10.- El Complejo Avenger

El contacto con Joelle había resultado menos escalofriante de lo que Bucky pensaba. Se dio cuenta que el pesar en su cabeza se retiraba y una ligereza en todo su cuerpo lo hizo sentir como un niño que recién dejaba la cama por las mañana, pero no supo que hacer después.

- ¿Me has pasado algo o qué?

- ¿Tú que crees?

-Que eres media bruja, como Wanda. Steve esta rodeado de gente rara.

Joelle miró su brazo metálico y alzó las cejas suspirando. – No James, no te puse nada. -Encontrar sus emociones había sido algo más difícil de lo normal y le había dejado una sensación poderosa de perturbación.

- ¿Entonces?

- ¿No te acuerdas como te sentías cuando eras niño? ¿Qué hacías con Steve cuando estaban juntos? ¿Qué hacías en casa? ¿Cuáles eran tus sueños?

Pensar en el pasado era siempre doloroso para Bucky pero esta vez pudo hurgar en él sin sentir la usual punzada en el corazón. Pudo ver y oler de nuevo las calles de Nueva York en aquel entonces. Solía caminar con Steve por las tardes después de la escuela, en el camino a casa su madre le pedía a Steve que pasara a comer y él apenado lo hacía porque el pobre niño siempre tenía hambre. Hacían los deberes juntos y Steve le ayudaba a entender lo que no había resuelto en clases, luego se iban a jugar por el vecindario donde irremediablemente su amigo se metía en problemas defendiendo algún perro callejero indefenso o contestando los ataques de otros niños abusivos. Por la noche, la panadera del barrio les regalaba algunas sobras del día, confecciones de chocolate, bollos rellenos de confitura y a veces panes enteros para el desayuno; Bucky cenaba con sus padres y sus abuelos y todavía podía sentir el calor de su cama y la suavidad de sus almohadas. Había tenido una bonita infancia y de joven había seguido siendo muy afortunado. Todavía recordaba el olor de la sopa de su abuela, la voz de Steve llamándolo a jugar, las calles llenas de charcos donde brincoteaban en días de lluvia, los brazos de su madre y la sonrisa de su hermana. Bucky sonrió para sí porque de pronto le vinieron emociones provocadas por recuerdos ya casi borrados.

-Tú sabes lo que ví -Joelle lo miraba seria, pero con empatía. -Todo está ahí adentro

-Pero es historia.

-hoy también será historia… tu vida no se ha acabado y todavía tienes espacio para más. -Ella hizo una pausa para que pensara y después continuó. - Se te ha olvidado seguir llenando el corazón de cosas que te hagan feliz.

-Ya tengo el corazón lleno de cosas que no me hacen feliz

-Tu eres el amo de tu corazón James, no le pertenece a nadie más y ni siquiera Steve puede hacer algo por quitarte la modorra y el miedo si tu no lo abres y empiezas a ordenar el lío que hay adentro.

Pero Bucky se quedó pensando en la palabra "amo" …

-No sé de que llenarlo …

Joelle ni siquiera medito lo que le diría porque le afloró de entre los labios de la misma forma natural en que las flores de primavera salen con el primer día de sol.

-No te apures, ya veremos que le ponemos adentro, hay un montón de cosas bonitas por hacer, tantas que vamos a tener que ponernos de acuerdo en lo que te gusta y lo que no.

Bucky sonrió al pensar en lo fácil que a ella le parecía. Claro! Ella podía límpiale el corazón y ponerle lo que quisiera de un zarpazo si quería. Ese era su poder, pero el verdadero poder tendría que venir de él mismo esta vez.

-No sabes mi historia

-Crees que no puedo tumbar ese muro? -La leve sonrisa burlona de quien sabe que ganará un reto sobresalió en ese instante

-Puedes?

-Yo? No, tienes razón, ¡yo nunca podría… pero tú sí! Yo sólo usaré tu fuerza.

A Joelle le había dado un pesar enorme ver lo que había visto en él, se le figuraba que estaba d nuevo de pie en frente de una mina de plata que había cerca de su hogar cuando era niña. La mina estaba llena de metal precioso, pero había un problema: se había derrumbado y había toneladas de material que cubrían la entrada. Por suerte para Bucky, él tenía lo que necesitaba para echarla andar de nuevo, sólo había que encontrar la llave correcta.

Un día después Steve pasó por ella para conducirla hasta el complejo Avenger. Había telefoneado por la noche y de nueva cuenta por la mañana para saber como estaba. Luego le había explicado que el equipo había convocado a una reunión donde tenían intención de platicar con ella.

-Tu decides Joelle, siempre es posible decir que no si eso es lo que deseas. – Le había dicho por teléfono. Joelle terminó la llamada y le dijo que lo pensaría. Se echó en su cama y mientras cerraba los ojos pensó de nuevo en los brazos de Steve sosteniéndola la noche anterior. Tuvo que soltar una carcajada porque se dio cuenta de que estaba lista para ser sostenida de nuevo. Esperó algunos minutos y envió un mensaje de respuesta. Steve respondió con otro:

- "pasaré a las 16:00"

¡Y así fue! Steve detuvo el auto puntual frente a su puerta; ella ascendió y cuando él se colocó al volante de nuevo, la miró y preguntó de nuevo:

-¿De verdad estas segura?

Ella consintió con un moviendo de cabeza y Steve sonrió. El transcurso les pareció corto porque todo el tiempo estuvieron hablando de lo que pasó el día anterior y para cuando acordaron, estaban pasando el modulo de seguridad del complejo. Ambos bajaron del auto al mismo tiempo y ella se puso a su lado.

- ¿Estás lista?

- si! –Contestó entusiasmada, entonces él le ofreció su brazo y caminaron por la puerta de acceso al edificio principal. Con el tiempo ella se acostumbraría a la sensación de su brazo, al olor de su perfume y al roce de sus manos, su sonrisa dejaría de parecerle un premio esperado y se volvería una confirmación del cariño que crecía entre ellos. No todos los días se encontraban personas tan diferentes que por voluntad propia quisieran estar juntos, no sólo como amigos, pero también como compañeros en los momentos más difíciles, tendrían que aprender a confiar sus vidas el uno al otro sin duda alguna y compartirían muchas tardes de descanso en el cuartel Avenger. Pero esa historia todavía estaba por desarrollarse y nadie esperaba el final que tendría.

En otro punto de la ciudad, Bucky se preparaba para salir del viejo departamento. Se había rasurado y arreglado la coleta por detrás de la cabeza. Había pasado una noche formidable en la que las pesadillas de otros días no aparecieron y había dormido por varias horas seguidas. Miró el sitio donde su brazo izquierdo había estado en otros días y luego de unos segundos pensó viendo los músculos del otro brazo: "al menos te tengo a ti y muchos ya te quisieran". Se irguió frente al espejo una última vez más y se acomodó la gorra sobre la cabeza. Sus pasos lo llevaron por sitios nuevos donde nunca había estado y regresó a casa tarde con el teléfono lleno de fotografías nuevas y decenas de panfletos sobre cosas que quería intentar. También regresó con ganas de volver a ver a Joelle para pedirle una nueva dosis de aquello que había sentido, pero de esas ganas no se dio cuenta en esa misma noche. En la calle, un auto que pasaba dejaba la pista de una canción "Nothings ever what we expect But they keep asking where I go next, Oh, we're chasing as the sun set..."

En la sala de reuniones dentro de la zona de visitas del complejo Avenger los trabajadores miraron con entusiasmo llegar a los integrantes del equipo. Normalmente realizaban sus reuniones en la zona más privada del complejo, pero esta vez Tony había organizado la cita en otra ala del edificio.

Natalia Romanoff y Tony Stark fueron los primeros en llegar, les siguieron el doctor Banner, el agente Barton y Rodhes, después Wilson acompañado de Wanda y Visión. Por último, llegaría un hombre de melena rubia vestido francamente de forma informal como para una reunión de ese tipo. Steve y Joelle llegaron después de que él le ofreciera un curso paseo por los espacios mas públicos del área.

-Buenas días Joelle! O Mejor dicho: señorita susurra fuegos. -Tony le dio la bienvenida y la invitó a sentarse. Frente a cada miembro del equipo una carpeta yacía colocada sobre la mesa, Steve tomó el cuidado de abrir la cual estaba frente a él para encontrar un extenso archivo con datos sobre su amiga. Un vacío en el estomago y el fastidio lo hizo cerrarla antes que ella se diera cuenta de lo que contenía.

La señorita Maria Hill, también presente en la sala se adelantó: - Antes de comenzar espero que Steve te haya informado del motivo de nuestra reunión. Has sido invitada al complejo Avenger el cual es un centro de estrategia con acceso estrictamente limitado y en el cual pocas personas tienen el orgullo de poder moverse libremente. Son todas ellas personas de confianza que han pasado exitosamente nuestros controles de seguridad. Por ese motivo, nos hemos tomado la libertad de formar un expediente con tus datos personales y toda la información que pudimos reunir en las anteriores horas. Esperamos que esto no te incomode mucho.

En ese momento Joelle se enteró que esto no era una visita de cortesía o una plática informal entre el equipo de amigos de Steve y ella y, de hecho, también era ovio que los demás ya habían tenido oportunidad de dar un vistazo en el contenido del expediente. – ok – susurró ordenando su memoria mientras sentía la mirada de Steve posarse sobre ella, esta vez, no tan cariñosa como siempre sino guardando una distancia estrictamente profesional. Tuvo que confesarse que le daba miedo estar ahí y sintió la desconfianza reinante.

- ¿Puedes manipular energía exterior, cierto? -preguntó Hill

-Cierto

- ¿De donde proviene? ¿lo sabes?

Joelle dio un vistazo a las caras reunidas a su alrededor buscando lo de siempre, emociones, palpando la zona en que se encontraba. Todos parecían interesados y empezaban a relajarse. Supuso que debería ser bastante cómodo no ser el que estaba sentado en el lugar que ella estaba ocupando. Su atención volvió subir a Hill que aún esperaba su respuesta.

-de todos! La obtengo de todos los que me rodean, yo sólo la movilizo para protegerme a mí, así como ayer. A veces de otras formas

-¿Podrías ser más específica?

-No sé, siempre está ahí, yo solo la tomo cuando me lo propongo, pero no siempre lo hago conscientemente.

-Cómo cuando dejaste tu hogar en el sur? – Interrumpió Tony y todos dirigieron la mirada hacia donde él sostenía una pluma con los labios.

Joelle saltó de su silla. Sus ojos miraron espantada a Steve, pero él la miraba igual que antes y la misma mirada inquisidora se reflejaba en los demás. Tragó saliva y contestó:

-Exactamente. – El valor empezaba a fallarle.

-¿Qué pasó ese día? Fuiste a una fiesta familiar verdad

-No era una fiesta familiar, bueno, si lo era pero ….-aspiró por la boca frunciendo los labios pensando en lo ridículo de contar la historia.

-¿Tenías un conflicto con alguien? – Había que aceptar que, aunque las preguntas de Hill eran sumamente directas, su tono se había tornado más calmado. Estaba buscando darle confianza

-Si, lo tenía. Era una boda, la novia era mi media hermana y habíamos discutido.

-Te enfadaste mucha verdad?

Joelle gruñó. - ¿Enfadarme? ¡Estaba histérica! Como lo hubiese estado cualquiera en mi lugar.

- ¿Qué fue lo que hiciste?

Joelle permaneció en silencio, hubiera preferido que Steve no escuchara esto.

- ¿Joelle? -Tony habló de nuevo. -Esto no es un juicio. -Queremos saber como funcionas, eso es todo.

-Evité el beso final! ¡Eso es todo! – Joelle se odió por lo irónico y petulante que había sido el tono de su voz. Aún tenía la cara triunfante de su hermana en la memoria y podía sentir su enorme energía hiriéndole con todo propósito en el corazón.

-Derrumbaste parte de la cúpula sobre el altar -Exclamó Nat

Joelle perdió el color del rostro, se puso de pie y vociferó: ¡Se cayó sola! ¿Cómo iba a saber yo que la estructura tenía una falla? Yo sólo provoque la tensión que los separaba. Quería dejarlos en ridículo. Jamás se me ocurrió hacer un boquete en el techo y tirar las piezas sobre … -a Tony no se le escapó como el iris de sus ojos se tornaba obscuro y desaparecía fundiéndose en el negro de sus pupilas por un momento.

Los Avengers la veían aún sentados, cómo si escuchar sobre edificios derrumbados fuera cosa de lo mas rutinaria. Sólo Steve permanecía con la mirada clavada en la mesa.

-Al novio lo alcanzó una roca del techo. Nunca se me hubiera ocurrido hacerle daño. -Joelle recordó que en realidad quería matarlos a ambos.

-Sobrevivió? -Steve alzó la cabeza para preguntar

-Si lo hizo, pero yo dejé el lugar porque medio mundo me culpó de haber querido matar a todos.

-¿Cuántas veces te ha vuelto a pasar algo parecido? – preguntó Tony

Joelle volvió a tragar saliva -Creo que esa fue la peor de las cosas que me ha pasado …

-¿Cuántas?

-dos o tres … jamás he matado a nadie! Lo he controlado bastante bien. Sé exactamente lo que debo hacer cuando alguien con esa energía negativa está cerca de mí.

-¿Y eso es? – Natalia por fin abría la boca

-Un escudo!

En ese instante los Avengers se movieron en sus sillas, algunos tomaron de su taza de café, otros jugaron con sus lápices o juguetearon con los dedos sobre la mesa.

De pronto se escuchó a Banner exclamando. -Vamos muchachos! Todos hemos tumbado un par de muros. Pero eso no dejó a todos satisfechos, sólo Tony y Thor conocían bien la experiencia. Entonces Nat dio un codazo a Steve sacándolo de sus pensamientos y susurró: -¿Cuantos vehículos y naves de Shield tumbaste tu sólo? La cara de sorpresa de Steve relajó a Joelle.

-¿Qué tan seguro es ese escudo? -Tony quería entrar en los detalles técnicos que le interesaban

-Tan seguro como el ataque – Ese fue el momento en que Steve se colocó definitivamente de su lado. Ella sintió como la historia contada había dejado de afectarle.

-para ser sincera no lo sé. Hasta ahora ha funcionado, pero lo de ayer fue otra cosa. Jamás había intentado plantarle cara a un muro de fuego. A lo mucho había apagado algunos cerillos y fogatas dejándolos sin aire.

-Quieres decir ¿qué los encerraste en un campo magnético para aislarlos? – preguntó Visión

Joelle no entendía nada de física, pero trató de explicar: es como una burbuja, puedo imaginarme que estoy en una esfera en la que nadie más puede acercarse para hacer daño. Ayer fue algo distinto, a mi me pareció algo más como a mi propia muralla.

- ¿Crees que podrías ilustrarnos con más ejemplos? Cosas que pudiéramos medir y observar detenidamente …- Banner ya mostraba síntomas de emocionarse con la idea.

Joelle quiso sincerarse y aclarar las cosas:

-Funciona así: la gente pone su energía en todo lo que hace y yo puedo usarla; para ello tengo dos opciones: la convierto en un escudo o dejo que me inunde. La primera opción me mantiene a salvo, la segunda puede hacer todo lo que los otros se proponen: ¿Quieren dañar? Dañará, ¿Quieren destruir algo? Destruirá. ¿Tengo miedo? ¡Sí! Tengo horror de que yo pueda toparme con alguien que quiera hacer tanto daño y sea tan poderoso, que me consuma y me vuelva en un arma que no quiero. Prefiero creer que soy la persona que puede armar un escudo y proteger a otros y evitar cosas como las de ayer. He pasado años educando mi cabeza para que filtre las cosas que no me gustan, pero he aprendido que no siempre funciona. Me es imposible estar cada segundo de mi vida en guardia.

-¿Qué hay de las emociones que puedes sentir? – Pudo ver cómo Wanda estaba intentando ver en sus pensamientos

-Observa lo que quieras! No tengo nada que ocultarte si quieres ver en mi cabeza. – después continuó. -Son efectos secundarios. Señor Thor cálmese. ¿Doctor Banner? ¿Lo recodarán más por las personas que ha salvado que por los muros que ha derribado, -Stark? Su curiosidad lo delata ¡No! No soy un arma, nunca seré una guerrera como ustedes; yo sé que soy otra cosa …

-una protectora! -Steve levantó de nuevo la cabeza. – Así fue como la conocí, así la he percibido todo este tiempo, eso fue lo que hizo ayer, ¿no? Joelle, recuerdas los chicos del vecindario con las armas y los explosivos?

Joelle hubiera querido no recordarlo

-Te enfadaste porque un explosivo casi nos hiere y alcanzó a un inocente. Te sentiste terriblemente mal con lo que pasó después pero tu intención fue frenar el ataque…- Los demás no sabían de que hablaba. – Si tú quieres Joelle, pudiéramos ayudarte a controlar esa energía, podemos buscar el modo de asegurarnos que será siempre usada en la forma en que tú lo deseas y no en la forma en que pueda hacer daño a otros. Tenemos los recursos. - Steve miraba a Wanda y a Tony.

-Primero tendremos que saber realmente que tan estable eres Joelle. – exclamó Tony

-Y entender cómo es que trabajas con la energía y la percibes como emociones de manera que estas te alertan sobre la clase de fuerza que está a tu alrededor. - Banner hurgaba en su propia cabeza.

-Y asegurarnos de que no seas un peligro para el equipo -Subrayó Nat mirando a Steve

Rodhes había permanecido leyendo el expediente que ahora tenía en sus manos. -¿El novio había sido tu pareja por años hasta un mes antes de la boda?

A Joelle le saltaron los ojos de las cuencas, todos lo miraron con fastidio

-¡Yo lo hubiera tirado la torre del campanario encima! -Apresuró Tony

-Hubiera envenenado las flores del ramo Murmuro Wanda

-Por eso no tengo hermanas. -Musitó Nat mientras se levantaba de la silla.

Hill extendió una última carpeta sobre la mesa: - hemos pensado en varias etapas. Uno: queremos conocerte, queremos saber como trabaja esa energía. Dos: Queremos que aprendas a controlarla. Tres: queremos que te sientas segura y encuentres un uso para ella. Disponemos de lo necesario, incluyendo el mejor espacio que puedas tener para todo esto y estés a salvo de riesgos innecesarios.

Tony le habló de nuevo.- Te ofrecemos un tiempo como interna en el Complejo en calidad de practicante con la libertad de irte si al cabo de seis meses no te sientes tranquila.

-¿Interna? -Más bien le pareció la invitación a una cárcel pero en ese momento escuchó la voz de Steve llamarla.

-Joe .-Puedes pensarlo, lee el contrato y avísanos cuando estés lista.

-¿Cuánto tiempo puedo pensarlo?

-tres horas! Disculpa la molestia de no poder llevártelo a casa pero este documento es de carácter estrictamente secreto. -Hill depositó una pluma sobre la mesa y salió de la sala.

-Te damos espacio para que lo pienses tranquila y a solas. -Tony se despidió y antes de cruzar la puerta de salida le dijo. - Te vemos después de la cena. ¿Steve? Deberías venir con nosotros. -El resto del grupo dejaba la sala y Joelle se quedaba de pie frente a la mesa vacía donde la carpeta había quedado abierta y la pluma descansaba.

Dos meses después de que Joelle aceptara la oferta de los Avengers seguía su lento proceso de adaptación. No era fácil cambiar la vida que llevaba antes en el museo donde trabajaba guiando visitas, por una estancia de prácticas con uno de los grupos de combate más efectivos del universo. Los primeros días los había pasado en la unidad médica donde los MRI de cualquier clínica normal parecerían un cepillo de dientes común a un lado de los artefactos que escaneaban su sangre, su pulso, sus órganos internos y todas sus reacciones musculares. Pensó que ahora Tony Stark posiblemente conocería mejor las picaduras de sus dientes que su propia madre. Había recibido una habitación en un área de visitantes cercana a la vivienda del resto del equipo. A medio día solía ir a comer con Wanda o algún otro y no era sino hasta en las tardes que veía a Steve después de que él terminara sus tareas. Descubrió que los días de cada miembro transcurrían entre entrenamientos de todo tipo, sesiones de información donde se actualizaban en los temas de su interés y de primordial importancia para sus misiones y rutinarios controles médicos que parecían agradarles tan poco como a ella. Steve le había asegurado que siempre estaría rondando cerca de ella y que podría confiarle todo lo que sentía o preguntarle todo lo que necesitara saber. Al cabo de una semana había comenzado a acudir diariamente con Banner a otra ala del complejo donde él recogía información sobre "el escudo". Hacían pequeñas pruebas con materiales de todo tipo y pronto estuvieron listos: Joelle comenzaría a probar su captación de energía sobre lo más parecido a un oponente activo. No hubo sorteo: fue Tony el que se prestó como voluntario para iniciar.

-Lista? -Iron Man estaba parado al fondo del hangar de pruebas donde se encontraban. Había marcas en el piso que marcarían las distintas posiciones donde Tony lanzaría los ataques. Joelle sabía lo que tenía que hacer y esperó.

-adelante! – se escuchó decir a Banner desde la cabina de comando. Wanda y Visión miraban por la baranda de un segundo piso lo que sucedía en el hangar. Joelle asintió con un movimiento en la cabeza mientras buscaba su mejor posición debajo de todo el equipo de protección en que estaba enfundada. "Me siento como un robot, ni siquiera puedo moverme" pensó para sí.

Tony se movió por el Hangar, una, dos, tres veces lanzó las mismas municiones en su dirección y cada una de ellas fue repelida en otra dirección. La cuarta vez, Tony lanzó fuego y la quinta intentó expelerla lanzando una decena de neumáticos.

-No esta mal! -Tony dejó libre su cabeza insinuando una pausa en la prueba, todos se movieron de lugar, pero Joelle, que ya se había retirado las protecciones no, en ese instante Tony activó un ventilador gigante al final del hangar que sopló tan fuerte que los espectadores apenas tuvieron tiempo de resguardarse en la cabina. Para sorpresa de Tony, Joelle había percibido antes su animo de seguir adelante porque sintió su excitación por retarla a algo más. El ventilador aceleró y aceleró y en ese momento Thor y Steve, que escucharon el ruido y percibieron la vibración desde un pasillo cercano, abrieron una de las puertas del hangar. Ambos fueron sorprendidos por la fuerza de la turbina y terminaron en el piso. Joelle continuó parada ahí, pareciendo no darse cuenta de lo que ocurría, mirando a Tony y hacía la cabina de forma relajada con ambos brazos colgando a los lados. Sólo la palma de sus manos continuaba dirigida levemente hacia origen del túnel de viento formado. Sus cabellos parecían agitarse ligeramente y después de interminables segundos, aquella sonrisa maliciosa que Steve conocía afloró entre sus labios. Sus ojos se tornaron los mismos que Tony había visto en la sala de juntas y sucedió: Joelle comenzó a dar un paso tras otro en dirección a la turbina, lentamente avanzó y al cabo de un momento llegó hasta una distancia de un metro de ella, el viento llenaba el hangar, pero ella seguía de pie sin inmutarse. Tony revisó las mediciones que calculaban la fuerza y lo pensó un poco antes de ordenar a Friday que activara uno de sus drones dotado con municiones de goma para entrenamientos. El dron sólo tardó unos minutos en llegar hasta ellos y cinco segundos en derrumbar a Joelle. El escudo desapareció y Iron Man tuvo que entrar en acción para que ella no volara hasta el otro lado del hangar. La pescó en el aire antes de que ella se estrellase conta una columna de metal y pudo colocarla de nuevo en el piso justo cuando la turbina dejo de funcionar y el ventilador perdió su fuerza. Steve maldijo en voz alta.

-Stark eso no es juego limpio, ni siquiera tenía las protecciones.

-No debió quitárselas Rogers.

-Estaba desprevenida

-No lo estaba, ella sabía lo que venía. -Steve miró a Joelle interrogante porque Tony parecía de lo mas relajado y seguro de sí mismo.

-Diles Joe …

-Joelle estaba aturdida por el vuelo y los golpes de los balines le dolían aún.

-Joelle vió lo del ventilador venir … se quedó esperándolo. Ella me leyó la intención en la cabeza.

-y el dron? -Steve estaba molesto por el peligro en que ella había estado al perder fuerza el escudo.

Tony levantó una ceja. -también!

Wanda y Visión se acercaron a ellos mientras Banner permanecía detrás del controlador de la cabina.

-Es verdad. – la primera leía su mente de nuevo -Pero no puedes hacer las dos cosas al mismo tiempo, ¿verdad? Te es imposible reaccionar y utilizar el escudo a la vez.

Joelle empezaba a conocer los límites de su poder.

Por la noche empezó a contarse los moretones en la piernas, brazos y costado bajo el agua de la ducha. Steve tocó a su puerta poco después.

-¿Cómo estas? – le preguntó bajo el marco de entrada

-Bien, tengo las piernas y brazos llenos de moretones, pero eso no es cosa del otro mundo aquí. Steve se acercó y llevó una de sus manos delicadamente hasta su mejilla. -Aquí tienes otro.

El contacto directo con Steve le encrespaba la piel pero intentó disimular su gusto tanto como pudo.

-es el precio del progreso, al menos ya es más claro lo que no puedo hacer.

-eso parece

-y ahora?

-he hablado con Tony, creo que es importante que si quieres conservar tu atención en mantener el escudo activo, tienes que encontrar la forma de poder reaccionar y defenderte de otras amenazas de alguna otra manera.

-¿Cómo? – Joelle se alejó de la puerta y se dirigió al Sofá en medio de la habitación invitándolo a hacer lo mismo. Para su sorpresa, Steve se sentó a su lado rozando con sus hombros los suyos. Ella le había prometido no hurgar nunca mas en sus emociones cuando lo conoció y el confiaba en ella pero no era necesario hacerlo porque la energía que él parecía irradiar cuando estaban cerca le desbordaba por los poros.

-Necesitas aprender a defenderte Joe

-¿Cómo?

-Como lo hacemos nosotros

-¿Con armaduras?

-no, pero Nat podría ayudarte y yo también. Wanda hizo lo mismo cuando ingresó al equipo. Además, creo que existe alguien que podría ayudarnos a hacer más efectivo el proceso.

-¿Quién?

Desde la puerta de la habitación, aún abierta, Natasha los escuchaba atentamente y contesto:

-Bucky!