Capítulo x
—Como la más rebelde de las jóvenes, Mary leía por las noches, solo iluminada por una pequeña vela en la cómoda, inteligentemente ella había colocado algunos almohadones en el piso frente a la puerta para evitar que su pequeña luz fuera observada en el pasillo, pero su plan no era del todo maestro, ya que si alguien pasaba por fuera de la ventana vería la luz, pero confiaba plenamente en que ni su hermana ni sus padres, saldrían a estas horas y los sirvientes no tendrían por qué reprenderla.
Ella se podría decir que había leído de todo, política, religión, filosofía, poemas, cuentas, obras de teatro y novelas, de todos los géneros existentes, bueno eso creía ella, hasta que encontró ese libro, no se encontraba escandalizada más bien curiosa no podía imaginar bien lo que leía, sentía que leía simples palabras vacías, nuca sintió la necesidad de imágenes en un libro antes, pero ahorra creía que eran muy necesarias, se sentía ciega con este libro, pero conocimiento era conocimiento, lo leería de todos modos.
—toc toc— se estremeció al escuchar los golpes en la ventana, giro su cabeza y vio el contorno de un cuerpo bastante familiar, se levantó de la cama y le abrió cuidadosamente la venta
—Que le pasa, se ha vuelto loco— susurró
—Mary tranquilízate— le susurró el sonrojándose, enseguida al ver que solo lleva su pijama
—Alguien lo puede ver— alegó Mary sin darse cuenta de su estado.
—fui cuidadoso como la vez anterior espere que las luces se apagaran— cerró la venta y decidió no mirla,
—no entiendo por qué entró de nuevo a mi habitación en la noche, nos vimos hoy y tuvimos nuestra conversación— objetó
—si ya se pero me gustó venir a verte ayer— la miró y vio que por el movimiento uno de sus pequeños pezones se le salía por arriba del escote de su pijama
Mary al ver donde dirigía el hombre su mirada, se estremeció y tomo su bata —es inapropiado que este aquí—
—si lo se—,
— y que estaba haciendo—, se descalzo sus botas y se metió a la cama
Mary en estado de shok estaba a punto de gritar, que le pasaba al hombre por qué se tomaba esas confianzas.
—estaba aburrido y camine hasta aquí, eres aire fresco para mi sabes— musitó mirando el techo— se que soy un amigo muy cercano para ti— buscó su mirada y la vio asentir – no quiero que esto sea una visita incomodo solo quiero estrechar más los lazos de amistad, si te es muy incómodo me voy— se levantó de la cama
Lo pensó unos segundo —no, tienes razón, no soy normal no tengo mejores amigos— habló rápidamente caminando hacia la cama – es justo que esta amistad no sea convencional— sonrió y él le respondió igual.
Mary se sentó en la esquina superior de la cama, él se volvió a recostar y miro hacia el techo
—tú crees que tus padres o hermanas no escuchen platicar o tenemos que hablar en susurros— musitó Marcus
—Puedes gritar si quieres, las paredes son gruesas— dijo divertida la ojigris
Comenzaron hablar como lo había hecho con el "chat" en Netherfield
—dios Mary ahorra tengo que soportar a caroline, — dijo exasperado— a decir verdad le tengo miedo— bromeó, el calor de la charla los había dejado sentados como indios sobre la cama,
—la señorita Bingley no le presta su atención a cualquier caballero— se burló ella
El se quedó mirando su rostro que con a la luz de las velas se veía más encantador –bueno espero que no tenga nada que ver con que sea rico, Duque, a y guapo— se alago
Mary se rio no creía tanta desfachatez del hombre – porque te burlas— quiso saber —dije alguna mentira—
—no para nada dices que eres rico, Duque, y guapo, y como la segunda es tan cierta me toca decir que si a todo— se burló
El resopló – bueno señorita Bennet por el poder que me confiere mi título le otorgo a usted Mary Bennet habitante de Longbourn ubicado en Hertfordshire, la capacidad de llamarme y tratarme como le dé la absoluta gana— habló pomposo, y los dos rompieron en carcajadas
Siguieron hablando por casi media hora — ¿y que hacías despierta?, si no hubiera visto tu luz encendida ni hubiera entrado— preguntó curioso
—Leía— tomo el libro de la cómoda y se lo enseño, el palideció pensó que ella se sentiré avergonzada o atrapada pero sin embargo lo enseño como si fuera algún cuento infantil
—Pensé que dejarías el libro— movió la mirada a la pared
—no dejo nada a medias— aclaró –por otra parte me gusta leer—
—no le has dicho a nadie lo que estás leyendo verdad— buscó su mirada preocupado
—no claro que no, por quien me tomas no soy tan ignorante, pero admito que estoy ciega ante este libro,— se sonrojó
—si, no es para señoritas decentes— admitió
—entonces, ¿ debo dejar de leerlo?
—es tu decisión , Mary no te lo voy a prohibir no soy tu padre solo digo que seas discreta, sé que eres curiosa, te gusta conocer todo, así que no te culpo..
Siguieron platicando por un rato antes de que él se despidiera y se marchara, al día anterior no se vieron durante el día, pero en la noche el no fallo, y volvió a buscarle, las pláticas iban desde sus actividades a en el día, él le contaba de sus propiedades y su madre, que había quedado viuda hace 8 años, que no tuvo más hermanos, y él había sido el heredero del título y propiedades, le dijo que la envidiaba por haber tenido 4 hermanas, ella le conto su cruda realidad, y le dijo que le hubiera gustado tener toda la atención de su madre para ella, pero que amaba a sus hermanas, y su convivencia con ellas, pero a veces se sentía tan sola, y tan fuera de lugar en su familia, la menos importantes, la irrelevante, Mary la rara,
Siguieron viéndose, estrechando su amistad,
—Tengo una pregunta— se sonrojó por primera vez Mary en su vida
El sonrió – dime sabes que puedes contar con migo—
—es sobre… — titubeo— esa parte de los hombres— dijo al fin
Él se sonrojo totalmente – ajm— murmuro
—nuca e visto uno al menos no como el que describen, por supuesto es vito pinturas estatuas, y mis primos cuando bebes, pero no he visto uno real— le dijo curiosa, mientras se acomodaba en la cama sentándose por completo
—así que..—
—puedo verte a ti— pidió ella suplicante
El se paró rápido de la cama, no sabía qué hacer, no le iba a enseñar su miembro erecto por su compañía, le haría preguntas, y por otra parte estaba en la cima de lo inapropiado que ella lo pidiera, definitivamente era un no, pero—
—Solo un vistazo rápido— suplicó
Esa mirada ojigris lo convenció, se acercó tembloroso al frente de la cama, y sus manos, intranquilas, comenzaron a desabrochar botones, Mary se acercó emocionada, como si no aceptara perderse ningún detalle—
Se bajó sus pantalones, y sus interiores, y su miembro tenso salió, en posición de firmes se sacudió en un espasmo por la intensidad de su mirada,
—Es enorme – habló asombrado
El sonrió satisfecho – gracias— se lo acarició lentamente frente a ella para calmar el dolor
—¿y las mujeres con las que mantienes intimidad no les duele?, e leído sobre el acto, pero nuca habla sobre el dolor, —
Marcus se sonrojó más – no he escuchado ninguna queja—
—Aunque escuche a mi madre cuando le daba la charla a Elizabeth, le dijo que era muy doloroso, y tenía que hacerlo cada vez que su marido quisiera y se acostumbraría – balbuceó
—yo no..—
—Puedo tocarlo— curioseo, seguro que si había conseguido que lo mostrara tenía que acceder a eso también
—no creo que sea buena idea,—
—por favor ,— suplicó
—es que si lo haces yo querré que—
—tocarme a mi— se asustó la mujer
—no, bueno si pero eso no es lo que iba a decir— ella se le quedo mirando expectante— querré que me toques hasta aliviar el dolor—
—te duele— se preocupó ella
—si , tu mirada hace que me duela, por eso me estoy tocando para calmarlo un poco, y si lo tocas tú, no sé qué pasara, — ella lo miró confundida – qué más da, me muero por qué me toques pero promete, que nuca le dirás a nadie lo que hiciste, y cuando te cases asegúrate de hacer las mismas preguntas – ella asintió – mira ven me voy a recostar para que sea más cómodo, y el así lo hizo
Ella curiosa lo toco –dio mío— toco despacio, él se estremeció — se siente increíble, es cálido, y duro, — evaluó
Marcus gimió – lo siento—, la mujer soltó inmediatamente el miembro—
—no— casi grito él, — sigue con lo que hacías –
—ella volvió a retomar lo que hacía él puso su mano sobre la de ella y le explico cómo lo hiciera – más rápido— ella comprendió – si así, si justo así—
—Mary— susurró cuando llego a su climax – perdóname no debí acceder— se limpió con pañuelo y comenzó a vestirse enseguida— yo lo siento—
Ella lo detuvo – porque te vas— se quejó miró hacia sus pies – ¿no lo hice bien?
—no es eso, fue excelente, mejor que cuando lo hago yo mismo, solo que esto no lo hacen los amigos – objetó
—me gusto hacerlo— respondió — me gusto verte desacerté, me gusto como pronunciaste mi nombre al final, y tu cara afligida antes y eso ruiditos, hicieron que sintiera un malestar agárbale—
Para Marcus no había pasado desapercibido que sus pezones se habían endurecido y la fina ceda de la pijama no lo escondía, pero justo por eso, no quería quedarse, no quería hacer algo de lo que se fuera a arrepentir, con esa mujer perdía su voluntad –ya es tarde—
—pero tengo preguntas y mañana no te veré—
—por qué no— alegó
—es mañana el baile, lo olvidas—
Y como dije, esa mujer lo hacía perder la razón.
—De acuerdo— se recostaron,
Y ella pregunto todas su dudas que surgieron en su cabeza respecto lo que habían hecho, el respondió a todo, ella quería hacerlo de nuevo, pero el la detuvo quizás en el calor del momento quisiera más de ella, conversaron, se fue casi una hora después cuando ella alego que ya estaba cansada.
