CAPITULO 8: "Un pequeño viaje al pasado" ~ "SEGUNDA PARTE"
Los días para Seiya habían sido bastante agotadores y vergonzosos. Y como no serlo si su casa se había convertido en un centro de espectáculos. Por la tarde, cuando todos han terminado sus actividades, los Tsukino y las amigas de Serena llegan a la casa de los Kou y se quedan a observar como Seiya cumplió con su castigo. Todo eran risas, burlas, tomas de pelo y videograbaciones que quedarían grabadas hasta la posteridad sin embargo, algo que tenía al joven un tanto preocupado era el hecho de no haber visto a Haruka desde aquella última vez en la que fue bastante atrevida. ¿A caso debería planear algo realmente vergonzoso para él? Es decir ¿Qué tan feo serio lo que tendría que hacer como para que esa rubia jodedora no se hubiera aparecido hasta ahora? ¿Lo torturaría como lo hancían en la edad media? Es más ¿Por qué pensaba tanto en ella? Desde que ella había salido por aquella puerta no había tenido sacársela de la cabeza, pero ¿Por qué? ¿Qué es lo que ella había hecho en él? Por más que intente olvidarse de ella no podría, ya hasta comenzar a sentirse presionado. No lograba entender porque Haruka había hecho cosas tan atrevidas y mucho menos lograba entender por qué su cuerpo había reaccionado de aquella forma. Se había sentido nervioso, un tanto asustado, feliz y hasta para su misma sorpresa ... ¿excitado? ¿Qué es lo que haría ahora? Será que quizás ... solo quizás ¿Estaba sobre exagerando las cosas? Si,
Con la mente aun confusa y teniendo un poco de incomodidad por la posición en la que se sentirá se removió en su cama buscando la comodidad que quería. Después de todo mañana podríamos enfrentarnos a la rubia y presente que sería un día bastante complicado, un día en el que tendría que tener suficientes energías para poder soportar lo suficiente, solo esperaba a aquellos sentimientos extraños que estaba sintiendo solo los nervios, solo esperaba que hubieran desaparecido conforme se acostumbraba a lo que tenía preparado la rubia porque de lo contrario se volvería loco.
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Las cosas que sucedieron aquella vez que no podríamos sacárselas de la cabeza, es decir, nunca en su vida había hecho algo como nuestro, el haber acosado de esa forma tan libidinosa al pelinegro le había provocado una extraña sensación, entre vergüenza, diversión y placer. De una u otra forma aquella sensación de tener poder sobre él le había agradado desde siempre, pero esta vez había sido diferente y no era un desagradable sino todo lo contrario, si antes le gustaba molestarle ahora le había extasiado y así como la droga provocativa adicción en el consumidor, Seiya y su actitud avergonzada, intimidada y sumisa le empezaba a provocar esa adicción tan extraña y ¿placentera? ¿Qué estaba pasando con ella? ¿Acaso se encontraría volviendo loca? No lo sabía con exactitud, era extrañamente confuso,
Desde que había visto a Seiya vestido de mujerzuela había algo que le habría gustado hacer ahora que estuviera prácticamente entre sus manos y ese momento ahora había llegado. Durante mucho tiempo lo había pensado con detenimiento su lado racional le decía que estaba mal lo que hacía, pero hizo a un lado esos pensamientos, después de todo ya había decidido hacer lo que fuera necesario para hacerlo sentir avergonzado sin importarle nada. Él la había ofendido y tenía que pagar caro por eso.
Haruka ahora estaba frente a la cama observando aquella prenda, la sonrisa que su cara reflejaba era monumental, estar frente a aquel "uniforme" que había comprado para el pelinegro le tenía bastante satisfecha y como no hacerlo si ya hasta se lo estaba imaginando. Al principio le había tomado bastante decidirse y no solo por la ropa que llevaría mientras estuviera como su "esclavo" sino porque le había dado un poco de vergüenza haber entrado así a ese lugar tan… "especial", no es como si a diario visitara aquellos lugares, no claro que no pero al haber pasado por ahí y al ver aquella ropa que tanto estaba buscando sus impulsos habían terminado por convencerla de entrar. Había ropa de todo tipo de estilos, de todo tipo de telas y de todo tipo de colores, todas bastante atrayentes, no entendía por qué al ver aquella prenda su corazón latió desbocado, no comprendía aun porque se sentía tan… "excitada" quizá y solo quizá era porque no estaba acostumbrada a ver aquello, pero sin duda alguna imaginarse al moreno con aquello le estaba empezando a calentar de una manera inimaginable, el sentirse así de atraída a Seiya, era raro, pero al final y por alguna extraña razón le estaba gustando sentir aquella sensación. Es decir, desde que se habían conocido ambos le había llamado la atención, le gustaba molestarlo, le gustaba mirarle en secreto mientras estaba distraído tocando sus instrumentos, practicando sin embargo ahora era diferente, un diferente que le asustaba pero a la vez le hipnotizaba de una forma inimaginable.
Pronto aquella atención que tenía puesta sobre aquella prenda se vio interrumpida por el sonido constante del timbre de la puerta de entrada, su rostro reflejo una sonrisa sincera al reconocer la forma en como tocaban, ya sabía quién estaría detrás de esa puerta, así que abandono aquella habitación de invitados y se dirigió a la puerta para abrirla.
— ¡Familia, amigos que milagro! Pasen, adelante, pónganse cómodos, deben estar muy cansados de su largo viaje y más con este calor ¿No quieren un refresco, un vaso de agua o tecito helado?
— Vaya Haruka... que... considerada — Rei sorprendida por aquel recibimiento fue la primera en hablar.
— ¿Pero qué dices? Si esta todo nublado y además vivimos a una cuadra de distancia ¿Te fumaste algo sobrina? — Kengi exclamó con intriga
— ¿Y a ti ahora que mosco te pico? — Ikuko pregunto extrañada mientras soltaba una risita.
— Sí. Como que estás más contenta hoy ¿No? O acaso ¿Es mi imaginación? — Yaten dijo mientras se rascaba la cabeza totalmente confundido.
— Para nada, ¿Cómo creen? Si así soy siempre
— Claro, cómo no, si tú siempre desbordas felicidad, es más eres la segunda madre Teresa de Calcuta ya casi, casi te canoniza el vaticano — soltó con sarcasmo Michiru mientras permanecía con los brazos cruzados y le veía con una ceja alzada.
— ¿Qué sigue ahora? ¿Paz mundial? — entre risas Ikuko preguntó divertida.
— Está bien, está bien, paren, ya entendí, lo admito. Si estoy de buenas— finalmente Haruka cedió con un ligero rubor en las mejillas.
— Yo creo que muy, muy de buenas ¿no?
— ¡Claro que esta de buenas! si se nota que le emociona solo hay que ver qué cara de tomate trae. Cómo no va a estar de buenas si hoy vera a su esclavo sexual.
— ¡Michiru!
— ¡¿Ay y ahora qué dije?! No se hagan si bien que hace unos momentos estaban apostando por ver cuándo y a qué hora seria que Haruka se violaría a Seiya. Mama Ikuko hasta trajo un gran bonche de condones de su reserva personal, al menos eso escuche decirle mientras platicaba con papa Kengi. Me pregunto ¿Que son los condones? — la pequeña no pudo evitar preguntar con curiosidad dejando a todos con la boca abierta.
— Vaya… ¿Que carajos les están enseñando a estas niñas ahora en la escuela? — Yaten sorprendido preguntó.
— Para ser una mocosa de nueve años está bastante bien informada ¿No lo creen? Miren nada más lo avergonzada que dejo a Haruka — declaró Taiki.
— Esta enana tiene talento para avergonzar a la gente, dejo sin habla a mi amada sobrina — Kengi burlista comentó mientras no dejaba de ver a Haruka quien estaba completamente colorada.
— Sabes tío Kengi no me importa que te burles de mi cara avergonzada — el rostro de Haruka empezó a surcar una risita burlona — eso es lo de menos ¿Sabes? — Continuó mientras no dejaba de ver sus uñas de lo más interesada. Como si tramara algo — yo que tu mejor me preocupaba por otras cosas — su mirada ahora maliciosa se posó sobre Kengi repentinamente, provocando en él un muy mal presentimiento.
— A que… ¿A qué te refieres? — con temor pregunto Ikuko.
— Muy fácil tía. — la rubia no pudo evitar soltar una risita algo tenebrosa—Solo digo, que no deberían de dejar con dudas a los más pequeños. Eso sería muy cruel de su parte ¿No creen? ¿Por qué no les explican a estas lindas angelitas los que son los condones mientras que yo voy a arreglar un pequeño asunto en mi habitación?
Haruka satisfecha con haber regresado la humillación y tratando de aparentar normalidad ingreso a su habitación mientras escuchaba a lo lejos la discusiones y burlas que Taiki y Yaten les hacían a los mayores.
— ¡Demonios! Nunca pensé que esas enanas vendrían también por acá, creo que tendré que cambiar mis planes malignos con respecto a la vestimenta de Seiya— Haruka después de haber cerrado la puerta soltó un suspiro en tono decepcionado mientras que sin dejar de caminar por la habitación se dirigía al armario para tomar un conjunto de ropa extra de las muchas que tenía guardadas ahí para después depositarlo sobre la cama.
— Ahora que lo pienso bien, conozco a esas enanas como la palma de mi mano— la rubia dijo con sabiduría mientras que con una de sus manos se tomaba la barbilla— Seguro que al ver este traje se aburrirán y se irán saliendo con una excusa barata, si son ciertas mis teorías entonces mis planes no se verán tan arruinados— finalmente una sonrisa de satisfacción surco nuevamente su rostro al mismo tiempo que se escuchaba como el timbre había sido tocado.
— Manos a la obra Haruka — fue lo último que se dijo la rubia antes de dejar finalmente aquella habitación.
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— Hermanito, creí que no te aparecerías por acá—Taiki con burla se dirigió a Seiya mientras le dejaba ingresar a la casa
— ¿Qué te hace creer que haría eso? — contraataco el pelinegro desafiante.
— Bueno… pensé que ya habías tenido suficiente trauma con Haruka coqueteándote, tocándote y lengüeteándote como depravada sexual. — Taiki soltó con burla mientras movía las cejas de arriba abajo sin dejar de sonreír al observar como el blanquecino color de su hermano se convertía en un rojo vivo.
— Ca…ca… ¡Cállate! Eso no va a volver a pasar— sin saber dónde esconder la cara de la vergüenza que se estaba cargando se defendía como podía.
— ¡¿A si?! — preguntó con interés
— S…Si— inseguro y aun avergonzado le respondió.
— Bueno eso ya lo veremos hermanito.
— ¡Seiya! Querido, pasa. Ya te habías tardado en llegar— una voz sarcástica y bastante conocida se hizo presente a espaldas del moreno provocándole molestia.
— Haruka. Que cariñosa amaneciste el día de hoy. Se me hace raro que no estés soltando veneno por la boca, seguro es porque te ordeñaron la ponzoña como a tus amigas las víboras verdad.
— Vaya parece que alguien amaneció de malas— comentó con total tranquilidad la rubia causando nerviosismo a su víctima— tranquilo Seiya, sé que te pongo nervioso, pero descuida prometo que seré gentil— finalizo con un guiño en el ojo.
— Ya escuchaste hermanito, no te sientas nervioso ya te prometió ser gentil— Taiki sin poder evitarlo imito burlonamente el guiño de Haruka mientras le daba la espalda a so avergonzado hermano
— Juro que un día de estos me vengaré
— Un día ya te darás tu gustito, pero mientras tanto tendrás que soportarme a mí así que deja de quejarte nenita y ve a vestirte. La ropa la deje ahí en el cuarto de invitados. Y para cerciorarme de que no hagas trampa ya le dejé indicado a Yaten que esté presente mientras te cambias
— ¡¿Qué estas drogada acaso?! No pienso mostrar mis carnes a mi hermano.
— No sabía que fueras tan pudoroso— esta vez papa Kengi intervino con burla provocando aún más el sonrojo de pelinegro.
— No soy pudoroso, lo que pasa es que no entiendo por qué ese enano tiene que estar presente.
— No entiendo por qué tanto drama, son hombres, hermanos, estoy seguro de que hasta se han bañado juntos ¿Que tienes tu que no tenga él?
— Un cuerpazo, por ejemplo
— no seas un llorón deja de poner escusas y cámbiate de una buena vez no tengo toda la tarde. He esperado por esto semanas. Así que deja de darle vueltas al asunto— esta vez Ikuko intervino molesta mientras literalmente lo llevo a empujones hasta la habitación dejando sorprendidos a los presentes.
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— Wow jamás había visto tan ansiosa a mama Ikuko. Aunque tomando en cuenta la vestimenta que traerás puesta dentro de poco no la juzgo.
— A que te refieres Yaten— el mayor preguntó curioso mientras se levantaba poco a poco del suelo.
— Bueno… porque no hechas un vistazo a lo que hay sobre la cama.
— ¿Un esmoquin? Esa loca ya está perdiendo su toque jodedor al parecer— el tono de burla que estaba utilizando el pelinegro mostraba cierto alivio, al parecer no iba a ser tan complicado como él lo había imaginado pero la carcajada que soltó Yaten le hizo temerse lo peor.
— Me pregunto por siempre eres tan confiado hermano.
— ¿Por qué dices eso?
— Por esto— el peli-pata con sumo cuidado se acercó a la cama para hacer a un lado el esmoquin dejando ver lo que había estado escondido a sus ojos.
— No me jodas…
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— No crees que ya se tardaron mucho allá adentro amor— Kengi se dirigió a su esposa tanto ansioso viendo el asentimiento de todos los presentes ante su pregunta acertada.
— Ahora que lo mencionas si, ya se tardaron un poco— nuevamente los presentes asintieron con la cabeza sin dejar de ver la puerta con insistencia.
— Presiento que Seiya está haciendo drama ahora mismo con Yaten por la ridícula vestimenta que seguramente Haruka escogió. — termino de completar Lita sin poder evitar dirigir la vista como todos los demás en Haruka quien parecía bastante tranquila sentada en aquel sillón individual con esa posición de brazos y piernas cruzados. Tan apacible que daba miedo.
— A mí no me vean así que no les diré nada. — la rubia de cabello corto contesto divertida.
— ¡Que cruel eres Haruka! ¿Acaso no le dirás nada a tu prima favorita? ¿Es que ya no confías en mí? ¿Ya no me quieres Haru? — Serena quien siempre se destacaba por hacer doblegar la firmeza de la mayoría con aquella mirada aparentemente "inocente" trato de persuadirle para obtener algo de información, no obstante, sus esfuerzos y chantajes fueron en vano esta vez.
— Mocosa del demonio, ni creas que volveré a caer en tus jueguitos, aunque me pongas esa carita de perrito atropellado no te diré nada pequeña hobbit manipuladora— con los ojos entrecerrados y con un tono burlón Haruka contraataco.
— ¡Que cruel eres conmigo! Tan solo son unos centímetros de diferencia.
— ¿Tan solo unos centímetros? Hija yo a tu edad alcanzaba el timbre de la puerta y tu ni de puntitas puedes alcanzarlo.
— ¡Mama!
— ¡Ikuko! No molestes a la pulga
— ¡papa! — serena nuevamente protesto colorada— ¡ja, ja, ja, ja!
— Perdona hija solo quería defenderte, pero es que… se me salieron las verdades.
— Mejor ni me ayudes, sola me defiendo mejor.
Tras aquellas últimas palabras pronunciadas entre mohines todos los presentes no pudieron evitar soltar tremendas carcajadas, después de todo Haruka había jugado bien su movida. Desviar el tema de conversación para no ser interrogada había sido la mejor decisión, sin embargo, el sonido de la manija de aquella habitación de donde habían estado los menores de los Kou les hizo callar y fijar sus miradas atentamente hacia aquella dirección, todo parecía estar en cámara lenta, la manija cedió por completo escuchándose un claro "clic" seguido de un rechinido de aquellas bisagras un tanto oxidadas.
La puerta finalmente se abrió y una sonrisa peculiar en el rostro de la corredora se asomó al ver como todos se quedaban con la boca abierta. Aquello no había sido lo que habían esperado.
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— ¡¿Qué?! ¡Tanto drama para esto! —se quejó Michiru con fastidio.
— Yo pensaba que sería más vergonzoso— un tono de decepción esta vez salió de Serena
— Pensé que Haruka se iba a superarse esta vez, pero…
— Está perdiendo el toque.
— Lo que pasa es que ustedes son unas pequeñas enanas maniacas.
— Siendo sinceros yo también pensé que harías algo loco para ridiculizar Seiya, pero veo que me equivoque.
— Pues no se ustedes, pero creo que mejor las chicas y yo nos vamos a terminar un trabajo escolar que nos dejaron— nuevamente serena hizo uso de la palabra interrumpiendo
— ¡¿Qué?! Pero si no nos dejaron nada— La más indiscreta de todas había hablado.
— ¡Que si nos dejaron Michiru! — entre dientes la rubia hablaba sin dejar de pellizcar a la acuamarin mientras su fuerte mirada le amenazaba— ¡Acuérdate!
— ¡Auch, auch, auch! ¡suelta serena, suelta! ¡Creo que ya me acorde!
— ¿Cómo que creo?
— ¡Dios! ¡Si, si! ¡ya me acorde! ¡ya me acorde!
— "Auch" creo que la pobre de Michiru ahora tendrá que cambiar su nombre a Dumbo
— Hija creo que ahora si te pasaste un poco
— Un poco creo que se quedó con mis orejas en la mano
— Cállate
— Auch
— Pues no se tu pero ahora las tienes como la nariz de Rodolfo el reno
— Es verdad. Ahora se le unirá a Rodolfo para jalar los trineos y volará con sus orejotas.
— Ya cállense todos y tu Michiru más te vale apresurarte si no quieres que de verdad te ampute las orejas
— Muy bien ya que se han marchado esas diablillas creo que debemos comprobar la mercancía.
— Ni que fuera un esclavo en venta
— Pues prácticamente eres su esclavo hermanito tiene todo el derecho
— Como puedes decirme algo así. Se supone que debes defender a los inocentes de los abusos Taiki
— Ahora no estoy disponible ahora no soy policía soy tu hermano.
— A mira que conveniente
— Este video será la del momento espera a que lo suba a internet
— Maldito gnomo de Jardín solo espera que mi venganza será buena cuando todo esto acabe.
— Pues mientras eso llega a pasar yo seguiré grabando así que te aguantas.
— Bien porque no mejor en lugar de estar discutiendo pasamos a lo más interesante.
— Pero sobrina que de interesante tiene ver a un pingüino, para eso mejor me voy al zoológico
— Tío Kengi que poco me conoces
— Supieran lo que trae puesto Seiya
— Yaten estas grabando esto
— Claro que, si Haruka tengo la toma perfecta, la batería de la cámara está cargada y con mucho espacio en la memoria para grabar.
— Bien...—
La rubia con determinación en la mirada y con una sonrisita de satisfacción por ver a su víctima intimidada se fue acercando a Seiya, podía oler el nerviosismo de este a kilómetros, camino alrededor de él mirándole de pies a cabeza, provocando que la ansiedad aumentara. Finalmente se detuvo detrás de él viendo como todos estaban atentos a lo que ella haría a continuación. Lo tomo de los hombros acerco su boca al oído del pelinegro y entre susurros le dijo con voz sensual "muero por ver lo que traes debajo de ese elegante traje corazón". A continuación, sus manos fueron descendiendo por aquel musculoso cuerpo a propósito, tomo con firmeza la elegante ropa y con fuerza tiro de ella haciendo que esta se desprendiera de su cuerpo con facilidad. Lo que había debajo de ella dejo atónitos a los presentes a excepción Haruka y de Yaten quienes estaban realmente divertidos con la expresión tan avergonzada que traía el pobre de Seiya.
Ahí estaba él. De pie. Frente a todos. Con la única prenda que traía puesta y completamente avergonzado. Los demás presentes por su parte seguían con la boca completamente abierta al ver lo que sus ojos presenciaban. A un Seiya semidesnudo, en su cuello traía tan solo el corbatín del esmoquin, en sus manos los puños de la camisa y finalmente lo único que tapaba su masculinidad era una tanga de seda la cual de la parte de frente tenía un estampado que simulaba un traje de esmoquin mientras que en la parte trasera solo un trozo de hilo se perdía de entre los pliegues de su voluptuoso trasero.
Yaten completamente emocionado no dejaba de grabar de todos los ángulos posibles mostrando las vergüenzas de su pobre hermano y Haruka no podía evitar mirarle con lujuria mordiéndose el labio con ansiedad.
Después de haber estado mirándolo por unos segundos aun estupefactos Ikuko no pudo evitar surcar una sonrisita traviesa en su rostro, esa sonrisa por un momento le recordó a serena cuando ella hacía de las suyas, sin duda alguna ahora Seiya ya sabía de quien lo había heredado, al ver aquellas miradas sobre el no pudo evitar sentir vergüenza y con sus manos intentaba inútilmente taparse la parte descubierta de su cuerpo.
— ¡Pero que trasero! — exclamo Kengi burlista al mismo tiempo que empezaba a reír estrepitosamente junto con los demás.
— Sí que valió la pena venir a ver esto, como hubiera querido que Kengi tuviera ese monumental trasero, lástima que este más plano que una tabla.
— ¡Ikuko! — escandalizado y completamente rojo de la vergüenza Kengi exclamo indignado.
— Ya, ya, ya. Cariño sabes que estoy bromeando, yo amo todo de ti incluso tus pompis inexistentes y arrugadas como pasitas — sin un atisbo de vergüenza la esposa de Kengi soltó aquello mientras se acercaba a su esposo y lo abrazaba de manera protectora.
— ¡Ikuko por favor!
— Ja, ja, ja, ja, ja — las sonoras carcajadas de Taiki finalmente rompieron en un estallido por aquella información tan reveladora siendo sin lugar a duda seguido por los demás presentes incluyendo a Seiya quien a pesar de la vergüenza que traía no pudo evitar reír con las ocurrencias de aquella pareja.
— ¡Ikuko ya me exhibiste!
— Ay perdón cariño es que se me salieron las verdades sin querer.
— Mejor ya no me ayudes — con lágrimas retenidas por el orgullo y haciendo pucheros el pobre de Kengi termino de hablar esperando a que los demás terminaran de burlarse.
— Tío si te sirve de algo, he oído que haciendo sentadillas las nalgas se agrandan.
Aquellas risas tremendas poco a poco se fueron desvaneciendo, dando paso a la fuerte realidad nuevamente, sus ojos un tanto cansados parpadearon un par de veces y de manera inconsciente soltó un suspiro mientras veía de reojo a su esposa. Su rostro antes jovial, lleno de vida, ahora se notaba sin una pisca de alegría, Haruka traía ojeras y sobre estas ojeras la irritación por tanta lagrima derramada, había dejado un tono rojizo en sus ojos al igual que su nariz. Definitivamente había sido un golpe duro para ambos, pero mucho más para Haruka quien antes de haber tenido a sus actuales hijos ya había perdido a un bebé, ahora aquel dolor que antes había experimentado, aquel dolor que creía haber enterrado, regresaba de golpe y con mucho más intensidad al saber que no solo había perdido un hijo si no que habían sido dos.
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— ¡Papi, papi mira!
Las pequeñas voces agitadas de sus pequeños seguidos de aquellos pasitos apresurados por un momento lograron sacar al pelinegro de sus pensamientos.
— ¡Papito, papito mira, Selene y yo nos hemos encontrado unos calzones de luchador de sumo! —Damián, hermano de Selene, gritaba emocionado mientras no dejaba de agitar la prenda en el aire.
— ¡De dónde sacaron eso! — escandalizado y completamente rojo Seiya se incorporó abruptamente, sin darse cuenta que Haruka había despertado con los gritos de sus hijos y estaba presenciando todo.
— Es nuestro tesoro— Selene dijo sin más tomando una pose triunfal.
— ¡¿Como que tesoro?!
— Si es que estábamos jugando a los piratas y se nos ocurrió que aquella caja que esconde mamá en tu armario sería un buen cofre del tesoro — aportó Damián.
— ¡Pero si eso estaba bajo llave! ¡¿Cómo es que lo abrieron?! — escandalizado se llevó las manos hacia la cabeza.
— Papito te diríamos como la abrimos, pero un buen pirata no revela sus secretos —aclaro la niña cruzada de brazos, mientras Haruka retenía las risas.
— Pero ya no seremos piratas… ¡Ahora jugaremos a que somos luchadores de sumo!
— ¡Si!.
Damián con aquel entusiasmo que lo caracterizaba nuevamente salió corriendo por la casa seguido por su eufórica hermanita agitando la prenda al aire como si de una bandera nacional se tratase.
— Esperen, vuelvan acá, esos no son calzones de sumo — Alarmado y sin saber que hacer Seiya salió corriendo tras aquellos dos pequeños torbellinos mientras que su esposa sin poder soportarlo empezó a reír su parar.
Definitivamente, la rubia haría lo que fuera, por encontrar a su otro bebé, no se rendiría tan fácil, que Dios se apiadara de las almas de personas que le arrebataron lo que más quería por que sin duda alguna los buscaría hasta por debajo de las piedras si eran necesarias.
CONTINUARA ...
