Capitulo 4: Las pruebas:
En el capitulo anterior…
Retrocedimos en el tiempo para conocer el punto de vista de Carlisle y de paso las reacciones de la familia Cullen ante la noticia del embarazo de Bella.
También hicimos un pequeño viaje con Rosalie para conocer su casa secreta y como le ha afectado desde el momento en que Bella llegó a la familia. De paso conocemos su punto de vista al recibir esa llamada desesperada de Bella. Y tenemos un punto de esperanza desde ella. El resto de la familia todavía está sin respuestas y sin saber qué pensar, pero poco a poco veremos cómo van tomando bandos.
Y finalmente vemos los primeros preparativos para la llegada de Edward y Bella. Como lectora de los libros siempre me había preguntado cómo habían conseguido todo el material médico y aquí he querido plasmar mis ideas tomando algunos puntos del libro como referencia (Jacob nos menciona que Carlisle había comprado la sangre para Bella, por ejemplo).
¡Escribid comentarios y opiniones, queridos lectores! ¡Me animan mucho para escribir!
Rosalie POV:
Bella se quedó dormida prácticamente con solo tocar la almohada. Podía ver como el estrés de las últimas horas había hecho mella en ella. Esperaba que unas horas de sueño hicieran que su estado general mejorará. Por lo menos deseaba que sus ojeras y la debilidad que había demostrado al caminar en el aeropuerto desaparecieran. Iba a ayudarnos si queríamos que su bebé pudiera seguir creciendo en su interior. Trate de separar los pensamientos egoístas que circulaban por mi mente para que Edward no los escuchara y complicara las cosas. Por suerte en todos esos años que habíamos convivido habían servido para crear barreras para que no leyera los que no quería.
Podría pasarme las horas mirando a Bella mientras me aseguraba que nadie se aproximaba, sin embargo, empecé un nuevo dibujo sentada al otro lado de la cama. Emmet estaba jugando a un videojuego en el piso de abajo. Una idea cruzó en mi mente de repente haciéndome sentir inspirada. Esme y Alice estaban construyendo una casa para Bella y Edward, pero yo podía aportar mi granito de arena al crear una habitación para el bebé. Empecé a trazar líneas en el grueso papel plasmando una idea general aunque sabía que mi dibujo sufriría cambios a medida que más ideas fueran apareciendo. Unas tres horas más tarde tenía unas cinco ideas claras y listas para ser construidas. Me pregunté si a Bella le gustarían, luego se lo enseñaría. Trate de imaginarme sus reacciones. A ella no le gustaban las sorpresas pero al tratarse de su bebé puede que yo consiguiera que le hiciera ilusión.
Los pasos de Carlisle y Esme subiendo la escalera me distrajeron de mis fantasías haciendo que me pusiera alerta a medida que sus pasos se acercaban a mi habitación. A toda velocidad guarde el cuaderno con los esbozos en un cajón de la mesita de noche, me aparté el pelo de la cara de un manotazo y me senté más cerca de Bella, fingiendo tranquilidad mientras la protegía lista para correr. Estaban conversando sobre algunos materiales que necesitaban para construir el comedor de la casa y como en Esme se había ensuciado entre risas. Esme fue a su habitación entre risas a cambiarse de ropa mientras los pasos de Carlisle se dirigieron hacia donde estábamos nosotras. Él sabía de sobra que yo le podía oír y oler por lo que no tenía que fingir tocar la puerta para entrar. Igualmente, mostrando sus modales golpeó suavemente la puerta para pedir permiso para entrar asegurándose de que Bella no se despertaba.
- Rosalie, me gustaría hablar contigo un segundo. Como imagino que no quieres separarte de Bella, ¿Puedo entrar?- Dijo entreabriendo la puerta y asomando la cabeza.
Asentí con la cabeza después de examinar su rostro y ver sinceridad y tranquilidad en sus facciones, sin rastro de que él estuviera planeando nada a mis espaldas.
Fue la única señal que pareció necesitar ya que entró sigilosamente para no despertar a la humana tumbada en mi cama. Se sentó en uno de los grandes sillones al lado de la cama, sin apartarme de Bella, encare mi cuerpo en su dirección con las piernas entrecruzadas en un gesto tranquilo. Casi parecía que esa fuera una de nuestras conversaciones habituales y mundanas. Su rostro serio me dijo que esa no sería una de esas ocasiones en las que hablábamos tranquilamente. Él no estaba aquí solo como padre y líder de nuestro aquelarre sino que estaba también como médico. Carlisle no necesitaba ponerse una bata blanca para que nos diéramos cuenta cuando estaba pensando con su parte más médica, solo necesitaba poner sus facciones serias y concentradas.
-Me alegra ver que al menos está durmiendo bien- Dijo mientras miraba a Bella atentamente desde la silla. Él estaba recopilando datos con solo mirar y escuchar. Una gran ventaja de ser vampiro era los sentidos sobrenaturales. Y él era médico, eso lo hacía automáticamente. Aun así, su gesto era cariñoso y lleno de amor hacia ella. Él la quería como una hija más.''Y a lo mejor iba arrebatarsela'' añadí mentalmente sintiéndome culpable.
Bella pareció superar su examen por el momento cuando Carlisle centró su atención en mí. Conecte con sus ojos dorados tratando de descifrar por que quería hablar conmigo. Por suerte, no me hizo esperar mucho.
- Debo confesar que estoy sorprendido. Nunca te imagine protegiendo a Bella voluntariamente. Y especialmente dejarla dormir en tu habitación bajo tu cuidado.
- Puedo sorprender a veces. –Le dije en broma mientras giñaba el ojo. Decidí ser sincera con él- No la odio, Carlisle. No he sido la mejor persona con ella pero realmente pienso que puedo quererla como hermana, lo estoy intentando. Desde que la hemos conocido me ha hecho recordar y plantearme muchas cosas. No te doy la culpa por transformarme y en parte te lo agradezco ya que así he conocido a mi Emmet. Me doy cuenta ahora, merecemos y podemos ser felices. Ese niño nos hará mucho más felices que nunca. Esme y yo podremos tener lo que siempre hemos querido indirectamente, ser madres de alguna forma u otra. Ella su madre y yo su tía…Serás abuelo ¿No te alegras? Hasta ahora creíamos que era imposible y míranos, tenemos un milagro delante de nosotros.
Carlisle se tomó unos instantes para reflexionar sobre mis palabras. No era habitual que yo fuera tan directa y sincera. Siempre había sido muy cerrada e independiente en el sentido de pedir ayuda o sincerarme. Obviamente mi hermano lector de mentes no estaba incluido en eso, ya que él conocía mis pensamientos al instante aunque procuraba evitar leerlos. Aun así, Edward había hablado muchas veces conmigo aliviando mis preocupaciones o incomodidades. Echaba de menos esas conversaciones cosa que a mi orgullo le costaba admitir.
- Obviamente la idea de tener nietos es una que me emociona. Pero no puedo negar que estoy algo asustado. Nunca hemos visto u oído algo similar. Me gustaría tener información lo más pronto posible. Seguramente así estaremos más tranquilos al conocer nuevos datos y esa tensión que hay en casa desaparecería. Por eso tengo que pedirte que me ayudes en eso. Sé que probablemente quieras proteger a Bella y al feto. No quiero y odiaría pelear contigo. Pero si quiero ayudar a Bella necesito por lo menos examinarla una vez. Si ella está de acuerdo puedes estar con nosotros mientras tanto, para asegurarte de que no haga nada. Pero te prometo que nunca haría nada en contra de la voluntad de Bella. Esto violaría mí promesa como médico. Por favor, Rose, confía en mí. Sé que nunca hemos sido tan cercanos como con Edward pero te quiero como una hija y lamento que hayas sufrido por mi culpa al cambiarte.
Carlisle era sincero, no necesitaba el don de Jasper o el de Edward para poder afirmarlo. Sus palabras me hicieron reconsiderar mi decisión. Yo podía proteger a Bella mientras Carlisle la examinaba con tan solo estar presente. No era la que corría más en la familia, pero si era una vampira con la estrategia perfecta en trazar planes de escape.
Asentí dándole mi permiso. Por otra parte apreciaba que se sincerara y disculpara sobre transformarme. Sus ojos se iluminaron al ver que yo daba el primer paso en muchos años de acercarme a él.
-Carlisle- le dije mientras cogía su mano- gracias por ser sincero al decirme que soy tu hija y acepto tu disculpa. Soy muy feliz con Emmet y vosotros y eso ya lo sabes. Solo es difícil no ver algunos de mis sueños cumplidos. Por eso en parte quiero proteger a ese bebé con mi vida. Puede ser egoísta, pero quiero a ese bebé en esa familia, creo que nos hará inmensamente felices. Y algo más. Te quiero como a un padre. Sé que no es algo que haya dicho nunca, me gustaría que lo supieras.
Sin esperar a que siguiera, Carlisle me atrajo en un abrazo suave. Solo lo había hecho para consolarme al transformarme. Sentí que por fin nuestra relación avanzaba después de muchos años. El infierno podía arder en los próximos días pero yo acababa de ganar a un padre. Sonreí al ver el cambio.
Nos separamos después de algunos segundos con sonrisas en ambos rostros.
- Tengo una pregunta. ¿Qué pruebas quieres hacer y qué esperas descubrir con ellas?
- Bien, parece justo que discutamos eso, especialmente si vas a proteger a Bella y al feto. Mi objetivo no es otro que buscar información para ver en qué punto nos encontramos y cómo podemos ayudarlos. Bella está bastante débil y me gustaría ver si es solo un momento puntual o si va a seguir así. En el caso en que encuentre alguna deficiencia de nutrientes (Bella no ha estado comiendo mucho por lo que puedo adivinar) puedo buscar otras alternativas de alimentación como por vía intravenosa o con una sonda nasogástrica o buscar alimentos que pueda tolerar. También me gustaría ver que tanto ha crecido el feto para ver a qué velocidad puede crecer. Está claro que no se desarrolla a un ritmo humano y quiero saber la posible fecha del parto si seguimos adelante. Para eso será tan sencillo como hacer un análisis de sangre y orina y una ecografía. Ninguna de ambas pruebas va a afectar al feto o a Bella. Ella solo notara un pinchazo cuando necesite extraer una muestra de sangre.
-Estoy de acuerdo siempre y cuando ella lo esté. Pero si intentas hacer algo en nuestra contra, se acabó. No podrás acercarte de nuevo. –Conteste con seriedad.
Carlisle mostró su acuerdo rápidamente. Me sentí más relajada al ver que podíamos debatir los pasos a seguir y que se respetarían nuestras decisiones. Los pasos y el aroma de Edward entraron en mi rango de olfato y escucha. Sus pasos se dirigieron a mi habitación. Edward entró en casa atento a nuestros pensamientos mientras se ponía al día. Como no había nada que ocultar, le permití leer sin ocultarle información.
-Ya era hora de que avanzarais en vuestra relación. Por otra parte necesito hablar con vosotros sobre lo que ha pasado antes de llegar a casa. Bella no ha comido en varias horas y me preocupa de que eso le pueda afectar negativamente. Quería hablar con Carlisle, pero creo que hablar con vosotros dos y especialmente contigo, Rosalie, nos va a ayudar. ¿Puedo entrar?
Le di permiso, confiando con mi hermano. Había ido a cazar ya que sus ojos estaban tan claros como los míos. Eso era bueno. Aunque el control por la sed de Edward nunca había fallado ahora no era un buen momento para que lo hiciera. Y apostaba a que no iba a separarse de Bella hasta que ella estuviera bien.
Edward se sentó en el sofá situado al lado de Carlisle. Se había cambiado la ropa también e imagine que Alice tenía algo que ver. Miró a Bella con una mirada muy seria.
-No gritéis mucho. Bella está dormida. Ella necesita dormir para estar mejor.- Les dije con una voz tan baja que solo nosotros podíamos oír.
Carlisle y Edward asintieron con la cabeza. Este último me estudió unos segundos, al parecer sorprendido por mi preocupación por ella. '' Yo también puedo sorprenderte, hermanito''-Le dije mentalmente copiando las palabras que minutos antes le había dicho a nuestro padre.
-Necesito que me des todos los detalles que puedas. Aunque creas que no son importantes. –Carlisle tenía su mirada más seria. Él estaba en modo medico completo.
- Lo sé. ¿Qué necesitas saber? Será más rápido si solo preguntas y yo contesto.- Le contesto Edward.
- Podemos empezar por decirme que ha comido en las últimas horas. No parece que haya comido o haya podido retener nada en un día por lo menos.
- La última vez que comió fue en la Isla antes de irnos, pero lo vomito después. Cuando volví de cazar me la encuentre vomitando y fue cuando nos percatamos de su estado. Cálculo que hace casi dos días que no come teniendo en cuenta la hora que es.
-Bien, después de hacer un análisis de sangre y orina haremos que intente comer. Si lo rechaza tendremos que plantearnos otros métodos de alimentación tales como una sonda nasogástrica o por vía intravenosa. No será agradable para ella, pero ganaremos tiempo.
- No avancemos acontecimientos. Primero hagamos las pruebas y luego vamos improvisando. Soy positiva y creo que va a conseguir alimentarse. Además, ahora que está descansando estoy segura que en unas horas estará como nueva – Conteste antes de que Edward entrara en pánico. Carlisle estuvo de acuerdo.
- Edward. Tengo que pedirte un favor. Sé que estás preocupado y tienes miedo. Pero Bella necesita tranquilidad y evitar toda situación que la pueda estresar. También tengo que pedirte que hasta que tengamos todos los resultados de las pruebas no la molestes con el tema del aborto. Ella nunca ha ido en contra tuya en una decisión excepto la de convertirse en una de nosotros y mira que ha pasado al ver alguna de tus decisiones. Ahora estáis casados por lo que necesitáis empezar a hablar y negociar sin que uno tome la decisión del otro.
Salieron de la habitación un rato más tarde, cuando Bella mostró signos de estar despertando. Carlisle subió arriba a hacer los preparativos para las pruebas y dar tiempo a la humana para que se despertara completamente. Edward bajó con Esme para planear el desayuno de Bella. Dijo algo de la Isla Esme y huevos entre risas.
Bella POV (punto de vista):
Incluso antes de abrir los ojos sabía que dormir unas horas había sido muy beneficioso para mí. Me notaba más fresca y sin duda no tan agotada y débil como ayer a pesar de que aún no había comido nada. Un descanso puede hacer maravillas con los humanos. Mis pensamientos eran más claros que al volver del avión. Abrí los ojos suavemente mientras sonreía. Hoy iba a ser un buen día. Estaba en casa con las personas que más amaba y mi bebe estaba conmigo, podía sentir sus pataditas que parecían darme los buenos días. Solté una pequeña carcajada ante eso último mientras acariciaba mi vientre, un poco más abultado que ayer.
Rosalie me sonrió al ver que me despertaba y miraba en su dirección. Su pelo estaba recogido con una larga cola de caballo de ordenados rizos. Parecía una modelo lista para su desfile más importante. Los diseñadores de conocer su existencia estarían haciendo una larga cola para que ella mostrará sus diseños. En cambio aquí estaba yo, seguramente despeinada, con legañas y sucia al no ducharme ayer.
- Buenos días, Bella. Me gusta ver que despiertas tan bien. Si quieres puedes usar mi baño. Tienes todo lo que puedas necesitar para arreglarte. Coge lo que necesites.
Le devolví la sonrisa pero no le dije nada por temor a que mi aliento le disgustara. Me dirigí hacia el baño en busca de mi cepillo de dientes. Pareció entender ya que me siguió para darme mi neceser. Parecía que alguien (¿Alice? ¿La propia Rosalie?) se había tomado la molestia de ordenar mis maletas. Tenía planeado hacerlo nada más despertarme para no molestarlos pero se me habían adelantado una vez más. Vampiros.
El baño de Rosalie era dos veces más grande que mi habitación en casa de Charlie. Cada centímetro era la definición de elegancia. Las baldosas negras del suelo parecían espejos ya que podrías verte reflejado, el techo de un impoluto blanco y las paredes de mármol de distintos tonos grises de suave a más oscuro dependiendo de la zona y el uso. Detalles dorados decoraban la estancia a juego con las patas de la enorme bañera situada al lado de la pared. La bañera estaba elevada en una tarima de madera. Desde la bañera podías ver las grandes ventanas que sustituían una pared como la mayoría de las habitaciones en casa Cullen, con vistas al bosque. Un estante lleno de cremas, jabones y productos que no sabía identificar ocupaba una gran parte de la pared más cercana a la bañera. Calculando el precio de todos los productos que estaban en esa habitación, podía adivinar que eran carísimos, me atrevía a apostar a que costaban más que alguno de sus coches. Cualquier chica desearía tener una décima parte de lo que había solo en ese baño. Yo en cambio no sabía ni para que se usaban la mayoría de las cosas que veía excepto los rizadores y planchas cuidadosamente guardados.
Ignorando todo el lujo que me rodeaba me lave los dientes mientras trataba de evitar examinarme en el enorme espejo que tenía delante, que ocupaba casi toda la pared. Un solo vistazo me hizo darme cuenta de que mi vientre había aumentado un par de centímetros como mínimo. El jersey que llevaba puesto desde ayer me apretaba un poco resaltando mi evidente y ya avanzado embarazo. Siempre he sido muy delgada y normalmente la ropa me iba grande pero ahora que era al contrario, hecho que aún me resultaba extraño.
Aproveche la intimidad para ordenar mis pensamientos. No había visto a Edward desde que nos habíamos separado para volver a casa, pero al haber ido con Alice en el coche supuse que probablemente estuviera cazando o con el resto de la familia. Tampoco había visto a Alice, así que no sabía que tal el dolor de cabeza por culpa de las visiones. Espere poder ver a ambos hoy. Y poder hablar con mi marido y arreglar nuestras diferencias respecto a qué hacer con el bebé. Abortar no era una opción para mí, eso estaba claro. Por una vez, Edward tendría que respetar mi decisión sin hacer de las suyas.
Con los dientes limpios, la cara lavada y con mis necesidades fisiológicas completadas volví a la habitación de Rosalie no sin antes de asegurarme de que estuviera todo limpio. Aunque adoraría bañarme en ese momento, no quería abusar de su amabilidad al dejarme al baño.
- Rosalie, muchas gracias. Necesitaba tener unos minutos humanos. Prepararme para el día y tal. – Balbucee en su dirección. Me sentía patética al ver su perfección en ese momento.
Soltó una pequeña risa mientras señalaba la cama para que me sentase. Incluso su sonrisa era algo digno de admirar.
- Lo entiendo Bella. Llámame Rose, ahora somos hermanas y espero que amigas de aquí poco.- guiño su perfecto ojo dorado- Ya va siendo hora de que nos llevemos bien ¿Qué te parece si conseguimos algo de ropa para ti? Puedo ver que ese jersey te va estrecho ahora.
Antes de que pudiera contestar unos golpecitos llamaron nuestra atención. Era Alice, quien entró con un montón de ropa entre los brazos. La pila de ropa era casi más grande que ella haciendo que fuera una estampa graciosa. La dejó encima de la cama. Me pregunté donde la guardarían. Yo tendría que dormir en alguna habitación, Rosalie merecía su intimidad con Emmet. Tal vez la habitación de Edward fuera la indicada. Siempre podía dormir en el sofá, tenía facilidad para adaptarme.
- Antes de que te quejes. Necesitas esa ropa si pretendes ir vestida. Tu vientre va a seguir creciendo si quieres seguir con esa locura. – No había reproche en su voz.
-Tienes razón en lo segundo, Alice. Pero más te vale que esa ropa no sea para un pase de modelos de algún diseñador famoso. Creo que necesitare comodidad y no la ropa elegante y incomoda que sueles darme.
-Míralo tu misma, Bella. He conjuntado tu estilo y el mío más o menos. Además, Rose me ayudo a elegir para ti – Respondió en tono alegre mientras señalaba la pila de ropa.
Para mi sorpresa al echar una ojeada rápida a la ropa vi que era cómoda y sencilla, justo como me gustaba a mí. Aun así pude ver que pequeños detalles elegantes (algún relieve dorado o lentejuelas y cadenas) en miniatura se habían filtrado en las camisetas más sencillas. Pero no me disgustaban al ser pequeños y solo añadían un punto extra. Fue al ver el tamaño de las prendas más grandes que me di cuenta de que eran. Era una colección de ropa premamá clasificada por distintos meses de gestación.
- Emmet ofreció algunas de sus sudaderas grandes pero ya sabes cómo es Alice. Prácticamente se puso a chillar que era un atentado contra la moda. Luego se encargó de reservar toda la ropa que encontró por internet. – Rosalie me explico mientras se reía. – Tuve que pararle los pies antes de que agotara todas las tiendas del país.
La imagen de Alice medio loca para comprar me resultó divertida así que me uní a las risas de ellas. Casi parecíamos un grupo de amigas en una tarde de chicas. Me gustaría que tuviéramos más ratos así y más ahora que Rosalie y yo nos llevábamos bien.
Elegí un conjunto dentro de la montaña para vestirme. Unos leggins negros complementados con un jersey de lana suave de color gris marcaban ligeramente mi abdomen pero sin que pareciera que la ropa me iba pequeña. Me gusto, aunque antes odiaba que la ropa marcara mi cuerpo. Cómo podían cambiar las cosas un par de semanas… Una mirada de aprobación de Rose y Alice confirmo que yo había elegido bien mi ropa.
Cuando mi estomago gruño reclamando comida, ambas me miraron riéndose más.
-Parece que el humano tiene hambre, Rose.- Dijo Alice con ironía en su voz.
-Con ese ruido parece que podría comerse un rinoceronte y no quedarse satisfecha.
Se rieron más mientras yo me unía a las risas de nuevo sonrojandome. Unos suaves golpes en la puerta llamaron nuestra atención para volver a la realidad. Como Rosalie tenía las uñas secándose (se las había estado pintando a súper velocidad desde hace unos segundos), fui yo a abrir la puerta. Mi sorpresa fue encontrarme a Carlisle en el otro lado. Parecía que a ese ritmo tendríamos una reunión familiar en la habitación de Rose. Su pelo dorado destacaba del resto de su angelical rostro ya que unos pocos rayos de sol provenientes desde la ventana del pasillo le bañaban el pelo. Llevaba una camisa azul oscuro combinada con un pantalón beis. Iba que parecía listo para concursar en un pase de modelos.
- Buenos días Bella, me alegra ver que tienes mejor aspecto que ayer. He escuchado que tienes hambre.- Me sonroje con el comentario pero él me guiño el ojo en broma- así que he venido a buscarte para hacer las pruebas y que luego puedas ir a desayunar. Esme y Edward están haciendo el desayuno para ti mientras hablamos.
Había olvidado por completo las pruebas. Al parecer Rosalie también ya que golpeo su frente mientras negaba la cabeza. Seguidamente se levantó y se unió a mí al lado de Carlisle. Mi mente se fue a imaginar el desayuno que estaba esperando en la cocina. Me comería la mesa ahora mismo.
- Mmm. Se me habían olvidado las pruebas. ¿Podemos hacerlas en otro momento o al menos después de desayunar? Me muero de hambre.
Carlisle pareció reflexionar mi idea durante unos instantes pero llegó a una conclusión antes de que yo pudiera parpadear de nuevo.
-Tengo una idea. Solo necesito hacer una prueba con la que es imprescindible que no hayas consumido algún alimento en las últimas horas. Sé por Edward que no has comido desde que abandonasteis la Isla, si mi información es correcta. ¿Lo es?
Asentí con la cabeza. No había conseguir retener ningún alimento desde antes de abandonar la Isla. Calculando eso hacía un total de casi dos días sin comer. El dato me impresionó. Yo no solía comer grandes cantidades antes de quedarme embarazada pero me alimentaba al menos un par de veces al día aunque fuera poco. Tampoco es que me preocupara mucho ese dato ya que comería luego de que Carlisle me hiciera esa prueba.
Por el otro lado la mención de Edward me desconcentro haciendo que apartara mi análisis sobre mi evidente falta de comida en los últimos días. Edward parecía haber hablado con Carlisle en algún momento mientras estaba durmiendo en la habitación de Rosalie. Me preguntaba si su plan para que abortara estaba en marcha ahora y con la excusa de unas pruebas Carlisle estaba cumpliendo los deseos de mi marido. La mirada de Rosalie me tranquilizo, ella no permitiría que eso sucediera y por lo que suponía ella había escuchado la conversación entre ellos dos. Ella era un vampiro, seguro que podía escuchar todo lo que sucedía en varios kilómetros a la redonda.
-¿Que prueba es esa? Si te soy sincera no tengo ni idea de que pruebas se hacen las embarazadas…
Carlisle se rió suavemente. Me gustaba ver a Carlisle de buen humor. En las últimas horas había estado muy serio a mí alrededor pero parece ser que verme mejor hacia que su humor volviera a ser el mismo de siempre. Tuve que resistir el impulso de abrazarlo en ese momento. Siempre se preocupaba tanto por los demás sin esperar nada a cambio… Iba a compensarle de alguna forma.
- La primera de todas y la que más me interesa tener ahora mismo es un simple análisis de sangre. No te enteraras de nada, te lo prometo. Sé que odias las agujas pero necesitamos ver cómo va todo para ayudaros tanto a ti como al bebé.
La sola mención de sangre y aguja en una misma frase hizo que mi buen humor se esfumara. Había esperado ecografías y otro tipo de exámenes pero no agujas incluidas en la ecuación.
Carlisle pareció ver mi miedo por lo que se adelantó para tranquilizarme. Me acarició el brazo suavemente para llamar mi atención mientras sus ojos dorados buscaban los míos.
- ¿Sabes? Antes de que cuentes hasta a 5 habré acabado, te lo prometo. Si no es así te regalare mi diploma médico. En serio, no te lo pienses más. Acabemos con eso e irás a desayunar. Luego te prometo una sorpresa en la que incluye ver a tu bebé.
Mis ojos se iluminaron ante la mención de ver a mi hijo. Si ver a mi hijo era la recompensa dejaría que Carlisle y sus odiadas agujas formarán parte de todas mis mañanas. Más animada, me encamine a el despacho de Carlisle, donde suponía que quería hacer las pruebas. Rose y él me siguieron a mi ritmo humano. Debería ser frustrante ir tan lento para ellos así que camine un poco más rápido vigilando en no tropezar conmigo misma.
Me detuve en la puerta al ver el cambio tan brutal que esa habitación que conocía tanto había sufrido en mi ausencia. Los libros habían sido movidos a la pared contraria a la que estaban normalmente para dar espacio a lo que parecía una habitación de hospital de última tecnología. Había máquinas que no conocía, junto con una camilla y una mesa con instrumental médico que no me atreví ni a mirar.
-Carlisle, ¿has saqueado el hospital y te lo has llevado a casa? Ya sabes que dicen que llevarte el trabajo a casa puede ser malo. – Intente hacer un poco de humor para alejar el nerviosismo.
Carlisle rompió en carcajadas al oírme. Segunda vez en un día que le hacía sonreír hoy.
-No he saqueado el hospital. Solo he construido una pequeña habitación en mi casa por si acaso lo necesitábamos. Cuando ya no lo necesitemos más todo será donado al hospital de forma anónima. Además, siempre es un placer conocer material nuevo en el cual trabajar y actualizarse. La medicina es un campo que requiere una continua formación. Me has dado la excusa perfecta para ello, así que gracias. Y el hospital de Forks va a agradecer toda esa donación masiva de material nuevo. Estoy planeando incluir alguna clínica en la lista de donación. Hay algunas que trabajan de forma voluntaria para ayudar a los más necesitados sin ayuda económica del gobierno, que se abastecen del material gracias a entidades sociales como la Cruz Roja. Será un placer donar una buena parte de lo que tenemos aquí para que puedan seguir su fantástico trabajo.
Pequeña habitación. Eso parecía todo menos una pequeña habitación de hospital. Más bien parecía un quirófano listo para abrirme en canal. Rechace la idea antes de salir corriendo de allí sin dejar que Carlisle me hiciera ni un mísero análisis. Por el otro lado me alegré de que todo lo que había en esa habitación serviría para ayudar a otros que lo necesitaran. Yo misma ayudaría a Carlisle a entregar el material si hacía falta.
Colocando una mano gentilmente en mi espalda al ver mi nerviosismo, me acompañó hacia el sillón que había en un rincón. Ese sillón era parte del mobiliario antiguo que decoraba la habitación antes de que yo volviera. Habíamos mantenido largas conversaciones sobre libros y debates sobre la sociedad en ese sillón y el sofá negro a juego que no veía por ningún lado ahora mismo. A su lado había una mesita auxiliar de madera oscura.
- He pensado que estarías más cómoda si lo hacemos aquí en lugar de la camilla. – Dijo Carlisle con una sonrisa al ver que miraba el sillón. – Se que no eres una amante de los hospitales.
Le sonreí agradecida por el gesto. Gestos tan pequeños como esos hacen que los pacientes estuvieran más relajados y confíen más con el personal sanitario. Y Carlisle tenía la amabilidad de usarlos conmigo a pesar de que ahora debería estar haciendo cosas mejores que tratándome a mí. Tal vez hacer alguna excursión con Esme o divirtiéndose con sus hijos. Aparte el pensamiento para no sentirme más culpable. En su lugar, decidí ayudarle y hacer todo lo que me dijera para acabar antes.
Sentada en el cómodo sillón y en un acto de valentía le tendí mi brazo a Carlisle. Sin embargo, antes de que este lo cogiera para prepararlo, algo que escuchó le hizo parar en seco mirando hacia la puerta. Esperó unos instantes como si quisiera esperar a que alguien entrara. No tuve que tardar mucho tiempo en pensar quien era ya que Edward cruzó la puerta.
Se había cambiado de ropa y parecía que había ido a cazar en algún momento de la noche. Pareció vacilar en la entrada así que le tendí la mano para que viniera. Aunque su idea de abortar me asustaba sabía que Rose no dejaría que pasara nada. Y había echado de menos su cercanía en las últimas horas. Anhelaba volver a disfrutar de estar juntos a todas horas.
Me dio la mano mientras se arrodillaba delante de mí al lado de Carlisle, quien estaba preparando el material que necesitaba en una bandeja de acero inoxidable en forma de riñón. Edward más que nadie conocía mi miedo a las agujas. Sus ojos dorados buscaron los míos transmitiendo una mirada limpia y sincera. Parecía que los ojos enojados de la Isla se habían quedado atrás. Me alegro ver el cambio. La esperanza se abrió camino en mis pensamientos.
- Siento haber estado tan distante, Bella. Luego podemos hablar más tranquilamente si quieres. ¿Me dejas acompañarte en ese momento? Se lo mucho que odias las agujas y he pensado que sentarme contigo podría ayudarte. Además Carlisle irá tan rápido que no te darás cuenta y ya habremos acabado. Luego podemos ir a desayunar lo que Esme y yo hemos estado preparando para ti con mucho cariño.
Su voz era sincera y sonaba arrepentido. En ese instante le perdone por haber dudado en ser padre. Puede que ahora no lo viera pero sabía que él iba a adorar a su hijo en cuando naciera.
Le cogí la mano antes de que se arrepintiera o me pidiera más disculpas. Nos miramos a los ojos durante unos minutos mientras parecía que manteníamos una conversación entre ellos. Sin hablar más, me ayudó a levantarme con cuidado del sillón y después de sentarse él, me colocó encima de sus piernas. Su cuerpo frío contra el mío me transmitía mucha calma y tranquilidad. Me cogió la mano que no le tendía a Carlisle para que hiciera su trabajo. Nuestros dedos entrelazados, estar tan cerca y haber aclarado mínimamente las cosas era todo lo que necesitaba para estar bien en ese momento y enfrentarme a las temidas agujas.
- Bien Bella, ¿estás lista?- Preguntó Carlisle después de ver que habíamos terminado nuestra pequeña conversación.
Dejó la bandeja de acero inoxidable en la mesa auxiliar que había al lado del sillón. Podía ver su contenido desde aquí. Una aguja con una anilla verde estaba en una bolsa de plástico sin romper para que estuviera estéril. La jeringuilla también estaba en una misma bolsa sin romper. Una botellita de alcohol y algodón les hacían compañía junto a una goma azul. Seguidamente cogió lo que parecía ser un reposabrazos especial para extraer sangre y lo puso a mi lado ajustándolo a la altura en que yo estaba sentada.
Antes de arrepentirme, le acerque de nuevo mi brazo izquierdo. Arrodillado ante mí para estar a una altura cómoda, levantó la manga del jersey suavemente, dejando mi piel al descubierto. Me estremecí al notar el aire frío en mi piel. Me apoye en Edward mientras su padre ataba en mi brazo la goma azul especial, típica en las analíticas. Sabía que se usaba para exponer las venas y que se pudiera acceder a ellas más fácilmente. Aparte ese pensamiento antes de marearme más y me distraje mirando el precioso paisaje proveniente de la ventana. Pensé en la primera vez que llegue a Forks, cuando me aterraba la sola idea de estar en un pueblo tan pequeño y verde, y lo compare en cómo lo veía ahora. Había pasado tantas cosas en eses pocos años que mi vida era otra.
El olor a alcohol me distrajo de mis nostálgicos pensamientos. Carlisle pasó un algodón impregnado del intenso olor por mi brazo. Ahora la zona ya estaba limpia y completamente preparada, así que volví mi cabeza hacía la vista de la ventana. Carlisle apoyo mi brazo en el reposabrazos. Todos sus movimientos eran suaves y ágiles, se notaba que los había hecho millones de veces antes.
Edward me abrazo suavemente desde detrás, notando que estaba tensa. Carlisle pareció notar el gesto ya que empezó a hablar para distraerme. Me centre en solo mirar su cara y no ver que estaban haciendo sus hábiles manos. El fugaz recuerdo de hace un par de años de cuando me curo en la fiesta de mi cumpleaños volvió a mi mente.
- Bella, no me has explicado nada sobre la luna de miel aún. ¿Qué es lo que te ha gustado? Edward debe haberte tenido entretenida.
- Era todo precioso. Esme debe ser muy feliz al tener tal isla a su nombre. Es un regalo único y muy original sin duda, tal y como vosotros. No todo el mundo puede presumir de tener su propia Isla. Me hubiera gustado conocer más Río, cuando pasamos vimos que estaban bailando y celebrando alguna fiesta por la calle. – Mi voz temblaba ligeramente pero no pareció importarle mucho. Debería estar acostumbrado a que sus pacientes estuvieran nerviosos.
-Si hay algo que me gusta de Río, es su gente. No importa los problemas que tengan, siempre encontrarán algún motivo para celebrar y pasarlo bien. Deberíamos aprender de ellos aquí en Estados Unidos. A veces somos demasiados serios y formales. Es casi irónico que lo diga yo. –Añadió riendo.
- No te imagino bailando, Carlisle.- Dije soltando una carcajada.
El ligero pinchazo atravesó mi piel es ese momento. Curiosamente lo sentí menos que otras veces en las que me habían sacado sangre, imagine que estar distraída y riéndome en ese momento resultó una ayuda extra. Sus ojos me miraron con disculpa durante un segundo antes de volver a centrar la atención a mi brazo.
- Lo siento, Bella. Pues resulta que Esme y yo somos unos grandes bailarines. No nos has visto bailar mucho porque solemos hacerlo más en privado. Y en la boda estabas tan centrada en Edward que no nos viste al parecer. – Dijo juguetonamente mientras me guiñaba el ojo. – Y tengo una buena noticia, ya he acabado. – Añadió con una brillante sonrisa mientras dejaba el tubo en el que había extraído la sangre en la safata de acero.
Segura de que no vería sangre y armándose de valor mire hacia mi brazo, para ver que mi suegro lo estaba cubriendo con un esparadrapo con un pequeño trozo de papel especial en el medio donde había pinchado para extraer la sangre. Suavemente presiono unos instantes para detener la minúscula hemorragia. Luego me soltó el brazo acariciando afectuosamente mi mano por el camino. La tenía cerrada en un puño así que la relaje para poder devolverle la caricia. Se levantó y fue a guardar los tubos de sangre en una nevera que no había visto al entrar.
- Analizaré las muestras y en un par de horas tendremos los resultados listos. Esme te ha preparado un desayuno que espero que te guste. Fuimos juntos a comprar en el supermercado. Es la actividad más humana que hemos hecho juntos en mucho tiempo. Tengo que darte las gracias de nuevo.
Allí estaba Carlisle agradeciéndome por algo de lo que debería agradecerle yo.
-Gracias a ti por todas las molestias que te estoy causando. Deberías estar disfrutando de Esme o tu familia y aquí estás, haciéndole análisis a una estúpida humana.
Su cara se endureció durante unos segundos. Volvió a arrodillarse para mirarme fijamente a los ojos. Carlisle nunca se había enfadado conmigo ni nada parecido pero en ese momento me temí una reprimenda.
-Bella. Escúchame bien porque no quiero volver a repetirlo de nuevo. Te ayudo encantado. Eres una hija muy querida para mí. Y te aprecio y te quiero desde el momento en que te uniste a esa familia. Gracias a ti por haber hecho feliz a Edward y a nosotros con él. Te estamos agradecidos eternamente. Así que no vuelvas a dudar sobre si nos molestas. Estamos aquí para ti. Lo hacemos y lo haremos siempre.
Las lágrimas se acumularon en mis ojos antes sus palabras. Me abrazo suavemente. Dejando un beso en mi frente se levantó al cabo de unos minutos.
Me levanté de la silla con ayuda de Edward y con su mano rodeándome la cintura cariñosamente nos dirigimos al comedor. Bajamos las escaleras acompañados de Rosalie, quien no había articulado palabra en un buen rato. Ahora volvía a llevar su largo pelo suelto, las doradas ondas le caían por la espalda formando una marea de rizos. Al ver que la estaba mirando me dedico una sonrisa.
-¿Te gustaría relajarte luego con un baño? Tal vez podría hacerte algún peinado después si quieres. Estoy segura que Esme y Alice se nos unirán felizmente a una sesión de spa.
Parecía que mi duda sobre si podía bañarme y donde había sido despejada en ese momento. Asentí con la cabeza sin atreverme hablar. Estaba tan agradecida que seguramente me trabaría con las palabras. No llevaba ni un día entero y todos se estaban ocupando de cuidarme hasta en el último detalle. Rosalie sonrió complacida. Ni la propia Alice nunca había conseguido engatusarme para una sesión de spa.
La encimera de la comida estaba llena de lo que podía ser un bufete para diez personas. Alce una ceja en dirección a Esme y Edward, quienes me miraban con cara de no haber roto nunca un plato. Negué con la cabeza mientras sonreía. Emmet y Jasper estaban jugando a videojuegos en el comedor ya que les podía escuchar mientras se gritaban en broma.
-No sabíamos que podía gustarte o apetecerte, así que hemos hecho comida de más para encontrar que puede gustarte. Recuerdo de mi embarazo los cambios en el apetito y sabía que te pasaría lo mismo. –Esme respondió la pregunta no formulada con su voz dulce y maternal.
-Gracias Esme. No hacía falta que te molestaras tanto por mí. Ninguno de vosotros en realidad. Siento hacer tantos cambios en vuestra rutina por mi culpa. No sé cómo daros las gracias.
-Ni se te ocurra repetir eso otra vez. Hacemos eso porque queremos. Eres nuestra familia ahora. –Carlisle apareció detrás de mí a velocidad vampírica. Pegue un bote al verlo de repente– Lo siento, no quise asustarte.
Mi corazón se acelero de golpe por la sorpresa. Estaba acostumbrada a que se movieran rápido pero a veces aun me sorprendían al hacerlo. Me abochornaba que todos lo de esta casa pudieran escucharlo. Me senté en la silla que Esme había retirado para mí en la isla de la cocina. Carlisle fue al lado de su esposa al frente y le abrazó por detrás. Esa escena me recordaba a muchas veces en las que Edward y yo nos habíamos abrazado así en la Isla. Le susurro algo en el oído y se rieron suavemente para luego fundirse en un suave beso.
Un plato de huevos con tostadas fue colocado delante de mí. Edward me sonreía socarronamente recordando también nuestra luna de miel. Me sonroje en el acto. Carlisle y Esme se rieron al ver nuestras miradas, entendiendo el significado.
- ¡Tienen muy buena pinta! ¿Cómo podéis cocinar? No sois humanos. Y aun así lo hacéis mejor que algunos de nosotros–Pregunté queriendo desviar la atención sobre nuestra luna de miel con una sonrisa.
-Esme y yo aprendimos juntos antes de casarnos. Ella siempre ha querido volver a cocinar y fuiste la excusa perfecta. Carlisle ya sabía cocinar desde antes ya que a veces en el hospital se llevaba comida para aparentar cuando tiene turnos largos. Y ahora que sabemos cocinar a veces lo hacemos y damos la comida a personas que lo necesitan a través de voluntariado. –Edward respondió mientras me daba un par de cubiertos para comer. – Toda la comida que sobre será dada a gente que la necesite, así que no te preocupes.
Los huevos seguían estando calientes cuando corte un pedazo y me lo metí en la boca. Al principio su sabor fue delicioso como los mismos huevos que comía en la luna de miel. Sin embargo, cuando acabe la última parte no pude contener las arcadas que me sacudieron. Corrí a toda velocidad hacia el cubo de la basura que había al otro lado de la cocina no queriendo manchar el impoluto suelo.
Unas manos apartaron el pelo de mi cara antes de que me inclinara para vomitar. La poca comida que había desayunado salió tal cual había entrado. La bilis me quemaba en la garganta haciendo que mis ojos lloraran. Al cabo de lo que me parecieron unos eternos minutos tenía la cara empapada de lágrimas y podía jurar que volvía a tener la cara de enferma que tenía ayer al venir. No había querido verla al ir al baño pero me conocía lo suficiente como para saber que no tenía buen aspecto antes de irme a dormir.
Respirando entrecortadamente me aparte del cubo de basura sabiendo que no saldría nada más. Me sentía algo mareada así que cerré los ojos para no ver como todo giraba. Las frías de manos de alguien me sujetaron de los brazos para que no me cayera mientras otras me acariciaban la espalda para relajarme.
- ¿Quieres ir a la habitación y descansar un rato?- La voz dulce y preocupada de Edward murmuró a escasos centímetros de mi cara- Podemos hacer las pruebas cuando te sientas algo mejor.
Sus dedos acariciaron suavemente mis mejillas mientras apartaban las lágrimas. Empezaba a sentirme a mejor físicamente, ya no sentía más nauseas ni parecía que fuera a vomitar de nuevo. Eso era un alivio ya que odiaba vomitar. Sinceramente, creo que a nadie le guste. Al volver a abrir los ojos vi que el mareo había desaparecido. Carlisle era quien me sujetaba por los brazos para que no me cayera. Le sonreí en agradecimiento mientras veía como sus ojos me escaneaban en busca de algo que le indicará que me iba a encontrar mal de nuevo.
Solo sentía el asqueroso sabor de la bilis en la boca. Quería sacarlo. Sin pronunciar palabra me dirigí a la nevera con Carlisle sujetándome de los brazos para asegurarse de que no me diera contra el suelo y llene un vaso de agua que me trague sin respirar. Ahora que ya no notaba el amargo gusto en mi gusto en mi boca me sentía mucho mejor.
Viendo que ya no me mareaba, Carlisle dejó de sujetarme por los brazos sin alejarse más que un par de pasos. Aun así su mirada de preocupación no desapareció de su rostro. Me apenó ver que volvía a estar serio y no riendo y relajado como instantes antes. Esme también estaba seria y preocupada al igual que Rosalie. El ruido del comedor proviniendo de Emmet y Jasper jugando a videojuegos había cesado.
-Estoy bien, estoy bien. ¿Cosas de embarazadas, no?- Le dije bromeando para quitarle importancia. Rosalie y Esme se rieron suavemente.
- Tienes razón, Bella. Solo me preocupo por cualquier síntoma nuevo que aparece en mis pacientes. La costumbre.- Dijo sonriéndome aunque la sonrisa no llegó a sus dorados ojos.
Comprendí su preocupación aunque había algo que él no me estaba diciendo. Creo que sabía que no había sido capaz de digerir nada en más de 48 horas y eso le preocupaba. Conociéndole sabía que quería respuestas cuanto antes mejor para no volverse loco.
- ¿Podemos hacer las pruebas ahora? A Edward y a ti os van a salir canas como no tengáis respuestas. – Mantuve mi tono de broma para aligerar la tensión. Esme y Rosalie se carcajearon.
Su perfecto rostro mostró dudas durante una fracción de segundo pero finalmente asintió con la cabeza. La promesa de obtener respuestas era tan atractiva que no podía rechazarla.
- Prométeme una cosa. Si te sientes mal de nuevo avísame para que pueda ayudarte. –Carlisle me miró fijamente a los ojos mientras me hablaba. –No me ocultes nada.
-Te lo prometo. Confío en ti, ya lo sabes.
-En ese caso, vamos de nuevo a mi despacho.- Dijo satisfecho con mi respuesta.
-Dirás tú quirófano de última tecnología. –Corregí irónicamente. Su risa fue acompañada por el resto de personas que estaban en el comedor.
-Ya le conoces, Bella, has sido su excusa para construir un hospital en casa.- Rosalie me dijo mientras se nos unía a nuestra caminata hacia el despacho al lado de Edward. Ignore las tostadas que habían quedado en el plato así como todo el resto de comida.
Llegamos a la puerta y nos detuvimos. Carlisle nos indico que esperábamos fuera alzando un dedo como si recordara algo de repente. Volvió unos segundos más tarde con algo en la mano que me tendió. Lo cogí para ver lo que era. No estaba familiarizada con el material médico así que lo mire con atención para descubrir que era. Era un recipiente de plástico cerrado con un tapón de color rojo. Al igual que las jeringuillas y agujas que había visto antes estaba recubierto por un plástico para que no se contaminara. Mi mente hizo un clic al verlo durante unos segundos. Cuando era pequeña me habían hecho análisis de orina y había usado uno de esos recipientes para guardarla.
-No me digas que es aún. A ver si lo acierto, Carlisle. –Asintió con la cabeza mientras sonreía. – Eso es para hacer análisis de orina. Necesitas que lo rellene con la mía para poder trabajar con ella más tarde al igual que la sangre para obtener los resultados. ¿Acierto?
-Correcto Bella. Me encanta ver que conoces alguno de mis materiales. ¿Tienes ganas de orinar? Podemos darte agua si lo necesitas.
Tenía ganas de orinar. Había conseguido retener el agua que había bebido durante el fallido desayuno de Esme y Edward. Asentí con la cabeza mientras me encaminaba hacia el baño más cercano al final del pasillo.
Cerré la puerta detrás de mí. Aunque sabía que ellos escucharían todo lo que estaba haciendo pero quería mi intimidad en eso. Me lave las manos antes de abrir la bolsa que contenía el recipiente. Aproveche para lavarme la cara y atarme el pelo en una cómoda cola de caballo. Mirando brevemente mi cara tenía buen aspecto. La ropa que llevaba me quedaba muy bien. El jersey de lana gris resaltaba mi barriga de embarazada con delicadeza. Podía jurar que mis pechos eran más firmes y ligeramente más grandes que antes haciéndolos más bonitos y atractivos. ¿A eso se referían otras mujeres al decir que un embarazo te hacía más bonita? Me gustaba mi nueva imagen sin duda. Me pregunté si Edward pensaría lo mismo.
Satisfecha con el reflejo del espejo, seguí con los preparativos. Desenrosque el tapón rojo del pote para dejarlo listo. Para tranquilizarme a mí misma –estúpidamente y inútilmente- de los oídos vampíricos que me rodeaban, deje el grifo abierto.
Deje caer los leggins al suelo y me senté en el váter. Espere a que las ganas de orinar vinieran. Descarte el primer chorrito de pis recordando que eso era recomendable hacer para que los resultados fueran fiables y deje que el resto cayera dentro del recipiente de plástico. Cuando acabe lo deje en el lavamanos mientras me volvía a lavar las mías. El mueble era tan grande que podía tumbarme encima y sobraría espacio. Estaba segura que las chicas lo llenaban de sus productos cuando tenían que prepararse para alguna fiesta.
Lave el botecito con cuidado después de taparlo con fuerza para que no saliera nada. La orina era algo más oscura del normal pero lo atribui a que yo no estaba bebiendo tanta agua como necesitaba. Había estudiado que significaban los principales cambios de color en la orina y ese nos indicaba que estaba deshidratada. Carlisle y Edward no estarían muy contentos.
Queriendo retrasar su reacción lave también la zona de la encimera en la que había apoyado el potecito así como también tire de la cadena un par de veces. Viendo que no me quedaba nada más que hacer, me arme de valor para enfrentarme a las pruebas. Me deje la cola de caballo puesta al estar cómoda con ella.
Carlisle me esperaba en el pasillo. No veía a Rose ni a Edward por ningún lado.
-Los he enviado a la ciudad a hacer recados con Esme. He pensado que te gustaría tener intimidad en ese momento. Podemos avisarlos si quieres. –Dijo mientras se acercaba a mí para acompañarme a su despacho.
Aprecie el gesto. Por mucho que quisiera a Edward me gustaría estar sola mientras Carlisle me examinaba.
-Gracias. Me gustaría estar solo contigo, si no te molesta. Te parecerá una tontería pero me siento más tranquila así.
- Por supuesto que no me molesta, Bella. Me gusta que mis pacientes se sientan lo más cómodos posible conmigo.
Le di tímidamente el recipiente con mi orina. Lo miró durante unos instantes haciendo un mini examen preliminar con sus avanzados sentidos. El resultado no pareció gustarle a juzgar por su gesto repentinamente serio. Aun así su voz fue amable como siempre al responder.
-Parece ser que no iba mal encaminado. Necesitas hidratarte un poco más. De momento probaremos que bebas tu agua pero si vemos que no funciona buscaremos ayuda extra. Espérame un segundo, voy a buscar una botella de agua. Puedes ir entrando si quieres.
Sin esperar respuesta salió disparado. No queriendo quedarme en el medio del pasillo sin hacer nada entré en el despacho.
No sabía dónde colocarme para esperar a Carlisle. Mis ojos recorrieron el despacho. La camilla parecía ser muy cómoda ya que no era de las típicas del hospital. Era algo más grande y al tocarla con la punta de los dedos podía notar que el material era más suave y blando. Se notaba que Carlisle había buscado lo mejor para mí. No quise pensar en el precio de todo. En la pared del fondo había una nevera transparente que para abrir tenías que insertar un código de seguridad. Vi los tubos que Carlisle había rellenado con mi sangre para analizar cuidadosamente ordenados. Pero eso no fue lo que llamó mi atención. Unas bolsas para transfusiones de mi grupo sanguíneo estaban colocadas ordenadamente en el interior al lado de medicamentos y bolsas que no sabía reconocer. Comprendí que Carlisle no había dejado ningún cabo abierto. Estaba preparado para todo lo que pudiera ocurrirme.
Carlisle entró en la habitación a paso humano. Llego a mi lado sin decir nada viendo lo que estaba mirando, esperando mi reacción. Sus ojos recorrieron mi cara buscando mis emociones. Me dio la botella de agua fría. Bebí un par de sorbos ante su atenta mirada. La deje en la mesa auxiliar al lado del sillón el que me había sentado antes. Le pareció relajar ver que podía beberla bien.
- Quería estar preparado para todo lo que pudiera ocurrir. No espero tener que usar esa sangre si todo va bien pero no quería arriesgarme. Tampoco la he robado. Los médicos podemos comprarlas para hacer estudios médicos. Hace un tiempo hice uno pero la licencia para acceder a material de investigación no ha acabado. Así que solo fue un viaje de menos de una hora que aproveche para ir al supermercado con Esme. –Explicó con su voz calmada y gentil como siempre.
-No sé cómo voy a compensarte todo eso. Tienes mi agradecimiento para siempre. Desde que nos conocimos has sido tan amable conmigo que nunca podré agradecerte lo suficiente. –Le respondí abrazándolo brevemente.
- ¿Qué te parece si empezamos? Si no recuerdo mal Rose está ansiosa para una sesión de spa contigo. Y aunque sé que a ambos nos gusta hablar, prefieres no hacerlo en lo que describes como ''quirófano en casa''. –Dijo unos minutos más tarde. Asentí de acuerdo.
-Me encanta cuando pasamos tiempo juntos. Pero los hospitales siguen sin gustarme. ¿Qué tengo que hacer?
En respuesta, entrelazo su brazo con el mío caballerosamente como su fuera una dama de un siglo pasado y me dirigió hacia la camilla. Hice una broma al respecto y ambos nos reímos.
Sujetándome con la ayuda de sus fuertes brazos, me subí en el medio.
Carlisle POV:
Todos los miembros de la familia se marcharon antes de que Bella saliera del baño con la muestra de orina en mano. Les había dado tareas para cada uno en Seattle, todas relacionadas con la construcción de la casa de Edward y Bella. Edward tendría que ir con especial atención ya que se suponía que estaba de luna de miel. Esme estaba encantada con la idea de que sus hijos la ayudaran. Ellos no estaban tan felices ya que querían estar aquí con Bella. Pero entendieron que ella necesitaba intimidad en ese momento y más con sus habilidades.
El primer vistazo en la orina me reveló que Bella estaba bastante deshidratada cosa que ya esperaba. Aun así pareció asimilar bien el agua que le había traído de la nevera unos minutos más tarde. Me sentí más tranquilo.
No deje que Edward leyera mis pensamientos antes de irse. No iba a hacerlo para preservar la intimidad de Bella en ese momento ni para no preocuparlo. A lo largo de los años había descubierto la forma de bloquear mis pensamientos de él cuando quería y no requería ningún esfuerzo. De todas formas le había hecho prometer entre dientes que no lo hiciera pero sabía que muchas veces lo hacía inconscientemente.
Por costumbre encendí la lámpara que había colocado al lado de la cama asegurándome que la luz no molestara a la humana que estaba sentada mirándome. Me coloque delante de Bella tranquilamente. Mis pacientes solían estar más relajados cuando les contaba que es lo que iba haciendo así que decidí seguir los mismos pasos que seguía en el hospital con ella.
- Antes de nada, quiero decirte que nadie puede escucharnos. Los he mandado a hacer recados fuera de casa. Quería que tuviéramos intimidad y que tú tuvieras la confianza de que nadie nos escucha. Todo lo que digas no será escuchado y a menos que tú lo desees nadie lo sabrá. Tendre bloqueados mis pensamientos a Edward. – Le recordé lo que le había dicho antes de entrar.
- Eres tan buen médico… tus pacientes son muy afortunados de tenerte. Me alegro que mi médico seas tú. Nadie podría ser mejor. – Dijo agradecida.
-Sabes que lo hago encantado. – Y era verdad. Bella me hacía sentir aceptado. Era como si no nos viera como los monstruos que podemos ser. Solo veía lo bueno de cada uno de nosotros.
Coloque mi mano en su frente para ver si tenía fiebre. Dio un respingo al notar mi mano helada y le sonreí mientras me disculpaba, a pesar de estar acostumbrada a nuestra temperatura aún podía asustarse al igual que con la velocidad. La orina oscura podía esconder infecciones además de deshidratación. No parecía ser el caso ya que su temperatura era de 37.1 ºC y eso estaba dentro de los valores normales. Mis habilidades eran muy útiles en ese momento y gustosamente las usaba si eso me permitía ayudar a mis pacientes. Además estaba el hecho de que cada vez aceptaba que no era un monstruo y empezaba a abrazar y valorar lo bueno que era ser un vampiro.
Aproveche para examinar sus ojos. Sujete su cara gentilmente por la barbilla mientras con la otra mano cogía el bolígrafo que guardaba de mi bolsillo de la camisa que tenía una linterna e ilumine su ojo para ver si sus pupilas reaccionaban bien a la luz. Ambas se contrajeron al ser iluminadas. Eso también era una buena señal y me indicaba que no había ningún daño neurológico. No había signo de ictericia ni nada que me alertara tampoco. Estaba contento de ver que íbamos bien.
- De momento todo parece estar perfecto. No tienes fiebre y tus ojos están normales. ¿Hay algo que te duela o te moleste ahora mismo?- Iríamos más rápido si nos centramos en buscar lo que nos preocupa en ese momento.
Pareció reflexionar unos segundos concentrada.
-Ayer estaba muy cansada pero hoy he dormido bien y estoy mucho más descansada. Solo me molesta un poco la garganta de vomitar pero imagino que es normal ya que me ha pasado siempre que he vomitado.
Era normal que le doliera un poco la garganta dadas las circunstancias. Aun así quería asegurarme de que no hubiera nada que no hubiera visto.
- Si las náuseas no pasan te daré medicación para que disminuyan. No le hará ningún daño al feto- Dije previendo su pregunta.- Abre la boca, por favor.
Se sonrojó suavemente. Me pregunte que le avergonzaba. Pareció ver mi pregunta no formulada ya que se apresuró a contestar.
-Me siento como una niña de cinco años, Carlisle. –Dijo con una sonrisa antes de abrirla.
Bella estaba haciendo que me riera más de lo normal. Sin contar a Esme ella era la persona que últimamente me hacía reír más. Tenerla cerca era muy agradable. Y aunque no fuera la mejor forma, me alegré de poder pasar un rato con ella.
- Ya sabes. Si alguna vez te sientes vieja no dudes en venir a verme al hospital. –Bromee con ella.
Su faringe y laringe estaba algo inflamadas por haber vomitado antes pero no era nada significativo. Ella hablaba correctamente y no había ronquera en su voz así que sus cuerdas vocales no estaban dañadas tampoco. Si comiendo otras vez vomitaba, le daría antieméticos para frenar las náuseas. Le di un poco más de agua para darle un pequeño descanso. Al parecer tenía sed ya que bebió una buena parte de la botella.
La deje a la masita que tenía al lado por si quería más. Respondió con un bajito ''gracias''.
-Si quieres mas solo tienes que decírmelo y te la daré encantado. Ciertamente necesitas hidratarte de nuevo. Tenemos zumos y leche abajo por si te apetecen también. Esme y yo no sabíamos que te gustaba y hemos comprado varios sabores distintos.
Negando con la cabeza se empezó a reír de nuevo. Alce una ceja al no entender qué era lo que le causaba tanta gracia, divertido al ver que estaba riendo.
- No solo has equipado una habitación entera de a saber que costoso material sino que también has llenado la nevera y la cocina entera de comida para un solo humano. Por si no te habías dado cuenta, soy solo un humano y no como tanto como la mayoría. Si tengo que comer todo lo que creo que hay puedo estar por lo menos medio año. –Dijo riéndose.
- Edward nos ha contagiado su exageración por lo que parece. –Respondí riéndome también.
Ambos nos echamos a reír sabiendo como era su marido y lo loco que podía volverse para asegurarse de que Bella estaba bien atendida. Era como Alice con las compras pero su adicción era Bella.
Proseguí mi examen de nuevo tras ese breve descanso. Quería ver todo lo básico y después dirigir mi atención a lo más específico, en ese caso, su embarazo. Volví a ponerme serio, centrándome en qué pasos quería seguir.
Cogí su mano derecha y dirigí mi atención hacia ella. Sus uñas tenían un color normal y no eran azuladas, cosa que me indicaría una falta de oxígeno. Aun así quería asegurarme de que lo estuviera recibiendo. Sin dejar ir su mano estire mi cuerpo para rebuscar entre los cajones de la mesa auxiliar grande que había provisto de distintos instrumentos y material que quería usar. Encontré mi pulsioxímetro donde lo había guardado. Bella se tenso al ver que estaba buscando algo temiendo que fueran agujas o algo peor. Acaricie su mano en un intento de relajarla.
-Tranquila Bella. Estoy seguro de que conoces eso. – Le enseñe el pequeño aparato para que lo viera.
- Si, me acuerdo que me lo pudieron después del ataque de James. Pero no se para que puedes usarlo tú. – Respondió tras observar con curiosidad. Estaba visiblemente más tranquila al percatarse de que no era nada que pudiera molestarle o hacerle daño.
- Dado que yo puedo escuchar perfectamente los latidos de tu corazón solo lo usare para ver tu saturación de oxígeno. Nos ayuda a saber que un paciente está recibiendo la cantidad que necesita para estar bien en su día a día. ¿Puedo?- Explique con voz calmada y asegurándome que lo entendiera antes de pedir permiso.
-Claro. Debo ser tu peor paciente de toda la semana, no dejo de atrasarte. – Dijo nerviosamente.
-No eres para nada una mala paciente. Y me gusta explicarte para que se sirven las cosas antes de usarlas. Lo hago con todos mis pacientes ya que se que eso os relaja.
Su cara expresó de nuevo agradecimiento y eso fue toda la recompensa que podía darme. Lo que más me gustaba era hacer sentir cómodos a mis pacientes. Odiaba a los otros compañeros que no eran amables con los pacientes y solo se preocupaban por ir rápido.
Puse el aparato en forma de pinza en su dedo índice y espere a que la pantalla indicará el resultado dejando la mano de Bella sobre su regazo para que la mía no la helara más de lo necesario. Un 97% apareció en la pantallita unos segundos después. Aunque era un valor unas décimas inferior al que quería seguía estando en los valores correctos. Me prometí revisar su saturación de oxígeno más a menudo para ver que los valores no disminuyeran. Los marrones ojos de Bella me miraban esperando una explicación.
- Aunque un 97% es un valor que está dentro de los estándares normales me gustaría revisarlos más seguidos para asegurarnos de que no bajan. Es un segundo y prometo no molestarte más.
-Haz lo que necesites, Carlisle, confío en ti. Y sabes de sobras que no molestas. Si me dejas uno de tus libros puede que hasta espere tu visita con ganas.
-Trato hecho. Tengo algunos que creo que te encantaran. –Respondí contento con su aceptación. Bella podía odiar los hospitales pero se esforzaba en ayudar.
Retire el pulsioxímetro de su dedo suavemente, viendo como la sangre ponía de color rosado las partes que habían quedado mínimamente blancas indicando que su circulación era muy buena.
Revise los oídos de Bella, viendo que estaban perfectos. Seguí valorado su estado neurológico haciendo que caminara, apretara mis manos, y siguiera mi dedo con la vista entre otros procedimientos, me dirigí hacia la parte más importante.
Sentada como estaba podía ver que el tamaño de su vientre era más grande que el de ayer al venir. Quería hacer un seguimiento también del crecimiento del feto y una buena forma de hacerlo era midiendo el contorno del abdomen de la madre y viendo las cifras obtenidas en una gráfica. Cogí una cinta métrica e hice las mediciones que necesitaba. Según esos datos Bella estaba casi en la entrada del tercer mes de embarazo.
-Pareces estar en el tercer mes de gestación a simple vista. – Dije pensativamente mirando hacia la hoja en la que estaba apuntando información para revisarla más adelante. – ¿Puedes tumbarte?
Extrañado, dirigí mis manos a ayudarla cuando vi que no daba signo alguno de hacerlo sola. Segundos antes había estado colaborando y ayudándome en todo lo que había podido. Sus movimientos eran más lentos de lo normal y podía decir que estaba cansada. Dirigí mis ojos a su cara y con un breve vistazo pude ver que estaba mucho más pálida que antes. En cuestión de segundos parecía que estaba a punto de desmayarse. Tirando de sus hombros con una mano y elevando sus piernas con la otra la tumbe completamente para que no cayera encima de mí o en el suelo. En lugar de seguir examinándola centre mi atención en saber qué le pasaba en ese mismo momento.
-Bella, ¿estás bien? – Dije acercando mi cara a la de ella para que me oyera.
-Yo…Yo… Estoy mareada, no sé qué me pasa, da todo vueltas.- Dijo con la voz temblorosa mientras a tientas buscaba mi mano con la suya. – ¡Carlisle! No te vayas…
-Estoy aquí, no te preocupes. No me voy a ningún lado. – Le respondí mientras le daba la mano. Pareció relajarse un poco ya que cogió mi mano con la poca fuerza que tenía en ese momento y no me dejo ir. Aproveche que me estaba cogiendo de la mano para rodear con los dedos libres de mi otra mano en su muñeca.
Su pulso latía debajo mis dedos. Centre mi entera atención a valorarlo. Lo primero de todo que llamó mi atención y mi alarma fue los pocos que conté en unos largos segundos. Bella tenía una bradicardia bastante severa. Eso significaba que su corazón latía menos veces por minuto de lo que debería. Agudice mi oído para escucharlo pero salvo la evidente disminución de su ritmo no había ninguna alteración más. Suspire aliviado. Solo era un mareo mucho más fuerte de los habituales en las embarazadas y esperaba que en unos minutos se recuperara. Eleve sus piernas girándola en la camilla y elevando el cabezal. No notó el cambio que había hecho a gran velocidad. Valore inyectarle algún fármaco para hacer que reaccionara pero lo descarté.
Y así fue. En un minuto exacto empezó a mejorar. Su respiración se hizo más regular al igual que su ritmo cardiaco. Suspire aliviado viendo cómo sus mejillas poco a poco volvían a ser rosadas. Sus ojos dejaron de estar asustados y volvía a estar atenta y despierta como antes de marearse. Se intentó incorporar pero suavemente empuje sus hombros de vuelta a la camilla.
- Te has mareado otra vez. Estas empezando a recuperarte así que no intentes levantarte aun.- Dije con calma mirándola fijamente a los ojos.- Vas a descansar un rato antes de seguir.
Cogí una silla y me senté a su lado sin soltar su mano no queriendo estresarla al estar observándola. Cerró los ojos mientras esperaba a que se le pasara el mareo mientras me daba la mano con fuerza.
- Podemos seguir, Carlisle. Estoy bien. Ha dejado de dar vueltas todo ya. – Dijo un par de minutos más tarde. No estaba tan seguro. Afortunadamente no necesitaba que estuviera sentada en lo que nos quedaba. Le di un poco de agua ayudándola a incorporarse un poco para que pudiera beber sin atragantarse al mismo tiempo que vigilaba que no volviera a marearse.
La levanté entre mis brazos para volver a ponerla como estaba en la camilla antes del mareo. Baje el cabecero para que estuviera más cómoda.
- Viendo que no puedes tolerar las comidas muy fuertes, haré una dieta especial para ti. Necesitamos que vuelvas a alimentarte para no volver a marearte. La falta de nutrientes empieza a ser evidente y no necesito tener los resultados de la analítica de sangre para verlo.- Dije en voz alta mientras trazaba un plan ahora que veía que empezaba a recuperarse.
- Estoy de acuerdo. Pero necesito sentirme útil. Deja que al menos ayude a Esme en la cocina. –Suplico.
- De acuerdo. Pero estaremos cerca de ti por si acaso y eso no es negociable. – Ofrecí en respuesta.
Sonrió contenta con el trato. Seguro de que estaba bien y no se mareaba, levante su jersey de lana para poder proseguir por donde nos habíamos quedado. Ella estaba dentro del tercer mes sin lugar a dudas.
- Aquí viene la sorpresa que te había prometido antes, Bella. ¿Te han hecho nunca una ecografía?- Dije mientras iba a buscar el aparato que había guardado encima del escritorio. Era un ecógrafo portátil de los más potentes del mercado. Lo solíamos usar para atender urgencias fuera del hospital tales como accidentes de tráfico.
Negó con la cabeza con una curiosa mirada hacia mí. Deje el aparato encima de una mesa con ruedas, que me lleve a su lado.
- Voy a poner un gel frío y algo pegajoso en tu abdomen. Este gel permite que la imagen se vea mejor. Después deslizare eso – dije enseñándole el transductor que mis pacientes a menudo describen como un micrófono- y nos dejará ver imágenes en esa pantalla de aquí.
Bella aun no parecía entender para qué iba a servir eso. Decidí ayudarla, divertido con su confusión.
- No pareces muy emocionada, normalmente la idea de ver a su bebé es una fuente de alegría para las madres. – Dije intentando ocultar mi diversión.
Sus ojos se abrieron como platos mientras sus manos acariciaban su vientre. Allí estaba la reacción que esperaba. Asentí con la cabeza viendo su emoción.
- Dios, Carlisle. Corre. Quiero verle YA.- Dijo con gran emoción. Si estuviera de pie estaría dando saltitos de alegría como Alice.
No espere más. Puse una buena cantidad de gel en su abdomen y lo esparcí con ayuda del transductor en forma de micrófono. Ni tan solo le pareció importar lo frío y pringoso que era. Encendí el aparato y busque el punto exacto en que notaba al feto.
Fruncí el ceño con evidente confusión. No veía nada. Es como si una gruesa capa de algo intentara protegerse de ser detectado. Imposible. Para comprobar que no fuera el aparato el que funcionaba mal, lo deslice por el costado de Bella. Evidentemente funcionaba ya que podía ver los músculos y vasos sanguíneos en la pantalla. Volví a deslizarlo por el abdomen tratando de presionar un poco más para ver sin hacer daño a Bella. Nada. Mi mente empezó a buscar explicaciones.
- Carlisle, ¿qué pasa? Nunca te he visto tan preocupado. ¿El bebé está bien?- La voz de Bella me devolvió a la realidad.
- Creo que está envuelto en una capa protectora, similar a nuestra piel para estar protegido. Nuestra piel es incapaz de ser atravesada por un ecógrafo al igual que la que parece recubrir al feto.
Su cara fue de sorpresa pero paso a la comprensión en seguida.
- Pues claro. Al fin y al cabo Edward es un vampiro así que es normal que haya adquirido algunos genes suyos. – Dijo convencida. – Y si le ayuda, me alegro por él.
- No lo sé. Si esa membrana que le rodea es como nuestra piel me pregunto cómo avanzará. Seguirá creciendo al mismo tiempo que él seguramente. Pero la duda está en cómo va a nacer con eso rodeándolo. No sabemos si la va a poder romper llegado el momento para poder avanzar por el canal. Y otra más importante, cómo consigue sus nutrientes y cómo será su saco amniótico…. – empecé a pensar en voz alta.
Bella me cortó diciendo mi nombre con un tono de voz más alto del normal. Mire en su dirección viendo mi error. Me relaje para no ponerla nerviosa.
- Lo siento. Solo que ese embarazo es tan fuera de lo normal que me molesta no saber más.
Bella soltó un gritito emocionado mientras sus manos volaban hacia su bebé. Olvidó completamente lo que fuera a decirme antes.
-¡Está dando pataditas! Mira, dame la mano.- No espero mi permiso ya que cogió la mía y la dirigió hacia el punto en el que sentía las pataditas de su hijo.
Ignorando el pringoso gel que lleno mi mano sentí las pataditas que decía. Eran algo más fuertes de lo que esperaba pero no parecían estar haciendo daño a su madre. Una sonrisa apareció en mi rostro viendo la cara de felicidad de Bella. Pasamos los próximos cinco minutos notando las pataditas y luego cesaron de la misma forma en la que habían aparecido. Claramente había un feto allí dentro aunque no podía escucharlo con mis agudos sentidos por culpa de la capa que lo envolvía.
Rasgué un pedazo de papel del rollo que había traído de la cocina limpiando el gel de Bella antes de que ensuciara su ropa. Una vez estuvo limpia decidí que era suficiente por hoy. Mañana la examinaría de nuevo. No quería estresarla más. Y no poder ver a su hijo había minado su buen humor, no necesitaba a Jasper para verlo.
La ayudé a sentarse en la camilla. Me aseguré de que no volviera a marearse dejándola unos minutos sentada antes de dejar que caminara.
- ¿Quieres que llame a Edward y a los demás o te gustaría estar un rato sola antes de que vengan?
-Necesito unos minutos sola, si no te molesta. –Dijo cabizbaja.
Fui a abrazarla sabiendo que lo necesitaba. Arrancó a llorar tan pronto como mis brazos la tocaron. Acaricie su espalda para consolarla.
-Tenía tanta ilusión por verlo…- Su voz triste lleno el aire.
-Lo sé. Te prometo que tratare de buscar la forma de que puedas verlo antes de que nazca.
-Gracias por todo.- Dijo agradecida pero algo más tranquila.
-Oh. Antes de irte me gustaría pesarte. Luego te prometo que ya hemos acabado.
El resultado de la balanza fue de 50 Kg. Dada la altura de Bella era un peso aceptable para ella basándome en que siempre había sido muy delgada pero un poco bajo teniendo en cuenta su embarazo. Estaría atento a eso también ya que no había podido retener ningún alimento en muchas horas.
La ayude a bajar al comedor y la acomode en el sofá entre un montón de cojines. Busque una manta notando que la temperatura de la casa había descendido. Cuando me gire para dejarla a solas su mano me retuvo cogiendo mi muñeca e intentando tirar de ella para que me sentara a su lado.
- ¿Puedes quedarte? He cambiado de idea, creo que necesito distraerme. – Su voz fue tan baja que de no ser un vampiro no la habría escuchado.
En respuesta me senté a su lado vigilando que no la enfriará con mi temperatura. Para distraerla del disgusto de no poder ver a su bebé le hable de que habíamos hecho mientras ellos estaban en su luna de miel. Le conté que habíamos decido hacer unas pequeñas vacaciones e ir a cazar en otras montañas a las que solíamos ir para alegría de Emmett al ver que habían osos. Acepto gustosa la invitación ya que continúo en la conversación durante un par de horas. Finalmente volvió a quedarse dormida con su cabeza apoyada contra mi. La observe mientras ponía en orden los pensamientos que tenía después de valorarla.
No queriendo perder el tiempo, fui a buscar mi ordenador para empezar a tomar anotaciones. Tenía una memoria perfecta pero estaba acostumbrado a tener todo el seguimiento de mis pacientes apuntado. Y con gráficos acompañando los datos para hacerlo más ordenado y visual para cuando necesitaba debatir con ellos el tratamiento a seguir. Aunque lo hice a velocidad humana no tarde mucho en acabar dada la poca información que tenía. También usé mi licencia para poder acceder al historial médico y guardarlo por si lo necesitaba más adelante.
No queriendo despertarla la volví a llevar arriba entre mis brazos cuidadosamente tapada con la gruesa manta. La deje en mi dormitorio al lado del despacho para poder ir en menos de un segundo en caso que me necesitara. A Esme no le molestaría que usará nuestro dormitorio siempre y cuando la ayudara a descansar. Estaba convencido de que dormiría al menos una hora más.
Empecé a analizar su sangre y orina aprovechando que ninguno de mis hijos estaba en casa, pensando en que era innecesario hacerles sufrir con el olor y la tentación que eso conllevaba.
Haciendo uso de mi velocidad separe el plasma y la sangre sacudiendo el tubo. Los humanos lo hacían con una máquina especial pero yo podía prescindir de ella haciendo uso de mi propia velocidad. Una vez conseguí que los componentes de la sangre se separaran, la coloque cuidadosamente en las distintas placas de vidrio que había esparcido por el escritorio al lado del microscopio.
La siguiente media hora consistió en analizar todas las muestras. Aproveche la sangre para hacer un estudio del ADN de Bella buscando si había algún rastro del feto sin resultados.
Y en cuanto a la orina, me confirmó que Bella estaba embarazada al hacer dos comprobaciones con una tira especial que reaccionaba cuando había una hormona llamada gonadotropina coriónica humana (hCG) en la orina. Hice dos comprobaciones extras y en ambas la tira mostró el resultado positivo no dejando dudas de que Bella tenía un bebé en su interior. Si las cuatro tiras habían reaccionado no había ningún posible error que pudiera dar un falso positivo.
No sabía qué hacer a partir de ahora. Estaba perdido y odiaba la sensación de inseguridad que me provocaba. Pensaba que después de hoy tendría las respuestas que necesitaba y sabría cómo proceder.
Mientras recogía todo lo que había usado y lo limpiaba para eliminar el olor a la sangre con antiséptico me perdí entre mis caóticos y perdidos pensamientos.
Llame al hospital juntando todos los días de vacaciones que tenía acumulados sin usar y obtuve el visto bueno para poder hacer vacaciones y cuidar a mi familia sin llamar la atención.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de un motor de coche subiendo el camino asfaltado que llevaba hacia nuestra mansión. Escuchando más atentamente escuche a Esme y mis hijos riendo y bromeando sobre algo del centro comercial en el que habían estado. Me gustaba ver que lo habían pasado bien durante esa improvisada excursión. Desgraciadamente iba a destrozar con esa felicidad por mi falta de progresos.
Con todo recogido y ni rastro de sangre en el ambiente me dirigí a la puerta a esperar a que llegaran. Me senté en el porche como otras muchas veces fingiendo normalidad. Edward no podía escuchar mis pensamientos pero Jasper podía sentir mis emociones saliendo en oleadas por lo que me controle para mantenerlas a raya antes de aumentar su preocupación.
Edward frunció el ceño al verme conociéndome mejor que nadie. Él y Rosalie fueron los primeros en bajar del coche, seguidos por Esme. Emmet, Jasper y Alice llegaron en el amarillo Porche que la última conducía orgullosamente. Los salude mientras con un par de pasos iba a su encuentro.
Esme beso mis labios cuando llegue a su altura. Respondí su beso encantado de volver a tenerla entre mis brazos.
Emmet y Jasper empezaron a descargar las compras del maletero haciendo gala de su fuerza sobrehumana y gracia. Las dejaron en el porche para luego poderlas llevar a la casa en construcción más cómodamente. Si fuéramos humanos habríamos necesitado carretillas y ayuda extra para poder transportarlo todo sin hacernos daño.
Sin esperar indicaciones se reunieron en el comedor esperando que les explicara qué novedades tenía. Suspire antes de empezar sintiéndome casi cansado por si eso fuera posible en nuestra especie.
- No tengo muchas buenas noticias que contaros, lo siento. Gracias a las pruebas de orina y sangre he podido confirmar el embarazo de Bella. Para estar seguros lo he probado distintas veces y en todas ha dado positivo. Aquí acaban las buenas noticias. – Me detuve para observar sus caras antes de continuar. Todas estaban serias incluso Emmett y Jasper no bromeaban entre ellos como era habitual.- Bella tiene una gran deficiencia de vitaminas que necesitamos recuperar si queremos que pueda seguir adelante con el embarazo.
-Me encargaré personalmente de que coma. Intentare probar comida más suave viendo que la fuerte no le ha sentado bien antes. Podríamos incluso hacer una dieta juntos para que no nos dejemos ninguna vitamina importante fuera.- Dijo una optimista Esme con ganas de ayudar.
No sé qué haría sin mi querida esposa siendo positiva en los peores momentos y ayudando a esclarecer todas las situaciones. La atraje más cerca mío mientras le agradecía con la mirada.
- ¿Por qué tienes bloqueados tus pensamientos?- La molesta voz de mi hijo llamó mi atención.
Le mande una mirada de advertencia para que no siguiera por ese camino. Comprendía su ansiedad por el bienestar de su compañera pero eso no significaba que fuera a dejar que me reclamara nada y menos si eso era invadir mis pensamientos.
-Sabes muy bien porque bloqueamos nuestras mentes para ti a veces, Edward. Necesitamos intimidad como el resto de personas. En ese caso prefiero reservarme algunas opiniones para mí sabiendo que tu preocupación por Bella puede sobrepasar los límites en muchas ocasiones.
Prefirió quedarse callado sabiendo que incluso yo tenía un límite de paciencia.
-Lo siento, solo estoy preocupado por ella. Se de sobras que tu también aun sin poder leerte. – Respondió cabizbajo.
- He hecho un descubrimiento sobre el feto. Nuestra piel es tan dura y gruesa que no permite que podamos hacernos ecografías o radiografías porque no deja que las ondas y radiación penetren en ambos casos respectivamente. Pues el feto parece estar envuelto con una capa similar a la nuestra porque no logro ver nada. Dudo seriamente que pudiera atravesar esa capa con una aguja para analizar. Y en el caso de abortar nos resultaría extremadamente complicado extraerla. Tenía planeado que con las imágenes pudiéramos aprender sus características y cómo se desarrolla tan rápido. Y como las agujas tampoco van a ser útiles no puedo extraer una pequeña muestra del saco amniótico para analizarlo. En ese punto, me encuentro algo perdido por la falta de información. Solo sabemos que crece a un ritmo muy rápido ya que Bella está en los tres meses de embarazo ahora mismo. Voy a priorizar buscar una forma de alimentarla pero deberíamos estar preparados para cualquier cosa.
En cuanto deje de hablar la cara de Alice y Edward era de pura agonía. De la agonía paso al enfado en una fracción de segundo.
- Está claro que es peligroso. Tenemos que sacarlo inmediatamente. Me da igual esa capa que le rodea, yo mismo la haré pedazos si es necesario. –Edward respondió entre dientes con una cara de furia.
- Estoy de acuerdo. No quiero perder a Bella por un monstruo. Esa cosa va a matarla por eso no puedo verla en mis visiones. Maldito parasito. - Las facciones normalmente tranquilas de Alice habían desaparecido dejando paso a una mirada de pura furia.
Ambos se miraron firmando un acuerdo entre ellos sin palabras. Edward y Alice siempre habían sido los más unidos de nuestros hijos y si Bella era la que estaba en peligro ambos se unirían contra el resto sin pensarlo. Cuando se giraron para ir en dirección en la que estaba durmiendo Bella se desató el infierno en nuestro hogar.
Un potente salto acompañado de un gruñido situaron a Rosalie delante de la pareja que se encaminaba a las escaleras. Si Edward y Alice eran la definición de la furia Rosalie era la promesa de arrancar la cabeza a aquel que la desafiara.
-Por encima de mi cadáver. –Les gruño mientras se tensaba lista para matar a aquel que intentara pasar por su lado.
-¿Qué crees que es, Rosalie? ¿Crees que es ese bonito bebé que siempre has deseado? ¿Tu plan es dejar que Bella muera para poder quedártelo tú?- Alice soltó mordazmente no intimidada por su hermana.
Emmet se unió al lado de su esposa en una clara intención de protegerla claramente enfadado con Alice por cómo le había hablado a su esposa. Jasper fue al lado de Alice detectando toda la tensión de la habitación. Intento enviar olas de calma pero solo funcionaron unos instantes.
No sabía dónde situarme y mucho menos calmar esa situación. Había intentado dar la noticia lo más calmadamente posible en un intento de no provocar eso pero mis intentos habían sido en vano.
Esme me sorprendió al ir al lado de Rose y Emmet con actitud calmada sin mirarme a la cara. Ella y yo éramos los únicos que no estábamos listos para atacar. No podía dejar a mi esposa sola en esa decisión y menos ir en su contra en algo que significaba tanto para ella como un hijo. Con una breve mirada de disculpa hacia Edward y Alice, me coloque al lado de Esme.
Con nuestra colocación quedó claro que Edward, Alice y Jasper no tenían posibilidades de atacar. Y viendo a la dulce Esme ser contraria a su bando hizo que se detuvieran. Cuando Edward abrió la boca con un comentario listo para salir viendo con ira a Rosalie supe que tenía que detenerlos. Rosalie le estaba enviando comentarios mordaces a Edward mentalmente porque no era la primera vez que lo hacía.
- ¡SUFICIENTE!- Alce la voz en una clara orden para que no volvieran a discutir.
-¿Qué está pasando aquí?- La voz de Bella reclamo desde lo alto de las escaleras. Con toda la discusión no nos dimos cuenta de que se había despertado y dirigido hacia nosotros al escuchar los gritos.
A toda velocidad empezó a bajar las escaleras sin perdernos de vista. Cuando iba por la mitad su pie derecho empezó a resbalar al no apoyarlo completamente dentro del escalón. Vi como empezaba a caer a cámara lenta.
Agradecí tener mi velocidad y capacidad de reacción. En menos de una milésima de segundo corrí hacia ella y la sostuve entre mis brazos antes de que chocara contra el suelo. Ignore a el resto aun enfadado con su actitud y baje con Bella las escaleras restantes para dejarla cómodamente en el sofá lejos de todo peligro. Su condición ya era desfavorable como para tener que lidiar con un tobillo roto.
- Tranquila, todo está bien. – Dije en un inútil intento de relajarla. Pero a ella no se le escapaba nada. Y por no hablar que nos conocía a la perfección.
- Mentiroso. Nunca te he oído levantar la voz y aquí estás tú gritando. ¿Qué es lo que os ha hecho discutir? Ni con los ataques de Victoria estabais tan tensos entre vosotros. – Sus ojos fueron acusatorios y su voz más seria de lo habitual.
No sabía cómo responder a su pregunta. Tenía razón al decir que la situación se nos había ido de las manos hasta el punto de no notar que nos estaba escuchando desde arriba.
La pregunta era cómo le explicaríamos a Bella que estábamos discutiendo sobre la vida de su hijo a sus espaldas.
NOTA AUTORA:
He decidido cortar el capitulo aquí, ya que quería volver a cambiar de punto de vista y volver a nuestra querida Bella. Además que se estaba quedando demasiado largo (28 páginas en mi Word).
Siento la larga espera. He empezado las prácticas y también tengo clases en lo que se resume a todo el día entero ocupada con mis estudios. Así que ahora solo tengo tiempo de escribir los fines de semana. En recompensa tenéis ese capítulo que me ha quedado muy extenso.
Por último añadir que me encanta que uséis los comentarios para darme vuestra opinión, ya sea buena o mala.
¡Hasta la próxima, intentaré no tardar tanto en actualizar!
