Capítulo V

La visita de Abram Bridge a Netherfield Park, fue muy agradable para la mayoría, Georgiana, Charles y Elizabeth, no estaban más que cautivados con el muchacho, sin dudad una excelente persona, de trato fácil, con interesantes puntos de vista, nunca inoportuno, y muy inteligente, pues para la última era sin duda un amigo cercano de la infancia, y volver a hablarle, y convivir con la hacía feliz, Jane en cambio no se sentía nada cómoda, y no porque Abram le desagradara, le apreciaba mucho, y estaba feliz de verle, pero desde que Elizabeth entro al salón, tomo una actitud estricta, recia, diferente a la Jane de siempre, para Fitzwilliam Darcy, fue muy extraño, el hombre le recordaba a alguien, pero no podría decir a quien, verlo hablar con su Elizabeth, lo sorprendió, se acoplaban bien, tenían mismas opiniones, terminaban las frases del otro, no estaba nada contento con su amistad.

En cuanto Abram, mostraba una buena cara, cuando en realidad se sentía destrozado, nunca espero a su Elizabeth casada, tenía muchas expectativas para su visita a Hertfordshire, y todo cambio, él estaba feliz de ver a sus amigas, encantado con su vecino Bingley, y la señorita Georgina, pensó que eran personas que valen la pena conocer, y por ultimo Fitzwilliam Darcy, no hablaba mucho, persona extremadamente seria, como es posible que Elizabeth estuviera casada con el, sin duda el era muy rico, pero si algo sabia de Elizabeth es que ella no era interesada, pero la gente cambia se recordó, pero con su primera visita no iba a descubrir nada, podría estudiar su comportamiento con el señor Darcy, pero era confuso, le hablaba con formalidad, como debe de ser, pero su manera de verlo, el la concia pero no podía descifrar esa mirada, parecida a la que tenía, cuando veía un paisaje natural, pero mas intensificada, no podría decir si de buena manera o mala, una parte del el le decía que se alejara que ya estaba casada, pero la otra lo retaba descubrir que la orillo a casarse con alguien como Darcy, y quizás tenía una oportunidad, y así fuera una en un millo el la quería.
—el tiempo voló gracias por su hospitalidad señores Bingley ya es momento de marcharme, mi tía me espera para la cena,.—
—señor Bridge gracias a usted por visitarnos, fue un placer verle de nuevo— habló Jane
—puede volver cuando quiera, no necesita invitación— comentó ámbleme Charles.
Abram sonrió ampliamente ante el comentario de el señor Bingley —le tomare la palabra, y espero no importunarlos de todas las veces que vendré a visitarles,—
—para nada, podemos cazar un día de estos,—
—gracias por su hospitalidad—
—regresaras pronto.— susurró Elizabeth
—lo hare Eli, lo prometo—
—para usted Elizabeth, por favor— respondió
Jane rodo los ojos ante tan ridícula escena.
El hombre se despidió cortésmente de todo el mundo, y salió por la puerta, Elizabeth tenía una inmensa sonrisa en su rostro, no la perdió ni cuando llego Caroline, ni los Hurst, siguió sonriendo en la cena, y todavía seguía sonriendo cuando se fue a su habitación.
—ya estoy perdonado— habló el pelinegro que salía de el vestidor
Elizabeth lo miro fijamente —no lo se, te mueres por un beso, y si mal no recuerdo le dije que se los ganaras—
Darcy se acercó a su mujer y la tomo entre sus brazos, comenzó a besarle el cuello, —yo pensé que ya me los había ganado, — le susurró en el oído que también comenzaba a besar'— o es que tengo que hacer otras cosas— Darcy dejo de besarla y la miro a los ojos, donde Elizabeth le respondió con la sonrisa más radiante que había visto antes.

Después de un par de horas de muestras de amor por parte de Elizabeth, y Darcy.
Elizabeth se lanzó sobre los labios de su marido, hacía mucho que no lo besaba y se estaba muriendo, pero tenía que llegar con su castigo hacia el final, y ese era el final, y lo necesitaba, Darcy encantado, de tener sus besos de vuelta, los respondió con ganas, había tenido un día para nada normal, quería preguntarle a Elizabeth sobre el señor Bridge, y de sus comportamientos, y de lo feliz que estuvo esta desde la visita, pero sabía que no iba a arruinar este momento con su mujer, y no por ese hombre, hablarían luego y estaría seguro que no tendría nada por qué preocuparse,, Elizabeth le ama, y de eso no tenía duda..

—señor Darcy me va a acompañar—
—lo siento Lizzy tengo responder a unos asuntos de Londres, cuanto antes, espero que me disculpes cielo—
—nada que nos preocupe verdad—
—no cielo, nada muy importante, pero debo atender esta cartas de mi administrador, dile a Jane o a Georgina que te acompañen, si — el hombre le dio un beso en la frente a su mujer y esta asintió,

La mujer camino en busca de alguna de estas dos mujeres y el se dirigió a la biblioteca.

Después de la negativa que tuvo de su hermana, que por lo visto su sobrino ya daba lata, y ponía indispuesta a su madre, y Georgina también se disculpó pero no la acompaño, Iría sola a dar su caminata ya que sus fieles acompañantes les era imposible estar con ella, cuando se acomodó su sombrero en el vestíbulo valla sorpresa que se llevó al ver a Abram que iba entrando acompañado de un empleado.
—pero que sorpresa Elizabeth,¿ va de salida?— preguntó curioso.
—si, iba a mi caminata, más tarde de lo común, pero quería caminar por los jardines— comentó ella
—¿vas sola?—
—si— el hombre se enojó, no podía pensar en que su esposo no la acompañaba, Elizabeth merecía eso, merecía toda la atención
—pues yo estoy aquí y te voy a acompañar, si no tienes inconveniente—
—claro que no—respondió con una sonrisa
Y empezaron a andar por los jardines, veían la flora, comentaban sobre ella sobre el clima, él no se atrevió a preguntarle el por qué se había casado, no quería molestarla aun,.
—Cuando vas a ir a visitar Longbourn, mi madre estará encantada de verte—
—Elizabeth los dos sabemos que no es así— objetó el ojivered.
—de acuerdo, pero ahora eres muy rico, quizás hasta se comporte amable, y te quiera como yerno— sonrió Elizabeth
—muy graciosa conejita—
—pero a mi padre, si le dará gusto te tiene aprecio,—

—o señor Darcy— habló una pelirroja que entraba a la biblioteca.— asuntos que atender supongo—

—si señorita Bingley— habló el hombre sin aportar la vista del pergamino.
—sin duda aprecia más su tiempo, con su correspondencia, que atender los caprichos de su esposa— Darcy levanto su mirada para encontrase con la mirada petulante de Caroline, pero se mordió la lengua para no contestarle como se merece, pero caroline no había terminado de sacar su veneno.
—pero bueno, Elizabeth no lo necesita está muy bien acompañada, que guapo caballero,—
Darcy se volteo, hacia la ventana que veía la pelirroja y los vio, vio a su Elizabeth y a eso hombre, sonreían ampliamente el uno al otro,
—pero que bien se ven los 2 juntos, ¿no lo cree señor Darcy?—