Stepmom's Recipe

By: Vainiella


Capítulo 6

"Adaptación"


-¡Rayos!- se quejó cuando vio la hora nuevamente, pinchándose con una de las rosas del ramo que llevaba en sus brazos.

Media hora tarde.

Yamato la había invitado a ver un recital de los niños en su escuela, y aunque al principio había pensado que era una idea terrible no tuvo el valor de decirle que no. No cuando la había invitado con mucha ilusión, completamente ignorante de lo que ella sentía por dentro cada vez que estaba en la misma habitación que sus hijos.

Hijos que, a final de cuentas, no resultaron ser tan ternuritas como se veían.

El niño es un caso especial, ya lo sabía. Yamato le había advertido sobre Jude y ella aceptó desde el primer día que sus silencios y actitud escurridiza no es un tema personal.

No obstante, Lucy era otra cosa.

No es como si fuera la típica hijastra diabólica que no acepta a la nueva madre, no, pero Mimi sentía sus miradas intensas sobre ella, esos profundos ojos azules que albergaban tantos secretos, exactamente la misma mirada intimidante de su padre. Y aunque al final supo como ganarse a su padre, no lograba saber como ganarse a la niña, quien no caía con sus encantos.

Oficialmente no son pareja ante los niños, pero Lucy era muy madura para su edad, y sabía que algo pasaba. Además, los nervios son traicioneros, y siempre dejaban en evidencia la nula experiencia con niños por parte de la castaña. No paraba de meter la pata.

Una y otra vez.

Como ahora, llegando más de media hora tarde al acto de los niños.

-Maldición- se quejó cuando casi cae al subir las escaleras del colegio.

Sus tacones resonaron ruidosos con cada paso que daba, y unos cuantos pétalos se cayeron en el camino. Le permitieron el acceso al teatro del lugar y en el mismo todos guardaban silencio mientras un chico tocaba el piano. Se volvió una molestia para unas personas cuando distinguió a Tk en el público y necesitaba llegar hasta él, pisando algún que otro pie con su impresionante tacón, además de estrellar el ramo accidentalmente contra el rostro de dos progenitores.

Un puesto vacío aguardaba junto al rubio. Al sentarse a su lado este la miró con sorpresa.

-Viniste.

-Lamento la tardanza.

Tk sonrió con pena.

-Te perdiste el acto de Lucy.

-¡Ay, no!

-¡Shh!

Mimi se encogió en su silla, avergonzada.

-¿Y Yamato?

Tk señaló hacia cerca del escenario. Entonces el chico del piano se detuvo, todos aplaudieron y unos minutos después apareció en el escenario el pequeño Jude junto con un montón de niños de su grado, todos vestidos de animales, mientras sonaba de fondo The Lion Sleeps Tonight. Yamato estaba cerca, filmando en un ángulo bastante conveniente. Estaba tan concentrado que no se había percatado de que obstaculizaba visualmente a una señora, quien también deseaba filmar a su hijo.

Tk inmediatamente se rio con el disfraz de Jude, tomándole fotos con su celular. Mimi, por otra parte, se sintió un poco desencajada.

Hace un momento estaba firmando contrato con un importante cliente, dueño de una línea hotelera que había quedado encantado con sus propuestas para un hotel en Chile, un contrato sustancioso que, en otras circunstancias, conllevaría una copa de champagne con Taichi para celebrar. Pero ahora estaba aquí sentada, entre un montón de padres filmando con cámaras y celulares a un grupo de niños que bailaban al son del a-weema-weh.

¿Así será su vida ahora?

Sí encontró divertido el espectáculo, por supuesto, pero estaba más pendiente del celular, pues justamente hubo un percance en una obra y necesitaban de su aprobación para avanzar. Al final tuvo que retirarse para atender una llamada, cual tomó más de la cuenta. Estaba tan enfrascada en su trabajo que ya había terminado el evento, y fue la mano de Yamato Ishida sobre su hombro lo que hizo que se diera cuenta de ello.

-Ahm, te llamo luego, Miyako. Por favor, procede con lo que te dije- dijo la castaña para luego colgar, mirando apenada al Ishida -¿Ya terminó todo?

Él asintió.

-Perdón, ha habido un contratiempo en el trabajo y…

-Tranquila- Yamato sonrió, pero la sonrisa no le llegó a los ojos.

Mimi entonces se sintió mal.

-¡Hey, tortolos!

Tk les hizo señas desde donde estaba. A su lado una linda mujer de cabellos lisos hasta los hombros conversaba animadamente con Lucy. Tanto Mimi como Yamato se acercaron en un incómodo silencio. Fue el saludo del Ishida a la otra chica lo que hizo que Mimi realmente la detallara.

-Buenas tardes, profesora Hikari.

-Por favor, llámeme Hikari- sonrió la chica, para luego mirar a Mimi con sorpresa -Espera, ¿Qué no eres…?

-Oh, por Dios, ¡Kari!

Ambas féminas se abrazaron emocionadas. Tanto Yamato como Tk intercambiaron una mirada confundidos.

-Que sorpresa verte aquí- dijo Hikari soltándose. Al decir aquello miró de forma sugestiva a Yamato, concluyendo internamente la verdadera razón del reencuentro -Tenía meses sin verte.

-¿Cómo se conocen?

-Es la hermana de Taichi- dijo Mimi sonriente.

Yamato frunció el ceño.

-No tienen idea cuantas veces he querido que esta señorita se volviera mi cuñada- comentó risueña la profesora, tomando con cariño del brazo de Mimi -Es una lástima que mi hermano batee para el otro equipo.

-¡Hikari!- se quejó Mimi entre risas. Fue Tk quien notó como Yamato no caía en el chiste, pero en lugar de aclararlo prefirió que los celos de su hermano continuaran un poco más, encontrando bastante divertido la expresión del Ishida.

-¿Disfrutaron del evento?- la profesora acarició la cabeza de la niña, orgullosa -Lucy se ha preparado muy bien para su recital. Ha estado magnífica.

-Felicidades, Lucy- dijo Mimi tendiéndole las rosas a la niña, un poco apenada -Son para ti.

Pero la niña no tomó las flores.

Yamato miró a su hija con sorpresa.

-Yo…- dijo Mimi con duda, agachándose un poco para estar a la altura de la niña -Perdona, Lucy. Un cliente me ha retenido y me he demorado. Pero vine tan pronto estuve libre.

-Tranquila, ya estoy acostumbrada- aquello ultimo lo dijo con tono seco y mirando a su padre, quien entonces frunció el ceño.

-Lucy- le llamó con voz cortante, pero la niña simplemente se dio la vuelta y corrió hacia donde estaban otros niños de su curso -¡Lucy!

-No se preocupe- dijo Hikari entonces -Iré a hablar con ella.

Un silencio incómodo se adueñó del momento apenas la profesora se fue tras la niña.

Mimi se sintió una vez más desencajada.

-Lucy está en esa edad- Tk intentó aligerar las cosas -No lo tomes personal, Mimi.

La castaña asintió, pero de verdad necesitaba salir de allí.

-Yo…Regreso en un momento.

Yamato tomó la mano de la castaña, atisbando un tono de voz peculiar en ella, pero Mimi se soltó de la misma y se alejó de los hombres, esperando encontrar paz en la soledad.

Nuevamente, ¿Qué hacía allí?

Se supone que los primeros meses en una relación son los mejores, pero nada estaba más lejos de la realidad. Cada vez sentía que un abismo crecía entre ellos dos, más y más, y todo porque ahora su relación giraba alrededor de los niños.

Y el hecho de que se la lleve fatal con ellos aumentaba su angustia por no complacer a Yamato, ¿Cómo él querría estar con una mujer que aborrecían sus hijos?

Una vez en el baño se apoyó en el lavamanos para mirarse al espejo. Hace una hora su rostro resplandecía de alegría por haber firmado contrato con un importante cliente, y ahora se veía desdichada.

¿Aquello era normal?

No, no lo era.

Entonces una mujer entró al baño, y la cual miró a Mimi con curiosidad. La diferencia de vestimentas era clara. Mimi parecía una modelo salida de una pasarela de Chanel mientras que la mujer vestía las ropas más cómodas y menos combinadas. Zapatos deportivos desgastados, cabellos amarrados en una coleta y rostro desprovisto de maquillaje alguno…Luego tres niños ingresaron al baño buscándola. Mimi aguardó a que la mujer se saliera para mirarse al espejo y temer lo siguiente:

¿Era necesario parecerse a esa mujer para ser feliz con Yamato Ishida? Aunque la apariencia de la mujer era lamentable, los niños se veían impecables y felices. Sabía que una madre hace eso, pero no estaba preparada para ser esa clase de madre.

Esperen, ¿En qué momento se había planteado ser madre?

-¿Mimi?

La voz familiar de Hikari hizo que la castaña volviera en sí.

-¿Estás bien?- Mimi se encogió de hombros, restándole importancia -¿Desde cuándo estas saliendo con el señor Ishida?

-Uff, no lo llames así- riendo -Casi dos meses.

-Vaya- sonriendo -Y me imagino que sabes su historia, ¿No?

-Sí- poniendo los ojos en blanco -Telenovela de las cinco.

-Lo sé, es bastante complicado- acercándose a la chica para luego ambas apoyase en el lavamanos empotrado de concreto –Desde lo que ocurrió no lo había vuelto a ver con una pareja. Me alegra ver que haya decidido avanzar.

-Vale, no es que vayamos a avanzar mucho, si sus hijos me odian.

-Mimi, no digas eso. No te odian.

-¿Ah, no?- dijo señalando el ramo de rosas, que había colocado en el lavamanos.

-Tranquila, a la edad de Lucy es normal que los niños se muestren un poco rebeldes, y más cuando hay un nuevo integrante en la familia.

-Pues, no pienso ser la madrastra non grata.

-Eso es temporal- Hikari se acercó a la castaña, tomando su mano -Pronto se darán cuenta de lo afortunados que son, y de igual forma tú. Pienso que te viene bastante bien formar parte de sus vidas.

Mimi la miró de reojo.

-¿Y por qué a mí, específicamente?

-Porque desde que te conozco tu vida ha girado entorno a tus estudios, y luego a tu trabajo. Te hace falta amor- Mimi empezó a reírse, y Hikari estrelló su hombro con el de ella, divertida con el comentario también -Sé que eres una persona bastante peculiar, y creo que la familia Ishida es exactamente lo que necesitas para no terminar como una vieja solterona con 20 gatos.

-Oh, por Dios- la castaña se separó del lavamanos, cruzándose de brazos -¿Has hablado con Tai sobre mí?

La chica de cabellos lisos se encogió de hombros inocente.

-Te daré dos concejos- continuó Hikari, sonriendo -Jude es un niño sumamente amoroso, pero lo que ha vivido lo ha hecho muy tímido. Necesita amor, y con lo cariñosa que eres sé que no te costará ganarte su corazón apenas se conozcan un poquito mejor.

-¿Y Lucy?

-Bueno, Lucy es una chica que más que una madre, necesita una amiga, alguien con quien hablar todo lo que no puede hablar con su tío Tk.

-Te tiene a ti.

-También, pero…- acercándose a la castaña para colocar ambas manos en sus hombros -Siento que tú eres exactamente lo que ella necesita. Debes tener más paciencia, y aprovechar las oportunidades cuando se te presenten, ¿Vale?

-¿En qué momento la hermanita de Tai se volvió tan madura?- dijo Mimi risueña, para luego abrazarla fuertemente -Con lo mucho que me gustabas cuando eras niña.

-Ay, Mimi- se quejó.

-Y hablando de eso…- la castaña se separó de la Yagami, para mirarla pícaramente –Fue mi imaginación, ¿O acaso percibí un feeling entre Tk y tú?

El enorme sonrojo en las mejillas de Hikari Yagami fue toda respuesta.


Yamato firmó un documento sobre la encimera de acero inoxidable mientras un joven aguardaba por el mismo. Unos segundos después le entregó el documento al chico, definiendo unos detalles de entrega para luego verlo marcharse. Al final, quedó en una completa soledad en aquella enorme cocina, y en un silencio particularmente agradable que hizo que se relajara.

Una semana.

Solo falta una semana para la inauguración.

Sonrió viendo su alrededor, satisfecho. Finalmente estaba a días de hacer realidad su sueño, y todo gracias al arduo trabajo de la empresa de Tachikawa, quienes han llevado el proyecto de forma dirigente e incluso cubriendo sus expectativas.

Y decir que había ganado algo mucho mejor que un restaurante reformado al contratar T&Y Interiors.

Desde que habían oficializado su relación Mimi Tachikawa se había vuelto una persona vital en su vida. No tanto como sus hijos, no tanto como su hermano, pero en camino de serlo. Porque una vez que había empezado a vivir lo bonito recordó lo importante que es encontrar a alguien con quien envejecer, y a medida que pasaba el tiempo Mimi se volvía más su futuro.

Claro está, últimamente su relación ha estado en una cuerda floja, y quería creer que era por el stress de ambos, pero Yamato sabía en el fondo que era otra cosa.

Temió de corazón el que sus hijos puedan ser la razón por la cual Mimi se aleje de él, y de ser el caso, jamás podría elegir entre ellos y ella, porque siempre van a ser ellos.

Pero la idea de que Mimi ya no forme parte de su vida lo angustiaba, y más cuando ya tenía fuertes sentimientos por ella.

-¿Matt?

El Ishida volteó a ver hacia la puerta, encontrando a Mimi en el umbral y mirándolo curiosa.

-¿Qué haces aquí? Ya se han ido todos.

-¿Todos?- frunció el ceño -¿Qué hora es?

-Las seis y ocho.

-Joder, el día pasó volando- suspirando, se acercó a la encimera y se sentó sobre esta.

-En víspera de entrega es normal que el tiempo pase volando.

Matt empezó a masajearse la frente, completamente ignorante de como Mimi se había acercado a él, hasta ponerse en frente y rodearlo suavemente con sus brazos en una electrizante caricia.

-Y ahora solo quedamos tu y yo.

Matt rápidamente reconoció su tono coqueto, y el cual siempre lo volvía loco.

-¿Ah, sí?

Mimi asintió, y se acercó más a él, ubicándose entre sus piernas.

-¿No te trae recuerdos?- dijo Mimi en un ronroneo contra su cuello, haciendo que el Ishida carraspeara un poco -Me parece que podemos terminar aquello que empezamos aquel día.

-Señorita Tachikawa, no se olvide que soy su cliente.

-Hasta las seis. Luego eres algo mucho mejor.

Entonces se besaron, Mimi rodeando sus hombros y espalda con sus delgados brazos y él apretándola contra su cuerpo con sus fuertes manos. Un gemido salió de los labios de la chica cuando Yamato dejó de besarla para luego esparcir más besos junto con su aliento en su cuello, haciendo que la piel se le ponga de gallina.

Al final el hombre la cargó tomándola por la cintura y darse la vuelta para depositarla sobre la encimera, abriendo las piernas de ella y así ubicarse entre estas.

-Ahora sí me trae recuerdos.

Mimi gimió de placer cuando una de las manos del Ishida se abrió camino entre sus piernas y falta, hasta alcanzar el inicio de su muslo y apretarlo sensualmente, casi rozando su intimidad en el acto. Por otra parte, el Ishida sentía que iba a explotar si no la penetraba ahí mismo, más se contuvo, porque anoche ella se había encargado de complacerlo cuando la había visitado a su departamento, y vaya que lo hizo.

Ahora era su turno.

Dejó de besarla, volviendo a ocuparse con su cuello. Su mano libre empezó a desenredar un nudo fácil de su blusa, que al liberarse dejaba un corte en V tan profundo que podía ver el encaje nude de su sostén, y como sus senos se apretaban deliciosamente con el mismo.

Mimi no lo detuvo cuando el rubio movió su sostén hacia abajo y dejó su cuello para continuar con uno de sus senos, haciendo un movimiento con la lengua que le hizo gemir. Tan sensual, tan caliente. La falda de tubo casi llega hasta su cadera cuando abrió más las piernas y le permitió el completo acceso a su intimidad. Aquella mano traviesa no tardó mucho en dejar de masajear su muslo, para luego empezar a tocarla sobre su ropa interior.

-M-Matt…- gimió ella, clavándole las uñas en el brazo cuando empezó a sentirse demasiado caliente.

Movimientos circulares y rápidos tanto de su lengua como de sus dedos estaban logrando que la castaña poco a poco se drogara del placer y alcanzara un orgasmo de cinco estrellas. Su espalda se arqueó y miró hacia el techo mientras los gemidos escapaban de su garganta, gemidos que hicieron eco en aquella cocina y que evidenciaron un climax sin precedentes.

Le tomó más de un minuto tomarse un respiro, pero Yamato se alejó de ella un poco para volver a amarrar el lazo de su blusa, no sin antes lamerse los dedos y saborear el delicioso elixir de Tachikawa.

-¿Qué…ha sido…eso?- cuestionó ella aún sin poder salir de su sorpresa.

Era la primera vez que la hacían acabar tan rápido.

-Tenía ganas de complacerte- dijo el Ishida de forma inocente mientras acomodaba la falda de la chica, acariciando sus piernas en el acto -¿Cómo ha estado?

-Mamma mia.

Yamato sonrió satisfecho, disimulando el dolor que sentía allá abajo.

-¿Y tú?

-Tranquila, te llevaré a tu casa y allá podrás ponerte creativa. Otra vez.


-Coldplay.

-Vale, vale. Esa ha estado fácil, pero seguro esta no la reconoces.

Mimi puso otra canción en su Iphone, cual estaba conectado por Bluetooth al sistema de sonido de la camioneta de Yamato. Esta vez Kings of Leon empezó a resonar con su Closer, haciendo que el Ishida la viera de reojo bastante impresionado.

-Vaya, Kings of Leon. Me sorprendes, Mimi.

-¿Ah, sí?- sonriendo, olvidando por un instante la derrota al ver que Yamato había adivinado de nuevo -¿Por qué?

-Te hacía más una chica de Ariana Grande o Selena Gomez.

-Omg, ¿Cómo las conoces?

-Tengo una hija de 12 años, ¿Recuerdas?

-¿Pensabas que mis gustos musicales eran los de una niña de doce?

-Lo siento.

La castaña se rio.

-Como sea, Lucy tiene buenos gustos. Hay canciones de ellas que me agradan.

-Por Dios.

-Eh, que te pongo Slide Away de Miley Cyrus como sigas, ¿Vale?

En eso el celular de Yamato empezó a sonar, restándole poder a aquella amenaza.

No tardó en contestar con el manos libres, completamente cómodo con que Mimi escuche la conversación.

-¿Sí?

-Hermano.

Era TK, y su voz sonaba ciertamente angustiada. Mimi no se dio cuenta, pero el Ishida de inmediato se tensó al reconocer que algo ocurría.

-Tk, ¿Qué ocurre?

-Es papá, Matt. Le ha dado un infarto.

Mimi rápidamente volteó a ver al rubio, sintiendo como le faltaba el aire.

-Mamá me acaba de llamar, en estos momentos está hospitalizado, pero aún los doctores no se han reportado con ella.

-¿Estás en la casa?

-Sí- pausa -Creo que deberíamos ir a estar con ella, hermano.

-¿Puedes averiguar si hay pasajes disponibles?

-Seguro.

-Te veo en casa.

Colgó la llamada y cruzó con el volante por una calle, desviándose de la ruta que los llevaba a la casa de Mimi.

-¿No hay problema si vamos a mi casa primero?

-Para nada- dijo la chica consternada, alcanzando la mano del rubio para acariciarla en un consuelo –No te preocupes. Tu papá estará bien.

El Ishida no respondió, ni dijo otra palabra más hasta llegar a la residencia.

Una vez allí, ambos ingresaron a la casa a la espera de encontrar a Takeru, quien aguardaba en la sala con sus manos masajeando su frente.

-Tk- el Ishida acortó la distancia entre los dos y tan pronto su hermano menor se levantó del sofá se abrazaron con fuerza -¿Hablaste de nuevo con mamá?

-Sí, pero siguen sin decirle nada. Está histérica.

-¿Dónde están los niños?

-Arriba en el cuarto de Lucy, jugando- suspiró -Y ya averigüé sobre los pasajes. Solo había dos disponibles, por lo que iremos tú y yo. El vuelo es a las nueve y cuarto.

Yamato miró el techo, angustiado.

-Vale, llamaré a Elizabeth. Espero que pueda encargarse de los niños esta noche.

-En realidad…- Takeru parecía también angustiado, y miró a su hermano con malas noticias -Acabo de hablar con ella. Dice que mañana puede con mucho gusto, pero que hoy se le hace imposible.

-Joder- siseó al entender lo que eso significaba.

Mimi los vio debatir entonces sobre quien de los dos se quedaría con ellos, y entonces sintió como la voz de Hikari resonaba dentro de su cabeza. Ver a Yamato tan mortificado con la situación fue un motivo suficiente como para que se le ocurriera una idea. Un poco descabellada, sí, pero era lo menos que podía hacer por él, y más en aquella emergencia.

Y como si Hikari hablara a través de Tachikawa, Mimi soltó su idea.

-Puedo quedarme con ellos.

Tanto Yamato como Takeru voltearon a ver con sorpresa a Mimi, quien de pronto se había arrepentido de haberlo soltado.

-¿Qué?

-¿Estás segura?

Ella se encogió de hombros con una sonrisa tímida.

-No puedo pedirte eso, Mimi- dijo Yamato avergonzado.

-No es problema- soltó ella para restarle importancia, sintiendo que por dentro se ahogaba -Solo será por esta noche, ¿No?

Yamato miró a su hermano, dubitativo, y luego se acercó a Mimi para tomar su mano.

-Solo por esta noche- aseguró.

Entonces el celular de Tk volvió a sonar, haciendo que el rubio menor contestara el teléfono. Yamato aprovechó la oportunidad para apretar la mano de la castaña, atrayendo su atención.

-Gracias- ella sonrió, y luego el Ishida se alejó para ir hacia las escaleras -Prepararé un bolso. En seguida vuelvo.

Mimi asintió, y pensó que era un buen momento para preparar un té de manzanilla para los adultos.

Especialmente para ella.


Yamato aguardaba en la entrada con su bolso. No soltaba la mano de Mimi mientras le hablaba, con sus brillantes y profundos ojos sobre ella.

-¿Segura que estarás bien?

Más Mimi sabía que también la pregunta implicaba el bienestar de sus hijos, por lo que la castaña solo puso los ojos en blanco y sonrió.

-No te preocupes, estarán bien.

-Tú también me preocupas.

-No mientas. Sabes lo terrible que soy con los niños.

-Sé lo inexperta que eres, pero eso no quiere decir que seas terrible. Además, Lucy te apoyará.

-Uff, Lucy. Seguro la pobre lo sentirá como un castigo.

-Mimi, mis hijos solo necesitan confiar en ti, es todo- la castaña bajó la mirada, sintiéndose tonta -Hey- Yamato puso su dedo suavemente bajo la barbilla, elevándosela y así corresponder su mirada -Todo irá bien. Confío en ti.

Tachikawa sintió como el corazón le latía rápido con aquellas palabras. Horas antes Yamato y Takeru le habían dado una cátedra de cuales son las reglas en la casa, las horas de comida y donde estaba cada cosa, a pesar de que la vecina se encargaría de los niños a partir de mañana. Se había sentido realmente consternada con la responsabilidad, pero ahora que Yamato le había dicho aquellas palabras fue como si de pronto todo estuviera bien, y que lo que estaba haciendo era lo correcto.

-Gracias por esto.

-¡Vamos, hermano!

Tk aguardaba dentro de la camioneta, a la espera.

Un segundo después Matt depositó un suave beso en sus labios, cerrando los ojos con fuerza.

-Espero que tu papá mejore- dijo ella al despedirse, viéndolo correr hacia el auto para luego montarse.

Una vez que la camioneta arrancó y desapareció, fue entonces que Mimi empezó a sentir pánico otra vez.


Notas de la autora:

Hello hello!

Aquí Vai con otra actualización.

Tengo un dilema con esta y otras historias. En mi celular, la aplicación , no se ven los separadores entre escenas, es decir las líneas largas entre párrafos que agrego para separar escenas. Probé con un guión en el medio, pero tampoco. No sé si sea porque mi celular es Picapiedra, o qué se yo, pero si les pasa igual díganmelo y busco una solución para la transición de escenas, que es muy importante. Espero puedan ayudarme con esta duda.

Ahora bien, en lo que respecta a la historia, ¿Qué les pareció? Amo el Mimato en este Fic, aunque suelo ser fan del Mimato adolescente o adulto joven por la falta de madurez y el drama que conlleva eso. Aunque no se crean, pronto la cosa se pone más interesante, ¡Así que estén en sintonía!

Ya actualización de Instituto Hokkaido, capítulo 4 UP, y de igual forma Scare y Encrypted. Con Scare ya estamos en los últimos, uyuyuy. Y en cuanto a Encrypted, just getting started!

Les recuerdo nuevamente sobre la duda que tengo, para tomarlo en cuenta para las próximas actualizaciones, ¡En serio es importante!

¡Gracias por leer!

Atte.

Vai.