insaciable
Joelle se negó a dar explicaciones sobre los cambios sufridos en su imagen, pero no sólo se veía conforme, sino que además irradiaba energía y seguridad en si misma. Pronto fue claro que el viaje la había forzado a conocerse a sí misma y sus propias necesidades y no estaba más a la espera de manos que la guiaran u ofrecieran cuidado.
Para cuando llegaron al complejo, retomó sus habitaciones en el segundo piso y lo primero que hizo fue regalarse con un baño de agua caliente, lo largo de la jornada había enviado a todos a la cama y no fue sino hasta en los siguientes días que tendría oportunidad de hablar mejor con todos así que se preparó para irse igualmente a dormir.
Las siguientes mañanas amanecieron nevadas pero el sol brillaba en lo alto y sus rayos calentaban las mejillas de quien se atreviera a salir a caminar; era un invierno envidiable y todo indicaba que podrían llegar al fin de año sin mas contratiempos. Un día Joe decidió que era hora de dirigirse al jardín que había abandonado y ahora estaría blanco y se encaminó por la vereda que había seguido infinidad de veces.
- ¿De paseo temprano? -le interceptó Steve, que también se había puesto de pie temprano. Se había dejado la barba de nueva cuenta y eso lo hacía verse más varonil y apuesto que nunca, aunque su mirada se hubiese vuelto melancólica y apareciera algo turbado.
- Si, voy a aprovechar el sol, aunque jamás se compare al de Wakanda -le contestó
-seguro… ¿Puedo hacerte una pregunta? -Steve no podía terminar aún de reconocerla
-Claro
- ¿Por qué tardaste tanto en regresar?
- ¿Por qué apresurarme? No dejé nada aquí que no supiera que pudiera esperar, lo demás, dejó de tener sentido. -Ella hablaba tranquila y conservando la sonrisa serena.
-Has cambiado bastante
-No, solamente maduré Steve; no siempre sucede en los mejores términos, pero créeme, el viaje fue increíble… quizá algún día hagas algo parecido. Te podría dejar un par de mapas y guías con Sharon, a ella le encanta traerte cajitas -Dicho esto, se colocó un gorro en la cabeza y se fue dejándolo boquiabierto; luego se perdió en el paisaje nevado. Con el tiempo desapareció el peinado nuevo de su cabeza y su cabello volvió a ser la misma mata de risos que Steve solía acariciar en otros tiempos, pero ahora ambos guardaban una distancia que, aunque amistosa, aún presentaba los tirones de los deseos incumplidos. Así se llegó la fecha de año nuevo en que una fiesta en el complejo fue ofrecida para los empleados de mayor confianza. Faltaban aún algo de tiempo para la media noche cuando en el salón lleno de gente Steve se dio cuenta que Joe no estaba más entre los grupos.
-A lo mejor ya la aburrimos -meditó Sam
-No, estaba aquí hace un rato, la ví cuando iba con Wanda a la cocina -Steve buscaba detenidamente
- ¿Estás buscando a Joelle? -interfirió Visión colocándose a su lado – Se despidió hace una media hora, tenía fiebre y se fue acostar; el cambio de clima no le ha hecho nada bien.
-La culpa la tiene ella con esos tops que usa ahora – comentó Sharon – voy a verla, podría tener pulmonía ahora mismo
- ¡No! No te preocupes – interfirió Bucky dejando su lugar cercano a ellos, yo voy a verla y después regreso. -Entonces se fue a buscar una bandeja y algo de beber y se fue al área de vivienda con las manos llenas. Desde la sala en la que todos solían reunirse cuando estaban juntos, podía verse y oírse aún el jolgorio de la reunión, pero las luces, a excepción de una lamparita junto a un sofá, estaban apagadas. La encontró aún vestida como en la fiesta, perfecta, como le parecía a él, pero se veía cansada y desanimada; estaba saliendo de la cocina con una taza de té en las manos.
- ¿Te sientes mal? -se acercó él sin detenerse hasta llegar a donde ella estaba y colocando la bandeja en una repisa.
-Tengo fiebre y todos los síntomas de una horrible gripe pero me estoy helando -Contestó Joe haciendo un puchero que lo derritió porque sus mohines con los labios le encantaban. –"aja" así que la nueva amazona tiene sus puntos débiles también -entonces le colocó su mano en la cabeza y luego en la mejilla. -Estas ardiendo, ¿Quieres meterte en la cama?
-Quería quedarme aquí en el sofá hasta terminar el té y así poder ver los fuegos artificiales, luego desaparecer bajo las cobijas hasta nuevo aviso. -Ella se encaminó hasta el sitio indicado y se dejó caer en un mullido sofá. Detrás de ella, Bucky llegó con una de las mantas que solían usar cuando se sentaban a jugar juegos de mesa o ver televisión hasta tarde.
-Me estoy congelando -rumió Joelle mientras él la cubría. - ¿Has tomado algún medicamento? -le preguntaba él
-si, ya tomé algo; ¿trajiste una bandeja? – sus ojos se iluminaron al ver la comida porque con todo aún tenía algo de hambre
-Servicio completo; Visión nos dijo que estabas enferma y pensé que a lo mejor tenías hambre porque a medio día no bajaste a comer.
Joe sonrió deleitada por la atención -Parece que de todos modos necesito quien me cuide de vez en cuando. -Bucky quiso añadir algo, pero en su lugar se acercó y se colocó a su lado en el sofá mientras le pasaba su brazo biónico y la movía para que ella se recostara sobre su pecho. -Mi temperatura es mayor a la tuya, tómalo como sustituto de cobertor eléctrico.
Ella encontró el contacto con él relajante y pensó que si se descuidaba se podría quedar ahí dormida, pero preguntó - ¿No vas a regresar para la media noche con los demás?
-No, ¿Cómo crees? Es la primera oportunidad que tengo de verte quieta y poder preguntarte verdaderamente como te sentiste en tu viaje. ¿Te gustó Wakanda?
-Es hermosa James, un sitio de ensueño ¿No la extrañas?
-a veces … ¿Nos extrañaste tú a nosotros?
-claro
-pero no regresaste … -el acariciaba su cabello mientras hablaba
-lo sé … no podía -Bucky sabía a qué se refería y prefirió no seguir ese tema
-Te perdiste tu propio cumpleaños
-jeje si, lo sé -estar ahí la hacia sentir tan cómoda que se giró y empezó a abrazar a Bucky mientras se acurrucaba sobre él ocasionando que le diera gracia sus repentinas reacciones buscando calor luego de que había estado jugando a la mujer fatal todos los días anteriores.
- ¿Parece que ya superamos problema de que te toque verdad? – le dijo ella recordando que le no era una fan del contacto físico.
- Sólo por hoy, porque tú estás enferma y …
- ¿Y?
Bucky apretó los labios -Porque a lo mejor te extrañé
-yo también James – contestó ella mientras se daba cuenta que había dejado de acariciar su cabello.
Minutos después sonaron las campanadas y ambos se quedaron viendo desde lo alto los juegos artificiales a través de la fachada de vidrio por un momento, pero Joe seguía teniendo fiebre y Bucky decidió que era tiempo de llevarla a su cama así que la invitó a comer algo de lo que había traído y después subieron a las habitaciones. Cuando Joe vio su almohada se le ocurrió que bien podría dejarse caer sin cambiarse más de ropa y dormir tantas horas como le fuera posible, pero Bucky sacó un camisón del vestidor y le ayudó a abrir su vestido no sin antes poner cara de enfermero profesional y no de hombre seducido por la idea. Mientras ella se mudaba, él desapareció en su habitación y regresó cinco minutos después por la puerta de comunicación.
-Antes de que te duermas … -le dijo mientras se acercaba lentamente -Quería darte el que se suponía era tu regalo de cumpleaños … -su voz se había vuelto más suave y nerviosa; en la mano llevaba un objeto pequeño que le presentó cuando se sentó en la esquina de su cama.
-oooh James, me estas haciendo sentir terrible -Joe se sentó y mientras él le ayudaba a cubrirse las piernas con las cobijas, ella se enfocó en ver la cajita negra cerrada entre sus dedos.
- ¡Ábrelo! Es algo sólo simbólico porque representa algo que tú ya tienes desde antes -le dijo él tragando saliva e intentando verla a los ojos a pesar del nerviosismo.
Joelle removió la tapa y encontró una cadena de oro con un dije colgado a ella - ¡Una llave!
Bucky la miraba de la forma más intensa que creyó que podía hacerlo, incluso, cuando estaba muy enfadado o concentrado con ella; la piel se le erizó y sacó la diminuta llave con la cadena para colgarse al cuello de la cajita.
-Quería darte las gracias por todo lo que has hecho por mí y me encontré esta llave. -Joelle la sostenía en alto - Hace una eternidad no me sentía tan vivo y que no tenía control sobre mi cabeza y mi corazón como ahora lo tengo. Indudablemente tienes una fuerza, una paciencia y un afecto sobre mí que nadie más ha tenido y me asaltaste tal y como dijiste que lo harías en un principio.
-He usado tu fuerza -lo interrumpió ella
-Pero al final de cuentas, tú tienes la llave, te pertenece a ti
-La llave es tuya …
-Te la estoy dando yo Joelle; es la llave que me abre -Bucky se había llevado la mano al corazón -Quiero que sepas que tú la tienes, pero como no me puedo quitar el corazón y dártelo porque ese no es biónico, te doy la cadena. – Se rió y ella también lo hizo; entonces ella se llevó la cadena al pecho y lo abrazó fuertemente con ambos brazos, así se quedaron un par de minutos hasta que ella le dijo -James Buchanan Barnes, eres una mina de oro y nada me haría más feliz que verte feliz a tí, te lo mereces. Te dije que íbamos a buscar un montón de cosas bonitas que pudieran llenar tu corazón, pero entonces no sabía que terminaríamos golpeándonos en los entrenamientos el uno al otro por más de un año y removiendo tierra de verduras
-o inspeccionando mis pesadillas
Ambos sonreían aun cuando él dijo con un giño infantil y juguetón -Mi corazón ya esta lleno de algo que me gusta.
Ella podía sentir su aliento cerca de ella y sabía que en ese justo momento había cosas que no estaban siendo dichas, pero al tocarlo eran ovias porque a él se le erizaba la piel una y otra vez y sintió una curiosidad nueva en todos sus nervios: lo conocía bien, conocía su voz, su olor, muchísimas de sus emociones y ahora conocía el calor que irradiaba pero nunca se había detenido a ver su boca y pensar a que sabría esta; el sólo pensamiento la estremeció porque hasta ese instante pensaba que su corazón entero aún se hallaba sumido en la maldición de pertenecerle a Steve Rogers para siempre y ahora una minúscula parte de él se renegaba olímpicamente, pulsante e insaciable como niño que había sido olvidado y ahora veía su oportunidad.
Se separó de Bucky para entender su propia perspectiva y se dio cuenta que no sabía cual de los dos estaba más nervioso ahora, las manos empezaron a sudarle fríamente y agradeció la idea de que él no pudiera leerle las ganas que le habían dado de probar su saliva; cuando decidió que no podía sostenerle más la mirada, sus pensamientos volaron a su barbilla y de ahí saltaron a su cuello y decidió que tenía que controlar su cabeza de una vez por todas.
- ¿Quieres ayudarme a ponérmela? – le dijo sosteniendo la cadena entre los dos; eso hizo a Bucky regresar del mundo paralelo donde estaba y obedeció utilizando la fina técnica del brazo biónico que utilizaba para días sin misiones.
-Es preciosa, gracias, la cuidare muchísimo
-sólo cómo hasta ahora – sonrió él de nuevo poniéndose de pie y acomodando sus cobijas para terminar de cubrirla
Joe entendió el mensaje y se quedó impresionada del giro en el significado que la presencia de este hombre cerca de ella habría sido capaz de dar luego del tiempo que no se habían visto.
-Buenas noches James
-Buenas noches Joelle, si necesitas algo por la noche, me llamas, ¿ok?
-ok
Joe se había ido del complejo meses antes con la sensación de tener un impulso que no era saciable, lo había querido ahogar sin éxito y el día que había vuelto a ver Steve Rogers había tenido que hacer uso de mayor fuerza de voluntad para no dejarle ver como se desfallecía por él; sin embargo, Steve había querido terminar una relación en la que él no se sentía cien porciento entregado mientras el fantasma de Peggy lo esperara en cada esquina; ella lo había aceptado y se había ido a buscar las piezas rotas de su corazón destrozado como jarro de feria; el viaje había sido increíble y había regresado con un remiendo fuerte del que sentía orgullosa, tan sólo para darse cuenta que aún recordaba el olor y el sabor del capitán; se había sentido con los brazos igual de vacíos pero con el regalo de Bucky se daba cuenta que su impulso insaciable no sólo se hacía más fuerte sino que parecía variar de dirección hacia otro sitio donde si no tenía cuidado sería arrastrada desastrosamente.
