CAPITULO XII
"Amor, joyas y un trato"
Hace muchos años en China, en la dinastía Song, existió un emperador conocido en el mundo por ser muy estricto y poderoso, este tenía una hija y su única heredera, la princesa Hui Ying.
La princesa era la "joya imperial", la joven constantemente recibía regalos e invitaciones, tenía muchos pretendientes de diferentes naciones pero esto no era por su aspecto, ella no era exactamente una belleza pero tampoco resultaba repulsiva, solo normal, podría pasar como una chica más del imperio, en realidad, lo que la hacía verdaderamente la "joya imperial" era el hecho de que quien lograra desposarla seria el hombre más poderoso de China o sea el emperador. Por esta razón a la joven no le interesaba ninguno de sus pretendientes y jamás mostraba ningún tipo de sentimiento, era una muchacha seria y desinteresada. Sin amor.
Todo ocurrió una noche de luna llena, la noche en que los amantes nocturnos se conocieron por primera vez.
Hui Ying se encontraba sola en el hermoso jardín imperial, que en las noches de luna, era mucho más esplendido que en el mismo día. Estaba absorta en el bello silencio de la noche disfrutando del frio viento que surcaba a través del ambiente hasta que comenzó a escuchar ruidos extraños, los arbustos comenzaron a moverse y crujir, el miedo se apodero de la princesa pero no cambio su expresión, tan solo frunció levemente el ceño adoptando su mejor cara.
- ¿Quién anda ahí? - pregunto armándose de valor - te advierto que si intentas algo puedes ser horriblemente castigado ¡muéstrate ante mí! - espeto con autoridad.
- Lo siento, lo siento ¡por favor no me mate! - de los arbustos salió un joven asustado con los ojos cerrados - solo busco a mi perro saldré de inmediato no me mate.
El chico mantenía sus ojos cerrados fuertemente, temeroso de que al abrirlos todo lo que conocía se acabara.
La princesa lo miro asombrada "es un plebeyo" pensó para sí misma.
- ¿Dices que buscas a tu mascota? – pregunto la joven bajando la guardia, después de todo, un simple plebeyo no es ningún peligro.
- ¡Así es! por favor no me mate, si os gusta me iré enseguida - decía el joven temeroso.
- No es necesario, puedes abrir los ojos, yo te ayudare a buscar - espeto la joven con un tono serio y envolvente.
- Si usted lo ordena - el joven abrió sus ojos y de inmediato se sonrojo quedando maravillado con la joven - yo...yo lo lamento mucho mi señora - puso una rodilla en el suelo e hizo una torpe reverencia - no era mi intención molestar a la princesa ¡discúlpeme!
- No es necesario que te agaches - a la joven le sorprendió la reacción del chico, estaba acostumbrada a los halagos y que se comporten en su presencia pero no de forma tan poco formal.
- De verdad lo lamento, yo moleste a la princesa con mi presencia - sus ojos se mostraban afligidos - no merezco vivir haga de mi lo que desee - el joven se agacho hasta el suelo y tomo la espada de su vaina - tome esta espada y desagase de mi vida – dijo con voz decidida sin mirarla a los ojos.
- ¡¿Qué?! - exclamo la princesa anonada - pero decías que no te matara, ¿qué estás haciendo? - la joven se alarmo cambiando totalmente su poción de seriedad y comenzó a gritar - ¡valora un poco tu vida!, ¿en serio deseas morir?
- Si es a manos de la princesa la muerte será más dulce - dijo el casi en un susurro.
- Que estupideces dice - dijo ella asustada por las peticiones del chico.
- Si usted no lo hace yo lo hare, aunque mi agonía será mayor - el joven se levantó y empuño la espada dispuesto a quitarse la vida.
- ¡Espera! ¡No, detente! - la princesa arrebato el arma de las manos del joven - no puedes hacer algo así ¡no juegues con la muerte! es un castigo horrible.
- Pero yo moleste a la princesa - se sonrojo - lo menos que puedo hacer es entregar mi vida por aquella imprudencia.
- ¡Claro que no, estás en un error! - grito exasperada.
- Pero...
- Si deseas un castigo yo te lo daré - dijo la joven firmemente.
- Entonces usted me dará muerte si es así mi pena será menguada y las manos de la muerte serán más suaves - el joven se agacho nuevamente - no se contenga mi señora.
- ¡Claro que no! - la princesa tomo al joven de un brazo alzándolo, faltando a una regla de protocolo lo cual en ese momento, poco le importo - yo decidiré tu castigo pero no será la muerte - dijo mirándolo con el ceño fruncido.
- En…entonces, ¿cuál será? - pregunto el chico un poco sorprendido por la acción de Hui Ying y también algo asustado por su mirada severa.
- Bueno...tu...mmm... ¡Ya sé! deberás venir cada noche al jardín a la misma hora y...acompañarme en mis paseos nocturnos - por alguna razón la princesa sintió su cara arder pero no le prestó atención.
- Princesa eso no puede ser tomado como un castigo - se soltó suavemente del agarre de Hui Ying - es más una bendición estar a su lado - se inclinó levemente en una reverencia - por favor deme un verdadero castigo no un regalo.
- ¿Qué dices?, te estoy obligando a algo, eso es un castigo - dijo la joven anonada ante la reacción del chico "una bendición".
- Se equivoca, ¿cómo podría ser un castigo acompañar a mi señora?, si es la dama más hermosa del mundo.
La princesa se sonrojo de inmediato, jamás la palabra "hermosa" había salido de los labios de ningún hombre a excepción, tal vez, de su padre.
- ¿Crees que soy hermosa? - pregunto sin pensar.
- Es la "joya del imperio" como no podría serlo - dijo el muchacho seriamente.
Toda la emoción que había sentido se extinguió "solo es un charlatán más" - claro pero eso no es porque sea linda.
- ¿Ah no? - el chico la miro con sorpresa, extrañado por las palabras de la princesa.
- Así es, no me dicen así por eso - la joven esquivo la mirada del chico.
- Es extraño, si usted es muy hermosa - dijo tímidamente sonrojándose al instante.
- Eso no es cierto - espetó ella con ira contenida.
- Si lo es.
- ¡Ya basta! no intentes alagarme, ¡no caigo ante los charlatanes! - bramo la joven fieramente - muchos han intentado elogiarme solo por una recompensa o mi mano.
- Lo lamento, no deseaba incomodarla - se inclinó nuevamente en una reverencia - pero yo de verdad la considero hermosa y si no me cree - tomo su espada - con esta espada me matare, ¿así creerá en mi palabra?
- Dame esa espada – Hui Ying, nuevamente, arrebato el arma de sus manos - la muerte no es algo con lo que debas jugar.
- Princesa déjeme decirle que es la joven más hemos que he visto - dijo el joven mirándola seriamente - si no me cree, no importa, no sé qué persona no es capaz de ver su belleza ni porque usted no logra ver su propio potencial pero yo la consideró hermosa - dijo mientras un tono rojizo se apoderaba de sus mejillas - aceptare su castigo-bendición y cada noche le diré lo bella que es hasta que se convenza de mis palabras, lo juro por mi vida - el chico puso su mano en el corazón y formo una cruz con sus dedos en el sitio.
- ¿Qué dices? - la joven estaba impresionada, cada palabra provoco en ella un ligero estremecimiento y sintió como su rostro iba acalorándose poco a poco - ¿en serio?
- Así es - el joven se enderezo - mi nombre es Chang Zi, estoy a su disposición princesa - y sonrió ampliamente - es un placer ser su acompañante nocturno.
La princesa estaba más que roja y extrañamente se sentía muy feliz "tiene una linda sonrisa" penso sonriendo inconsientemente.
Desde ese día, Chang Zi comenzó a visitar cada noche el jardín imperial. El joven comparaba a la princesa con las flores, con la luna, con la estrellas, con todas las cosas, que según la princesa, eran más hermosas que su persona "el brillo de la luna solo resalta su belleza" esa y más frases salían de sus labios, haciendo que adoptara un leve sonrojo por sus propias palabras y se rascara la nuca nervioso y a la vez, provocando que cada palabra quedara grabada en el corazón de Hui Ying.
Chang Zi era un guardia, por eso tenía una espada pero solo se encargaba de labores menores, además debía cuidar un perro y lo perdió. Para pasar el tiempo le enseño muchas cosas a la princesa y quedaba maravillado con lo fácil que ella aprendía. Le enseño a luchar cuerpo a cuerpo pero jamás la golpeo, al contrario, cada vez que comenzaban una pelea solo se dedicaba a esquivar sus ataques. Le enseño a usar la espada y en poco tiempo la princesa aprendió a empuñarla adecuadamente, además de hacer perfectas estocadas haciendo que el joven quedara embobado cada vez que la veía practicar bajo el resplandor de la luna.
Los corazones de ambos jóvenes comenzaron a acelerarse sin razones, a cada roce, a cada mirada, algo se encendía en sus pechos hasta que un día se dieron cuenta de que eso…era amor.
Una noche en que los jóvenes descansaban después de una larga practica con la espada. La princesa estaba nerviosa y mientras jugaba con sus dedos con nerviosismo se le ocurrió hacerle una pregunta a su compañero.
- Chang Zi, ¿te...te gustan las mujeres? - pregunto con miedo. Era bien sabido que en época de guerra, los hombres flaqueaban ante sus gusto prefiriendo más la compañía masculina que resultaba más accesible a su deseos, por eso debía preguntar. Necesitaba preguntar.
- Cla… ¡claro que sí!, ¿qué tipo de pregunta es esa? - exclamo el joven mirándola sorprendido, no podía creer que la princesa dudara de su hombría.
- Bueno, debía preguntar - dijo mientras entrelazaba sus dedos feliz con la respuesta del chico "tengo esperanzas" pensó mientras sonreía.
Chang Zi la miro embobado, el rostro de la joven estaba levemente sonrojado por el cansancio y junto a su nerviosismo se veía muy linda.
- Y a usted, ¿le gustan los hombres? - pregunto para alejar el silencio del lugar.
- ¡Por supuesto! - exclamo ella dejando de lado su actitud sumisa para adoptar una ofendida - no preguntes cosas así.
- Entendido - respondió el joven sorprendido y un tanto ajustado por la reacción de la princesa.
Un silencio incomodo se produjo en la oscuridad de la noche interrumpido solo por el leve respirar de los jóvenes.
- Princesa, ¿me permite hacerle una pregunta? - dijo Chang Zi nervioso.
- Está bien.
- Usted...eh...este ha...- el joven trago duro - ¡Usted ha besado a alguien! - grito rápidamente y bastante fuerte.
- No grites, que nos pillaran - Hui Ying tapo la boca del joven bruscamente, provocando que ambos cayeran al pastizal del jardín.
El joven tomo instintivamente a la princesa de la cintura para evitar que se hiciera daño al caer.
- ¿Se encuentra bien? - pregunto preocupado.
- Yo…si estoy bien, lo siento - las manos de la chica se posaron sobre el torso del muchacho y al levantar su rostro se encontró con los preocupados ojos de Chang Zi.
- ¿Segura?
- Yo...- sus ojos se perdieron en la intensa mirada de Chang Zi y sin percatarse fue acercándose al chico - yo...
- Princesa... - el muchacho fue acercándose a la joven lentamente, sin atreverse a ir más lejos pero al sentir el cálido aliento de Hui Ying no aguanto un segundo más y acorto la distancia que los separaba para besarla. Era un beso torpe y tosco pero lleno de amor, Hui Ying estaba muy sorprendida pero pasados un par de segundos correspondió el beso con la misma intensidad que el joven. Los chicos comenzaron a separarse por la falta de aire y se perdiendo en los ojos del otro.
- Chang Zi... - suspiro la joven
- Princesa... - en ese momento el cerebro del chico reacciono volviendo a la realidad - pe...perdón ¡perdone mi imprudencia! sabía que me volvería loco si seguía admirándola - Chang Zi tomo su espada dispuesto a arremeter contra su vida.
- ¡¿Qué rayos tienes tú con morir?! - dijo la joven alarmada arrebatando el arma del joven suicida.
- Es que yo no debí besarla, eso fue una imprudencia, una estupidez - dijo mientras posaba sus manos en el suelo y agachaba su cabeza hasta topar el suelo - ¡perdóneme!
- Ni siquiera sabes lo que yo pienso sobre el be...beso - dijo la joven entre tartamudeos un poco enojada por la actitud del chico.
Chang Zi levanto la cabeza y miro a la joven expectante.
- ¿Qué significa eso? - pregunto tímido.
- Bueno, yo tal vez, será que…que a mí me me gusto - dijo en un susurro casi imperceptible pero que el joven Chang Zi escucho a la perfección.
El rostro del chico era una representación de la felicidad misma, no podía creerse más feliz pero pensó mejor las cosas.
- Después de todo sigue estando mal princesa - dijo nervioso.
- Qué, ¡pero si tú me besaste! - espetó la joven mientras fruncía el ceño.
- Así es, por eso que está mal. Yo no puedo besar a una mujer que no me pertenece.
- ¿De qué hablas?
Chang Zi inhalo profundamente para luego arrodillarse ante Hui Ying.
- Usted…usted…aceptaría…pues a… ¡a casarse conmigo! - el sabia a lo que se enfrentaba, el rechazo por parte de la joven era los más obvio ante su clase pero debía intentarlo, no deseaba que nadie más estuviera con la princesa, menos un noble que no conocía las virtudes de la joven.
Hui Ying no podría creerse tal propuesta "tan informal como siempre Chang Zi" enternecida por la actitud del joven, con los ojos apretados, la cara roja y visiblemente nervioso, se agacho hasta quedar a su altura y dijo:
- Acepto.
El chico levanto su cabeza y la miro radiante con una amplia sonrisa.
- ¿En serio? - pregunto disipando, de a poco, su miedo al rechazo.
- En serio - respondió la joven besando tiernamente la frente de su compañero.
Chang Zi se abalanzo sobre la chica para abrazarla provocando que ambos cayeran al suelo - ¡gracias soy muy feliz! - exclamo aferrándose más a la princesa.
- ¡Alto!, quítate de encima - dijo ella un poco sorprendida por la actitud de Chang Zi.
- ¡Gracias princesa! - la miro fijamente por algunos segundos y luego la beso.
Hui Ying estaba sorprendida pero no tardo en corresponder el beso, el cual, era dulce y tierno.
Pasados unos minutos dejaron de besarse.
- ¿Y cuándo nos casaremos? - exclamo el joven muy feliz.
- Bueno, aun no es momento…yo necesito tiempo - dijo la joven bajando la miraba asuelo.
- Todo el que quiera, después de todo, tengo que esforzarme más en trabajar y sacarla de aquí.
- ¿Qué?, ¿no quieres vivir en el reino? - dijo la joven algo sorprendida.
- Primero: nadie me aceptaría aquí y segundo: deseo vivir junto a usted - dijo mientras tomaba su mano suavemente - siendo emperador no tendría tiempo para disfrutar de su presencia pero tampoco quiero que viva en un potrero ¡Me esforzare y conseguiré un terreno donde podremos vivir juntos!, ¿no le agrada la idea? - dijo mirándola expectante.
La muchacha se sonrojo y cayo por varios minutos. Sus ojos comenzaron a cristalizarse.
- ¿Qué sucede? ¿Acaso usted desea quedarse? - pregunto el joven ante el silencio que guardaba la princesa.
Ella negó con la cabeza.
- Yo quiero irme contigo - se abalanzo sobre el chico y lo abrazo efusivamente - pero debemos esperar un tiempo si nos apresuramos todo resultara mal.
- Ya dije, no me importa cuanto tenga que esperar - beso la frente de la chica - la propuesta ya está hecha y prácticamente, ya soy suyo, nada más importa.
- No querrás decir que ya soy tuya - rio la joven separándose un poco del chico para mirarlo a los ojos.
- ¡Exacto! Ambos nos pertenecemos en cuerpo y alma - dijo mientras se acercaba lentamente a los labios de la joven.
- En cuerpo y alma - repitió esta inocentemente.
Y se besaron.
Así pasaron 4 meses, los meses más felices que pudo vivir la joven Hui Ying, todo era esplendido y alegre, no importaba que sus encuentros fueran tan solo nocturnos, ella conocía los esfuerzos de Chang Zi y ella se dedicaba continuamente a demostrar cuanto ella lo amaba, pero toda luz es sorprendida por la oscuridad.
El emperador se enteró de los encuentros entre los jóvenes y en un arrebato de ira, desterró a Chang Zi ordenando el inmediato casamiento de su hija con un primo lejano.
- ¡Padre no puedes! - exclamo la joven irrumpiendo en la alcoba de su padre.
- Claro que puedo – dijo serio.
- ¡Jamás lo harás! ¡No puedes separarme de él! - espetó a joven gritando a su padre con furia.
El emperador se acercó a su hija y la abofeteo con fuerza provocando que la chica cayera al suelo.
- Has cometido un terrible error, sabiendo que tu sangre es real vas y te enamoras de un simple plebeyo, mejor agradece que no lo haya matado y a ti desheredado de todo - hablo serio con una mirada extremadamente fria.
Hui Ying lo miro fieramente con lágrimas en sus ojos.
- Te casaras con quien yo diga y ya está, no hay más objeciones compórtate y obedece las ordenes de tu padre.
A pesar de los constantes reclamos de parte de Hui Ying, su padre no cedió ante sus protestas y a mediados del mes, se casó con su primo a quien jamás permitió tocarla.
Un día en que la joven paseaba en el jardín encontró una carta en una de las rosas.
"Para mi princesa"
Su corazón acelero sus latidos y sin pensarlo dos veces abrió la carta y comenzó a leerla.
"Princesa sé que te has casado pero por favor, aunque suene egoísta, espera por mí. He logrado un gran negocio, ¡comencé a crear joyas! "las más hermosas que haya visto" eso es lo que siempre me dicen. He enviado algunas para ti. Espérame por favor, cuando tenga suficiente dinero iré por ti y te secuestrare, tal vez suene raro pero no cuenta como secuestro si tu aceptas, ¿verdad? por el momento te enviare joyas, así sabrás que estoy bien. No reenvíes una carta.
Te amo, recuérdalo por favor y espérame, que yo iré por ti.
Pdta.: ¿Sabes? La razón por la que mis joyas son tan hermosas es porque cada vez que las arreglo pienso en mi joya imperial...pienso en ti.
Las lágrimas comenzaron a surcar sus mejillas y comenzó a sollozar incontrolablemente abrazando las hermosas joyas de Chang Zi, las primeras de muchas más, las cuales escondía en su habitación sin que su marido lo supiera "las joyas son solo para una mujer, para ti" era la nota que siempre acompañaba los envíos de las joyas.
Así pasaron 3 meses meses en que el emperador no podía consumar su matrimonio, lo cual, lo tenía desesperando.
- ¿Cuándo piensas cederme mis derechos? - gruño el emperador una noche en su alcoba matrimonial.
- Hay muchas concubinas que pueden satisfacerte - respondió Hui Ying mirándolo fríamente - no es necesaria mi presencia para que seas feliz en una cama.
- Maldición - exclamo retirándose de la habitación.
Tiempo después
La carta más esperada por la princesa llego.
"Tengo todo listo, iré por ti en la noche, espérame. Pronto estaremos juntos mi princesa, mi joya"
Solo era eso, una simple nota, pero la felicidad que sintió, fue tal, que el mundo parecía más hermoso a su alrededor, lástima que su felicidad la llevara al descuido.
Llegada la noche se abrigo bien y salió al jardín. No necesitaba nada más ¿dinero? ¿Para qué? podría dormir en la tempestad sin llorar, ¿comida? vería lo que haría, ¿ropa? con el calor de su amado sería suficiente.
Ya en el jardín la luz de la luna era hermosa, todo era más bello que nunca, siento el ruido en unos arbustos y fijo su vista sin miedo, más bien con expectación y alegría y lo vio salir a la persona que movía su corazón.
- Chang Zi…
- Princesa…
Ella comenzó a correr hacia él, quería sentir su calor nuevamente, sentirse protegida entre sus brazos y escapar de todo lo que la apartaba de su lado "tan solo unos pasos más y estaremos juntos" se repetía en su mente inconscientemente pero antes de que pudiera alcanzar a rozar siquiera a su amado, una flecha impacto en el cuerpo de Chang Zi, derrumbándolo ante sus ojos.
- ¡Chang Zi! - se tiro al suelo y comenzó a sacudir levemente al joven - Chang Zi, no por favor ¡háblame!
- Princesa… - dijo sin fuerzas - al fin te pude verte - Sonrío el joven.
- Chang Zi – lloraba Hui Ying.
- No llores princesa, tus hermosos ojos se pondrán rojos – reía levemente.
- ¡No te mueras por favor! - hablaba la joven tartamudeando ante sus lágrimas.
- Creo que llame la atención de la muerte desde que la conocí, es mi karma supongo - comenzó a escupir sangre.
- ¡Chang Zi!
Tomo la mejilla de la joven con su mano dándole una tierna caricia en el proceso - Te amo Hui Ying - le dio un corto beso en sus labios.
Y cerró sus ojos.
- ¡Chang Zi, NO! - grito la joven desesperada.
Se recostó en el cuerpo inerte de su amado sollozando desconsoladamente, nunca se percató de la presencia de un tercero hasta que este alzo su voz.
- Así que por este no me concedías mis derechos, solo una basura - espetó el joven emperador mirando con desdén el cuerpo sin vida de Chang Zi.
Ella lo miro fieramente.
- Maldito - tomo el arma de la vaina de Chang Zi empuñándola con destreza para sorpresa de su esposo - ¡te matare!
Hui Ying se abalanzó contra el joven dispuesta a arremeter contra su vida dando hábiles estocadas pero aun así se encontraba en clara desventaja, después de la partida de Chang Zi, no había continuado practicando, por lo cual, solo daba golpes fuertes pero inexpertos.
El emperador se encontraba totalmente atontado por la destreza que mostraba su esposa pero le bastaron unos segundos para reaccionar y comenzó a atacar a la joven con fuerza y sin reparos, dispuesto a dañarla si era necesario. Hui Ying esquivaba con torpeza los golpes que su esposo provocaba con brusquedad y en un ligero descuido el arma fue interceptada por la otra espada sonando un estridente golpe que dejo a la joven desarmada, la espada de Chang Zi cayo unos metros alejada de ella.
- No vuelvas a rebelarte ante mí, ¿entendiste? - el joven emperador tomo el brazo de la chica bruscamente - ¡Jamás! - y la tiro con fuerza al suelo alejándola algunos metros de él - ¡arquero! llévala a nuestra habitación, enciérrala y vigila que no escape.
- Si señor - espetó el joven arquero, guardo su arco y miro a la princesa - mi señora, por favor, camine.
Hui Ying se aferró al arma de Chang Zi pero no se movió.
- Mi señora…
- Llévatela a la fuerza - ordeno el emperador con amargura.
- Pero...
- Obedece, ¡haz lo que te ordenan!
- Lo lamento - hizo una reverencia y luego tomo a la joven en brazos - disculpe mi osadía mi señora.
Pero ella no contestaba, su miraba está perdida.
- Ha despues vota el cuerpo de ese plebeyo o has lo que quieras con él - dijo el hombe mostrando una siniestra sonrisa - puede que unos perros hambrientos quieran devorarlo, ¿verdad?
Hui Ying lo miro con odio, he intento liberarse de los brazzos del arquero pero se encontraba debil "¿por qué no puedo ser más fuerte?" penso con rabia e impotencia.
El joven arquero se llevo rapidamente a la princesa a su habitación y cerró la puerta con llave. La joven comenzó a pensar en todo lo que había ocurrido. Todo fue tan rápido.
- Perdí a Chang Zi - sus ojos comenzaron a escocer y sin contenerse, comenzó a llorar nuevamente.
"Moleste a la princesa lo menos que puedo hacer es entregar mi vida por aquella imprudencia"
"Pero su presencia es más una bendición"
"Soy Chang Zi desde ahora estaré a su lado, es un placer ser su acompañante nocturno"
"Es la mujer más hermosa que haya visto"
Su llanto era una horrible mezcla de gritos y lágrimas que no cesaban y los recuerdos de su amado solo provocaban nuevos y más dolorosos sollozos.
"Si usted me mata la muerte será más dulce"
"Si no me cree con esta espada me matare, ¿así creera en mi palabra?
- Siempre bromeando con tu vida – pensó con nostalgia y amargura.
"Creo que llame la atención de la muerte desde que la conocí, es mi karma supongo"
La princesa fue hasta un rincón y abrió una puerta secreta, de ahí saco un hemoso cuaderno y un cofre, lo abrió y admiro su contenido: todas las joyas que le había regalado Chang Zi.
"Mi joya imperial"
- Está decidido Chang Zi, no puedo seguir viviendo si tú no estás, pero tampoco permitiré que otra mujer toque estas joyas.
"Las joyas son solo para una mujer, para ti"
Comenzó a crear un símbolo en el suelo, seguidos de unos cuantos murmuros, para finalmente alzar su voz entre el silencio de las cuatro paredes que la rodeaban.
- La muerte es lo que deseo - espeto firmemente.
El viento comenzó a rugir y la habitación tembló pero ella ni se inmuto, su aspecto parecía ser nuevamente el de antes, serio y desinteresado o más bien...vacío.
Una sombra negra comenzó a formarse frente a ella y de la nada hablo.
- Tú has llamado a la muerte, ¿qué es lo que deseas a cambio de tu vida? - su voz era grave, daba escalofríos solo escucharla por unos segundos y más que una voz, parecía un eco penetrante y terrorífico.
- Quiero que nadie toque estas joyas, si alguna dama se atreve a probárselas deseo que se transforme en cualquier ser menos en una mujer.
"Ambos nos pertenecemos, en cuerpo y alma'
- En cuerpo y alma - repitió con lágrimas en los ojos, las cuales, limpio rápidamente con el dorso de su mano.
- Se hará como tu ordenes - la sombra se movía lentamente hasta que su penumbroso ser, se posó sobre el cofre, las joyas comenzaron a emanar miles de luces de colores. Era hermoso. Una lágrima corrió nuevamente por su mejilla.
- Todo está listo ahora tu vida es mía - espeto el oscuro ser, casi exigiendo su parte.
- Deseo quitármela yo misma - la joven sintió como la sombra se movía en un gesto de desaprobación - no te preocupes no tengo razones para ignorar a la muerte.
- Tienes diez minutos - y se esfumo.
Hui Ying tomo el cuaderno y escribió en él, luego cerró el cofre y lo beso para finalmente tomar el arma de Chang Zi.
¿Por qué hechizar las joyas? ¿Por qué solo afectar a las mujeres?
Simple, esas joyas las hizo para ella. Solo para ella. Tal vez era una estupidez, un capricho, pero eso...ya no importaba.
"Es usted muy hermosa"
- Yo te creo Chang Zi - empuñó la espada apuntando a su corazón.
"Te amo Hui Ying"
- Yo también te amo Chang Zi - las lágrimas comenzaron a rodar por sus ojos – de verdad te amo - y en segundos el arma atravesó su corazón terminando con su sufrimiento.
"¿Sabes? La razón por la que mis joyas son tan hermosas es porque cada vez que las arreglo pienso en mi joya imperial...pienso en ti"
- - Y esa es la historia de la princesa Hui Ying – término de decir Cologne mientras observaba el vacío.
A Ranma se le hizo un nudo en la garganta. Es cierto que era muy triste de escuchar pero trato de mantenerse sereno.
- Entonces en que...
- ¡Buuuaa! pero que triste - de la nada se escuchó la voz de Aki que parecía llorar dramáticamente - ¿por qué tenía que terminar así? debieron escapar antes ¡Buuuaa!
- ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien? ¿Qué te duele? – pregunto preocupado el pelinegro al ver a el chico "llorar".
- A mí no me duele nada, bueno, tal vez el corazón, en serio me dio mucha pena - dijo desapareciendo las lágrimas de su rostro - ¿Por qué? ¿Algo paso? ¡Ah claro! se me olvidaba ¿por qué estoy aquí?
- Eres tonto verdad.
- ¡Oye!
- Eso no importa, ¿te encuentras bien? – dijo el pelinegro observándolo detenidamente.
- Te digo que sí.
- ¿Seguro?
- No te preocupes hijo en ley, él estará bien, el peligro que sintió el arete ha sido disipado – dijo Cologne, parando la posible (y larga) discusión que se formaría.
- ¿De qué habla? ¿De verdad olvido todo lo que hablamos? – "¡No puede ser! con todo lo que me costó decirle eso ¡Maldición!" pensó el joven poniendo una expresión similar a la de la pintura del "El grito".
- Oye Ranma, nosotros ya comimos ¿verdad? es que no recuerdo si comí algo o no – dijo el peli azul con una expresión de interrogante en su cara.
- ¡¿Quieres decir que no recuerdas nada?! – grito el joven saliendo de sus cavilaciones.
- Bueno, no recuerdo que comí, no sé si eso cuenta como nada – dijo totalmente alejado de los pensamientos del pelinegro - además tampoco recuerdo como llegue aquí - el joven se cruzó de brazos - que misterio más grande.
- El olvido todo – susurro Ranma totalmente desganado, ligeramente encorvado con los brazos sueltos a los lados.
- El arete borro los recuerdos que podrían provocar que vuelva en sí, lo cual es bueno en cierto modo – anuncio Cologne de la nada.
- Bueno, aun no recuerdo si comí algo, así que mejor voy a conseguir algo que comer - el peli azul miro el reloj que colgaba en el Nekohanten - ¡o no es muy tarde! no llegaremos a la cena ¡corre Ranma! - dijo el chico mientras comenzaba a correr.
- Chico-Akane ya despertar - dijo una cansada Shampoo "cuando no querer aparecer muchos clientes, sin ayuda de bisabuela ser muy difícil, Shampoo querer dormir" la amazona se veía realmente exhausta.
- Creo que deberías tomar una siesta Shampoo, te ves más linda arreglada - dijo Aki mientras pasaba por su lado corriendo a la velocidad de la luz - ¡nos vemos!
- ¿Qué haber sido eso? - dijo una sorprendida Shampoo por el "halago" del peli azul.
- ¡Oye niño, espérame! – grito Ranma pasando también por el lado de la peli morada, sin siquiera despedirse de la joven amazona.
- ¡Ranma estudia esa historia!, debes descubrir la manera de volver a Akane antes de que pase algo malo y no la hagas recordar muchas cosas puede ser peligroso – grito Cologne al ver como Ranma desaparecía tras la puerta.
- Si ya entiendo – dijo a la anciana - ¡eh niño, ya detente!
Y así los jóvenes de la familia Tendo y Saotome corrían hasta su casa, uno preocupado por si la comida no se había acabado y el otro preocupado por el bienestar físico del joven peli azul, estaban totalmente en el mismo canal, ¿verdad?
Nota de la Autora: ¡Un nuevo capítulo! La verdad iba a acortar la historia de la princesa, pero me dio pena y no lo hice, espero que les guste ¡Gracias por leer!
Agradecimientos especiales:
Chat'de'Lune: Muy buenas! Vamos al tema de los celos: si te refieres a que Ranma tenga celos, los tendrá, tengo todo preparado para eso jeje y si te refieres a Aki pues, no estoy muy segura aun. ¡Nos vemos, muchos saludos!
¡Gracias por los reviews!
Luna Glow
