Hola nuevamente recomendación musical de este capitulo

YO TE ESPERABA - ALEJANDRA GUZMAN

Capitulo 4: Buenas y malas noticias.

El retorno a su casa había sido de lo más tranquilo y ahora mismo agradecía por eso, ya que de antemano sabia que al llegar a casa su pesadilla volvería a empezar, cuando llegó, se paró frente a la puerta, dio un hondo suspiro, metió la llave en la cerradura y tomando el pomo entre sus manos con nerviosismo ingresó a su "hogar", si es que a eso podía llamarle hogar.

— ¡Ya llegué, estoy en casa!— En voz alta se dirigió a quien estuviera adentro esperando por una respuesta.

— Hasta que te dignas llegar, llegas quince minutos tarde. — Su madre hizo su aparición cruzada de brazos mientras la miraba amenazante y con molestia.

— Lo siento mucho madre, tuve que ir a la biblioteca después de clases a sacar un libro que necesito para un trabajo— Con voz baja y la mirada agachada la rubia se trato de justificar sabiendo que todo lo que le decía a su mamá era mentira ya que realmente había perdido la noción del tiempo platicando con su nueva amiga Amy.

— Si, si como digas—bufó con fastidio Esmeralda, madre de Minako— necesito ver algo antes de poder continuar con lo que tengo pretendido, así que quítate la ropa, toma una ducha y cuando acabes sin vestirte te diriges al cuarto del estudio te estaré esperando así que no tardes — Minako al escuchar la última declaración de su madre solo agachó su mirada con tristeza y resignada obedeció sus mandatos sin protestar, al parecer hoy no sería un día del todo pacífico.

Una vez que había terminado de bañarse se puso la bata de baño y con el corazón palpitándole con fuerza por lo que fuera a pasar se dirigió a aquella habitación del estudio de grabación la cual conocía bastante bien, cuando llegó vio la puerta entre abierta, alcanzando a ver a su madre que estaba dentro de aquélla habitación checando varios maquillajes y ropa provocativa que no dejaba mucho a la imaginación, lo que haría con ella era simple, le tomaría bastantes fotos en trajes provocativos, semidesnuda o bien como Dios la había traído al mundo dejando a la vista sus atributos haciendo poses comprometedoras para después venderlas al mejor pervertido de la red, ya se lo tenía bien aprendido tendría que ser otra, actuar como una prostituta o una estrella porno y a decir verdad prefería mil veces hacer esto que ser grabada siendo violada por su padre, cuánto tiempo se había perdido en sus pensamientos no sabía pero lo que la hizo volver en si fue la fría y neutra voz de su madre quien le hacía señas para que se acercara a ella. Una vez estando frente a ella la despojó de la bata de baño y sin importar lo incomoda que esto le hacía sentir a su hija comenzó a pasar sus fríos dedos por sobre los hematomas que aun tenia marcados en su cuerpo, provocando que varios escalofríos recorrieran a la joven, permaneció ahí en medio de la habitación desnuda siendo analizada y tocada por su madre durante un periodo considerable, Esmeralda ya molesta dio un último vistazo rodeando a Minako con el entrecejo fruncido, tomó el maquillaje que había preparado con anterioridad y comenzó a aplicarlo por sobre la maltratada piel de la rubia, al ver que sería inútil tapar aquellos hematomas finalmente un gruñido de molestia salió de entre sus labios, asustando un poco a Mina.

— ¡Carajo! Esto va a ser inútil, así no puedo trabajar— Con molestia protestó su mamá para sí misma— Vete a tu habitación ahora, no podremos trabajar así hasta que no te sanen por completo esos moretones, por ahora te salvaste Minako.

— Ne… ¿Necesita que haga algo mas madre?— Con nerviosismo y tratando de ocultar su felicidad la rubia se dirigió a Esmeralda cautelosa.

— Por ahora no, ahora vete rápido antes de que me desquite contigo.

Minako ante aquélla última amenaza tomó la bata de baño que estaba en el suelo y salió rápidamente hacia su habitación con una sonrisa en el rostro, hoy había sido por primera vez en su corta vida un día increíble.

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Habían pasado un par de horas desde que Mimete había declarado y aun no se podía creer que esto estuviera pasando, es decir, ¿Quién habría sido capaz de hacer semejante barbaridad con unos pequeñines que ni siquiera eran capases de defenderse? ¿Cómo es que una ginecóloga había podido hacer eso por tantos años y sin haber sido descubierta con anterioridad? se supone que formar parte del personal de medicina es para salvar vidas, no para hacer este tipo de delitos, Taiki con un semblante demasiado serio y triste no dejaba de preguntarse ¿Dónde se encontrarían esos pequeñitos? ¿Qué habría sido de ellos? ¿Estarían bien? ¿Seguirían vivos?

Taiki ahora se encontraba sentado frente a su escritorio, estaba pálido y completamente sumido en sus pensamientos, impactado aun por aquella terrible noticia de la cual ahora sin haberlo deseado formaba parte de la familia de las victimas afectadas, sabiendo que nadie lo molestaría por el momento, de su escritorio tomó una de las fotografías que desde hacía un buen rato se había dedicado a mirarla con detenimiento, en ella estaba su hermano Seiya sentado sobre el sillón individual que tenía en su sala completamente dormido con sus dos pequeños hijos de dos añitos de edad Damián y Selene quienes estaban sobre él pintando su rostro con el maquillaje de su tía abuela Ikuko mientras que Haruka madre de los dos pequeñines les ayudaba a sus hijos con la travesura haciéndole coletas a su marido mientras aguantaba la risa.

Un suspiro cargado de nostalgia salió de su boca al ver la fotografía tomada hace cuatro años atrás, el mayor de los Kou no dejaba de preguntarse una y otra vez ¿Cómo había podido haber pasado esto? ¿Cómo es que no se pudieron dar cuenta antes? El bebé raptado ¿Habría sido niño o niña? ¿Sería igual de parecido que sus otros dos hermanos? ¿Sería feliz? ¿Estaría vivo? Ante esta última pregunta hecha por su mente el joven castaño no pudo evitar sentir una punzada en el corazón, el simple hecho de imaginárselo muerto le hacía que el estomago se le revolviera y unas inmensas ganas de llorar le invadieran, conocía a sus sobrinos, eran hermosos, alegres, traviesos, tiernos y pensar que les hicieran algo le hacía hervir la sangre, quería pensar que ese pequeñito o pequeñita estaría por ahí aun con vida y bien, quería aferrarse a esa esperanza por mas poco probable que fuera, porque de lo contrario se volvería loco, ahora más que nunca haría hasta lo imposible por localizarle a él y a los demás bebés raptados, ahora lo más importante era ¿Cómo avisarle a las familias afectadas? Porque estaba seguro que su hermano y su cuñada no lo tomarían con calma, sabía que no iban a estar tranquilos, si para él había sido difícil enterarse de eso no podía imaginar cuan horrible seria para ellos dos, ahora Haruka quizá reaccionaria peor no solo porque ella dio vida a ese pequeño si no porque también se enteraría que sus tíos Kengi e Ikuko estarían sufriendo lo mismo que ellos.

Sin saber exactamente lo que hacía, Taiki abrió su escritorio, saco papel y lápiz y sin más comenzó a trazar diferentes líneas sobre la blanca hoja de papel, recordaba cada instante que había pasado con sus sobrinos, aquéllas horas de juegos, aquéllas sonrisas, aquéllos ojos azules tan brillantes y llenos de sorpresa al haber visto por primera vez el océano, recordaba cada expresión de alegría que ambos tenían, sus manos poco a poco hacían una danza armoniosa, a cada recuerdo que le venía a su mente un fino trazo decoraba aquella hoja, cuando menos lo esperó su mano dejo de hacer trazos y sus recuerdos pararon, finalmente cuando tomó un poco de consciencia bajó la mirada a aquélla hoja y sorprendido por lo que había en ella dejó caer aquel lápiz, aquél talento innato que siempre había tenido para el dibujo habían cobrado vida propia dejando plasmada en la hoja, el rostro de un pequeño, bastante similar a sus sobrinos pero con pequeños rasgos diferentes. Sus manos tomaron la hoja que estaba sobre el escritorio para observarlo más de cerca, su respiración comenzó a acelerarse y cálidas lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, lo que veía era hermoso y no podía evitar sentir nostalgia, definitivamente haría hasta lo imposible por encontrar al responsable de aquellos raptos, el castaño se limpio las lagrimas que tenia, tomó el teléfono y comenzó a marcar los números telefónicos de las familias afectadas para darles aquélla noticia tan desagradable, sería duro, odiaba esta parte de su trabajo, dar malas noticias, pero sin duda alguna la justicia llegaría a cada una de las familias.

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Tan pronto como había llegado a su habitación la rubia había cerrado con seguro su puerta, se apoyó de espaldas a esta por un momento y lentamente se dejó caer mientras que una enorme sonrisa comenzaba a surcar su rostro, estaba muy feliz, y como no estarlo si hoy había sido un día bastante diferente a los otros, por primera vez en su vida se sentía aliviada, se sentía en paz, se sentía tranquila como si los problemas que tanto la habían aquejado durante años se hubiesen acabado así de la nada, sin embargo sabía muy bien que la tormenta aun no había acabado, no debía de confiarse, pero por primera vez en un largo tiempo quería dejarse llevar por la grandiosas sensación de tranquilidad que la vida le estaba regalando, por primera vez parecía que el destino le daba un día de alivio y por aquella expresión que el rostro de su progenitora había reflejado sería al menos una semana la que tendría libre, sabía que no debía de confiarse, ya que aun faltaba esperar la reacción que tendría su padre ante el reclamo de su mamá por haberle dejado aquéllas marcas tan horribles, y por si no fuera poco como si su cabeza se empeñara en preocuparla, su miedo incremento al imaginar lo que Neherenia sería capaz de hacerle más adelante, de alguna forma ella buscaría la manera de vengarse por haberle propinado tal golpe en el rostro, sin embargo al recordar que gracias a su valentía desenfrenada había logrado hacer una nueva amiga le hizo sentir que todo había valido la pena provocando que sus problemas y preocupaciones se esfumaran de su mente, quería creer que esta paz duraría por más tiempo, lamentablemente la vida es bastante impredecible y la rubia tendría que pasar por momentos realmente difíciles.

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Cada una de las llamadas telefónicas que había realizado, habían sido una tortura, y eso es lo que más odiaba de su trabajo, dar malas noticias , escuchar el llanto desesperado de las madres y la furia contenida de los padres había sido lo más duro que había tenido que manejar durante su corta carrera policial, a cada una de estas familias les había tratado de decir la noticia con el mayor tacto posible pero las reacciones eran bastante dolorosas, Taiki había decidido llamar a las familias por el orden de la lista que le había sido entregado y todas habían decidido aparecerse cuanto antes para levantar el acta de demanda correspondiente, sin embargo aun no se había armado de valor para enfrentarse a su propia familia, es decir, ¿Cómo decirle a su hermano Seiya que le había sido arrebatado uno de sus hijos? ¿Cómo decirle a los Tsukino que habían tenido otro hijo o hija y que este les había sido arrebatado sin siquiera haberlo conocido? Estaba desesperado y la acción de tomarse la cabeza entre sus manos lo ponía en evidencia, el hecho de imaginarse el cruel destino que habrían tenido esos pequeños no estaba ayudando en nada, su vista pronto se dirigió aquél retrato que hacía unos minutos había dibujado, aquella sonrisa plasmada en esa dibujo fue el impulso que finalmente le hizo tomar el teléfono y marcar aquél número que se sabía ya de memoria, esperó unos segundos y finalmente escuchó cómo le contestaban al otro lado de la línea.

— ¿Taiki?— Una voz alegre bastante familiar le contesto al castaño.

— Hola Seiya— Cabizbajo le respondió sin dejar de ver la foto que tenía en su escritorio.

— Hermano ¡¿Qué milagro que me llamas?! hace 24 horas que no me hablas, ya me tenías preocupado, estaba a punto de llamar a la perrera para ver si no te habían confundido con alguna raza de perro desconocida, pero no te preocupes porque yo tu grandioso, fantástico, apuesto, noble y amoroso hermano del medio no te hubiese dejado de buscar así como Bob esponja busco a su mascota Gary, de hecho ya estaba empezando a hacer unos carteles con las crayolas de mis pequeños, verdad que es fantástico.— El pelinegro terminó de decir burlista, esperando por la típica rabieta que al mayor siempre lograba provocarle sin embargo esta no llego de la manera en la que estaba acostumbrado.

— Si… — El castaño con un nudo en la garganta por contener las lágrimas apenas y había podido responder con un simple si, provocando que Seiya dejara de lado las bromas y tomara una postura más seria.

— ¿Taiki? ¿Qué pasa hermano? ¿Te encuentras bien? ¿Ha pasado algo que deba saber? Tú nunca respondes con un simple si, por lo general siempre me mandas al diablo.

— Seiya…— El mayor tomó un respiro por un par de segundos — escucha… no sé cómo decírtelo, me… me ha costado todo el día asimilar esto pero hay algo muy importante y delicado que tu esposa y tu deben de saber…

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La noche en todo Japón había llegado finalmente después de un arduo día de labores y podría decirse que la mayoría de las familias ahora mismo estaban en casa disfrutando de un merecido descanso y eso es lo que los Tsukino estaban haciendo, Serena después de una ardua, cómica e incómoda ducha… ayudada por su mamá por supuesto, había caído agotada en cama a pesar de ser aun temprano para ir a dormir, podría decirse que por primera vez en mucho tiempo había logrado conciliar el sueño sin haber soltado varias lagrimas como anteriormente lo hacía y solo basto que su cabeza reposara en su almohada un par de minutos para que Morfeo finalmente hubiese hecho su trabajo, Sammy por su parte estaba en su habitación sentado frente a su ordenador chateando con algunos amigos de la escuela a través de las redes sociales y finalmente papá Kengi ahora mismo estaba cenando con mamá Ikuko calmadamente mientras que veían el televisor pero justo cuando papá Kengi había terminado el último bocado de su postre, el teléfono comenzó a sonar, tomó una servilleta, se limpió la boca y mientras se iba a atender la llamada su esposa se dispuso a lavar los trastes.

Los minutos habían pasado e Ikuko ya habiendo terminado de acomodar el último plato, se aproximo a la mesa para ver un programa de comedia que estaba pasando, pero lo que no esperó ver a continuación fue ver a su esposo entrar por la puerta con un aspecto indescriptible, se veía pálido, distante, pensativo, enojado y por primera vez en mucho tiempo le vio derramar algunas lágrimas que inútilmente trataba de contener, esto hizo que una angustia horrible se instalara en su corazón, ver el estado en el que estaba su esposo le hizo saber de inmediato que algo no iba para nada bien.

— ¿Kengi? ¿Cariño está todo bien? Te ves muy mal, dime ¿Qué ha pasado? ¿Quién te ha llamado para que estés en ese estado?

— Cariño creo… creo que debes tomar asiento…— Fue lo único que alcanzó a decir mientras en su cabeza aun trataba de asimilar la información recibida.

— ¿Quieres decirme de una vez que está pasando? Me estas poniendo nerviosa— Su esposa con un nudo en el estómago le reclamaba mientras obedecía lo que le decía.

— Me ha hablado Taiki desde la comisaria y… y me ha dicho que… hace algunas horas a llegado una señora a la comisaria a declarar…

— Pero Kengi ¿Taiki te habló sólo para decirte eso? Es decir ¿Qué tiene que ver eso con que estés así? No entiendo— Exclamó confundida.

— Resulta que esa señora en particular no es una señora cualquiera… ella es una enfermera, estuvo trabajando en el hospital donde Serena y Sammy nacieron—Ante la mención de sus hijos, el de lentes no pudo evitar sentir un dolor en el pecho— Resulta que… que es la misma enfermera que asistió uno de tus partos y en la tarde llegó a declarar que fue cómplice de solo algunos secuestros a parejas que esperaban más de un bebé como gemelos o trillizos.

— ¡¿Pero qué estás diciendo?!—Incrédula por lo que le decía Kengi atinó a preguntar mientras un mal presentimiento comenzaba a alojarse en su corazón.

— Lo que oyes, la ginecóloga que atendía a estas parejas les ocultaba que tendrían más de un bebe y a la hora de nacer raptaba a uno de los bebes sin que los padres se dieran cuenta, esta ginecóloga pasó desapercibida por mucho tiempo porque fue muy cuidadosa y tenia cómplices en el hospital, no solo esta enfermera ayudo a ocultar esto si no varias mas lo hicieron, la enfermera al parecer no pudo mas con el remordimiento y hoy fue a declarar, pero no solo hizo eso si no que a… a entregado una pequeña lista de todos los partos que ella asistió y… Ikuko — Kengi con dificultad y tragándose las lágrimas llamó a su esposa por su nombre para que le prestara más atención mientras le veía fijamente a los ojos, Ikuko por su parte le sostenía la mirada con los ojos ya algo llorosos, con expresión vacía, con dolor, esperando que no fuera a decir lo que estaba sospechando.

— En esa pequeña lista… estamos nosotros.

CONTINUARA…