CAPITULO XV
"Volveré por ti"
Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.
Ranma estaba realmente molesto, desde que Aki dijo que debía irse lo comenzó a seguir. No se iba a deshacer de él tan fácil, lo malo es que nuevamente lo perdió de vista. No entendía como desaparecía tan rápido. Llevaba varios minutos buscándolo, pero nada.
– Maldición, ¿dónde estás? – se preguntaba Ranma. Se sentía idiota por estar tan pendiente de ese niño, además algo le preocupaba desde hace tiempo, era normal que Aki le agradara tanto ¿verdad? Después de todo era Akane ¿no? Agito su cabeza para quitar esas ideas de su cabeza. Al final hacerse preguntas solo lo confundían más.
– ¡Oye, Ranma! – el artista marcial reconoció enseguida esa conocida y molesta voz. Frunció el ceño al recordar los acontecimientos del día.
– ¿Qué quieres Ryoga? Estoy ocupado – dijo con evidente mal humor.
– Bueno, yo...has visto a Aki – pregunto Hibiki con un deje de nerviosismo en su voz.
"Aki" ¿por qué le hablaba de forma tan familiar?, ¿acaso se perdió de algo? Sin darse cuenta sus manos ya estaban empuñadas y un tic nervioso se distinguía en uno de sus ojos.
– ¿Para qué lo buscas? – pregunto controlando su carácter.
– Bueno, quería darle este cerdito – dijo mientras mostraba el peluche de cerdo negro que habían elegido como premio en común – a pesar de que lo gane, me…gustaría dárselo – dijo mientras se sonrojaba tenuemente.
Ranma rodo los ojos recomponiéndose de apoco. Ryoga siempre sería igual de fiel sin ni siquiera darse cuenta. "Estúpido cerdo" – Dámelo, yo se lo entregare – Ranma tomo el peluche sin siquiera consultarle a Ryoga y se fue corriendo de ahí. A lo lejos alcanzo a distinguir una clase de grito pero no paro su carrera para escucharlo. Lo más seguro es que era un insulto.
...
...
Llevaba recorridas algunas cuadras y mientras saltaba en los tejados pudo por fin reencontrar a su objetivo, estaba con la senpai y parecían despedirse. Sinceramente estaba feliz, por fin podría hablar con Aki e ir donde Cologne para ver la solución a su problema. Tan metido estaba en sus cavilaciones que apenas, y gracias a sus dotes de artista marcial, pudo distinguir como Aki corría empujando a la oji-verde y quedando frente a una camioneta que iba a toda velocidad, sintió como su corazón se detenía. Aki iba a ser atropellado.
El auto iba a impactar con la chica pero Aki la salvo y aun así, ¡él muy tonto no salió del medio! Estaba a punto de ser arroyado por la camioneta. Esos eran los pensamientos de Ranma mientras corría despavorido comenzando a gritar el nombre del peli-azul con desesperación.
Corrió a todo lo que le daban sus fuerzas. Lo alcanzaría, sabía que podía lograrlo. "No puedes morir, no puedes morir, otra vez no" pensaba con tristeza y a poco de alcanzarlo todo se tornó difuso.
Sintió como si el mundo se detuviera. La camioneta estaba a centímetros de Aki y él a tan solo a un metro de salvarlo pero, no podía moverse. El mundo se volvió oscuro, como si todo hubiese perdido su color adoptando solo tenues y grises variaciones. Ranma quería moverse y forcejeaba pero era imposible, miro a Aki con desesperación y sin querer, reprimió un sonido de sorpresa. Una sombra negra rodeaba el cuerpo del peli-azul y comenzó a elevarlo, dejándolo del otro lado de la carretera, a salvo, y luego simplemente desapareció. Casi de inmediato al mundo volvieron los colores, todo volvió a moverse otra vez. La camioneta impacto con un poste y Ranma al fin sintió como su cuerpo le obedecía. Aún estaba estupefacto por lo que acababa de ver, ¿qué era esa sombra? ¿Por qué salvo a Aki? ¡Espera Aki! Ranma miro de inmediato al otro lado donde la senpai trataba de despertar al peli-azul.
– ¡Aki-kun!, ¡Aki-kun despierta! – decía ella mientras pequeñas lagrimas se formaban en sus ojos. Ranma, sin consultar, tomo a Aki y cargo al chico en su espalda ante la sorprendida mirada de Sayu y sin mirar a la chica comenzó a caminar.
– Lo llevare a que lo atiendan, no te preocupes – dijo mientras se alejaba. Miro disimuladamente hacia atrás.
Sayu estaba haciendo una inclinación pronunciada. Estaba realmente agradecida.
...
...
Aki parecía dormir muy bien en uno de los sillones del Nekohanten pero a diferencia de su estado de tranquilidad Ranma estaba que se lo llevaba el diablo, no entendía nada de lo que estaba pasando y eso lo tenía muy frustrado.
– No lo entiendo ¿Por qué apareció esa sombra? ¿De dónde salió? ¿Qué era? – decía mientras caminaba de lado a lado sin respuestas claras.
Cologne daba caladas a su pipa tratando de comprender con la cabeza fría los hechos narrados por el chico – una sombra oscura que salvo a Aki – podría ser cualquier cosa, necesitaba más información.
– Ranma, ¿qué sentiste cuando apareció aquella presencia? – le pregunto mientras achinaba los ojos concentrando para comprender la respuesta.
Ranma lo pensó detenidamente – Cuando esa cosa apareció fue como si todo se detuviera y a la vez se viera sin color, sin emoción alguna… – intento explicárselo a Cologne y esta ante el relato del artista marcial comenzó a atar cabos en su mente.
– Creo que tengo una idea de quien fue esa sombra.
– ¿Quién? – "¿acaso una persona había rescatado a Aki?"
– Bueno Ranma, ¿recuerdas con quien hizo el trato la princesa? - pregunto Cologne risueña disfrutando de la poca concentración del chico.
– Ah, ¡no hay tiempo para preguntas! debemos hacer algo – Ranma estaba fastidiado y se sentía un idiota impotente ante su situación, ¿y ahora le salía con eso?
– Entonces responde.
Saotome arrugo su nariz y pensó unos segundos. No era difícil de recordar – Con la muerte – dijo mientras trataba de reunir concentración.
– Y, ¿cómo se describía a la muerte?
Ranma suspiro – como una gran sombra negra que... – Saotome reparo en lo que estaba diciendo y Cologne sonreía satisfecha con la respuesta, al fin había entendido – Quiere decir que la muerte fue la que salvo a Aki – la amazona asintió mientras avanzaba hasta un mueble – ¿Qué razones tiene para hacer algo así? ¿Por qué salvaría a Aki?, si todas las otras chicas terminaban muriendo o suicidándose y él no hacía nada, ¿por qué a Aki si lo ayudo? – se preguntaba Ranma frunciendo el ceño.
– Eso deberás preguntárselo tú mismo – Cologne se paró frente a Ranma con un collar en la mano.
– ¿Y cómo quiere que haga eso?
– Esto hijo – dijo mientras señalaba un collar – es una forma de visitar a la muerte, tan solo debes usarlo de forma correcta y podrás ir a su mundo – aclaro al joven artista marcial.
Ranma observó el colgante. Se veía tan simple, una cadena barata y un dije redondo azulado nada llamativo, ¿eso era un paso al infierno? – Un paso al infierno – dijo sin pensar a lo que Cologne corrigió.
– No Ranma, la muerte no es el diablo ni un dios, digamos que es el encargado de las almas y su palacio se encuentra en el limbo, guarda las almas hasta que los señores del cielo o el infierno las reclamen, aun así es alguien de temer – aseguro la mujer – después de todo, el nombre muerte ya es espantoso.
El chico no pudo evitar sentirse como un niño regañado – Bueno, yo no lo sabía – Ranma tomo el colgante y se lo puso alrededor del cuello – con esto, ¿Akane volverá a la normalidad? – pregunto mientras observaba el dije azulado.
– No te prometo nada hijo en ley solo estoy segura de que encontraras respuestas pero aquí la pregunta es, ¿estás dispuesto a visitar a la muerte para volver a verla? – Cologne estaba seria se podría decir que hasta inexpresiva.
Ranma lo pensó por unos segundos hasta que una Akane sonriendo llego a su mente y otra sonrojándose ante sus palabras con su ceño fruncido. No necesitaba pensarlo demasiado – ¡Claro que lo estoy! – se tumbó en el sillón mientras cerraba los ojos.
– Solo piensa en un lugar feliz Ranma y cuando menos te lo esperes estarás en el limbo – Ranma apenas escuchaba la voz de Cologne. Se sentía cansado. Desde que el collar estaba en su cuello pensaba en un lugar feliz, junto a alguien que lo hacía sentirse feliz.
...
...
Pasarían unos minutos, quizás segundos, y sintió como un olor floral llegaba a su nariz y como la brisa mecía su cabello. Abrió sus ojos de golpe. Se encontraba en un prado hermoso y verde con muchas flores y le resulto extrañamente conocido, como si ya hubiera estado ahí antes.
Comenzó a caminar sin rumbo parecía ser un prado interminable pero ante sus ojos logro distinguir una casa. No, no era una casa, sino un castillo que se alzaba hacia el cielo dando la impresión de alcanzar las nubes. Llego a la gran puerta de entrada y toco. Pero nadie abría. Ante eso se decidió a entrar pero todo se volvía más complicado. Dentro solo habían pasillos y escaleras ¿Dónde encontraría a la muerte? – eh…Hola…señor muerte, ¡¿hay alguien aquí?! – grito tratando de llamar la atención pero solo escucho su eco por los pasillos "Un momento, ¿la muerte es hombre o mujer? Maldición"
Mientras más caminaba más extraño e interminable se le hacia ese lugar y de repente dudas comenzaron asaltarlo y una lo tenía un tanto preocupado.
– ¿Por qué no hay guardias? Es muy raro - se preguntaba y comenzó a caminar en silencio. Quizás estaban esperando un descuido de él para atacar.
Siguió caminado hasta que se percató de la presencia de una dulce voz que cantaba con tristeza – "Sueño que tú, eres diferente y que a mi lado de la mano vas..." era una mujer, su voz era tranquila y aguda ¡AKANE! Ranma comenzó a seguir la voz y a correr desesperado.
– ¡Akane! – comenzó a gritar por los pasillos mientras seguía la melodía "Akane, ¿dónde estás Akane?"
– "En mi alma hay amor para los dos…"
Dos puertas se alzaban ante él, la voz venia del otro lado. Abrió las puertas de una patada, recupero el aire perdido en la carrera y fijo su vista al frente donde se encontraba su bello tormento. Pero no esperaba verla así.
Akane estaba encerrada en una especie de jaula como de ave, llevaba un pequeño vestido blanco que descubría sus hombros y le llegaba a medio muslo, en sus pies dos cadenas y una en su muñeca. Su mirada estaba vacía y en sus mejillas se podían apreciar el paso de antiguas lágrimas que se habían secado, parecía una muñeca abandonada.
– Akane - dijo sorprendido entre feliz por verla y enojado por como la tenían o mejor dicho triste. "Es mi culpa si solo hubiera estado más atento, si hubiese sido más rápido…"
- ¡Ranma! – la voz de su prometida lo saco de sus pensamientos pero aun sentía la rabia, la impotencia.
En cuanto los ojos de la peli-azul reconocieron ese inconfundible y familiar rostro sintió que el alma le volvía al cuerpo, sus ojos volvieron a brillar y una pequeña sonrisa se formó en sus labios, pero recordó que no debía dejarse llevar, no esta vez. Ella debía protegerlo.
Su mirada se volvió seria de un momento a otro – Ranma vete, no te acerques – trato de ponerse de pie pero las cadenas se lo impidieron cayendo estrepitosamente al suelo.
Ranma decidió ignorar el comentario de la peli-azul, ya que se asustó al verla caer – Akane, ¿Akane estas bien? Tranquila yo te sacaré de aquí – el joven trato de romper los barrotes pero eran demasiado sólidos, aun así siguió forcejeando.
– Eso no importa, Ranma vete – en sus preciosos ojos se asomaban leves lagrimas que amenazaban con salir – por favor Ranma, el vendrá por ti.
Ranma frunció el ceño. Claro que no se iría, nunca pensó encontrarla pero no la iba dejar en esa jaula, eso nunca.
– No me importa quien venga, te sacaré de aquí – le dijo testarudo logrando que Akane comenzara a exasperarse.
– Ranma tú no lo entiendes él es muy fuerte…
– Nadie puede vencerme boba, yo te sacare e iremos a casa – afirmo el joven mientras tomaba impulso. Iba a destruir como fuera esa maldita jaula.
– Ranma no...
– ¡No te acerques a ella!
Una cortina de fuego apareció ante Ranma impidiéndole acercarse a Akane. Se sorprendió pero de inmediato frunció el ceño y tenso la mandíbula, ¿quién era el maldito que no dejaba que sacara a su prometida?
– ¡¿Quién eres?! – pregunto irritado tratando de ver a través del fuego, lo cual resultaba imposible.
– No te acerques a ella.
El joven Saotome comenzó a reír con superioridad – ¿Por qué debería obedecerte? ¿Quién te crees que eres? ¡Un momento! – Ranma utilizo su cerebro reconociendo de inmediato la situación – Es eso no, tu... ¡Tú eres el malnacido que la tiene encerrada! ¡Suéltala! – rugió al asimilar la situación.
– No quiero, ella se quedara ahí ¿no se ve linda?
Ranma estaba que explotaba, ¿que si se veía linda? Eso lo sabía, pero no esposada y encerrada en una jaula.
– Que estupidez, ¿quién eres? ¡Muéstrate! - exigió casi rugiendo.
La persona detrás del fuego reía sonoramente pero a pesar de ello Ranma no distinguió un tono especifico en su voz – Bueno, tengo muchos nombres pero el más acertado en tu caso sería quizás – la cortina de fuego desapareció y Ranma ajusto sus ojos que habían quedados cegados por la luz – la muerte, tal vez.
Ranma se sorprendió de veras. Ante él se mostraba un chico de piel blanca pero de vista sedosa, cabello corto azabache y ojos negros profundos que daban la sensación de hundirse en ellos. La palabra hermoso le vino a la mente, se irrito por su propio estúpido pensamiento.
– Je, pues un gusto – Ranma salió de su letargo y hablo irónico – creía que eras solo una apestosa sombra.
– Puedo obtener muchas formas – le dijo el azabache con una sonrisa burlona en su rostro.
– A mí eso no me interesa – la mirada de Ranma era glaciar y aterradora – yo solo vine a hacerte una visita pero prefiero que me entregues a esa chica.
– Jeje, ¿y si no quiero?
– ¡Ranma no seas idiota! – grito Akane desde su jaula tratando de mantenerse en pie sin caer.
– Si no… - Ranma se puso en posición de ataque - tendré que pelear contigo, pero créeme no ha nacido nadie que pueda vencerme – mostro una sonrisa egocéntrica digna del gran Saotome Ranma.
El azabache tan solo lo miro risueño – Eres muy confiado niño, pero yo no puedo decir que nací, ni que estoy vivo. Solo puedo decir que existo, además, no te enteras – el hombre oculto su cara en unas sombras que inundaron su alrededor, ocultando su cuerpo – soy la muerte, aunque lo intentes no puedes dañarme – su tono de voz cambio rotundamente. Al principio era tranquila, elegante, pero ahora su voz llegaba a congelar la sangre era simplemente escalofriante.
Ranma no se asustó, pero si se irrito bastante. Tomo impulso y se lanzó contra el moreno pero no estuvo ni cerca de golpearlo cuando desapareció de su vista y por ende, evadió su golpe. Lo busco con la mirada pero no estaba en ningún lado "¿dónde está?" gruñía fijándose en todos los rincones.
– ¡Ranma cuidado!
"Akane"
– Presta atención Saotome Ranma – un golpe certero en la mandíbula hizo que Ranma probara el poco usual sabor de su sangre y cayera estrepitosamente al suelo – no debes desconcentrarte Saotome – antes de que Ranma se lograra levantar el azabache le lanzo una potente patada en el estómago y luego lo aturdió contra el suelo dejando su cara estampada en el piso.
– ¿Qué sucede Saotome? ¿Por qué no te levantas? – preguntaba el moreno con inocencia mientras lo aplastaba con su pie divertido ante la situación.
– ¡Ya basta detente! – Akane comenzó a moverse haciendo que sus cadenas sonaron llamando la atención de la muerte. Y provocando raspaduras en sus tobillos.
– Linda Akane lo lamento – la sombra volvió a tener su forma humana y se acercó a la jaula – ¿necesitas algo? – sonreía dulcemente.
– Prometiste que si me quedaba no le harías daño – acuso la chica acercándose a los barrotes y mirándolo con fiereza.
– Pero Akane...
– Akane... - Ranma estaba en el suelo sobándose la mandíbula – no te metas en una pelea de hombres – dijo mientras volvía adoptar una pose de combate.
Akane contenía las lágrimas y se aferró a los barrotes de su jaula. Nunca había visto a Ranma perdiendo en tan poco tiempo.
– Por favor no le hagas más daño, te lo ruego – dijo ella mirando al azabache a los ojos.
El la miro con devoción y sonrió con dulzura – Bueno, si me das un regalo prometo dejarlo ir – sentencio el hombre mientras pasaba su mano derecha por los barrotes depositándola en la mejilla de la peli-azul dándole una leve caricia en el proceso – tú sabes de que regalo hablo.
Akane lo miro con tristeza sintiendo un desagrado enorme hacia el chico frente a ella y sintiéndose el ser más despreciable por lo que iba a hacer – perdóname Ranma – dijo sin apartarse de la mirada de la muerte. La peli-azul se acercó a los labios del azabache y lo beso.
Ranma no lo creía. No quería creerlo.
– Que, ¿qué haces Akane?
Ranma comenzó a fruncir el ceño y empuñar sus manos, ¿Akane lo había traicionado? ¿Era verdad lo que acababa de ver? miro directo el rostro de su prometida pero verla solo le devasto el corazón. Ella seguía besándolo pero lloraba, lo besaba y lloraba para luego alejarse y taparse la cara con ambas manos.
– Lo siento, lo siento, lo siento… - decía sin cesar dejando escapar sus sollozos y lastimando el corazón del artista marcial "Nadie puede hacerla llorar"
Solo verla en ese estado era suficiente como para sentirse en un abismo, era una tortura. A pesar de estar en el limbo él ya se sentía en el mismo infierno – Akane...
A diferencia de Ranma la muerte estaba satisfecha, feliz y se sentía radiante – Un beso con la muerte, solo Akane tiene el privilegio de tan temido placer – dijo mientras pasaba uno de sus dedos por sus labios. El azabache miro al devastado Ranma y sonrió burlón – ¿qué pasa? ¿Te he robado algo importante? – rio engreídamente y Ranma exploto.
– ¡Maldito! – Saotome tomo fuerzas y se lanzó nuevamente contra él, pero el azabache solo lo esquivo he inmovilizo posando unas cuerdas en sus manos y pies dejando a Ranma amarrado y a horcajas en el piso.
– Lo siento, pero en ese beso prometí no hacerte daño – dijo mirándolo sonriente y luego fijando su vista en Akane – ¿así eres feliz?
Ella seguía llorando pero asentía con la cabeza.
– Que bien, pero vamos, sonríe – le pedía mientras endulzaba su voz y con sus dedos hacía alusión de una sonrisa.
Ranma se encontraba aturdido. Estaba exhausto, pero no podía ser vencido "¿Cuándo me volví tan débil?" – Por qué, ¿por qué tienes a Akane aquí encerrada? – Pregunto jadeando. Las cuerdas estaban muy firmes, demasiado para no ser intencional.
El azabache lo miro a los ojos y sonrió radiante – Porque la amo – respondió la muerte directamente, sin miedo y Ranma solo lo miro sorprendido – ninguna mujer que tocaba esas joyas era como Akane – le dijo mientras fruncía el ceño, recordando – todas eran aburridas, querían llamar mi atención o se rendían ante la idea de morir o en cambio lloraban día a día sin parar, por eso que su cuerpo muriera era mi prioridad.
Ranma lo miro con una interrogante en su cabeza – ¿Su cuerpo?
– El alma de la joven viene a mí en cuanto usa la joya ya que al no morir su cuerpo, su alma no le pertenece a nadie ni al cielo ni al infierno, digamos que se queda en el limbo conmigo.
– Si su cuerpo no muere...
– Se quedara a mi lado hasta que pase – dijo mientras admiraba la belleza de la peli-azul.
Ranma lo miro con rabia, se sentía tan débil – Eso explica los suicidios y también por qué salvaste a Aki – el joven Saotome gruño con dolor pero estaba realmente enojado – no querías que muriera para quedarte con Akane, ¿no es así?
– Si.
– ¡¿Qué rayos con los cuerpos entonces si no tienen alma?! – gruño Ranma aun desconcertado.
El hombre lanzo un suspiro y se acercó a la jaula de Akane pasando sus manos por los barrotes – son los últimos sentimientos del alma, en otras palabras, son solo alma falsas que pueden extinguirse con facilidad y que son manipulables – dijo mientras le sonreía a su cautiva – Aki, por ejemplo, es solo un conjunto de sentimientos que Akane dejo antes de llegar a mí, además, es mi mayor orgullo. Es la imitación de un alma perfecta – sonrió radiante al hablar de su "gran" obra.
"Este tipo es un desquiciado" Ranma miro a Akane y recordó a Aki, eran tan parecidos pero después de todo no eran iguales. Él no era Akane – tengo otra pregunta ¿Por qué ella? ¿Por qué Akane?
– Vaya que eres despistado – dijo el hombre disfrutando – Ya te lo dije, la amo – respondió el moreno dejando de lado su tarea para observar a su contrincante – sabes, una vez vi a Akane pero solo fue por unos segundos no llamo mi atención en lo absoluto – dijo mientras recordaba ese momento – ella paso por la puerta de China pero apenas distinguí su cabello.
"Jusenkyo" pensó Ranma en ese momento trayendo a su memoria tan molestos recuerdos.
– Y después llego gracias a las joyas – en su mirada apareció un brillo peculiar que solo él tenía en ese momento ya que los otros se encontraban tristes y frustrados – sabes, cuando Akane llego fue como ver llegar a un ángel. Linda, tierna y temerosa, me acerque a ella conmovido pero en el segundo que le hable, ella me tomo por el cuello y me amenazo.
...
...
– ¿Dónde estoy? ¡Déjame ir! – me exigió con fiereza.
Nunca, nunca conocí alguien que me tratara así, ni los más fuertes y hábiles guerreros se mostraban de aquella forma ante mi presencia. Eso me llamo la atención. Había algo en su mirada que me hipnotizaba por completo, un brillo que no había visto en ningún hombre ni mujer, ni si quiera en los niños. Los días junto a Akane fueron los más divertidos de mi vida, su actitud cambiante y sus constantes intentos de escape llenaban mis días, era simple diversión, hasta que la vi sonreír.
...
– "Discutir por todo pelear una extraña manera de amar porque no le hemos al amor un te quiero y ya con un beso y ya y así todo podría ser..."
– ¿Por qué cantas eso? – le pregunte mientras dejaba caer mi cabeza en su hombro. Esa canción la repetía todo el tiempo pero no entendía porque. Akane se tensó por completo parando su canto y dio un salto. Creo que la asusté.
– Me gusta - respondió seca recuperando la compostura.
Pero yo seguía insistiendo – ¿Por qué?
– Me recuerda a alguien.
– ¿Quién? – quería saber quién estaba en su mente cuando cantaba con su angelical voz. En realidad quería saber todo de ella.
Akane solo sonrió ampliamente y me miro divertida.
– No pienso decirte - dijo burlona extendiendo su sonrisa.
En ese momento sentí lo que nunca pensé que sentiría, muchas emociones vinieron a mi pecho como una corriente eléctrica que viajaba por todos los lados y me oprimía el corazón.
...
...
– En ese momento conocí el amor Saotome Ranma, fue la mejor experiencia que he tenido y solo Akane me la ha dado – concluyo el moreno con una sonrisa de satisfacción.
Ranma estaba cabizbajo mientras intentaba ponerse en pie – Pero ella no es feliz, ¿verdad? – dijo ante lo obvio.
– Eso es lo triste, tantos escapes me obligaron a encerrarla y esposarla. Desde entonces no ha vuelto a sonreír – la muerte dejo escapar un suspiro mientras alzaba sus hombros levemente.
Y ante ese hecho Ranma sonrió con malicia – Je, ella jamás lo hará.
– ¿Qué dices? – el azabache lo miro con rabia borrando sus anteriores sonrisas.
– Tal vez la ates pero ella no te sonreirá porque su sonrisa solo nace cuando es feliz – Ranma logro mantenerse en pie y lo miro con burla – Tú jamás podrás hacerla feliz muerte – dijo despectivo.
Akane observo a su prometido y no pudo evitar llorar, aunque la verdad sus ojos le dolían de tanto hacerlo.
– Prometí no golpearte pero eres desesperante – la muerte tomo el cuello de Ranma elevándolo un poco – será mejor que te vayas y no vuelvas, ¿entendido? – el moreno ladeo el cuello ligeramente y le sonrió – despídete Saotome.
Llevo al pelinegro ante la jaula de la chica y los postro en el piso. Akane lo miraba desde dentro pero no quería acercarse. Quien sabe que haría la muerte si se acercaba a él.
Ranma contemplo a su tormento y recordó el maldito beso como una película en cámara lenta. No se repetiría, lo juro como que se llamaba Saotome Ranma.
– Akane mírame bien a los ojos – dijo mientras fruncía el ceño – ¡yo volveré por ti e iremos a casa juntos! – Akane no pudo evitar que una lágrima empañara su visión – nunca me dejarías solo, ¿no? – el pelinegro sonrió con tristeza y esbozo una sutil sonrisa.
– Ranma…
– Es suficiente – la muerte chasqueo los dedos y un portal apareció a su lado – espero no volver a vernos – lanzo a Ranma hacia el portal y comenzó a reír.
– ¡Espérame Akane! ¡Volveré por ti! – grito Ranma mientras caía y a lo lejos pudo escuchar que Akane le respondía, pero quizás solo fue su imaginación.
"Siempre te he estado esperando"
Nota de autor: ¡Hola! Aquí tenemos un nuevo capítulo que he escrito como 20 veces (se habían perdido mis notas para guiarme en la historia) Por problemas de internet no pude subirlo antes, lo iba a subir el 16 (de enero) pero no pude.
Y bueno la historia casi que llega a su fin, creo que quedan uno capítulos más y es todo, me despido de Aki. Me gustó mucho escribir sobre él, es por eso que me da algo de pena aunque también me gusta la Muerte, ¿qué les pareció a ustedes? Y que tal las "mini" peleas ¿les gustaron?
Ok, estoy interactuando demasiado jeje
Me di cuenta de que los follows y fav aumentaron así que ¡Bienvenidos nuevos lectores! Aprovecho de agradecer a todos los lectores silenciosos (todos tienen mi gratitud) Espero que les haya gustado el capítulo, comenten que les pareció y ¡Muchas gracias por leer!
Zona review:
Ranma X Akane: Buenas! Bueno, respecto a tu crítica no hay ningún problema, después de todo es solo eso, una crítica constructiva. Lamento que parezca que da muchas vueltas, no me había detenido a pensar en ello, pero ya está casi terminando así que no me preocupo mucho en realidad. El doctor Tofú no aparecerá en esta historia (lo lamento) y es muy común eso del viaje así que no tomare ese camino, pero gracias por la idea. La historia está terminada en mi cabeza así que no te preocupes ya pronto Akane volverá jeje. Saludos.
Chat'de'Lune: Hola! Qué bueno que te gustara el capítulo. Sobre que Akane está perdiendo su feminidad, si es verdad pero no te preocupes mucho por ello, en este momento hay cosas más grandes por las que preocuparse :3. Espero saber qué opinas sobre este capítulo y el giro que tomo jeje. Saludos y un gran abrazo a la distancia.
¡Gracias por los reviews!
Luna Glow
