Bucky se dio cuenta que nadie parecía escucharlo, de hecho, parecía que nadie siquiera le prestaba atención porque todos permanecían con el aire retenido en el pecho mientras observaban los monitores.

Los médicos llegaron en grupo y se reunieron en torno a los artefactos y la cama y Bucky fue automáticamente expedido por la cantidad de personas que necesitaban espacio para moverse a su alrededor. "Joelle estaba despertando". La actividad hizo que el grupo de los Avengers se replegara hasta ocupar sólo una esquina de la cabina, pero él se quedó aislado sin entender lo que estaba pasando hasta que Natasha se acercó a él y tomándolo fuertemente en brazos le dijo al odio –"lo lograste".

Durante los siguientes minutos Bucky intentó ver entre la maraña de batas y gorras médicas que se movían de un lado a otro y ni siquiera se dio cuenta cuando el brazo de Sam lo guio hasta la puerta, afuera, se encontraría con Steve y los demás que lo miraban como si recién hubiera regresado del infierno.

-¿Estas bien? -le preguntó Sam-¿Quieres sentarte?

-No; estoy bien, creo.

-La trajiste Bucky – suspiró Steve

-¿De verdad? -musitaba él sin poder creerlo

-Ha despertado – exclamó Hill - ¿Qué otra prueba necesitas?

Wanda estaba exhausta y añadió -Y yo estaba ahí, eres la única razón por la cual se lo pensó dos veces antes de bajar el escudo. Entonces le colocó la llave en la mano y le dijo. – Dásela tú mismo en cuanto puedas.

Bucky se alejó del grupo en dirección de la cabina mientras Banner preguntaba -¿Qué significa la llave?

-Bucky se la dio hace tiempo, cuando venció el código con su ayuda -Contestó Wanda dejándose caer en una de las butacas del pasillo.

-Ella siempre la lleva puesta -musitó Nat

Steve observaba todo esto en silencio prestando atención, pero sin decir nada; en ese momento, estaba demasiado feliz como para preocuparse de su significado.

Mas tarde, los médicos admitirían una visita de apenas unos minutos a cada miembro del grupo, Joe estaba dormida pero no en la misma inconciencia de antes y Steve aprovechó ese instante a solas para hablarle de nuevo sin importar que no contestara, su corazón le dolía y sentía miedo de verla despertar y obtener un reproche que sentía bien merecido. Cuando regresó a la vivienda, subió a la suite donde Bucky se encontraba y lo halló en la habitación de Joelle sentado con la vista a la cama vacía.

-"Regresó" – le dijo Steve desde la puerta, pero Bucky no contestó, en su lugar se cubrió el rostro con las manos, estaba totalmente agotado. -¿Bucky? Estuviste hablando todo el tiempo en voz alta – le dijo apoyándose en la pared.

El rostro de su amigo cambió de color mientras lo miró con ojos desorbitados -¿Qué?

- Lo que le dijiste a Joe, pudimos escucharlo

-Bueno, es cierto, le dije que la estaría esperando

-Esa llave no abre sólo tu cabeza Buck… es la llave con la que tú te entregaste completamente

-Ella no lo sabe

-Ahora sí

- ¿Y qué más da? Lo que importa es que está de regreso

-Y que tú la trajiste. No fue a mí a quien escuchó en esa pesadilla. Me vio, estoy seguro que me vió pero no hizo nada por cambiar lo que sucedía.

-¿Y que quieres que hagamos ahora? Steve… ella siempre te ha querido a ti -dijo el cansado

Steve dejó la pared donde se encontraba -Ya no estoy tan seguro

Bucky hizo una mueca de desagrado y negación

-Buck… vamos a poner las cosas claras, en realidad, todo es más sencillo de lo que parece, "Joelle tiene el derecho de decidir lo que quiera"

-Y nosotros ¿Vamos a aceptarlo?

-Como debe ser

Bucky asintió - "prefiero mil veces verla feliz que donde estaba", me parece correcto.

Steve le dio la mano a Bucky en señal del juego limpio al que ahora se dejarían llevar.

-Sea lo que sea que ella decida.

A la siguiente mañana, las luces del día deslumbraron los ojos de Joelle cuando intentó abrirlos, inmediatamente volvió a cerrarlos y las lágrimas le corrieron hasta que poco a poco se acostumbró a la luz de la escena. Se encontraba en una cámara de la unidad médica dónde nunca antes había estado. No podía hablar porque llevaba un respirador en la boca y además, estaba parcialmente inmovilizada, por suerte descubrió que podía mover su cuello y lo primero que vio fue la imagen poco nítida de sus amigos apostados detrás de la división de vidrio. Nadie parecía darse cuenta que había despertado hasta que un ruido del otro lado de la habitación le hizo ver que no estaba sola, entonces giró su cabeza y lo vio esbozando la sonrisa más grande que nunca antes hubiese visto, le hubiera gustado observarla más tiempo, pero cuando sus ojos se encontraron, inmediatamente él se cubrió los ojos para que no lo viera llorar como un niño y ocultó su cabeza entre las sabanas de su pecho. Ella hizo un esfuerzo y moviendo una mano, tarea increíblemente pesada en ese momento, la llevó hasta sus cabellos. "James estaba con ella", igual que en la pesadilla.

- ¿Ya te hartaste de dormir? -le dijo él mirándola seriamente mientras acariciaba unos mechones de pelo, pero Joe estaba asustada aún con lo que había pasado y bastante desorientada además de no saber que parte del cuerpo le dolía más en ese momento así que no pudo contestarle, se dedicó a mirarlo aturdida y cuando se dio cuenta que él se estaba incorporando lo único que se le ocurrió fue tomar tan fuerte su mano como pudo para que no la dejara sola. Todo ese día y varios siguientes los pasó tratando de entender la situación en que su cuerpo había quedado y una y otra vez parecía ponerse histérica porque no controlaba sus propios miembros. Cuando por fin pudo hablar lo primero que hizo fue pedirle a la enfermera que llamara a Bucky pero Natasha, que estaba en ese momento a su lado, le intentó hacer comprender que el equipo entero le había ordenado a Barnes que se fuera a descansar tras los días sin descanso y fue finalmente sólo así que se dio cuenta que estaba en un proceso en que tendría que armarse de enorme paciencia y que aunque no estuviese sola, no era la única que necesitaba recargar fuerzas.

-Necesito un baño – comenzó una mañana por exigir cuando Steve llegó con flores para un jarrón cercano.

-Lo tomarás en cuanto puedas, ahora no es la prioridad – le dijo él

-lo he estado pidiendo desde hace tiempo -dijo ella sintiéndose completamente estropeada

-Cuando puedas salir de aquí te llevaré a un spa los días que se te dé la gana, ahora me basta con que sigas mejorando. -El sonreía, pero no podía evitar que su tono de voz lo delatara; estaba nervioso y desde que despertara no había podido verla a los ojos sin sentirse culpable.

-No fue tu culpa Steve -la escuchó decir de repente, así, sin aviso, de pronto ella le decía exactamente lo que estaba pensando. Steve se recargó contra la pared buscando sustento -Ya sabía que me ibas a decir algo como eso

-Lo sabías cuando te llevaste a Sharon de ahí

-No tenía oportunidad

-Lo sé, los dos lo sabíamos; no tuviste la culpa de que no pudiera moverme, de que la energía de los elfos me hubiera absorbido el ceso y no pudiera levantar el escudo como yo debería. Nadie tuvo la culpa. Si James no hubiera ido a auxiliar a Tony, él no estaría aquí y quien sabe qué historia estaríamos contando.

-De todos modos, nunca me voy a perdonar por lo que pasó -susurró Steve

Ella lo miró con tristeza –"Te ví ahí adentro"

- ¿En la pesadilla? ¿Por qué no despertaste entonces?

-No sé, tenía miedo, había algo que me estaba aterrando y levanté el escudo una y otra vez para ocultarme… luego lo ví corriendo hacia mí.

- ¿Bucky?

-El Bucky de mi escena estaba de pie cerca de mí, pero no podía reconocerlo por el humo y porque estaba totalmente aturdida, pensé que era un elfo… luego apareció el otro Bucky y me obligó a cambiar mi estrategia. -Joe recordaba todo ahora mejor -Dios Santo, fue horrible y más horrible debí haber quedado yo con esa exposición -En el fondo, Joelle se estaba riendo de lo mal que debería verse en ese instante y estaba más que feliz de que la pesadilla acabara.

Los días pasaron y como cada mañana, Wanda llegó y le dio los días con un fuerte abrazo. Joe sabía que a lo largo del día todos Avengers se dejarían ver por ahí invariablemente, el primero solía ser Bucky, que llegaba cuando ella aún dormía y regresaba por la tarde de nueva cuenta; una noche se dio cuenta que él regresaba y la acompañaba largamente en sus sueños.

-No puede dormir – le dijo Wanda – La exposición lo dejó bastante alterado, pero Hill lo ha remetido al médico para que le ayude a calmarse.

Joelle sabía que los calmantes poco le servían porque habrían sido necesarias varias cajas para hacer efecto a un super soldado así que un día mientras la visitaba decidió remover en sus emociones lo que encontrara, con tan mala suerte que él se dio cuenta y la reprendió grandemente por su torpeza.

-No vuelvas a hacerlo – le dijo bastante enfadado – Mientras estés convaleciente vas a ver por ti y sólo por ti, ¿entendiste?

-está bien – le dijo -pero si quieres de verdad ayudarme a que me sienta mejor vas a tener que pelear conmigo con las enfermeras para que me dejen tomar un baño

-Tú sabes que sólo te dejan ir al baño

-James Buchanan, me estoy volviendo loca aquí y me siento como una planta, ¡Si tu me sostienes no me puedo caer! Sólo necesito cinco minutos de pie debajo de un chorro de agua y si no me ayudas voy a hacerlo yo misma en la noche.

Joe habíase puesto insoportablemente terca y los médicos aceptaron que entrara en la ducha y permaneciera sentada sólo si Bucky se hacía responsable y se quedaba con ella todo el tiempo. A primera vista, era una locura, no porque él fuera a temer que se le resbalara o cayera sino porque fue el único en quien ella confió para hacerlo así que, enfundada en una bata médica, Joe y la procesión de enfermeras se pusieron en marcha con Bucky guiándola lentamente entre sus brazos.

Natasha estaba ese día presente y se percató que aquello no tenía nada de romántico o relajante porque el cuerpo de Joe estaba aún bastante magullado y la pobre se movía sólo reducidamente con sus sondas mientras que Bucky no podía despegar un ojo de la convaleciente porque su función era estar completamente alerta a sus movimientos. El agua corrió y empapó la bata mientras que Natasha ayudaba a enjabonarla tan bien como pudo hasta que, en un momento de confianza, Joe se la arrancó y dejó que el agua terminara por refrescarla y volverla a la vida tal y como era su idea desde un principio.

-"Al diablo con lo que piensen"… necesito volver a nacer – replicó mientras Bucky miraba incomodo y nervioso.

Cuando Joe decidió que la hora del renacimiento era suficiente, se dejó llevar hasta la cama de nuevo donde comió y durmió como un bebe, no sin antes haberle agradecido a ambos por la enorme tarea realizada.

-No te preocupes, a mí me puedes extender un cheque cuando estés bien – le dijo Natasha -Pero a Bucky le puedes invitar una docena de Vodkas para que pueda conciliar el sueño de nuevo porque desde hoy será imposible.

El rostro de Bucky se puso rojo como un tomate y cuando Natasha se hubo despedido se quedó viéndola con cara de inocencia esperando la nueva impertinencia que le viniera por la cabeza.

- ¿James? -lo llamó ella – necesito mi llave -le dijo mientras señalaba la cadena sobre la mesa de noche

- ¿Quieres que te la ponga?

-Si, por favor

Bucky obedeció y se acercó a su cuello para colocársela

Joe comenzaba a sentirse mejor que en los días anteriores y antes de quedarse dormida le dijo una última vez -No tienes que venir todas las noches James, tu cadena esta aquí conmigo y me siento protegida

Bucky la besó en la frente en señal de buenas noches y ella estiró el cuello para besarlo en la mejilla

-No vengas más, te están saliendo unas ojeras terribles, mejor descansa o me estaré sintiendo peor si tu te enfermas de algo.

Esa noche Bucky estuvo dándose vueltas en la cama hasta que cerró los ojos y su propia pesadilla comenzaba; estaba de pie junto a Joe e intentaba reanimarla, pero no lo lograba. Igual que cada noche, se puso de pie y caminó el trecho que lo separaba desde la vivienda hasta la unidad médica, ahí la vio dormida y sólo hasta que se aseguró que aún estaba respirando y eso no cambiaría regresó a su habitación, así transcurrió un mes; en el cual Joelle regresaba a la vida y Bucky deambulaba entre la pesadilla de su muerte y ayudarla a regresar a él, fuerte y sana, como la había dejado antes de salvarle la vida a Tony.