Capitulo 3: Primeras impresiones:
Carlisle POV (punto de vista):
Firme el último informe médico del día con una rápida floritura midiendo mi fuerza `para no rasgar el papel ni romper la pluma que Esme me había regalado. Después salí de mi despacho con el informe listo para ser entregado. Las partes burocráticas eran las que menos me gustaban con diferencia de mi trabajo por lo que intentaba quitármelas lo más rápido posible de mi lista de tareas. Sabía que eran estrictamente necesarias- gracias a ellas el mundo de la sanidad funcionaba correctamente- y por eso me esforzaba al máximo en que estuvieran perfectas para asegurarme de que no tuviera que repetirlas luego. Gracias a mis habilidades añadidas, la mayoría de actividades que a los humanos les podía costar horas yo las podía completar en un par de minutos. Solo tenía en cuenta entregarlas horas más tarde de completarlas para que no sospecharan.
Salí del hospital unos minutos más tarde, después de asegurarme que mi trabajo estuviera completado y sin que pudieran aparecer contratiempos con mis pacientes. Obviamente contaba siempre con la posibilidad de que alguno de mis pacientes empeorara o que su condición se volviera critica. Simplemente intentaba disminuir esos riesgos si podía y dejar equipo y material preparado por si algo ocurría en mi ausencia.
Mi coche me esperaba en la zona del parking reservada para el personal del hospital. En Forks, al igual que muchas zonas de EEUU, la gente usaba solo el coche para desplazarse. Para mí sería mucho más fácil y rápido ir corriendo a toda velocidad para ir a casa. Sin embargo, teníamos que cuidar hasta el más mínimo detalle para aparentar ser humano y podernos mezclarnos en su sociedad sin levantar sospechas. Así que estaba obligado a ir por la ciudad en coche. Últimamente me estaba interesando mucho en ver cómo el mercado de coches eléctricos crecía y buscar un coche que no contaminara tanto como el mio. Desgraciadamente era un mercado que crecía muy poco a poco porque a las empresas del petróleo no les interesaba pero sabía que en unos años veríamos como los coches eléctricos tomarían ventajas respecto a los otros.
Por el camino me dedique en reflexionar sobre cómo había ido el turno en el hospital. Tenía como hábito hacerlo de vuelta a casa, para aclarar mis pensamientos y mis emociones. Una gran parte de mi autocontrol era gracias a esa habilidad de ordenar mis pensamientos de forma tan rápida y trazar soluciones lógicas teniendo en cuenta mis emociones por el camino. Además, así me aseguraba que Edward no fuera testigo del caos mental que yo pudiera tener. Aunque ahora él estaba de luna de miel y no debería preocuparme, lo hacía ya como un hábito. También ayudaba a Jasper quien con su don podía notar cada sentimiento.
Divisé mi casa entre los árboles que la rodeaban y sentí la gran necesidad de correr. Llevaba horas sin ver a Esme y a mis hijos. Así que solo me limite a aparcar el coche y salir volando hacia el interior de casa. Los brazos de mi esposa me recibieron con un gran abrazo. Por fin me sentí en casa y completo. La suave sonrisa de Esme llenó el aire. Vestía un precioso vestido corto verde oscuro combinado con unas medias y unas botas altas de tacón. Iba a durar poco tiempo con ese vestido puesto.
- Parece que alguien tenía prisa por verme. –Dijo en tono juguetón.
-Mmm, aciertas. –Susurre mientras la besaba profundamente.
Sin añadir ninguna palabra más, fuimos a nuestro dormitorio. Estaba claro que los de nuestra especie no necesitaban una cama, pero era cómoda para satisfacer otras necesidades. También era cierto que los de nuestra especie no podían procrear y tener hijos biológicos, pero de nuevo, el placer se anteponía.
Unas horas más tarde nos unimos al resto de la familia en el comedor. En un par de segundos recogí toda la ropa que había traído del hospital y la puse en la lavadora. Mis hijos acababan de volver de cazar en los extensos bosques que rodeaban Forks. Sus ojos eran de un dorado intenso, que solo teníamos cuando nuestra sed estaba saciada por completo. Esa imagen me llenaba de orgullo.
Jasper leía un libro sentado al lado de Alice, quien miraba una revista de moda como si la vida se le fuera en ello. A sus pies tenía otras diez revistas de diseño que ya había hojeado. Sus exclamaciones y gestos de desagrado fueron indicando que diseño era aprobado bajo su estricto código de vestimenta.
Rosalie pasaba canales a toda velocidad mientras hablaba con Emmet sobre el último arreglo que le había hecho a su coche. Emmet se dedicaba a escuchar a su esposa como si fuera la primera vez que veía salir la luz del sol. Siempre me había fascinado su admiración hacia Rosalie. Sin duda era capaz de hacer cualquier cosa para protegerla. En ese sentido, sabía que yo haría lo mismo con Esme.
Esme y yo nos sentamos en el sofá al lado de Alice y Jasper para jugar al ajedrez. Jugar era lo de menos, nuestro objetivo era pasar un tiempo tranquilo con nuestros hijos, aparte de estar juntos.
Esme y Alice empezaron a hablar sobre una nueva casa que querían construir para Bella y Edward como regalo para su inminente transformación. Jasper y yo debatimos sobre las últimas noticias que se habían dado sobre la política. Podíamos pasarnos horas hablando y así lo hacíamos continuamente. Esme me ganó al ajedrez y luego lo hice yo.
Los rayos de sol desaparecieron dejando pasar una gran luna llena en el cielo. El ambiente era sereno en casa, con cada uno de nosotros dando rienda suelta a sus aficiones. Alice y Esme se habían trasladado a la mesa grande para poder hacer los planos de la casa de Bella y Edward. Yo me había entretenido leyendo artículos y revistas médicas sobre los últimos avances que se habían descubierto. Jasper y Emmet jugaban a un videojuego. Rosalie estaba pintando un dibujo que aún no había podido ver por su insistencia a que no lo hiciera.
Un grito ahogado nos saco a todos de nuestra concentración. A gran velocidad dirigimos nuestra mirada hacia la procedencia del sonido. Alice.
-Bella.- Dijo su voz acompañada cara llena de horror que nunca había visto. Parecía casi ida. Jasper voló a su lado sujetándola de los brazos para darle su apoyo, usando su poder también.
Alice pareció reaccionar ya que cogió su móvil entre sus manos y marco el numero de Edward a una velocidad que temí que el aparato se acabará partiendo en dos. Por suerte, resistió a sus dedos.
Tensamente me dirigí a su lado. Si su visión era sobre Bella podía ser que me necesitaran como líder del clan o médico.
Y no falle en mis suposiciones, porque unos instantes después de que Bella cogiera el teléfono, preguntó por mí. Alice me cedió el teléfono con una cara de piedra. Me giré de espaldas y me encamine hacia mi despacho en busca de intimidad para poder ayudar mejor a mi nueva hija. Luego hablaría con el resto de la familia si fuera necesario. No podía centrar toda mi atención en Bella y las reacciones de mi familia al mismo tiempo. Sobre todo con Rosalie cerca.
- Bella, soy Carlisle. ¿Qué pasa?- Saludé con voz suave y relajada para transmitirle confianza. Sabía que los médicos no eran su cosa preferida en el mundo, pero esperaba que confiara en mí.
Pareció dudar unos instantes antes de intentar contestar. Al hacerlo, su voz sonó dubitativa y entrecortada. ¿Tenía vergüenza o temor de hablar conmigo? Me pase la mano por el pelo, repentinamente estresado por la idea. Afortunadamente, acabó su frase antes de que me impacientara más.
- Estoy un poco preocupada por Edward... ¿Pueden entrar los vampiros en estado de shock?
La sola idea de que mi compañero, mi primera creación y mi hijo pudiera estar gravemente herido casi hace que me caiga de rodillas. Nada podía paralizar a un vampiro excepto una herida o cuando los sentimientos nos sobrepasaban, algo muy extraño, porque solíamos controlarlos de una forma casi perfecta. Lo cual me hizo pensar que a Bella le pasaba algo que no me estaba contando si era el último caso. Si era el primero estaba listo para salir corriendo hacia mi Isla para ayudar, acabar con lo que fuera que le hubiera herido. No era partidario de la violencia, pero si algo ponía en peligro a mi familia, podía reconsiderar mis ideales.
- ¿Está herido? – mi voz exigió antes de que pudiera suavizar el tono. Bella podría asustarse.
- No, no.- Respondió- Sólo... es efecto de la sorpresa.
No entendía nada. Pero al menos mi hijo parecía que no estaba herido, aunque siendo él me empezaba a resultar extraño que no hubiera arrebatado el móvil a Bella para contarme que pasaba. Odiaba esa costumbre de él y siempre le exigía que no lo hiciera pero sabía que le era complicado cuando las emociones por Bella le cegaban. Le mostré mi confusión a la espera de que me contara más detalles. Por suerte, no tuve que esperar mucho.
- Creo... bueno, creo que... quizás... es que yo podría estar... —suspiro profundamente en busca de aire—. Tal vez esté embarazada.
Eso no era posible. Los vampiros no podíamos procrear entre nosotros, Esme y Rosalie lo habían intentado infinidad de veces y probando todos los métodos conocidos y por investigar.
Entre nosotros. Mi mente se encendió al percatarse del error. Bella era humana al fin y al cabo. Pensé en la biología de los humanos. Los hombres podían tener hijos hasta una edad increíblemente avanzada comparada con la de las mujeres cuando perdían su capacidad con la menopausia.
Con ese razonamiento en mente, pensé en que tal vez nosotros, los hombres vampiros, si podíamos engendrar vida. El cuerpo de las mujeres necesitaban cambiar fisiológicamente para poder facilitar el crecimiento del feto, los vampiros no podían cambiar. En cambio tal vez nosotros podríamos solo crear vida con humanos.
Nunca dejaría de descubrir cosas sobre nuestra especie, por lo visto.
Me di cuenta de que llevaba unos instantes perdido entre mis pensamientos. Decidí interrogar a Bella para confirmar su embarazo.
- ¿Cuándo fue el primer día de tu último ciclo menstrual?- le pregunté suavemente pero con mi voz profesional para no intimidarla.
- Dieciséis días antes de la boda.- Hice el cálculo mental sin ser casi consciente mientras la otra parte de mi cerebro analizaba lo que iba a necesitar a partir de ahora para ayudar.
-¿Cómo te sientes?
-Extraña. Esto te va a sonar como una locura... Mira, sé que es demasiado pronto para esto. Quizás es que me he vuelto loca. Pero tengo sueños muy raros y tengo hambre a todas horas, y no quiero más que llorar, y vomitar y... y... te juro que algo se me ha movido justo ahora en el interior del cuerpo.
Quedé asombrado por el último dato, si Bella podía sentir al feto, ese había crecido a una velocidad anormal en tan poco tiempo. No era la forma humana en la que crecían. A menos que se tratara de un tumor, aunque los otros síntomas no me daban a pensar en esa idea. De todas formas iba a comprobarlo cuando llegaran a casa para no quedarme con las dudas. Añadí un ultrasonido a la lista de cosas necesarias. Tal vez una máquina de rx.
Un suspiro de alivio hizo que dejara de lado mis teorías. Edward parecía haber reaccionado por fin. Cuando Bella me dijo que quería hablar con él, no hice gran ceremonia para despedirla, ya que necesitaba que llegaran lo antes posible a casa.
-¿Eso es posible? —susurró Edward tan pronto como tuvo el móvil en la mano.
- Hace unos días te habría dicho que era imposible, pero ya no estoy tan seguro. Quiero que vengáis tan pronto a casa como podáis. Necesito obtener la máxima información posible dados los síntomas que describe Bella. No estoy seguro de que ese sea un embarazo normal. Quiero ver si el feto es viable.
-¿Y Bella?
- También me asegurare de que este bien a lo largo del proceso, si desea continuar adelante y es seguro para ella. Pero necesito hablar antes con ella. No puedo decirte nada ahora, con tan pocos datos. Ahora solo necesito que lleguéis lo más pronto posible a casa. Puedes coger un jet privado si no encuentras billetes para volver con tan poco tiempo de antelación.
Colgué la llamada. Tan pronto como acabe de hablar con mi hijo, empecé a planear los pasos que quería seguir y cómo hacerlos más fáciles para Bella y la familia. El primero de todo sería preparar todo para su llegada. Llame a Esme para poder preparar una pequeña parte. Sus pasos resonaron por el pasillo a medida que se acercaba a paso humano. Yo, a gran velocidad recopile todos los libros que coleccionaba en la biblioteca sobre ginecología y embarazos. Hacía años que no me dedicaba a la ginecología exceptuando algunos casos de urgencia que me había encontrado recientemente.
Esme abrió la puerta y entró sigilosamente dentro. Corrió a mi encuentro mientras analizaba mi mirada con preocupación. Frunció el ceño al ver los libros de ginecología que había esparcido por toda la superficie de la mesa.
- No puedo contarte con grandes detalles ahora, de aquí unos minutos lo hablaremos todos juntos. Pero Bella y Edward vuelven en las próximas horas. ¿Podrías asegurarte de que tenemos comida y todas las necesidades humanas que Bella pueda necesitar en su llegada?- Le pregunte mientras le daba un breve abrazo.
-Claro, pediré a Alice que me ayude. ¿Necesitamos algo especial?
No sabía qué responder. En su lugar cogí su mano y la lleve conmigo al comedor mientras llamaba a mis hijos para que se reunieran con nosotros. Cuantos antes lo supieran mejor. Y así podíamos tener más margen de tiempo para pensar y preparar todo. Esa no sería una noticia fácil para Rosalie y Esme. Esme quería a Bella tanto como yo y se alegraría por la noticia. Pero Rosalie podía odiarla todavía más al ver que ella tenía algo que ella siempre había querido desde su infancia y yo había arrebatado al transformarla.
Al llegar al comedor estaban todos allí reunidos sentados a lo largo del sofá y asientos extras. Esme y yo nos sentamos en una butaca de forma que pudiéramos vernos todas las caras. En un instante recorrí con la mirada todos los rostros de mis hijos y esposa analizando sus expresiones. Todos estaban serios (incluso Emmet algo extraño), pero Rosalie tenía una cara de impaciencia y molestia. Cada vez que Bella había necesitado nuestra ayuda Rosalie había reaccionado como si fuera la cosa más molesta del mundo. Ella había expresado su rechazo hacia Bella desde el primer instante que supo de su existencia. Alice estaba impaciente dando toquecitos con el pie al suelo. Decidí empezar por ella.
- Alice – llame su atención- ¿qué has visto?
- No lo sé. Estaba pensando en la casa que Esme y yo estamos preparando para Bella cuando de repente vi que su futuro desaparecía. No desaparece del todo, pero se difumina poco a poco, como si su vida se estuviera agotando a cada segundo. ¿Está enferma? – con la última pregunta dirigió su mirada nerviosa hacia mí, suplicando con los ojos.
Me prepare para contarles todo.
- Necesito que me escuchéis hasta el final. Sé que tendréis preguntas, intentaré responderlas pero aun me falta mucha información para estar seguro. Soy consciente de que esa noticia no es una fácil de dar y que puede afectarnos más a unos que otros. Pero necesito que me escuchéis y sobretodo no juzguéis antes de conocer toda la información que pueda daros.
-Suéltalo ya, Carlisle. ¿Qué ha hecho esta vez Bella?- Rosalie soltó antes de que pudiera acabar mis advertencias. Le di una mirada de advertencia antes de que pudiera continuar.
-Como iba diciendo, Bella y Edward están de camino a casa y llegarán en las próximas horas. Necesito confirmarlo pero de momento parece ser que Bella podría estar embarazada.
Antes de que pudiera seguir los gritos ahogados de sorpresa me interrumpieron. La cara de Rosalie era una perfecta piedra que no dejaba ver sus emociones aunque su posición tensa revelaba que no se alegraba por la noticia. Dejó escapar ''maldito chucho''. Ella pensaba que el bebé era del amigo de Bella y no de Edward. Decidí acabar mi explicación.
-Dejadme acabar. Probablemente estáis pensando algo que no es. El bebé es de Edward.
Más exclamaciones seguidas por un '¿haz perdido la cabeza?' de Rosalie quien estaba airada.
-ROSALIE- Esme le reprendió a Rosalie- Deja que tu padre hable y trátalo con respeto. Él solo intenta ayudar a la familia y Bella es parte de ella, así que empieza a tratarla con respeto a ella también.
Rose se sentó sin hacer ningún comentario más. A continuación les explique a la conclusión en la que había llegado mientras hablaba con Bella por teléfono. Mi teoría era que nosotros podíamos engendrar vida en humanos, ya que su cuerpo podía cambiar de forma mientras nosotros no podemos. Rápidamente, mis hijos y esposa se dieron cuenta de que no solo era posible, sino que además teníamos la prueba delante de nuestras narices.
- He estado analizando la situación y veo grandes posibilidades de que los vampiros podamos tener hijos. Hombres de nuestra especie con humanos para ser más concretos. El cuerpo femenino necesita hacer cambios físicos para poder gestar al feto. Pero incluso los hombres humanos pueden tener hijos hasta una edad muy avanzada, ya que ellos no necesitan cambiar para engendrar vida. Nosotros tampoco.
Deje que asimilaran la información, vigilando especialmente las reacciones de Rosalie y Esme.
- Un momento. ¿Pensáis seguir con eso adelante? No puedo ver el futuro de Bella, es como si estuviera muerta. Tenéis que acabar con eso antes de que la mate. No puedo perderla.- Alice interrumpió nuestros pensamientos.
Suspire. No sabía qué hacer con ese punto. Es cierto que eso había pasado antes, sobre todo cuando Bella visitaba a sus amigos lobos en su reserva. Pero dudaba que eso fuera similar. Entonces se me ocurrió una idea al pensar en los lobos.
- Alice, tú no puedes ver a Bella cuando va a visitar a sus amigos lobos. Eso puede ser similar. He pensado que a lo mejor es una barrera de protección del propio feto. Sé que os asusta tener tan pocos detalles, a mí también. Es por eso que he ordenado a Bella y Edward que vengan inmediatamente a casa para poder ayudarlos. Lo poco que sabemos es que es un embarazo que avanza rápido y que Alice no puede ver su futuro por alguna razón que no podemos entender. Quiero realizar pruebas lo antes posible para poder tener una idea más exacta a que nos enfrentamos y si es un peligro para su madre.
- ¿Estás sugiriendo que vas a abortar al bebe? – Rosalie se levantó de su sitio a toda velocidad en cuento acabe de hablar con la furia marcando cada uno de sus rasgos. Acababa de sobrepasar su límite y ambos lo sabíamos pero no podía dejar ese punto sin aclarar cuando la vida de Bella a lo mejor colgaba de un hilo.
- Si pone en peligro la vida de Bella, nos veremos obligados a considerar esta opción, si. Pero deseo que eso no suceda. Esa idea me hace tan poca gracia como a ti. Pero es su decisión, Rosalie. Si ellos deciden que esa es la opción que quieren, como familia deberemos aceptarla y ayudarles.
- Como te atreves a sugerir…. No voy a aceptar eso de ninguna manera – Rosalie dejó de hablar a media frase y salió disparada hacia el cajón donde teníamos las llaves de los coches junto con sus documentos. Cogió la del suyo y sin dedicarnos una mirada a ninguno de nosotros, se fue. No valía la pena intentar retenerla, ella volvería cuando estuviera preparada.
Había temido una reacción peor, pero era necesario tener todas las cartas sobre la mesa. Con todos informados de la situación, decidí dar punto final a esa reunión para que todos pudieran asimilar la noticia. Cada uno de nosotros se dispersó por la casa y alrededores. Jasper se fue al bosque. Solía hacer eso cuando nuestras propias emociones le abrumaban y necesitaba relajarse o distanciarse de ellas. Esme se fue a la cocina, murmurando sobre la comida que íbamos a necesitar para Bella. Alice la siguió unos segundos más tarde mientras hablaba de ropa premamá para su mejor amiga y ahora hermana.
Yo subí de nuevo a mi despacho. Me marqué como objetivo dejar las cosas preparadas para Bella. Iba a necesitar suministros médicos fuera cual fuera la decisión que tomarán. Decidí trazar una lista de las posibles situaciones y trabajar desde allí. Tanto como si abortaban o seguían adelante, íbamos a necesitar material quirúrgico, así que me dirigí a comprarlo. No era extraño que yo comprara material médico ya que solía hacerlo para ayudar a los hospitales a los que iba a trabajar. Los pedí por internet y por envió exprés tardarían unas dos horas en llegar. Sabía que Bella odiaba los hospitales por su larga historia con ellos debido a su torpeza. Así que me limite a comprar una cama de hospital, una camilla y unos cuantos aparatos más. Solo los usaría en caso de necesidad. Me alegré de tener un enorme trastero encima del parking para nuestros coches que podía usar para guardar todo lo que no usara de momento. Usaría mi propio despacho para hacer una improvisada habitación de hospital. Fue tan sencillo como mover las estanterías y hacer espacio al lado del enorme ventanal. Las vistas al bosque eran preciosas e imaginaba que la propia Bella agradecería poder contemplarlas mientras estaba aquí.
Ella probablemente iría a la habitación de Edward y en el comedor para estar con nosotros. Después de la boda, Esme y Alice habían puesto una cama de matrimonio en la habitación de Edward para que al volver, si Bella fuera humana, pudiera descansar tranquilamente. De todas formas nuestras habitaciones personales también tenían camas, aunque no la usábamos para dormir.
Con esa parte cubierta, me dirigí a un terreno más delicado. Si ocurría alguna emergencia, Bella iba a necesitar sangre para poder hacer una transfusión. Sabía su grupo sanguíneo debido a cuando tuvimos que hacerle una después del ataque de James. Al tener licencia médica, yo podía comprar sangre con unos largos tramos burocráticos, que por suerte yo ya tenía hechos de una investigación médica anterior. Así que solo tuve que rellenar el papel de solicitud, avisar de que necesitaba e ir a recogerla en una hora al banco de sangre. Encargue las máximas unidades que se podían solicitar, siendo precavido. Si no la usábamos, podía usarlas para seguir con mi estudio de investigación y actualizarlo con nuevas técnicas.
Satisfecho por el gran avance que había hecho con la preparación, baje escaleras abajo en busca de mi esposa. Por lo que había oído en su conversación con Alice ella iba a necesitar ir al supermercado a comprar comida para Bella y yo necesitaba ir a por la sangre. Podíamos aprovechar el viaje e ir juntos. Aunque cada uno tenía su propio coche y ambos disfrutamos conducir, siempre nos gustaba ir juntos si podíamos. Hice una pequeña parada en nuestra gran habitación para coger nuestros abrigos y guarde mis documentos en una cartera para poderlos llevar cómodamente lejos de la lluvia que iba a empezar a caer en los próximos minutos.
Con ambos abrigos en mano, documentos necesarios y las llaves, fui en busca de Esme. No tuve que buscar mucho, solo seguir su característica olor por la casa.
- Cariño, necesito ir al banco de sangre. Necesito tener una reserva en casa para poder estar preparados ante cualquier imprevisto. Podemos ir juntos en coche y de paso vamos al supermercado a buscar lo que necesites para Bella. ¿Te parece bien?
-Claro. – Me respondió con una gran sonrisa y un beso en los labios. –Podemos ir con mi coche.- Cogió sus llaves del cajón en que estaban guardando las mías.
Gentilmente le ayude a ponerse el abrigo, aunque sabía de sobras que no lo necesitaba. Procuraba tener esos pequeños detalles con ella. Ella también lo hacía conmigo, a veces venía a buscarme al hospital a la hora del desayuno argumentando que su despistado esposo tenia la mania de olvidarlo en casa e íbamos a pasear.
Informe a Emmet y a Alice que en un par de horas llegaría el pedido que había encargado antes. Les indique que lo guardaran en el trastero encima del parking. Alice dijo que la ropa que había encargado para Bella también llegaría más o menos en el mismo momento que lo mío. Esperaba que no se hubiera pasado por el bien de Bella quien tenía una curiosa aversión a las compras, especialmente si ella no era la que pagaba. Le había costado aceptar la tarjeta de crédito Cullen que todos teníamos.
Con nuestros abrigos puestos para seguir con las apariencias, fuimos cogidos de la mano al coche. Aunque la situación en sí era estresante y no sabíamos cómo serían las próximas horas, procuramos estar unidos.
Esme condujo hasta el supermercado. No fuimos a el supermercado de Forks, si no que nos desviamos hacia la autovía que llevaba a Seattle. Teníamos que ir por ese camino igualmente para ir a buscar la sangre que necesitaba así que simplemente decidimos aprovechar el viaje de ida para detenernos en los grandes y típicos supermercados de carretera que abundaban por todo EEUU.
Brevemente recordé cuando condujo por primera vez y lo feliz que fue al hacerlo mientras desafiaba todas las leyes machistas de aquella época. Me alegraba mucho ver los cambios que había habido a lo largo de los años en nuestra sociedad. Por su suave sonrisa que le iluminaba el rostro, Esme pensaba lo mismo en ese momento.
Aún teníamos tiempo de sobra para ir al banco de sangre, así que podíamos ir tranquilamente. Aparcamos cerca de la entrada y bajamos a un paso humano al ver que había gente en el aparcamiento con todas las miradas hacia el lujoso coche de Esme. Cogidos de la mano nos dirigimos primero a buscar un carro para ir más cómodamente. Observando a las pocas personas que se encontraban en los pasillos, detecte que la calefacción debería estar puesta, porque parecían estar acalorados. Suavemente apreté la mano de Esme para que me mirase.
- Esas personas parecen que tienen bastante calor. Deberíamos sacarnos los abrigos para no llamar más la atención de lo que ya hacemos. – Añadí eso último al ver a una pareja que nos contemplaba con verdadera envidia mal disimulada.
Frunciendo de ceño hacia la pareja, Esme se desabrocho el abrigo y lo dejó en la parte de los bebés en el carro. No estaba tan acostumbrada como yo a ser admirada y envidiada cada vez que se mostraba en público. Yo había tenido que aprender en el hospital que era inevitable.
Para sacarla de sus pensamientos le di un beso en los labios, que correspondió rápidamente.
- Se que es estúpido, pero a veces me resulta confuso cuando la gente se nos queda mirando de esa manera…
-Lo sé cariño, a mí también me cuesta a veces. Pero no es algo que podamos controlar. ¿Qué te parece si compramos todo lo que necesitamos mientras ignoramos a todo humano con el que nos crucemos?- La mire con complicidad ante su mirada de sorpresa. No era habitual que yo sugiriera ignorar a los humanos.
Con una sonrisa, me volvió a coger la mano y me dirigió hacia el pasillo de la leche.
- Recuerdo que cuando estaba embarazada, había alimentos que me parecían nauseabundos solo con olernos aunque antes fueran mis preferidos. Como no se con cuales le va a pasar a nuestra querida Bella, podríamos comprar varias opciones y dependiendo de lo que veamos que no le gusta o rechaza ir eliminando y probando.
-Me parece una idea perfecta. Por mi parte, lo que sé es que los alimentos más fuertes o con olor más intensa son los que pueden ser rechazados más fácilmente. Así que propongo elegir lo más suave que podamos encontrar. - Añadí recordando a alguna de mis pacientes durante su embarazo.
Con eso en mente, elegimos dos tipos de leches distintas y las colocamos en el carro. Tras media hora recorriendo los pasillos, debatiendo que llevarnos y que no, pagamos todo lo que habíamos comprado y lo llevamos al coche. Hacía tiempo que no iba a un supermercado y disfrute de la experiencia junto a Esme, a quien se le iban ocurriendo recetas con cada ingrediente nuevo que descubría. Tenía que admitir que yo no tenía tanta creatividad en la cocina a pesar de que alguna vez había cocinado para Bella y el resultado le fascinó hasta el punto de decir que me había equivocado de profesión al no ser cocinero. Con ese recuerdo haciéndome sonreír, salimos al exterior para ir al coche. Como adivine antes, estaba lloviendo. Por suerte eso nos permitió poder vaciar el carro a toda velocidad al no haber nadie en el aparcamiento mientras vigilamos que las cámaras de seguridad no nos vieran.
-¿Cariño, puedo conducir yo ahora?- Esme se estaba dirigiendo hacia la puerta.
- Claro, tú conoces mejor el camino para ir. – Me dio las llaves con un beso.
Encendí el motor y este obedeció en milésimas de segundo. Si había algo que nos gustara a los vampiros, eran los coches rápidos.
- ¿Que va a pasar a partir de ahora, Carlisle?- Me pregunto Esme una vez arrancado el motor, con una mirada de preocupación.
-No lo sé. Estoy intentando cubrir todas las necesidades que podamos tener a nivel médico. Pero no tengo ni idea. Rosalie… Sabía que podía reaccionar mal, pero deseo que vuelva.
- Volverá. Siempre lo hace. Solo se ha ido para pensar y aclarar sus ideas. Eso no es fácil para ella. Tener hijos era su mayor deseo y al ser transformada, ese sueño se volvió algo imposible.
Eso había pasado anteriormente. Rosalie se había ido otras veces, durante unos días o semanas cuando lo necesitaba. Sabía que lo hacía para no lastimarnos, pero realmente la echaba de menos. Necesitaba que nuestra relación creciera. Yo la quería mucho pero ella siempre había sido reticente a acercarse a mi.
Rosalie POV (punto de vista):
Adentre lentamente mi coche por el final del camino que conducía al espeso bosque para que las ruedas no se estropearan. Comprobé que no hubiera ningún humano a kilómetros de donde me encontraba. No escuche a ninguno, solo animales. Pero mi objetivo de venir aquí no era cazar. Hacía unos años había construido una pequeña y acogedora casa para mí en el medio de ese bosque. La usaba en momentos como ese en el que necesitaba estar sola. Nadie salvo Edward y Alice con sus dones, sabía de su existencia. Para que no revelaran nada le compre un coche a Edward hace unos años, aunque ahora usaba más su Volvo y a Alice la lleve muchas veces de compras. Ni tan solo Emmet conocía su existencia. Cuando divise la pequeña pero bonita construcción que yo había construido desde cero, aparque el coche en el pequeño cobertizo que tenía para resguardarlo de la lluvia.
Los rayos de sol iluminaban el claro que rodeaba la casa, haciendo que mi piel brillara suavemente. Aunque la vista era preciosa y me hacía sentir orgullosa de que yo hubiera logrado construir toda esa casa yo sola, no deje de caminar hasta llegar al interior. Saque el collar que llevaba, una preciosa llave con delicadas formas intrincadas. Si la mirabas podrías pensar que era simplemente un collar, pero en realidad era la llave de mi casa. La había bañado en oro para que pareciera de diseño. Era bonita, me había encargado de modificar toda su horrible y sosa forma original decorandola con intrincadas líneas y dibujos inspirados en mi época de humana. Con cuidado abrí la puerta y desactive la alarma que había. En ese mismo instante saltó el mensaje de alerta en mi móvil. Nadie podía entrar aquí sin que yo me enterara. Ni tan solo un vampiro.
Me dirigí mi habitación. No necesitaba dormir, pero en parte me hacía sentir que incluso yo podía tener una parte humana. En ese momento necesitaba pensar y relajarme después de la noticia que había recibido por parte de Carlisle. Necesitaba serenarme y reflexionar en qué significaba y cómo me afectaba a nivel psicológico o emocional. Así que saqué mi albornoz del armario, la ropa que usaría después y los productos que quería usar para bañarme. Alice tenia la mania de tener ropa por todos lados incluso su coche así que si alguna vez volvía a casa con un modelito diferente nadie sospechaba. Encendí el agua de la enorme bañera que ocupaba la mitad del baño. Como todas las casas Cullen, había elegido poner enormes ventanales en algunas habitaciones para poder ver el bosque. Yo podía ver el exterior, pero si alguien probara de mirar el interior no lo conseguiría ya que eran cristales especiales. Me quite la ropa rápidamente dejándola caer en el suelo sin preocuparme por ella. Puse sales aromáticas en el agua. Durante las cacerías en primavera o cuando hay flores, tengo la costumbre de recogerlas para hacer aceites y sales para aromatizar mis baños. Ciertamente el olor que tienen es muy relajante. También solía regalarlas al resto de la familia, cada miembro tenía una flor particular.
Un poco más tranquila por el suave olor a flores silvestres que llenaba el baño, me permití analizar lo que sentía.
Desde el segundo en que Bella apareció en nuestra vida, significó remover mi pasado como si fuera una bofetada de recuerdos. Todos los recuerdos felices, sueños y aspiraciones me golpearon como una bandera acusatoria de lo que nunca iba a conseguir al ser un vampiro. Eso hizo que me volviera a plantear al completo como estaba viviendo mi vida como ser inmortal. Tenía a Emmet y a una familia que adoraba. Tenía mis pequeños desacuerdos con Edward pero lo quería como a un hermano más. Admito que cuando Bella apareció perdí un poco la conexión que tenía con él antes, aquella que tanto nos había costado establecer. Eso me enfadaba al principio al ver los cambios que podía hacer una simple humana en tan poco tiempo. Pero cuando Bella fue a buscarlo a Italia, la acepte un poco más aunque no estaba de acuerdo con sus ideas al respecto de su deseo de convertirse en inmortal. Sabía que mi argumento era egoísta en parte pero me resultaba muy difícil debido al conflicto que yo tenía conmigo misma.
No estaba en contra de que se uniera a nuestra familia. Para llegar a ser amigas o hermanas teníamos que dar el paso de conocernos. Ella me temía cada vez que me veía y yo no me sentía capaz de momento de intentarlo. Mi primer paso para darle la bienvenida a mi vida oficialmente fue ayudarla a prepararse para la boda y luego tocando la marcha nupcial para ella. Sé que podría pensar que lo hacía para Edward y en parte era así, pero principalmente era para ella. Una parte de mi pensaba que si se convertía en vampiro seriamos amigas tarde o temprano. Deseaba no envidiarla siempre y poder verla realmente. Poder adorarla como Alice, Carlisle, Esme y Emmet hacen.
Y sin esperarlo, me volvía a sorprender de la forma más dolorosa posible. Mi gran sueño siempre ha sido ser madre. Después de convertir a Emmet lo intentamos de todas las formas posibles pero no funciono ninguna de ellas. Y ahora… ella lo era. Esa era la vez que se presentaba más conflicto en mí a causa de sus decisiones. Todavía no sabía qué pensaba ella de ello así que no podía juzgarla de antemano. Lo que sí sabía es que si abortaba a ese bebé no podría mirarla a la cara. Ante esta posibilidad tendría que plantearme irme de la familia durante una temporada al menos. Carlisle seria responsable indirectamente, al igual que Edward. Carlisle se vería obligado a matar a un bebé solo por el hecho de ser médico.
Luego pensé en la teoría de Carlisle al decir que los humanos podían tener hijos con hombres de nuestra especie. Repasando mis conocimientos de medicina (tenía la carrera aunque nunca la había usado aparte de para hablar con Carlisle y ayudarle a mantenerse al día) vi que la teoría no era tan descabellada como había pensado en un principio.
Estaba perdida entre mis pensamientos cuando escuche la vibración de mi móvil. Suspirando molestamente por la interrupción, alargue la mano para mirar quien era.
Edward. La sorpresa me chocó de repente. Podía contar con los dedos de la mano las veces que Edward había reclamado mi ayuda. Normalmente acudía primero a Carlisle y Alice y Esme... Descolgué la llamada con curiosidad. Quería saber su punto de vista en todo eso. A lo mejor quería al bebé y yo me estaba comiendo la cabeza tontamente.
-¿Rosalie? –la voz que menos esperaba escuchar empezó a hablar murmurando-. Soy Bella. Por favor, tienes que ayudarme.
Si antes ya estaba sorprendida ahora ya no sabía cómo describir como me sentía al respecto. Si fuera humana me habría caído de culo al suelo. Bella solía salir corriendo al verme. Y ahora me acababa de llamar. A mí. A espaldas de Edward por lo que parecía ya que no le oía cerca. No sabía qué contestar así que dejé que hablara. Recordé la sugerencia de Esme de que le diera una oportunidad a Bella y ser amable con ella. Incluso mi marido la adoraba.
-Tienes que ayudarme. No puedo hablar mucho porque Edward volverá en cualquier momento pero necesito tu ayuda. Estoy embarazada y Edward quiere quitarme al bebé porque cree que me va a hacer daño. Sé que no soy tu persona preferida en el mundo y no tengo derecho a pedirte ayuda, pero quiero este bebe más que mi propia vida. Ayúdame a protegerlo, por favor. – Su voz entrecortada dijo a toda velocidad. Me alegré de ser un vampiro, no habría entendido nada de ser humana.
Entendí de inmediato porque estaba susurrando y hablando tan rápido. Edward debería estar lejos en ese momento para no escucharla pero no sabía cuánto tiempo tenía.
La furia me golpeo. Mi hermano y su sobreprotección hacia Bella siempre me habían resultado agotadora y no lo aguantaba. Ella merecía tomar sus propias decisiones y él no la dejaba en muchas ocasiones. Le había reñido más de una vez por eso pero no había tenido resultado. Pero esa una decisión diferente y me aseguraría de que se cumpliera. No solo por Bella o mi. Mi familia merecía un poco de felicidad al final de todo. Improvise un rápido plan. Luego lo perfeccionaría.
-Te ayudare Bella. Pero debes entender que no será fácil. Entiendo tu miedo y te prometo que nadie va a arrebatarte a ese bebé. Vendré a buscaros en el aeropuerto y desde allí en adelante ya no te va a poder pasar nada. Que Edward no se entere de que hemos hablado o no voy a poder ayudarte. Adiós.
Colgué la llamada sin esperar su respuesta. Edward podía volver en cualquier momento y eso enviaría al traste nuestros planes.
Analice qué significaba lo que acababa de hacer. Iba a ir en contra de mi hermano para ayudar a su esposa. No a ella, a su bebé. Iba a salvar a ese bebé sin importar el precio.
Iba a conseguir mi sueño más preciado (ser madre) gracias a la persona más inesperada. Probablemente eso afectaría a la familia, formando bandos. Pero sabía que lo solucionaríamos como siempre.
Quizás no era imposible tener hijos.
Carlisle POV (punto de vista):
Puse la nevera con las unidades de sangre en el maletero del coche junto con las compras del supermercado. La había tapado de forma que el olor no se esparciera por todo el coche ya que Esme venia conmigo. Su control era casi perfecto, pero no quería arriesgarme. Como precaución extra abrí la parte superior de las ventanas del coche. El camino de vuelta sería mucho más rápido que el de ida, por lo que no tardaríamos más de 40 minutos.
-¿Preparada para volver a casa?- Dije mientras entraba en el asiento de conductor.
- Claro. Siempre estoy lista para volver a nuestro hogar. Contigo y mis queridos hijos.
Para poder llevar todo más cómodamente al interior de casa nos detuve delante de la puerta. Emmet y Alice se unieron a ayudarnos. En un par de segundos tenían todos los alimentos guardados en la cocina. Fui a mi despacho a guardar la sangre. La guarde en una nevera acristalada especial en el que tenías que introducir un código para abrirla. Obviamente eso no evitaría que uno de nosotros pudiera romper la nevera y beberse el contenido alegremente. Pero siempre era más práctico que guardarla en la nevera de la cocina. Además también había espacio para guardar las muestras de sangre y orina que iba a necesitar para examinar correctamente a Bella. Sabía de sobras que odiaba las agujas más que a nada pero sería necesario.
Pase el resto de horas que quedaban para que llegaran leyendo libros de ginecología. Aunque sabía todo esos conocimientos de sobras nunca iba mal leer y repasar. Había añadido notas en los márgenes de los libros a lo largo de mis años como médico. Desgraciadamente no me iban a resultar muy útiles en ese caso ya que no conocía ningún caso de un embarazo entre un vampiro y humano.
No me iba a bastar con escribir notas en los márgenes en ese caso. En su lugar decidí llenar una libreta con esa experiencia. Iba a preguntarle a Bella si estaba de acuerdo ya que se trataba de ella aunque conociéndola sabía que me diría que sí.
Unos pasos se acercaron a mi despacho. Jasper. Abrí la puerta antes de que llegara en señal de bienvenida. Era mi hijo más callado y distante pero lo quería igual que los otros.
-¿Carlisle, podemos hablar un segundo?
- Claro, pasa. – Me aparte de la puerta para dejarle entrar.
-Alice dice que llegarán en un par de horas al aeropuerto. A partir de ese momento todo futuro desaparece.
-Bien. Vamos a buscarlos. Luego vemos que tenemos e improvisamos desde allí. No podemos rendirnos solo por el hecho de que Alice no vea nuestro futuro.
- ¿Crees que podría salir todo bien? Es una locura, ni siquiera pensaba que podríamos tener hijos, es mucho que asimilar- El rostro de Jasper expresaba preocupación.
- No puedo decir nada aun, pero ya sabes que siempre intento ser positivo. Todos estamos sorprendidos.
Con esa pequeña conversación ambos salimos de mi despacho y nos encaminamos a buscar al resto de la familia para ir a buscar a Edward y Bella al aeropuerto.
Esme, Alice y Emmet nos esperaban en el camino que conducía hacia donde estaban los coches preparados para salir. Esme y yo iríamos juntos y Alice, Jasper y Emmet irían juntos con su Porsche.
Me detuve de golpe antes de entrar en el coche. Podía oír que un coche se aproximaba por el camino que conducía a nuestra casa. Olí en busca de identificar quien era el conductor. Rosalie. Parecía que había decidido volver antes de lo esperado. Intercambiamos miradas de sorpresa.
En menos de un minuto, estaciono su coche delante de los nuestros. Corrió a los brazos de Emmet. Se había cambiado la ropa ya que al irse llevaba una blusa y pantalones negros y ahora iba con un conjunto distinto. Fruncí el ceño sin entender. Ella no se había ido con un bolso o algo similar. Pero podía tener ropa de repuesto en el coche. Debería ser eso. Alice tenía ropa por todos lados incluido en su coche.
-Lo siento cariño, necesitaba salir. La noticia me ha chocado. Sabes que ese tema me afecta mucho… Lo siento Carlisle. – Se giró para mirarme mientras se disculpaba. Su rostro parecía sincero. – ¿Puedo venir con vosotros a buscar a Bella? Quiero darle mi apoyo.
Asentí con la cabeza. Por fin Rosalie mostraba sinceridad respeto a Bella. Su relación nunca había llegado a crecer. Era cordial, se limitaba en saludarse y hablar en los momentos estrictamente necesarios. Parecía que estaba a punto de cambiar. Me alegraba por eso. No quería nada más que mis hijos se llevaran bien. Especialmente ahora que Bella iba a ser una de nosotros al ser cambiada.
Rosalie subió a mi coche sin decir una palabra más. Emmet la siguió. Ver a Emmet en mi coche era algo gracioso. El pobre al tener un gran tamaño que casi no cabía dentro. Su cabeza tocaba el techo. Esa posición sería incómoda por un humano pero no para nosotros. Cuando volviéramos iría en el coche de Alice que tenía más espacio para él. Durante el viaje en el coche no habíamos hablado, cada uno iba sumergido en sus propios pensamientos. Por muy extraño que fuera no era incomodo.
En menos de media hora llegamos al aeropuerto. Eso significaba que teníamos unos quince minutos antes de que llegaran. Calcule que tardarían otros diez minutos en salir. Esme y yo paseamos por el exterior mientras Alice y Rosalie iban a comprar. Las escuche decir algo de las últimas tendencias de ropa premamá y lo cómodas que podían llegar a ser actualmente para las mujeres embarazadas comparada con la de su época. Esme sonrió de acuerdo divertida con la comparación. Si Rosalie y Alice se aliaban para comprar no había quien las parase.
- Creo que iré a comprar agua para Bella. Seguramente tendrá sed durante el camino. Tal vez también debería comprar algo de comida. Lo he olvidado al guardar las cosas en casa. – Dijo Esme al ver un supermercado pequeño a las afueras del aeropuerto.
-Buena idea. Te acompaño, cariño.
Fuimos cogidos de la mano. Era un supermercado típico de carretera, apto para reponer la gasolina y poder conseguir algunos aperitivos para seguir el camino. Nos dirigimos a las neveras que había en el fondo. Entre bebidas energéticas, zumos y otras bebidas que no identificaba, estaba el agua. Después fuimos a la zona de los aperitivos y nos decantamos por unos cruasanes pequeños de chocolate (a Bella le encantaban) y unas galletitas saladas. Pagamos todo y fuimos a dejarlo en el coche. La suerte es que ya no llovía aunque el cielo estaba cubierto por grandes nubes.
No había muchos coches a esa hora. El coche de Alice y el mío estaban aparcados juntos. Lo habíamos aparcado en una zona algo apartada para no llamar tanto la atención. Siempre procuramos pasar desapercibidos pero con los coches no era tarea sencilla. Los humanos solían sentirse atraídos, llegando a formas círculos a su alrededor para admirarlos.
Rosalie y Alice se nos unieron para dejar las compras en el maletero de su coche. Era ropa premamá para que Bella estuviera más cómoda. Fue entonces cuando la breve conversación sobre tendencias de ese tipo de ropa cobró sentido. Aunque Emmet se había ofrecido a dejarle sus grandes sudaderas, Alice lo había considerado una falta de respeto hacia la moda.
Emmet y Jasper habían encontrado un lugar para esperar a Bella y Edward, apartado de la vista de los curiosos humanos. Para encontrarnos Edward iba a tener que usar sus habilidades. Cosa sencilla para todos nosotros. Solo bastaba con oler y escuchar y en su caso se añadía su don.
Para aparentar normalidad nos sentamos en las filas de sillones que cubrían la pared de madera. No pasaba ningún humano en ese momento pero nos habíamos acostumbrado a disimular. Incluso lo hacíamos en casa.
El avión de Edward aterrizó sin problemas. Podía oír la conversación tranquila entre ambos pilotos, quienes hablaban sobre viajes que harían por navidades con sus familias mientras recogían sus pertenencias en la cabina listos para salir. Podía oler a Edward y Bella en el avión. Sus aromas eran limpias sin signo de que nada fuera mal. Si me concentraba un poco más podía llegar a escuchar el corazón de Bella entre los de los otros humanos.
''Edward, os esperamos aquí. Estamos todos listos para ayudaros. Todo va a ir bien''.Solía comunicarme con Edward mentalmente, por lo que podía escuchar mis pensamientos a largas distancias. Repasé mentalmente todo lo que había preparado para su llegada con ánimo de tranquilizarlo. Pareció funcionar ya que le oí hablar con Bella, al parecer la estaba despertando. Dormir sería beneficioso para ella, así que aprobé que lo hiciera durante el viaje.
No tardaron mucho más en salir. Edward relleno a toda velocidad el cuestionario que le dieron para evaluar el servicio. Esperaba que nadie le viera. Centre mi atención en Bella. Parecía nerviosa. Era normal, en unas pocas horas se había enterado que estaba embarazada de nada más ni nada menos que de un vampiro. Ella estaría emocionada también por volver a ver a Alice quien no solo era su amiga si no que ahora era también su hermana. Esperaba que también estuviera contenta de vernos al resto aunque no sabia como se sentira por mi con su aversión a los hospitales y todo lo relacionado con ellos. ''Calmate, Carlisle. Ella ha buscado tu ayuda muchas veces antes'' Me dije mentalmente
- Ella está nerviosa y trata de ocultarle sus sentimientos a Edward por lo que puedo sentir.- Murmuró Jasper mientras analizaba sus emociones. Su don siempre me ha resultado fascinante. Sería realmente útil para poder ayudar a mis pacientes. A veces se ponían nerviosos con los procedimientos y siempre intentaba calmarlos lo más posible aunque no siempre lo conseguía.
- No veo nada. Es como mirar una televisión que no recibe señal. – Alice dijo molesta. Sin necesitar el don de Jasper podía hacerme la idea de cuándo le molestaba.
Bella y Edward salieron por fin, este último empujando un carro con todas sus maletas tratando de parecer más humano. Cuando llegaron donde estábamos pudimos verlos realmente. Habíamos hablado por teléfono pero vernos era totalmente distinto. Bella tenía aspecto cansado a pesar de haber dormido en el avión. Edward parecía extremadamente tenso y preocupado. Siempre que Bella había estado en peligro había reaccionado así pero esa vez era diferente. Se sentía culpable. Debí de haberlo imaginado. Él se sentía culpable la mayoría de veces en las que Bella estaba en peligro directamente o indirectamente por su culpa. Pero él no parecía en absoluto feliz por ser padre. Sabía que le gustaban los niños y que secretamente le gustaría ser padre. Le había visto jugar con niños en el hospital y disfrutar con ello.
La visión de Bella provocó que se cortaran mis pensamientos para centrar mi atención en ella. Sus ojos recorrieron ansiosamente nuestros rostros como si buscara algo o a alguien. Parecía una niña que había perdido a sus padres o algo que le importaba. Sentí que tenía que consolarla de alguna manera, darle el apoyo que parecía buscar desesperadamente con sus ojos. Me prepare para moverme hacia ella cuando lo que pasó a continuación me frenó de golpe preso por la sorpresa.
Los ojos de Bella contactaron con los de Rosalie, quien estaba a mi derecha. Fue cuando Rosalie sonrió cálidamente en su dirección cuando frene de golpe mi intención de acercarme a Bella. Rosalie nunca había sonreído a Bella y ciertamente no con esa calidez que pocas veces había visto. Aquí estaba pasando algo que ninguno de nosotros sabíamos aún. Pero nuestra sorpresa creció todavía más al ver a Bella arrancar a correr a gran velocidad en dirección a Rosalie, soltando la mano de Edward bruscamente. Bella fue recibida a los brazos de Rosalie con un abrazo que no esperaba ver. No era un solo abrazo parecía que Rosalie la estaba protegiendo. Sus piernas tensas listas para salir corriendo eran una prueba de eso.
- Todo va a estar bien a partir de ahora. Os protegeré al bebé y a ti con mi vida si es necesario. Estamos juntas en eso.
Si antes ya estábamos sorprendidos ahora no dábamos crédito ante esa alianza inesperada. Edward gruño lo suficiente bajo como para que Bella no le escuchara. Fije mi mirada a la de él con una clara advertencia escrita.
'Ni se te ocurra hacer algo, hijo. Lo resolveremos en casa. Aquí no es el lugar. Y ciertamente necesitamos hablar al respeto. Todavía no sabemos nada del feto y cómo podría afectar a Bella. No saquemos conclusiones precipitadas. Ahora relájate, Bella podría asustarse y no queremos eso' Le grite prácticamente mentalmente anticipando que le iba a arrancar la cabeza a Rosalie.
Asintió con la cabeza en dirección a mí indicando que me había entendido. Relajo la posición pero siguió atentamente los movimientos de su hermana. Era mejor eso que verlos pelear.
Bella, después de analizar nuestras miradas en busca de peligro, fue a abrazar a Esme. No íbamos a hacerle daño si eso es lo que temía. Y ciertamente no en un aeropuerto lleno de humanos y cámaras de seguridad.
- Esme, muchísimas gracias por la Isla. Ha sido maravilloso estar allí. No tengo palabras para expresar lo feliz que me has hecho al dejárnosla.- La voz suave de Bella sonó llena de agradecimiento sincero.
Yo había comprado esa Isla a Esme nombrandola así en su honor. Fue un gran día cuando se la regale y lo recordaba como una de las noches más felices junto nuestra boda. Cuando pensé en la felicidad que nos había dado pensé que sería el regalo perfecto para Bella y Edward. No había fallado por lo visto. Esme se mostró de acuerdo y solo tuvimos que ir para arreglar un par de cosas. Me moría de ganas de que me contara qué era lo que le había gustado más de su luna de miel. Esperaba que hubieran disfrutado de algo más que la cama.
- Me alegra que te gustara, pensé que sería el regalo ideal. Sin duda quiero que me cuentes todo al llegar a casa. Y felicidades por el bebé, seremos muy felices con él. - Le contestó mi esposa con un guiño de ojos.
Hasta ese momento no había pensado en cómo sería tener un bebé correteando en nuestra casa. Bloquee mi mente a Edward mientras me lo imaginaba. Traería mucha felicidad en nuestras vidas. A lo mejor Bella era quien nos diera esa felicidad. Desde su llegada a nuestras vidas nos había cambiado y ayudado a ser felices. Especialmente a Edward y a Alice. Estaba eternamente agradecido con ella.
A continuación Bella se dirigió hacia mí. Me emociono la idea de ver que no salía corriendo. No lo había hecho antes pero esa situación era distinta. Como no quería asustarla me acerque lentamente y gentilmente la abrace. Su cuerpo era mucho más pequeño que el mío. Me recordaba a Esme como humana. Sentí que debajo de la chaqueta que llevaba estaba tensa. No quería que ella se sintiera tensa conmigo así que pensé en cómo hacer que volviera a confiar plenamente en mí. Decidí usar mi mejor calidad: las palabras. Ser honesto con ella y todos los humanos (sin desvelar mis secretos para ponerlos en peligro) siempre había sido la mejor manera de conectar.
- Me alegra mucho tenerte de vuelta, Bella. Me gustaría que confiaras en mí. Prometo no hacer nada sin que des tu autorización antes. Obligarte a hacer algo en contra de tu voluntad nunca ha sido mi deseo. Pero me gustaría poder ver qué es lo que tenemos entre manos lo más rápido posible para poder ayudarte de la mejor forma que sé.
Había sido sincero con todo lo que le había dicho. Odiaba mentir y guardar secretos y ella lo sabía. Su cuerpo se relajó bajo mis brazos. Sonreí satisfecho. Ese era nuestro primer paso importante si tenía intención de ayudarla y cuidarla. Me devolvió una pequeña sonrisa y finalmente sus ojos contactaron con los míos. Iba a confiar en mí.
Emmet la alzó suavemente mientras bromeaba con ella. Cuando esos dos se juntaban dejaban salir su parte más infantil y divertida. Emmet era como un niño de dos metros. Él era quien nos alegraba el día con sus ocurrencias. Incluso Rosalie y Jasper se unían a sus planes.
Las bromas se acabaron en el segundo en que Bella se percató de que Alice no le había dicho nada. Ella siempre era la primera en acercarse a ella. Supuse que estaba relacionado con las visiones o la falta de ellas. Alice cuando su don le fallaba se sentía perdida. Lo usaba instintivamente y cuando fallaba es como si una parte importante de ella faltara. Sin que Bella tuviera que preguntar, Alice le explico lo que le pasaba.
- No puedo ver tu futuro. Cuando te llame fue porque tu futuro había empezado a difuminarse, pero ahora ya no veo completamente nada. Me da dolor de cabeza, por increíble que parezca, ya que nosotros no podemos enfermar. Y mirando el futuro de los demás es como ver una pantalla de la TV sin que la antena reciba la señal. Y ahora que te tengo cerca el dolor es casi insoportable. Lo siento, parece que no voy a poder estar muy cerca de ti.
Edward se había mantenido callado durante todo ese tiempo pero ahora dio un paso al frente después de leer la mente de Alice.
- Debemos acabar con eso ya, Carlisle. Es evidente que algo no va bien y va a condenarnos para siempre. Alice ya no puede ver nuestro futuro con claridad por culpa de esa cosa. Vámonos a casa.
Rosalie rodeo a Bella protectoramente lista para correr si era necesario. Fulminó a su hermano con la mirada. Iban a discutir. Y mejor no ponerse en el medio hasta que acabaran.
- Ni lo sueñes, Edward. Bella está conmigo. Tendrás que pasar por mí antes. No tienes derecho en decidir sobre su vida. Ni ahora ni nunca. Y solo es un bebé. Deberías alegrarte de ese milagro, porque vas a ser padre.
Estuve de acuerdo con Rosalie en un punto. Bella era libre de decidir por ella mismo sin que ninguno de nosotros intercediera. Edward necesitaba aprender eso. Esperaba que esa fuera la oportunidad para que lo aprendiera. Y Rosalie luchaba especialmente para que otras mujeres pudieran decidir ya que su vida humana había acabado cuando unos malnacidos decidieron por ella sin importarle su vida e integridad.
Lo que no podía tolerar es que ambos se estuvieran gruñendo y mirándose de esa manera tan poco ''humana'' en medio de un aeropuerto con el riesgo de que sospecharan. La propia Bella se estaba asustando, podía escucharlo.
Fue cuando Edward gruñó sonoramente que decidí acabar con esa estúpida discusión.
- ¡Suficiente! Ese no es el lugar para tener ese comportamiento. Nos vamos a casa, donde nos calmaremos y hablaremos con tranquilidad después de comprobar el estado de Bella. Rosalie y Bella conmigo y Esme. Edward, Alice, Jasper y Emmet vais en el otro coche. Al llegar a casa os quiero a todos relajados o no entrareis. Vámonos. – Mi voz enfadada los hizo retroceder mientras me miraban sorprendidos ante mi regaño. Separar a Rosalie y Edward era la mejor solución.
El corazón acelerado de Bella me hizo mirar en su dirección. Sorpresa y miedo marcaban sus suaves rasgos. Lo último que quería era asustarla y parecía que lo acababa de conseguir. Me reñí a mi mismo por ser tan brusco delante de ella. Luego me disculparía de forma apropiada con ella. Le transmití tranquilidad con mi mirada intentando hacerle ver que no estaba enfadado con ella.
Rosalie y Bella empezaron a encaminarse hacia el coche, por lo que Esme y yo nos unimos. Aproveche ese momento en que Edward no estaba centrado en mis pensamientos para observar a Bella. Parecía tener una ligera dificultad para caminar aunque un humano no lo hubiera notado. Otra ventaja de ser un vampiro. Podía ver cosas que los humanos no. Bella parecía cansada (podía ser por el estrés del viaje y con la propia noticia). Ella se estaba concentrando en caminar sin tropezar por lo que podía ver a pesar de que la cogeríamos al vuelo antes de que llegara a tocar el suelo. Ella siempre ha demostrado ser muy independiente y saber cuidarse a sí misma aunque la torpeza jugará en su contra. La admiraba por eso.
Dejamos que Alice y el resto se fueran unos minutos antes para darles distancia. Eso no solo ayudaría a Alice con su problema con las visiones. También ayudaría a que se calmaran antes de llegar a casa.
Rosalie abrió la puerta trasera para Bella antes de que pudiera hacerlo yo. Cruzó a velocidad vampírica el coche para entrar por la otra parte al lado de Bella. Me alegré de aparcar en un punto muerto respeto a las cámaras ya que la columna tapaba la vista.
Esme y yo entramos a velocidad humana. Ese parecía un buen momento para disculparme con Bella por asustarla antes. Nos giramos para poder ver su cara.
- Siento haberte asustado antes, no era mi intención. Solo me ha asustado que algún humano pudiera ver a mis hijos comportarse de esa manera, ya que podrían saltar las alarmas. No te he felicitado aún por tu embarazo, aunque como te he dicho antes no quiero avanzar acontecimientos sin saber exactamente qué es lo que estamos tratando. Me temo que no es un embarazo normal a juzgar por tú avanzado estado y no sé si es peligroso para tu salud. Lo que sí puedo decirte es bienvenida a la familia oficialmente, aunque para mí ya eras una hija más desde hace bastante tiempo. Espero que hayas disfrutado mucho de nuestro regalo.
Me sonrió suavemente. Apartó un trozo de cabello que tocaba su frente antes de contestar.
- Si, ha estado un regalo perfecto. Creo que eres el único que regala una isla entera a su esposa. Me encantaría que me explicarais cosas de Brasil, lo poco que vi me llamó mucho la atención. Tú también eres un padre para mi desde hace mucho, gracias por aceptarme en tu familia. Y acepto tu ayuda encantada.
Me sentí repentinamente aliviado sin saber que estaba nervioso antes. Que Bella aceptara mi ayuda significaba más de lo que yo podía expresar con palabras. Le cogí la mano suavemente y se la acaricie mientras le agradeció silenciosamente. Era maravilloso ver como una persona podía cambiar tu vida tan rápido.
Satisfecho por el avance que habíamos tenido en tan poco tiempo empecé el camino a casa. Aproveche las ventajas de ser vampiro para conducir y recopilar información del estado de Bella.
Al ver lo cansada que parecía estar mientras miraba ausentemente por la ventana sumida en sus pensamientos, debatí si era mejor dejar que durmiera unas horas y luego proceder a hacer todas las pruebas que yo quería. No me gustaba especialmente esa idea porque estaba ansioso por tener más información y algo con lo que trabajar. Si no podía hacer las pruebas al llegar a casa trataría de aclarar las cosas con Edward y obtener su punto de vista. Esa idea ahora parecía mejor. Además trataría de calmarlo. Teníamos que evitar que esas situaciones entre Rose y Edward se repitieran y más enfrente de Bella.
Estacione mi coche enfrente de la puerta de entrada para evitar que Bella caminara más de lo necesario. Después de apagar el motor salí del coche para abrir la puerta a Bella. Le ofrecí mi mano para ayudarla a salir. Al contrario de lo esperaba, no rechazó mi ayuda. Normalmente la rechazaba e intentaba hacer las cosas por sí misma. Me preocupe al ver que estaba más débil de lo que parecía antes.
Se tambaleo al salir, mareada. La sostuve más fuerte para evitar que se cayera. Me pregunté si había comido algo en las últimas horas. Mientras Esme se avanzaba a nosotros para llenar el sofá de almohadas, Rose y yo ayudamos a Bella poco a poco a entrar, adaptándonos a su paso. Dejamos suavemente a Bella en el sofá rodeada de almohadas para que estuviera cómoda. Se sonrojo al ver la atención que le dedicamos. ¡Esa era Bella!
No sabía qué hacer a continuación, odiaba sentirme indeciso. Decidí hablar con ella para tomar la decisión final.
- Bella.- Llamé su atención notando que la preocupación se filtraba en mi voz antes de controlarla.
Me acerque a ella y me puse a la misma altura mirándola a los ojos directamente. Había aprendido que la comunicación era vital entre pacientes y médicos. Y una parte muy importante para comunicarte correctamente era contactar con los ojos de quien te está hablando. Le cogí la mano suavemente. Estaba fría. No era muy preocupante de momento pero vigilaría su temperatura más de cerca. Podía sentir su pulso debajo de mis dedos. Inconscientemente deje que mi parte médica hiciera un rápido análisis. Levante una barrera en mi cerebro por si Edward estaba cerca y podía leer mis pensamientos. En los largos años de convivencia me había visto obligado a buscar la forma de bloquear mi cerebro para él.
- Estoy bien. Solo creo que estoy cansada del viaje. Realmente son muchas horas de trayecto, aunque el avión ha sido magnífico. – Bella apretó mi mano tratando de dar énfasis a sus palabras. Si fuera humano me la hubiera creído pero para su mala suerte yo no lo era.
Necesitaba aclararle que iba a necesitar su ayuda para tratarla. Ahora era tan buen momento como cualquier otro para aclarar ese punto. Bella parecía ser del tipo de paciente que creía que molestaba al médico y personal sanitario al necesitar ayuda. Iba a encargarme de sacarle esos pensamientos en los próximos días. Ocultar información podría perjudicar a la larga ya que si yo no llegara a enterarme de que algo ocurría podía volverse grave.
- No, Bella. No intentes engañarme. Soy médico también, puedo ver que no solo estás cansada por el viaje. –Mantuve mi voz suave aunque la estaba regañando. - Me gustaría pedirte un favor. Me ayudaras si me cuentas tus síntomas. Ambos ganamos con eso ya que si tú me ayudas, yo puedo curarte. Confía en mí y no escondas nada. No te haces ningún favor ni a ti misma ni a tu bebé si no me explicas lo que pasa y no puedo ver.
La comprensión llegó a sus ojos. Asintió con la cabeza un par de veces para mostrarse de acuerdo.
Escuche el coche de Alice entrar en el camino de entrada. Parecían calmados por la conversación tranquila que tenían entre ellos. Necesitaba hablar con todos sobre nuestro comportamiento. Decidí que Bella podría aprovechar algunas horas para descansar y así estar más preparada para las pruebas que quería realizarle. No sería buena idea hacerlas ahora viendo su cansancio. Edward aparco mi coche junto a los demás y guardó la llave en su sitio.
Me puse de pie después de acariciar la mano de Bella, darle una mirada a Rosalie y decirle que podía ir a descansar donde quisiera. Rosalie invito a que la humana fuera a dormir a su habitación. Me gustaba ver que se podían llegar a llevar bien. Si había algo positivo de esa situación era la alianza formada entre ellas dos.
Cuando Bella y Rosalie subieron arriba, mis hijos entraron en el comedor.
- Carlisle, quería pedirte disculpas. Los pensamientos de Rosalie eran tan egoístas en ese momento… - Edward murmuró lo suficiente bajo como para que la propia Rosalie no lo escuchara. Añadió con furia – Lo siguen siendo ahora. Ella solo quiere al bebe, no le importa la vida de Bella lo más mínimo.
Eso parecía tener sentido. Rosalie quería ser madre, lo cual hacía posible que su deseo la cegara. Pero no es que pudiera hacer nada ahora mismo y no sin tener pruebas suficientes de que era cierto. Mantendría mi atención en ella también.
- Acepto tus disculpas. Me encargaré de hablar con Rose también. Me gustaría hablar contigo sobre Bella lo antes posible, si te parece bien y estás preparado. Mañana quiero hacerle pruebas para asegurarnos de que todo está bien.
- ¿Qué clase de pruebas tienes en mente?- Pregunto Jasper. Parecía pensativo.
Ah, claro. Mi hijo había pensado más rápido que yo. Estaba tan centrado en Bella que no he pensado cómo podría afectar al resto de la familia el tema de las pruebas.
- Una de ellas es un análisis de sangre. Si crees que no te puedes controlar o no te sientes seguro eres más que libre de irte durante el tiempo que tarde en hacerla. El resto de vosotros también estáis invitados a uniros. Soy consciente de que no es sencillo para vosotros.
Asintieron con la cabeza mientras Jasper me mandaba a través de su don ondas de gratitud. Sonreí en su dirección.
- Bien. Aparte de eso está todo preparado. Todos sois libres de iros cuando lo necesitéis así como también a hablar conmigo si lo necesitáis o tenéis dudas.
Hablamos un poco más sobre temas más triviales mientras Bella dormía arriba. Edward y yo hablaríamos antes de las pruebas de Bella. Se había ido a cazar cerca de casa para estar listo. No iba a separarse de Bella en un buen tiempo.
Fui a pasar unas horas ayudando a Esme a construir la casa de Edward y Bella. Una gran parte de mi estaba ocupado pensando en Bella y lo que podrían revelar las pruebas. En unas horas tendríamos las cosas más claras. Solo esperaba que fueran positivas.
