-Bien la primera lección es, intentar concentrar tu Ki-

-¿Ki?-

-Sí, la energía-

-¿Energía?-

-Pues...-

-Eres un pésimo profesor-le decía la pelinegra sonriendo.

Desde una distancia prudente los veía el otro Saiyayin, Goten. Rodaba los ojos ante la ineptitud de su amigo al enseñarle a la fémina como poder volar. Era como su hermano. Harto de la situación, se levantó de un salto y fue al encuentro de los jóvenes.

-Mira Mai- en su palma se empezó a formar una estela de luz. Ella jamás había visto algo así, quedo impresionada.

-Vaya, eso es…-

-¿Impresionante verdad?-presumió el Son.

-Ejem-carraspeó Trunks- pues como decía mi amigo-le dedicó una mirada fulminante para que se fuera y no molestara más- eso es el Ki, debes intentar visualizar en tu cabeza que debes expulsar energía o concentrarla-

-Pues bien- Cerró los ojos e intentó imaginar lo que decía su amigo, pero era difícil. Nunca pensó que la gente común pudiera volar o tirar poderes de las manos, por lo que imaginarse algo así quedaba fuera de su alcance. Pronto sintió una briza que se colaba por su cuerpo, una energía abrazadora la envolvió, podía sentir el calor que desprendía su ser.

-Sí, eso-abrió los ojos y la magia se terminó -Fue un buen primer paso, te felicito, Mai-ella le sonrió- pues bien, se está haciendo tarde-miraba hacia el horizonte. Los jóvenes se encontraban en la montaña Paoz entrenando, puesto que era un lugar lejano y ninguna persona los molestaría o los vería como fenómenos.

-Pueden pasar a mi casa- dijo el chico pelinegro- Pueden cenar allí-

-Claro, me encanta como cocina tu madre-se sumó el pelilila- ¿Vienes Mai?-

-Yo… ¿Está bien que vaya?-

-Claro-los tres se encaminaron hacia la modesta casa de los Son. Al llegar los recibió una mujer pequeña, tez blanca, llevaba un quipao (ropa tradicional china) su negro cabello amarrado y hecho un tomate.

-¿Goten?- lo miró duramente.

-Son mis amigos mamá-sabía que su progenitora era un poco estricta con respecto a llevar mujeres a la casa.

-S...Soy Mai Agasa, un gusto-

-Soy Milk-se presentó secamente la mujer- ¿Eres la novia de Goten?-

-No...No…-miró hacia Goten para que la salvara de esta situación tan incómoda, pero él estaba riéndose y tomándose la situación a la ligera.

-¿Qué haces aquí entonces?-

-Pues…yo me voy-se estaba dirigiendo a la puerta cuando Trunks la tomo de la mano.

-Tía, ella es mi novia no la de su hijo-

-Ah, entonces ven pasa-la actitud de la señora cambió drásticamente. De una amazona feroz a una mujer dulce y maternal- me hubieras dicho antes, Trunks- Mai miraba con el ceño fruncido a su amigo, pero este se encogió de hombros restándole importancia al asunto. Era una pequeña mentirita blanca y ya está.

-GOKUUUUU-gritó fuertemente- ven, llegó tu hijo-La pelinegra se asustó por aquel grito. Trunks le susurró que era normal, así se llevaban en esa casa.

-¿Milk, por qué gritas?-entró un hombre fornido por el umbral de la puerta. Era un hombre de no más de 30 años, pelo negro y revuelto al igual que su hijo. Llevaba un extraño traje naranja y azul.

-Hay visitas, Goku y como hombre de la casa debes recibirlos- Dijo firme. Se fue a la cocina y llego con jugos.

-¿Visitas?-miró a los presentes. Vio a Trunks y lo saludó amigablemente y después la señorita que lo acompañaba- Hola, soy Goku ¿Y tú?-

-Buenas noches señor Goku, soy Mai Agasa-se inclinó en señal de respeto.

-Papá ella está aprendiendo a volar-dijo emocionado Goten.

-¿SI? ¿Sabe pelear? ¿Es fuerte?-

-No, señor Goku-sonrió el pelilila- ella es una chica que trabaja en la corporación capsula y es mi…novia-

-¿Novia? Qué bien-le sonrió de vuelta- Milk ¿Ya está lista la cena?-fue a la cocina. Mai soltó un suspiro, esta gente era bastante extraña.

La cena ocurrió sin incidentes. Había un montón de comida y toda estaba deliciosa. Allí se enteró que la familia de Trunks y Goten eran amigas desde hace muchos años y los padres eran rivales y compañeros de peleas.

-Sí, yo conocí a la madre de Trunks por casualidad-relataba Goku- ella llegó en un auto buscando las esferas del dragón-

-¿Esferas del dragón?-

-Sí, son esferas que cumplen deseos-relataba Goten.

- Mi madre desde muy temprana edad inventaba cosas. Ella fabricó el radar del dragón para encontrar esas esferas-

-Es admirable la señora Bulma- -acotó la pelinegra- así que todos son amigos-

-Bueno, Vegeta era un enemigo al principio-dijo inocentemente en saiyayin del cabello revoltoso.

-¿Enemigo?-

-Señor Goku-intentó desviar el tema. No sabía cómo iba a reaccionar su amiga si se enterase de todo su pasado familiar. Pero viéndola, pudo observar que no había pizca de temor o desagrado en sus ojos. Solo curiosidad por conocerlo.

-¿Trunks?-

-No, nada continúe-

-Pues, él era un Saiyayin que venía a destruir la tierra, pero no pudo con nosotros y después se enamoró de Bulma- simplifico la historia, pero en teoría era eso.

-Vaya, así que cambio por amor. Romántico-

-Yo diría que más que por amor fue por…-

-GOKU-gritó su señora interrumpiendo la conversación- se acabó- no podía dejar que hablara esos temas delante de los niños.

-¿Milk? ¿Y ahora que hice?-

-Nada, nada. Ve a lavar los platos-le ordenó. Este con un suspiró se levantó y fue a la cocina. Nada servía alegar, ya que contra su mujer no había fuerza que ganara.

-Bien, me retiraré. Muchas gracias por todo señora Milk, estaba todo muy rico-le sonrió acompañado de una reverencia.

-Sí, yo también regresaré a casa. Te acompañaré Mai – la pelinegra asintió- muchas gracias Tía, señor Goku y Goten-

-No hay de que, vuelvan pronto los dos-les sonrió y se despidió de ellos en el umbral.

-0000000-

Al otro día en la empresa la pelinegra había llegado a las 8:00 AM como todo los días, se sirvió un café y como nunca se sentó en la mesa con sus camaradas. No había tenido mucho tiempo para convivir con el resto de los trabajadores, pero ese día su trabajo era ligero por lo que tenía un poco más de libertad a la hora de tomar un café.

-Hola-saludo amigablemente. Todos les devolvieron el saludo del mismo tono. El ambiente laboral era muy agradable.

-Oigan ¿Vieron hoy al presidente Trunks?-dijo una chica pelirroja.

-Claro, con ese traje color azul marino ¿Quién no?-dijo otra chica rubia. Todas empezaron a reír, sonrojadas y dando pequeños gritos de emoción.

-¿Qué tiene el traje?-agregó Mai sin entender a que se referían.

-¿Qué que tiene el traje?-

-Es tan guapo el presidente. Es un deleite verlo todo los días con ropa distinta-

-Mataría por verlo sin ella-todas estallaron en risa. Mai se sonrojó porque ella SI que lo había visto desnudo. Pero dejando de lado la vergüenza, dio paso al asombro. No tenía idea de que tanta gente lo encontrara tan guapo en la oficina.

-¿Viste a Pearl del área gráfica?-

-Sí, maldita zorra se le confesó el otro día detrás del casino. ¡Ha! Fue un acto tan infantil, es como en el colegio - todas asintieron.

¿Se le confesó?-eso no se lo había dicho su amigo.

-Sí, pero el presidente la rechazó- todas volvieron a reír.

-Claro que sí, ella es tan fea. Con ese estilo apagado, pelo negro y flequillo pasado de moda- Mai se sintió incomoda. Es como si la estuvieran describiendo a ella.

-Bien…debo volver al trabajo. Nos vemos chicas-todas se despidieron de ella.

Prácticamente salió huyendo del lugar. Se daba cuenta que no conocía de nada al ambiente que rodeaba a Trunks. Era un chico extremadamente popular y no era para menos. Era guapo, debía admitirlo. Pero no se le había pasado por la cabeza todo lo que comentaban las mujeres de la oficina.

Por mera curiosidad fue a ver cómo era Pearl, la chica que se le había confesado. Era una chica normal en todas sus letras. Pelo largo, de un tono azulado. Con flequillo y llevaba un conjunto con blusa, pantalón y zapatos negros.

-Soy yo-dijo asustada. Aunque ahora solía llevar prenda de una gama más amplia de colores, la chica sin color, sin vida seguía dentro de ella. No quería ser así, ya no quería ser más esa chica. Quería sentirse alegre, jovial y llena de vida. Quería vestirse de amarillo, naranjo y verde. Pero sobre todo, no quería ser rechazada.

Se detuvo en su andar de vuelta hacia su oficina. ¿Qué no quería ser rechazada? ¿Por quién? ¿Por Trunks? Se golpeó mentalmente por tener esos impuros pensamientos. No podía permitir que aflorasen. Con esos pensamientos en mente volvió al trabajo.

A la salida se encontró con el presidente quien la invitó a tomarse un chocolate caliente a una cafetería a la esquina. La pelinegra aceptó y los dos se dirigieron hacia allá, pero antes de poder salir del edificio una chica pelinegra, menuda, baja y de tez clara se les acercó.

-Mai-dijo jovialmente el nombre de la pelinegra.

-Riko- Trunks no la conocía de nada.

-Qué bueno que te encuentro aquí. Tu amiga me dijo donde trabajabas- Miró alrededor suyo-Vaya no mentía, la corporación capsula es impresionante-

-Gr...Gracias-

-¿Hola?-se hizo notar el pelilila.

-Ah, disculpe. Soy Riko Agasa la hermana pequeña de Mai-

-Hola, yo soy Trunks Brief. Un amigo de la señorita Mai. Justo íbamos a una cafetería ¿Nos quiere acompañar?-

-Claro- se colgó del brazo de su hermana y los tres partieron a la cafetería. Allí se sentaron en una mea apartada y pidieron cada uno lo que quería degustar.

-Dígame señorita Riko ¿Usted es la hermana mayor o menor?-

-La menor. Tengo 18 años, recién graduada del instituto-

-Vaya-si la miraba bien eran idénticas las dos hermanas. Lo único diferente era que Riko tenía los ojos color azules y un lunar bajo uno de estos. Pero era como ver la versión más joven de su hermana- Son idénticas las dos-

-Sí, soy la versión hermosa y joven de mi hermana-se rió. Mai estaba incomoda por ese encuentro y por las palabras dicha por su hermana. Era cierto. Riko era la versión joven y bella de sí misma. Si Mai fuera Riko, de seguro que no habría ningún tapujo de que la relación entre la pelinegra y Trunks se concretase. Una pequeña punzada se posó en su corazón. Vio como charlaban animadamente los dos. Ambos eran alegres, jóvenes y con una vida por delante. En cambio ella era todo lo contrario.

Sacó su celular y le envió un mensaje a Kumiko escribiendo la palabra "ayuda", Rápidamente su amiga la llamó de vuelta y así Mai tuvo una excusa para retirarse de ese encuentro. Quería irse y refugiarse en su hogar.

-Nos vemos hermana- se despidió Riko. Trunks la vio con pesar porque abandonaba la reunión. Quería aprovechar el máximo de tiempo posible junto a la pelinegra. Tuvo que conformarse con la figura que se alejaba. "Para otra" se decía en su mente.