Capítulo 9
Bellatrix terminó de comandar a los elfos y mortífagos para arreglar la mansión, era el 31 de julio, el cumpleaños de su Phineas y si algo salía mal, iba a matar al responsable, sea quien sea.
Ya se acercaba la hora en la que Rodolphus traería a Phineas de regreso de pasear, todo estaba listo y perfecto, el señor oscuro se uniría al festejo más tarde porque estaba trabajando en algo muy importante que nadie sabía que era.
— ¡Ya llegamos!—la voz jovial de Phineas llamo la atención de todos y se volvieron hacia el pequeño para llevarlo al salón donde estaba la fiesta de cumpleaños.
Todos los mortífagos habían traído a sus hijos porque era un momento seguro en la mansión del señor oscuro y podrían estar ahí en paz. Phineas miró a Draco y a los demás hijos de mortífagos que se divertían en la fiesta y alegremente se unió a ellos jugando con Draco.
Todos los mortífagos bajaron su guardia y se dedicaron a pasar un rato tranquilo, sin misiones, órdenes o crucios, bueno, hasta que alguien se le ocurrió decir que Bellatrix está loca.
La pila de regalos de Phineas se quedó resguardada en la habitación del pequeño para que los otros niños no lloraran por no tener regalos hoy y la comida era servida por todo el salón mientras los pequeños correteaban de un lado para otro.
Todos hicieron un súbito silencio al ver al señor oscuro en toda la gloria que un hombre atractivo y poderoso como él pueda mostrar frente a sus seguidores. Con una túnica negra elegantemente decorada con hilo plateado y verde brillante.
Phineas sonrió radiante, el señor Tom se uniría a la fiesta y Nagini también. Miró a los niños a su lado, Draco, Pansy, Daphne y Theodore con una sonrisa.
— ¿quieren aprender a hablar con Nagini?
Todos los niños asintieron aunque Draco dudaba que fuera posible, su padre le dijo que Phineas sabe hablar con Nagini porque esa habilidad es hereditaria y porque ni siquiera podría hablar bien la lengua humana, mucho menos la lengua serpiente.
Phineas guio al grupo de niños de dos años que apenas y podían caminar hacia la gran serpiente oscura que se hallaba arrastrándose detrás de su amo cómodamente.
—Nagini, quiero enseñarles a Draco y los demás niños él como hablar contigo
—eso no se puede enseñar, eso es algo que se nace
—no es justo
—no me lo digas a mí
Los demás niños miraban asombrados a Phineas sisear y a Nagini responderle, inmediatamente Pansy pico el brazo de Draco.
— ¿sabes qué dice?
—no lo sé, todos los sonidos son iguales para mi
Phineas regreso a ver a Draco con confusión.
— ¿iguales? Son palabras, es muy fácil pero Nagini dice que muy pocos pueden y no se enseñar, pero no comprendo, por ejemplo para saludar a alguien solo es "saludos" no es tan difícil—empezaba a explicar Phineas pero parecía que un niño de dos años no es el mejor maestro de pársel del mundo menos para otros niños de la misma edad.
—Phineas, no pierdas el tiempo en eso, ya se está haciendo tarde y deben irse con sus padres, así que date prisa—Tom hablaba en pársel para que el resto de sus seguidores no escucharan, se supone que el estricto es Rodolphus.
—entendido mi señor, me despediré de ellos como mamá me dijo que debo hacerlo—Tom pensaba que la voz de Phineas era muy fina como para que suene algo amenazante su pársel, suena como una pequeña serpiente bebé o de esas serpientes inofensivas y a Tom le gustaba que sonara así.
Phineas inmediatamente se despidió lo más cordial posible para un niño de dos años rodeado de mortífagos y se dirigió a abrir sus regalos.
~CF~
Snape había salido de la fiesta de cumpleaños de Phineas sintiéndose tranquilo al ver al pequeño niño estar tan contento.
Lamentablemente, su tranquilidad se esfumó al ver la nota de Dumbledore en su casa.
"Es necesario que vengas
A.D."
Suspirando pesadamente, Severus se apareció frente a Hogwarts y se dirigió inmediatamente hacia la oficina del director para encontrarse con el anciano director y unos cuantos cuadros volteados de los anteriores directores.
—ah, Severus, te demoraste esta vez, ponte cómodo ¿un caramelo de limón?—ofrecía amablemente el anciano antes de tomar asiento en su escritorio.
—No, gracias, ¿Por qué me mandó a traer?—Severus estaba molesto porque esto arruinó su día perfecto, pero nada puede ser perfecto, aunque la buena noticia era que mañana podría ver el rostro de Phineas cuando abriera su regalo.
—Por algunos asuntos—el director miraba al pelinegro con algo de sospecha y Snape agradeció el hecho de ser un experto en oclumencia y legilimencia—como sabrás, hace tres meses tuve una audiencia por un cierto asunto.
De pronto el rostro de Snape se tornó pálido mientras conectaba los puntos.
—el escándalo que decía que tu enviaste a un grupo de gente a atacar a los Malfoy y Lestrange en una tienda de bebés, lo recuerdo—Snape fingía indiferencia al asunto aunque en realidad solo quería evitar que alguien se diera cuenta y trate de hacerle de nuevo algo malo a Phineas.
—exacto, pero nunca dijeron sobre el hecho de que el niño conocido como Phineas Lestrange es en realidad el pequeño Harry Potter y que Voldemort lo secuestro después de matar a sus padres—Dumbledore seguía hablando lentamente mientras escuchaba los susurros de uno de los cuadros de los directores.
—no puede decirlo en serio, Phineas Lestrange es el hijo bastardo de Rastaban de sus días del terror de mortífago con una sangre pura de la luz que le atrajo un poco, pero porque Rastaban Lestrange tendría problemas con dicha familia es que Rodolphus y Bellatrix se hicieron cargo del niño para evitar que alguien se dé cuenta de que familia pertenece la madre para evitar conflictos entre sangres puras—explicó Snape mientras se levantaba de su asiento lentamente fingiendo indignación y confusión.
—Severus, escúchame, ese niño tiene la misma edad de Harry, los mismos ojos de Lily y es igual que el pequeño Harry en todo sentido, ese ataque de hace tres meses solo validaron mis sospechas—Dumbledore miraba a Snape mientras él se movía a revelar los cuadros de los anteriores directores que estaban ocultos.
— ¿A qué se refiere?—Snape movía su cabeza levemente ante los agradecimientos de los cuadros mientras evitaba mirar a Dumbledore que estaba mirándolo fijamente como si quisiera derrumbar sus muros de oclumencia.
—Lily tenía una muy fuerte protección hereditaria que cuidó a su familia e incluso a su hermana de cualquier maldición, incluso la maldición asesina que desaparece cuando tienen descendientes, es decir, ellos tienen un escudo que se traspasa a sus hijos, en el caso de Lily, ella lo tuvo y se lo pasó a Harry y ella lo perdió, como es algo hereditario, no hay forma de que el niño de los Lestrange tuviera dicho escudo que hizo rebotar una maldición asesina—finalizó su explicación Dumbledore mientras todos los cuadros y Snape lo miraban fijamente y algo desorbitados por lo acontecido.
Un silencio incomodo se implementó en el lugar mientras Snape no se atrevía a preguntar lo que debía hasta que dos de los cuadros de los directores rompieron el silencio.
— ¡¿lanzaste un Avada Kedabra a un niño de un año solo para probar tu hipótesis?!—Dippet y Phineas Black exclamaron horrorizados, iracundos y escandalizados mirando fijamente a Dumbledore.
—Armando, Phineas, por favor, me están mal entendiendo, desde el comienzo supe que era el pequeño Harry y solo necesitaba una prueba que ahora la tengo—Dumbledore levantaba una mano para que los demás directores que se pusieron a exclamar toda clase de cosas se detuvieran.
Snape estaba conmocionado, sabía que alguien había lanzado un avada a Phineas, pero no pensó que fuera Dumbledore, lástima que el ataque no le diera y nadie lo hubiera visto…o tal vez si lo vieron él los hizo olvidarlo.
—no puedo creer que haya hecho tal cosa, primero no protegió a Lily y ahora quiso matar a un pobre niño—Snape estaba a punto de irse o se quedaba y lo maldecía, debía tener autocontrol.
—todo tiene una explicación y tú mismo lo sabes—Dumbledore finalizó antes de que Snape partiera dejando solo al director.
Snape definitivamente tenía que decirle a su señor Voldemort y más que nada tenía que liberar su furia en algo que no fuera humano.
