Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

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Parte 1. Abducción.

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No fue ni el mejor día ni la mejor semana, Gaz tuvo que admitir como cuestión de hecho al verse echada sobre una fría mesa de examen. Estaba realmente confundida al no tener un recuerdo claro de cómo llegó a ese lugar, por desgracia un sitio que vislumbró al menos un par de veces en todos esos años; lúgubres paredes matizadas de un gris metálico que se corroían con el paso del tiempo decorada con extraña indumentaria lejos de ser obsoletas, luces intermitentes y el sonido envolvente de un zumbido exponencial acapararon su atención.

Eso tenía que ser una jodida broma porque era algo imposible.

La chica mantuvo un estado de alerta, abriendo los ojos para examinar cualquier cosa y con el cuerpo preparado para lo que fuese a suceder. Escuchando, solo oyendo el pausado arrastre de su propia respiración y el golpeteo de unos pasos a la distancia.

—Los humanos tienen este molesto ciclo de descanso primitivo ¿cómo le llaman? ¿Dormir? —El comentario fue más bien un reproche, proveniente de una molesta voz familiar—. Solo las criaturas inferiores demuestran esta necesidad ante el cansancio, por suerte, mi raza no presenta este problema.

Y a pesar del inconfundible tono, ella desestimó la identidad del sujeto porque a saber, él estaba muerto.

—Pero fue interesante verte dormir pequeña Gaz.

El estomago de Gaz tocó fondo entonces.

— ¿Zim? —Ella volteó la cabeza, intensificando su estudio en la penumbra de esa habitación—. Tú… estás muerto. —declaró con incredulidad.

Hacía cinco años que lo dio por hecho, después de que él y Dib se involucraran en otra absurda batalla y en un suceso impresionante y desconocido, la base de Zim explotara con él adentro. Dib aseguró en aquel entonces que el alienígena había muerto, la prueba irrefutable fue el PAK chamuscado por las llamas que encontró en los escombros. De acuerdo a las investigaciones de su hermano y a su propia experiencia en otro desafortunado encuentro con él en el pasado, el PAK era prácticamente lo que hacía a Zim "Zim" y un soporte de vida.

Esto no tenía sentido.

—Tu estúpido hermano lo dio por hecho y ¿quién es Zim para desaprovechar una oportunidad como esa? —La espesa sombra que le envolvía sin dejar señal de su presencia se disipó cuando dio un paso hacia el halo de luz que se colaba desde el techo del laboratorio—. Con Dib fuera de mis asuntos al fin podría llevar a cabo mis planes de conquista.

Gaz reconoció por completo su presencia y no pudo evitar soltar un silencioso jadeo de sorpresa ante el nuevo aspecto de Zim. Cinco años parecían haber cambiado muchas cosas en él.

No obstante, algo no cuajaba en esa aseveración. En ese lapso de tiempo ni Dib ni ella tuvieron noticias de algún plan y en todo caso, nunca se llevó a cabo dicha invasión.

—O al menos eso fue lo que pensé —siguió él—. Sin importar cuánto me esforcé por presentar el mejor plan para tomar esta sucia bola de tierra para mis líderes, a ellos no parecía importarles más de lo que yo les importaba ¿y sabes por qué pequeña Gaz?

Cuanto más hablaba Zim, más advertía Gaz un ligero temblor en su voz. Ella negó con la cabeza y se mantuvo en silencio decidiendo que quería escuchar el final de lo que sea que Zim estuviera por decir.

—Exilio —dijo él simplemente con un tono duro y amargo—. Confinado a vivir con los sucios seres humanos.

El estado de ánimo en Gaz no era perfecto pero sin duda esta situación y el insulto a su especie fueron suficientes para arruinar lo poco que quedaba de él y hacerlo horrible.

—Atrévete a decirme otra cosa Zim y te demostraré lo que el inferior ciclo de descanso puede lograr en un"sucio ser humano". —gruñó la chica ignorando su palpitante cabeza al compás de los latidos de su corazón.

Él se acercó a la mesa con una mirada indescifrable en su semblante, al parecer -notó Gaz- las palabras de Zim no guardaban un ápice de humor o sarcasmo en su significado. ¿Qué demonios estaba sucediendo? ¿Por qué se encontraba en la estúpida base del idiota Némesis de su fastidioso hermano? El que se suponía estaba muerto.

Lo último que recordaba era que se había quedado dormida en su habitación mientras hacía la tarea de la universidad, los exámenes finales se acercaban y los proyectos necesitaban ser entregados en la brevedad de lo posible.

Lo siguiente fue despertar en ese desolado y críptico lugar con Zim en la misma habitación como un espeluznante acechador. Gaz se prometió que cuando saliera de la base del alienígena iría por su hermano y le cortaría el corazón por pegar con ella al molesto invasor, porque nada de esto estaría sucediendo si Dib no estuviese tan obsesionado con ese infeliz Nazi espacial.

—Entonces hazlo pequeña Gaz. —Una descarada sonrisa sustituyó la seriedad en Zim. Los dientes en forma de cremallera relucieron en la tenue oscuridad de esa habitación.

El deseo irascible por borrar ese gesto jactancioso se apoderó de ella, pero la intención quedó en un simple intento cuando se dio cuenta de que sus manos estaban firmemente afianzadas a la mesa de metal.

— ¿Qué demonios Zim? —siseó Gaz estrechando la mirada en el chico espacial—. Si es otro estúpido plan que involucra a Dib te juro que voy a meter mi pie en un lugar de tu cuerpo donde no se supone que debe estar. —Echó una rápida mirada hacia arriba para encontrarse con los ojos de Zim.

Algo realmente curioso fue que el alienígena de alguna manera poco ortodoxa logró aumentar un par de centímetros en esos cinco años, no fue mucho en realidad pero sí los suficientes para burlar la escasa inteligencia de las personas. Porque dudaba que Zim se mantuviera escondido dentro de su nueva base durante todo este tiempo. Sí, quizá él tenía razón en ese aspecto, los humanos eran criaturas que se regocijaban en su propia ignorancia.

El hecho de que concordaran en algo provocó un leve estremecimiento en ella.

Gaz intentó desesperadamente apretar los puños e incorporarse para no tener que verlo con tanta desventaja, él estaba cerniéndose sobre ella y eso no le gustó. Desde esa perspectiva parecía un monstruo.

Un atractivo y siniestro monstruo. A pesar de ser un extraterrestre, él no era nada feo.

¿Qué?

Sacudió la cabeza ante tal pensamiento profano, negando con vehemencia la aseveración descabellada en afán de alejar la espeluznante idea de su mente. ¿Qué sucedía con ella?

—Esto no tiene nada que ver con el apestoso Dib. —declaró Zim con evidente convicción.

Gaz inquirió en que no era más que una mentira destinada a apaciguar su creciente ira, pero ella no se tragaría eso. Hubo un silencio sobrecogedor cuando ella lo sondeó en busca de la verdad. Zim inclinó la cabeza a un lado con demasiada facilidad sirviéndose de la inquietud que la corroía y atormentaba, de cierta manera encontró esta peculiaridad en la hembra demasiado interesante para ser pasada por alto.

— ¿Esto qué tiene que ver conmigo entonces? Por tu bien será mejor que me dejes ir.

—Quiero venganza. —Zim la vio tensarse un poco, si fue ira o temor -cosa que realmente dudó en cuanto a la segunda- no supo identificarlo bien—. Contra mis líderes. —aclaró de inmediato.

El conocimiento no tranquilizó a Gaz, de hecho la confundió aun más al no saber en dónde encajaba ella en todo esto.

—Te lo repito Zim ¿esto qué tiene que ver conmigo? —Ella rastreó cada uno de sus movimientos, con perspicacia se convenció de que esto no era más que una actuación, seguramente.

—Quiero tu ayuda. —Fue una demanda más que una petición.

Zim se enderezó y cruzó los brazos sobre el pecho para aparentar ser fiero y con convicción, pero a pesar de cómo se suponía que se veía, ella no reaccionó como esperó. El rostro de Gaz estaba imperturbable casi aburrido y él supo que ni siquiera estaba tomando su demanda enserio ¿cómo se atrevía?

—Esto no está pasando. —No, por supuesto que no. Ella no iba a involucrarse en sus tonterías, era Dib quien le seguía la corriente no ella.

—Si no lo haces, si no accedes, entonces destruiré esta apestosa bola de tierra junto contigo. —intentó de nuevo.

—Y junto contigo también, idiota —replicó la chica.

Zim tenía poco sentido común, no le sorprendió a Gaz que debido a ese defecto en su personalidad las cosas nunca le salieran bien.

—Criatura ingenua. Zim observará la destrucción de este lamentable planeta desde el espacio, muy lejos.

El alienígena esperó la resolución a su propuesta, estando seguro de que ella aceptaría sin más ante tal amenaza. Con el paso del tiempo, Zim notó que a pesar de la apariencia cruel de la hembra terrestre había en ella al menos un atisbo de interés por el inferior planeta.

— ¿Y a donde irías entonces? Porque según tus palabras, la Tierra es tu lugar de confinamiento. Si la destruyes no tienes nada, ni siquiera puedes regresar a tu planeta —De repente quería reír con el pensamiento de que ella pudiese dominarlo a él—. Y realmente dudo que puedas destruirla, no pudiste en todos estos años ¿Qué te hace pensar que lo lograrás al fin?

Tal honestidad.

Cuando esas palabras hicieron eco en la cabeza de Zim el pensamiento de lo certeras que eran le golpeó y perdió la diversión. Ella era la única que a pesar de saber sobre su verdadera apariencia e intenciones nunca trató de detenerlo, la única que no se tomó la molestia de fastidiarlo en sus días de Skool cuando todos los demás lo hicieron sin consideración por ser unos cretinos.

—Esta vez lo haré y funcionará, así que decide tu destino, humano. —Carraspeó ocultando la vergüenza en su tono. Un invasor… no, alguien de la raza Irken no dejaría entrever su debilidad ante una especie inferior.

—Solo si me respondes una cosa Zim, una sola cosa —La idea de infringir sufrimiento a otros siempre fue tentadora para Gaz. Cometió un par de atrocidades en el pasado producto de su aversión por quienes consideró que lo merecían, pero esto era ajeno a ella y a sus fines—. ¿Por qué yo? —La pregunta emergió con brusquedad.

Zim se puso rígido y se alejó de ella dándole la espalda. Gaz notó que él aun conservaba su PAK ¿entonces de dónde salió el que Dib encontró?

Muy lentamente, Zim la miró. Las antenas se aplastaron en su cabeza antes de hablar:

—Para ser un humano y la hermana de mi enemigo, posees una inteligencia superior a los de tu clase aunque claro, no supera a la de Zim —dijo el alienígena con aprehensión—. Sólo para que lo sepas. Ahora dame tu respuesta.

Verdad o mentira, ella no lo sabía. Gaz lo miró con extrañeza durante un momento, eso no merecía una respuesta por la razón tan absurda que le estaba dando, ni siquiera era una verdadera razón.

Sin embargo…

—Acepto. —Y con esas simples palabras se condenó.

La magnitud de lo que había hecho ahora gritó con fuerza dentro de su cabeza ¿Qué estaba haciendo exactamente? Para ser honesta, ella tampoco lo sabía. Pero hubo algo en Zim que la hizo tomar esa decisión ¿sería lo patético que se veía cuando le contaba lo que sus líderes le hicieron? O ¿lo desesperado que estaba al recurrir a caer tan bajo para pedirle ayuda a un humano? lo que fuese, la promesa de dolor y sufrimiento estaba implícita en la tarea.

—Pero —La voz con renovada emoción hizo eco en el aire cuando Zim habló—. No le puedes contar a nadie sobre esto, pequeña Gaz… ni siquiera a tu hermano cabezón.

Como si. Pensó ella.

Contarle a Dib sobre Zim sólo avivaría el infierno del pasado y la extenuante paranoia en el chico, no, no era una opción para ella ni para su padre. Su hermano parecía incluso más funcional al prescindir de la presencia del extraterrestre, dedicando su tiempo a los estudios y a su carrera que de cierta manera también se enfocó en lo paranormal pero en menor medida.

—Hacerle saber que estás vivo sólo traería de vuelta al viejo Dib, cosa que no estoy dispuesta a hacer. —Ella frunció el ceño y se enfrentó a él.

Sus miradas se encontraron y ella pudo ver bailar ligeramente las motas brillantes en los ojos sin pupilas de Zim. Extraño, estaba emulando a las pupilas dilatadas, pensó. Esto solía ocurrir cuando los humanos estaban felices o enfadados y él no era humano después de todo.

—Ahora suéltame. —exigió Gaz con expresión gélida.

La incertidumbre sobre lo que iba a ocurrir de ahora en más se cernió sobre ella.

¿En qué se estaba metiendo?

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Continuará…

N/A:

Bien no sé qué estoy haciendo, simplemente esta historia se está formando en mi cabeza y no puedo detenerla. Actualmente estoy trabajando en dos proyectos más pero esto salió primero XD

Fue realmente muy raro… el título fue lo primero que surgió y que me llevó a escribir esto y como podrán adivinar la clasificación "M" está ahí por una razón 7u7. Para ser honesta esta es la primera vez que escribo algo de este tipo para una pareja como el ZaGr, he escrito Lemmon antes pero nada como esto por las implicaciones que conlleva XD

Bueno, veré cómo me las arreglo con eso…

No será nada largo en cuanto a capítulos ni complejo en cuanto a trama, es sólo para sacar esta cosa de mi cabeza n.n así que disculpen por los saltos de tiempo que podría tener el fic más adelante, tampoco quiero entrar en ciertos detalles que lo hagan más complejo de lo que se supone que debe ser.

Bien creo que eso es todo 7u7 ¡hasta la próxima!