tocó al pequeño de ojos verdes y rebotaba hacia una ventana y la destruyó, mas nadie se interesó siquiera por el hecho de que se reflejó el rayo, sino porque el rayo había golpeado al bebé que tenía su rostro oculto en el hombro de Bellatrix quien en esos momentos miró lívida a Phineas y soltó un grito de miedo, angustia y terror.
—¡Phineas!
