35 Una sola dosis de Particulas Pym
La tormenta arreció dando a la noche la nota dramática que Joe no había imaginado horas antes; intentó sin embargo alargar las horas despierta hasta que se cansó de esperar a que Steve apareciera por la puerta de su habitación con alguna explicación, pero él nunca llegó. En su lugar, se había encerrado en su propia morada con el contenido de la caja en sus manos, lo abrió y leyó y tanto el martirio y como el ardor que ya había pensando superado regresaron con la misma fuerza que antes cuando recordaba a Peggy. Steve no pegó un ojo en la almohada en toda esa noche y al final cayó rendido por la zozobra en el mismo sofá donde había comenzado a leer. Así lo encontró Bucky cuando entrado el medio día lo fue a buscar, lo había estado esperando para hacer algunas tareas juntos, pero él no había aparecido.
Steve escuchó la voz de su amigo llamarlo y reaccionó como a quién le dicen que la pausa ha acabado y tiene que seguir adelante forjando un pesado camino, hubiera preferido seguir dormido para no tener que pensar en todo lo que había leído en aquel mazo de hojas.
- ¿Cómo te sientes? -le preguntó Bucky directamente pues se había encontrado en la mañana a Sam y este le había contado del regalo que Sharon le había traído. El sabía que aquello debería haber caído como un tsunami para Steve. Este respondió enderezándose y buscando el diario entre sus piernas, donde había ido a dar cuando se quedó dormido, luego se lo extendió y Bucky lo tomó con el mismo respeto que hubiera empleado si fueran las mismísimas cenizas de Peggy.
- ¿Lo leíste todo?
- ¿Tú sabías que ella pensó en mí toda su vida?
Bucky torció la mirada en otra dirección como sólo lo hace quien no tiene remedio de sortear una difícil conversación. -Steve, no era necesario leer su diario para saberlo -le contestó en forma cariñosa – Entiendo tú reacción y sé que esto suena muy duro pero este diario no cambia nada tu vida ahora y lo que en ella hagas.
Entonces Steve recordó la noche anterior y se llevó las manos a la cabeza ante el balde de agua fría que le caía sobre su conciencia. –"Maldición" ¡Joe!
Bucky cambió su aspecto calmado por uno más severo -Ella sabe que tienes esto
-ella estaba conmigo cuando Sharon me lo dio… ¿tú como sabes?
-Sam también estaba ahí y me contó de tu reacción; dejaste a Joe sola regresar a la vivienda.
Steve se golpeó ahora la cabeza con una mano y luego la escondió entre ambos brazos apoyados en sus rodillas -Hice una tontería ayer Bucky, hice una enorme estupidez
Bucky se sentó en el borde de la cama frente a él y se dispuso a escuchar.
-Sucedió algo… algo increíble; ni siquiera lo pensé bien porque era tan perfecto…
El rostro de su amigo se tornó seriamente inquisitivo
-Di un paso enorme en nuestra relación
- ¿Qué tan enorme?
-bastante definitivo -contestó Steve buscando las palabras más adecuadas porque la decencia le había vuelto con la luz del día
Bucky comenzó a buscar sustento con las manos apoyadas en la colchoneta - ¿Qué quieres decir?
-Que se me olvidó todo lo que siempre prediqué, me dejé llevar y fue la cosa más increíble, fabulosa y perfecta que me ha pasado.
- ¿Ustedes …?, ¿tuvieron …? -Bucky conocía a Steve como la palma de su mano, sabía que sus intenciones para con Joe eran serias y él era un hombre responsable de sus actos que jamás la lastimaría, pero ese arrojo era algo nuevo en él.
-Noooo -contestó Steve – No, eso no llegó hasta ahí sólo porque …. la caseta no me pareció el lugar perfecto, pero, estábamos más que encauzados en esa dirección, diría yo – Steve hizo una pausa porque empezó a dar revista a todo lo que habían hecho -bastante encauzados, si hubo algunas cosas … ¡Oh Dios!, no debí haberlo dejado así, la ignoré completamente y me largué de ahí con el diari.. -Bucky lo interrumpió -Con Peggy en el corazón.
Steve se sintió desnudado completamente cuando escuchó la verdad abrupta -Así fue
Bucky suspiró hondamente y preguntó - ¿Puedes contestar algo honestamente, no a mí, ni a Joelle ni a nadie más, sólo a ti?
Steve asintió
-Tú viajaste al pasado a regresar las gemas y regresaste a este tiempo aún y cuando me dijiste que no lo harías; lo hiciste cuando el Anciano te explicó la oportunidad que tenías de regresar con Natasha, ¿cierto?
-cierto
-Pero aún tienes esperanzas de que una sola dosis de partículas Pym aparezca ante ti y te regresé al sitio donde dejaste a Peggy esperándote. Contesta, si existiera esa única oportunidad hoy, o mañana o en el futuro, de encontrar esa dosis … ¿regresarías?
Steve depositó su mirada en el diario y tardó en contestar por lo que Bucky prosiguió: -Steve Rogers, mientras la respuesta siga siendo "Si" a esa pregunta voy a pedirte un sólo favor: no vuelvas a tocar a Joelle como lo hiciste ayer. -Entonces ambos se pusieron de pie de inmediato porque el favor se escuchó más como una orden y no como una recomendación.
Steve se sintió dolido de lo que creyó era su propia torpeza
Bucky se dispuso a dejar la habitación, pero antes le dijo – Yo la vi ayer y no había ni una sombra en sus ojos, tú eres la causa de que estén iluminados. Ten cuidado hermano, no lo jodas todo.
En los días siguientes, Steve redujo la relación al estado platónico que tenía antes de la noche en el lago; se sentía estúpido, pero se propuso pensar en la pregunta hecha por su amigo y como en su corazón la respuesta siempre le sabía a veneno procuró que este no se extendiera y terminara lastimándola.
Por su parte, Joelle terminó aceptando la situación porque no encontró otra opción posible y así estuvieron varias semanas en las que ambos tenían el humor por los suelos. Natasha terminó aceptando a Steve por las noches cuando este acudía a encontrar consuelo y sabiduría en sus palabras y Joelle pasó el tiempo trabajando con el único que lograba hacerla olvidar la amargura y con los días, pasó del desanimo atolondrado a la meditación más profunda de la situación; la compañía de Bucky le daba tranquilidad y su cariño, al que ella quería seguir percibiendo igual que el de un hermano le hacía sonreír de vez en vez.
Una mañana Maria Hill apareció llevando las peores noticias en mucho tiempo, Amina, su hermana, había fallecido en la clínica de recuperación en que se encontraba neutralizada. Había suficientes evidencias de que no había sido una muerte natural. Joe se dispuso a dejar el complejo de inmediato para concentrarse en su vida familiar y reservó el primer vuelo posible al caribe, dónde las cenizas serían de Amina serían disueltas en el mar. Al dirigirse al aeropuerto escuchó por su intercomunicador sobre los planes realizados; ella no viajaría sola, con ella acudirían Natasha y Wanda para estar a su lado y reforzar su seguridad, mientras que Hill y Tony se enfocarían en el esclarecimiento del caso.
Una semana entera estuvieron en el caribe y aunque el estado de ánimo no era ni remotamente bueno, en la última noche de su estadía decidieron despedirse de la playa más hermosa del mundo con una cena en un bar a unos cuantos metros de las olas. Habían estado hablando de los cabos sueltos toda la semana y esa noche quisieron enfocarse en cosas más alegres, aunque fueran pocas porque los problemas de todas eran bien conocidos: Wanda y un hombre sintético, Natasha y un científico que se privaba del amor y se sentía sólo como un monstruo verde y por último Joe y una mujer que ya no estaba en este mundo. Entonces empezaron a hablar de otras curiosidades, como la biografía entera de Sam o la recuperación de Bucky, incluyendo las dificultades encontradas para con la última palabra del código.
De pronto Joe pareció ver un fantasma que bailaba entre las parejas cerca de la barra. Un hombre que se había movido al compás de la música y luego había desaparecido en la confusión de luces y gente moviéndose.
"Imposible" -pensó para sí, pero la figura del hombre sembró un miedo terrible en ella que comunicó de inmediato a Tony cuando regresaron al complejo.
No hubo un comité de bienvenida, en su lugar, Steve las había esperado en el aeropuerto y conducido con ellas hasta la residencia de los Avengers. Ya ahí, Joelle se despidió incipientemente y con prisas antes de subir a su habitación donde por primera vez en un año cerraría todas las puertas bajo llave, incluyendo la de comunicación.
Por la mañana Steve intentó visitarla antes de que bajara a tomar un café con los demás como era acostumbrado, pero ella lo recibió fría y distante. Steve pensó que la historia y crimen de su hermana la habían alterado de nuevo y con justa razón así que decidió darle tiempo, pero al pasar de los días, el estado de ánimo de Joe seguía empeorando, estaba nerviosa y demasiado sensible, enfadada o huraña pero nunca sonriente.
- ¿No me vas a decir que tienes? – preguntó Bucky cuando un día, cosechando las verduras del sembradío tardó más de una hora en dirigirle la palabra
-Ni yo sé James, discúlpame – Al menos, con él fue sincera
Bucky clavó el instrumento que llevaba en la tierra y la miró seriamente - ¿Es por Steve? – El sólo nombrarlo la puso furiosa, pero ella no lo aceptó – ¡No! Es por todo lo que ocurrió con Amina, hay ciertas cosas que no puedo terminar por entender. -le dijo ella mientras extraía los vegetales del suelo; ambos continuaron en silencio hasta que ella percibió que él había terminado y la inspeccionaba mientras ella seguía y seguía intentando agotar sus fuerzas para no pensar en algo que tenía en mente desde que él nombró a Steve,
-James, tengo una verdad aquí adentro que me esta creciendo y carcomiendo y va a explotar si no le hago caso- le dijo con voz chillona y resoplando mientras arrojaba una pala lejos de sí.
Él se dispuso, como siempre, a escucharla.
-No puedo ser la segunda opción de Steve, es cierto que lo adoro, lo amo, tú lo sabes y todo mundo sabe lo que él significa para mí, pero no puedo permitirme amar a un hombre que claramente no me ha puesto en el mismo lugar donde yo lo puse a él. Sencillamente no es sano para nadie. Así no funciona una relación genuina. Yo estoy esperando a Steve mientras él está esperando que Peggy regrese de los muertos. El esta atrapado en su pasado y lo peor es que sí el pudiera decidir entre el ayer y hoy no creo que sea yo la que al final tenga las manos llenas.
- ¿Qué vas a hacer ahora? ¿se lo has dicho?
- No, se lo quería decir cuando regrese, pero algo pasó y he estado completamente enfocada en el crimen de Amina. No creo siquiera que deba hacerlo.
-Joelle, Steve esta lleno de buenas intenciones para ti, eres importante para él; no creo que ni él mismo hubiera podido calcular el poder que tenía ese diario. Me parece lógico que pienses así, pero creo que antes de que hagas cualquier cosa de la que puedas arrepentirte deberías hablar con él y decirle como te sientes.
-Suenas como un psicólogo de revista
Bucky sonrió y le dirigió la mirada más dulce que pudo mientras se guardaba sus propias opiniones para sí.
Era el mes de Julio y Steve estaba por partir a Suiza para su misión planeada en meses anteriores, pero a última hora, la comitiva fue conformada por Visión, Wanda y Rhodes. El resto se quedaría en casa y Joe se preparaba para su última cita en Washington en relación con el caso Alioune. Cerca de ellos, el fantasma visto por ella aquella vez en la playa preparaba su regreso en la forma más inesperada, esta vez, sin su silla.
