Capítulo 5:
Bella POV (Punto de vista):
Las tranquilas olas del agua acarician los dedos de mis manos extendidas sobre la superficie del océano. Solo contemplo el horizonte y la puesta de sol que se extiende delante de mis humanos ojos. Aunque la vista es maravillosa tengo la mente en otro lugar, sumida entre sus recuerdos. Plumas, plumas, caricias y más plumas entre gemidos. No puedo imaginar una experiencia humana más satisfactoria que esa. Ese placer… dudo que algo pueda igualarlo o reemplazarlo ahora que lo conozco.
Los besos en esa misma playa, Edward cogiéndome en brazos entre risas para ir a la cama listos para entregarnos el uno al otro. Los nervios irracionales de antes de salir de la habitación cubierta solo con una toalla aun sabiendo que Edward admiraría cada detalle de mi cuerpo y el placer que sentimos después...
Las pataditas de mi bebé fue lo primero que sentí al despertarme. Me quedé tranquilamente tumbada acariciando mi vientre distraídamente sin pensar en nada más que esas pataditas, dejando que poco a poco mi mente se fuera aclarando, repitiendo ese recuerdo de nuestra primera noche en Isla Esme.
Puede que no viera a mi hijo hasta que naciera pero si eso significaba que él estaba sano y protegido en mi interior, podía esperar encantada a que saliera. Y sus pataditas eran la prueba de que estaba vivo y tan despierto como yo allí dentro. No abrí los ojos dejando que mis sentidos se aclararan lentamente.
Pero no todo era tan feliz como yo quería en ese momento,pensé cuando estuve más despierta. El tema de la comida seguía siendo algo preocupante, no era tonta. No había logrado alimentarme sin vomitar segundos después. Anhelaba algo pero no sabía que era. El agua era lo único que parecía suportar de momento. Tal vez podría probar beber un poco de leche o zumo. Recordé la promesa de Carlisle de que podría cocinar algo con la ayuda de Esme. Me apetecía intentar cocinar algo y ya de paso calmar la preocupación de todos. Yo solía cocinar en casa de Renee y luego en casa de Charlie al irme a vivir a Forks y era una de las tareas de la casa que más me gustaban, si tenía que echar algo de mi humanidad cuando fuera vampiro seria cocinar. Recordé las veces que cocine en la isla con la suave brisa entrando por la ventana y el chisporroteo de la paella. Mi estomago gruño de hambre ante la imagen mental. Ojala estuviera en la isla ahora viviendo un embarazo normal y humano junto a un feliz Edward.
Motivada con esa idea me levanté de la cama, dándome cuenta de que no estaba en el cómodo sofá del salón. Mi suegro me había llevado en brazos a lo que parecía ser su dormitorio, lugar en el que nunca había entrado antes. Se notaba que Esme lo había diseñado y decorado.
Al contrario de las otras habitaciones de la casa de los Cullen, esa era la única habitación en el que el blanco no era el color protagonista. El negro y dorados se entremezclaban con un brillante suelo de madera. La enorme cama estaba encarada a las ventanas acristaladas que daban paso a un inmenso balcón. Era obvio que mis suegros no la usaban para dormir pero de hacerlo se despertaran con las preciosas vistas del bosque.
Las paredes estaban decoradas con cuadros pintados de distintas épocas y con fotografías. Vi una de nuestra boda con la familia al completo. Todos nosotros sonreíamos, incluso Jasper. Nos veíamos felices y unidos. Tenía que pedir una copia y colgarla en nuestra habitación.
Un gran estruendo rompió con la tranquilidad que me rodeaba. Venía del piso de abajo. Seguidamente escuche lo que parecía la voz de Rosalie chillar furiosamente a alguien aunque no podía distinguir sus palabras ni a quien se dirigían. ¿Qué estaba pasando? ¿Alguien nos atacaba? Victoria y Riley estaban muertos así como también James. No teníamos enemigos que combatir a menos que hubiera algunos nuevos. O los Vulturis, pero ellos no salían de su castillo a menos que la situación fuera muy grave tal como había explicado Carlisle una vez que le pregunte por ellos al volver de Italia, desesperada por obtener respuestas de mi estancia en Italia tras muchas noches sin ser capaz de conciliar el sueño. Mi instinto me decía que no eran ellos. Además, ellos sabían de mi inminente transformación ya que les enviamos una invitación a la boda por pura diplomacia aunque sabíamos que no acudirían. Carlisle lo había asegurado y no había fallado.
Sabía que no era la mejor idea ir a ver qué pasaba al ser yo humana y ellos vampiros. Pero en el fondo sabía que yo no sería atacada estando mi familia allí. Y menos estando embarazada de un bebé. Pero mi hijo estaba muy protegido en mi interior por esa curiosa membrana que había puesto nervioso a Carlisle y dudaba que nada pudiera dañarlo a menos que yo muriera. Y no es que alguno de ellos fuera a permitir mi muerte si estaba en sus manos.
Alise rápidamente las sabanas de la cama y me dirigí a las escaleras. La puerta del despacho de Carlisle estaba abierta pero no lo vi allí al asomar la cabeza. Tenía pilas de hojas ordenadas por encima de la mesa con su pluma en el medio, preparadas para que pudiera seguir trabajando.
Reconoci esa pluma, Edward y yo se la habiamos regalado. Aunque Carlisle solía usar el ordenador y la tecnología en su dia a dia y en el hospital, seguía amando escribir con plumas estilograficas. En uno de muchos días que me quede en casa de los Cullens me había enseñado a usarla. Edward y yo sabiendo que le gustaría ese regalo quisimos regalarsela. Había sido curiosamente divertido ir a comprarla. Compramos la pluma y la tinta y el papel especial lo siguieron no mucho después. Era una actividad tan humana que hacerla con Edward no hizo que mi aversión a las compras se interfiriera. Edward me compro chocolate caliente después y él jugueteó con la comida haciendo bromas. Quería hacer esas cosas con Edward otra vez, como una pareja feliz.
Dispuesta a descubrir que pasaba enfilé el pasillo para llegar a las escaleras. Hasta ahora nadie parecía reparar en mi presencia. Normalmente cuando estaba durmiendo en casa y sentían que me despertaba alguno de ellos venía a hacerme compañía o a entablar una conversación. O Emmet y Jasper harian una de sus bromas. Mis pies descalzos no hacían casi ruido al caminar sobre el impoluto suelo. Agradeci ir con unos calcetines gruesos ya que este estaba ligeramente frío.
Cuando llegue al primer escalón del último tramo de escaleras me detuve en seco al ver a mi familia. Con una clara posición de lucha lo que parecían dos bandos se enfrentaban. Carlisle, Esme, Rosalie y Emmet trataban de bloquear el paso de unos enfadados Edward, Alice y Jasper. Solo podía ver la cara de estos últimos pero su expresión me dejó helada. El odio que se reflejaba en sus ojos era mortal. Por vez primera podía adjudicar la palabra vampiro en sus actitudes. Los ojos de Edward no se movían de Rosalie, quien estaba de espaldas a mí. Me di cuenta de que Rosalie debía de estar enviándole una retahíla de insultos a Edward mentalmente. ¿Cómo y qué había hecho que discutieran?
-¡SUFICIENTE! - Di un salto al oír al propietario de la voz. Carlisle.
No sabía que estaba pasando aquí. No podía ver su cara porque estaba de espaldas a mí pero imaginaba que no era el rostro amable y tranquilo que estaba acostumbrada a ver. Pero nunca había visto a Carlisle alzar la voz hacia sus hijos como ahora, no con esa autoridad. Y menos que estos estuvieran divididos en dos bandos. No entendía nada. Sin ser consciente avance otro escalón mientras intervenía.
-¿Qué está pasando aquí?- Dije dejando que la confusión se filtrara en mi voz.
Sus miradas confundidas se dirigieron a mí. Estaban tan inmersos en su pelea que no habían reparado en que yo me había levantado e ido hacia ellos. Eso no era propio de ellos tampoco. Siempre parecían estar al tanto de cada detalle incluso antes de que yo me diera cuenta.
Sin mirar hacia los escalones los baje a gran velocidad. Como no podía ser de otra manera mi torpeza decidió que era un buen momento para interferir. Note como mi pie se faltó un escalón y como empezaba a caer sin poder frenar la caída por mí misma. Unos brazos me atraparon antes de que chocara. Me sorprendí cuando al mirar hacia arriba vi a Carlisle y no a Edward. Mirando hacia su dirección vi que seguía fulminando a Rosalie con la mirada sin reparar en mí. Necesitaba saber que estaba pasando entre esos dos. Aunque estaba empezando a llegar a una respuesta que no me gustaba.
Mi suegro me dejó cuidadosamente en el sofá como unas horas antes al acabar las pruebas. Ignorando a todos los que nos rodeaban se quedó a mi lado mientras intentando disimular me decía que todo estaba bien. Por primera vez no me creí lo que me decía. Sabía que él no me mentiría nunca a menos que fuera algo que no sabía cómo controlar él mismo. Y seguramente ver a su familia creando bandos y estando enfrentada era algo que le descolocaba por no hablar de mi extraño embarazo. Y por su cara se podía ver un ligero enfado hacia sus hijos por estar comportándose como niños pequeños.
Si algo odiaba que hicieran era pensar que yo no era capaz de asimilar alguna noticia y subestimarme al ocultarme algo con la excusa de ser por mi propio bien. Edward tenía la mala costumbre de hacerlo y le había reñido muchas veces. Sentí una pizca de enfado llenarme. No iba a dejar que mi suegro se añadiera a esa lista.
- Mentiroso. Nunca te he oído levantar la voz y aquí estás tú gritando. ¿Qué es lo que os ha hecho discutir? Ni con los ataques de Victoria estabais tan tensos entre vosotros. – Mi voz fue más acusatoria de lo que quería pero era necesario dejar las cosas claras.
La cara de Carlisle era un poema. Si no estuviera preocupada seguramente me reiría al ver a mi suegro tan perdido. Abrió y cerró la boca como si quisiera hablar y no encontrará la respuesta. Solo faltaba la música de circo de fondo para decorar esa escena.
Rosalie pareció hartarse por el silencio sepulcral que había en la sala. Su taconeo llamó mi atención haciendo que la mirara. Con pasos elegantes cortó la distancia entre nosotras y se sentó al lado contrario que ocupaba su padre quedando yo entre los dos.
-Esos idiotas- dijo apuntando con un dedo a Edward, Jasper y Alice- estaban planeando quitarte al bebé sin que les importara tu decisión de quedártelo. Venían directos hacia ti hasta que los he detenido. Y luego Esme, Emmet y Carlisle se han unido a mí para hacerles entrar en razón.
Fue como recibir una bofetada. El shock hizo que me sacudiera antes de sentir las lágrimas en mis ojos. Pero las lágrimas dieron paso a una sensación de traición que no estaba preparada para sentir. ¿Iban a arrebatarme a mi hijo mientras dormía? ¿Me sedarían a traición y me lo sacarían en el quirófano que Carlisle había construido en su antiguo despacho? ¿Cómo podía Alice plantearse hacerme algo así? Sentí como si hielo recorriera mis venas haciéndome estremecer. Entendía que Edward perdiera la cabeza al ver que yo estaba en peligro pero Alice siempre había sido racional.
-¿Alice? ¿Por qué…? – No logré acabar la frase pero no fue necesario para que ella me entendiera. Me costaba respirar.
Lentamente se acercó hacia donde estábamos Rose, Carlisle y yo. Cuando estuvo a dos pasos de mi Rosalie se puso delante en posición protectora. Nunca imagine que alguien tendría que protegerme de Alice. Y menos que fuera Rosalie. Todo era surrealista.
- Suficiente. Puede escucharte desde aquí. No me arriesgare a que hagas nada.- Rosalie gruño a su hermana.
Alice no respondió a su hermana pero miro en mi dirección. Se sentó en el suelo como si fuera a contarme el último pase de modelos que había visto. Pero su expresión seria y casi agónica no me indicaba eso.
- No logro ver tu futuro, Bella. No hay nada. Cuando pasa eso en mis visiones es que alguien está a punto de morir. Me duele físicamente estar cerca de ti y eso no es posible en nuestra especie. No somos capaces de sentir dolor a menos que estemos en una pelea y nos hayan arrancado alguna parte del cuerpo. Pues yo tengo dolor de cabeza de intentar buscar tu futuro y poder descifrar algo.
Ya me había dicho eso antes y no quería volver a escucharlo. Se que es egoísta pero no quería la culpa que eso me hacía sentir. Sentía que tantas cosas habían cambiado los últimos días como para asimilarlas todas y menos si implicaba dañar a la gente que me importaba con mis decisiones. Tenía ganas de cerrar los ojos, olvidarme de todo y estar tranquila.
-Alice. Tus visiones han fallado antes. Estaré bien, lo sé. –La corte. Alice solo estaba preocupada por mí.
-No. No es como las otras veces. Esa cosa va a acabar con tu vida. Necesitas que te lo saquemos si quieres sobrevivir. El propio Carlisle puede decírtelo. – Alice me suplicaba con la mirada.
-¿Y qué harás Alice? ¿Sacarlo con tus propias manos mientras yo esté durmiendo?- La furia empezaba a dominarme.
- No pensábamos hacer eso. Queremos sacarlo, si, pero con garantías de que va a salir bien y tu no vas a morir en el proceso. No puedo perderte otra vez.
No podía creerlo. Mi mejor amiga quería arrebatarme a lo que más quería en ese momento. Y aunque sabía que lo hacía porque tenía miedo de perderme no sabía si podía confiar en ella de momento.
- Mira Alice. Está claro que eso no es un embarazo normal, pero nada de eso lo es. Estoy casada con un vampiro, ¿recuerdas? Solo es un bebé que tiene una parte de Edward y otra mía. Pero eso no quiere decir que vaya a matarme. Y si es el caso podemos buscar planes de emergencia para salvarme. Puedo finalmente ser una de vosotros.
Carlisle se giró hacia mi dirección para mirarme. Por su cara vi que le había dado una idea.
-Claro, llegado el momento podemos cambiar a Bella si es necesario. De todas formas íbamos a hacerlo después de la luna de miel. Voy a encontrar la mejor forma de hacerlo, lo prometo. Todas las sugerencias son bienvenidas.
Sonreí en su dirección. Sabía que él me apoyaba en lo que decidiera y buscaría soluciones a todos los problemas que tuviéramos como siempre hacía. E incluso podríamos discutir sus ideas y llegar a un acuerdo.
-Ese no era tu plan inicial. Tuve visiones de ti en la universidad siendo humana todavía. Querías experimentar un año humano en la universidad con nosotros. Tenía hasta los papeles listos para que te inscribieras a alguna cuándo tu futuro desapareció de repente.
Recordé ese desayuno en el que se lo propuse a Edward en la Isla Esme. Pero ahora mis prioridades habían cambiado. ¿Qué importaba ir a la universidad humana si tenía un hijo de Edward? Siempre podía ir siendo una vampira.
No queriendo discutir con Alice ignore lo que acababa de decir. En su lugar me paré a pensar una solución temporal para evitar que discutieran. Ambos lados estaban claramente definidos al menos por el momento. Tendría que intentar unirlos como fuera.
Recordé de repente cuando me puse a investigar las leyendas sobre vampiros que encontré al conocer a Edward. Tal vez alguien había tenido un embarazo como el nuestro anteriormente y lo había documentado aunque fuera en forma de leyendas y con sinsentidos de por medio. Acababa de tener una idea. Levante la mirada y mire a toda mi familia uno por uno antes de hablar.
- Hagamos un trato. No me gusta que discutais y menos por mi culpa. Tener tan poca información nos hace estar algo perdidos así que tenemos que buscarla. A lo mejor hay leyendas escritas sobre eso. La mujer de la Isla sospechaba que Edward era un vampiro y la última vez que la vimos antes de partir reconoció mi embarazo como si supiera alguna leyenda al respecto. ¿Os parece una buena idea investigar? Podríamos encontrar algo. Fue así como descubrí lo que erais. Fui a buscar leyendas y encontré algunas que hablaban de vosotros. Mi cabeza hizo el resto para juntar las piezas.
Ante sus caras de confusión explique brevemente nuestros encuentros con Kaure – la mujer de limpieza- y lo que había entendido al no hablar yo portugués. Edward finalmente dejó de lado su rabia y aversión hacia Rosalie y añadió comentarios y traducciones a las partes que yo no había podido explicar. Jasper fue el que más curiosidad mostró ya que quiso ponerse a investigar en cuanto acabamos de hablar. Emmet aceptó la distracción encantado después de mirar hacia Rosalie como si le pidiera permiso. Comprendí que Em protegía a Rosalie y por extensión, a mí. Era mi guardián en cierta forma. Le sonreí agradecida a su dirección antes de que se despidiera tocando juguetonamente mi cabeza y despeinandome. Solté una carcajada viendo el desastre en el que había convertido mi pelo en cuestión de segundos. Lo peine torpemente con mis dedos.
Jasper y Emmet dejaron de lado sus diferencias al subir a investigar en la colección de libros de Carlisle. Cuando sus bromas fueron audibles mientras subían las escaleras casi pareció que era como cualquier día normal. Alice los siguió instantes después alegando dolor de cabeza por la falta de visiones. La detuve antes de que subiera el segundo peldaño.
- ¿Alice? ¿Puedo hablar un segundo contigo? – Alce la voz para que me oyera a pesar de que no lo necesitaba. Al hacerlo me di cuenta que tenía la garganta seca.
Se acercó de nuevo pero esta vez no se sentó en el suelo como antes. Lo interprete como una señal de que realmente necesitaba apartarse de nosotros. Su cara era arrepentida sabiendo que me había causado dolor al querer arrebatarme a mi bebé.
- Se que sin tus visiones estas ciega por decirlo de alguna forma. Me gustaría pedirte un favor. Nunca hemos hablado realmente de cómo funcionan tus visiones. Quiero pedirte que dejes de forzarte a ti misma para buscar mi futuro. Creo que al forzarte tanto es lo que te causa dolor. Y eres mi mejor amiga y hermana y odio que sufras. Por favor, dime que lo intentaras.- Alargue la mano para coger la suya en señal de súplica.
-Haré lo que pueda, lo prometo. –Contestó Alice con un asentimiento de cabeza. Soltó mi mano con un apretón.
Puede que no estuviéramos en plena confianza ahora mismo al estar en contra de mi hijo. Pero sabía que lo intentaría si yo se lo pedía. Y era mi mejor amiga, sabía que solo quería lo mejor para mí y odiaba que sufriera.
Contenta con la paz que reinaba en casa decidí hacer algo. Antes de oír la discusión tenía la idea de hacerme comida para ver si la podía asimilar. Sin otro plan a la vista y sintiéndome motivada me decidí por una sopa de verduras o algo ligero. Me gire para mirar a mi suegro quien no se había movido ni un ápice tras mi idea de transformarme. Su cabeza debía estar trabajando a pleno rendimiento para buscar las mejores formas de hacerlo. Toque suavemente su brazo para llamar su atención. Sus ojos dorados encontraron los míos, su cejo suavemente fruncido con preocupación.
- Carlisle, ¿te acuerdas de que antes dijimos que podía probar comer de nuevo si me preparaba algo con la ayuda de alguno de vosotros? Creo que es buena idea hacerlo ahora. ¿Te gustaría acompañarme?
Con un suave asentimiento de cabeza, se levantó del sofá y me siguió a la cocina. Esme y Edward se miraron y con una sonrisa y un guiño por parte de Esme vinieron. Una mirada me bastó para saber que estaban teniendo una conversación a súper velocidad y aprovechando el don de Edward. Esme parecía consolar y animar a su hijo favorito.
No queriendo interrumpir su momento abrí la enorme nevera con capacidad para dos meses de comida como mínimo. Un cajón lleno de verduras en el estante inferior llamó mi atención. Cuando saque completamente el cajón de la nevera y lo tenía apoyado sobre el brazo para llevarlo a la encimera Carlisle me lo arrebató para llevarlo fácilmente y con un par de elegantes pasos donde quería. Negué con la cabeza sonriendo irónicamente al ver su sonrisa socarrona idéntica a la de Edward. Eran tal para cual. Vi que había unos trozos de pollo y los deje al lado de las verduras para complementar.
- Vaya par de fanfarrones estáis hechos, Cullens- Les dije con humor. Se rieron mirándose el uno con el otro.
Busque las dos ollas que necesitaba así como todo el material. No queriéndome cortarme en una casa llena de vampiros por segunda vez deje que Esme y Edward cortaran todas las verduras mientras yo preparaba el caldo para hervirlas. Cuando estuvieron cortadas las puse en una sartén para que no estuvieran crudas junto con unos trozos de pollo. Finalmente las triture con una batidora hasta que quedaron líquidas. Las mezcle con el caldo lentamente para que quedara como una sopa cremosa. Añadí un poco de especias italianas para darle un toque. Eran unas muy suaves pero que proporcionaban un gran gusto a los platos. Olía maravillosamente bien.
El ambiente era ligero y incluso habíamos bromeado y hablado. Se notaba que estaban animados viendo que tenía ganas y que quería probar comer. Esperaba por toda la familia que eso funcionara. Lo necesitábamos para estar más tranquilos y romper los bandos al ver que mi hijo no era un malvado vampiro sediento de sangre.
Cuando la sopa había dejado de hervir la serví en un bol azul claro muy bonito. Esme tenía muy buen gusto incluso para elegir cosas que no podía usar al no comer. Sabía que aun así donaba una gran cantidad de alimentos a gente que lo necesitaba. Deje el bol en la isla al notar que me quemaba los dedos.
Me senté en la isla de la cocina misma, no queriendo esperar más. Edward me dio una cuchara y se sentó a mi lado aparentando ser normal a pesar de no poder comer conmigo. Esme y Carlisle imitaron su ejemplo y unidos de la mano se apoyaron a la parte de enfrente. Al contrario de lo que podía parecer no era para nada incómodo o intimidatorio. Era algo que habíamos hecho mil veces antes.
-Entonces, Esme, he pensado que podríamos diseñar una habitación para que el bebé pueda estar cuando nazca. El diseño no es lo mío ni de lejos pero me encantaría que me dejaras ayudarte o aportar ideas.
Rosalie apareció de repente a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja. Grite del susto pero me contuve al ver que era ella. Con una sonrisa de disculpa alargó un cuaderno en mi dirección. Para no mancharlo por accidente aparte el bol con la sopa todavía demasiado caliente. Edward arrugó la nariz al olerlo. Carlisle y Esme se rieron al ver a su hijo.
- Iba a enseñártelo antes. Quería darte una sorpresa y decirte que quiero que seamos hermanas a partir de ahora y no he encontrado una mejor forma. Espero que lo aceptes dado que no he sido muy buena contigo. Quiero remediarlo. Considéralo un regalo con retraso por la boda. – La voz extrañamente dulce y amable de Rosalie me confundió por un segundo ya que antes no me hablaba así.
Al abrir la primera imagen de lo que parecía un cuaderno de dibujo profesional vi lo que podría definir como planos de una casa. Un vistazo más de cerca me permitió ver que era una habitación. Una de bebé si mirabas la cuna y los accesorios que habían plasmados junto con los diseños de las paredes. Había anotaciones con una letra envidiablemente elegante y antigua a los lados sobre marcas de muebles y combinaciones de colores.
No sabía qué decir. En su lugar abrace a Rosalie antes de plantearme qué podía rechazar mi abrazo. Lejos de eso sentí que sus brazos me envolvían con cuidado. Su pelo dorado me hizo cosquillas al rozar mi piel.
- Si quieres cuando acabes la sopa hablamos de esa habitación. Odiaría que se te enfriara por mi culpa.- Dijo antes de soltarme acariciando mi pelo en el proceso. -Siento decirte que huele horrorosamente mal.
Le saque la lengua en broma siguiendo la suya.
-Pues siento decirte que esta buenisima. Seguro que es como la mejor sangre que hayas probado. -Respondí siendo coreada por un coro de carcajadas.
Agarre de nuevo la cuchara mientras Edward acercaba de nuevo el bol de sopa. Toque el borde con los dedos y comprobé que aún estaba agradablemente caliente. Hundí la cuchara y probé el primer sorbo. Bajo por mi garganta suavemente pero fue algo doloroso al no haber comido en días enteros y por vomitar. Ignorando el dolor para no preocupar a mi sobreprotector marido y su familia hundí de nuevo la cuchara y me lleve el nuevo contenido a la boca. Cuando no sentí las esperadas náuseas la esperanza creció en mi interior. Hacer una sopa ligera y suave había estado un acierto. Acabe todo el bol mientras hablábamos sobre una película que vimos juntos antes de la boda.
-¿Qué tal te sientes, Bella? – Mi suegro me pregunto al ver que el bol estaba vacío.
-Bien, creo que hacer la sopa ligera ha sido una buena idea. Estoy muy llena por eso. – Dije frotándome la barriga sintiendo las pataditas de mi hijo.
- Dado que no has comido nada en los últimos días es normal. Descansa un rato y después haz lo que quieras con Rose o con quién de nosotros quieras. Estaré cerca por si me necesitas, querida. –Dijo con una suave caricia en mi mejilla con sus helados dedos.
Esme estaba recogiendo y limpiando todo lo que había usado para cocinar. Cuando camine dos pasos para ir a ayudarla se giró y con una sonrisa negó la cabeza.
- Ni se te ocurra venir ayudarme. Ya has oído a mi querido marido. ¿Quieres que nos sentemos en el sofá y hablemos de esa habitación mientras descansas?
La verdad que sentarme en el sofá parecía una idea tentadora ya que empezaba a sentirme verdaderamente cansada. Solía pasarme cuando me llenaba mucho. Frote mi barriga sintiendo las pataditas del bebé algo más fuertes que antes. Eran casi dolorosas.
Mire a los ojos de Edward y vi que empezaban a oscurecerse. Una breve caza sería una buena idea. Me preguntaba si algún miembro de la familia podía acompañarle en parte para asegurarme de que cazaba y distraerle un poco. Jasper y Alice podrían agradecer un respiro dado sus dones, sobre todo Alice con ese dolor de cabeza que tenía. Los llame y en un segundo estuvieron a mi lado cogidos de la mano como siempre.
- Los ojos de Edward están oscureciendo y a vosotros dos no os iría mal un descanso. ¿Podríais ir a cazar juntos? No tenéis porque alejaros mucho, los bosques cerca de casa tal vez os sirvan.
Se miraron considerando la idea. Alice y Jasper se mostraron de acuerdo tras una breve mirada entre ellos y esperaron a la respuesta de Edward. Le miré suplicante y preocupada por él.
-Id vosotros. Prefiero quedarme con Bella, iré con Carlisle mañana. – Les respondió ignorando sus miradas.
- En realidad, Edward, tengo pensado ir esa noche. Podemos ir entonces, Bella estará durmiendo y protegida con Esme y el resto. – Carlisle se unió a la conversación mientras recogía un libro de la mesa de la cocina.
Jasper y Alice se fueron unos minutos más tarde agradeciéndome la idea. Realmente se veían aliviados al abandonar la casa. Estaba contenta de ser útil por una vez. Edward subió con Carlisle a hacer quien sabe que. Seguramente estarían discutiendo opiniones e ideas como solían hacer. Me plantee ir con ellos pero me estaba sintiendo tan cansada que dudaba poder seguir una conversación.
Me tumbe en el sofá y cerré los ojos en cuanto toque el suave tejido. Los cálidos recuerdos de la Isla Esme se entremezclaron con la dulce imagen de mi hijo jugando con Edward y yo en nuestro prado.
Esme POV (Punto de vista):
Edward y Carlisle subieron las escaleras después de que ese último me besara como siempre hacía antes de abandonar la habitación en la que estábamos juntos.
Saludaron a Emmett quien estaba hojeando libros en busca de las leyendas que Bella había sugerido que podíamos encontrar. Parecía ser que de momento no había encontrado nada interesante. Suspiré internamente.
Era positiva sobre eso y sabía que tarde o temprano encontrarían algo. Además Emmet era muy testarudo y hasta que no encontrara algo no estaría tranquilo. Esperaba que nos fuera útil y nos ayudará esclarecer todo eso. Íbamos muy perdidos y incluso mi marido, siempre tan seguro de sí mismo, se le veía estresado al no poder ayudar.
-Esme cree que encontrarás algo, Emmet. Confía plenamente en tu, ya lo sabes. – Edward había leído mi mente y le transmitió mi pensamiento a Emmet.
- Gracias Edward.- Le conteste mentalmente.
Con el cuaderno de dibujo de Rosalie en mano con todas sus ideas plasmadas para la habitación del bebé fui a acompañar a Bella en el salón tal y como le había prometido. La vi plácidamente dormida. Arriba se escuchaba la impresora escupir papeles y el arrastre de una silla cuando Edward se sentó en el escritorio de mi marido. Iban a mirar todos los datos que tenían y ver si se les había escapado algo. Y seguramente discutirian por enésima vez la transformación de Bella, pero por vez primera Edward estaba de acuerdo en su transformación. Carlisle había insistido desde que Victoria había decidido detrás de Bella en tener un plan de emergencia por si lo peor ocurría y necesitaba ser cambiada. Me di cuenta de que no quería estar sola en ese momento. Rosalie estaba arreglando su coche en el garaje pero con su perfecta audición podía venir a la más mínima sospecha. Bella no parecía que fuera a despertarse pronto tampoco.
- Edward. ¿Podéis bajar aquí? Bella está profundamente dormida y me encantaría disfrutar de vuestra compañía y participar en esa conversación.
-Esa es una gran idea, querida.- Contestó mi marido en su lugar. Podía imaginar su sonrisa.
En lo que tarde en ir a buscar una manta y extenderla sobre Bella bajaron y se sentaron. Edward levantó la cabeza de Bella con gentileza y la puso en su regazo con una almohada en medio para que estuviera más cómoda. Carlisle lleno la mesa de delante del sofá con seis pilas de papeles grapados que podía reconocer como apuntes que solía hacer cuando el caso de alguno de sus pacientes era complicado y trabajaba en ello hasta encontrar una solución. De aquí venía el ruido de la fotocopiadora. Estando el sofá ocupado por ellos Carlisle me atrajo hacia el sillón que habíamos colocado delante del sofá. Bese sus labios suavemente al sentarme a su lado.
-Propongo que nos lo tomemos con calma. Es obvio que eso no es algo que hayamos visto antes. Analicemos todo lo que sabemos antes de decidir qué hacer. Estamos un poco tensos por aquí y vendría bien relajarnos. – Dije antes de inclinarme y coger una pila de papeles. Tras un breve vistazo vi que mi marido había hecho copias para todos, para que pudiéramos hablar tranquilamente mientras le seguíamos.
-Estoy de acuerdo, antes se nos ha ido completamente de las manos. Cada uno de nosotros tiene sus ideas y es normal que formemos bandos. Pero nuestra casa no puede convertirse en un campo de batalla. – Mi marido añadió después de mí. Acaricie su pelo como siempre hacía cuando le veía estresado, sabía que le encantaba.
Rosalie y Emmett se nos unieron al oír que estábamos hablando. Eso se había convertido en menos de cinco minutos en una reunión familiar. Carlisle corrió al piso de arriba a buscar papeles en blanco para tener algo en lo que pudiera escribir sus anotaciones aunque con la memoria perfecta que teníamos no sería necesario pero estaba acostumbrado a hacerlo en el trabajo. Incluso hizo otras copias para Jasper y Alice. Al ver sus intenciones Edward llamó a estos últimos para que formaran parte. Examine todos los papeles que tenía en mano mientras esperábamos. La mayoría eran fácilmente interpretables para mí. Aunque nunca me había interesado en practicar medicina dada mi falta de autocontrol comparada con mi marido, me había formado con su ayuda leyendo libros y hablando. Pero siempre me había dedicado a la remodelación de casas porque no había peligro de sangre. Teníamos entre nuestras manos el extenso historial de Bella seguido con las últimas pruebas que mi marido le había hecho y un apartado para tomar notas.
Mientras no llegaban Alice y Jasper, Rosalie y yo nos dedicamos a la casa sorpresa de Edward y Bella. Habíamos decidido el exterior y su habitación principal con un diseño muy similar a mi Isla. Cogí mi ordenador para empezar a encargar los nuevos materiales que necesitaba. Rosalie mientras tanto busco la cuna y muebles para la habitación del bebé. Nos ayudamos mutuamente para decidir la mezcla de colores y diseño que queríamos. Carlisle y Edward analizaron todos los papeles avanzándose al resto. Añadió unas cuantas notas en el papel en blanco.
Alice y Jasper llegaron una hora más tarde. Alice tenía el pelo más despeinado de lo habitual y Jasper tenía la ropa llena de barro y arena. Habían hecho mucho más que cazar. Subieron a cambiarse la ropa algo avergonzados y en menos de cinco minutos estaban de nuevo abajo.
- ¿Deberíamos despertar a Bella? Al fin y al cabo estamos hablando de ella y su hijo. Algo me dice que ella querría participar. – Pregunte.
Nuestros ojos recorrieron a una plácida dormida Bella. Edward acarició suavemente su cara mientras la llamaba para despertarla. Incluso en un gesto tan sencillo se notaba cuánto la amaba. Podía entender que la idea de solo perderla lo mataba. Recordé con un estremecimiento lo que pasó cuando accidentalmente Rosalie le informo que Bella se había suicidado saltando de un acantilado y él sin poder soportarlo fue Italia a clamar su muerte. Se necesitaban el uno al otro para vivir. Eso no podía repetirse. Debíamos salvar a Bella sin importar el costo. Podía ver que Edward quería que su esposa abortara porque la idea de perderla era más insoportable que matar a su propio hijo no nacido.
Antes de que mis pensamientos avanzaran más, Bella abrió los ojos. Le sonreí en cuanto nuestras miradas se encontraron. Sus ojos marrones escanearon la habitación mientras su confusa y todavía dormida mente trataba de descubrir porque estábamos todos a su alrededor.
Antes incluso de que pudiera explicarle porque estábamos aquí y ofrecerle un vaso de agua, un sonido estrangulado proveniente de su garganta llenó el salón, haciéndonos avanzar para intentar ayudar.
Sin tiempo a que pudiera hacer nada más, se inclinó y vomitó estrepitosamente contra el suelo. Sus arcadas sacudieron su cuerpo violentamente y se agarró a la tela debajo de ella en busca de soporte para no caer. Sus nudillos estaban blancos de tanto apretar y temí que pudiera hacerse daño.
Todos menos Carlisle y Edward dejamos de respirar al oler el repugnante olor a ácido. Podíamos aguantar el olor a las otras deposiciones y sustancias de los humanos pero el vomito, ese olor a comida mezclada con ácido era insoportable. Edward sujeto a una inestable Bella que parecía a punto de caer hacia delante a pesar de estar fuertemente agarrada. Carlisle en cambio al ver que Bella ya estaba atendida y no queriéndola estresar se apresuró a limpiar el suelo eliminando el olor, aunque sabía que estaba usando sus sentidos para asegurarse que estaba bien. En cuestión de segundos estaba limpio, Edward había levantado a Bella en brazos y llevado al lavabo para que pudiera lavarse los dientes.
- Dios, lo siento tanto…- La voz entrecortada de Bella susurró entre sollozos.
- Nadie está molesto con eso Bella. Es normal que los humanos vomitéis cuando alguna comida no os sienta bien. O no la asimiléis- añadió tan flojo que era imposible que Bella la hubiera escuchado. Sin ver su rostro podía adivinar la culpa que sentía por ponerla en peligro. - ¿Veis? Eso lleva pasando desde hace más de dos días. No puede retener nada. ¿Cómo creéis que va a afectar eso en unos días a su cuerpo?
La última frase la dirigió hacia Rosalie acompañada con una mirada de odio pero no pude evitar sentirme señalada. Yo había estado de acuerdo en que Bella siguiera con su embarazo respetando su decisión. Él sabía que yo no me perdonaría nunca que Bella sufriera o eso acabará mal, ¿verdad? Yo la amaba y era otra hija para mí. Desde el primer segundo en que la vi supe que nos traería la felicidad de tanto necesitábamos sobretodo para Edward.
Sintiendo mis ojos llorosos con unas lágrimas que nunca caerían, baje la cabeza para ocultarlas entre mi pelo. Carlisle se dio cuenta y vino a abrazarme dejando lo que estaba haciendo. Jasper canalizo el amor que mi marido sentía por mí y lo junto con calma y finalmente me calmé. Le di una mirada de agradecimiento.
- Cariño, ese comentario no era para hacer sentirte mal.- Carlisle me dio un beso en la mejilla y añadió con una voz dura que me hizo estremecer- Edward, eso ha sido completamente inapropiado y quiero que te disculpes con tu madre.
Bella no se había enterado de nada de eso gracias a nuestra audición. Se lavó dos veces con abundante pasta de dientes para sacarse el sabor a ácido. Edward lucio avergonzado después de mirarme a la cara. Luego vendría a hablar conmigo. Primero se aseguraría que Bella estaba bien.
Me dirigí a las ventanas acristaladas para ver el extenso bosque mientras esperaba a que volvieran y me tranquilizaba. El sol estaba en lo más alto del cielo indicando que era mediodía pero las nubes lo ocultaban salvo unos pocos rayos que lograban colarse. Era un paisaje precioso, algunas hojas brillaban por los rayos de sol mientras otras permanecían oscuras listas para brillar.
- No he encontrado nada todavía.- Emmett dijo a unos pasos de mí. – Gracias por confiar en mí, mama. Seguiré buscando.
Me gire para mirarlo. Avanzó en dos pasos hasta estar delante de mí. Emmett podía parecer duro e insensible desde lejos por su enorme tamaño pero era una de las personas más puras y buenas que existían. Se aseguraría de agradecerte cuando le ayudaras. Sin pensarlo le abrace.
- Mi dulce niño. Sé que encontrarás algo tarde o temprano. Y no tienes que agradecer que te diga la verdad. Te quiero. –Le dije con voz arrolladora.
- Edward te ha hecho sentir mal. Voy a matarlo luego.- Dijo mirándome a los ojos. Por su cara sabía que no mentía. Me reí todavía abrazada a él.
- No, se ha dado cuenta y sé que luego se disculpara. Solo está sobrepasado con todo lo que ha pasado en tan poco tiempo. Intentad no discutir ¿de acuerdo?
Asintió y entre dientes lo prometió. Sabía que no duraría mucho esa promesa pero me sentía más tranquila sabiendo que lo intentaría. Tan pronto como Edward hiciera algún comentario a Rosalie su marido saldría a defenderla indudablemente.
Más calmada le di la espalda a la ventana y fui otra vez al comedor. Edward acompañaba a una temblorosa Bella al sofá. Fui a sentarme al lado de Carlisle en el sillón que había movido para estar cerca de ella. Alice y Jasper habían traído de su habitación un sillón- sofá en el que se podían sentar juntos para aparentar más normalidad y no incomodar a Bella al estar de pie.
Mirando el rostro cansado y débil de Bella me di cuenta de que tal vez necesitaría agua. Los humanos necesitaban constantemente beber agua y ella no era la excepción a esa regla. A gran velocidad y sin que ella se enterara fui a la cocina y llené un vaso grande de agua fría. En lo que tardo en parpadear ya estaba delante de ella con el vaso en la mano.
-¿Qué haría yo sin ti, Esme? Gracias.- Alargó la mano para coger el vaso. Todavía temblaba un poco.
Pobre criatura. Le pase la manta que guardábamos en un extremo del sofá para ella por los hombros y note que eran más delgados que cuando se fue a su luna de miel. Trate de no estremecerme. Bella ya era muy delgada antes y ahora parecía estar perdiendo peso rápidamente aunque tuviera un bebé en su vientre y tener que ganar peso por lógica.
Ignore la mirada horrorizada de Edward quien había escuchado mis pensamientos y le regale otra sonrisa a Bella antes de volver a sentarme. Las manos de mi marido me acariciaron la espalda dulcemente y el pelo. Nuestros ojos se encontraron y vi su preocupación. Estaba decepcionado con Edward por su comentario. Negué con la cabeza para que lo dejara pasar. Aun así no tardaría en hablar con su hijo.
- Estoy bien, chicos. – Dijo Bella mirándonos uno por uno. – Solo sigo siendo la débil humana de siempre.
Edward puso los ojos en blanco pero no comento nada. Alice formó una línea con sus labios apretándolos para no decir nada tampoco. Jasper se removió incómodo en su sillón al notar la tensión que nos rodeaba y trato de aligerar el ambiente enviando calma a toda la habitación. Rosalie y Emmett se sentaron en el suelo con ella tocándole las rodillas a Bella con su cabeza. Bella le acarició los rizos distraídamente. Emmett le hizo cosquillas en su pierna haciendo que sonriera realmente por primera vez desde que llegó de la isla.
Aún notaba el ácido olor del vómito así que me levante discretamente para buscar algo para enmascararlo. Fui al baño más próximo en busca del ambientador que solíamos guardar allí para cuando Bella venía. Le hacía sentir más tranquila saber que no podíamos oler sus necesidades fisiológicas cuando las hacía en casa. Abrí la puertecita blanca para recogerlo cuando me di cuenta que se había acabado. Mierda. No solía decir palabrotas pero que se me olvidará algo aun con mi sobrehumana mente era algo que me ponía muy nerviosa. Se debería haber acabado durante la boda y algunos de los invitados se había olvidado que comentarlo por vergüenza, asumí.
Una idea vino a mi mente. Rosalie le prometió a Bella antes una sesión de spa. Eso incluía pintauñas por fuerza ya que era de las pocas actividades de belleza que le gustaban. Supongo que podríamos hacerlo ahora. El pintauñas tenía un olor fuerte pero no nos disgustaba ya que lo usábamos constantemente a pesar de tener las uñas impecables sin pintar. Esa era una gran idea. Corrí escaleras arriba para buscar mi gran colección personal sabiendo que a Bella le gustarían los colores claros y discretos como a mí. No solo conseguiría sacar ese olor si no que la haría sentir bien. Había leído que a los humanos les hacía sentir bien verse cuidados. Cogí la gran caja de madera con dibujos intrincados en la tapa que yo misma había tallado en una madera de más de 200 años. Era una obra maestra que todo coleccionista desearía tener. Pase por el baño para buscar las otras herramientas para hacer una manicura antes de volver al salón.
- He pensado que estaría bien pintarnos las uñas, Bella. ¿Recuerdas que planeabas hacerlo con Rose antes? Me encantaría unirme y creo que mi colección te podría gustar ya que tú y yo somos bastante similares en gustos.
- ¡Me encantaría Esme! ¿Pero eso no molestara al resto? El olor…- Bella tenía los ojos ilusionados por hacer eso pero luego recapacito al ver que no estábamos solas. Y siempre se preocupaba por los demás y se anteponía.
- El olor no nos molesta para nada. Estamos muy acostumbrados a él. Alice, Rose y yo estamos constantemente pintándonos. – Le conteste con una gentil sonrisa mientras acercaba una mesa auxiliar al sofá donde estaba ella sentada y colocaba la caja encima.
El resto asintieron para mostrarle a Bella que era cierto. Se dieron cuenta de lo que intentaba hacer y me dieron las gracias a un rango de audición que Bella no podía alcanzar. Bella abrió la caja después de admirar los detalles. Los siguió con el dedo tembloroso suavemente. Algo me dijo que le gustaría saber la historia de la caja. Edward acariciaba su pelo suavemente jugando con las ondas que bajaban por su espalda.
- Cuando compramos el terreno para hacer la casa encontré un árbol de unos 200 años. Una gran parte estaba podrida y muy dañada así que rescate la parte que todavía sobrevivía e hice esa caja. La diseñe entera y talle los detalles de la tapa para que quedara perfecta. Puedo hacerte una a tu también pero me temo que la madera no será tan antigua.
-Vaya… Es preciosa Esme. Admiro cómo puedes transformar algo tan sencillo como madera en algo tan único y bonito. Me encantaría que me hicieras una a mí también.
Lo apunte como una tarea pendiente para hacer mientras no podía ir a hacer su casa en construcción. Tal vez incluso pudiera hacerle algún baúl para poner los juguetes de su bebé. Había tantas posibilidades que podría talar 10 árboles, hacer cosas con ellos y no quedarme satisfecha.
-Bueno, supongo que no todos estáis aquí para una sesión de pintauñas. Me encanta vuestra compañía ya lo sabéis. – Dijo para cortar el silencio mientras rebuscaba entre los distintos pintauñas.
Eligio uno rosado casi transparente pero muy elegante en sus dedos delgados. Rosalie cogió uno rojo sangre a combinación con sus zapatos de tacón. Elegí para mí hacerme una manicura francesa así que busque el blanco y el rosado transparente más claro que el de Bella. Le di a Bella una revista para que pudiera apoyarse en ella mientras pintaba y que no se manchara la ropa que Alice le había regalado. Claro que conociéndola sabía que esa ropa estaría de camino a alguna entidad social para gente que necesitaba ropa en cuanto Bella se quitara el conjunto.
Cuando por fin el aire volvió a ser respirable sin olor a ácido volví a respirar. No era algo que necesitara para sobrevivir pero nos habíamos acostumbrado a fingir ser humanos. También resultaba gran ayuda para cazar y en mi caso elegir buenos materiales para la construcción y diseño de casas para restaurarlas, que era a lo que me dedicaba actualmente. Podía admitir orgullosa que me había hecho famosa ya que mis diseños eran codiciados aunque mis clientes raramente veían mi identidad real o a mi en persona. Fue tan sencillo como registrar mi empresa a mi nombre de soltera y tener identidades falsas gracias a Jasper para que no hubieran preguntas.
Con todo lo necesario volví a sentarme con mi marido. Caballeroso como era me sujeto el pintauñas para que yo pudiera mojar el pincel y pintar con la mano libre. Era una actividad tan mundana que fue como volver a la normalidad de cualquier día.
- Queríamos debatir cómo podemos avanzar. Quería hablar específicamente de si quieres esperar a después del parto para transformarte. Ser humana durante un tiempo para poder estar con tu bebé antes de cambiarte. Aunque no puedo asegurar que sea posible con las características del feto. Sé que te parecerá muy pronto comentar eso ahora pero tú embarazo avanza a una velocidad extremadamente rápida. Estoy tratando de determinar a qué ritmo crece para calcular la fecha.
A Bella le molestaba que llamaran 'feto' a su hijo, lo podía decir por el modo en que entrecerraba los ojos cuando alguien pronunciaba la palabra. Le di un codazo a mi marido para que se diera cuenta. Me miró sin entender. Luego se lo explicaría.
- No he pensado realmente en que me gustaría. Eres el primero que me pregunta qué es lo que quiero. Busque la ayuda de Rose porque nadie me preguntó qué quería yo. – Miró a Edward dejándole claro que estaba molesta con eso. Esos dos necesitarían hablar luego.
- Te prometo que luego lo hablaremos, Bella.- Le respondió Edward dolido.
- Vale. Me gustaría pensarlo, Carlisle. Ahora mismo no tengo claro nada.
Me enfadaba que Edward no le hubiera dado la oportunidad de hablar las cosas antes de llegar a casa. Habían tenido un viaje de muchas horas en avión solos, el suficiente tiempo como para que él apartara sus pensamientos de autoculpa y preguntara a su esposa que queria ella. Eso es lo que hacen las parejas.
- De acuerdo. Dejaré que te lo pienses pero me gustaria que hicieramos un plan de emergencia por si acaso.
-¿Plan de emergencia?- Bella preguntó confusa.
- Cuando Victoria empezó a cazarte para vengar la muerte de su compañero, le dije a Edward que deberíamos tener un plan por si acaso las cosas se torcian y necesitábamos cambiarte para salvarte como ultima opcion. Edward fue reacio a escuchar pero sabía que era importante tener un plan de respaldo. En aquel momento decidimos que improvisariamos y que él sí se veía capaz y creía que se controlaría lo haría él respetando tu petición pero que si no era posible yo sería el que lo haría. Hablamos también de darte morfina o anestesiarte para que al menos no notaras el veneno el máximo tiempo posible.
Carlisle miró a Bella esperando a que asimilara esa parte de la información. Como vio que no tenía preguntas siguió adelante.
- Cuando el peligro pasó y Victoria fue neutralizada, dejamos el plan en un cajón. Edward y tu acordasteis hacer el cambio después de la luna de miel. Pensaba que a lo mejor estarías más tiempo en la isla y un día Edward te cambiaria. Obviamente no ha sido el caso.
Bella sonrió al recordar la Isla. Me preguntaba si Edward le compraría una Isla a Bella en algún momento. Edward me miró con su cara de -me acabas de dar una gran idea-. Puse los ojos en blanco mientras mentalmente bromeaba con él con un 'Vas tarde, Carlisle tuvo la idea antes y no quieres copiarte de nosotros, ¿verdad querido?. Se rió por lo bajo antes de volverse serio.
-¿Quieres que hagamos otro plan de emergencia por si acaso?- Pregunto Bella.
-Esa es la idea. Y me gustaria que formaras parte ya que es tu transformación. El resto no hemos tenido opción a planificarlo o escoger como pero quiero que tu la tengas. Ha sido un error por mi parte no preguntar a ninguno de mis hijos si querían esa vida y no quiero cometerlo contigo también.
Bella se quedó pensando asintiendo.
- Me gustaría ir pensando y apuntando ideas y comentarlas. Creo que es buena idea.
-Claro cariño. Suelo pedir a mis pacientes que apunten sus ideas en una libreta y me las comenten en mi próxima visita. Así me aseguro que no se quedan con dudas y están más tranquilos. Dame un segundo.
Carlisle subió escaleras arriba a un paso humano y corrió en cuanto estuvo fuera de nuestra vista. Me di cuenta que lo hacía para Bella, no quería asustarla. Removió los cajones de su escritorio en busca de algo y cuando lo encontró suspiro satisfecho. Luego fue a nuestra habitación y busco algo en su armario. Jasper frunció el ceño.
-¿Porque está nervioso?- Dijo en voz inaudible para Bella. Me encogí de hombros no sabiendo la respuesta.
Carlisle volvió tan rápido como había venido, dio la vuelta al sofá y se sentó en la mesa de madera maciza que estaba delante de Bella. Sus ojos estaban a la misma altura y sabía que eso significaba que quería decirle algo importante. Dejo elegantemente una libreta de cuero y un bolígrafo a un lado. Pero no fue la libreta o el caro bolígrafo de diseño lo que llamó nuestra atención.
Unos meses antes me pidió que si ponia hacer una caja rectangular de madera con el diseño en la tapa que yo quisiera pero que tuviera el símbolo de los Cullen. No me dijo que función tendría la caja ni que quería poner en su interior. Asumi que tarde o temprano lo descubriría y que él me lo diría cuando estuviera preparado.
-No quiero que te asustes, te diré que es y para que podemos usarlo luego. Tiene una historia detrás.
Y con eso se la dio a nuestra nueva hija. Bella la miró con curiosidad y tal y como había hecho antes siguió los dibujos con las puntas de los dedos. Me miró interrogativamente.
-No tengo ni idea de que es. Yo solo hice la caja tal y como mi marido me pidió que la hiciera. Ábrela, me muero de curiosidad de ver que es.
Abrió la caja, quitando suavemente la pestaña metálica que aseguraba la tapa. Su cara fue de sorpresa como si no esperara encontrar aquello. Usando mi poderosa visión vi el contenido. Una jeringa de lo que parecía ser acero y cristal estaba suavemente colocada en el medio de la caja. Al lado con un paquete estéril había una aguja larga y de más calibre que las normales. La reconocí como una aguja para hacer biopsias. O para llegar a un órgano profundo. Cómo podía ser un corazón. Parecía ser que Carlisle había descubierto una nueva forma de cambiar a Bella. El corazón de la humana se accelero. Sonaba como una de esas piezas de música clásica cuando el artista se hacía cargo de transformar la pieza en un momento dramático.
-Vale, has conseguido asustarme.- Dijo Bella alzando la aguja con miedo. Carlisle se la quitó de las manos.
- Déjame explicarme. Esa no es una forma de asustarte para que no confies en mi. El propósito de eso no es otro que ayudar a tu transformación. Quiza incluso la hara mas rapida y no estaras agonizando por tres dias. Tengo la teoría de que si ponemos el veneno directamente en el corazón este se esparcirá más rápidamente y la transformación será más rápida. En medicina a veces administramos los medicamentos directamente en el corazón o las arterias cercanas en situaciones de vida o muerte.
-Pensaba que en las películas cuando hacían cosas de esas eran errores monumentales. -Dijo Bella con una sonrisa mientras intentaba alejar el miedo.
-Bueno, es cierto que las películas cometen errores que hacen que cualquier médico o enfermera que las vea acaben gritandole a la pantalla.- Nos reímos recordando al propio Carlisle gritandole a la pantalla en alguna película- Pero a veces somos un poco drásticos y acabamos clavando agujas a pacientes directamente en el corazón. Y tranquila, si lo hacemos estarás anestesiada para no notar nada.
-Confio en ti. Entonces planeas clavarme una aguja más larga que mi mano. ¿Tienes algún otro truco para que acabe saliendo corriendo de aquí? No me asusta que seáis vampiros, pero no puedo con las agujas y esa es enorme. Espero que tus pacientes no vean esto antes de que las uses con ellos.
- No, si la usamos para hacer una biopsia intentamos que no la vean. No es muy práctico que se asusten, salgan corriendo o se desmayen en medio del procedimiento.
Bella pareció tranquilizarse con eso. Cerro la caja y la volvió a dejar en la mesa.
-¿Puedes quedarte con esa horrible aguja y yo la caja? Me parece preciosa.
Carlisle se rio y con un veloz movimiento abrió la caja, sacó todo el contenido y se la volvió a dar a la humana, contento de que ella aceptara su plan.
-Claro. Me alegra haber podido hablar de eso contigo.
-Has dicho que la jeringa tenía su historia detrás. ¿Puedes contarmela?
-Oh sí, lo hace. Cuando estuve con los Vulturis mis primeros contactos con la medicina. Los Vulturis serán muchas cosas pero no puedo negar que tienen una gran sed de conocimiento. Cuando me uní a ellos descubrí que tenían una gran biblioteca llena de manuscritos, libros y enciclopedias. También tenían una colección de instrumentos que se habían descubierto tales como telescopios antiguos, y artículos rudimentarios médicos. Aro tenía una cierta fascinación por cómo funcionaba el cuerpo de los humanos aunque rara vez lo usaba para ayudarlos.- Reconoció con una muesca. Mi marido me había contado que Aro había hecho experimentos con humanos y su sangre.- Pase muchas horas explorando su colección hasta que encontré que ese material especial permite que el veneno no lo queme. Eso me dio la idea de que si lograba extraer mi veneno podría almacenarlo.
-O para que lo uses, por ejemplo, para ponerlo en el corazón para cambiar a alguien. Es fascinante.- Dijo Bella. -No se me habria ocurrido nunca.
Una suave sonrisa apareció en la cara de mi querido marido, contento del halago. Era especialmente feliz cuando alguien halagaba su trabajo.
-Espero que ese regalo que guste más. Aquí tienes tu libreta y el bolígrafo. Consideralo otro regalo por la boda. -Bella los recogió encantada.- Y ahora que ya hemos aclarado eso, creo que podemos dejarte tranquila un rato. Eres más que bienvenida a venir a hablar conmigo cuando tengas alguna idea.
Carlisle se levantó dando por finalizada la conversación. Le dio un suave beso en la frente y se giró para mirarme. Me levanté para unirme a él. Con una breve despedida a los demás nos encaminamos a las escaleras. Mi marido se paró de repente, apretó mi mano y alzó un dedo como si recordara algo.
-Oh. Bella, puedes ir a buscar el libro que te he prometido antes en mi oficina.
Conociendo a mi hija y su pasión por la lectura no me extrañó que mi marido le recompensará con un libro después de las pruebas. Él sabía que para ella era difícil someterse a ellas especialmente si habían agujas por el medio.
Alice y Jasper subieron detrás nuestro y se encerraron en su habitación deseando intimidad. Rose y Emmett también fueron a la suya aunque fueron algo menos tímidos, dejando su ropa tirada por el pasillo. Carlisle y yo nos reímos viendo el camino de prendas hasta su puerta.
Edward empezó a tocar el piano para Bella y para no centrarse en nuestros pensamientos.
Bella abrió el cuaderno y el bolígrafo acarició el papel con su suave escritura. De cuando en cuando parecía tachar una idea para luego escribir otra justo después.
Carlisle y yo seguimos el ejemplo de los demás y fuimos a nuestra habitación.
Edward POV:
Toque la melodía de Bella y la seguí con algunos clásicos. Musica relajante para que la ayudara a pensar. No hablé con ella sabiendo que quería pensar en lo que Carlisle le había dicho. Tambien sabia que estaba molesta con que yo no le hubiera preguntado qué quería.
Aproveche para pensar yo también. En menos de un mas habian tantos cambios en mi vida que era increíble y complicado de asimilar por partes iguales.
No tenía palabras para describir nuestra boda. Fue lo más maravilloso que podría haberme imaginado para mi triste y solitaria vida años atrás. Un regalo que no sabía si yo me merecía. La luna de miel fue como una montaña rusa de emociones. Felicidad porque un ser como yo consiguiera una mujer tan perfecta. Me prometí a mi mismo protegerla con mi vida. El placer más enorme cuando finalmente nos unimos en uno. Mi autocontrol no falló lo que me causaba orgullo. Pero a la mañana siguiente me asaltó el terror al ver los moratones que le salpicaban el cuerpo sabiendo que era el culpable. Y tuve que aprender a perdonarme a mí mismo al ver que ese daño no era tanto como había pensado en primer lugar. Cuando descubrimos que ella estaba embarazada después de que yo volviera de cazar los extraños y fascinantes animales de Brasil. Mi mundo entero se cayó en pedazos cuando descubrí que Bella podía estar en peligro por mi culpa. La mente de Koure había sido una mezcla de horripilantes imágenes de mujeres embarazadas muertas por un monstruo sediento de la sangre de su propia madre.
El bolígrafo conducido por las manos de Bella empezó a acariciar al papel. Mire a su cara de concentración, esa que tanto me gustaba ver cuando estudiabamos juntos o ella le daba rienda suelta a su vena de escritora. Si se lo propusiera podría salir de su mano grandes best sellers. Si quisiera podría agudizar mi visión y ver que estaba escribiendo pero sabía que para ella su intimidad era importante especialmente si involucran sus pensamientos y dudas.
Esme le pidió a Rosalie que fuera a ayudarla. Rosalie salió por la puerta con su cabeza llena de amenazas hacia mí sabiendo que tarde o temprano hablaría con Bella a solas. Ignore la retahíla y me centré en mi esposa sentada en el sofa. Sus uñas secas y brillantes repicaban contra sus pantalones impaciente. Admire su belleza. Aun estando algo débil por acabar de vomitar era preciosa. Sus ojos habían dejado de estar ojerosos como en el vuelo de regreso a la Isla y ahora volvían a ser claros. Estaba centrada en sus pensamientos muy lejos de aquí. Me preguntaba qué estaría pensando, su mente siempre había sido un misterio para mí. Pagaría todo el dinero que poseía para poder ver que pensaba durante cinco minutos.
Quería hablar con ella desde que habíamos llegado a casa pero no había tenido la oportunidad de estar solos. Y necesitaba tiempo para meditar y asimilar todo lo que había pasado en menos de tres días pero ahora ya sentía que podíamos hablar. Bella no había salido de casa desde nuestra llegada, pensé, y ambos necesitábamos hablar con algo de intimidad. Se me ocurrió una idea. No muy lejos de aquí encontramos un claro en el que una impaciente Esme había construido un jardín con una pérgola. Mi amada esposa era una amante de los libros clásicos e imaginaba que adoraría descubrir esa nueva parte de la casa.
-¿Bella? ¿Te gustaría dar un paseo conmigo? Quiero enseñarte algo que te encantara- Atraje su atención suavemente.
Estudió mi rostro cuidadosamente. Dejó la libreta y el bolígrafo en su regazo.
-¿Esa es una encerrona para que me des un caro regalo que no puedo aceptar?- Dijo entrecerrando sus ojos.
Me eché a reír sabiendo su aversión a los regalos.
- No, hoy te has salvado. Pero te gustara seguro. – Le contesté guiñandole el ojo.
''Toma Edward, por si acaso hacer frío. Llévate la manta también'' Alice bajó con una chaqueta gris claro deportiva y cómoda para Bella muy acorde a su estilo. Sonrió a su cuñada antes de volver a subir las escaleras con Jasper. Estaban buscando leyendas ahora que Emmet y Rose no estaban.
Carlisle entró de nuevo en la habitación con una botella de bebida isotónica para Bella. 'No hará mucho pero nunca está de más poder darle electrolitos para rehidratarla ya que no logra asimilar ninguna comida. Quiero intentar darle batidos nutritivos más tarde. Seguro que funcionan. '' Los pensamientos de Carlisle eran positivos como siempre. Mi instinto me decía que no sería tan sencillo.
-Toma, cariño. Te ayudará a hidratarte. – Le tendió la botellita para que la cogiera.
- Gracias. ¿Puedes dejar eso arriba mientras no estamos? Luego quiero continuar.- Le dijo Bella mientras le tendía la libreta y el bolígrafo a mi padre.
-Claro, cariño. -Miro hacia mi dirección- cuidala, Edward. No digas nada estúpido de lo que puedas arrepentirte después.
Bella reconoció la bebida ya que solía beberla cuando tenía que enfrentar largas sesiones de estudio para preparar los exámenes. Muchas veces habíamos estudiando juntos y conocía sus 'snacks' favoritos para acompañarla en una sesión de estudio. Sonrió al ver que era su sabor favorito y recuperó un poco de color en sus mejillas pálidas. Me alegre del cambio y Carlisle también se dio cuenta de ello. Sonrió complacido antes de volver a su despacho. Un breve vistazo a su mente me permitió ver que estaba estudiando las formas más rápidas de esparcir el veneno en caso que lo necesitáramos aparte de las que ya teníamos. También estaba buscando formas de evitarle el dolor a Bella y se debatía cómo sería mejor anestesiarla.
Le ayude a ponerse la chaqueta después de que le diera un par de sorbos. Cogió la manta y se la pasó por sobre los hombros como había hecho mi madre minutos atrás. Parecía como cualquier otro día que íbamos de excursión a nuestro prado.
-¿Lista?
-¡Sí! Me pregunto dónde vamos. ¿Nuestro prado?- Dijo esperanzada. Me reí con esa risa que sabía que le encantaba. Una pizca de esperanza lleno sus ojos como si por fin me reconociera.
-No, pero ya verás cómo te gustara. Te lo prometo.- Contesté dándole la mano.
Abrí la puerta gentilmente para ella después de decirle a Esme donde quería llevar a su nuera sin que mi querida esposa escuchara nada. Me prometí a mi mismo disculparme con ella luego. ''Cuídala Edward. Escúchala y se paciente. Estáis los dos unidos en eso y no os conviene atravesar eso discutidos. '' Las sabias palabras de Esme me llegaron.
- Gracias Esme. Lo siento por lo de antes, ese comentario no iba dirigido a ti. Rose me pone al límite siempre con sus pensamientos. Deberías escucharlos durante cinco minutos y me entenderías.
- Lo sé hijo. Luego hablamos. Te quiero. – Respondió con su maternal voz.
Bella salió por la puerta mientras se subía la cremallera de la chaqueta y se abrazaba a la manta. Le di la mano suavemente y la guie por el camino delante de casa. Vigile cada paso suyo viendo que todavía estaba débil al no haber ingerido casi nada. Se paró de repente como si recordara algo de repente.
- Edward. Debería ponerme zapatos.- Dijo mirando hacia sus pies cubiertos solo con los calcetines.
Me golpee la frente viendo el error que acabábamos de cometer. La ayudé a sentarse en los escalones de entrada y corrí en busca de sus zapatos preferidos. Se le iluminaron los ojos al verlos y me los arrebató de las manos para ponerselos ella misma. Una vez sus cordones estuvieron atados con un doble nudo perfecto, se levantó de nuevo mirándome con curiosidad.
- ¿Pensamos quedarnos admirando las escaleras de la entrada de casa? – Dijo irónicamente.
Me reí suavemente mientras extendía la mano para que la cogiera. Sus dedos envolvieron mi mano y apretó como si me diera ánimos como si estuviera anticipando que la conversación que íbamos a tener no sería fácil. Recordé las palabras de Esme y me prometí ser paciente y ponérselo fácil. Las veces que me había negado a escuchar su punto de vista no habían acabado bien.
Bajamos el tramo de escaleras de delante de casa y seguimos el camino que conducía detrás del parking con nuestra colección de coches. Esme había añadido otro camino para facilitar el acceso a la nueva extensión de la casa. Luego añadiría otro para llevarlo a la que estaba construyendo para nosotros.
- Esme y Carlisle volvían de un viaje de caza cuando descubrieron un claro cerca de casa. Esme decidió que quería construir un jardín con un huerto. Cuando era humana solía plantar flores y hortalizas con su madre en un huerto cerca de su casa y le hacía ilusión recuperar de alguna forma ese recuerdo.
Bella sonrió suavemente mientras ladeaba la cabeza hacia mí para escucharme. Aun así seguía mirando cuidadosamente el suelo para no caerse, como si fuera a permitirlo.
Caminamos en silencio, cada uno perdido en nuestros pensamientos. Finalmente divisé las vallas blancas que marcaban el inicio del huerto. Bella admiro el detalle y la decoración que Esme había dibujado en cada una de ellas con metal forjado. Unos farolillos iluminaban el camino. Esme había puesto unas bombillas que se cargaban continuamente gracias a placas solares. Y no importaba lo muy nublado que pudiera estar que esas seguirán absorbiendo energía solar.
Abrí la puerta situada en medio de las vallas que daba al huerto y al camino que conducía a la pérgola. Bella suspiro de admiración al ver la construcción. La pérgola era de madera y piedra con altas columnas que parecían de la antigua grecia. En el medio había una hamaca enorme en la que podían caber más de tres personas tranquilamente. También había una extensa mesa para comer y sofás y sillones para sentarse cómodamente.
Bella subió a la hamaca y me hizo gestos para que la acompañara. Me subí gustosamente y me senté a su lado mientras empujaba ligeramente la hamaca para que balanceara tranquilamente. Nos abrazamos y dejamos que el suave balanceo nos tranquilizara. Sus músculos se relajarón completamente y su corazón redujo su ritmo. Podía sentir como con cada latido su piel vibraba contra la mía. Había aprendido apreciarlo y ahora que ya no me sentía sediento con su sangre podía pasarme horas y horas escuchando ese dulce golpeteo.
-Eso es perfecto, Edward. Necesitaba esa tranquilidad después de esos días. -Dijo mientras apoyaba su cabeza a mi pecho. Ajuste la manta para que la cubriera.
-Lo se, amor. Siento en no haber estado aquí para ti. Me han sobrepasado las emociones, la sola idea de perderte…- No acabe la frase sintiendo el dolor que solo la idea me daba.
-No vas a perderme. Pienso sobrevivir a eso siendo humana o vampiro. De todas formas tenía que cambiarme tarde o temprano por los Vulturis. ¿Qué más da si lo hago con un hijo de ambos? Seremos una familia completa por fin. Nunca me habían gustado los niños o al menos no me imaginaba siendo madre de uno, pero ese es diferente. Es tuyo. No puedo explicarlo.
Tenía que reconocer que la idea de tener un hijo me hacía feliz. Nunca lo había dicho en voz alta pero tener un hijo mio era un sueño inalcanzable para mí, enterrado en el fondo de mi mente . No es que lo deseara tanto como la propia Rosalie pero era algo que había pensado alguna vez al jugar con algún niño en el hospital de Carlisle.
-Debo admitir que la idea de tener un hijo nuestro es algo que me emociona más de lo que quiero admitir, Bella. Pero no puedo olvidar lo que vi en la mente de Koure o lo que veo en ti al no poder comer y lo débil que estas como tampoco puedo pasar por alto la preocupación que veo en Carlisle aunque me oculta sus pensamientos.
- ¿Olvidas que soy una humana que siempre ha sido un imán para los problemas y toda clase de accidentes? Nada puede ser sencillo conmigo. Haz como yo y tomatelo con mas calma y un poco de humor.
Puse los ojos en blanco y me reí sabiendo que tenía razón en ese punto. Tenia la mania de preocuparme demasiado por ella y tal vez era hora de cambiar eso y darle un poco de confianza.
-Esta bien, tu ganas. Sabes que tengo la costumbre de ser protector contigo. Intentaré ir con más calma.
Me beso suavemente a los labios. Sentí que habíamos dado un gran paso. Necesitábamos hablar y ponernos en la misma página como siempre. Seguimos con una agradable conversación hablando de todo y nada. La Isla Esme, alguna pelicula, los bosques y playas de ese trozo de tierra paradisiaco.
-Me encantaria ducharme. -Dijo tras un rato de estar abrazados mirando al horizonte.
Una idea fugaz se cruzó en mi mente recordando la Isla Esme. Y teníamos una bañera lo suficiente grande en mi habitación como para caber los dos de sobra cortesía de Alice. A Bella le encantaría.
-Ven, tengo otra sorpresa para ti, amor.
- Que miedo me dan tus sorpresas…- Dijo negando con la cabeza.
-Prometo que te gustara.
Llegamos a casa no mucho más tarde. Cogi a Bella en brazos para subir las escaleras viendo que estaba cansada de caminar. Siempre intentaba caminar más rápido cuando iba con nosotros, imagino porque pensaba que con nuestra velocidad nos resultaría tedioso ir a paso humano. Ah, Bella, estábamos acostumbrados a ir a paso humano para aparentar.
Llegamos a mi habitación, donde deje a Bella para que caminara.
-Vaya, veo que Alice no ha perdido el tiempo en nuestra ausencia.
La aludida Alice suspiro arriba mientras ponía los ojos en blanco. Bella toco la cama decorada con un conjunto azul oscuro. Era preciosa.
-Tu sorpresa está allí. -Le dije mientras señalaba la puerta del baño. Alice lo había añadido.
Bella abrió la puerta con sospecha, temiendo que Alice hubiera hecho un guardarropa gigante o alguna ocurrencia de las suyas. Finalmente entró, encontrándose con la bañera gigantesca.
-Wow. Eso no me lo imaginaba. -Exclamó emocionada acariciando el borde. Sus mejillas rosadas aparecieron y una sonrisa la siguieron instantes después.
-Y cabemos los dos.- Le dije con una mirada sugerente.
Su corazón se aceleró mientras se ponía roja, recordando alguna noche en la Isla Esme. Esperaba que Carlisle y Esme no descubrieran lo que habíamos hecho en su bañera y ducha, aunque sabía que probablemente ellos lo hubieran hecho mucho antes y más veces. Procuraba no mirar sus mentes cuando volvían de su Isla. Al menos no habíamos roto nada más que su cama.
Bella no perdió el tiempo. Vino y me dio un profundo beso en los labios, sus ojos escudriñaron los míos pidiendo permiso. Al no ver ninguna objeción por mi parte, llevo sus dedos a desabrochar mi camisa. Lleve mis manos a su pelo y deshice su coleta para dejar que su pelo cayera por su espalda. Luego le quite la camisa, acariciando su suave piel por el camino. Ambos suspiramos de placer como si llevaramos deseando eso desde hacía una eternidad. Sabía que ahora podriamos tener relaciones sexuales sin que yo perdiera el control y también que las mujeres embarazadas podían practicar sexo siempre que quisieran sin peligro para el feto.
Los miembros de la familia escuchando lo que estábamos haciendo salieron de la casa para darnos intimidad. Rosalie y Emmet fueron a su habitación sin poder controlarse y demasiado impacientes como para irse a otro lugar. Bloquee sus pensamientos.
Una vez los dos desnudos nos sumergimos en el agua caliente donde nos liberamos. Podía ser que lo que nos venía encima pudiera ser complicado pero lo superaremos juntos. Y tenía a mi familia que nos ayudaría.
Lo que no sabía es que acababa de tocar el cielo antes de caer en picado hasta el infierno.
Nota autora:
Espero que os haya gustado el nuevo capitulo. Estoy actualizando y revisando los capítulos, cambiando algunas cosas y añadiendo otras.
Me encantaría recibir un comentario de que te parece y qué te gustaría ver en los próximos.
Capítulo editado: 21/02/2020.
