Nunca había tenido una relación cercana con su hermana y todo fue por la diferencia de edad. Cuando Riko nació, ella ya era una adolecente y estaba centrada en su propio mundo (típico de cualquier adolecente) Lo único que le importaba era la ingeniería, la maquinaria y los planos.

Pero eso no significara que no la quisiese. Cuando salió de la universidad y consiguió trabajo junto a su ex esposo, ella le enviaba dinero para que lo gastara en lo se le viniera en gana y la iba a visitar por lo menos una vez al mes. Se preocupaba de su hermana e intentaba estar presente en su su relación era tranquila, distante pero con tintes de amor. Entonces ¿Por qué ahora no quería verla? ¿Por qué sentía una ira profunda al verla reír y conversar al lado de cierta persona?

-Esta celosa-le había dicho su amiga Kumiko. Pero para ella era inconcebible sentir aquello ¿Ella, celosa? ¿De qué? ¿De su hermana? ¿De su juventud? ¿De qué se lleve tan bien con Trunks? ¿De que hablen horas y horas ignorándola? No, ella por supuesto que no tenía celos.

Había pasado ya una semana desde que la hermana llego a la vida de la pelinegra. Se había propuesto pasar algunos días con Mai, puesto que estaba de vacaciones. Y todos los días Riko iba a esperarla después del trabajo.

-¿Estará Trunks, hoy?- preguntaba entusiasmada. Todos los días ansiaba encontrarse con el pelilila. ¿Qué estará vistiendo? ¿Te has fijado en esos ojos color cielo, hermana? Huele a menta ¿Te habías dado cuenta? Esas frases eran algunas de las que le decía.

-No me había fijado-respondía, intentando ser indiferente. Pronto llegaba el hombre, las saludaba y las invitaba a un local para conversar y comer. Mai prácticamente iba obligada, ya que no quería dejarlos solos pero tampoco quería estar allí (que dilema)

Pronto se sentía egoísta por su actuar ¿Qué importa que estén solos? ¿No es más convienente ellos juntos, que yo con Trunks? Sus ojos se empañaban y se ponía cabizbaja al pensar así. Por supuesto, para el presidente, este cambio de humor no pasaba desapercibido. Intentaba ofrecerle dulces, café o lo que estuviera en la mano para animarla ¿Qué más podía hacer?

Había notado el cambio de actitud de Mai, desde que llegó su hermana. Había vuelto a ser una persona sin color, sin vida ¿Sera causa del recuerdo de su difunto esposo? ¿Será por su hermana? ¿Tendrán ellas un recuerdo doloroso?

-Cuéntenme de su infancia-había pedido un día.

-Pues, la mía fue normal. Fui al colegio, me gradué y ahora quiero entrar a una universidad- dijo Riko sonriendo. Tenía una dentadura perfecta- ¡ah!, fui la popular de la clase- sus mejillas se tornaron rojas.

-¿Qué piensas estudiar?-

-Pues no lo sé, algo fácil. Se me dan terrible los estudios- Trunks hizo una mueca. No le gustaba la gente poco decidida y sin metas. Pero no podía decirle esas palabras crueles a la hermana de Mai. Pronto sus ojos se posaron en ella.

-¿Y tú Mai?-

-Emmm…. Pues, llena de ingeniería-hizo un amago de sonrisa y luego se sumió en sus pensamientos. El Saiyayin suspiró, no había sacado nada de esa conversación.

-¿Y usted?-le preguntó la menor.

-Pues, la mía fue…emm…diferente-se acordó de todo el entrenamiento que fue sometido por voluntad de su padre. Aunque lo adoraba- estudié un tiempo en casa hasta que ingresé al colegio con mi amigo-

-¿Tiene hermanos?-

-Sí, tengo una hermana. Se llama Bra-

-¿Y cómo se llevan?-

-Pues, bien. Adoro a mi hermana-una sonrisa se implantó en su rostro al acordarse de su querida hermana menor.

-Pues, nosotras siempre fuimos muy distantes- soltó la pelinegra menor- como yo soy pequeña y ella demasiado grande-enfatizó esas palabras y eso a Mai le dolió- fue difícil-

-Pero fue una buena hermana ¿o no?-

-Pues…-sabía lo que estaba haciendo Riko. Con una conversación amena intentaba relucir sus puntos malos. Había sido una pésima hermana mayor, eso lo sabía ¿Pero debía saberlo Trunks? Esa conversación no le estaba gustando para nada, por lo que tomó su bolso, se disculpó y salió del lugar apresuradamente.

Trunks al verla se excusó con la ojiazul, le dejó dinero, se levantó y se fue detrás de la pelinegra. ¿El problema era que había sido una mala hermana mayor y estaba triste por su hermana?

-Mai- la llamaba mientras caminaba intentando alcanzarla, pero la pelinegra apresuró el paso e intentó perderse en la multitud. Aunque esto no era un reto para el saiyayin, si quería en ese instante la alcanzaba, pero debía guardar un poco las apariencias en la ciudad. Apresuró el paso hasta llegar junto a la chica, le tomó fuertemente el brazo y la arrastró a un parque cercano.

-Oye, suéltame-pero el presidente no la escuchó. La soltó al momento que estuvieron debajo de un árbol, en la sombra y solos.

-¿Qué te pasa Mai? Desde que llegó tu hermana te has comportado extraño-

-….- la pelinegra no respondió.

-¿Es porque no fuiste buena hermana mayor? Eso siempre pasa. Yo tampoco paso mucho tiempo con Bra y es entendible, los dos estamos en diferentes etapas de nuestras vidas, pero ahora que se encontraron y están juntas, deberían aprovechar y cerrar la brecha que tienen-

-No, no es eso- Se le calmó el corazón al escuchar aquello. Él la entendía y no le juzgaba por cómo había sido con Riko.

-¿Entonces?-

-Yo…-

-Mai-acortó la distancia entre ellos. A la pelinegra se le empezaron a aguar los ojos, las lágrimas no tardaron en salir de sus mejillas. Trunks al verla, sacó un pañuelo de su bolsillo y le secó su tierno rostro- sabes que puedes confiar en mi- La chica lo miraba a los ojos, sabía que ya no podía contener más esos sentimientos que albergados en su corazón.

-Me gustas Trunks y eso está mal. Mi hermana es más joven, mas llena de vida yo soy como la chica que rechazaste el otro día, sin colores y nada que ofrecerte. No soy joven, viví varias cosas y tengo cicatrices y heridas muy grandes. Pero lo que más me duele es que soy egoísta y quiero estar contigo-su llanto se intensifico y Trunks la abrazó. Había esperado tanto tiempo por aquello. Al fin su Mai le decía que le gustaba, que quería estar con él o eso supuso.

-Mai, mi querida hermosa Mai. Yo te quiero a ti, con todas tus virtudes y defectos. Si bien eras una persona privada de colores has resurgido como un ave fénix y te has manchado de todas las tonalidades que hay. Tu rostro al emocionarte, tu tristeza al contar tu historia, tu pasión por la ingeniería y tu trabajo. Son lo mejor que hay y nadie más joven ni más hermosa los tiene. Solo tú-se sonrojó hasta la raíz del cabello. Esas palabras habían sido hermosas. Le correspondió el abrazo y así se quedaron.

-¿No te importa mi edad?-

-Me encanta que tengas experiencia, así me enseñas y puedo madurar a tu lado-

-¿Y mi historia?-

-Sin ella no serían quien eres ahora-

-Mi cuerpo se está poniendo flácido-dijo con mucha vergüenza esa frase.

-¿Estás loca? Eres hermosa, tienes un cuerpo de infarto-

-¿Y tus padres?-

-Les encantaste. No pueden juzgarme, mi madre eligió a un psicópata extraterrestre como esposo. Qué más da un par de años de diferencia- tenía respuesta para todas las dudas que tuviera. – Y cumpliré próximamente 19 años, ya no seré tan pequeño-se reía.

-Sí, tienes razón- le correspondió la risa- ¿Y la oficina?-

-Pues, no pueden decirme nada soy el presidente-los dos rieron esta vez.

-Todas te aman ¿Lo sabías?-

-¿Celosa?-

-Estás loco-frunció levemente las cejas. Se veía tan hermosa y tierna. Su mano se deslizó por la mejilla de la pelinegra, hasta el mentón. Lo tomó e hizo que le mirara a los ojos. La brecha que había entre ellos se fue cerrando hasta culminar en un beso. Ese beso tan esperado por los dos, desde que pasaron juntos esa noche apasionada hace ya tantos meses atrás.

-¿Quieres ser mi novia, Mai?-

-Sí, si quiero-dijo decidida. Todos sus miedos se fueron derrumbando de apoco, por las respuestas dadas por el joven. Se volvieron a abrazar y tomaron rumbo a sus respectivas casas.

-Mai, yo quiero conocerte-

-Yo también-

-Quiero conocer a tu familia-

-Les diré que vamos, pero está en un pequeño poblado lejos de aquí. Tendrá que ser un fin de semana-

-Oh pido vacaciones-

-No, nada de tratos especiales ¿Me oíste?-levantó un dedo acusador al rostro del joven. Este sonrió y suspiró por partes iguales. Esta chica era correcta y muy responsable. Algo que también amaba de ella.

-000000-

No quiso decir su reciente relación en el trabajo ¿Cómo iban a reaccionar? De seguro que todo el mundo la iba a odiar y no quería eso, pero la suerte no estaba de su lado.

-Mai Agasa, venga a mi oficina por favor-se escuchó por el altoparlante. Todo el mundo volteó a verla, en un silencio sepulcral. "Maldito niño" pensó dirigiéndose a la oficina del presidente. Al llegar él le tomó de la mano, cerró la puerta detrás de sí y le dio un beso. Pero no fue como el que compartieron ayer en el parque. Fue como el que habían compartido en la noche de la fiesta donde se conocieron. Fue pasional, cargado de deseo. La lengua del pelilila pedía permiso para la intromisión y ella no se lo negaba. Empezaron un juego exquisito y excitante.

-Tr...trunks- le dijo cuándo lograron separarse un poco.

-Hola, cariño-

-¿Qué estás haciendo?-intentó recuperar la compostura.

-¿Pues qué crees?-dijo con burla.

-No puedes hacer esto en el trabajo-

-¿Por qué no?-parecía un niño berrinchudo.

-Tenemos que ser profesional. Todo después del trabajo-dijo tajante. Trunks podía ver como todos sus sueños de ser cariñosos y melosos en el trabajo se iba al caño. ¿Qué iba a hacer con esa fantasía que tenía de hacerlo en su oficina?

-Pero…-

-Nada de pero, no es no-salió de la oficina, después de acomodarse la ropa. El Saiyayin la vio salir con una sonrisa en el rostro. Siempre conseguía lo que quería y esta vez no sería la excepción.