Ana mira al público y comienza a tocar la guitarra a emocionándolos aún más.

Si el corazón me acompaña
Quiero invitar al tiempo

La gente aplaude fascinada por la voz y el ritmo.

Para que me abran las puertas
Me arrulle en los recuerdos
Esos que abrazan el alma
Y abren el sentimiento
Oh oh

-WOW, tiene una bella voz-dice Barbara sorprendida mientras que Miguel y Hector la miran orgullosos

Cuando toco ese pañuelo
Las penas se despiden
(Hace señas a Angel para que se acerque)
Puedo abrazar a mi abuelo
Pa que jamás se olvide
Que hasta las nubes lo quiero
(Angel agarra la guitarra de Manolo y se acerca)
Aunque en el cielo vive
Oh

Ángel se para junto a ella y comienzan a tocar la guitarra transmitiendo su emoción y amor por la música.

Manolo se acerca a su esposa y miran orgullosos a los niños, sabía que ellos siempre habían soñado cantar en público.

Para el altar tengo flores
Naranjas pa mi mezcal
Todititas tus pasiones
Quiero celebrar

Calacala calavera calaverita
Enciendes una velita
En mi corazón
Calacala calavera la noche invita
Los muertos bailan con mi canción

-Su canción tiene ritmo, aunque no recuerdo haberlo escuchado antes-dice Barbara sonriendo

-Ana escribe canciones, esa debe ser una de ellas-dice Miguel sin dejar de ver a sus hermanos

Yo no le temo a la muerte
Porque ella es parte mía
Nació conmigo y conmigo
Se irá algún día
Por ella estamos de fiesta
Toda la vida
Oh oh


Afuera de la plaza pepita seguía el rastro y les muestra el rastro de Ana, incluyendo las de Miguel y Héctor

-Están aquí, en la plaza de los toros-dice Imelda viendo mal el lugar

-Lo lograron, llegaron con los Sánchez-dice Felipe sorprendido

-Ángel podrá recibir su bendición, pero debemos salvar a Ana María -dice Rosita un poco aliviada por Ángel, pero preocupada por Ana

-Vamos-dice Imelda corriendo hacia la entrada, pero un guardia les bloquea el paso- Señor, debe déjanos pasar

-Lo siento, no pueden entrar sin boleto, además, la función ya casi termina- dice el guardia seriamente

-¡Usted no lo entiende!, ¡Los niños vivos están ahí dentro!-dice Julio angustiado sorprendiendo a los de seguridad


Dentro de la plaza el público seguía bailando al ritmo de la canción de Ana y Angel, no recordaban cuando se habían sentido más vivos que nunca

Que salga a mover la pata
Esa huesuda
Con la tía buena y la mala
Bajo la luna
Los vivos y los difuntos
Celebran…

El público aplaude con ganas al terminar la canción, Ana y Ángel los miran emocionados mientras recuperaban el aliento, hacen reverencia y corren hacia los Sánchez y Camila quienes los miran orgullosos

-¡Lo lograron!- María los abraza

-Sabía que lo lograrían, estoy muy orgulloso- dice Manolo acariciándoles la cabeza

-Por supuesto que lo lograron, son Sánchez-dice Carlos

-Tienen un gran talento-dice Camila acercándose con una sonrisa- La música está en sus venas

Ana y Ángel sonríen sin dejar de abrazar a María

-Bueno, debemos apurarnos-dice Manolo viendo a su familia- debemos llegar a la fiesta Dela Cruz para salvar a Ana

-Cierto, es mejor cerrar el espectáculo o improvisar algo-dice Carmen

-Oigan, ¿Qué está haciendo el señor Gómez? - pregunta Joaquín apuntando la parte alta de la plaza a un esqueleto alto, de cabello canoso, ojos verdes y un elegante traje

-Atención, su atención por favor-dice Gómez muy preocupado- Un anuncio muy importante, se nos han informado que dos niños vivos están aquí

El público se sorprende al momento que Ángel y Ana se miran entre ellos asustados

-Hay no- Miguel mira su alrededor y ve a su familia en diferentes partes de la planta baja preguntando al publico

-Rápido, debemos apurarnos antes de que huyan-dice Bárbara

-Vamos chamacos-dice Héctor avanzando entre la gente con los niños- disculpen, con permiso

-Sus nombres son Miguel Ángel Sánchez y Ana María Rivera, su familia los están buscando, favor de reportarlos si los han visto

-¡¿Cómo nos encontraron?!- pregunta Ana molesta

-Aguarden un momento-dice Camila procesando la información- Esos son sus nombres y mencionaron ustedes algo de los Rivera - viendo a los niños

-Camila… nosotros- Ángel abraza con fuerza a María asustados

-Ustedes dijeron que ellos estaban en el mundo de los vivos, y que Dela Cruz era el único que podía sacarte de aquí-dice viéndolos enojada

-Sí, si sabíamos que los Rivera estaban aquí- dice Ana parándose frente a su hermano- Ellos nos encontraron cuando llegamos

-¿Pero qué hacen aquí?, todos los años cruzan-dice Carmen confundida

-Jejeje esa es una larga historia-dice nerviosa y todos la miran- yo… yo destruí el altar de los Rivera

-¡¿Qué tu hiciste que?!- pregunta Carmen con una mezcla de sorpresa y enojo

-Yo no quería, estaba enojada por lo que la Señora Elena nos hizo a mi hermano y a mi

-¡Dijeron mentiras!- dice Camila furiosa- ¡Me mintieron!

-Lo sentimos, pero era necesario, no quería que me encontraran, además… mi única familia Rivera son mi hermano y mi abuelita Coco

-¡Aun así me mintieron!- repite Camila molesta

-¿Cómo si tu no lo hubiera hecho en estos años?- pregunta Juan cruzando los brazos, ganándose una mala mirada de ella- Ya escuchaste lo que esa familia les hizo

-Mira Juan, tu sabes que eh mentido, simplemente no quiero contar algo de mi pasado- vuelve a ver a Ana- Ustedes deben irse de aquí, ya escucharon lo que le paso a un niño por quedarse hace diez años. ¡No voy a permitir que ustedes tengan el mismo destino por una fantasía!

-¡NO SON FANTASIAS!-grita Ana furiosa

-Voy a decirles que están aquí-dice Camila caminando

-No puedes hacer eso Camila-dice Manolo caminando tras ella

-Claro que puedo, me lo van a gradecer

-¡JAMAS DEBI DE HABER PEDIDO TU AYUDA! ¡ERES IGUAL A ESA ANCIANA!-grita Ana mientras saca la cajita que le entrego Camila- ¡TOMA TUS MALDITAS PRUEBAS! ¡ALEJATE DE MI!- sale corriendo

-¡HERMANA!-grita Angel

-¡NO!-grita Camila corriendo por la caja y se lanza logrando atraparla- fiuf- suspira aliviada

-¡ANA!-grita Maria siguiéndola junto con la familia

-¡Oh no!- susurra Camila al darse cuenta de su error


Ana logra salir por la puerta trasera de la plaza y mira la casa e Ernesto, ella sabía que su hermana estaba a salvo con su familia, pero sabía que ellos no podían darle la bendición y no permitiría que nadie que no sea Ernesto o Miguel se la dieran.

-La música es mi vida, no permitiré que me la quiten- se cuelga la guitarra y comienza a corre con dirección a la casa de Ernesto pero se detiene cuando Pepita aparece frente a ella rugiéndole- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- grita aterrada

-¡Ya déjate de tonterías Ana María!- dice Mama Imelda sentada sobre Pepita- los Sánchez le darán la bendición a Ángel pero yo te darle la mía y volverás a casa

-¡NO QUIERO TU BENDICION!- grita mientras entra a un callejón

-¡ESPERA! ¡ANA!- grita mientras baja de Camila y corre tras ella

Ana comienza a correr todo lo que pueda y mira un muro frente a ella, cuando ve que todo está perdido ve unos hoyos en la pared como escalones y no pensó dos veces y comienza a trepar lo más rápido posible hasta arriba

-¡ANA!- Imelda trata de aumentar la velocidad- espera… estoy tratando de salvar tu vida

-¡TU LO QUE QUIERES ES ARRUINARMELA!- grita mientras llega a la cima, el techo de una casa, y termina subiendo.

-¡¿Qué?!- parándose frente al muro

-La música es lo único que me hace feliz, y tu… tu y los Riviera quieren arruinármela, pero que vas a saber tu, no entiendes nada- dice mientras se aleja

Imelda se queda pensando en lo que acaba de escuchar, cierra los ojos y respira profundamente

Y aunque la vida me cueste, llorona (Ana se detiene al escucharla)
No dejaré de quererte

-¿Qué?- Ana voltea sorprendida

Llorona de azul celeste

Ana se acerca a la orilla y ve a Imelda aun ahí

-Wow… tienes una hermosa voz-dice sorprendida- pero… ¿Creí que odiabas la música?- confundida

-Ay Ana, no tienes idea de cómo lo amaba-dice con una triste sonrisa- jamás olvidare esa emoción, cuando mi marido tocaba con cantaba con él y el mundo no era importante- baja la mirada con una profunda tristeza- pero… cuando nació Coco supe que había algo más importante que la música- viéndola a los ojos- Yo quería echar raíces, él quería cantar para el mundo- cierra los ojos- nosotros hicimos sacrificios para alcanzar cumplir nuestros deseos, ahora tu debes decidir

-¿Decidir?, ya me hicieron esa pregunta miles de veces pero… no, yo lo único que pido es que me apoyen y cumplir de algún modo el sueño de mi hermano- viéndola mientras suelta lágrimas, sorprendiendo a Imelda- Eso debe hacer una familia, apoyarse y ayudar a cumplir sus sueños… pero ustedes jamás lo harán- se aleja rápidamente

Imelda se queda pensando en lo que Ana dijo, era casi lo mismo que le dijo Miguel hace años, la última vez que lo vio vivo. Solo pensar en que esa pudiese ser la última vez que viera a Ana viva la aterraba y no podía permitirlo