Previamente

Trunks la miró y le sonrió. Aun no podía olvidar esa hermosa mujer, a quien le entregó su castidad. Ella desvió la mirada, con un fuerte sonrojo en sus mejillas. Esto le causo gracia al pelilila, seguro que estaba avergonzada. Debía decirle que no hay nada que temer ni estar apenada. Pensaba pedirle que salieran en una cita. ¿Le aceptaría? ¿O solo habrá sido una noche? Solo quedaba averiguarlo.

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Mai intentó concentrarse en su trabajo después de aquella revelación. Hacía lo que le pedían con gran elegancia y efectividad. Intentaba sacarse esa sonrisa, a ese chiquillo de cabello lila de su mente. Debía admitir que había sentido una fuerte atracción a ese hombre misterioso. Pero todo se había esfumado a la hora de saber su identidad (o eso pretendía hacer)

Tuvo Suerte el resto del día ya que no se asomó por el área de ingeniería. Pero al otro día fue una historia diferente, su suerte la abandonó. Trunks pasó por todo los sectores saludando a todo el personal, intentando familiarizarse con sus trabajadores, claro el área donde trabajaba la pelinegra no era la excepción.

Saludo a todos afablemente, hasta que llego donde Mai. La saludó cordialmente, como el resto pero algo había en sus ojos, en su sonrisa que se le hacía travieso. La ojinegra se sonrojó. Ella sabía que el pelilila pensaba en la noche que había compartido juntos. Pronto este se fue.

Estaba concentrada en unos planos, cuando el alto parlante hizo un anuncio "Mai Agasa, diríjase a la oficina del director" Esto la dejó perpleja ¿Había hecho algo mal? Se asustó un poco, no quería que la echaran a dos días de haber estado allí.

No le quedó de otra que ir. Se paró de su escritorio, dejó los lentes que utilizaba para ver los detalles de los planos y fue hacia la oficina. Toco la puerta tres veces, despacio y espero la respuesta. No se hizo esperar, el pase confirmaba que podía avanzar hacia adentro de la habitación. Abrió la puerta, entro y la cerró detrás de sí.

-Te estaba esperando-esa voz. Se giró rápidamente para ver al portador .Era nada menos que Trunks, el presidente de la compañía.

-¿S…Señor? Usted ¿Qué hace aquí?-

-Fue fácil pedir la oficina y hacerme pasar como director ¿A que fue inteligente?-rió sin tapujo.

-Pero…pero ¿Por qué?-ella sabía el motivo, claro que sí. Pero quería ver a que estaba jugando el presidente.

-Quería hablar contigo-pronto se movió del escritorio y caminó hacia donde se encontraba la pelinegra. Ella se quedó inmóvil, quería ver y analizar cada una de las acciones del otro.

-No creo que sea correcto-

-¿Por qué?-se paró a una distancia prudente- es normal querer hablar con mis trabajadores ¿no?-

-S.. Si-dijo dubitativa. No creía que solo quisiera estrechar su lazo profesional.

- La pasamos bien la otra noche-

-No recuerdo-mentía. Pero no quería admitir el pecado que había cometido.

-¿Oh de verdad?- una leve sonrisa se posó en su rostro-y eso que la pasamos tan bien. Aún recuerdo como me besabas, la suavidad de tus manos, los muslos tan candentes…-la miró esperando una reacción, pero nada. Solo se quedó ahí, inmóvil con las mejillas totalmente sonrojadas- Te veías hermosa en ese vestido de color lavanda-

-Era rojo-

-¿Así que si recuerdas esa noche?-había caído ante esa estúpida treta.

-¿Qué quiere de mí?- No le estaba gustando nada el juego que tenía con Trunks.

-Quiero conocerte, eso es todo-se dio media vuelta y camino de vuelta a su escritorio. Sacó de uno de los cajones dos vasos. Se dirigió a la nevera y sirvió un trago de algo marrón, parecía whisky- ¿Quieres?-

-No, gracias. No bebo en el trabajo-

-Una pena, está delicioso-tomó el trago de golpe. Un buen vaso de Whisky sí que le animaba. Mai analizó cada uno de sus movimientos. ¿Cómo un niño de 18 años podía beber así? -¿Entonces? ¿Qué opinas de lo que te dije, Mai?-

-No creo que sea correcto-

-Hey, eso ya me lo dijiste-sonrió. Tomo el otro vaso y tomó del trago. "Fuerte" pensó el pelilila.

-Eres el presidente-

-No hay ninguna política que prohíba las citas entre trabajadores-

-Eres un niño-

-Ya tengo 18 años, soy mayor de edad-

-Yo tengo 30 años, te doblo en edad-

-Eso no me importa-otra vez caminó en dirección de la pelinegra. Esta vez se paró más cerca de lo protocolarmente permitido. Aspiró su perfume. Dulce pensó el hombre. Masculino pensó la fémina. Esa cercanía empezaba a hacer estragos en la mente de Mai. Debía alejarse.

-A mi si-lo apartó sutilmente- además que no busco una relación en estos momentos. Gracias-tomó el pomo de la puerta, lo giró y salió de la habitación. No sin antes realizar una reverencia de respeto. Al fin y al cabo seguía siendo su superior y su jefe.

No quería demostrar lo nerviosa que estaba, por lo que se fue al baño. Allí pudo demostrar todo lo que sentía. Su respiración se podía oír de lo fuerte que estaba. Su corazón daba tumbos dentro de su pecho, sus piernas temblaban y su cara adoptaba un color carmín intenso., como su vestido esa noche.

No podía creer que hubiera tenido las agallas para acostarse con un desconocido. Había jurado que no tendría nada con nadie nunca más. Había renunciado al amor después de la relación desastrosa que había tenido con su ex marido. Pero el alcohol que había adquirido había ayudado mucho en las acciones que había realizado esa noche.

Antes de que la ex presidenta hablara, ella ya había tomado sus 3 copas de champaña. Pronto tomó un coctel con Trunks y así le siguieron varios. Lo recordaba todo con nitidez, sí. Pero esa timidez excesiva de lo que era presa se había esfumado.

Su celular empezó a vibrar. Era su amiga Kumiko que le había mandado un mensaje.

-¿Y bien encontraste a tu chico desconocido?-

-Si-respondió escuetamente.

-¿Y? Cuéntame, quiero todo los detalles-

-Kumiko, es horrible. Resulta que el desconocido era Trunks Brief, hijo de la señora Bulma. Actual presidenta de la corporación-

-¿Horrible? Eso es fantástico. Pescaste al pez gordo de la empresa-

-Es que eso no es lo peor. Lo peor es que tiene 18 años-

-Oh-fue la única respuesta de su amiga. Ella se sentía como esa expresión. Afligida-amiga, no te preocupes. Para el amor no hay edad- Rodó los ojos. No es que lo amara ni nada por el estilo. Había sido algo de una noche y ya. Si, ese pensamiento logró calmar a su inquieto corazón.

Pero muy dentro de su cabeza rondaba la frase "Pero Trunks no lo ve así, él quiere conocerte más" Y eso le causaba pánico. Intentó calmar su respiración. No iba a permitir que nada pasara entre ellos. Era un niño y le llevaba 10 años de ventaja. Se mojó el rostro y volvió a su trabajo.

Pasaban los días y todo fue muy normal. Ella pensaba que el seguiría insistiendo pero no fue el caso. La saludaba cortésmente cuando pasaba por las áreas de la compañía como cualquier otro trabajador a su cargo, no había ninguna interacción más entre ellos.

"Que alivio" pensó la pelinegra, así no tendría que seguir rechazando al menor. Aunque no podía dejar de admitir que sentía un pequeño vacío en el estómago "pensaba que seguiría insistiendo aunque sea un poco" movió su cabeza en señal de negativa. ¿Pero que estaba pensando? Era mucho mejor de este modo. Quizás se haya olvidado de ella. El vacío se hizo un poco más grande. ¿Será así? No pudo seguir divagando en sus pensamientos. El altoparlante la interrumpió.

-Espero que todos tengan una buena mañana. Les informo que ando buscando un equipo de gente para realizar una salida a terreno. Será un trabajo en la sede del norte. Busco un ingeniero, un diseñador, un eléctrico, un constructor y un planificador. Los interesados presentarse en la oficina 701- era la voz de la presidenta Bulma.

Mai pensó la propuesta. Sería gratificante hacer ese trabajo en terreno, lejos de todo, de la ciudad, de la gente y de Trunks. Ella no quería admitirlo pero seguía pensando en ese chico de la sonrisa encantadora. Si hubiera sido mayor se hubiera pensado seriamente la propuesta del joven.

El viaje le vendría bien. Podría olvidar todo sus problemas y concentrarse en su amado trabajo y disfrutar el gélido clima. Porque sí, en el norte hacía frío. Se caracterizaba por ser un poblado donde solo había invierno. Nevaba una gran parte del año. Una ciudad "navideña".

Fue hasta la oficina indicada en el anuncio. Toco con los nudillos. Escucho el "pase" y entró a la oficina. Allí estaba la hermosa presidenta Bulma Brief. Con un traje color mostaza, playera negra y zapatos rojos. Denotaba seguridad y feminidad.

-Hola ¿Quiere presentarse al trabajo?- le preguntó con una sonrisa.

-Si-ella se dirigió a las sillas que se encontraban cerca del escritorio.

-Pues bien, consiste en una ida a la capital del Norte durante una semana. Como sabe ahí hay una de las sede de la corporación capsula. Están trabajando en un gran proyecto y necesitan apoyo- explico en lo que consistía el trabajo.

-Muy bien ¿Dónde puedo apuntarme?- Bulma le entregó un papel donde debía anotar sus datos.

-Perfecto, recibirá un correo si queda seleccionada. Se levantaron las dos y se despidieron con un apretón de mano. Ella debía volver a sus obligaciones.

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"Le informamos que ha sido seleccionada para el viaje a la sede del norte. Se partirá este lunes. Debe llegar a la empresa a las 8:00 AM, portando ropa cómoda y llevando un bolso, ya que el viaje es de una semana. Los detalles serán adjuntados a este mensaje"

Vaya no podía creer que hubiera quedado. Pero estaba inmensamente feliz por la gran oportunidad. Era viernes por lo que le quedaba todo el fin de semana para arreglar su maleta. Debía comprarse una buena chaqueta para no pasar frío, por lo que llamó a su amiga y juntas eligieron una chaqueta ideal para ese clima tan duro.

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Lunes

Se levantó con todos los ánimos renovados. Ese día partiría a la capital del norte. Se prometió dejar sus problemas atrás. Ya no pensaría más en Trunks ni nada relacionado con la noche de la fiesta.

El norte estaba lejos de donde se encontraba. Calculaba que se demorarían una hora, a lo mucho dos horas (dependiendo del clima que encontrasen) Se vistió, bañó, tomó desayuno y se fue al lugar de encuentro.

En el punto, donde todo el mundo debía esperar el bus que lo llevaría al norte. Se encontraban un número reducido de personas. Contando a ella en total eran 5 personas y todos hombres. De seguro las mujeres no se apuntaron por las temperaturas tan extremas que alcanzaban. No es que le importase estar entre ellos, ya estaba acostumbrada.

Como decía, esas profesiones eran muy segregadas, solo aceptaban hombres. Eran muy poca las mujeres que podían alcanzar una posición medianamente buena. Ella había podido ganarse un buen lugar, gracias a su ex marido. Él es una persona que luchaba por lo que creía correcto, un idealista de puño y letra. Peleo en la empresa donde ejercía como ingeniero, para que aceptaran a Mai.

Pronto llego el bus. Todos empezaron a subir y sentarse dispersos por los asientos. Nadie se conocía bien aún, llevaban muy poco en el trabajo. Pronto subió la presidenta, acompañado de su hijo.

-Espero que tengan un buen viaje. Yo no iré hacia allá, pero mi hijo Trunks estará a cargo de ustedes. El supervisará y velará por todas las necesidades que sientan. No duden en acudir a él cuándo tenga algún problema. La corporación les brindará alojamiento en un hotel cercano a la sede del norte, por lo que no necesitarán transporte- Mai quedó de piedra ¿Iría el hijo de la presidenta? Y eso que había hecho este viaje exclusivamente para intentar olvidarse de esos ojos zafiro, esa sonrisa tan encantadora y ese pelo tan inusual y a la vez sedoso y hermoso.

Trunks pasó por el lado de ella sonriéndole con picardía. "Será un viaje interesante" pensó el joven. Se sentó unos asientos más allá de donde se encontraba la pelinegra.