-El llanto de un bebé-


¿Enserio no actualizaba esto desde 2018? Wao, como pasa el tiempo.


Destino, literalmente chillo.

Si bien no era un sonido del que estaba particularmente orgullosa de soltar, no podía evitarlo, toda la situación era tan malditamente exasperante.

La muerte y su jodido maestro eran una espina en su costado.

Ella había intentado de todo para no permitir el nacimiento del niño, ¿Fuertes golpes? Maldición, más de una vez, ¿Envenenamiento? El veneno ni siquiera había llegado a su estómago antes de que las náuseas diarias la obligaran a vomitar ¿malditos locos terroristas pirómanos? Esa mujer tenía más vidas que un gato y más suerte que ese humano Salak.

El feto había sobrevivido a todas y cada uno de sus jodidos intentos por deshacerse de él.

Aunque, tenía que darle crédito a la muerte -aunque nunca lo diría en voz alta- había sido inteligente esta vez. Como se le había ocurrido meter a su maestro en el vientre de una mujer que no era más que la presciencia física de un poder mayor, estaba más allá de ella.

Revoloteando sus dedos sobre el gran tazón de agua, destino vio el cuerpo sin vida de la mujer a la cual los doctores trataban de reanimar, un bebé que lloraba en los brazos de una enfermera, en conclusión, un gran lio de humanos.

Dejando salir un bufido disgustados, destino volteo a ver el gran tapiz que se tejía de forma consecutiva detrás de ella.

Ante sus disgustados ojos, vio como el hilo que se había roto hace apenas un corto plazo de tiempo comenzaba a crecer e hilarse con el resto del Tapiz una vez más.

Ugh, estúpida muerte.

Estúpidas gemas del infinito y su estúpido poder para moldear hasta lo que un ente sin tiempo no puede.


Jane podía ser pequeña, esa era una realidad de la cual era muy consiente.

Pero en los siete infiernos su pequeño tamaño iba a impedir llegar a su mejor amiga, la cual, por cierto, podría estar muerta.

-¡Déjame pasar!- había chillado la pequeña astrofísica, pateando a uno de los doctores justo en… uh, bueno, ella podría disculparse después.

Darcy primero, disculpas con el doctor que se retuerce en el piso después.

Ninguna enfermera la había tratado de detener luego de eso, bueno, al menos eran inteligentes al no metros en su camino.


La escena que se encontró, fue aterradora.

Jane podría jurar que si la puta vida le había quitado a su mejor amiga, ella misma se encargaría de traerla de vuelta, porque en el infierno iba a dejar que algo como las frías manos huesudas de la muerte le quitaran a Darcy.

Apretó ligeramente a Jacob contra su pecho.

El bebé había estado llorando desde que nació.

Jane podía jurar que él podía sentir como había perdido a su mamá.

Lágrimas de tristeza y de odio bajaron por las mejillas de la pequeña astrofísica, porque, oh por dios, ¿Qué haría ahora? Ella necesitaba a Darcy, Jacob necesitaba a darcy, el pequeño bebé en sus brazos NECESITABA A SU MADRE, no a una mujer con un horario de sueño irregular que vivía a base de café y pop tarts.

¿Tal vez si…?

No, ella nunca se perdonaría si dejara al único hijo de su mejor amiga en un orfanato y en los siete infiernos se lo iba a entregar a Steve, joder su vida, prefería una de las niñeras robot experimentales de Tony antes de permitir que ese rubio traiciona mujeres se le acercara a menos de 10 metros del hijo de su amiga y-

¡Tony! Por su puesto que Tony, él sabría qué hacer, él podría ayudarla a encontrar una forma de traer a Darcy de vuelta, él la ayudaría a esconder a Jacob como lo había estado haciendo hasta ahora y entonces ellos podri-

Un jadeo profundo y la profunda tos femenina la distrajeron de su espiral de desesperación.

Porque Darcy estaba tosiendo.

Porque Darcy estaba jadeando y luchando por respirar.

Porque Darcy, pequeña y boca sucia Darcy, había logrado ser reanimada luego de 7 largos y agonizantes minutos desde que había dejado de respirar.

El sollozo roto de la mujer se escuchó en toda la sala, el bebé en sus brazos yacía dormido.

Jane no sabia que alguna vez había llegado a sentir tal nivel de alivio, como cuando el monitor cardíaco regresó a un sonar.


Todo era oscuro.

Pero de mil colores a la vez.

Su cuerpo se sentía flojo, flotando pero sin agua que la sostenga.

Pero con cadenas que la ataban al infinito nada.

Los susurros, el dolor, la miseria de entes sin cuerpos la atormentaban, murmurando en su oído, ideas de venganza.

¿Contra quién? No está segura.

Cuando de repente entre toda la oscuridad, una luz apareció y una caricia se sintió en su rostro, una caricia llena de anhelo y posesividad.

Ella está esperando, esperando por algo.

-Porque tú y yo seguimos siendo una- fue el dulce susurro que escucho.

Esperando ansiosamente un sacrificio que le permitiera ser libre.

El llanto de un bebé la despertó.


Darcy abrió los ojos lentamente, tratando de llevar todo el aire que pudiera a sus pulmones, estaba confundida, en un momento había estado al borde de la muerte, o muerta según los doctores en la sala que estaban en pánico a su alrededor, uh…

Mirando distraídamente, vio a Jane con su bebé en brazos.

La sonrisa amorosa en su rostro encontró incluso antes de que ella misma lo notara.


Extra:

En algún lugar, dentro de una solitaria cabina, un hombre se encontraba recostado sobre una pequeña cama, acariciando lentamente el contorno de un anillo, las palabras en este eran casi imposibles de leer.

Sin embargo él los recordaba, claro como el día y tan reales y presentes como el ahora.

Él recordaba un baile.

Él recordaba rulos cortos y un cuerpo curvilíneo que llevaba un vestido rojo.

Él recordaba esa hermosa sonrisa roja que hacia juego con unos ojos azul jade que lo invitaban a pecar.

Él la recordaba.


Así que si… perdón por la tardanza, soy un ser sin inspiración que muere lentamente por dentro porque su musa desapareció hacer mucho tiempo (La muy p…)

Soy un unicornio flojo que ahora esta media obsesionada con Castlevania.

¡ALUCAAAAAAAAAAARD!

By. Jewell