Capítulo VI
—pero que bien se ven los 2 juntos, ¿no lo cree señor Darcy?—
—mi mujer es hermosa y todo a su alrededor resplandece, per sin ofender, señorita le agradecería que me dejara terminar mis asuntos gracias— Caroline lo miro indignada y salió de la biblioteca, dejando a el hombre en un mar de pensamientos..
Jane ya sintiéndose mejor, y ya que Charles arreglaba unos asuntos de la finca decidió a por un libro y entro a la biblioteca, se encontró con su cuñado.
—señor Darcy—saludo la mujer
—nunca me llamaras Fitzwilliam, ¿verdad?— comentó el pelinegro.
—la costumbre hermano,— Darcy le sonrió. — ¿terminó sus asuntos?
—si apenas— susurró —Jane ¿le puedo preguntar algo?— la joven se desvió de su tarea y presto toda su atención a su cuñado.
— ¿qué sucede?—
—usted no se lleva bien con el señor Bridge, perdón, pero la observe cuando el caballero nos visitó, y usted actuó diferente supuse que no era de su agrado—
Jane se sorprendió por su punto de vista, Charles ya le había comentado al respecto, y la sorprendió que su cuñado notara su cambio de actitud.
—Para nada, es una excelente persona, pero no lo voy a negar, prefiero no tenerlo cerca, pero como dijo Charles soy una celosa— Darcy la observó confundido.
—No entiendo celosa, ¿de qué?— dio un vistazo a la ventana y lo entendió — ¿Elizabeth?, es por ella.
—si, como sabe es un amigo de la infancia, y Elizabeth y yo siempre fuimos muy unidas, somos casi de la edad, pero cuando ese niño aprecio en la casa, y comenzaba a frecuentarnos, se volvió inseparable de mi hermanita, me excluían, no entendía sus bromas privadas, siempre estaban juntos, estar con ellos en un mismo lugar era como no estar, pero por separado los adoro, ya me has visto con mi hermana, y el es muy lindo, pero sigo sintiéndome como una niña cuando están juntos, excluida.— Darcy se sorprendió por todo lo que la mujer dijo.
— ¿cómo almas gemelas?— susurró.
—no señor Darcy no, no piense eso, eres lo mejor para Elizabeth.—
—lo pusiste en mi cabeza, ya los celosos somos dos— musitó desviando la mirada
—mi hermana te ama—
—a ti también te ama sin embargo te hacía sentirte sola—
—si, pero ya que son mayores espero que sea diferente, y Elizabeth te tiene a ti—
Al regresar para tomar el té, Abram fue presentado a Caroline y los Hurst, esta mujer sonrió encantada pensando que el hombre le serbia para molestar a Darcy, en cambio a él no le agrado en nada la mujer..
—Juguemos a las cartas— habló la señora Hurst, Ya que se sentía aburrida, no participaba en ninguna conversación, ni su hermana Caroline le prestaba atención...
—Darcy— llamó Charles —estábamos a punto de jugar cartas, ¿te nos unes?—
Darcy miro alrededor, había estado en biblioteca toda la mañana, sonrió y asintió.
Charles empezó a acomodar la mesa, la señora Hurst, Charles, Darcy, y Caroline tomaron asiento, el señor Bridge también ocupo su lugar,
— ¿la señoras no juegan?— preguntó Abram.
—no señor Bridge, no nos apetece jugar— habló Jane.
—es cierto señora Bingley, nunca la he visto jugar, pero usted Elizabeth, ¿no me vas a decir que n sabes?
—Prefiero la comodidad de una buena charla, a la destreza del juego. —habló astutamente la mujer.
— ¿tiene miedo a perder?— preguntó astutamente
Darcy se giró molesto hasta el hombre —le pido que por favor sea más respetuoso con mi esposa,— Abram lo miro molesto
—Señor Darcy no se preocupe, — y se volvió hasta Abram lo miró desafiante, y se reunió con ellos en la mesa, se sentó junto a su marido, el cual la miro muy sorprendido, por la conversación, y manera tan evidente de retarse uno a otro.
Darcy se acercó a su mujer y susurro en su oído, —cielo puedes ver mis cartas si quieres— ella lo vio y le sonrió, y respondió.
—no se preocupe señor Darcy se jugar, usted también puede ver mis cartas.
—pensé que no te gustaba jugar, y no entiendo por qué lo estás haciendo,—
Juego tras juego, Abram era el triunfador.
—Eres bueno— felicitó Charles.
—de eso no hay duda, debe de haber jugado con muy buenos jugadores— alago caroline
—gracias, pero no es con quien e jugado, si no, de quien aprendí, pero sin duda ya e superado a mi maestro— comentó el hombre sonriente.
—no debió ser tan buen, su maestro después de todo—murmuro Darcy
Abram lo miro a los ojos indignado — no la insulte, porque es buena jugando, aunque prefiera leer un libro o la comodidad de una buena charla— Toda la mesa rodó su vita sorprendida a Elizabeth.
—Hermana— bromeo Bingley.
—el señor Bridge exagera— alegó Lizzy
Abram negó divertido —conejito— murmuró.
—maña iremos a cazar ¿nos acompaña?— pregunto Bingley
—o tendrán que disculparme, mañana tengo asuntos importantes que atender, pero gracias por la invitación, — se excusó amablemente Abram
El resto del día pasó rápido.
— ¿Por qué tan pensativo señor Darcy?—preguntó Elizabeth mientras se vestía para dormir.
—Por una conversación que tuve con Jane — habló mientras miraba la hermosa noche por la ventana.
— ¿Puedo preguntar de qué?—
—si puede pero no quiero hablar sobre eso, pero si quieres hablar de algo, podemos hablar no sé, sobre tu coquetería con el señor Bridge.—
—que insinúas Fitzwilliam— lo miró indignada.
—yo nada, solo que hace unos días tú te pusiste histérica, por que mantuve una conversación con la señorita Bingley, y tú, platicas, das caminatas, bromeas, con ese hombre, y me siento impotente, porque no te voy a prohibir que le dejes de hablar, es muy cercano para ti, pero solo te voy a pedir, que sientas consideración y respeto por mí por... pero, no importa Elizabeth solo hay que dormir, mañana me voy a cazar con Charles, y el señor Hurst, .
Darcy tomo su lugar en la cama, Elizabeth lo miraba sorprendida, — William yo, no sé...—
—Elizabeth duérmete— murmuró Darcy.
—Yo no quise ofenderlo— susurró
—buenas noches Elizabeth— musitó
Elizabeth miró hacia la luz para tratar de retener, las lágrimas que amenazaban, con salir,
Elizabeth despertó en la mañana, vio así el lugar vacío en la cama, y suspiró muy ruidosamente, sabía que el señor Darcy tenía razón, pero era Su mejor amigo, de quien se hablaba, casi su hermano, no sabía que actitud tomar no sabía con quién platicar, no quería hacerlo con Georgina, hablar de sus problemas maritales con la hermanita de su esposo no era buena idea, y Jane, pues ella estaba embarazada y no quería importunarla, se sintió sola, extrañó su hogar, extrañó estar con georgiana todo el tiempo, la tranquilidad de Pemberley, la intimidad con su marido todo el Tiempo, allá no tendría que soportar a la señorita Bingley, ni ver a su amigo, así no tendría que táratelo, ni sentirse mal, con el o su marido.
