CAPITULO 7: "Un pequeño viaje al pasado" ~ "PRIMERA PARTE"
A veces los giros que da la vida son un tanto complicados, un tanto difíciles y un tanto misteriosos, las caídas que puedes dar son fuertes y otras no tanto. Por lo general, lloramos, nos quejamos, tratamos de reponernos del duro golpe y seguimos adelante en nuestra vida, pero… ¿Cómo seguir adelante si esta vez el destino había logrado que las familias afectadas fueran lastimadas en lo más profundo de sus corazones? Prácticamente les había sido arrancada una parte de ellos.
Haruka Tenou, aquella reina de las velocidades, aquella corredora de autos de fórmula uno, reconocida por su gran habilidad y desempeño en la carretera solía ser fría y calculadora, una persona demasiado centrada, que no se dejaba doblegar con nadie, de toda la familia Tenou y Tsukino era la más dura de carácter, sin embargo, aquellos quienes la conocían realmente sabían la maravillosa persona que ella era, toda su familia sabía que detrás de esa ruda actitud había una jovencita demasiado distinta a lo que aparentaba.
Seiya Kou actual esposo y amor eterno de Haruka había sido el único que había logrado conocerla al cien por ciento, fácil no había sido, sin embargo, había logrado lo que muchos nunca habían logrado, ganarse el corazón de la corredora de autos, aquella que aparentaba frialdad era una joven muy cálida y amorosa. Aun recordaba cómo había comenzado todo, tuvieron que pasar aquellas cosas tan vergonzosas en el pasado para conocerla como realmente era ella, acercársele y ganar su corazón no era precisamente lo que hubiera esperado, pero lo había hecho.
Siete años atrás…
Seiya era un apuesto joven de 21 años que cursaba el cuarto semestre en la licenciatura de música instrumentista, amaba todo lo relacionado a la música, desde muy chico había soñado con ser una artista musical así había escogido la actual carrera que cursaba, sabia tocar varios instrumentos como lo eran la guitarra, el violín, la batería, el piano y hasta el flautín en otras palabras tenía talento. Antes de que sus padre fallecieran él ya había aprendido a tocar todos estos instrumentos gracias a que sus padres le pagaban clases privadas, sin embargo, después de que sus padres fallecieran había tenido que dejar aquellas clases para conformarse con lo poco que podían ensenarle en su colegio ya que ahora los gastos eran mayores, sin embargo esto nunca frenó al joven, todo gracias a su dedicación y esmero es que pudo llegar hasta donde ahora estaba, la carrera que había escogido era bastante costosa, sabía que tenía el apoyo de los Tsukino y de su hermano mayor sin embargo gracias a todo su esfuerzo el joven había logrado sacar una beca del 60% lo que aminoraba aquellos costosos gastos a los bolsillos de todos y de él mismo.
Hacía dos horas que había llegado al circuito de carreras de autos de fórmula 1. Y para ser sinceros había llegado por dos simples razones, la primera por supuesto era para ver más de cerca al ganador decisivo de la carrera de fórmula, el motivo principal era porque había hecho una apuesta con sus hermanos, quien perdiera aquella apuesta tendría que lavar los calzoncillos y calcetines de todos a mano durante un mes. Muchos dirían que era una apuesta ridícula y muy absurda pero está en peculiar no lo era por que quien perdiera aparte de lavar la ropa interior tendría estar vestido como colegiala con un delantal de conejitos bastante mono mientras era la burla de todos a su alrededor.
La segunda razón era para echarle en cara a todos en especial a Haruka que jamás ganaría aquella segunda apuesta en donde si el perdía tendría que ser su "Sirvienta por dos semanas" ahora era turno de que él ganara una discusión, aun recordaba aquel día en el que el muy bocazas había alardeado que Haruka, perdería la carrera en su debut a las grandes ligas, que nunca podría ganarle a Hamilton, joven italiano y ganador universal de las carreras de F1y que le hacía falta mucha experiencia en esas cosas, precisamente era un bocazas porque todo esto lo había soltado de golpe sin saber que la susodicha estaba ahí de pie atrás de el con ambas cejas alzadas, recargada en el marco de la puerta mientras permanecía cruzada de brazos y con una sonrisa burlista en la boca.
Obviamente ellos dos no tenían una muy buena relación, siempre se la pasaban discutiendo. Si Seiya decía que el océano era azul, ella se burlaba de él diciéndole que el océano no tenía color, si él decía que era muy bueno tocando el piano ahí aparecía ella para patearle el "culo" por así decirlo. Sus discusiones siempre eran así, Haruka burlista, Seiya defendiendo sus creencias y todos los demás apostando entre ellos por ver quien ganaría esta vez la discusión.
Ahora toda la familia se encontraba ahí, justo al lado de él esperando por ver al ganador de aquella carrera, Taiki y Kengi comían hotdogs mientras platicaban entre si emocionados sobre el debut de Haruka, Sammy de seis y Michiru de 9 años jugando con sus figuritas de acción y finalmente Yaten, su hermano menor quien ahora contaba con trece estaba al lado de mamá Ikuko junto con Serena, Rei y Lita quienes tenían la misma edad de Michiru con pompones en mano agitándolos de un lado a otro eufóricos mientras no dejaban de echarle porras a la corredora que las veía con una enorme sonrisa.
Los autos estaban posicionados en el punto de salida, listos para arrancar. La adrenalina que los corredores empezaban a sentir era palpable, aquel sentimiento de competencia hacía un ambiente algo tenso y aquellas miradas furtivas que se lanzaban mientras hacían rugir los motores con furia lo hacía evidente. Unos competidores, tensos, otros un tanto nerviosos, otros confiados y otros más decididos a dar todo de sí. Haruka por su parte estaba feliz, estaba a un paso de hacer su sueño realidad, estaba decidida a dar todo de ella, sabía que el reto no iba a ser fácil, tenía a competidores con mucha más experiencia que la de ella, la mayoría de ellos con un montón de premios y títulos ganados, pero eso era lo que más le gustaba, es decir, era una mujer, la primera mujer que había logrado llegar a donde ninguna otra antes. Estar en las finales. Muchas se intimidaban por aquella rudeza con las que eran tratadas por los demás competidores varones, sin embargo, aquellas actitudes machistas en lugar de intimidarla le daban más ganas de hacerles morder el polvo, sin duda alguna su padre estaría orgulloso de ella por no dejarse intimidar y su madre estaría un tanto preocupada por lo peligroso que era aquello, pero feliz al mismo tiempo de ver a su pequeña luchar por sus sueños. Sus padres habían sido los mejores que había podido tener a pesar de haberlos disfrutado por muy poco tiempo porque cuando ella cumplió los ocho años habían fallecido a causa de un accidente automovilístico, un conductor de tráiler agotado manejando una carretera llena de curvas mientras la lluvia hacía de las suyas, no había sido muy buena combinación.
Haruka veía todo en cámara lenta, su corazón palpitaba con fuerza, su mano derecha situada en la palanca de velocidades esperaba ansiosa, su mano izquierda permanecía sujeta sobre el volante con fuerza y sus pies estaban firmes sobre los pedales, solo bastaba el movimiento del banderín para dar por iniciada aquella carrera tan ansiada por todos, principalmente por ella, por su sueño. Desvió su vista a las gradas buscando el apoyo que ahora tanto necesitaba topándose de lleno con toda su familia y amigos dándole muchos ánimos entre gritos, saltos y coreografías un tanto ridículas, su boca que antes parecía inerte de repente se movió dibujando una hermosa sonrisa por tan peculiar detalle, con el corazón hinchado de orgullo fijó su vista nuevamente a la pista ya decidida y completamente motivada. La tan ansiada espera terminó. En el instante en el que la bandera de partida fue agitada, movió con agilidad aquella palanca de velocidades y pisó con fuerza el acelerador, las llantas rechinaron sobre el asfalto y el humo a causa de aquella repentina fricción por la velocidad solo quedo en el aire. La carrera había empezado.
Cada minuto recorrido era una angustia palpable, cada vuelta dada hacia acelerar el corazón de todo el público, Yaten y Serena seguían saltando con pompones en mano, Sammy no dejaba de gritar el nombre de Haruka mientras acompañaba a su hermana con las porras, Michiru y mamá Ikuko permanecían abrazadas un tanto alarmadas mientras retenían el oxígeno en sus pulmones cada que veían como la rubia era presionada por los demás competidores hacia las orillas para hacerla perder, Lita y Rei no dejaban de sentarse y pararse a cada rato de sus asientos mientras gritaban eufóricas cada que veían como Haruka dejaba atrás a un competidor, papa Kengi y Taiki permanecían sentados en su asiento gritando… "Vamos Haruka, patéales el culo", "Demuéstrales de lo que está hecho un Tenou Tsukino" o bien "Haznos ver a Seiya de "sirvienta" mientras que Seiya por su parte no paraba de comerse las unas angustiado al ver como Haruka fácilmente vencía a cada uno de los corredores.
El final había sido inesperado, nadie se había imaginado que aquello pasara, las televisoras no dejaban de repetir la escena de aquella última vuelta decisiva, los periódicos tenían en primera plana la fotografía del auto ganador. Haruka Tenou Tsukino era la primera corredora femenina en ganar una competencia internacional de Fórmula 1. La primera competencia ganada de muchas otras.
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— Este castigo no se me hace justo- el pelinegro protesto con los brazos cruzados mientras se negaba a salir de su habitación.
— Claro que fue justo hermano, tú mismo propusiste el castigo, ahora deja de ser una gallina y se un hombre- Taiki gritaba al mismo tiempo que tocaba la puerta mientras contenía la risa frente a la cámara de video que el más joven sostenía.
— Claro, si hombre se le puede decir a él "hermoso doncello de la servidumbre"- finalmente el menor de los tres susurró en un vano intento por evitar que el pelinegro escuchara provocando que ambos no pudieran contener semejantes carcajadas.
— ¡No se rían! Todavía ni salgo y ya se están burlando de mí, no creas que no escuche tu comentario Yaten.
— Qué bueno que me escuchaste así me evitare la pena de repetírtelo mientras me rio de ti con toda libertad y placer.
— ¡Ya verás ahora que salga enano del demonio! Te voy a estrangular
— ¿A si? ¿Y con que piensas hacerlo? ¿Con tus pantimedias?
Aquellos últimos comentarios fueron suficientes para que Taiki callera al suelo sujetándose la barriga mientras no paraba de llorar a causa de tanta risa, Yaten por su parte al igual que su hermano mayor no podía parar de reír haciendo que la imagen de la cámara saliera movida mientras que Seiya detrás de aquella puerta no podía evitar ponerse rojo tanto del enojo que traía como de la vergüenza que le estaba causando aquella situación.
La puerta de la habitación del pelinegro pronto se abrió estruendosamente provocando en los otros dos un pequeño exalto, por un momento los tres permanecieron en absoluto silencio aquellas risas quedaron opacadas por unos instantes y lo único activo en ese momento era aquella cámara que el pequeño Yaten traía sujetando consigo. Ahí estaban los tres, frente a frente, Yaten recargado en la pared del pasillo enfocando la cámara que seguía grabando, Taiki aun en el suelo y Seiya con todo su esplendor mostrándose ante ellos. Por un momento parecía que se habían congelado en el tiempo, que nadie se movería sin embargo las risas inundaron los pasillos de la casa.
— ¡Dios! Pero que…hermoso te ves hermano… ¡fiu, fiu! Noventa- sesenta- suculenta…– Exclamó finalmente el más joven tratando de controlar sus risas sin dejar de ver como ante este último comentario Taiki se carcajeaba de lo lindo. Yaten solo podía reír sin parar mientras que con mucho esfuerzo trataba de tomar la cámara con firmeza frente a Seiya sin dejar de grabar como su rostro iba tomando un color extremadamente rojo que mostraba entre vergüenza y furia.
— Desearas no haber dicho eso nunca. Blanca Nieves ahora se quedará sin uno de sus enanos- Seiya realmente enojado le amenazó mientras tomaba uno de los tacones que traía puestos.
— ¡NO! ¡AYUDA!
El escándalo que se había empezado a formar en la planta alta de aquella casa era monumental, se podían escuchar varios pasos apresurados de un lugar a otro, los gritos que daba el peli-plateado se escuchaban por toda la casa, las amenazas del pelinegro no dejaban de escucharse y las sonoras carcajadas del mayor solo hacían de esa casa una locura.
— ¡No corras!
— ¡¿Estás loco?! Si no huyo de ti eres capaz de clavarme ese tacón en dónde no entra la luz del sol. No quiero sentir esos quince centímetros dentro de mí.
— ¡Espera que te alcance y veras que no solo te ensartare este tacón sino los dos!
— ¡NO!
Las fuertes pisadas se escuchaban desesperadas, al momento de bajar las escaleras Yaten corría desesperado en su afán de estar a salvo, solo quedaban unos cuantos metros para bajar y refugiarse de la furia de su hermano.
Seiya por su parte trataba de alcanzar al menor, sin embargo el ir corriendo con un tacón en el pie mientras que el otro estaba descalzo solo ralentizaba su carrera, deseaba quitárselo pero los tacones traían correa y le tomaría tiempo quitárselo así que sin querer perder de vista a Yaten, el moreno de una forma impresionante acelero su paso aún más, ya le estaba pisando los talones, sin embargo, cuando estaba a punto de agarrarlo, el peli-pata salto de un brinco refugiándose en los brazos de papa Kengi, acción que provoco en el tremenda sorpresa.
Para su asombro ahí frente a él se encontraban los Tsukino y las amigas de Serena, su asombro pronto pasó a ser vergüenza. Todos se encontraban estáticos, sin decir absolutamente nada, sin embargo, ese poco silencio que había formado fue roto por completo cuando detrás de él se escuchó una voz bastante familiar y que en cierto modo le ponía nervioso.
— Pero miren nada más a quien tenemos aquí — la dueña de aquella seductora voz se dirigió a Seiya con burla mientras comenzaba a caminar alrededor de él con la mano derecha sobre su estómago y la izquierda sobre está tomando su barbilla analizándolo de pies a cabeza.
— Ha… ¡Haruka!... ¿Qué haces aquí? O más bien ¿Qué hacen aquí? —el pelinegro preguntó sorprendido mientras trataba de cubrirse el cuerpo con ambas manos sintiéndose intimidado por aquella mirada lujuriosa que le estaba lanzando la rubia. —
— ¡Vaya, vaya, vaya Kou! Que guardadito te lo tenías — la rubia exclamó burlona disfrutando del nerviosismo del joven como siempre solía hacerlo.
— A que… ¿A qué te refie… —aquel último comentario se quedó incompleto en el aire ya que Haruka terminó golpeándole ambas nalgas con fuerza?
— ¡HARUKA! —todos gritaron con asombro mientras que la mencionada ignorando aquellos gritos sonreía satisfecha al ver aquella expresión
— ¡Tanta carne y yo chimuela! ¡MA-MA-CI-TO! A esto si le llamo un buen culo
Aquel lado de Haruka nadie lo había presenciado alguna vez, es decir, hasta cierto punto todos los presentes que habían convivido con ella prácticamente años habían visto su lado burlista y jodedor, por así decirlo, pero nunca habían presenciado algo como lo de hacía unos instantes ¿Haruka manoseando a Seiya como un viejo verde? ¿Haruka mandando piropos indecentes?
La rubia conteniendo una carcajada por su pequeña travesura y encantándole ver al moreno tan nervioso y sorprendido finalmente detuvo su paso frente a él, le tomo el rostro con ambas manos sintiendo el ligero temblor que Seiya empezaba a tener, acerco su rostro al de él, lanzándole una mirada lujuriosa y llena de deseo contenido, roso su nariz con la de el para después dirigirla lentamente a su oído.
Haruka con esa seguridad que siempre la había caracterizado sonrió de oreja a oreja cerro sus ojos y aspiro profundamente aquel aroma tan peculiarmente adictivo que desprendía su víctima, parecía una fiera salvaje y astuta acorralando a su víctima antes de ser atacada, realmente lo estaba disfrutando.
— Si no fuera por todos los que nos están mirando, juro que ahora mismo te estaría chupando hasta el alma Seiya— con voz seductora la corredora le susurró al oído para después darle un lengüetazo al moreno desde la barbilla hasta su oreja ante la mirada sorprendida de todos.
— Bueno, ya vi lo que tenía que ver así que me retiro— comenzó a hablar ya alejada del moreno y sin dejar de ver con burla aquel fuerte tono rojo que su rostro desprendía — te estaré esperando dentro de un mes en mi casa cuando termines de cumplir la apuesta con tus hermanos querido… ¿Sabes? Creo que tendremos dos semanas bastante… placenteras mi amada sirvienta.
Tras terminar de decir esto y ante las miradas aun fijas en ella se fue alejando poco a poco hasta llegar a la puerta de la entrada, sin tener vergüenza alguna del cómo le veían, más bien disfrutaba sentir toda aquella atención, le mataba de gusto ver a Seiya completamente rojo hasta las orejas, ver como Yaten disfrutaba grabando todo en aquella cámara como si fuera la noticia más impáctate del mundo, ver como papa Kengi, Serena y Sammy tenían la boca desencajada , le daba gracia ver la reacción de mama Ikuko quien no dejaba de abrir y cerrar los ojos mientras tenía tapada la boca con sus manos como tratando de contener un grito de sorpresa. Taiki por su parte permanecía en las escaleras con la boca y los ojos bien abiertos viendo a su hermano y a ella constantemente debatiéndose entre la sorpresa y la risa. Sin duda alguna su venganza apenas estaba comenzando, Seiya pagaría caro por haberse atrevido a decir que ella nunca ganaría por ser una novata.
— ¡Wow! Nunca… Nunca creí llegar a ver esto— Michiru exclamo después de haber visto como la rubia había salido por la puerta.
— Definitivamente fue inesperado— Rei sin dejar de ver la puerta le secundó a Michiru
— Jamás había visto a Haruka tan…tan…— Lita trataba ahora de descifrar la actitud de la rubia sin embargo por vergüenza no termino la oración.
— ¿Fogosa? ¿Atrevida? ¿Morbosa? ¿Pasional? ¿Urgida? ¿Vieja verde?
— ¡Michiru! — Lita y Rei le reprendieron
— ¡¿Qué?!
— Eres increíble
— Ay por favor si esas son las palabras que estabas buscando Lita no te hagas y estoy segura de que todo mundo aquí las pensó… bueno… todos menos el enano de Sammy, ese aún es muy puro.
— Y espero que siga con esa pureza intacta, así que eviten hacer comentarios de ese tipo frente a mi tesorito—Esta vez papa Kengi grito totalmente colorado a las chicas mientras en un rápido movimiento se había dirigido a su pequeño para taparle los oídos.
— Oye papi ¿Que es vieja verde? Cuando sea grande ¿También puedo ser un viejo verde como mi prima Haruka?... ¡¿Puedo hacerlo desde ahora?! —emocionado no dejaba de preguntar Sammy sin saber realmente lo que decía…
— ¡No! Tú no serás nada de eso, no les hagas caso a esas locas pervertidoras de menores. — declaró asustado papá Kengi sin dejar de fulminarlas con la mirada ante la divertida mirada de Ikuko y Serena.
— Y bien Seiya dinos ¿Qué te ha susurrado al oído Haruka? — la voz burlona de Yaten se escuchó entre todas provocando que la atención se concentrara nuevamente en él.
— N…na… nada que te incumba enano metiche
— Pues desde donde yo vi, sí que te dijo algo y al parecer fue algo muy…provocativo— Taiki esta vez habló.
— Y vaya que fue provocativo nada más basta con verle la cara. Míralo. Tiene la cara más roja que las nalgas de un mandril. — Kengi entre carcajadas soltó provocando que todos comenzaran a burlarse.
— Cuanta envidia Seiya hasta te lengüeteo y toda la cosa ¿Te ha gustado verdad? — con ojos entrecerrados y una sonrisa burlista Serena dijo mientras veía como el moreno cada vez más se ponía colorado.
— ¡Si te gusto! Tu expresión lo ha dicho todo, quien te hubiera visto.
— ¡Ya basta! ¿Quisieran dejar de estarme molestando? — completamente abochornado exclamó
— No — por inercia todos respondieron con burla
— Disfrutan mucho esto cierto — más que hacer una pregunta hizo una afirmación soltando un aire de resignación.
— Si — nuevamente respondieron todos al mismo tiempo
— Creo que serán unos días agobiantes y eternos.
— Vamos Seiya no te quejes, aún hay calzones y calcetines sucios esperando ansiosos ser lavados por tus seductoras y sensuales manos. — Taiki soltó sin más mientras abrazaba a su hermano y lo guiaba al cuarto de lavado.
— Los odio
— Claro que no. Tú nos amas con locura.
CONTINUARA...
