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¡Hola! Gracias por darte la oportunidad de leer esta historia, por los reviews, los favs, y los follows. "Ni Altares Ni Relicarios" y "Agridulce" son mis primeros fanfics de HA! Y me alivia que les haya gustado hasta ahora.
Hey Arnold! y sus personajes le pertenecen a Craig Bartlett y Nickelodeon.
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Capítulo 3. La intuición de Brainy
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Arnold Shortman.
Era casi imposible no notar al rubio con peculiar forma de cabeza. El enano con cabeza de balón, como Helga le llamaba en su cabeza, se encontraba enfrente de ella, mientras se abrazaba las rodillas y tenía una expresión de horror en su rostro.
Jamás se hubiese imaginado que él la estuviera espiando.
Había escuchado a Harold burlarse de él, o más específicamente, de cómo su larga camisa de cuadros parecía una falda debajo de ese sweater tan anticuado suyo. Sin embargo, Arnold Shortman era demasiado maduro para su edad. Con tan solo nueve años, sabía muy bien quién era y no se dejaba amilanar por ningún comentario ofensivo. Aquello era algo que Helga admiraba, ella misma había llegado a poseer esa cualidad con el paso del tiempo; sin embargo, parecía que aquello era parte de la personalidad del rubio. Podía llegar a ser envidiable, en ciertos aspectos.
Arnold era una de esas personas que siempre estaban, de alguna manera, siempre presente. No cruzaban palabra entre ellos casi nunca, a pesar de sentarse cerca en clase. No obstante, su presencia o la falta de ella en raras ocasiones, podía ser algo que ella podría percibir con facilidad.
En ese segundo le llegaban a la cabeza un par de veces que habían cruzado palabras por algunos lápices que uno de ellos no tenía, o para pedir hoja de algún cuaderno para hacer una práctica improvisada. Y ahora que lo pensaba más detenidamente, lo había pillado viéndola una que otra vez en clase. Raro…
Helga sabía que Arnold no era como los otros chicos del colegio.
Para empezar, la crianza que recibió había sido por sus abuelos. Recordó fugazmente cuando Harold había soltado un comentario desagradable sobre la ausencia de los padres de Arnold en una de las festividades del día de las madres. Al ver la cara que puso el rubio, supo que ese era un asunto delicado. Los demás se burlaron y Helga fue la responsable en hacer que la bulla cesara. La pequeña rubia, que tenía siete años en ese entonces, inició una pelea verbal con éste.
Al fin todo acabó con Harold recibiendo un duro puñetazo en la mejilla y Helga ganándose como castigo limpiar el salón después de la celebración, una reñida por la madre de Harold, y una mirada de decepción de propia su madre. Como si le importara a ese punto lo que su madre pensara.
Recordaba como un Arnold se le acercaba mientras ella limpiaba el salón, y la ayudaba a limpiar silenciosamente. Entonces, él le susurró un "gracias" y ella asintió haciéndole saber que había escuchado. Aquello fue interrumpido por Miriam, quien terminaba uno de sus famosos batidos en su termo, para llevarse a su hija menor.
Y así, tan pronto como todo había empezado, terminó.
—¿Y bien? ¿Qué se supone que haces? ¿Me estás espiando?
Siempre acostumbrada a usar siempre su voz indiferente y pausada, pero aun así conservando su tono amenazador. Si Arnold hubiese hecho contacto visual con Helga, quizás hubiese podido encontrar el pequeño brillo de curiosidad reflejado en sus ojos azules.
Lo levantó bruscamente del brazo, obligándolo a reincorporarse. Ella era más alta que él, y el hecho de que Arnold se estuviera encogiendo del miedo solo aportaba a que la situación fuese aún más penosa a ojos de ella.
Pero la duda real aquí era, ¿qué era lo que hacía Arnold Shortman escondido afuera de su casa? Sí, ella quería la respuesta a esa pregunta. Después de un minuto de puro silencio, ella suspiró pesadamente. Ella no era la persona más paciente del mundo, eso era un hecho.
—Te. Hice. Una. Pregunta. — Helga habló pausadamente cada palabra, aumentando su tono áspero cada vez más.
—Y-Yo… er, verás…
Pero no pudo alcanzar a terminar de formular la oración que ni siquiera sabía cómo continuar, pues la tapa del otro basurero empezó a moverse. Tanto Helga como Arnold retrocedieron rápidamente, sin despegar los ojos del basurero que estaba al lado del que estaba sin tapa.
Entonces la tapa de éste también cayó al suelo, y pudieron ver como una cara familiar se elevaba, junto con ese jadeo familiar.
—¿Brainy? — Tanto Helga como Arnold lo miraban como si le hubiese salido otra cabeza.
—Eh… — Brainy les ofreció una sonrisa nerviosa, seguida de jadeos ruidosos que parecían repetirse en un patrón. Aquello era el colmo.
El cerebro de Helga trabajó rápido en encontrar una respuesta lógica a estas dos preguntas que ahora su cabeza formulaba con desesperación. Entonces un foco se prendió en el cerebro de la niña de nueve años.
Su más lógica teoría era la siguiente.
Brainy, que lo había encontrado en más de diez ocasiones siguiéndola e intentando escuchar conversaciones privadas que tenía con Phoebe, la había seguido a su casa esta vez. Pero su plan de pasar desapercibido había fallado, pues Arnold lo había pillado en el acto. Arnold era conocido por meterse en la vida privada de los demás e intentar orientarlos a tomar buenas decisiones. Arnold seguramente la había intentado hablar a Brainy de aquello, y lo había seguido hasta el final para hacerlo desistir de acosar a su compañera de clase. Lamentablemente, Brainy no le dio la hora del día y siguió con su plan. Entonces, Brainy se habría escondido y Arnold también, sin embargo, el último no habría contado con la misma suerte, y había sido atrapado. Y ahí estaban.
Conocía lo suficiente de Arnold como para saber que no iba a delatar a Brainy. Sin embargo, sabía que ella podía hacer al culpable confesar.
—Brainy, ¿Arnold te intentó hacer desistir de seguirme hasta mi casa, no es así?
Los ojos de Arnold se abrieron tan grandes, que parecía que iban a salir de su cara en cualquier momento. Helga, convencida de su teoría, siguió.
—Brainy —Helga posó una mano en el hombro de éste suavemente, pero continuaba hablando, portando una mirada dura—. No puedes seguir siguiéndome siempre que puedas.
"O acosándome cada que te me cruces en el camino", se corrigió ella mentalmente. Era un poco más paciente con él, pues sabía que Brainy tenía algún tipo de condición y ella no era un monstruo como para tratarlo con hostilidad. Por lo menos, no con tanta.
Arnold soltó un jadeo, quiso hablar. Realmente quiso, pero las palabras no salían de su boca. ¿Tanto le importaba que su imagen no cambiara ante Helga que iba a dejar que ella culpase a Brainy, quien no tenía nada que ver? Sí, que Brainy la siguiera estaba mal, sobre todo al enterarse que no era la primera vez. Pero nada de eso importaba, esta era su culpa y tenía que confesar.
Brainy posó una mano en el hombro de Arnold, como presintiendo lo que iba a hacer. Arnold lo vio negar con la cabeza. ¿No? ¿Él quiere dejar que Helga piense que era su culpa, cuando no lo era?
Entonces el cerebro de Arnold empezó a maquinear un montón de preguntas. ¿Desde cuándo Brainy seguía a Helga? ¿Cuándo ella se había dado cuenta? ¿Por qué la seguía?
La voz de Helga lo trajo de vuelta a la tierra.
—Váyanse a sus casas antes de que me arrepienta de dejarlos ir ilesos.
—¡No, espera, Helga!
Helga se volteó y observó al rubio, mientras lo miraba con cansancio. ¿Es que no podían dejarla en paz? Ella no era paciente por naturaleza.
Arnold parpadeó. No quería que se vaya aún, quería hablarle. Pero realmente ahora que las palabras habían salido de su boca antes de que las pudiese reprimir, no sabía qué hacer. Decidió que sus instintos lo guiaran.
—Uhm… Quería agradecerte por lo de Edmund…
Ahora era el turno de Helga de parpadear en confusión. ¿Por qué traería el tema a bordo después de tres días de lo ocurrido? Al ver los ojos de Arnold, o más bien como la miraba, supo que había malinterpretado sus acciones.
—No lo hice por ti, cabeza de balón —le aclaró, frunciendo el ceño—. Simplemente me enferma que venga una persona más fuerte que los demás y tome provecho de ellos.
Le enfermaba la gente como su padre.
Y dicho esto, entró a su casa. Vacía, como siempre. Suspiró y subió al segundo piso para encerrarse en su cuarto. Sabía que no había comida, no había por qué molestarse en chequear.
Helga se echó en su cama y se tomó el tiempo de analizar un poco más profundamente su actuar. Esa era la razón real de la cual había intervenido, realmente. Le hacía recordar tanto a Bob y eso le dejaba un mal sabor en la boca.
Odiaba su vida.
Cerró los ojos y decidió dormir, para hacer que las horas pasen y quizás, con un poco de suerte, no vuelva a despertar jamás.
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Arnold se quedo contemplando la puerta por la cual Helga había desaparecido. No era que esperaba que Helga hubiese dicho que hizo lo que hizo para salvarlo, porque sabía que eso hubiese sido una mentira. Pero tampoco se esperaba aquella respuesta.
Un jadeo lo distrajo y entonces Arnold recordó que no se encontraba solo.
Ahí, a su lado, estaba Brainy. Todas las preguntas que su cabeza había maquineado volvieron a salir a flote.
—Brainy, ¿por qué sigues a Helga? —Fue directo al grano, quería saber la respuesta ya.
—¿Por qué… lo hiciste… tú? —contraatacó entre jadeos.
Arnold frunció el ceño. Él no sabía que responder, ¿por qué Helga le parecía interesante? Era la única respuesta coherente que su cerebro formulaba. Brainy, como leyendo sus pensamientos, se adelantó.
—No es… porque… me parezca interesante… que la sigo…
—¿Entonces por qué lo haces?
Lo vio sonreír con satisfacción y Arnold contuvo las ganas de rodear los ojos.
—Por la… misma razón que la tuya… Es tu… trabajo… descubrirlo…
Arnold soltó un bufido. Eso no había sido de ayuda. Es más, se sentía más confundido si era posible aquello.
—¿Desde cuándo lo haces?
No tuvo respuesta, Brainy simplemente negó con la cabeza. Arnold supo que no tendría respuesta, pero entonces preguntó lo que intuyó que si podía responder.
—¿Por qué me encubriste? —preguntó sintiendo un poco de vergüenza, no estaba orgulloso de su actuar—. Sabes que no era verdad que te hubiese intentado detener de espiar a Helga…
Vio el rostro de Brainy pensar en las exactas palabras que podía decirle. ¿Por qué se lo pensaba tanto? Era una simple pregunta.
—Ella… Te necesita… — soltó vagamente, siendo cuidadoso con sus palabras — Creo que tú… Puedes ayudarla…
—¿Cómo? ¿Qué le sucede? ¿En qué la podría ayudar? ¿Por qué yo?
Brainy negó nuevamente, y decidió dejar a Arnold con la palabra en la boca. El rubio no lo detuvo, simplemente se quedó parado viendo como Brainy se iba.
No podía responder ninguna de esas preguntas sin revelar lo de Helga. Exponerla era lo que menos quería, entendía el motivo por el cual ella lo mantenía en secreto. Era algo que ella tenía que revelarles a las personas, no descubrir sin su consentimiento. Brainy sabía que Helga jamás tendría sentimientos hacia él, pero el ver la mirada de curiosidad de ella al descubrir al rubio supo que podría haber algo ahí. La forma de actuar al descubrir a los dos chicos había sido completamente diferente. Cuando Helga lo descubrió, amenazó con golpearlo y le insultó. En cambio, con Arnold, había actuado diferente. Se dio cuenta que ella le tenía en alta estima, por eso se había mostrado asombrada. La reputación de Arnold también lo apoyaba en ese aspecto.
Y por supuesto, el asimilar que Arnold estaba siguiendo a Helga en secreto, lo hizo pensar que a él no le era indiferente ella. Podían corresponderse.
Solo esperaba que todo terminara bien. Quería que la rubia fuera feliz.
Ella lo merecía más que nadie. Brainy sabía eso más que ninguna otra persona.
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N/A: Lamento que el capítulo fuera tan corto, les prometo que el próximo estará será más extenso. Se aprecian las sugerencias y críticas.
Por cierto, Cambié la categoría, quería informarles. Ahora es Romance/Misterio. Y se preguntarán por qué seguramente.
Bueno, he decidido que la historia va a tomar un rumbo un poco diferente de lo que tenía planeado. ¿Por qué misterio? Por la familia de Helga. Todo tendrá sentido con el transcurso de los capítulos. Verán que ella es un poco diferente, pero eso es por los sucesos que tuvo que afrontar. Es mi versión de como sería Helga si la situación en su hogar cambiaría. Es el trabajo de Arnold desenmascararla, descubrir el por qué Helga es como es y aceptarla.
No se olviden de dejar un review.
Gracias.
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