Al otro día ya se sentía mejor, puesto que la lesión no era tan grave. Si bien debía ir a terapia física, ponerse vendas y tomar inflamatorios. Debía seguir trabajando en el proyecto, no podía dejar su trabajo. Era responsable de un gran proyecto y representante de la corporación cápsula.
Trunks la dejo en paz el resto del viaje (igual con suerte lograba ver su cabellera, tenía mucho trabajo) por lo que esos días fueron relajantes y productivos. Pudo concentrarse y acabar todo el proyecto en la semana.
El día domingo era el último día que iban a estar en la capital del norte, por lo que organizaron una cena con todos los trabajadores. Era en la tarde, por lo que les dieron un tiempo prudente para arreglarse. Para Mai, ese tiempo le vino de maravilla ya que no tenía nada que ponerse. Rebusco y rebusco en sus maletas, pero nada estaba a la altura de la cena formal que habían organizado.
-Que dilema- dijo al aire. Pero un pelilila la había oído. Justo Trunks entraba en la habitación, el también había acudido al dormitorio a arreglarse para la cena.
-¿Qué ocurre?- pregunto sin deje de sátira en sus palabras. La pelinegra lo miro inquisitiva mente pero pronto descartó que él le estuviera haciendo una jugarreta.
-Lo que pasa es que no tengo nada que ponerme para la cena de esta noche-
-Es solucionable- Se puso la chaqueta, saco las llaves y se dirigió a la puerta-¿Vas a ir conmigo?- ella captó el mensaje, por lo que tomo su chaqueta y se dirigió a la puerta.
Se dirigieron al único centro comercial de la zona. No era un edificio muy grande, pero tenían la confianza de que en encontrarían algo. Entraron a una tienda pintoresca que vendía ropa elegante pero excesivamente cara.
-Trunks, yo no puedo pagar esto-dijo mirando el predio de un blazer.
- Tranquila- le dijo guiñando un ojo- todo corre por cuenta de la empresa- ella no creía justo el trato especial.
- No puedo aceptar esto-
- Mira, cuéntalo como gasto de la empresa ya que le cena es de la corporación y prácticamente los obligan a asistir. Es comprensible que alguien no tenga este tipo de ropa, por lo que nosotros corremos con los gastos- se encogió de hombros. Ella aceptó a regañadientes, no le quedaba de otra. Escogió un pantalón negro, una blusa negra y una chaqueta negra.
- Te ves hermosa, pero es mucho negro- abogó el adolescente.
- Me gusta así-
- Prueba otra cosa- se paseó por la tienda y escogió una blusa de color rojo vino, con detalles dorados- ésta se verá perfecta-
- B…bueno- dudaba, pero debía admitir que era una prenda hermosa. Fue al probador y se la puso, le quedaba como si la hubieran hecho a la medida. Pronto salió.
-Vaya, debería estudiar modas- se eligió.
-¿Y bien?- estaba un poco insegura. Era un color que nunca ocupaba.
- Te queda perfecta. La llevamos- fue hasta la caja registradora y pago con una tarjeta de crédito, dejando nula opción para alegar. Pronto subieron al auto. Ninguno decía nada hasta que el adolescente rompió el silencio.
- Mai ¿Por qué no te gusta vestir de colores?- pregunto por curiosidad. Ella se puso sería ¿ Confiaría en él, para contarle algo tan íntimo) Estos días había demostrado ser alguien que sabía guardar secretos y que podía tener una charla agradable.
- Agradecería que no le dijeras a nadie lo que te contare- dijo con una voz sería.
- Prometo no decirle a nadie-
-Bien- suspiro. Preparándose para contar lo que llevaba guardado en su corazón hace algunos años- estuve casada, con un hombre maravilloso que siempre vestida de colores. Tenía mil playeras de todos los tonos del arcoíris. Siempre fue alegre y bondadoso. Pero le vino una enfermedad y murió hace algunos años. Pensé que él se había llevado todo los colores de mi vida, ahora solo veo tonos grises y negros- termino su relato sin soltar ninguna lágrima. Era un avance, pero no pudo evitar sentir una profunda tristeza.
- Vaya, lo siento- estaba afectado por la historia de la pelinegra.
- Gracias-
- Deberías intentar vestir de más colores, para honrar la alegría que representaba tu ex esposo- dijo intentando darle un consejo. No estaba mal, era otra perspectiva de ver las cosas.
- Podría- sonrió sinceramente. Le agradaba la idea de llevar una parte de su ex esposo en su ser. Llevando los colores que tanto amo. Pronto volvieron al hotel a arreglarse para la fiesta. Ella se decidió por pantalones acampanados color negro, la blusa burdel y el blazers azabache. Complementando el atuendo con zapatos rojos y joyas doradas. Para su peinado decidió hacerse trenzas a los costados. Trunks en cambio,vestía un traje color azul marino, con la corbata morada oscura. Todo combinaba de maravilla con su cabello lila y ojos color cielo.
-¿Nos vamos?- le pregunto el saiyayin a la chica.
-Vamos- bajaron por ascensor hacia la sede donde se organizaría el evento. Estaba adornada y con las mesas listas. Los mozos pasaban ofreciendo trago, todos conversaban animadamente y de fondo se escuchaba agradable música. Se empezó a servir la cena que constaba de carnes, ensaladas y agregados a elección. Había de todo tipo de alimentos.
Pronto se dio paso a que todos fueran a la pista de baile, el hombre pelilila saco a bailar a la pelinegra. Ella acepto. Quizás por los tragos demás, quizás por el atractivo del joven o porque ella quería bailar.
Se movieron al son de la música. Nada fuera de lo común. El se comportó como un verdadero caballero durante los bailes. En el lento el la acercó a su cuerpo, una electricidad recorrió la espina dorsal de la mujer. Las manos de Trunks se posaron en su cintura, las de ella en sus anchos hombro.
-Oye- le dijo al oído.
-¿Mmmm?- dijo ella en modo de afirmación. Estaba embobada por el grato ambiente, la música y la compañía masculina.
-Ya que tú me contaste un secreto, yo también te contaré uno-
-Vale-
-Se volar-
-¿Qué?- pronto dejo de bailar y lo miro estupefacta a los ojos. ¿Había escuchado bien? ¿Volar?
-Si, te lo demostrare- le agarro de las manos y la llevo a las afueras del recinto. Se estiró un poco, estaba entumecido de tanto frío. La tomo al estilo princesa (aunque se llevó un par de regaños y alegatos por parte de Mai) pronto dio un gran salto que los llevo hacia el cielo negro.
Ella había cerrado los ojos por la fuerte impresión que le había dado el impulso pero ya al sentirse estable los abrió y vio la vista que se mostraba bajo sus pies. Se podía ver toda la ciudad iluminada, como pequeñas luces de navidad titilando.
La noche oscura y fría, se veía despejada sin ninguna nube surcando el cielo. La luna llena llenaba cada recoveco con su luz mágica y espléndida. Una enorme y hermosa sonrisa apareció en el rostro de la azabache. Su pelo ondeaba a la par que ellos avanzaban por el cielo, volando por toda la ciudad.
- Es increíble, pero…como…..tú-
- Dijimos solo un secreto- se rio y ella también.
- Tienes razón, sería injusto que me dijeras algo más-
- Ahí tú me deberías uno- agarraron velocidad para alcanzar a ver todo antes de que se hiciera más tarde. Dieron un par de vueltas y descendieron al mismo lugar de donde partieron.
- Gracias- le dijo- fue maravilloso-
- ¿Verdad? Es lo primero que aprendí cuando pequeño. Antes que caminar, mi padre me enseño-
-¿Tu padre? Nunca se muestra en publico- se fueron a sentar a un pequeño banco. No querían volver al mar de gente, la compañía entre los dos era agradable.
- Si, no es muy sociable. ¿ Y los tuyos?-
- Pues es gente normal- se encogió de hombros- mi madre siempre fue ama de casa y mi padre trabajaba como ingeniero-
- Así que de allí salió el gusto por eso-
- Si, desde pequeña estuve metida en este mundo. Viendo cómo se crean las cosas- se le iluminaron los ojos.
- Igual que mi madre- sonrió- Desde pequeña que mostró una gran habilidad para crear cosas o construir-
- ¿Y tu? Algún gusto en particular desde niño-
- hummm- pensó- A mí me gustaban las artes marciales. Con mi amigo Goten pasábamos jugando a los torneos o peleando-
-Vaya-
-¿Soy extraño?- dijo con duda.
- No, no- rio- es que es genial. Puedes defenderte contra cualquier abuso o robos. En cambio uno no sabe ni pegar una patada- sonrió.
-¿Te gustaría aprender? O mejor, yo te defiendo siempre- los dos rieron ante la ocurrencia de Trunks. Decidieron entrar, podrían empezar a hablar cosas si no los encontraban a los dos en la fiesta. Pronto todos se fueron a sus habitaciones, al otro día volverían temprano hacia la capital del Este. Los dos jóvenes volvieron juntos, se acostaron y no pasó nada. Él pensaba que no era el momento para hacer ningún movimiento, ella recién le estaba agarrando la confianza.
Ella por una parte añoraba ser tocada por esas grandes y fuertes manos, pero por otra sabía que estaba mal. Era un niño, pero ya era mayor de edad ¿Se consideraba pedofilia si admitía que le atraía?¿Que la noche que pasaron juntos fue una de las mejores de su vida? ¿Quién es la gente para juzgar lo que estaba bien o mal? El ya tenía el juicio y la capacidad para elegir lo que está bien o mal en su vida ¿No? Intento desechar esos pensamientos para poder dormir, mañana sería un día tedioso.
A la mañana siguiente el bus partió rumbo a la adoraba capital del este. Llenas de edificio y tecnología. Todos descendieron en la misma corporación. Los recibió la jefe Bulma quien los felicito por el trabajo hecho en el Norte. "Quedaron muy satisfechos" después de aquello todos partieron rumbo a sus hogares, quienes no había visto desde hace una semana. Mai no fue distinta, pero una mano la paro de lo que estaba haciendo. Se dio vuelta y vio al joven Trunks.
-Oye…- intento decir algo, pero el pelilila la tiro hacia un lugar un poco apartado.- espera, que ocurre-le soltó de la mano.
-Mai, quiero decirte algo-
-¿Qué ocurre?- le asusto un poco el tono serio que tenía el rostro del saiyayin.
- Quiero que seamos amigos ¿Te parece?- cerró los ojos. Como si algo malo fuera a pasar. La pelinegra sonrió enternecida por la actitud del joven, en esos momentos se nota la edad real del chico. 18 años cumplidos es el comienzo de la existencia.
- Claro- acepto. En este viaje había cambiado totalmente la percepción del chico que se había forjado desde la noche que pasaron juntos.
-¿He?- abrió los ojos con asombro. No sabía si esperaba una respuesta positiva pero no le molestó en absoluto.
-Claro que seré tu amiga pero con una condición.- Trunks trago duro- tienes que comportarte, ya nada de insinuaciones ¿Vale?-
-Esta bien-se rindió. Supo que esa estrategia jamás funcionaria con ella. Dimitió de sus planes de conquistarla, quizás ella no era la mujer para el- ya no intentaré nada contigo, lo prometo- estaba satisfecha con la respuesta del joven pero un poco decepcionada, pero ¿Era justo lo que quería ella, no?
-Bien, me debo ir ahora- por un impulso ella se puso en puntitas y le besó una mejilla. Fue tan solo un rose, como una pluma pero para el fue una explosión de sensaciones. Se sonrojo a más no poder, ella salió arrancando del lugar. ¿Qué había hecho?.
-Trunks- el escucho su nombre a lo lejos, pero no podía reaccionar. Pronto tuvo a la figura que lo estaba llamando frente de el. Era su amigo, Goten. Un chico de cabello negro, desordenado como buen saiyayin que era. Hijo de Goku el archienemigo de su padre- ¿Hola?-
- Ah Goten, hola- salió de su ensoñación.
- Al fin llegaste, amigo ¿Cómo estás?-
-Bien, bien ¿Y tu?-
-Bien-caminaron hacia el auto del pelilila. El quería regresar a su hogar.
-¿Qué haces aqu?- pregunto el ojiazul, cuando ya estuvieron a bordo del auto.
-¿No te contó tu mamá? Trabajaré aquí desde el lunes. Ayudaré en cosas livianas de mecánica-su amigo había estudiado mecánica y automotriz, por lo que estaría en el departamento de transporte.
-No, no me había dicho. Que genial que trabajemos feliz, iba a poder ver a su amigo más seguido.
- Si, nos podremos ver más. Espero que no seas un mal jefe- dijo burlándose.
-Ja, ya verás. Soy el mejor jefe- dijo jactándose. Todos fueron risas y burlas entre ellos. Eran amigos desde siempre, aunque Trunks era unos meses más grande que Goten.¿Que les deparará al trío?
