Stepmom's Recipe

By: Vainiella


Capítulo 2

"Parámetros"


Lo malo de ser adicta al trabajo es que nunca tienes tiempo para darte un día libre. Toda tu agenda está siempre ocupada debido a que necesitas que sea así, después de todo es una adicción, ya que para Mimi eso es algo bueno. Es decir, aquello significaba tiempo productivo, y tiempo productivo significaba dinero y, bueno, dinero significaba estabilidad.

Pero demonios, hoy no estaba en condiciones ni para asomar la nariz en el pasillo.

Su cabeza le palpitaba, mucho, y las náuseas no se iban por más que se concentrara en no pensar en ello, incluso con el estómago vacío dado que apenas puso un pie en el apartamento corrió al baño a vomitar. Dos veces.

El tequila nunca fue un buen trago para ella, y mucho menos con tantas cervezas encima.

Con fatiga, se dio la vuelta en la cama, notando entonces a Antoinette sentada en el umbral sin dejar de mirarla.

-¿Qué no podías haber ladrado un poco antes?- le dijo de mala gana, refiriéndose a cierto suceso en la noche anterior, para luego ocultarse bajo el cubrecama como si pudiera ocultarse de los recuerdos.

Bien, admitía que anoche estaba ligeramente borracha -¿Ligeramente?- y también admitía que Yamato Ishida, aquel ogro malasangre con cierta bipolaridad, no era tan ogro como creía… Después de todo se dispuso a llevarla a su casa e incluso acompañarla hasta la puerta de su apartamento, ¿Y cómo olvidar la disculpa por haber sido tan grosero?

Mimi estaba completamente segura de que él no intentó nada, ni un coqueteo… Pero de todas maneras sucedió.

Al tropezar y ser atrapada por los brazos de aquel hombre ella no pudo evitar sentirse un tanto extraña, como vulnerable y protegida al mismo tiempo. Además, la rodeó con tal delicadeza que hizo que se le pusiera la piel de gallina. Por supuesto que no pensaba besarlo, en lo absoluto, pero al mirarlo a los ojos y sentir como la atravesaban aquellos zafiros fue inevitable sucumbir a sus emociones. Olía delicioso, ¡Delicioso! Fue entonces que Mimi recordó lo agradable que era estar entre los brazos de un hombre, lo que la conllevó a recordar su inminente soledad…

Sus amigos tenían razón, era una mojigata, ¿En qué momento se había vuelto alérgica al contacto masculino?

¿Cómo es posible que se haya perdido algo tan maravilloso como sentir las manos de ese hombre recorriendo su cuerpo con deseo y besándola con aquel ímpetu?

¡Y que beso, señores!

Bien pudo haber sido la adrenalina por hacer algo indebido, o quizás esa soledad abrumadora que necesitaba ahogar cuanto antes, sea lo que sea, fue el combustible perfecto para que aquel beso fuera salvaje, sensual, mágico… Haciendo que todo su cuerpo reaccionara.

No obstante, apenas Antoinette ladró y acabó con aquel momento tan pasional, Mimi volvió a la realidad. Y entonces lo miró un poco más lúcida, todavía un poco atontada por el deseo, y notando un anillo en el dedo anular del hombre que le quitó el aliento.

Un anillo que había pasado por alto, porque estaba borracha… Y era una estúpida.

¡Había besado a un hombre casado y con una familia feliz! Y que muy posiblemente sería su cliente.

Y tal como aparecieron aquellas llamas que quemaron sus sentidos hasta el punto de que perdiera la cordura, esas mismas llamas se extinguieron con aquel terrible descubrimiento. Lo único que pudo hacer fue despedirse torpemente para luego encerrarse… Y correr al baño para vomitar.

Tan estúpida…

Empezó a sonar su teléfono, regresándola a la realidad, el cual intentó ignorar dándole la espalda. Obviamente, quien sea que sea, era insistente, justo cuando Mimi no estaba en condiciones para hablar. Pero entonces escuchó el timbre de su casa, y junto con los ladridos de Antoinette ya no podría seguir acostada. No tenía idea de quien podría ser, pero a juzgar por la hora tenía la ligera sospecha de que podría ser Miyako, o Taichi.

Al notar en la pantalla la llamada perdida de Taichi junto con un mensaje de texto en el que decía que abriera la puerta fue entonces que Mimi se sentó, dispuesta a levantarse.

Hoy rodarían cabezas. Porque si no fuera por culpa de ellos lo de anoche no hubiese pasado.

Caminó con paso decidido a pesar del dolor de cabeza y las náuseas. Al llegar a la puerta la abrió sin poder controlar el enfado para revelar a un despreocupado moreno y una sonriente pelimorada con una bolsita de papel con bagels y café en mano mirando a la castaña con picardía.

-Me parece que alguien fue una perra anoche- se burló su amigo, enarcando una ceja.

Mirándolos con profundo odio, los jaló para que entraran al apartamento, cerrando la puerta tras de sí bruscamente para luego encararlos.

-Tú, engendro del demonio, ¡Devuélveme mi cartera!

El moreno puso los ojos en blanco, tendiéndosela.

-¿Cómo se les ocurre dejarme incomunicada y sin cartera en un jodido bar a las 10 de la noche?

-A esa hora mi abuela se va a dormir.

-¡Hablo en serio, Miyako!

-Calma, tigresa, ¿Es que la revolcada que te dieron anoche no te sirvió?

-No hubo ni una jodida revolcada- bufó la castaña, dejando la cartera sobre el sofá para luego arrebatarle el café a su amiga –Algunas mujeres no necesitamos ser unas perras todo el tiempo.

-Ouch.

-Calma, Mimi, ¿Qué pasó con el rubio bonito?- preguntó Taichi sentándose donde la castaña había tirado la cartera.

-No pasó nada, le pedí que me ayudara a engañarlos- Antoinette no dejaba de dar vueltas a su alrededor, ladrando de vez en cuando a los chicos cuando estos intentaban llamar su atención. Mimi la miró con molestia –¡Cállate!- le chilló al pobre ser, que se ocultó tras las piernas de Miyako -Yo simplemente quería tener una velada tranquila… Pero no, ustedes, mis amigos, deliberadamente decidieron dejarme sola como una jodida indigente sin dinero y sin cartera, ¡Que si no fuera por el hermano del rubio bonito no hubiese llegado a mi casa viva!

-¿Te quedaste sin batería?

-¿El hermano?- continuó el moreno, ambos chicos mirándose curiosos entre ellos un segundo.

-Sí, quien, ¡Sorpresa! Es el dueño de La Masserie. Y por supuesto seguía con aquel estúpido bicho picándole el trasero porque se volvió a comportar como un imbécil.

-¡Hablas del idiota sexy de ayer!

-¡Sí, de ese mismo hablo, y que por culpa de ustedes tendré que diseñarle el restaurant!

-Bueno, Mimi, pero eso es bueno, ¿No?

Mimi cerró los ojos con fuerza, sentándose bruscamente en el sofá mientras seguía ignorando olímpicamente al Schnauzer, presionando su frente para controlar el dolor de cabeza.

-No cuando lo besas como una perra y luego te arrepientes completamente de ello.

-¡¿Lo besaste?!

-Mi alma.

-Basta los dos- les gruñó –Estaba borracha y no sabía lo que hacía. Sigo sin poder procesarlo.

-¿Tan malo fue?

Mimi sintió un cosquilleo entre sus piernas y un repentino calor en sus orejas.

No, fue un buen beso, uno MUY bueno.

-E-Ese no es el problema- avergonzada consigo misma.

-¿Entonces cuál es? Tienes que reconocer que es muy guapo- insistió Taichi –Además, suena a algo así como el destino, ¿No? Es decir, es el hermano del chico que te elegimos.

-Y ahora me voy a casar y seremos felices para siempre- dijo sarcásticamente la castaña -¡Para que sepan, está casado! Tenía el anillo puesto, y tiene hijos.

-Oh-oh.

Y finalmente los tres se quedaron callados.

Mimi suspiró, sintiéndose profundamente mal consigo misma.

-Sea lo que sea,- continuó –No quiero que vuelvan a meterse en mi vida amorosa de nuevo, ni que se vuelva a repetir algo como lo de anoche. Fue humillante.

-Hey, pequeña- Taichi se aproximó a la castaña, dándole unas ligeras palmaditas en los hombros –Perdona, no era nuestra intención que pasaras por todo ese desastre, cariño. Solo queríamos que te divirtieras.

-¿Él que hizo cuando lo besaste? ¿Respondió el beso?

Mimi miró el suelo, sonrojándose.

-Oh Dios- soltó de pronto Taichi –Por tu cara sí que lo respondió, ¿Fue solo un beso o…?

-¡Solo nos besamos! Antoinette nos interrumpió justo a tiempo, y fue entonces que noté el anillo… Apenas lo vi le cerré la puerta en la cara. Fue vergonzoso- suspiró –Ahora no sé qué va a ser más humillante, que ese hombre me diga que está casado y por lo tanto lamenta lo que ocurrió, o que le haya gustado y quiera más.

-Mierda.

-Y si… ¿Y si le dices tú primero que no estabas consciente de tus actos anoche y que fue un completo error?- dijo de pronto Inoue -Que agradeces su gesto por ayudarte, y que como agradecimiento diseñarás el restaurant, como si nada hubiese pasado. Sé seca con él, de esa forma le cortarás las alas rápidamente si llega con una idea equivocada contigo.

Mimi miró a Miyako. El hecho que le recordara que muy posiblemente trabajen para él hizo que se le retorciera el estómago, pero no es mal plan lo que dijo su amiga. De esa forma no perderá un cliente importante, en caso de que él esté realmente interesado en contratarla.

Mientras tanto Antoinette seguía ladrando. Mimi no pudo más y chilló.

-Venga, que la pobre no te ha hecho nada- le recriminó dulcemente Taichi -¿Ya la bajaste?

-¿Te parece que estoy en condiciones para preocuparme si la mascota de mi mamá quiere cagar?

-Agradece que tiene la decencia de no cagarte el apartamento- negó Miyako con la cabeza, para luego agacharse para acariciar a Antoinette -¿Verdad que eres buena? Sí, sí, ¿Quién es una buena chica? ¿Quién evitó que mi jefa follara con un hombre casado?

-¡Miyako!

-Yo debo irme- dijo Tai mirando su reloj –Tengo que ir a la oficina a buscar la maqueta.

-Yo bajaré a esta pobre criatura, y tú- señalando a Mimi –Será mejor que te des un baño, ¿Vale? Iré al Central Park con Antoinette durante mi hora de almuerzo, así te calmas un poco.

Pero la castaña dudaba que eso fuera posible en esos momentos.


Yamato miró la bolsa de papel que reposaba en el asiento del copiloto, sintiéndose repentinamente nervioso. Por insistencia de su hermano, una vez más, había ido a la oficina de Tachikawa para zanjar el negocio. Al principio iban a ir juntos, pero Matt le dijo que prefería ir solo, y de esa forma Tk podría encargarse de buscar a los chicos cuando salgan del colegio, quien nunca dejaba de ser ese superhéroe improvisado que debido a su trabajo-desde-casa podía cuidar a los niños sin problemas.

Y de esa forma podría hablar a solas con Mimi, porque luego de lo ocurrido en la noche anterior era justa y necesaria una charla al respecto, y por supuesto Takeru no podía enterarse de lo ocurrido.

Un patán lo ignoraría por completo y fingiría demencia con tal de evitar cualquier tipo de drama. Y por más idiota que pueda ser Yamato a veces nunca se catalogaría como un patán. Sabía que cuando una mujer se entregaba de esa forma lo más correcto sería hablar con ella, como adultos, y en su caso aclarar que lo ocurrido no puede pasar nuevamente, mucho menos cuando trabajarían juntos.

La incógnita era, ¿Cómo reaccionará ella?

Observó nuevamente a la bolsa de papel, sintiendo como el delicioso aroma de la comida en su interior recorre sus fosas nasales. Podía sentir el calor emanar de la bolsa a causa del envase con sopa de gallina y verduras que se había preocupado por hacer él mismo en su tiempo de trabajo, y sabía que el toque de hierbabuena y jengibre en esa receta le sentará bien al estómago de la chica.

Pensó que era un buen gesto traerle una sopa, algo así como una ofrenda de paz porque, bien, la pobre se pasó de copas anoche y ahora debía tener una buena resaca, y Yamato lo sabía bien por sus años de juventud, que el tequila era un amante seductor por las noches, pero ¿Al día siguiente? Es como una pareja abusiva que le encantará pisotear lo que te queda de orgullo.

Miró por la ventana, detallando el alto edificio que se alzaba imponente a cinco metros de su auto. Fue entonces que se preguntó, ¿Por qué demonios se había molestado en hacerle una sopa a esa mujer? Y no solamente eso, ¿Por qué se le ocurrió venir precisamente a su casa para traérsela?

Tomó la precaución de llamar a la oficina antes, solo para que la secretaria le dijera que la señorita Tachikawa no asistiría hoy, tal como sospechaba, por lo que sin pensarlo simplemente vino directamente hasta el apartamento… Para entonces darse cuenta que había sido una estúpida idea.

Mierda, ¿Por qué le había traído una sopa? ¿Y qué demonios pensaba decirle?

Hola, soy el idiota que te trató fatal ayer, ¿Me recuerdas? Luego nos besamos y casi lo hacemos en la puerta de tu casa. Bueno, vengo para que me diseñes mi restaurant siempre y cuando te olvides en tener algo conmigo, no tengo tiempo para ti.

Y una mierda.

Suspiró sonoramente, apoyando la frente contra el volante. Justo cuando pensaba arrancar el auto e irse un ladrido familiar hizo que se tensara. Al subir la mirada vio de lejos a una mujer caminando con un perro, ¿Un Schnauzer? Intentó detallarla pero ya estaba muy lejos, y de todas maneras Mimi no poseía el cabello color lila… Color lila, ¿Dónde había visto antes ese color?

Sin embargo, viendo aquel estrafalario color se dijo a sí mismo que nunca permitiría que su hija se pinte el cabello, tal como lo solicitó hace unos días.

Se armó de valor, ya estaba aquí de todas formas. Además, probablemente ni lo dejen pasar, y de permitirle la entrada el plan es este: entregar la sopa y aclararle que aunque lo de anoche fue…

…Caliente, sensual, excitante…

No.

Que lo de anoche no estuvo bien, punto, porque trabajarían juntos y porque él no puede lidiar con ningún tipo de relación en esos momentos.

¿Ni siquiera una que pueda aliviar un dolor de cojones?

Matt negó con la cabeza con enfado, como si estuviera regañándose a sí mismo.


Se miró al espejo.

Su cara era perfecta para una campaña para rehabilitar drogadictos. Sus ojos estaban rojos y saltones, como si hubiese llorado, y la palidez era preocupante. Con razón Miyako le dijo que se bañara, lo que realmente quiso decir es que se rehabilitara, porque rayos, lucía mal.

Dejó caer su pijama al piso, quedando completamente desnuda. Se daría un buen baño, y pasaría todo el día en el apartamento vistiendo únicamente su bata de baño, y le daría uso al tratamiento para el cutis que su mamá le había regalado el mes pasado que incluía como cuatro tipos de mascarillas.

Iba a entrar a la ducha cuando en eso el timbre sonó dos veces. Rodó los ojos, envolviendo su cuerpo con una toalla para luego salir del baño. Probablemente Miyako haya olvidado algo, quizás un estúpido frisby para el Schnauzer. Pero al abrir la puerta esperando encontrar a su amiga tuvo que ahogar un grito, casi cerrando la puerta de la impresión.

¿Por qué demonios Yamato Ishida está en la puerta de su casa?

-¿Q-Qué rayos?- dijo apenas recobró la compostura, mirándolo atónita -¿Qué haces tú aquí?

-Hola, primeramente- dijo el rubio, quien miró por un breve instante la pinta de la chica para luego concentrarse con todas sus fuerzas en mirar a cualquier otro sitio, un poco sonrojado –Ehm, ¿Sueles abrir la puerta en esas condiciones?

-Yo… Espera- dijo, cerrando la puerta con intención de cambiarse.

Demonios, no lo podía dejar afuera.

Volvió abrirla, esta vez siendo recibida por la ceja enarcada del rubio.

-Disculpa, pasa- haciéndose un lado, permitiéndole la entrada –Me agarraste fuera de base. Yo… ¿Me das un momento para cambiarme?

Él solo asintió, quedándose como una estatua en medio de la sala.

Y Mimi lo miró por un segundo, completamente incómoda, para luego sonreír forzadamente y caminar con pasos torpes hasta su habitación.

No solamente acaba de hacer el ridículo, ¿También acaba de invitar a su casa al hombre casado con el que casi tiene sexo?

Inteligente, Mimi, muy inteligente.

Se cambió lo más rápido que pudo, poniéndose unos pantalones de pijama negros con un sweater con GAP escrito en todo su centro. Se tomó la molestia en pararse frente al espejo para recogerse el cabello en un moño descuidado. En cuanto a su cara, bueno, no había solución.

Al salir a la sala Matt seguía parado, solo que esta vez estaba junto al mueble detallando su colección de libros.

-Bien, no es por ser grosera pero, ¿Se puede saber qué haces aquí?

Matt elevó la bolsa de papel.

-Te traje algo de comer- Mimi lo miró con desconfianza, a lo que Yamato suspiró vencido –Creo que ya pasamos esa etapa en la que piensas que voy a matarte con una pala y lanzar tu cuerpo en algún basurero municipal, ¿No?

-Supongo- encogiéndose de hombros –Pero que hayas venido hasta mi apartamento a traerme algo es igual sospechoso, ¿Tiene alguna clase de somnífero para que puedas matarme y robar mis órganos?

-Prefiero la pala, así que solo es comida.

Mimi sonrió ligeramente para luego dar un paso y tomar la bolsa de papel que le alcanzó el rubio. Al tenerla en sus manos detalló el logo en ella, y el envase caliente con sopa en su interior que hizo que el estómago de Mimi rugiera.

-Ehm, ¿Gracias?- dijo ella con duda –Está caliente.

-Eso es porque acabo de hacerla. Le sentará bien a tu estómago.

-Espera, ¿L-La hiciste tú?- aquello la tomó por sorpresa, ¿Se había molestado incluso en cocinarla?

Y de pronto su cerebro empezó a maquinar.

¿Era posible estuviera siendo tan atento porque está interesado en ella?

Volvió a mirar el anillo en su dedo anular.

¡Tierra, trágame!

-Bien, no hay mejor forma de decir esto- empezó a decir atropelladamente, casi aferrándose a la bolsa con vergüenza –Tengo que ser completamente honesta… Disculpa por haberte dado una idea equivocada. Anoche no pensaba con lucidez. Lo que hicimos estuvo mal, muy mal, Dios mío, no sabía que estabas casado.

-¿C-Cómo?- preguntó con desconcierto el rubio.

-No, de verdad, no lo sabía, y no soy una rompe hogares, ¿De acuerdo? Yo…- de pronto se sintió nerviosa –No estoy interesada, Y no es que seas feo o algo por el estilo, porque, bueno, eres guapo pero, pero yo…

Cállate, Mimi, cállate.

-Espera…

-¡Lo que quiero decir es que…! No estoy buscando ningún tipo de relación con nadie, y mucho menos con un hombre casado, ¿Entiendes? Entonces, mira, comprendo si estás molesto por ello. Es comprensible, después de todo fui yo quien se abalanzó. Te pido disculpas y te agradezco muchísimo por todo- Yamato estuvo a punto de interrumpirla de nuevo, pero lo detuvo -Y te agradecería aún más si puedes evitar que alguien más se entere de lo ocurrido, ya sabes. Yo… Bueno, quiero alejarme lo más posible del drama y vienes con esta sopa y…

-Mimi- dijo de pronto Yamato alzando un poco la voz, agarrándose el puente de la nariz por un momento para luego mirarla –Por Dios, ¿Puedes parar?

La castaña asintió, un poco cohibida.

Demonios, solo este hombre hacía que Mimi Tachikawa se sintiera cohibida.

-La sopa ha sido un simple e inocente gesto, ¿De acuerdo? Sé lo que es una resaca, por lo tanto esa sopa que tienes ahí te ayudará. Y no, no tengo una idea equivocada de ti. En realidad, vine para decirte que yo tampoco estoy interesado en tener una relación ahorita.

-Porque estás casado, obviamente.

-Obviamente no estoy casado- respondió hosco –No hubiese estado en un bar a las 11 de la noche ni mucho menos hubiese permitido que las cosas se fueran de las manos si ese fuera el caso.

-¿No estás casado?

-Te acabo de decir que no- Matt notó entonces como Mimi miraba su mano. Claro, el anillo. Una maldición sentimental de la cual no se puede deshacer –Vale, ya entiendo porque pensaste que estoy casado- suspira –Mi esposa… Ella ya no está con nosotros, ¿Vale?

La castaña se sintió repentinamente mal por el rubio.

-Oh, Dios, mi sentido pésame.

-No, no- negando con la cabeza, sintiendo como la frustración impedía que se comunicara mejor. Para ser francos su caso era uno de mil, y por supuesto no era fácil explicar su situación a nadie, y mucho menos a una mujer joven y exitosa como Mimi Tachikawa que parece ser ajena a la mala suerte –No está muerta. Solo se fue, ella…- cerró los ojos con molestia, incómodo –Escucha, simplemente vine para aclarar lo sucedido, ¿Está bien?

Mimi asintió, no sin antes percatarse de cómo el rubio evitó a toda costa darle detalles, ¿Quiso decir que lo abandonó o fue su imaginación?

-Bien, porque te necesito para que te encargues de La Masserie. Tengo sacarme ese problema de la cabeza.

-¿Estás seguro? Es decir, entiendo que puede ser un poco incómodo.

-Mimi, me importa un carajo. De verdad necesito que te encargues de esto.

-En ese caso no se preocupe, señor Ishida, nos encargaremos de su restaurant.

Matt empezó a caminar hacia la puerta, sin embargo, se detiene a mitad de camino, debatiéndose internamente a juzgar por las expresiones de su rostro. Pronto se acercó a Mimi lo suficiente como para que aquel perfume volviera a atravesar sus sentidos. Ay, olía a hombre… Con un ligero toque a especias que puso a correr el corazón de la castaña.

Bien, será bastante difícil trabajar para este hombre teniendo ese mix de aromas, ¡Parece un plato gourmet ambulante!

-Escucha, no hace falta que me digas señor- Y mucho menos luego de lo de anoche, quiso agregar, pero se contuvo para evitar hacerla sentir incomoda –Me… Me hace sentir viejo.

En ese momento Mimi notó que Yamato Ishida tenía una personalidad compleja. Era elocuente, sin duda, pero era un hombre de pocas palabras y algo introvertido. No sonreía casi y tenía una fría mirada en aquellos ojos de azul profundo. Era como un tempano de hielo. Duro, frío, distante.

Pero con aquel comentario respecto a su edad, mientras observaba incómodo el suelo, Mimi vio repentinamente a alguien agradable, solo que es difícil de ganar.

Intentando aligerar un poco el ambiente, le sonrió divertida cruzándose de brazos.

-Bueno, eres un poco amargado, así que puede que lo seas.

Matt enarcó una ceja, haciéndolo ver increíblemente sexy con aquel simple gesto. Sin duda era un hombre bendecido por la genética.

-¿Soy un amargado?

-Tienes que admitirlo, nuestro primer encuentro no fue nada agradable –Encogiéndose de hombros –Ni el segundo, en el bar.

-¿Y qué hay del tercero?

Mimi abrió los ojos con sorpresa, sintiendo como sus mejillas se calentaban.

¿Se refiere a…? Por Dios, tragó en seco, debatiéndose internamente si responder aquella pregunta con la verdad o con una mentira. Porque, madre santa, la verdad era que deseaba en su fuero interno repetir un encuentro como ese.

-P-pues, anoche fue…

-Mimi, me refería al de ahora.

-¡Ah!- sonrojada, riendo como una tonta –Claro, obviamente. Yo… Ja.

¡Tan tonta!

Pero entonces el rubio la empezó a mirar de una manera peculiar, y cuando Mimi tragó en seco ya era tarde. Ella se había convertido en una presa indefensa ante este peligroso depredador, porque en cuestión de segundos Mimi dejó de sentir aquel conocido frío al ver sus ojos azules. Sus ojos seguían siendo hielo, atravesándola. No obstante, Mimi recién había descubierto que no era un hielo que la enfriaba, no, era uno que estaba quemándola por dentro con solo mirarla de esa forma tan intensa y profunda.

Dios mío, ¿Cómo es posible que este hombre la haga sentir de esa manera?

En el momento en que aquel sonrojo pintó las mejillas de la castaña Yamato confirmó sus sospechas, Mimi se sentía atraída por él, ¿Y cómo contenerse, cuando aquellos hermosos ojos color miel te observan con aquella timidez? ¿Cómo no contemplar sus labios color rosa, que ella misma mordía para controlar sus nervios? Puede que Mimi no recuerde con detalle lo que ocurrió anoche, pero él sí, y deseaba más.

Por supuesto a Mimi no le preocupaba que Yamato Ishida evadiera su espacio personal apenas conociéndose un día, lo que le preocupaba realmente es que no sabía si pueda decirle que no a lo que sea lo que esté pensando hacer él.

Sin embargo, el sonido de unos ladridos y de la puerta siendo abierta hizo que ambos se alejaran en un milisegundo. Al mirar la puerta Matt notó a una pelimorada y al mismo perro de anoche. Miyako, quien cargaba su enorme cartera, la cadena del perro y las llaves del apartamento, se detuvo cuando sintió la presencia de ambas personas.

Le tomó un par de segundos para reconocer al hombre que acompañaba a la castaña.

-¡Miyako!- dijo atacada por los nervios, acercándose para ayudarla con el Schnauzer que no paraba de jalarla para alcanzar al visitante. Tras soltar a la perra ésta corrió hacia Yamato para olerlo –L-Llegaste pronto.

-Solo dimos una vuelta- dijo dudosa, sin dejar de mirar a ambos adultos alternativamente.

-¿Recuerdas a Yamato Ishida?- señalándolo. Miyako asintió, entrando con duda al apartamento –Bueno, vino a ver si me encontraba bien, ya sabes, por mi resaca. Me ha traído sopa- elevando la otra bolsa que tenía en las manos –La hizo él.

Yamato la miró con gesto cansado, era evidente que la castaña estaba nerviosa, y podía entender por qué si hace segundos estaban a punto de besarse y casi los pilla una de sus empleadas entaconadas.

Con su porte galante e intimidante al mismo tiempo, se acercó a Miyako, tendiéndole la mano para saludarla cordialmente. La pelimorada respondió el saludo con educación y sorpresa al mismo tiempo.

-Un placer- tras esto volteó a ver a Tachikawa –Debo irme, se me ha hecho un poco tarde.

-Yo, um, iré a la cocina- dijo Miyako nada discreta, casi saltando a la cocina y llevándose a Antoinette con ella.

Mimi suspiró cuando Matt le dio la espalda, y lo siguió hasta la puerta para salir juntos al pasillo. El rubio llamó al ascensor, que no estaba muy lejos, para luego acercarse dubitativo hasta la castaña.

¿Qué demonios está ocurriendo allí? Hace unos minutos ambos habían dicho que no estaban interesados en el otro, ¿Y casi se besan? Son un par de mentirosos que no quieren admitir la atracción que sienten por el otro con tal de no perder el control de sus vidas, y aun así casi se besan, ¡Como si no pudieran evitarlo!

Pero deben evitarlo. Mimi necesita evitarlo. Él es hombre, cualquier cosa con tetas que le abra sus piernas él cederá, pero ella puede controlarse.

Sintiéndose tan inestable al no poder controlar sus emociones, y sabiendo la causa de ello, intentó buscar la palabra adecuada para controlar sea lo que sea que esté ocurriendo allí. Luego de unos segundos en silencio, casi creyendo que el hombre se marcharía antes de decir palabra alguna, Mimi soltó con un hilo de voz lo primero que se le ocurrió.

-Parámetros.

Finalmente su conciencia decidió emerger de aquel estúpido encantamiento de color azul.

Matt la miró desconcertado.

-¿Perdón?

-Parámetros- repitió -Si voy a diseñar tu restaurant habrán parámetros. Como bien aclaramos, ninguno de los dos está buscando una relación de ningún tipo, Yamato.

Mimi tenía razón, y él más que nadie lo sabía por experiencia, ¿Cómo creen que terminó la situación con Irina, que apenas le dirige la mirada y es súper incomodo cuando están en la misma habitación? Por supuesto, aquello ocurrió por la perseverancia de la chica por conquistarle, en cambio Mimi ni siquiera se esforzó. Ni siquiera era su tipo, y podía asegurar que había un tramo de unos cuantos años de diferencia.

Después de todo había venido para evitar que lo de anoche se repita, ¿Y estuvo a punto de besarla de nuevo? Cualquier otro hombre sucumbiría, pero con dos hijos que criar y dos trabajos no podía envolverse en ningún tipo de drama.

-Primero, no hablaremos de lo ocurrido- dijo Mimi con seguridad.

-Tú fuiste quien lo nombró.

-…Segundo,- ignorándolo –Sea lo que sea que es esto- señalándose a sí misma y a él con el dedo –Debemos controlarlo. Por el bien de mi trabajo y tu… Esposa-No-Esposa y vejez prematura.

-Por Dios...

-¿Trato?

Matt la miró con mala cara, pero al final terminó suspirando, asintiendo.

-Trato- por su expresión corporal Yamato sabía que Mimi volvía a sentirse incómoda con él, y aunque tenían un trato no le gustaba que ella adoptara esa actitud. Evidentemente ya había cierto grado de confianza entre ambos, y aunque no esperaba que fueran amigos era entretenido bromear con ella.

Le señaló la sopa.

-Ve a comer. Luego vengo a buscar tus órganos.

Mimi puso los ojos en blanco, sonriendo. El ascensor llegó y apenas el rubio entró en él asintió como despedida. Una vez fuera de su vista la castaña pudo volver a respirar normalmente.

Al darse la vuelta y entrar al apartamento, una expectante pelimorada aguardaba en el umbral de la cocina, mirándola atentamente mientras la castaña se sentía expuesta a su escrutinio.

-¿Debo llamar a un policía y denunciar a un posible stalker?- Mimi negó, acercándose a la cocina –Vale, entonces será mejor que llame a tu ginecólogo para que te receten anticonceptivos.

Sus ojos le lanzaron cuchillos con lo último.

-Cállate, Miyako.

Esperaba que aquellos parámetros establecidos realmente funcionen.


Notas de la Autora:

Aquí Vai reportándose nuevamente.

Este capítulo bate el record de lo corto pero fue el más entretenido de escribir, ¿A ustedes qué les pareció? Fue increíble leer sus reviews después de haber estado tanto tiempo fuera del negocio -La Cosa nostra-, y la verdad me alegra muchísimo saber que sea bien recibida esta historia. Al final de estos NA tendré sus respuestas!

By the way, sé que estuvo loco que publicara Serie de Encuentros Desafortunados simultáneamente a esta historia, pero si supieran cuantas historias tengo escritas sin pulir y sin publicar. Dios, se mueren lentamente y lo odio. No quería que ocurriera eso con SED, que cuando gusten son bienvenidos también por alla! Quien sabe, de repente me animo a publicar las otras historias y asi me motive a seguirlas, es mejor asi que mueran en el olvido, no?

Estaré gustosa de saber sus opiniones respecto a este cap! Que por cierto, aquí les voy:

EunHye09: Gracias por tu comentario, cariño. Me alegra también estar de vuelta, espero que hayas disfrutado este capítulo.

digilec: Mil gracias por el concejo, creí que lo había hecho pero gracias a ti me di cuenta que no, ¡Me alegra que te haya gustado la historia!

MissImprobablePrincess: El pobre Tai, en esta historia me lo imagino como un Ricky Martin mezclado con Edgar Ramirez. Bombazo. Me alegra mucho que te haya gustado esta nueva locura mía, y espero que hayas disfrutado de este capítulo.

Yhessica Ishikawa: Que dulce eres Yhessica, estoy muy feliz por tu comentario. Eres más que bienvenida al mundo FF. Tú también eres única y especial, ¡Espero que te haya gustado este cap!

Eri: Eriiiiiiiiii, ¡Que gustaso tenerte por aquí de nuevo! Yo también te extrañaba, no eres ninguna fangirl, eres una lectora fiel que siempre me hace reir con sus comentarios. Sorry por decepcionarte con la genética de Sora en los hijos de Matt, pero con Tai gay Sorita debía jugar otro rol en este fic (He disfrutado ponerlo gay en esta historia, pero shh, no le digas nada) Prometo no desaparecer 50000 años, o al menos no morirme antes, ¡Espero que te haya gustado este capitulonsky!

Higushi: Me halagas, querida! Me alegra mucho saber que te haya gustado, espero no haberte decepcionado con este segundo capítulo, ¿Qué te ha parecido?

LadySweetFreesia: Hola guapisima! Me alegra tenerte por aquí también, y que hayas disfrutado leer esta historia. Estoy bien, muy bien, y estoy contenta de regresar, espero no decepcionarte con esta nueva aventura, ¡Mil gracias por leer!

Izzie: Izzie! Me alegra saber que te encantara la idea! Haré lo mejor posible por actualizar más pronto (O al menos no tardarme tanto como con Roommates), espero que te haya gustado este cap!

mimato bombon kou: Hola querida! Que bueno que te haya gustado la historia! Ya pronto sabrás que ocurrió con Sora, que evidentemente es ella la mamá de los niños. Taichi gay es mi nueva debilidad, no a nivel Susu pero me entretuvo darle vida a esta adaptación de él. Espero que te haya gustado este capitulo!

Gabisss.25: Hola Gab! Que rico saber que te gustan mis historias, espero no decepcionarte con esta!

Mimi Hyuga: Cariñooo! Que lealtad, me encanta verte por aquí! Mil gracias por siempre estar pendiente de mis historias y por hacerme saber tu opinión! Aquí estoy again, me alegra poder distraerte un poco, pero siempre ponle empeño a tus parciales y disfruta tu universidad, fue mi mejor época! Yo también espero que disfrutes esta historia, no aguanto por saber tu opinión!

Gracias por escribir, mis pequeñas saltamontes! Y disculpen cualqueir errorcillo que se me ha escapado. Espero con ansias sus opiniones!

Atte.

Vai

(Quien vive en una piña debajo del mar)