Capítulo XVI

Un castaño caminaba de un lugar a otro, ansioso

—Ahorra que Wayland— se burló Abram de su amigo

Marcus se detuvo y lo miro preocupado — mi mamá me envió una carta diciendo que se retrasaría un día más su viaje— refunfuñó el hombre

—Pero estará aquí, que es lo que importa— consoló Bridge

Marcus le miró incrédulo — es mi mamá, debería estar aquí calmando mis nervios, — resopló — tuvo que esperar a que mi tío Benjamín resolviera un asunto, no entiendo porque no lo dejo y se vino con su dama de compañía solamente — se quejó

—Es su hermano, entiéndela —

—¡y yo su hijo!— gritó molesto

Abram rodo sus ojos, —no ibas a ver a tu prometida de todos modos — cambió de tema mientras abría el periódico que estaba en el sofá—

Marcus mas tranquilo se sentó en el asiento disponible junto a su amigo—sí, pero recién llego su hermana y su esposo, no sé si sería prudente ir — habló preocupado

—deberías ir, la verdad no recuerdo mucho a Lydia, es la hermana menor, y era casi una bebe la última vez que la vi, pero mi tía dice que era una niñita mimada, e imprudente, no por nada se casó tan pequeña—

—si algo me conto Carlione— habló pensativo

Abram bajo su periódico —¿Caroline?— interrogó

—si, Mary solo hablo de una hermana irritable— objetó —la verdad no hablamos mucho de sus hermanas, y sus dramas — Se sonrojó y miro hacia la ventana

Abramh volvió a subir el periódico —no necesito saber de qué hablan— murmuró

—bueno iré, deséame suerte—

No fue tan malo como el esperaba, su suegra siempre era tan espontanea, y divertida, Wickham era la base de sus burlas de su suegro y este ni por enterado se daba, aunque a el Duque le pareció un hombre soportable, aunque casarse con una chiquilla como su cuñada le ponía a dudar, gracias a dios no tuvo mucho contacto con ellos, salió a caminar con su prometida por los alrededores, Kitty los veía suplicantes para que le invitasen, pero Marcus no tenía planeada una visita propiamente decente, así que ignora sus silenciosas suplicas,

—Que tienes Lydia, estas muy callada— habló la señora Bennet a su hija, que miraba por la ventana

—ay mamá no es nada, solo me quede sorprendida, pensé que el Duque era más bien espantosos— habló chillonamente,

Kitty se sorprendió por el comportamiento de su hermana, — ¿por qué pensarías algo así?—

Lydia le miro con cara de burla, — ya has visto a Mary— la señora Bennet borró la amplia sonrisa de su rostro .

—claro que si la hemos visto, es preciosa, y la más inteligente de mis hijas,— defendió a Mary

—ashh mamá— se exasperó la mujer — si es bonita, pero los hombres de su rango, a menos que sean feos, se buscan auténticas bellezas, o hijas de Lords, y tu hija no es ninguna ni lo otro—

Kitty le miró indignada —Mary está a la altura—

Lydia se burló —de haber sabido que devorar libros, pasar horas en el pianoforte, era el camino para enamorar un Duque, lo hubiera hecho, — las 2 mujeres la miraron horrorizadas

—ni aunque tu hubieras hecho todas esas cosas, el se hubiera fijado en ti— apuntoó Kitty

Lydia le miro indignada, a pero sabía donde presionar para ganar esta batalla, —a pero por lo menos estoy casada y soy más joven que tu—

Kitty sonrió triunfante —si estar casada…— se vio interrumpida por su madre,

—basta las dos— regaño la señora Bennet — y Lydia deja de hacer comentarios de mal gusto sobre tu hermana, no tiene nada que desearle a ninguna señorita hija de cualquier lord, y respeta su matrimonio, y nade de decir nada imprudente en frente de su prometido, entendido— amenazo a la menor de sus hijas

Esta asintió y cambio de tema, pero no podía dejar de pensar en el Duque, era tan guapo, su hermana iba disfrutar mucho ser su esposa, lástima que no vaya a saber explotar a tanto hombre a su disposición, ella no había hablado con Mary desde que llego, siempre le pareció sosa, aburrida, para ella era un mobiliario más de su casa, un mobiliario que habla y dice cosas que nadie entiende, bua bua bua, era lo que ella escuchaba cuando su hermana comentaba algo, y ahorra se casaría, la vida daba muchas vueltas.

Paso la noche en compañía de sus padres, su esposo y hermanas, aprovecho a alimentarse de los manjares de su cocinera, no era pobre pero normalmente no era lo mismo en su hogar, nada ero lo mismo, se quedó platicando en el saloncito, y subió a su habitación, su marido estaba durmiendo ya, odiaba eso cuando él ya estaba dormido y no quería despertarse para sus actividades nocturnas, bueno Wickham fue un excelente maestro, la había convertido en una adicta, pero con el paso de los años, no le seguía el ritmo, pero gracias a dios Andrew su sargento, siempre estaba disponible, también era casado, pero con él se la pasaba mejor, miro a su esposo y sonrió para sí, se cambió a su pijama, se preguntaba que ahorra que estaba en Longbourn podría disponer de alguna doncella para esa actividad, pero tenía tanto tiempo haciéndolo por sí sola, así que siguió con su rutina, mañana sería un gran día,

—Juguemos escondías—dijo Lydia a el grupo que se encontraba en el saloncito en Longbourn, (Kitty, Wickham , Abramh Mary, , Marcus) escucharon sorprendidos

Los hombres se miraron confundidos, pero no dijeron nada

Mary rodo los ojos, sabía que su pequeña hermana saldría con algo así.

—Lydia somos adultos, no jugamos juegos para niños, podemos jugar charradas— habló practica Kitty —o canasta—

—no seas aburrida, — chilló — nunca estoy aquí, denme el gusto— miró a los demás —yo quiero jugar—

Abram se levantó de su asiento, sabía que la señora Wickham haría berrinche, lo veía venir —de acuerdo, solo una vez, y cuento yo (uno, dos) — los demás, en contra de su voluntad hicieron lo mismo, para comenzar a esconderse,

Marcus caminaba por el pasillo, buscando un escondite, quien lo diría, que en casa de sus suegros jugaría escondidas. La puerta de la biblioteca se abrió, y vio a Lydia decidió seguir de largo para buscar su propio escondite, pero sintió como esta le estiro del brazo hacia dentro de la habitación.

—¡Qué pasa con usted!—habló agitado

—Pensé que buscabas un escondite—respondió inocente —quería compartir el mío

El se sintió incomodo nunca estuvo a solas con ella —gracias —contestó tímido

Lydia se acerco a el —gracias por casarte con Mary,—suspiró— nuestra Mary es un miembro muy importante en nuestra familia, yo la quiero mucho, — parloteo la chica

Marcus asintió —te llevaras sin duda una estupenda mujer—

—lo sé — susurró el hombre

Lydia se acercó a él, el camino hacia atrás en modo de reflejo topando con la puerta, el sabia identificar los movimientos de las mujeres y este no le gustaba nada —aléjate— advirtió

—porque— hablo coqueta la castaña

—estas demasiado cerca— alegó

—si Marcus, — toco con su mano el pecho del hombre —yo considero que deberías tener una probadita de lo que será cuando este casado con una Bennet—susurró muy cerca de sus labios

Marcus la empujó indignado —quien te crees que eres—

Lydia se sonrojo, no esperaba esa respuesta, era un hombre después de todo —yo.. yo..—

—Mary es tu hermana— le apuntó — y yo soy su futuro esposo, por favor respétanos,— ordenó— no le diré a tu padre de esta escena por respeto y para no causarle ningún dolor o preocupación de que su hija sea una ramera — insultó

se dirigió a la puerta y salió de la habitación exaltado, camino hacia el pequeño jardín, camino de un lugar a otro para calmarse

Mary que lo había visto salir, (ya que se encontraba escondida tras la cortina en la ventana se preocupó, conocía a su futuro marido estaba molesto) lo siguió

—¿Que pasa?— preguntó cuando estuvo cerca de el, el la miro, y suspiro negó con la cabeza, Mary se acercó el resto del camino —Marcus— musitó

El se giro para mirarla —tu hermana se me insinuó— susurró intentado no se escuchado por nadie mas

Mary se sorprendió,—que mi hermana que— habló atónita

—si— se frustro— por eso insistió tanto para jugar ese tonto juego, quería encontrarme solo y hacer su movimiento—miró hacia el piso

—lo siento—una lagrima resbalo por su mejilla —, es una vergüenza su actitud, —habló tristemente —mataría a mis padres escuchar sobre esta conducta— Marcus le abrazó —siempre dándonos dolor de cabeza, gracias a dios está casada, y ya no es mala influencia para Kitty— se dejó consolar —no quiero que te vuelvas a quedar a solas con ella, me va escuchar— amenazó

Marcus la soltó y sonrió —no tienes por qué estar celosa, nunca le prestaría atención a ella ni a nadie por mas resbalosa que sea— le acarició la mejilla, Mary, la bajo molesta

—¡no estoy celosa!—

Marcus sonrió habiendo olvidando totalmente su enojo —no sabes las ganas que tengo de besarte en este mismo momento— Mary negó, y sonrió.