Invasor Zim no me pertenece es propiedad de Jhonen Vasquez, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

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Capítulo 3. Alienado.

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— ¿Entonces, me tienes noticias relevantes? —Zim no le dirigió la mirada ni una sola vez a Skoodge cuando le preguntó, en cambio, toda su atención se centró en el dispositivo que sostenía en sus manos y que al parecer trataba de ensamblar.

El regordete Irken no se sorprendió ante esta acción de su compañero al saber de sobra lo tosco que era Zim con la comunicación y la socialización en general. Se enderezó llevando la mano enguantada hacia su gruesa mandíbula para emular una pose pensativa, tratando de recordar algo que pudiera interesarle al ex invasor.

Y entonces hubo el atisbo de un recuerdo en él.

—Los Altos sospechan de la resistencia, el invasor Dooky interceptó una señal de radio de baja frecuencia e inmediatamente le informó al más Alto Red.

Zim asintió despreocupadamente, soldando la pieza para al fin dar por terminada su tarea y fue entonces cuando prestó real atención al pequeño Irken frente a él. Estudió lánguidamente a Skoodge -quien a diferencia de Zim, no creció ni un par de centímetros más- antes de reírse entre dientes sin descaro alguno.

—Ambos sabemos que se trata de una señal de los Resisty, posiblemente alguno de los mensajes que intercambian sobre los avances del artefacto. —Instó de nuevo Skoodge.

El ex invasor se puso de pie, tomando su más reciente creación consigo para llevarla hacia uno de los compartimentos del laboratorio donde guardaba todos los prototipos de armas o cualquier otro artefacto al que pudiera darle uso. Era el tercer compartimento a punto de reventar en todos esos años, Zim no se consideraba un acumulador pero su apego por la tecnología bien le valía ese título sin intención alguna.

—No seas tonto, pequeño y crédulo Skoodge —El tono de arrogancia en Zim dejaba en claro que a pesar de las recientes noticias sobre el posible fracaso de sus planes, él todavía tenía un as bajo la manga—. El mensaje no será revelado a la armada sin importar cuánto traten de descifrarlo, el equipo de investigación podría tratar de hacerlo sin obtener resultados. —Se encogió de hombros restándole mayor importancia al asunto.

En realidad el asunto carecía de relevancia, el mensaje por el que Skoodge parecía tan alarmado era casi imposible de descifrar gracias al código que en conjunto con Lard Nar y Gaz habían creado; además siendo una señal apenas perceptible haría pensar a cualquiera que se trataba de la frecuencia de cualquier estrella lejana y la descartarían casi de inmediato.

—No lo sé Zim, todo este asunto se está volviendo peligroso ¿qué pasaría si los Altos descubren que estás vivo y nada menos que planeando derrocarlos junto a la resistencia? —Skoodge mató el buen humor de su compañero con ese comentario, pero se dio cuenta que tenía que ser realista con la situación actual.

El enojo trasformó los rasgos de Zim y un ligero gruñido escapó de su garganta reflejando su disgusto.

—Pero eso no pasará a menos que alguien le cuente a los altos —Zim entrecerró la mirada acusadoramente hacia Skoodge—. ¿O es que acaso vas a traicionarme? —Era lo último que esperaba de Skoodge, aunque podía entender a la perfección ese instinto de lealtad hacia sus antiguos líderes debido a la programación de los PAKs.

¿Él podría traicionarlo? Se suponía que el regordete Irken lo estaba ayudando en su causa por el fin común que ambos tenían contra el imperio. Zim no fue el único invasor relegado y discriminado por su incompetencia y altura; muy a su pesar, Skoodge no era tan incompetente para los estándares de un invasor y sobra decir que incluso con un absurdo golpe de suerte logró conquistar el planeta asignado durante el inicio de la "Operación Ruina Inevitable parte 2" ¿y todo para qué? Para que un desconocido invasor se apoderara de su logro a capricho de sus líderes.

Decir que la historia fue patética y lamentable para Zim era genuinamente acertado, pero fuera del hecho de que a él poco le importaba la tragedia reconoció que era la oportunidad perfecta para tener un aliado dentro del imperio. Alguien tan patético como Skoodge sería inmediatamente descartado e ignorado y estaría ahí para informarle de cualquier movimiento sin levantar una sola sospecha.

—No, no voy a delatarte. —replicó el regordete Irken antes de que Zim despotricara aun más, de todos sus compañeros de la academia sabía que él era el más volátil y explosivo de todos.

Ahora también un paranoico, aunque era comprensible después de la revelación sobre la naturaleza de su misión y su estatus como invasor.

Un pitido interrumpió la breve discusión.

"Tiene un mensaje en espera Maestro".

Habló la computadora desplegando una pequeña pantalla frente a Zim sin que le diera a éste la oportunidad de decidir si tomar o no el llamado.

—Computadora no te dije que la tomaría. —Zim se dio la vuelta con el afán de dejar en claro sus intenciones de ignorar la llamada en espera. Se alejó un par de un pasos pero ni siquiera llegó lo suficientemente lejos cuando la IA intervino de nuevo.

"Tampoco es como si hiciera caso a lo que despotrica la mayor parte del tiempo Señor, honestamente me sería más entretenido el hecho de que ignorara la llamada por su necedad y esperar a los dolorosos resultados de su estupidez"

Zim frunció el ceño ante el comentario de su computadora y le envió una mala mirada a la IA, Skoodge por su parte simplemente optó por no intervenir en el intercambio verbal.

— ¡La tomaré, pero no es porque tú no quieras que la tome sino porque quiero tomarla! —El Irken apuntó uno de los filosos dedos enguantados hacia arriba para dejar en claro su punto hacia la IA.

Algo remotamente parecido a un bufido escapó del techo seguido de un "Como sea".

La pantalla antes olvidada cobró vida cuando la señal de audio y video se activó, el rostro de Gaz hizo que Zim retrocediera un paso casi por instinto; el extraterrestre agradeció internamente por haber tomado la llamada y no ignorarla como tenía planeado hacerlo.

Recuperando la compostura de la impresión inicial, Zim se aclaró la garganta y se enderezó para aparentar confianza y seguridad. Su arrogancia le impedía mostrar demasiada vulnerabilidad ante la humana aunque ésta fuese aterradora y cruel ¡Él era un Irken! Tenía que proteger la poca dignidad y credibilidad que le quedaba.

—Oh Gaz-Humana, sólo eres tú —Zim plegó los brazos sobre el pecho despreocupadamente—. ¿A qué debe Zim tu inesperada y desagradable llamada? Interrumpes mi valioso tiempo, cualquier cosa que quieras decir puede esperar hasta mañana. —Zim estuvo a punto de terminar la llamada pero algo en la chica humana llamó la atención del ex invasor.

El rostro de la humana se veía terriblemente mal en comparación a su habitual yo, Zim podría haber jurado que vio semejante estado en la especie al menos un par de veces durante su estadía en ese sucio planeta, y para su consternación identificó el recuerdo a la perfección… la premisa era inaceptable.

—Tú estás… —De nuevo el dedo acusador apuntó, esta vez hacia la pantalla.

Gaz hizo una mueca cuando Zim se alejó al menos un metro de su posición virtual. Idiota, pensó y verbalizó.

—Estoy enferma, Dib tuvo un resfriado hace un par de semanas cuando vino a la casa y al parecer me contagió.

Garantizado. Ella tenía una de esas asquerosas enfermedades humanas y Zim nunca fue indiferente a estos focos de infección alienígenas, el Irken corrió hacia la consola de su laboratorio para presionar un enorme botón rojo y casi de inmediato el panel escondido en la misma se abrió dando paso a un cilindro metálico con nomenclatura alienígena que no era Irken. Apenas en una fracción de segundo Zim tomó el objeto y regresó junto a la pantalla donde se dispuso a vaciar el contenido en aerosol del producto.

Nada menos que un producto desinfectante.

La imagen de Gaz en la pantalla se palmeó la cara ante la estupidez del extraterrestre.

— ¡Computadora, inicia protocolo "sucia bola de tierra" en toda la base y restringe el acceso a Gaz por un periodo de cuarenta días como dicta el manual inferior de enfermedades y pestes humanas! —Zim gritó a todo pulmón a pesar del descontento de la computadora.

A regañadientes la computadora acató la orden de su amo no sin antes recalcar lo absurda que era esa medida, a pesar de ello, Zim no escuchó razones.

—Es sólo un resfriado no la peste, idiota —dijo Gaz para después sonarse estrepitosamente la nariz con un pañuelo desechable que tenía en las manos—. El virus no permanece tanto tiempo en el cuerpo humano, por lo general su ciclo…

— ¡No cuestiones las medidas de Zim! —El Irken interrumpió melodramáticamente—. No podrás venir a la base, te libero de tus obligaciones como mi esclava durante ese lapso de tiempo pequeña Gaz.

Se escuchó el apagado sonido de una maldición proveniente de Gaz por el apelativo "esclava" que Zim había empleado, pero por el momento y debido a su malestar lo dejó pasar aunque no sin antes advertirle que le daría una paliza por llamarla de semejante manera.

— ¿Sabes qué? De acuerdo, me tomaré unas vacaciones de tu estúpida cara y voz. —Dicho esto, la comunicación se cortó y la pantalla se volvió negra.

Zim miró la señal muerta por un largo y silencioso momento como si estuviera buscando más allá de la ruidosa estática, algo que casi pudo haber sido una sonrisa tocó la boca del extraterrestre antes de que se apresurara de nuevo hacia la consola y tecleara algunas cosas y presionara un par de botones. En la enorme pantalla de la computadora central del laboratorio se desplegaron varias ventanas.

Motivado por la curiosidad, Skoodge se acercó de nuevo a Zim.

— ¿Qué estás buscando Zim? —Aún en la lejanía, el regordete Irken notó que todas esas ventanas se derivaban de la red cibernética humana que llamaban "Internet".

Zim no respondió de inmediato. Mantuvo la mirada fija en cada una de esas pantallas de una manera inquietante, de hecho él era inquietante por defecto pero ahora lo era aún más. Minutos después, el alienígena soltó un brusco ladrido de risa que casi le hizo atragantarse.

— ¡Lo tengo! —gritó eufórico—. Computadora consigue lo que dice ahí y alista uno de nuestros Drones para que se lo lleve a la hembra terrícola.

Otro lamento de la computadora no se hizo esperar antes de cumplir con el mandato establecido.

Zim apenas fue consciente de sus acciones pero sí de la mirada incrédula que Skoodge estaba enviándole.

— ¿Qué? —El tono del ex invasor era de pura irritación.

— ¿Acabas de enviarle medicamentos a la humana?

Zim desestimó la cuestión con un simple encogimiento de hombros, en realidad no era la gran cosa.

— ¿Por qué? —siguió Skoodge.

Sí ¿por qué? Se preguntó a sí mismo Zim. Honestamente no tenía la menor idea y admitió con horror que quizá el tiempo que había pasado en ese planeta lo estaba convirtiendo en alguien un tanto misericordioso con esas formas de vida inferior a su esplendida raza, porque a pesar del engaño y traición de sus líderes, Zim todavía consideraba a su raza como una especie superior a la de cualquier otra.

Quizá sólo era sentido común, esa fue la rápida excusa por su extraño actuar.

—Una calculada decisión —siseó Zim—. No puedo esperar cuarenta días para seguir con nuestros planes y no puedo dejar que una de mis secuaces sea una incubadora de gérmenes… ¡es inaceptable! —declaró el Irken sobresaltado.

Sin más que agregar, Zim dejó a Skoodge antes de que pudiera formular otra pregunta que él por supuesto no estaría dispuesto a responder. De todas maneras no tenía por qué rendir cuentas a nadie sobre su extraño actuar.

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Continuará…

N/A:

Ha pasado ya un tiempo desde el último capítulo…

¿Qué es esto? No lo sé… quizá sólo un pequeño indicio de señal de vida del fic… algo corto y casi sin sentido pero a final de cuentas un capítulo más…

Sé que se estarán preguntando ¿dónde está el ZaGr en esta historia? Bueno, creo que ya había comentado anteriormente que la shipp se cocinará a fuego lento y que me tuvieran paciencia… en fin.

Me disculpo por esto (si es que alguien todavía tiene interés en leer esta historia XD )

Trataré de actualizar lo más pronto posible.

Gracias por los RW, se aprecian muchísimo uwu