Con ciertas emociones hay que irse mejor con cuidado, esa fue una de las primeras cosas que Joelle aprendió cuando se dio cuenta que podía percibir las oleadas de miedos, preocupaciones, amores afianzados y sueños frustrados de los demás; por eso intentaba cumplir su palabra de bloquear las cosas intimas que les pertenecían a sus amigos. Cuando regresó al complejo en invierno, esta tarea fue doblemente importante porque sentía la necesidad de no meterse en más problemas por el momento. Su corazón le había dado una buena zurra al ser ella tan inocente así que prefirió guardar absoluta distancia profesional con Steve y con Bucky.

Al primero le había colocado un escudo del que sólo ella era consciente pero que le impedía a él poderse acercar más de lo necesario, a ella le mantenía la cabeza fría y aunque eso no le ayudara en lo absoluto a mitigar el dolor, al menos le daba tiempo de esconderlo.

Al segundo le pareció más difícil porque el olor, la voz y la mirada de Bucky resultaron bastante hábiles para treparle por las pantorrillas y subírsele por la espalda. Los llevaba por donde quiera que se moviera y cuando menos se lo esperaba la asaltaban en las noches cuando ponía la cabeza sobre la almohada.

- ¿Sabes una cosa Wanda? Le dijo durante una noche de chicas en el bar favorito de Nat, dónde todas se habían confabulado para beberse sus problemas aprovechando que Visión había causado un tremendo enfado a la joven. Era Marzo y aún hacía frío así que la gente seguía reuniéndose de noche en lugares cerrados.

-Los hombres nos van a volver locas a todas -dijo Maria Hill

-No, no, a ustedes, a mí ya se me quitó esa enfermedad -se rió Natasha

-Al final, no importa de que están hechos, tienen lo necesario para desactivarnos las neuronas- musitó Wanda

-sí, sí, sintéticos, de músculo o de metal, todos están diseñados para eso y cuando su técnica funciona "ZAZ" te quedas sola buscando que hiciste mal -Joelle hablaba para sí, pero Nat la escuchaba atentamente. -Pensé que te estabas restableciendo bien desde la última vez.

-Yo también -dijo ella sumiendo la cabeza, pero luego se burló de ella misma diciendo solemnemente como un payaso - pero que no cunda el pánico: la llave de mi corazón esta fundida en algún rincón dónde nadie la encuentre… mejor así para todos.

-a propósito de llaves -preguntó Wanda -Que hermosa esta tu cadenita ¿Es una llave?

Joe dio un respingo – sí, es una llave

- ¿Pues no que estaba fundida en algún sitio? Ahí todo mundo la ve ¿La estas rifando? -se rió Nat

-No es mía

- ¿No? -las mujeres se acercaron para ver mejor la pequeña figura colgando en su pecho - ¿De quién es?

Joe entró en la cuenta de que no podía decir nada sobre ella sin crear más espectactiva.

-De alguien importante, me la dio para que se la cuidara

-ooooh ¿Secretitos? -se rió Nat mientras veían cómo un nuevo grupo acaba por entrar al bar: eran Sam, Steve, Bucky, Visión y …Sharon Carter.

- La ley de Murphy en persona -apuntó Joelle alzando su cerveza

-Vámonos a bailar para que no nos vean y se acerquen- dijo Natasha levantándose de la silla inmediatamente

- ¿Pero y si de todos modos nos siguen? - preguntó Wanda

-Tranquila… "Steve sigue esperando a la persona correcta para bailar desde hace un siglo" – exclamó Joelle

-Y Bucky sólo baila con Viudas Negras cuando se pone melancólico -apuntó Hill

- ¿Por qué?

-para acordarse de sus días en Siberia -sonrió sarcástica Hill - ¿verdad Nat?

Natasha había salido ya hacia la pista y a Joe se quedó con la pregunta cavando un bache en su mente - ¿Qué?

- ¿No lo sabías? Fue donde se conocieron; pensé que Bucky te lo había contado, es tu mejor amigo, ¿no? Él fue su maestro, igual que ahora es el tuyo; sólo que con ella pasó algo que hizo que Hydra los separara para siempre… bueno, casi siempre, porque se encontraron de nuevo al final

- ¿Qué pasó?

Hill se acercó a su oído y murmuró algo mientras Joelle observaba a Natalia hacerle señas en la pista, pero Joe no pudo seguirla más; sin proponérselo, la cerveza se agrío en su boca y su corazón cayó como elevador sin control al primer piso. Aquel descubrimiento cambió su humor, pero intentó que nadie se diera cuenta de ello y pasó el resto de la noche observando a su par de amigos interactuar, intentando descifrar movimientos ocultos que reafirmaran la tremenda cercanía de la que ella jamás había sabido algo; en eso estaba hasta que Steve se acercó a ella:

- ¿Quieres bailar?

Joelle aún sentía la oleada de fastidio de saber algo tan intimo como lo que acababa de escuchar sobre Bucky y aunque se vio tentada a irse con Steve, pensó que la paz fría entre ellos podría verse afectada si cometía ese error.

-No gracias, esa es música de los años sesenta y no es exactamente lo que tenía en mente para hoy. -Steve sonrió -deberías probar la música de los cuarenta.

- ¡No! Imagínate, tendría que esperar un siglo para bailar con alguien indicado -A Joelle la pura presencia de Carter la ponía de pésimo humor.

Steve no pudo evitar que el disgusto se reflejara en su rostro -Tu chiste es del peor gusto que podrías imaginar

Sharon casi nunca había visto a Steve realmente enfadado así que se animó a decir -La rocola está libre ¿Por qué no buscas algo que te guste más y sacas a Bucky a bailar?

-Lo haría, pero James prefiere a las viudas negras -musitó Joelle recordando que Bucky, por mucho que ahora fueran realmente amigos inseparables, jamás la había invitado a bailar en dos años mientras que con Natasha se había desaparecido toda una noche. El pensamiento le revolvió el estomago porque pensó en ellos juntos y fue la cosa menos agradable que había tenido desde hace mucho en la cabeza. Esto se debió haber reflejado en sus ojos porque Bucky se turbó y extrañó con la respuesta.

-Eso no es cierto – le dijo en su defensa

- ¿No? -Joelle estaba sintiéndose realmente en el sitio equivocado entre esos tres y el silencio se hizo tenso. Steve se había molestado bastante por la indirecta y Bucky se quedó pensando en porque su amiga no parecía haberse alegrado en absoluto por haberlo encontrado en el bar, entonces se fue hacia la rocola y buscó algo de su preferencia. Cuando regresó, Sharon intentaba distraer a Steve y Joelle miraba a Natasha bailar mientras intentaba hacerse un cuadro de la situación. ¿Qué había pasado con ellos dos cuando se volvieron a ver? ¿Por qué no habían continuado su relación? La música de una muy conocida balada de los años cuarentas comenzó a sonar, "Oh Dios mío" "vamos a dormir al bar completo aquí con eso" pensaba justo cuando Bucky se acercó hasta ella clavándole la mirada con la amonestación propia de su maestro, supo lo que tenía entre manos cuando él le ofreció una mano y la esperó como quien le da una última oportunidad de bailar con el hombre m{as sexy del club, la mirada que le hecho encima le causó que la cerveza se le fuera por otro sitio en la garganta pero se incorporó y se dejó llevar, cuando él la atrajo hacía sí, dirigió su vista hasta la llave colgada en su pecho. A Joelle le dieron ganas de reír porque sabía que él la estaba queriendo poner de buen humor haciendo toda la clase de coqueterías de un don. Era su modo de bajarle una raya a los ánimos caldeados. Ambos habían vivido tantas cosas juntos que la distancia se había acortado entre ellos y se habían vuelto entrañables amigos, incluso, la barrera del contacto físico bajaba de vez en cuando para hacerse mutuamente carantoñas y no sólo llaves de yudo.

Con el empeño de Bucky olvidó a Sharon y hasta se le antojó que había sido realmente dura con Steve, que ahora parecía reprocharle de lejos su grosería, pero luego miró a Natasha y se volvió a preguntar porque nadie le contó nunca nada de aquel tema entre ellos.

- ¿James? – le dijo al oído - ¿Por qué no regresaste con Natasha cuando la volviste a ver?

Bucky perdió el ritmo y se quedó petrificado - ¿Cómo sabes tú de ella?

Me acabo de enterar

-Joe, es un tema bastante viejo

- ¿Lo es?

Bucky tardó algunos minutos en continuar la conversación y cuando lo hizo estaba tenso -Estábamos atrapados, fuimos el soporte que nos hacía sentir aún vivos, pero no duró mucho porque alguien se dio cuenta y Natasha huyó de Hydra.

Joelle sintió una tristeza enorme invadirla a causa de su forzosa empatía para con James - ¿Y tú?

-No pude Joelle, no hubo la más mínima oportunidad, me borraron la memoria y me congelaron de nuevo; así se aseguraron que jamás extrañara a Natasha o pensara de nuevo en lo que pasó.

- ¿Pero no fue así?

-Eso se acabó Joelle, ambos estamos en el pasado del otro como algo completamente distinto a lo que ahora somos.

- ¿La querías?

-No sé que respuesta estés buscando, pero un soldado y una espía de Hydra no aman; lo considero más una enorme necesidad de sentir lo más parecido al amor y de llenar el vacío que llevábamos dentro.

- ¿Y ahora? ¿Nunca han pensado en…?

- ¡Joelle! – se desesperó Bucky levantando la voz y soltándola - ¿Quieres saber todos los detalles?

-ok, ok, perdón, me cierro la boca, ya entendí – Joelle se dio cuenta que también lo estaba haciendo enojar a él así que se sintió bastante mal por lo idiota de sus preguntas y porque odiaba poner de mal humor a Bucky. Entonces quiso ir a sentarse mientras la mirada de Steve aún la seguía, pero cuando dio un paso atrás, James reaccionó y la atrajo de nuevo más cerca de sí y le susurró -te contaré todo lo que quieras saber, pero no aquí, no es el sitio adecuado.

-No James, no me cuentes, no es lo que quiero, sólo estaba algo impresionada con la idea.

- ¿Quién te dijo?

-Que más da, es tu vida James, es una parte de ti y ya. – Ella se dejó abrazar de nuevo y se quedó con él el resto de esa noche; de hecho, se divirtieron como niños en feria de pueblo y regresaron juntos a la vivienda con la voz cantante y los pies adoloridos de tanto bailar. Desde su esquina, Steve comenzó a sentir el verdadero saber de la hiel en la boca.

En los siguientes meses la mancuerna de Bucky y Joe fue necesaria en varias operaciones de los Avengers; ambos se habían vuelto estables y certeros en la toma de decisiones y tenían toda la confianza del equipo. Su regla era básica: permanecer siempre juntos y ver el uno por el otro. Cuando no estaban trabajando, se divertían haciendo toda clase de cosas juntos, desde campamentos los fines de semana hasta tours por los museos o salones de música más renombrados de la ciudad, pero el aire que Joe respiraba estaba más cargado de amor incondicional que de la amistad inocente de la que ella presumía. La verdad es que estaba demasiado cegada para ese cariño que fluía constante siempre en una sola dirección porque, aunque conseguía salvaguardar sus emociones para que nadie más dudara que aún sentía algo por Steve, esto le causaba aún un trabajo enorme.

-Te dije que te ibas a arrepentir – le dijo un día Natasha a Steve cuando terminaron de darle veinte vueltas a la piscina donde se mantenían en forma.

-no me arrepiento -contestó Steve sin salir del agua y mirando a través de las divisiones que los separaban del gimnasio, dónde Joe era enviada una y otra vez al piso sin piedad por su maestro y amigo y ambos se concentraban en su rutina.

-de todos modos, no te condujo a nada, Bucky jamás ha pensado en un acercamiento

-Quizá no abiertamente, pero lo conozco mejor que nadie y ¿sabes qué? La mira como jamás lo vi mirar a nadie; incluso más ovio que antes.

-Steve, tus buenas intenciones no funcionaron porque hasta donde todos sabemos, Joelle no lo corresponde y tú no puedes dejar que Sharon siga acercándose a ti porque le estarás dando falsas esperanzas.

Steve sabía que ella tenía razón; el efecto que el diario había traído sobre él había pasado y en su lugar quedaba el vacío que él mismo había formado cuando decidió tomar distancia de Joelle. Habían pasado más de dos años desde que se conocieron y ella había madurado y se había vuelto una mujer más tranquila y decidida que controlaba sus poderes con diestra, pero su sonrisa era aún la misma y seguía siendo afable, espontánea y con esa tendencia a sacarlo de sus casillas cuando más necesitaba sentirse vivo. -Mierda -pensó para sí mientras dejó la palabra irse entre los labios lo suficientemente alto para que sólo Nat la escuchara.

-Todavía puedes cambiar el rumbo de las cosas

-Ya es tarde – Steve metió la cabeza entre los brazos apoyados sobre la orilla de la piscina, tenía tiempo sintiéndose como un soberano idiota y aún cuando sus intenciones habían sido buenas, nada había resultado como él lo habría querido, a veces se despertaba y se daba cuenta que había soñado con aquella noche en la caseta del lago, sólo que, en sus sueños, el ignoraba a Sharon y jamás dejaba sola a Joelle. -Jamás se le va a olvidar todo lo que le dije cuando la dejé ir sola a ese viaje. Jamás he vuelto a tocarla…

-Yo sólo creo que aprendió a tener más cuidado contigo y tendrás que convencerla de que no volverás a ser un pendejo.

-Tendría que hacer algo sumamente drástico para que me crea

- ¡hazlo!

- no puedo pedirle que se case conmigo si ni siquiera es mi …

Nat dejó de moverse en el agua -¡Steve Rogers no puedo creer lo que acabas de decir! ¿En serio? ¿Qué demonios estas haciendo aquí conmigo en este instante? Deberías largarte y tirar la puerta de ese gimnasio e ir por ella. Esta podría ser tú última oportunidad

-No puedo Nat … Bucky sigue estando ahí

-Bucky es mas consciente de lo que tu sientes que cualquier otra persona en este complejo. "Creemelo"

-¿Por qué lo dices?

-Porque si nunca le ha dicho nada a Joelle es por respeto a ti.

Steve se volvió a mirarlos juntos cuando de pronto, la conversación se vio interrumpida por la bien conocida alarma del complejo. Los Avengers eran requeridos de nuevo y el sitio a donde habrían de acudir era nada más y nada menos que la zona 51, dónde Sharon y Tony realizaban una visita de trabajo. Algo estaba por ocurrir que cambiaría el rumbo de todas las cosas hasta ahora.