CAPÍTULO 6

"La apuesta"

— Ya les dije que no pasó nada, Darien y yo veníamos distraídos, terminamos chocando y caímos al suelo, eso es todo. — Serena ya cansada de que la fastidiaran con lo mismo trató de explicarse una vez más mientras que su sus mejillas seguían de un color carmín.

— ¿Estás segura de lo que estás diciendo?— Nuevamente la voz insistente de Michiru se escuchó mientras que todas le veían con los ojos entrecerrados como esperando ver algún titubeo de su parte, sin embargo la rubia se mantuvo firme.

— ¡Claro que sí! ¿Por quién me toman chicas?—Cuestionó aún más colorada la pobre protagonista de aquel acontecimiento.

— ¡Pero qué decepción! Y yo que creí que por fin habría pasado algo entre ustedes. — Con un rostro bastante decepcionado se expresó Michiru

— Bueno…

— ¿Bueno? ¿Por qué has dicho ese "bueno" tan titubeante Serena? — Una vez más la acua-marina le vio con los ojos entrecerrados siendo seguida por las otras dos, pero esta vez con una expresión atemorizante, haciendo que Serena se encogiera en su lugar totalmente intimidada por aquellas tres jóvenes chicas.

— Es que…yo…

— ¿Tú…? — todas a coro preguntaron, acercando aún más sus rostros a su pobre amiga

— Bueno el… quiero decir los dos casi…

— ¿Casi…?— nuevamente se acercaron a escasos centímetros de la nerviosa oji-azul intimidada.

— Casi… nos Besamos— Aquella declaración de su parte apenas la había soltado en forma de susurro sin embargo, tanto Michiru como Rei y Lita alcanzaron a escucharla claramente.

El silencio repentino que se había formado era agonizante, nadie movía un musculo, las bocas de las tres chicas estaban completamente abiertas, sus ojos tenían una mirada perdida, como tratando de procesar lo que acababan de escuchar, Serena por su parte seguía encogida en su asiento su mirada estaba agachada, pero siempre alzándola de vez en cuando para poder ver la expresión de sus amigas quienes seguían estáticas sin mover un solo musculo.

— ¡¿Y por qué demonios no lo besaste Serena?! ¡As esperado que eso pasara desde hace bastante tiempo!—finalmente la peli-negra rompió el silencio gritando con desesperación provocando que las demás saltaran en sus lugares del susto.

— Lo habría hecho, habría logrado mi objetivo de no haber sido porque tú nos interrumpiste Rei— Exclamó Serena un tanto enojada al recordar aquella inoportuna interrupción de su amiga.

— ¡Rei!— Los reclamos por parte de Lita y Michiru no se hicieron esperar.

— No me griten

— ¿Cómo no hacerlo? Por tu culpa perdí una apuesta. —Desesperada Michiru gritaba mientras llevaba sus manos a la cabeza.

— Espera Michiru ¿Cómo que apuesta?— Con los ojos abiertos la rubia preguntó.

— Lo siento Serena, había apostado con Lita que no pasaba de la semana para que ustedes dos por lo menos se besaran, no me veas así, es que últimamente han estado más cercanos que nunca con ese proyecto de ciencias y creí que al fin abría algo entre ustedes dos, pero no fue así, no te enojes pero es que ustedes dos son bastante compatibles, cada que se ven pareciera que fueran novios, sus miradas son muy obvias para todo el mundo, no me explico cómo es que nunca se han declarado.

— No puedo creer que hicieran apuestas a mis espaldas chicas. — Enojada contesto la rubia.

— No te enojes Sere…— la acua-marina trataba de disculparse una vez más sin embargo fue interrumpida por una fuerte carcajada.

— Ha, ha, ha, ha, ha

— ¿Y tú de que tanto te ríes Rei? — Michiru fastidiada preguntó.

— Es que… es que… ha, ha, ha… no puedo creer que fueras tan ingenua en hacer una apuesta de ese tipo… ha, ha, ha, ha… cosita.

— Pues yo que tu no me reiría tanto querida. — La castaña con burla contenida contestó mientras se reclinaba en su asiento para atrás y se revisaba las uñas a detalle.

— ¿Por qué dices eso Lita?—Con aquella última declaración, la morena no pudo evitar sentir un mal presentimiento cosa de la cual no estaba tan equivocada.

— Pues porque Michiru te metió en la apuesta también.

— ¡¿Cómo que me metió en la apuesta?!

— Así como lo oyes, en la apuesta que hicimos estabas tú de por medio, si ella perdía por alguna razón tú la ayudarías a hacer esa apuesta.

— ¡¿Qué?! ¡Michiru! ¿Cómo pudiste?— El reclamo de Rei no se hizo esperar.

— Pues así nada más, me dije a mi misma, mi misma ¿Qué te parece si metemos a Rei en esta apuesta? Total si pierdes al menos no serás la única que haga el ridículo frente a toda la escuela.

— Espera ¡¿Qué?! ¡¿Cómo que ridículo?! ¿Cómo eres capaz de decirlo así con tanta naturalidad?

— Tu tranquila Rei yo me encargare de todo, no te pongas nerviosa.

— ¡¿Cómo que tranquila Lita?! Yo no puedo estar tranquila después de haber sido metida en algo en lo que yo no estaba presente ¡Esto es un complot!—su desesperación iba en aumento, no sabía porque, pero algo en su interior le estaba diciendo que no le iba a gustar para nada lo que tramaba la castaña y esa sonrisa misteriosa que traía en el rostro se lo confirmaba aún más, podrirá decirse que Rei Hino por primera vez en su vida tenía miedo, pero no iba a dejar que algo así la intimidara definitivamente no haría esa absurda apuesta, no caería en ese tonto jueguito…¿O sí?

— Esperen chicas que tipo de apuesta hicieron. — La rubia preguntó con suma curiosidad.

— No es nada del otro mundo Serena— Lita contestó con una sonrisa aún más macabra.

— Sí, claro Lita, no es nada del otro mundo. — Con los brazos cruzados la acua-marina habló sin poder evitar hacer un puchero.

— Calma tu enojo y tu sarcasmo Michiru.

— Pues háganle como quieran pero yo no participaré en su tonto jueguito.

— ¡A no! eso sí que no, tu más que nadie tiene que pagar conmigo esa apuesta, tú fuiste la que interrumpió el casi beso de Serena y Darien, así que no me dejaras con el paquete sola.

— Pues yo no haré nada.

— No sabía que eras tan cobarde Rei.

— ¿Cómo me has dicho?

— Cobarde, eso dije, pero no te preocupes, está bien tener miedo, ya sabía yo que no ibas a ser capaz de hacer algo tan simple.

— Nadie me llama cobarde, ya veras, te vas a tragar tus palabras condenada jirafa.

— Rei ¿De verdad vas a hacerlo?

— Claro que si Serena nadie me llama cobarde, no lo soy.

— Pero Rei…

— Nada Serena ya está decidido, lo hare y punto final, total ¿Qué tan ridícula o difícil puede ser esa apuestita?

— No sé porque pero presiento que te arrepentirás, será divertido ver como cumplirás esa apuesta.

— No tienes idea de cuán divertido será verlo Serena, no tienes idea. — puntualizó Lita satisfecha, por haber cumplido su cometido.

— Quieres callarte de una vez la boca Lita será mejor que se apresuren a desayunar las dos de una buena vez antes de que les estampe mi zapato en la cara, no quiero llegar tarde a clases.

— Pero que genio traes Hino, espero que así como gruñes, cumplas.

— Yo siempre cumplo lo que prometo

— Pues si no quieres que hagamos tanto el ridículo querida amiga ensayaremos la coreografía y la letra de la canción en la hora del receso

— O sea que todo esto se trata de un simple baile y una canción.

— Pues claro Rei. — Con simpleza exclamó Michiru.

— Sí, un baile, pero no es cualquier baile, no, no, no, no, no, no.

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— Muy bien ha llegado el momento en el que debemos separarnos.— Minako después de haber cantado con su hermanito canciones infantiles durante el transcurso del camino se despedía de él al ver que ya habían llegado al colegio.

— Me divertí mucho contigo, me gusta mucho cuando vienes a dejarme tú, nuestra mamá se enoja conmigo todo el tiempo. — Haciendo un tierno puchero se quejaba Jedite, haciendo reír un poco a su hermana mayor.

— ¿Pero por qué dices eso pequeño?

— Es que ella es muy enojona, siempre se la pasa regañándome y me da miedo a veces— El pequeño le respondió algo acongojado causando cierto malestar en el corazón a la rubia.

— Bueno, mamá siempre ha sido un poco difícil de tratar cariño. —Trató de explicar lo más claro posible a su hermanito mientras le acariciaba la mejilla con suma delicadeza y se agachaba a su diminuta altura.

— Si, por eso es que me gusta mucho cuando tú tienes que venirme a dejar, tú eres genial. — Jedite al mencionar esto no pudo evitar dar un brinco enérgico extendiendo sus manitas al cielo brindándole una enorme sonrisa a Mina quien al instante se contagió de esta.

— ¿Genial?

— Si ya sabes, eres muy buena conmigo y siempre juegas sin importarte como te vean los grandes, cuando a nuestra mamá le pido que juguemos, me dice que no le gusta hacer el ridículo frente a otras personas.

— No te sientas mal cariño, como ya te dije, mamá es más difícil de tratar, tiene otras ideas.

— ¿Vas a venir por mí a la hora de la salida verdad?

— Claro que sí, el día de hoy y toda la semana, papá y mamá no estarán irán a ver al abuelo y bueno ya sabes que cuando eso pasa podremos pasar todos los días juntos jugando tú y yo ¿Qué te parece la idea? ¿Te gusta?

— ¡Sí! — Jedite gritó con emoción mientras no paraba de dar brinquitos a su alrededor— Me gusta mucho la idea mamita

— Muy bien pequeño entonces dime qué quieres que hagamos por la tarde. — Una enorme sonrisa no pudo evitar salir de su rostro al ver la emoción que le había causado aquella noticia a su hermanito.

— Quiero… quiero que vayamos al parque, jugaremos mucho en los juegos, después jugaremos futbol, nos columpiaremos, nos deslizaremos en la resvalidilla, iremos por unos helados y cando lleguemos a casa, después de hacer nuestras tareas veremos muchas películas y…y… y después ¿Comeremos palomitas de maíz acarameladas? ¿Verdad? Y después de eso me cantaras como sueles hacerlo y... y…

— Ok, ok, tranquilo, con calma corazón, haremos todas esas cosas juntos, te lo prometo, pero ahora es mejor que entres a la escuela antes de que te cierren la puerta.— La oji-azul declaró divertida mientras no dejaba de ver aquel ilusionado rostro

— Está bien mami nos vemos más tarde, te amo. — Jedite se despidió dándole a su hermana un tierno beso en la mejilla.

— Yo también te amo bebé, cuídate cariño y aprende mucho. — Finalmente Mina dio por terminada la plática recibiendo aquel beso al mismo tiempo que le daba una pequeña nalgada.

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El transcurso de la mañana había sido demasiado animado para Serena y a decir verdad hasta se le hacía raro lo bien que se estaba sintiendo, hasta ahora no había tenido ninguna crisis como solía tenerlas a diario. Sin embargo decidió no tomarle mucha importancia a ese pequeño detalle y disfrutar de aquella inesperada tranquilidad.

La clase de señorita Shitogi casi llegaba a su fin, la materia de química que impartía era una de las favoritas de Serena, faltaban escasos cinco minutos para que la campanilla del descanso sonara cuando por los altavoces se escuchó la voz del director hablar, algo que no era común que hiciera, salvo para ocasiones importantes así que no podía evitar sentir cierta curiosidad.

— Buenos días a toda la comunidad estudiantil y personal escolar en general, me permito hacer una pequeña interrupción para darles un pequeño mensaje. Todos los relacionados con el proyecto "conejos enamorados" se solicita su presencia en el gimnasio en cinco minutos. Por su atención gracias.

Aquel silenció que se había hecho tras haber finalizado el mensaje del director pronto se vio opacado por los murmullos contantes a su alrededor, pudo observar como todos se veían nerviosos los unos a los otros y no era para más, después de todo ella también estaba un tanto intrigada, quiso voltear a ver a las chicas para saber si ellas de casualidad sabían algo sobre aquél "proyecto" del que se había hablado pero la campanilla del almuerzo sonando la distrajo nuevamente.

Todos los compañeros de clase a su alrededor se pusieron de pie al mismo tiempo, mirándole fijamente a ella y a Darien y así sin más uno a uno fueron saliendo del salón de clases en completo silencio.

— Se nos quedaron viendo muy serios todos o es mi imaginación Serena — El moreno comentó mientras seguía con la mirada perdida en la puerta al igual que la oji-azul.

— No creo que sea tu imaginación Darien, yo también las vi y para serte sincera no me gustaron para nada esas miradas. —respondió.

— Vamos Rei, nosotras estamos en ese proyecto, apresúrate. — Con entusiasmo la acua-marina se dirigió a la morena tratando de ignorar las miradas nada indiscretas de las otras tres presencias.

— ¿De qué hablas Michiru? ¿Cómo que estamos en ese proyecto?— Rei un tanto desorientada trataba de averiguar a lo que se refería su amiga pero está no hizo caso a sus preguntas y literalmente arrastró a Rei hacia la salida del salón ante la atenta mirada de Darien, Serena y Lita.

— En el camino te iré contando, está relacionado con lo de la apuesta. — Fue lo último que pudieron escuchar de Michiru antes de abandonar por completo el salón de clases.

— Bien…—Lita interrumpió aquel silencio— Antes de que me pregunten algo sobré lo del dichoso proyecto y ya que estamos los tres solitos ¿Qué les parece si escuchamos una pequeña historia para que puedan comprender mejor lo que está pasando?—La castaña se colgó de los hombros tanto de él pelinegro como la rubia incitándolos a comenzar su caminar.

— ¿De qué historia hablas Lita?—Ambos para sorpresa propia preguntaron al mismo tiempo provocando la risa de la castaña.

— No cabe duda que son tal para cual. Verán, el pasado martes, es decir hace exactamente una semana, nació el proyecto " conejos enamorados"

— ¿Te refieres al proyecto del que hace un rato habló el director?

— Así es Serena, es ese mismo. Este proyecto se creó gracias a una apuesta que hicieron los de nuestro salón y algunos que otro de los profesores del colegió

— ¿Apuesta?— Con temor en el rostro Serena le dirigió una angustiada mirada su amiga como preguntando con la mirada si se refería a la misma apuesta de la que habían hablado en la mañana.

— Si, apuesta. — Respondió la castaña brindándole una sonrisa confirmando sus sospechas.

— ¿Pero qué es lo han apostado? ¿Cómo es que todos saben de eso menos nosotros?

— Bueno Darien… lo Rei tampoco lo sabe… o sabia porque ahora mismo Michiru ya debió de haberle terminado de contar… en fin, ese proyecto consistía en que los perdedores de dicha apuesta tendrían que hacer el ridículo de alguna manera y la fecha límite era precisamente hoy, Serena y tu están involucrados en esto, de hecho ustedes han terminado por dejar en claro quiénes serán los perdedores.

— Pero no entiendo nada ¿Nosotros porque? Es decir ¿Qué tenemos que ver en todo esto, que hicimos o se supone que haríamos para hacer ganar a unos y perder a otros la apuesta?

— Darien, Darien, Darien. Échale algo de imaginación, en la mañana algo estuvo a punto de pasar entre ustedes dos, me refiero a cierta escenita que interrumpió Rei en la mañana.

— No... no se… no sé a qué te refieres Lita. — Al saber a lo que se refería la castaña Darien no pudo evitar hacerse el tonto.

— Claro que sabes a que me refiero Darien, los dos estaban a punto de tener un acercamiento más… íntimo. Ya sabes como el de una pareja de enamorados.

El color carmín que la parejita reflejo en sus rostros tras haberles soltado repentinamente aquellas palabras fueron suficiente para que Lita soltara fuertes carcajadas disfrutando de la vergüenza ajena mientras que satisfecha por su cometido se dio la vuelta continuando con su camino hacia su próximo destino.

Una vez estando cerca de la puerta del gimnasio los tres alcanzaron a escuchar distintos murmullos, aquellas voces que se podían percibir no solo provenían de los alumnos si no que para sorpresa de Serena y Darien las voces también provenían de los profesores y si sus oídos no les fallaban podrían haber jurado escuchar hasta al director.

Ya estando frente a todos, los murmullos cesaron de inmediato quedando todo en absoluto silencio, las miradas que se posaban sobre ellos les incomodaban bastante, el ambiente era algo tenso a decir verdad y sería absurdo pretender que no pasaba nada sin embargo aquella tensión que había en la atmosfera se rompió cuando de entre la multitud se escuchó la voz de alguien lanzando la pregunta que definiría el rumbo de todos los presentes.

— Y entonces… ¿El proyecto conejitos enamorados tubo buenos resultados o no?

— Bueno… La verdad es que…

— Lo sabía no hubo nada de nada, han perdido les toca hacer el ridículo. — interrumpió uno de los presentes con mofa.

— No digas tonterías quieres, seguro que los que perdieron son otros. — Se defendió otro

— ¿Nosotros perder? ¡Ha, ha, ha! Que buen chiste acabas de decir.

— Tonterías o no ustedes perdieron así que será mejor que vayan preparando esos pasitos.

— Más bien los que prepararan esos pasitos son otros. — La discusión que se estaba provocando entre todos era algo inquietante, unos se atacaban y otros más se defendían y por más que los adultos quisieran parar aquello se veía bastante lejano ya que hasta ellos estaban involucrados en la acalorada pela. Pero solo alguien fue capaz de parar aquella situación.

— ¡Basta! Por favor ni siquiera nos han dicho nada para confirmar algo y ya están discutiendo,

— Pero director es que ellos…— Una vez más las protestas comenzaban a salir a flote pero el Director tomo nuevamente la palabra.

— Pero nada, sé que están nerviosos y un tanto ansiosos por saber si ese par de tortolitos por fin dieron el paso — El director reclamaba mientras no dejaba de señalar a un Darien y una Serena bastante avergonzados— ¡Dios! Yo al igual que ustedes alumnos y profesores estoy al borde de los nervios, también estoy enrollado la apuesta, así que hagan el favor de guardar silencio que me ponen más nervioso. — Exclamó finalmente mientras que los demás agachaban la cabeza un tanto apenados.

— Creo que tiene razón director, disculpen nuestra mala educación chicos pero ¿Podrían decirnos de una vez si ya se han besado al menos? —Fue turno de la profesora de literatura hablar mientras todos esperaban expectantes.

— Bueno…

5 horas después…

— ¡Demonios! esta faldita está muy corta. — Una voz masculina reclamó incomoda ante la resignada mirada de todos los presentes.

— Ya mejor no diga nada Director Liu— Otra voz le hizo compañía.

— Al menos hay algo bueno en todo esto entrenador Kinomoto…

— ¿Qué cosa? — Curioso preguntó mientras los demás no dejaban de estar al tanto de esa pequeña charla.

— Estos tacones me hacen ver ¡es-tu-pen-do! no cree usted, estilizan muy bien mis piernas. — Con voz algo afeminada el director exclamó mientras tenía una de sus piernas estiradas y la acariciaba de abajo hacia arriba sin dejar de abrir y cerrar los ojos mostrando una mirada coquetona. Todos los presentes al verle hacer aquella acción no pudieron evitar mostrar una cara avergonzada mientras una enorme gota les resbalaba por la cabeza sin embargo el reclamo de alguien les llamó la atención.

— ¿Es enserio? ¡¿Cómo puede decir eso cuando estamos a punto de hacer el ridículo frente a todo el colegio?! ¡No sé porque tengo yo que estar metida en todo esto si ni siquiera estuve presente cuando se hizo esa estúpida apuesta! Yo me largo de aquí. — La pelinegra declaro con decisión al mismo tiempo que se empezaba a alejar de ahí, sin embargo el fuerte agarre del entrenador Kinomoto la detuvo.

— ¡A donde crees que vas tú! ¡Por tu culpa todos estamos metidos en este embrollo, de no haber interrumpido hoy a esos dos estaríamos disfrutando del espectáculo y no estaríamos a punto de hacer ridiculeces! Así que si no quieres sufrir las consecuencias de nuestra ira será mejor que dejes de quejarte ¿Escuchaste bien Hino? — Aquellas últimas palabras que le había dicho el profesor le habían logrado intimidar a sobremanera, y es decir como no hacerlo si las miradas de todos los que la rodeaban eran indescriptibles.

— S… s… si entrenador. — Fue lo único que pudo decir mientras que a sus espaldas Michiru trataba de contener la risa.

— ¡Excelente! — El entrenador sonrió triunfante. — Ahora todos pongan mucha atención— Se dirigió a los presentes con entusiasmo desbordante. — Vamos a hacer esto como lo que realmente somos, unos valientes pero buenos perdedores, si, quizá haremos el ridículo y estoy seguro que nuestra reputación quedara hasta por los suelos, saldremos en el periódico escolar y seremos la burla de todas las siguientes generaciones, pero haremos de este ridículo algo inolvidable, haremos el ridículo con mucho estilo ¡¿Me oyeron?!

— ¡Sí! — Gritaron todos a coro

— ¡Muy bien! Entonces movamos estos lindos traseros con los que Dios nos ha dotado. — Finalizó el entrenador alzando una mano emocionado incitando a todos nuevamente quienes también alzaron sus puños al aire realmente motivados mientras gritaban un sonoro…

— ¡Sí!

Mientras tanto en otro lugar del colegio…

— No puedo creer que hicieran esa apuesta a nuestras espaldas Lita. — Bastante avergonzado y un tanto molesto el pelinegro se quejaba mientras caminaban hacia la dirección junto a una Serena callada, con la mirada hacia el suelo y roja de la vergüenza.

— Hay por favor Darien todos aquí en la escuela nos conocemos desde que íbamos en la primaria y sabemos de antemano que ustedes dos se aman con locura— Este peculiar comentario no pudo evitar que Serena y Darien se vieran a los ojos sorprendidos por pequeño instante, pero una vez más la vergüenza les gano y apartaron la vista al lado contrario totalmente rojos, mientras que Lita continuaba con su relato con una sonrisa de oreja a oreja.— Pero siempre que van a dar el primer paso uno de los dos se arrepiente por la vergüenza o los interrumpen. Pensábamos que con este trabajo de ciencias habría algún acercamiento entre ustedes dos pero al final no pasó nada. Miren, al principio solo era una simple discusión entre los del salón sobre si por fin se animarían a un noviazgo o no, pero cuando iban entrando los profesores al aula esta discusión se hizo más grande, ¡Por Dios! Hasta los profesores se dividieron en la discusión y sugirieron hacer una apuesta. Después el escandalo llamo la atención del Director Liu quien iba pasando de pura casualidad. Por un momento pensamos que nos iba a reprender a todos pero en cuanto se enteró del propósito de la discusión se unió en la apuesta. Y da gracias a que las demás aulas están lejos si no te aseguro que toda la escuela se hubiera unido a la apuesta.

Lita finalmente detuvo sus pasos al darse cuenta que ya habían llegado a la dirección, saco de su bolsillo las llaves para poder ingresar, las introdujo en la ranura de la puerta y cuando esta cedió ingreso en la oficina. Vio de reojo como sus amigos le siguieron manteniendo su distancia aun avergonzados por lo que acababa de decir, sabía que había sido algo directa con lo que había soltado, sin embargo aquellas palabras que ahora habían salido de su boca, más adelante serian la clave para una futura relación entre ambos, después de todo solo necesitaban de un empujoncito.

— Muy bien ahora a lo que veníamos— Declaró la castaña con decisión mientras tomaba entre sus manos aquel micrófono.

— A todos los estudiantes y personal en general se les hace una cordial invitación a la presentación que se llevara a cabo dentro de cinco minutos en el gimnasio escolar. A todos los miembros que son del club de periodismo se les invita a tomar sus lugares designados en la primera fila. Por su atención gracias.

Una vez estando afuera de la oficina del director no pudieron evitar ver sorprendidos como todos salían literalmente corriendo de sus aulas en dirección al gimnasio. La noticia había llamado la atención de toda la escuela, tanto alumnos como profesores y hasta personal de limpieza corrían para alcanzar el mejor lugar, era como si toda la escuela supiese lo que estaba a punto de pasar y así era ya que toda la escuela se había enterado de la dichosa apuesta, estaban realmente ansiosos por ver que pasaría, como si lo hubiesen estado esperando por siglos.

Una vez habiendo tomado la compostura por ver todo aquello los tres se dirigieron al gimnasio, los cuchicheos se escuchaban hasta afuera, parecía que todos ansiaban ver quienes habían perdido aquella apuesta y los comentarios surgían de todos lados pero en cuanto atravesaron aquella puerta aquellos cuchicheos cesaron de inmediato y todas las miradas que antes estaban en el escenario ahora estaban sobre ellos. Incomodos con la situación y tratando de ignorar aquellas atentas miradas caminaron silenciosos y totalmente rojos en dirección a sus respectivos asientos.

La luz que atravesaba las ventanas fueron opacadas por unas cortinas negras dejando todo a obscuras, lo único que iluminaba el gimnasio eran un par de luces que estaban dirigidas a el escenario, aquellas miradas finalmente dejaron de ver a la pareja y prestaron atención a lo que estaba pasando a su alrededor. Las luces nuevamente se apagaron dejando todo a obscuras y a través de las bocinas la voz de Lita resonó.

— Escuela en general. Muchas gracias por estar aquí en este pequeño evento. Estoy segura no hace falta mencionar las razones, creo que todos sabían sobre la apuesta que unos hicimos sobre el proyecto "Conejitos enamorados". Pues bien ya tenemos a los perdedores detrás de este escenario, así que tomen sus cámaras, agárrense de sus asientos y comencemos.

Dos reflectores se encendieron e inmediatamente iluminaron a dos personajes que estaban en el centro del escenario, ambos se encontraban dando la espalda a todo el público. Una música pronto comenzó a sonar, era algo vieja pero bastante familiar para todos, se trataba de la canción "Dragostea Din Tei" del grupo musical "O-Zone" pero la letra de la canción había sido cambiada.

El chico pelinegro traía un pantalón de mezclilla ajustado, mostrando sus muy bien definidos atributos, unas botas vaqueras lo complementaban, su camisa era a cuadros ajustada y ligeramente abierta del pecho, su piel era blanca y tersa su ojos de color violeta combinaban a la perfección con su camisa a cuadros y aquel bigotito que adornaba su rostro le hacían ver realmente sexi a pesar de sus movimientos afeminados.

Su acompañante, es decir el otro "chico" le veía fijamente, tenía una sonrisa bastante provocativa. Sus ojos eran de color azulados al igual que su cabello y aquella peculiar barba que traía le hacía ver muy atractivo. Traía una camisa de manga corta a cuadros de color rojo abierta, dejando ver otra más pero de tirantes color blanco. Sus pantalones eran negros y los traía arremangados hasta las pantorrillas dándole un toque más atrayente, finalmente unos "converse all star" blancos completaban su atuendo.

Los "chicos" que estaban en el escenario dieron media vuelta mirándose frente a frente, se tomaron de las manos y sin apartar sus miradas lujuriosas comenzaron a cantar.

— ¿Marica quién? — Preguntó cantando el pelinegro mientras se soltaba de las manos de su acompañante con rudeza y le daba la espalda.

— Marica tu— Respondió el otro con burla mientras le señalaba

— ¿Marica yo? — Protestó el moreno nuevamente mientras regresaba sus pasos en dirección al peli-azul

— Marica ha, ha. — Afirmó triunfante el de la barba mientras acercaba peligrosamente su rostro al del moreno, a unos escasos centímetros de su boca.

Sus voces, aquellas voces que salían de esos labios no eran para nada masculinas, todos pronto comenzaron a reír, no solo por lo que decía la letra o por los graciosos movimientos que realizaban sino que su risa salía al saber de quienes se trataban.

Serena y Darien al principio estaban sorprendidos, pero al ver las actuaciones tan magnificas de Rei y Michiru frente a ellos mientras caminaban sobre todo el escenario con ese estilo tan afeminado aventando confeti no pudieron evitar que las risas se les comenzaran a escapar.

— Valor. A la luz. Si eres un gay tú. Piénsalo — La voz de Michiru comenzaba a escucharse mientras que era seguida por Rei en los coros

— Piénsalo

— Es tu vida y si dicen ¡oh! que digan.

— ¡Que digan lo que quieran!

— Valor. Valor.

— ¡Mucho valor!

— Que oscuro es un armario

— Sal de ahí

— ¡Sal de ahí!

— Y vente aquí. Tu destino es ser feliz.

Tras haber terminado de cantar ese último coro luces de distintos colores se prendieron iluminando todo el escenario, las dos con una sonrisa en sus rostros se acercaron a un enorme closet, pusieron sus manos sobre las agarraderas de la puerta y con euforia abrieron aquellas puertas mientras la música no dejaba de sonar.

Un par de explosiones se escucharon a continuación mientras que de estas comenzaban a salir un montón de papelitos de colores, las luces en ningún momento dejaron de parpadear y un manto de humo comenzaba a surgir de aquel closet. Por un momento todos habían dejado de reír para pasar a la sorpresa pero lo que a continuación pasaría cambiaría nuevamente el estado de ánimo de los presentes.

De aquel closet comenzaron a salir todos los que habían perdido la apuesta, y seguían los pasos del baile, mujeres vestidas con ropas varoniles y hombres tras vestidos de mujeres sobre exagerando los atributos femeninos, pero sin duda alguna quienes más se llevaron la atención del público fueron el director de la escuela y el entrenador de futbol americano quienes llevaban unas faldas bastante cortas, sus largas y musculosas piernas eran bien estilizadas gracias a los tacones de quince centímetros que traían puestos, sus tops de colores neón les tapaban una mínima parte de su pecho, su maquillaje sobre exagerado, sus largas pelucas y aquellas boas de plumas que traían sobre su cuello hacían la combinación perfecta haciéndoles ver bastante coquetos sobre todo por aquel sensual contoneo de caderas que realizaban en cada paso que daban.

Las risas ahora se habían convertido en sonoras carcajadas y es que como no reírse de esa forma si aquellos sensuales movimientos de caderas les hacían ver bastante graciosos. Algunos no paraban de tomar fotos, alegando lo bien que se movían o lo chistoso que se veían mientras que otros más permanecían en sus asientos con las cámaras y los teléfonos a la mano grabando todo en video disfrutando de ese inolvidable momento.

— Fiesta, fiesta y pluma, pluma gay, pluma, pluma, gay, pluma, pluma, pluma gay…

Aquella apuesta había sido cumplida y a decir verdad había sido muy bien pagada por que los aplausos, las risas y los silbidos que se escucharon al finalizar aquel número no paraban de escucharse, el entrenador y todo el equipo se sentían orgullosos, habían hecho el ridículo, pero habían hecho ese ridículo como lo había pedido el entrenador con estilo e inolvidable.

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— La teoría de Piaget mantiene que lo niños pasan a través de etapas específicas conforme a su intelecto y capacidad para percibir las relaciones maduras, estas etapas del desarrollo infantil se producen en un orden fijo en el niño y en todos los países. — Una voz femenina se escuchaba a través de todo el salón de clases.

— Entonces profesora ¿Quiere decir que el desarrollo del pensamiento de cada niño es igual en cada lugar, sin importar que la cultura sea distinta? — Esta vez la voz de un joven se escuchó tratando de entender un poco más el tema que les estaban impartiendo en su grupo.

— Exactamente Yaten, tú como futuro profesor, puedes inclusive ir a dar clases en distintos países, en diferentes partes de los continentes y te vas a dar cuenta, que en edades tempranas como son las que ustedes van a manejar, los niños tendrán ese pensamiento egocéntrico, esto quiere decir que para ellos el mundo gira solo a su alrededor. — Toda la clase estaba al tanto de lo que la profesora de la materia de teoría pedagógica les estaba explicando sin embargo el sonido del timbre hizo que parara con su explicación.

— Muy bien jóvenes el timbre les ha salvado, de tarea quiero que me traigan una investigación de las cuatro etapas del desarrollo cognitivo según Piaget. — Esto último lo dijo mientras que tomaba sus cosas y se retiraba del salón. El grupo, un tanto agradecido por aquella pequeña pausa y el saber que tenían una hora libre para comer poco a poco fueron saliendo del salón.

— Esto de ser maestra de Jardín de niños es más complicado de lo que pensé. — Comentó Akane Karazuma una joven de tez morena y cabello cobrizo.

— Creo que nuestra vida social ya se fue a la basura. — Esta vez se quejó Reiko Aya una jovencita de tez clara y cabello plateado. Ambas chicas amigas y compañeras de clase de Zafiro y Yaten.

— ¡No puedo creerlo! ¿Todavía tienes vida social Reiko?

— ¡Si babosa todavía tengo vida social! — Indignada se defendió la peli-plata.

— Si claro— se burló la morena— Si salir en piyama a las diez de la noche a la tienda de las 24 horas a comprar café para terminar las planeaciones es vida social entonces si todavía la tienes.

— No tenías que evidenciarme estás siendo una mala compañera de cuarto, no te pido el divorcio nada más porque la renta está muy cara, además el chico de la tienda está muy guapo y siempre me hace descuento.

— Y como no te iba a hacer descuento si te presentas ante él toda despeinada, con ojeras, sin maquillaje, con un pijama de pikachu y pantuflas en forma de homeros Simpson, es obvio que te hace descuento si lo espantas de esa forma.

— Claro que no, el sí sabe admirar mi verdadera belleza natural.

— Más bien lo que debe admirar es el pijama de pikachu, segurito que es un otaku y solo te da descuento por traer ese pijama.

— Pero que aguafiestas eres, porque siempre tienes que arruinar mis fantasías Akane.

— Porque soy tu amiga y compañera de cuarto y las amigas y compañeras de cuarto siempre se dirán sus verdades Reiko.

— Yaten amigo, no me dejes solito con estas dos acompáñame a comprar algo porfis—Zafiro, un joven de cabello negro, tez clara y ojos azules suplicaba de rodillas con desesperación mientras no dejaba de abrazar las piernas de su amigo.

— Pero no estarías solito Zafiro es decir tendrás dos acompañantes ¿Estás seguro que no quieres ir solito con estas dos bellezas? Son dos mujeres muy hermosas e irías con ellas y las tendrías para ti solito. — El peli-plata con burla decía mientras veía de reojo como sus amigas dejaban de discutir para prestarles ahora atención a ellos.

— Yaten que lindo eres, tú si sabes apreciar lo bueno de la vida, no como el tonto de Zafiro que se la pasa molestándonos. — Reiko exclamaba encantada por aquellos halagos sin embargo Zafiro decidió ignorar aquellos comentarios y seguir hablando mal de ellas.

— No seas así amigo serán hermosas, unas bellezas como tú dices pero están bien locas. — Un ligero susurro salió de su boca para que el peli-plata apenas escuchara sin embargo para lamento del joven aquellos afinados oídos alcanzaron a escuchar.

— ¡¿Qué es lo que has dicho?! — Entre dientes ambas chicas le preguntaron al pelinegro como dándole una pequeña oportunidad de salvarse antes de ser cruelmente asesinado.

— Ahora sí que estás muerto amigo— Yaten con burla y una mirada de compasión se dirigió a su amigo mientras posaba una de sus manos sobre su hombro antes de que emprendiera la huida a causa de aquellas dos salvajes chicas quienes se acercaban peligrosamente a él.

La quietud que antes había en el salón pronto fue interrumpida por los gritos de sus tres amigos. Akane llevaba a la mano una escoba y Reiko le hacía compañía con un sartén entre sus manos que habían tomado de quien sabe de dónde. Zafiro por su parte corría desesperado alrededor de todo salón, metiéndose entre cada asiento y esquivando cada golpe que le propinaban.

— ¡Yaten ayúdame por favor! — Exclamaba horrorizado el chico con una expresión de terror bastante graciosa para el peli-pata.

— ¿Por qué tendría yo que ayudarte? Tú fuiste el que las provoco. — De forma desinteresada y como si fuera lo más entretenido del mundo Yaten no dejaba de observar sus uñas mientras veía de reojo aquella graciosa escena conteniendo una carcajada.

— No seas cruel al menos hazlo por nuestra amistad. — Gritó a lo lejos mientras recibía con la cara un zapato.

— ¡Auch! Eso debió doler, creo que te dejo la suela del zapato tatuada… espera te dejo hasta la marca de su zapato incrustada en la frente… y son de Andrea que buen gusto tienen para el calzado.

— Cállate Yaten, en lugar de estar hablando deberías socorrer a tu querido y sensual hermano del alma.

— ¡Ven acá Zafiro! Desearas no haber dicho esas palabras nunca.

— Fue un error, perdón… no lo vuelvo a hacer… — La carrera que había emprendido ya comenzaba a surtir efecto pues su cuerpo ya comenzaba a ceder al cansancio. Por un momento creyó que lograría esquivarlas, Akane había descuidado la salida, ninguna de las dos la obstruía solo tenía que esquivar un par de bancos y se perdería entre los pasillos, sin embargo, en el último momento Zafiro tropezó con una mochila que yacía en el suelo. Era su fin, lo sabía, así que tras verlas frente a él con unas miradas furiosas solo atino a gritar unas últimas palabras.

— ¡EN LA CARA NO QUE DE ESO VIVO!

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La llegada a su casa había sido la más tranquila que había tenido en largo tiempo, en sí, todo su día había sido fantástico, no había tenido ninguna crisis y esperaba que no las tuviera de regreso porque era una sensación horrible, sentir aquella angustia, tristeza y soledad en el pecho. Este día sin lugar a dudas había sido muy fructífero, había pasado un día bastante entretenido a lado de sus amigas riendo a carcajadas por aquella peculiar forma en la que habían actuado y por lo "apuestos" que se veían, pero sin duda alguna lo mejor de todo aquello es que había disfrutado a lado de aquel joven que la hacía desfallecer… Darien.

Al llegar a casa justo antes de tomar el pomo de la puerta por un momento el recuerdo de la extraña actitud de sus padres le vino a la mente opacando por un instante aquella alegría que reflejaba su rostro. Sentía que algo no iba bien, lo sabía, lo presentía, sin embargo después de meditarlo un poco pensó que no sería nada de qué preocuparse y decidió olvidar aquello quizá solo había sido imaginación suya así que alejando cualquier pensamiento negativo de su mente finalmente ingreso a su casa.

Cuando ella llegaba a casa por lo general anunciaba su llegada con la voz alta para que quien estuviera adentro de las demás habitaciones le escucharan, su mamá es la que siempre estaba ahí, pero por un momento y por alguna extraña razón algo le obligo a no hacerlo esta vez, algo en su interior le decía que debía de guardar silencio, y así lo hizo. Más le hubiera valido no haberlo hecho, porque en cuanto dio un paso en dirección a la cocina, donde supondría estaría su madre unos sollozos se alcanzaron a escuchar alertándola de inmediato. Sus pasos habían cesado, agudizó sus oídos y pequeños e inentendibles murmullos se escucharon seguidos nuevamente por aquellos sollozos que inútilmente trataban de reprimir. El vuelco que esto le produjo en su corazón a la rubia provocó que sus impulsos le hicieran reaccionar inconsciente de todo lo que hacía, dejo suavemente la mochila en el suelo sin dejar de mirar en dirección de aquellos sonidos dolosos, sus pies comenzaron a impulsarse lentamente por sí solos. No le importaba nada a su alrededor, todo había quedado a segundo plano, solo estaba atenta a aquellos lamentos, su corazón le palpitaba desenfrenado. Escuchar aquel dolor ahogado le hizo estremecerse a tal punto que sus ojos, aquellos ojos azules que antes de entrar brillaban de alegría ahora se estaban cristalizando a causa de las lágrimas involuntarias que comenzaban a aparecer. Solo un paso bastó para darse cuenta de que sus sospechas eran ciertas, su madre estaba llorando ahí aferrándose a los brazos de su padre quien también a pesar de estar llorando le sostenía con fuerza como tratando de darle fuerza a su esposa a pesar de estar quebrándose por dentro. Ikuko permanecía en el frío suelo de rodillas con su cuerpo temblándole tratando inútilmente de hablar entre todo aquel llanto, sus palabras eran entorpecidas por un nudo en la garganta que le impedía hablar con claridad, su respiración era irregular, parecía que trataba de calmarse pero al mismo tiempo quería desahogarse.

Aquella impactante escena la había dejado sin habla, el dolor que ellos transmitían era palpable, ver de esa forma a sus papás había hecho estragos en ella y ahora lágrimas también corrían por su rostro, ella aún permanecía de pie en la puerta, observándoles, escuchándoles, se preguntaba ¿Qué sería lo que había pasado para que sus padres estuvieran de esa forma? Quería saber con desesperación lo que estaba pasando sin embargo su mamá pronto se encargaría de aclararle sus dudas.

— ¿Cómo…Cómo le diremos a Serena que tuvo una hermana gemela y que nosotros tampoco sabíamos de su existencia hasta hace apenas unas horas Kengi?

Esas últimas palabras escuchadas con claridad fueron lo último que hubiese deseado escuchar porque para ella había sido como si un balde de agua fría le callera encima, su corazón ahora sentía como si miles de cuchillos le atravesaran, las lágrimas ahora corrían como si se tratase de un diluvio, aquellas dos palabras no se dejaban de repetir en su mente una y otra vez "hermana Gemela… hermana gemela…hermana gemela..." Su respiración comenzaba a ser irregular y su cuerpo que aún permanecía estático finalmente reaccionó soltando un fuerte sollozo que fue claramente escuchado por sus padres quienes ahora le veían con terror. Serena se llevó una mano a la boca como tratando de controlarse mientras comenzaba a negar una y otra vez por lo que acababa de escuchar, tenía que ser mentira, tenía que ser una mentira. Ikuko y Kengi en su desesperación trataron de ponerse en pie y de acercarse a ella para poder explicarle sin embargo la rubia con la adrenalina corriendo por sus venas tomó impulso y salió de su casa corriendo tras los gritos desesperados de sus papás.

CONTINUARÁ...

Hola a todas y todos los lectores como ven el dia de hoy hubo actualización de capitulo espero haya sido de su agrado :3

Quisiera darles las gracias por su preferencia en especial a Naiara Moon quien siempre me ayuda, además de darle gracias por haberme dejado review. Gracias unnie. :)

También agradezco infinitamente a Srita. Rossy Kou por haberme pasado a leer y haberme dejado su hermoso rw.

También agradezco a los lectores fantasma, que a pesar de no manifestarse con un mensaje se que me leen. xD

Cualquier cosa que quieran saber del fanfic en cuestion podran contactarme en facebook como Magguie Aino.