Goten era un chico sencillo que le encantaba la mecánica. Adoraba ver cómo funcionaban las cosas a su alrededor, pero sobre todo los autos. Siempre los abría y veía los motores, bujías, carburadores y todo lo relacionado con ellos. Los desarmaba y los volvía a armar solo por el placer de ver cuál era su mecanismo de acción.
Después de salir del colegio técnico, le había rogado a la señora Bulma que le diera un trabajo en la empresa. Ella reacia (porque había visto lo loco e irresponsable que era de niño) había aceptado, pero empezaría desde lo más bajo. Iba ser asistente del mecánico segundario de la empresa. Allí podría ver cómo eran los procedimientos y protocolos de la corporación.
El saiyayin es el mejor amigo de Trunks desde siempre y como tal se había dado cuenta de el cambio de actitud de este. Todo comenzó desde que empezó a trabajar en la corporación. Al confrontarlo le dijo que se había acostado con alguien. Esto le sorprendió, el pelilia no era de hacer esas cosas. De hecho solo había dado un beso y fue con su amiga Marron. Estaban jugando a la botellita y sucedió (aunque todos dieron por lo menos un beso en esa ocasión)
El pelinegro era todo lo contrario a su amigo. Le gustaba ir a citas con chicas hermosas, besarlas y hacerles el amor. Tampoco se comprometía con ninguna, simplemente se dejaba llevar.
Le tenía intrigado esa misteriosa chica quien había logrado conquistar al mojigato de su amigo. Pensaba que la podía encontrar en la empresa y no se equivocó. La mujer en cuestión era Mai Agasa, tenía 30 años, cabello negro, sedoso y largo. Era baja, delgada y curvilínea. "Linda" pensó pero muy mayor.
-Así que ella es- había llegado el lunes. Los dos se encontraban en la hora de almuerzo. Había sorprendido a su amigo mirándola fijamente.
-¿Qué?- dijo sonrojado por haber sido descubierto.
-Hace un tiempo que te estás comportando extraño. Deduje que era un problema de bragas-
-Te crees muy listo- pero su amigo no se había equivocado.
-Así que con ella te acostaste-
-Si-dijo con pena.
-¿Están juntos?-
-No, ella no quiere estar conmigo por la edad. Pues ella tiene 30 años y yo 18. Aunque a mí no me importaría ese detalle-
-¿Detalle?- hizo una mueca de desaprobación- Trunks, la verdad es que yo le encuentro razón-
-¿Enserio?- frunció en ceño- ¿No me apoyas?-
-No, es eso es…- intento elegir las palabras con delicadeza- está claro que solo te ve como un niño. Piensa que ella es una mujer madura. Lo que debes hacer es demostrar que estás a su altura-
-Si, si tienes razón- pensó cómo podría demostrárselo- por ahora solo somos amigos. Quiero que me conozca-
-Deberías invitarla a comer a tu casa- propone el pelinegro.
-¿Tú crees?-
-Claro, puedes darle una comida rica, hablar, que conozca a tu familia. Mostrarle tu lado familiar y hogareño-
-Creo que tienes razón- empezaba a formar la idea en su cabeza. Mientras más pensaba más le parecía una buena idea- pero hay un detalle-pronto palideció.
-¿Cuál?-
-Tendría que contarle que soy un saiyayin ¿Cómo crees que reaccionaria al conocer que mi padre no es de la tierra? ¿Qué soy una ser extraño que le cambia el cabello dorado y tiene mega fuerza?-
-Si de verdad es tu amiga, te tendrá que aceptar como eres- le dijo serio.
-Si- tenía miedo de perderla, pero Goten tiene razón. No podía mostrarse como era si no decía de su sangre saiyayin- bien le diré de mi invitación- se animó.
Pronto la hora de almuerzo se acabó y todos regresaron a su trabajo. Ya al momento de irse Trunks abordo a Mai para decirle sobre la idea de ir a almorzar a su casa. Ella bacilo ¿Era correcto aceptar es invitación?. Como la vio con cara de duda agregó.
-No estaremos solos. Estará mi familia y Goten mi amigo- ella se lo pensó. Parecía un almuerzo inofensivo.
-Esta bien- dijo al fin- aceptaré-
-Bien- dijo feliz- pero antes debo decirte algo importante- pudo ver el cambio de actitud del joven. De estar feliz a estar serio. La estaba asustando.
-¿Qué pasó?- dijo temerosa.
-Yo…yo..- por el altoparlante resonó una voz pidiendo la presencia del presidente. Debía ser urgente si lo necesitaban a esta hora. Suspiró y se excuso con la pelinegra. Ya habría tiempo de decirle su gran secreto. Se intercambiaron los números para ponerse de acuerdo con la fecha y hora propicia para el encuentro.
Mai se dirigió a su casa preocupada por el tono serio que había adoptado su conversación ¿Qué quería decirle? No le quedó de otra más que esperar. Había cenado y se había duchado cuando le llegó un mensaje de WhatsApp.
"¿Te parece este sábado a las 14:00hrs? Ya hablé con mi mamá y le parece una buena idea que invite a mis amigos"
"Me parece bien"
"Perfecto, te adjuntare la dirección"
"Oye Trunks….¿Qué querías decirme en la tarde?"
"Ah, eso…debo decírtelo en persona. Pero no te preocupes que no es nada malo de ti ni nada por el estilo"
"Bien, cuando estés listo" había quedado mucho más tranquila después de la afirmación del joven. Faltaba toda una semana para el esperado almuerzo, debía hablarle a su amiga para que le ayudará a elegir el mejor atuendo.
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Sábado
-Hola, mi nombre es Mai Agasa. Un gusto- se presentó ante la familia del constaba de la Señora Bulma Brief. La aclamada científica, dueña de cápsula corp. Una mujer baja, piel tersa y blanca. Ojos celestes y pelo color turquesa. La hija menor Bra, quien era una niña de tan solo 5 años. Era la copia de su madre. Ojos del mimos color al igual que el cabello. El padre de Trunks, el señor Vegeta quien tenía un semblante tosco, con el ceño fruncido. Tenía una musculatura bien marcada, ojos y cabello color noche.
Bulma la miró con recelo ¿Ella era la "amiga" de su hijo? ¿No era muy mayor para el?
-Un gusto, somos los Brief. Ella es mi hija Bra y el es mi esposo Vegeta- se presentó educadamente- ven, vamos a la terraza. Allá serviremos el almuerzo- Avanzó por la gran mansión hasta un patio con una sencilla mesa. Estaba todo muy bien decorado, lleno de árboles, plantas y hasta una piscina. Se sentaron y rápidamente les trajeron vasos con jugos y gaseosas variadas.
-Cuéntame Mai ¿Estas con mi hijo?- a Trunks casi se le sale lo que estaba tomando. Su madre era tan directa, dios mío.
-Mama, por favor-
- Está bien Trunks- dijo la chica con una sonrisa- me imagino que debe estar preocupada por su hijo, pero no tiene de qué estar. Yo no estoy con el, como sabe soy un tanto mayor- dijo un poco avergonzada- no podría privarlo de conocer gente de su edad- eso tranquilizó a la pelituquesa. Esa mujer era sensata y parecía honesta.
-No me importaría que estuvieran juntos- dijo al darle la aprobación a la chica. La pelinegra se sonrojo con el comentario al igual que el primogénito.
-Mamá-
-¿Qué? Te estoy dando mi bendición, deberías estar agradecido-
-Bulma- fue la primera vez que había escuchado al padre del joven. Se veía una persona muy joven. ¿Qué edad tendría? ¿Entrenaría algún arte marcial? Se nota que hace algún tipo de ejercicio. Se podía notar sus marcados músculos debajo de la ropa. Ahora que lo veía al presidente también.
-Ay, Vegeta tú no entiendes las costumbres de aquí, al momento de que te presenten a una "amiga"- ¿Era extranjero? ¿Eso era lo que quería decir Trunks?
-Bu...bueno ¿Por qué no comemos?- pronunció un nervioso joven. No le gustaba para nada por donde iba la conversación. Estaba en aguas peligrosas.
Así se sirvió el almuerzo que consistía en unos pescados a la plancha, con guarniciones y acompañado de arroz. Eran platos sencillos pero muy deliciosos.
Mai quedó sorprendida al ver que el señor Vegeta, Trunks y Goten (quien estaba solo por apoyo moral) comían cantidades industriales de comida. Iban por el sexto plato y parecía que no se saciaban nunca.
-¿Primera vez que ves comer a Trunks?- la pelinegra asintió- es normal que un saiyayin coma de esa manera-
-¿Saiyayin?-
-¿Qué, mi hijo no te explico nada?- ella atónita negó con la cabeza- pues su padre es el príncipe de una raza de extraterrestre llamada saiyayin- no entendía nada que le decía- y la única diferencia a nosotros que tienen cola de mono, pero se las quitamos a todos porque si ven la luna llena se convierten en un mono gigantesco que destruye todo a su paso-
-¿¡MONO GIGANTE?!- grito y todo el mundo le prestó atención. Trunks dejo de comer y palideció ¿Qué le había contado su madre?
- Trunks no le contaste nada- le reto Bulma.
-Yo…yo- no sabía que decir en estos momentos.
-¿Y que más pueden hacer?-
-Bueno, pueden cambiar el color de su pelo cuando pelean-
-Bulma, mujer no lo digas cómo si nos tiñéramos el pelo o alguna estupidez como esa- gruñó su esposo- es para aumentar la fuerza de pelea, nuestro cabello toma un color propia de la raza saiyayin- dijo orgulloso.
-Ya…ya veo- dijo intentado asimilar lo dicho por la familia.
-Mai- dijo un angustiado chico. Tenía cara de asustada, seguro que lo encontraba un fenómeno.
-¿Por eso puedes volar, no?- le pregunto directamente al chico.
-Si- tenía la cabeza cabizbaja.
-Esto es…- cerró los ojos esperando lo peor- genial- los abrió y la miró con sorpresa ¿Había dicho genial?- ¿Eso me querías contar el otro día?- el asintió- vaya, un extraterrestre. De seguro que ustedes han salvado a la tierra de todo esos monstruos que han llegado ¿No?- el chico volvió a asentir- vaya, son héroes- sus ojos brillaban de la emoción. Bulma estaba feliz, la chica no hubiera sido digna si no aceptaba esa parte de su hijo.
-¿Y sólo los saiyayin pueden volar?-
-No, en teoría todos pueden-
-Yo quiero aprender- el sueño de todo humano. Poder volar libremente por los aires.
-Bueno…te puedo enseñar- dijo Trunks con una sonrisa en el rostro. El resto del almuerzo paso entre anécdotas, risas y charlas agradables. El peilila estaba alegre que ella lo aceptará tal como es.
Al término de la velada. El insistió en ir a dejarla, pero ella decía que estaba cerca, caminando a unas cuadras. El volvió a insistir y ella aceptó con la condición que se fueran caminando. No quería gastan gasolina en vano.
Ya en el camino.
-Me alegra que confiaras en mi- dijo feliz.
-No podía ocultar algo así-
- Como has sido sincero conmigo, yo también lo seré. Te contaré parte de mi vida-
- Ya quiero oírla-
-Bien ¿Qué quieres saber?-
-¿Cómo fue tu infancia?-
-Pues… fue tranquila. Soy hija única por lo que todas las atenciones estuvieron en mi. Desde pequeña fui a la fábrica de mi padre y me enseñó cada herramienta y pieza que utilizaba en su trabajo. Creo que te conté que por eso decidí ser ingeniera-
-Si, me contaste eso…¿Y tu adolescencia?-
-Iba en un colegio de mujeres. Allí solo te enseñaban como ser buena esposa por lo que todas las materias importantes las aprendí por mí misma. No era buena sociabilizando por lo que solo tengo una amiga. Se llama Kumiko y es la mejor. Debería presentártela-
-Me gustaría conocerla- dijo con una sonrisa.
-Es todo lo contrario a mi. Es alegre, dinámica y muy graciosa-
-Entiendo. Goten es totalmente distinto a mí también. El es más alegre, más mujeriego…-
-¿Y tú no?- lo miro extrañada- estando conmigo pareciera que lo hicieras siempre-
-No, no…jamás había…bueno tú sabes-se sonrojó- con alguien ni intentar seducirla ni nada. Eres la primera chicha-
-Yo…- se avergonzó. Además de ser una pedófila también le había quitado la castidad a un niño. Dios, se sentía fatal- lo siento-
-¿Por qué te disculpas? Fue increíble-
-Por que no debí haberlo hecho contigo. Eres un niño que necesita vivir las experiencias adecuadas respecto a tu edad-
-Vamos Mai- se paró en seco, a mitad de camino. Le tomo las manos y le obligó a mirarlo- no quiero que te juzgues tan seriamente. Primero no sabías cual era mi edad, segundo ya soy mayor de edad, soy un adulto y sé que es lo que quiero y que no. No me has obligado a nada y tercero dijimos que íbamos a ser solo amigos ahora ¿No? Esto no tiene nada de malo e incluso aunque fuéramos pareja no lo tendría tampoco. A mis padres no les importo ni tampoco a mi amigo- el tenia un buen punto. Pero la sociedad era un gran peso sobre ella ¿Qué pensaría la gente?
-Versad, somos amigos- se tranquilizó. No tenían nada, no pasaba nada ente ellos. Podía estar tranquila pero ¿Cuánto tiempo más? Lo malo de todo es que el chico si le atraía, pero podía controlar ese sentimiento. Lo único que debía hacer es mantenerlos a raya y no dejar que afloraran por nada en el mundo.
-Eso es- le sonrió para tranquilizarla. No le gusta a ser solo su amigo pero le encantaba la compañía de la pelinegra. Si esto era lo que tenía que hacer para estar a su lado, lo haría. Reprimiéndose gran impulso que tenía de besara, hacerla suya y decirle lo mucho que le gustaba. Debía aguantar por el bien de esa naciente amistad.
