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Uno de los dos
Treinta dos horas después el equipo regresaba al complejo tras una de las misiones mas ajetreadas en mucho tiempo. Habían hecho y rehecho sus planes varias veces porque Amina había resultado increíblemente astuta. Si bien, en un principio se las habían arreglado para mantener a la Joelle que se encontraba en el complejo a raya; al final, las cosas habían tomado un giro inesperado, el encuentro de las dos hermanas fue inevitable y Amina había intentado a toda costa recargar su poder para después absorber las cualidades de Wanda. En vista de la catástrofe por llegar, la última opción que les quedaba a utilizar debió ser llevada en marcha y tras un breve y áspero intercambio de ideas, el grupo decidió aplicar el suero magnético en Joelle a como diera lugar. Steve obtuvo el suero que Tony le extendió dentro del túnel en llamas y siguió a las hermanas.
El hecho de que ambas hubieran llegado al extremo de batirse a muerte lo hizo todavía mas terrible: los ojos vacíos, la transparencia lúgubre de su cuerpo, los andares maniáticos y salvajes de ambas y el hecho de que ninguna utilizaba el escudo sacaron a todos de quicio; su encuentro se resumía en el uso exclusivo de la energía para cazarse la una a la otra. Los Avengers se concentraron en reducir el número de victimas mientras que Steve intentó a toda costa salvar a una de las hermanas.
- ¿Cómo están? -preguntó Steve llegando a la unidad médica donde ambas habían sido llevadas,
-Pusimos a Amina en un coma artificial; la única buena noticia es que ahora se ve como "Amina" y no como su hermana, recuperó su forma y estado original -Contestó Tony recargado en una vidriera.
- ¿Entonces funcionó el suero?
-Sí lo hizo Rogers, Amina estará probablemente atada a una cama toda su vida.
- ¿Y Joe?
-Es una suerte enorme que hayas inyectado el contenido a sólo una. Joe esta a salvo, Hill dice que su cerebro esta intacto, pero no te recomiendo que la veas ahora, esta alterada y bastante impredecible. Posiblemente tarde unos días en ser la misma de siempre. -Luego se quedó pensando ¿Cómo supo Barnes lo que tenías que hacer? -Steve bajó la vista y se guardó la contestación para sí mientras igualmente decidida que tenía que ir a buscar a otra persona para hablar de ello.
Un día después la visitó en la unidad donde el personal médico se ocupaba de sus lesiones y quemaduras. Su rostro aún mostraba los golpes y magulladuras y sus ojos ofrecían la novedad de ser color moscada y poseer iris atravesados por una centella obscura.
-hey ¿Qué tal bonita? -la saludó el desde la puerta
- ¿Bonita? ¿Después de verme convertir en un chacal todavía puedes creer que soy bonita? -Su estado de ánimo todavía era tenso, pero la visita de Steve no tardaría en relajarla un poco.
- ¿Aún estas aquí no? -se acercó él sentándose en un extremo de la cama
Ella sonrió irónica mientras le mostraba los dispositivos que llevaba al cuello y brazos para medir sus reacciones.
-No necesitas decirme que todavía estás llena de la porquería que tenía tu hermana en la cabeza, lo sé, esa ironía y sarcasmo no son tuyos; ten paciencia, todos sabemos que volverás a ser tú en unos cuantos días. -Hablar con ella era por el momento una tarea difícil, pero Steve parecía imperturbable. Ambos sabían lo que había pasado en el túnel, pero su percepción del momento era muy distinta. Steve recordaba el sabor de la sangre en su boca y el dolor y miedo de equivocarse cuando la tuvo en sus brazos; ella recordaba el asombro de sentirlo tan cerca de ella y el apagón que había sentido en su furia cuando se dio cuenta de que la besaba en vez de acabar con ella como lo había creído. Su beso la había arrebatado del estado de intoxicación en que su espíritu frenético se encontraba, aunque con eso había perdido la última oportunidad de acabar con Amina. Ella la había perseguido durante lo que pareció una eternidad mientras ambas se convertían en blanco para los Avengers y sólo hasta después se enteraría que Steve había inyectado el suero a su hermana y la había elegido a ella para no hacerlo. Aquel beso había sido utilizado como el más intimo acercamiento a la verdadera Joe y Steve sabía suficiente sobre lo que habría que esperar: su piel había retomado su color, sus ojos se habían encendido de nuevo y su corazón había latido de prisa mientras sus labios habían reaccionado nerviosos. La Joe que él conocía no le devolvería tan sólo un beso en los labios, ella recostaría sobre él su cuerpo cansado y su mente al límite buscando su protección y se dejaría llevar por lo que él quisiera; su confianza era absoluta y suprimiría de inmediato las contracciones diabólicas que emanaban de la energía en el ambiente. Al final, había luchado para no perder el conocimiento mientras una mano suya intentaba tocarlo, pero la debilidad la había rendido.
Después de visitar a Joe en la unidad médica Steve se dirigió a la vivienda, ahí buscó a Nat directamente en su habitación.
- ¿Qué hay Steve? -le preguntó ella a modo de saludo mientras lo miraba desde las cobijas revueltas de su cama.
-Nada más quería decir buenas noches
-Buenas noches Steve… pregunta lo que viniste a preguntar -Nat lo conocía tan bien que sabía que él vendría a hablar con ella así que le hizo una seña para que se acercara y sentara cerca de ella mientras se sentaba entre las almohadas.
-Qué día tan horrible – dijo él tendiéndose por completo sobre el colchón
-No te envidio, de verdad
-casi la mato yo mismo Nat ¿Te das cuenta?
-Hey! ¡Lo hiciste perfecto! -le contestó ella acariciando su cabeza
-No, Bucky lo hizo perfecto – Esa contestación tan franca no la esperaba -El supo como distinguirla
Nat se mordió los labios y el gesto no le pasó desapercibido -Dime que no es cierto
-¿Qué cosa?
-Esto que estoy pensando -musitó él
-Steve … si funcionó es porque eres una persona muy especial para ella, igual que ella para ti
-¿Te acuerdas lo que dijo Rhodes allá abajo cuando llegó al complejo? Dijo que yo me había acostado con su hermana
-Y eso la puso furiosa Steve, tú lo viste -Interrumpió Nat
-Pero también dijo que Bucky la había besado
Nat se volvió a morder los dientes; en realidad, ella era una excelente mentirosa, podía fingir toda clase de informaciones en un interrogatorio oficial, pero a Steve nunca habría podido mentirle.
-Bucky es su pareja de misiones, lo quiere bastante y lo quiere bien, tú mismo eres responsable de eso.
Steve miraba al techo buscando respuestas
-No deberías estar aquí conmigo Steve
- ¿entonces en dónde?
-Con ella, a su lado
-Hill le dio somníferos
- ¿Y cuando despierte? ¿quieres ser el hombre que estará ahí?
-Obviamente
Natasha suspiró y lo miró con inmenso cariño
- ¿la beso verdad?
-Tú también Steve
Steve se puso de pie para retirarse, al llegar a la puerta Nat lo detuvo diciéndole:
-… pero sólo uno de los dos besó a la verdadera y la salvó
-Lo sé, pero el otro esta allá arriba con razones suficientes para haberla besado.
