Capitulo 2: Bienvenida a casa:
Mientras recogíamos las maletas y Edward rellenaba a toda velocidad un cuestionario sobre el servicio a bordo del avión, sentí que los nervios me devoraban viva. Estaba claro que las próximas horas serán decisivas y vitales. Una duda empezó a florecer en mi mente. ¿Qué pasaría si Rosalie me retiraba su apoyo? No me pasaría algo posible, ya que su sueño era tener hijos por encima de todo. Pero sé que ella me odiaba, al menos anteriormente.
Cuando finalmente Edward acabó con los papeles, me dedico una mirada de disculpa y una sonrisa de las suyas, las que tanto me gustaban. Le sonreí de vuelta. Tenía ganas de poder mirarlo a la cara y no tener la horrible sensación de no tener que ocultarle nada. Por suerte, mi deseo se haría realidad muy pronto, ya que la familia venía a buscarnos al aeropuerto, según Rosalie.
-En seguida estaremos en casa. Ya verás como todo estará bien. Nuestra familia ha venido a buscarnos para ir a casa- Me dijo en un tono calmado, aunque parecía que se lo decía más a él mismo que a mí.
Me gusto muchísimo que dijera 'nuestra familia'. Ahora yo era parte de ella. Aunque antes de casarme le temía al matrimonio, no a la idea de formar parte de su familia.
Salimos de la zona de recogida de maletas con Edward empujando un carro con todas ellas para aparentar que era humano y entramos a la parte donde las familias, amigos o conocidos iban a buscar a sus seres queridos para ir a casa. La amable azafata me había dado un bolso de regalo con el neceser, comida, mantas y almohadas y los caros auriculares entre otras cosas que no había visto todavía.
Empezamos a caminar entre la multitud hasta llegar a un lugar más apartados, lejos de la vista de los otros humanos. No sé dónde me llevaba mi marido hasta que vi a mi nueva familia. Estaban todos para mi sorpresa, aunque mis ojos volaron en Rosalie concretamente.
Mis ojos encontraron su elegante melena y en su cara se formo una sonrisa, solo dirigida hacia mí. Fue mi señal para correr hacia ella desesperada soltando la mano de Edward sin dudar. Sus brazos me recibieron en un abrazo inesperado aunque deseado. Pude escuchar de las exclamaciones de sorpresa que el resto de la familia, pero las ignoré fácilmente al oír la suave voz de Rosalie en mi oído. Nunca me había hablado con ese tono tan suave. Ni tan solo cuando se disculpó conmigo al volver de Volterra.
- Todo va a estar bien a partir de ahora. Os protegeré al bebé y a ti con mi vida si es necesario. Estamos juntas en eso.
Las exclamaciones ahogadas no se hicieron esperar. Levante mi cabeza para ver sus caras. Todos estaban sorprendidos sin duda. Pero la cara de Edward era de un odio absoluto dirigida a Rosalie. Me encogí ante esa mirada, pero a su hermana no pareció afectar lo más mínimo. Esperaba que mi decisión no acabará con la familia. No me lo perdonaría.
Ahora que estaba segura de que Rosalie no iba a permitir que me hicieran daño, me gire para saludar a mi nueva familia. Esme era la que estaba más cerca, así que la abrace con todo el cariño que era capaz de darle. Recordé su regalo al dejarnos su Isla, regalada por Carlisle. Sus brazos eran gentiles a mi alrededor, trazando suaves círculos en mi espalda. Su cabello color caramelo hizo cosquillas en mi mejilla.
- Esme, muchísimas gracias por la Isla. Ha sido maravilloso estar allí. No tengo palabras para expresar lo feliz que me has hecho al dejárnosla.
- Me alegra que te gustara, pensé que sería el regalo ideal. Sin duda quiero que me cuentes todo al llegar a casa. Y felicidades por el bebé, seremos muy felices con él. - Me contestó con un guiño de ojos.
Esme me apoyaba. O al menos eso parecía ahora. Me alegré. El siguiente a saludar fue Carlisle. A pesar de temer lo que pudiera hacer con mi hijo, le estaba eternamente agradecida por las múltiples veces que me había ayudado y confiaba en él. Se acercó lentamente y siguiendo el ejemplo de su esposa me abrazó con infinito cuidado.
- Me alegra mucho tenerte de vuelta, Bella. Me gustaría que confiaras en mí. Prometo no hacer nada sin que des tu autorización antes. Obligarte a hacer algo en contra de tu voluntad nunca ha sido mi deseo. Pero me gustaría poder ver qué es lo que tenemos entre manos lo más rápido posible para poder ayudarte de la mejor forma que sé.
Sentí que me relajaba ante sus palabras. Parecía a que la idea del aborto solo había sido de Edward por el momento. Todo estaría bien. Le sonreí en agradecimiento.
El próximo a acercarse fue Emmet. Me alzó entre sus brazos pero con un cuidado que nunca antes lo había usado conmigo.
- Veo que has tenido diversión en la Isla, ¿he? –Comentó con su ironía habitual mientras dirigía la mirada hacia mi vientre, un poco más abultado que al irnos. Me sonroje ante el comentario mientras sentí que mi corazón se aceleró ante los recuerdos que acudieron a mi mente.
Cuando me dejó en el suelo, mire hacia Alice y Jasper. Ella no se había acercado a mí, a pesar de que pensé que sería la primera. Fruncí el ceño con preocupación, ya que eso no era lo habitual en ella. Debía haber un motivo detrás. Me dio la explicación sin tener que preguntar.
- No puedo ver tu futuro. Cuando te llame fue porque tu futuro había empezado a difuminarse, pero ahora ya no veo completamente nada. Me da dolor de cabeza, por increíble que parezca, ya que nosotros no podemos enfermar. Y mirando el futuro de los demás es como ver una pantalla de la TV sin que la antena reciba la señal. Y ahora que te tengo cerca el dolor es casi insoportable. Lo siento, parece que no voy a poder estar muy cerca de ti.
Edward, quien había permanecido callado durante todo ese rato, dio un paso al frente con furia marcando su cara. Debía haber visto la mente de Alice y no le gustaba el resultado.
- Debemos acabar con eso ya, Carlisle. Es evidente que algo no va bien y va a condenarnos para siempre. Alice ya no puede ver nuestro futuro con claridad por culpa de esa cosa. Vámonos a casa.
- Ni lo sueñes, Edward. Bella está conmigo. Tendrás que pasar por mí antes. No tienes derecho en decidir sobre su vida. Ni ahora ni nunca. Y solo es un bebé. Deberías alegrarte de ese milagro, porque vas a ser padre.
Rosalie le contestó a Edward con una mirada que haría a cualquier humano huir en sentido contrario. Al mismo tiempo, me rodeo con sus brazos de forma protectora, tensa y lista para correr. Si me hubiera hablado a mí así, sin duda estaría con los pantalones mojados y corriendo en sentido contrario a toda velocidad intentando no matarme. En cambio, a Edward solo pareció enfurecerse por su reacción. Un siseo escapó de él mientras fulminaba a su hermana.
- ¡Suficiente! Ese no es el lugar para tener ese comportamiento. Nos vamos a casa, donde nos calmaremos y hablaremos con tranquilidad después de comprobar el estado de Bella. Rosalie y Bella conmigo y Esme. Edward, Alice, Jasper y Emmet vais en el otro coche. Al llegar a casa os quiero a todos relajados o no entrareis. Vámonos. - La voz enfadada de Carlisle rompió el aire inesperadamente.
Mire en su dirección, sorprendida y un poco asustada. En todo el tiempo que le conocía nunca le había visto levantar la voz. Cuando su mirada se encontró con la mía, me sonrió en gesto de disculpa y sus ojos dorados me transmitieron su tranquilidad habitual. Él no estaba enojado conmigo, solo con el comportamiento de sus hijos en un lugar lleno de humanos. No era muy normal que los humanos se miraran con tanto veneno y se sisearan mutuamente mientras ponían posición de atacar. Si lo veían su secreto corría peligro de ser expuesto.
Sus hijos obedecieron a su padre, ninguno se atrevió a rebatir la orden que les había dado, aunque sabía que Edward anhelaba venir conmigo en el coche. Las veces en que veía a Carlisle ejercer su poder como líder del clan siempre hacían que solo pudiera admirar su capacidad para poner orden en pocos segundos.
Rosalie me empujo suavemente para que empezara a caminar, seguida muy cerca por Esme y Carlisle, quien parecía muy atento a mis movimientos. ¿Notaría que me empezaba a sentir débil?
No había comido nada sin vomitar en casi un día entero y lo estaba empezando a notar ya que me costaba andar y me sentía más débil de lo usual. Eso no era muy normal aunque no sabía mucho de embarazos, ya que nunca me había interesado lo suficiente el tema como para investigar o leer a fondo. Lo poco que conocía era por las clases en el instituto o por que alguna amiga de mi madre lo había comentado alguna vez durante su embarazo.
Me concentre solo en caminar sin tropezar contra mis propios pies, a pesar de que estaba rodeada de un grupo de vampiros que me atraparía al vuelo antes de que me acercara al suelo. Recordé las muchas veces que ellos me habían tenido que salvar de mi torpeza y eso arrancó una sonrisa en mi cara.
Llegamos al precioso coche de Carlisle. El vistoso Porsche amarillo de Alice estaba al lado. Se fueron unos minutos antes que nosotros, supongo que para que a Alice le doliera menos la cabeza al alejarse de mí. Que Alice se tuviera que alejar porque le hacía daño, me hacía sentir muy culpable y dolida. Mis decisiones ya estaban teniendo resultados negativos en la familia.
Rosalie me abrió la puerta con una gentileza que nunca hubiera esperado que pudiera tener conmigo. Me pregunté si esa era nuestra oportunidad para volvernos más cercanas y empezar a conocernos. Le sonreí de vuelta mientras entraba en el coche. Cerró la puerta y al segundo siguiente estaba sentada a mi lado. Se había movido a velocidad vampírica ya que no la había visto moverse. Esperaba que en el parking no hubiera cámaras que pudieran haber captado su movimiento. ¿Cómo justificarían los Cullens ante unos atónitos policías su gran velocidad?
Esme y Carlisle por lo contrario entraron a velocidad humana. Esme se giró desde el asiento de copiloto para dedicarme una maternal sonrisa. Carlisle siguió su ejemplo desde el asiento de conductor.
- Siento haberte asustado antes, no era mi intención. Solo me ha asustado que algún humano pudiera ver a mis hijos comportarse de esa manera, ya que podrían saltar las alarmas. No te he felicitado aún por tu embarazo, aunque como te he dicho antes no quiero avanzar acontecimientos sin saber exactamente qué es lo que estamos tratando. Me temo que no es un embarazo normal a juzgar por tú avanzado estado y no sé si es peligroso para tu salud. Lo que sí puedo decirte es bienvenida a la familia oficialmente, aunque para mí ya eras una hija más desde hace bastante tiempo. Espero que hayas disfrutado mucho de nuestro regalo.
- Si, ha estado un regalo perfecto. Creo que eres el único que regala una isla entera a su esposa. Me encantaría que me explicarais cosas de Brasil, lo poco que vi me llamó mucho la atención. Tú también eres un padre para mi desde hace mucho, gracias por aceptarme en tu familia. Y acepto tu ayuda encantada.
Nos sonreímos mutuamente, mientras mi suegro cogía mi mano y me la acariciaba afectuosamente. Ahora que habíamos hablado brevemente, me sentía mucho mejor y sabía que podía confiar en él. Cuando el coche arrancó, dejamos de hablar. Cada uno estaba metido en sus propios pensamientos. Podía notar que Carlisle tenía parte de su atención en mí, ya que constantemente me miraba a través del espejo retrovisor. Me sentía mal por causar tantos problemas en el poco rato que había estado.
Al contrario que con Edward, la conducción de Carlisle no me daba miedo. Conducía muy rápido, sí, pero con una seguridad y concentración que me hacían confiar en que no nos convertiríamos en galleta de coche y asfalto. Llegamos más rápido de lo esperado a casa. Por el camino me había entretenido mirando el paisaje que pasaba a toda velocidad por las ventanillas, primero bosque, algunas coloridas casas de madera de Forks, más bosque y finalmente el largo camino solitario que conduce a la casa de los Cullens. Inesperadamente pude relajarme. Pero al volver a casa esa tranquilidad se vería rota seguramente.
Ahora que estaba relajada aproveche para analizar por un segundo como me sentía y encontraba. Al no poder comer nada en muchas horas podía empezar a notar los efectos en mí. Me sentía cansada y débil. Pero debería esconderlo de Edward, ya que con su manía de protegerme sabía que eso podía convertirse en un argumento en contra de mi avanzado embarazo. Aparte de darle un dolor que no necesitaba en sus espaldas.
Carlisle me abrió la puerta de copiloto antes de que pudiera hacerlo yo. Gentilmente me ofreció la mano para ayudarme a salir. Parecía saber cuán cansada y débil me sentía ahora mismo lo cual tenía sentido ya que era médico. Le di la mano y suavemente me ayudo a levantarme, vigilando mis movimientos con excesiva atención. No estaba acostumbrada a tanta atención pero no me molesto en ese momento. Su ayuda era bien recibida ahora mismo. Mi campo de visión se volvió un poco negro por los bordes, cosa que atribuí a levantarme del coche. También me sucedía muchas veces al levantarme de la cama. En la Isla Esme mi marido tuvo que salvarme de darme contra la mesita de noche en unas cuantas ocasiones.
Con Carlisle y Rosalie a cada lado, entramos en casa donde me condujeron al salón. Me ayudaron a sentarme al sofá blanco mientras Esme lo llenaba de almohadas de diferentes tamaños para que estuviera cómoda. Le sonreí con gratitud al mismo tiempo que me sonrojaba por sentir tanta atención. Rosalie se sentó con un elegante movimiento en el sillón que estaba delante del sofá. Sentí una punzada de envidia ante su elegancia y belleza.
- Bella. - La voz preocupada de mi suegro me hizo mirar en su dirección. En tres pasos estaba arrodillado a mi lado. Sus ojos dorados estaban a la misma altura que los míos. Me cogió la mano suavemente.
-Estoy bien. Solo creo que estoy cansada del viaje. Realmente son muchas horas de trayecto, aunque el avión ha sido magnífico. -Traté de aligerar su preocupación, sin resultados.
- No, Bella. No intentes engañarme. Soy médico también, puedo ver que no solo estás cansada por el viaje. -Su voz fue suave aunque me estaba regañando. - Me gustaría pedirte un favor. Me ayudaras si me cuentas tus síntomas. Ambos ganamos con eso ya que si tú me ayudas, yo puedo curarte. Confía en mí y no escondas nada. No te haces ningún favor ni a ti misma ni a tu bebé si no me explicas lo que pasa y no puedo ver.
Vi que Carlisle tenía razón. Si no hablaba con él, no podía ayudarme. Asentí con la cabeza en señal de acuerdo entre los dos.
Carlisle decidió que no era el mejor momento para examinarme, por lo que me permitió subir a la habitación con Rosalie para descansar. Con Rosalie hablándome sobre bebés en una conversación fácil y sorprendentemente agradable, acabe durmiéndome.
Nota Autor:
Capítulo dos completado!
Me encantaría conocer las opiniones de mis lectores, así que te animo a que dejes un comentario con tus pensamientos e impresiones así como comentarios sobre que te gustaría ver o correcciones que aplicarías.(con respeto, por favor.)
Soy consciente que mi versión puede tener errores así que te animo a que me corrijas si lo consideras necesario.
Puede que aplique pequeños cambios, que espero que no molesten ni interfieran en la historia original de Meyer. La historia también estará narrada por más personajes aparte de Bella.
¡Saludos y hasta el próximo capítulo!
