CAPITULO XVI
"Una promesa es una Promesa"
Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi.
En las penumbras de una gran habitación se encuentra la joven Akane Tendo. Ella ilumina todo a su alrededor, tan hermosa, tan frágil, y a la vez temeraria y fiera. Una mujer inigualable, una diosa desconocida, una mística hada, una…
– ¡Quieres callarte! - Akane fulmino con la mirada al azabache que hablaba sin parar – deja de decir cosas así.
El hombre detuvo su parloteo y bajo el micrófono con el que hablaba – discúlpame querida Akane pero es inevitable no alardear de tu belleza – se acercó a la jaula de su cautiva y la miro con devoción – pero sabes que sonriendo eres mucho más hermosa – él le sonrió esperando el mismo gesto de vuelta.
Pero la peli-azul solo lo miro con rabia. Se paró frente a él tratando de soportar el dolor de sus grilletes y le plantó cara al sonriente hombre – jamás ¡jamás volveré a sonreír! ¿Ha quedado claro?
La Muerte estaba seria y en sus ojos había un esbozo de tristeza. Acerco su mano a la cara de Akane tratando de tocarla pero ella evito su acercamiento volteando el rostro. Él regreso su mano con impotencia.
– No volverás a verlo así que intenta ser feliz conmigo – sentencio con voz firme.
– ¡No te atrevas a hacerle daño, oíste! – rugió la pequeña chica aferrándose bruscamente a los barrotes de su cárcel.
La Muerte le dio la espalda y comenzó a caminar cubriendo su cuerpo entre sombras – no te preocupes, no pienso lastimarlo – "no hare una estupidez como lastimar a ese idiota frente a ti otra vez" llevo una mano a su pecho arrugando sus ropajes.
Entre las sombras Akane deslumbro sus ojos y no eran oscuros, sino rojos. Rojos como la sangre – pero si fuera posible ¡lo destrozaría!
Akane se estremeció nuevamente. Su voz había resultado grotesca, espeluznante. Observo aquella sombra hasta que desapareció tras la puerta. Se sentó en el piso y trato de aflojar sus grilletes mientras gruñía tratando de controlar su miedo.
– Ranma vendrá por mí y cuando llegue… – uno de los grilletes cedió liberando su mano. Se sobo con suavidad – cuando llegue, volveremos a casa juntos.
...
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– Ranma deberías tranquilizarte – Cologne trataba de hacer que Ranma se controle. Llevaba dos días entrenando día y noche después de lo sucedido. Y Aki aún no despertaba.
– Aun no, necesito vencer a ese demente – decía Saotome mientras daba patadas al aire y giraba sobre sí mismo con una rapidez alucinante – nunca me sentí tan débil como esa vez – gruñó recordado que hasta sangre le había llegado a sacar el muy maldito – esta vez sí lograre salvarla.
Cologne observo la determinación en los ojos de su discípulo y suspiro. La Muerte es un enemigo poderoso comparado con un humano, lo único que debería hacer es tomar su vida pero, ¿Por qué no lo hizo durante la pelea?, ¿por diversión? – Ranma tu dijiste que la Muerte, ¿está enamorada de Akane?
Ranma paro en seco sus movimientos y a su mente vinieron los recuerdos de su encuentro con la Muerte, en especial la forma abierta en que declaro sus sentimientos y el beso, el maldito beso que Akane le había dado a ese ser. "¿Por qué yo no puedo decírselo así? ¿Por qué no puedo ser más sincero? Todos logran decir abiertamente lo que sienten hacia ella ¿Por qué yo no?"
– Ranma, te hice una pregunta – Cologne golpe con su bastón al consternado Ranma haciendo que este volviera al mundo real.
– ¡Eso dolió momia! – el bocón artista marcial recibió otro golpe como castigo.
– Deja de ser tan impertinente y responde.
Ranma miro hacia otro lado y empuño sus manos con fuerza – ese idiota dijo de que la ama profundamente….imbécil – susurro para sí mismo.
Cologne se mostraba pensativa, su mente trabajaba los hechos pero aún tenía la misma pregunta. Si él es la muerte y Ranma es su rival amoroso ¿Por qué no matarlo? ¿Qué le impide dañarlo?
Cologne suspiro, demasiadas peguntas sin responder.
Ranma en cambio se encontraba sumergido en sus pensamientos. Recordaba vívidamente cada momento en el Limbo. Recordaba a Akane encerrada, la sincera declaración de la Muerte, el beso y recordaba su promesa. Cumpliría como sea, nunca nadie podría quitársela. Ni siquiera la misma Muerte.
...
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El azabache se encontraba realmente triste, no podía evitarlo. Cada día Akane parecía más reacia con él. Ya no le hablaba ni se molestaba en mirarlo, era como si él de un segundo para otro se haya vuelto un bicho despreciable y realmente diminuto. Sentir la opresión en su pecho era una experiencia nueva, nunca pensó que el amor sería tan desgarrador.
Desde el Limbo podía observar a las personas enamorarse, pero jamás les presto tanta atención. Quizás si lo hubiera hecho se habría dado cuenta de que no siempre los amores son lindos y duraderos. O correspondidos.
Por alguna razón, a pesar de que ese sentimiento era nuevo, no podía evitar que le resultara algo familiar pero no sabía cómo explicarlo. Quizás solo era su imaginación.
Observo a su cautiva, era inevitable querer hablar con ella pero siempre se reusaba a contestarle – ¿Aun esperas su regreso? – pregunto sorprendiendo a la peli-azul, pero no se volteo a verlo y esto deprimía aún más a la Muerte. Nuevamente ese molesto dolor en el corazón, no podía respirar. Literalmente no podía hacerlo. Y se desplomo.
Akane escucho el sonido que provoco la Muerte al caer y dirigió todos sus sentidos hacia su secuestrador. Estaba tirado en el suelo, sudaba mucho y se oprimía con fuerza el sector de su corazón. Parecía un paro cardiaco. Se aferró a los barrotes y pasó sus manos por ellos hasta alcanzar la cabeza del azabache y la acaricio con cuidado – ¿qué ocurre, estas bien? – pregunto preocupada al no saber qué hacer.
La Muerte no respondió pero si comenzó a tranquilizarse, de alguna forma el dolor había disminuido, solo un poco pero lo suficiente para volver a respirar. En cuanto volvió en si, se alejó en silencio de Akane dejándola estupefacta y muy intrigada, en cambio él se sentía horrible. Eso fue casi como…morir.
...
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El Nekohanten se encontraba muy tranquilo ese día. No habían muchos clientes pero si unos pocos que mantenían ocupados a los camareros. Shampoo y Mousse servían los platos y al terminar, el chico-pato lavaba los trastos mientras Shampoo descansaba en un sillón, pensando en los sucesos de los últimos dos días.
"Airén es muy malo con Shampoo, se la ha pasado entrenando todos estos días y no me ha querido prestar atención, además chico-Akane no despertar, todo esto es muy molesto y todo por ayudar a Akane. Siempre es por Akane – Shampoo bufo inconscientemente – Ranma sería más feliz conmigo que con chica del mazo"
– ¡Shampoo! ¡Mousse! cierren el local y vengan a la pare de atrás – dijo Cologne desde lejos.
– ¡Ya vamos! – gritaron los jóvenes.
– Mousse cerrar Nekohanten yo ir con bisabuela – dijo Shampoo caminando lentamente.
– Si, querida Shampoo – Mousse comenzó a cerrar las puertas y ventanas, feliz por la atención dada por su amada.
En la parte trasera del Nekohanten se encontraba Ranma. Estaba todo sudado pero aun así no detenía su entrenamiento. Estaba dispuesto a vencer a toda costa.
– Shampoo llegar – se anunció la joven amazona – ¿qué necesitar bisabuela? – Cologne indicó a Ranma y Shampoo comprendió. El chico necesitaba descansar.
Shampoo se contoneo hasta llegar al lado de Ranma y comenzó a hablarle en un dulce tono de voz – Airén ven a descansar, necesitar un baño. Shampoo lavarte la espalada, ¿sí?
– Por favor Shampoo, no me molestes – Ranma se apartó de la chica y comenzó a dar patadas altas ignorando la molestia de la amazona.
– Ranma debes descansar, como esperas vencer a la Muerte si no has pegado el ojo en dos días – dijo Cologne con seriedad.
– No necesito dormir, lo venceré y solo entrenando lograre hacerlo – Cologne alzo su mazo y golpeó a Ranma en la cabeza.
– Si eso es lo que quieres, entonces veamos cuanto has mejorado – el pelinegro adopto una pose de pelea y ataco a la vieja amazona sin detenerse a pensarlo.
Golpe y patada, una tras otra eran esquivadas por su rival – ¡vamos atáqueme! – gruño Ranma, le dolía el cuerpo y se sentía muy tenso.
Dio una patada en el aire pero Cologne lo esquivo. Se posiciono detrás de él y le dio un golpe en el cuello aturdiéndolo al instante – haz mejorado, pero estas cansado y eso no permite demostrar todo tu poder – Cologne apunto a Ranma con su bastón juguetonamente – es hora de dormir Ranma.
Al pelinegro le dolía todo el cuerpo y le escocían los ojos pero con todas sus fuerza se mantuvo firme depositando todo su peso en sus codos – ya le dije no descansare hasta que sea lo suficientemente fuerte para vencer a ese maldito – gruño con impotencia Cologne solo negó con la cabeza.
– Hierno, debe haber una forma de vencer a la Muerte quizás...
– Amor.
Cologne miro hacia el locutor de aquella palabra – ¿por qué piensas que eso derrotara a la Muerte, Mousse?
El joven camino hasta quedar al lado de la vieja amazona mientras veía a su "rival amoroso" en el suelo. No pudo evitar sentir lastima – lo pienso porque mi familia me lo ha contado – miro a Cologne a los ojos a través de sus grandes lentes – y mi abuela fue quien lo vio.
Todos miraron con asombro a Mousse y Ranma se puso de pie con la ayuda de Shampoo.
– Creo que es hora que te expliques Mousse – dijo el chico de la trenza.
...
...
– Cuando mi abuela era joven vio sin querer a la Muerte. Este estaba llevándose el alma de uno de sus amigos y su gran amor. Corrió hasta él cubriéndolo con su cuerpo y entre lágrimas le grito que no se lo llevara, a la Muerte no le importo pero a cambio pedía la vida de mi abuela, ella acepto y él se llevó su alma.
Ella cuenta que mientras estaba en el Limbo la Muerte se convirtió en un apuesto chico, la trataba bien y le decía que la amaba pero ella solo amaba a una persona y nunca más lo volvería a ver, por eso siempre lo rechazaba. Dijo que la Muerte se veía triste y que constantemente se tocaba el pecho cerca de su corazón.
Un día en que lloraba en silencio vio a su amado que abría las puertas del palacio, sin esperar corrió a sus brazos refugiándose en su verdadero amor. Pero la Muerte los vio. Quiso pelear con su rival amoroso pero mi abuela se lo impidió. Se plantó frente a él y le dijo que ella nunca lo amaría que la única persona que amaba era al chico que la rescato y jamás podría amar a nadie más. Y luego beso a su amado. La Muerte se entristeció y comenzó a tocar con fuerza su corazón, comenzó a respirar con dificultada hasta que colapso. Y murió.
La abuela nunca pensó que mataría a la Muerte de esa forma. Tomo la mano de su amor y comenzó a correr. Dice que atravesaron un portal y volvieron a su tierra y que antes de atravesar el portal escucho una frase que no entendió y vio un gran resplandor.
Mousse miro a los receptores esperando sus comentarios pero todos estaban en silencio entre sus propios pensamiento. Se aclaró la garganta – y eso es todo lo que se.
– En otras palabras la Muerte murió de tristeza, no de amor – dijo Cologne muy seria.
– Tal vez, pero si él no se hubiera enamorado de mi abuela nunca habría muerto.
– Es verdad – la anciana miro a Ranma. Estaba con la cabeza gacha y una mirada muy seria algo raro en él – ¿Qué opinas tú Ranma?
–...
– ¡Ranma!
– Akane es la única que puede dañarlo – dijo el pelinegro – solo ella... – Ranma se puso de pie y estrello su puño en su mano – aun así, no se va a salvar de la paliza que voy a darle – sonrió con altanería y camino hacia el Nekohanten – iré a dormir, mañana volveré al Limbo.
La anciana sonrió tenuemente – muy bien todos a descansar, ya es muy tarde – dijo mientras se retiraba para dormir. Shampoo y Mousse se miraron entre ellos y se pusieron de pie.
– Oye Mousse, Shampoo tener una duda.
– ¿Cuál es? mi amada Shampoo – pregunto el chico-pato a un árbol del patio pensando que era su amazona.
– ¡Torpe Mousse, eso no ser Shampoo! – la chica gruño, no le gustaba que la confundiera con cualquier cosa. Le puso los lentes al cegatón de una forma brusca haciendo que este cayera al suelo – ¿Quién ser el amado de tu abuela?
Mousse la miro un tanto incrédulo. Era una pregunta muy sencilla – pues, es mi abuelo jajá – se levantó tranquilamente quedando frente a la amazona.
– ¿Y por qué no decir desde el principio que ser tu abuelo? Pato tonto confundir a Shampoo – dijo molesta, más que nada por haber provocado la risa en su sirviente personal.
– Perdóname pero los hombres no son muy importantes en las leyendas de nuestro pueblo – Shampoo suspiro, el pato tenía razón – Pero me alegro que preguntaras ¡mi adorada Shampoo! – Mousse sin avisar alzo a la chica en brazos sonriendo con amor.
Shampoo se sonrojo un poco – ¡tonto Mousse, bajarme ahora! – ordeno firmemente.
Mousse la miro directamente atravesando sus barreras con sus ojos esmeralda – de acuerdo – dijo con una sonrisa. Shampoo ya en el suelo trato de controlar sus latidos "mucho tiempo con pato tonto afectarme". Sin esperar mucho, golpeo a Mousse en las costillas
– No volver a tocar a Shampoo – y se fue dignamente a su habitación.
– Shampoo… – el pobre Mousse sollozo en el suelo.
...
...
– ¡Perfecto! ya solo faltan dos más – Akane se felicitaba a si misma por su logro – ahora la mano izquierda.
– ¡Akane!
La peli-azul se sobresaltó y escondió sus manos entre sus piernas – ¿qué quieres? – pregunto sin querer.
– ¡Al fin hablaras conmigo! – Akane sintió la felicidad en la voz de la Muerte. Había olvidado que le dedicaba la ley del hielo. No contesto.
– ¿No volverás a hablar? – Akane siguió en silencio, ya había fallado al preocuparse por él cuándo colapso, no podía volver a suceder.
– Como quieras – los pasos de la Muerte se alejaban y ella suspiro. Debía seguir liberándose.
...
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Era una linda mañana en Nerima. El ambiente era fresco y el sol calentaba lo justo y necesario. Ranma se levantó perezoso, era raro despertar en aquella habitación. Los últimos días los había pasado viviendo en el Nekohanten entrenando y cuidando a Aki. Por alguna razón el peli-azul no despertaba. Para Ranma seguía siendo raro estar tan pendiente de él, después de todo no era Akane, solo era una copia. Pero no podía evitarlo, sus ojos y su sonrisa seguían siendo los mismos aunque dormido no podía verlos.
Se acercó hasta el joven que dormía profundamente. Tomo un calcetín y lo puso en su nariz, no se movió para nada. Luego comenzó a pincharlo con un cepillo de dientes, el desgraciado seguía sin moverse. Se paró en su cabeza pero era inútil, no reaccionaba. Resignado soltó un suspiro y comenzó a cambiarse. Hoy era el gran día, hoy salvaría a Akane o moriría en el intento. La extrañaba y ya nada podía reemplazarla, ni siquiera una mala copia durmiente.
– Duerme bien, Aki – cerro la puerta y se dirigió a la cocina donde Cologne lo esperaba.
...
...
– Estás listo muchacho – Ranma se sentó en el sillón y tomo un colgante, no era el de la otra vez. En cuanto llego a la realidad el colgante que estaba ocupando se quebró.
Rodeo su cuello con la cadena y se recostó en el sillón.
– ¿Estás seguro que la única forma de vencerlo es que Akane lo rechaza formalmente? – pregunto Ranma a Mousse que estaba recargado en una pared.
– Es la única forma que conozco – dijo sin más.
– Qué extraña forma de matar – respondió Ranma sonriendo.
– Quizás es tan cobarde que no soporta el rechazo de una chica – ambos jóvenes rieron, sabían de lo que hablaban.
Ranma tomo con fuerza el colgante y cerró los ojos – nos vemos – dijo como una despedida y comenzó a pensar "piensa en algo agradable, piensa en Akane".
El olor a hierba inundo su nariz y supo que estaba en el Limbo. Al abrir sus ojos se encontró con el mismo paisaje anterior, pero no estaba soleado. Hoy estaba nublado, como si en cualquier momento fuera a llover. Camino decidido hasta el palacio de la Muerte.
Al abrir la puerta se encontró con los mismos laberintos de escaleras y pasillos pero recordaba cómo llegar, recordaba como la voz de Akane lo guio hasta su jaula donde debía seguir encerrada. Abrió las puertas y encontró el mismo salón, la jaula de Akane, pero esta vez la Muerte no se escondió. Lo estaba esperando.
– Así que has vuelto – dijo mientras cerraba un libro que podría haber estado leyendo. O quizás solo se hacia el interesante.
Ranma sonrió de lado – ¿acaso creéis que no volvería? – miro a Akane que sonreía feliz de verlo no pudo evitar sonreír con sinceridad también – hice una promesa y pienso cumplirla – miro a la Muerte sin dejar de sonreír.
Eso solo hizo enojar a su rival – ¿y crees que podrás cumplirla?, solo eres un simple mortal ¿cómo podrás contra mí? – Dijo altanero – nunca podrás llevártela.
– No hables de ella como si fuera una objeto – gruño el chico – y aunque no lo creas yo sé cómo acabar contigo – la Muerte se tensó y Ranma se divertido al verlo – se cómo matarte idiota.
¿Cómo podía saber cómo matarlo? Nadie lo sabía ni siquiera él – estas mintiendo – dijo mientras sudaba frio y sonreía nervioso.
– No estoy mintiendo. Sé cómo matarte, pero lastimosamente yo no puedo hacerlo así que... - Ranma miro a su rival y crujió su cuello – te daré la goliza de tu vida antes.
Sin que la Muerte logre reaccionar Ranma se abalanzo sobre el dándole una patada en un costado alejando a su rival algunos metros lejos de él – ¿qué pasa? Te has vuelto lento – dijo Ranma con burla recordando como lo había tratado.
La muerte tocaba su costado, le había dolido. El bastardo había mejorado, pero eso no era todo, él mismo se había vuelto más débil ¿pero por qué? Se levantó y adopto una pose de defensa, Ranma nuevamente se lanzó contra él. La Muerte logro retener su patada con sus brazos y comenzaron a pelear en serio, nada que ver con la lucha anterior, en esta se encontraban parejos.
Akane veía la pelea con miedo, soltó sus manos y alejo las cadenas de su cuerpo. Al fin estaba libre. Ranma golpeaba con fuerza y convicción y la Muerte parecía cansada. Akane estaba muy asustada ¿y si se atrevía a matarlo? él posee ese poder, pero ¿por qué no lo hacía? no lograba entenderlo.
La Muerte se estaba cansando demasiado rápido y Ranma no se detenía por nada del mundo, él había dañado su orgullo y más importante, se había atrevido a secuestrar y enjaular a la persona más importante en su vida. No le iba a dar tregua.
Justo cuando estaba a punto de darle un golpe en la boca del estómago, del suelo surgieron cadenas que atrajeron al cuerpo de Ranma al suelo – maldito cobarde, deja de usar trucos y pelea – gruño retorciéndose para liberarse.
La Muerte se levantó con dificultad, las cadenas eran su último recurso, aunque deseaba con todas sus fuerzas descuartizas a su rival, no podía. No podía matarlo. Algo no lo dejaba hacerlo, sentía un extraño sentimiento que no entendía – no me dejaste alternativa, Akane se quedara conmigo para siempre, ella jamás saldrá de esa jaula. Yo la necesito – dijo mientras respiraba cansadamente.
Ranma gruño más y más. Ya no parecía una persona sino un animal, una animal enfurecido – ¡Escúchame idiota! ¡Akane no es alguien a quien puedas encerrar para esconderla del mundo! Créeme esa idea me ha venido muchas veces a la mente – la peli-azul se estremeció al escuchar aquello, no quería volver a estar encerrada – ella siempre intentara escapar – sonrió con orgullo – Akane volverá conmigo a casa – Ranma se liberó de las cadenas que lo ataban - no importa cuántas veces me ates, yo siempre la salvare – Ranma se levantó con rapidez y le atino un golpe certero y potente en el estómago – ¡y la llevare a casa!
La Muerte se retorció ante el golpe – Maldito – dijo mientras escupía un líquido oscuro.
– ¡Ataque de las castañas calientes! – grito Rama acertando golpe tras golpe en el cuerpo de su adversario.
La muerte reacciono y reuniendo todas sus fuerzas lanzo una patada a Ranma haciéndolo caer al suelo.
Akane vio como Ranma caía y golpeó los barrotes con sus manos – ¡Ranma basta! ¡Él puede matarte! – grito mientras pequeñas lagrimas se acumulaban en sus ojos.
– Y tú crees que me importa – Ranma se levantó tambaleando.
– ¡Pero Ranma...!
– No permitiré que te encierren aquí ¡Tú eres mi prometida y volveremos juntos! – grito volviendo a su posición de ataque.
La Muerte lo miro burlón. Ambos se encontraban jadeantes pero él no se dejaría vencer, él también la amaba y lucharía hasta el final – no podrás vencerme. Soy la misma muerte, no puedes conmigo – dijo fanfarrón.
Ranma adopto una pose de combate y miro a su adversario fijamente – Quizás seas la muerte pero eso no me importa, me he enfrentado a muchos incluso a un molesto Dios. Un obstáculo más… ¡NO SIGNIFICA NADA MIENTRAS ESTE CON ELLA! – Ranma golpeo al azabache con todo su poder alternando sus ataques entre las castañas calientes y contratacando con varias patadas altas. La Muerte lo seguía sin caer en cuenta de que caía en una trampa.
– ¡Dragón volador! – grito Ranma con todas sus fuerzas lanzado su mejor ataque.
La Muerte observo el resplandor que provenían de las manos de Ranma no podía creerlo, ¿había perdido? ¿Él lo había vencido?
- Cómo puede un simple mortal… – gruño aun en el torbellino del dragón volador. Pasados unos segundos comenzó a volar alejándose varios metros de Ranma para finalmente impactar con una de las paredes, el golpe lo dejo sin aire. Cayó al suelo provocando un ruido sordo.
En cuanto vio a su enemigo caer Ranma sonrió con satisfacción, miro en dirección a Akane y corrió para liberarla – Akane tranquila te sacare.
Akane lo miro con una sonrisa. Él había regresado – Ranma.
El pelinegro separo los barrotes con toda su fuerza formando un agujero lo suficientemente grande para que Akane saliera.
Akane miro estupefacta el agujero formado por su prometido y él trato de alegrar el tenso ambiente en que se encontraban – Vaya, sí que eres boba. Con tu fuerza de gorila podrías haber roto estos barrotes en segundos, quien iba a...
No puedo seguir "alegrando el ambiente" porque sintió como unos delicados brazos pasaban por su cuello en un abrazo desesperado.
– Tonto, pudiste haber muerto – regaño la peli-azul aferrándose a Ranma. El pelinegro se puso de piedra pero tomo valor y devolvió el abrazo.
– Perdón.
La peli-azul comenzó a dar leves golpes en el pecho de su prometido – Tonto, tonto idiota, me tenías tan preocupada, pero…. – Akane subió su rostro y paso una de sus manos por las mejillas de Ranma – regresaste por mí.
Ranma sonrió feliz – claro, te hice una promesa y Ranma Saotome es un hombre de palabra – dijo mientras se señalaba, Akane solo rio.
El pelinegro la tomo en sus brazos y comenzó a caminar – debemos salir de aquí – la peli-azul asintió con convicción. Comenzaron a alejarse del lugar y cuando estaban por cruzar la puerta una voz triste y moribunda pronuncio el nombre de su amada.
– Akane… – el azabache estiraba su mano hacia ella suplicándole que lo mirara, que se quedara.
La aludida lo miro con tristeza no podía dejar las cosas así – Ranma bájame – ordeno sutilmente. Ranma no quería soltarla pero no podía negarse así que obedeció. Akane camino hasta la Muerte y se sentó frente a él. Seguía tendido en el suelo.
– Akane quédate conmigo tú-tú sabes que el solo te hará infeliz, aquí puedes tener todo lo que quieras ¡yo siempre te hare feliz! – la Muerte hablaba como un demente, había perdido el juicio.
Akane solo lo miro con pena y tomo sus manos – perdóname pero no puedo quedarme aquí – los ojos de la Muerte se llenaron de lágrimas.
– Pero yo-yo te amo – grito desesperado mientras se aferraba a la mano de la peli-azul. Ranma quiso intervenir pero basto una mirada de Akane para abandonar sus intenciones.
– Perdóname pero yo no te amo y no creo que pueda amarte jamás, mi corazón solo le pertenece a una persona – Akane se acercó hacías el oído de la Muerte y le susurro suavemente – es el chico tonto que siempre me salva, solo a él lo puedo amar – Akane se alejó y sonrió dejando a la Muerte con una mueca de tristeza – perdóname.
El azabache tan solo miro al vacío y sonrió con amargura – esa era la razón – Akane lo miro con una incógnita en sus ojos marrones y la Muerte la miro con devoción mientras acariciaba suavemente su mejilla – no me arrepiento de haberte amado – Akane estaba a punto de hablar pero del cuerpo de la Muerte comenzó a emanar una gran cantidad de luz que segó su visión, Ranma corrió hasta su prometida para protegerla envolviéndola en un protector abrazo. Y de la nada la luz se fue y con él la Muerte también.
Los jóvenes miraron a su alrededor con asombro buscaron a la Muerte pero no había nada. – no podía matarlo porqué si lo hacía tú me tendrías rencor y moriría igualmente – ambos jóvenes miraron en dirección de la voz encontrándose con un pequeño azabache con alas. Era un ángel.
– ¿Quién eres? – preguntaron los prometidos en conjunto.
El pequeño sonrió – soy la Muerte – dijo cercándose hasta la pareja – originalmente era un ángel pero fui torturado por una mujer que dijo que me amaba – sonrió con tristeza – Dios no quería que viviera mi vida sufriendo, así que me hizo olvidar y me dejo a cargo de las almas. Es por eso que cada vez que me enamoro y rechazan término renaciendo – concluyo mientras estiraba sus brazos al cielo.
– Pero eres solo un niño y estas rodeado de luz – dijo Akane aun asombrada.
– Esto es solo temporal, tan solo unos días seré así, o si no, los recuerdos de mi tortura me perseguirán y me harán convertir en un ángel caído, un demonio.
Ranma y Akane se sobresaltaron un poco, pero ya no tenían miedo. Se habían enfrentado a un Dios y a la Muerte, un demonio sería un juego de niños. El pequeño se acercó a Akane y le sonrió – eres la que mejor me ha rechazado, las otras siempre me gritaban – miro las muñecas raspadas de la peli-azul – y a la que peor he tratado, discúlpame.
Akane negó con su cabeza todo ya estaba bien no había que seguir abriendo las heridas – Siempre estarás en mi corazón Akane – el ángel beso la frente de Akane y luego miro al sorprendido Ranma.
– Trátala bien, ella se lo merece – Ranma solo atino a asentir – Muy bien es hora de que se vayan – comenzó a empujar a ambos chicos a la salida de la habitación – tu sabes dónde está la salida Akane – le guiño a la chica.
Los jóvenes comenzaron a caminar mientras el pequeño ángel se despedía con una sonrisa y cuando los perdió de vista. Comenzó a llorar – tranquilo – se decía a sí mismo mientras limpiaba sus lagrimas – la olvidaras en unos días – el pequeño se quebró por completo y lloro en el silencio de la habitación. Esa era su maldición, jamás poder ser correspondido. Ese era el precio del olvido.
...
...
Los prometidos caminaban por los pasillos. Ranma seguía a Akane ya que ella sabía el camino. Él habia hecho el intento de hacer su propia ruta, pero termino perdiéndose todo el rato, ante eso Akane lo tomo de la mano. Ranma no lo esperaba, sus mejillas se tiñeron con un adorable sonrojo que contagio a la peli-azul. Mientras pasaban por una ventana Ranma no pudo evitar mirar hacia afuera. Estaba lloviendo.
Llegaron a un cuadro que colgaba en el final del pasillo, el cuadro estaba cubierto por una cortina roja. Akane abrió la cortina, resultaba ser una pequeña puerta semi-escondida. Ranma ayudo a Akane a pasar por la pequeña puerta y ella lo ayudo a pasar cuando se quedó atorado en ella. Dentro de la pequeña habitación solo había una mesa y un elegante espejo.
– ¿Dónde estamos? – pregunto Ranma al salir del marco de la puerta.
– La salida – respondió Akane señalando el espejo.
– Pero si solo es un espejo mugriento – dijo Ranma provocando la molestia en su prometida.
– Idiota – Akane atravesó su mano por el cristal este brillaba haciendo desaparecer su brazo – lo vez – el pelinegro miro el espejo asombrado.
– ¿Cómo supiste de este espejo?
– Cuando no estaba encerrada comencé a buscar una salida y di con este cuarto, empecé a escuchar voces – Akane se sonrojo un poco despertando la curiosidad en Ranma – escuche tu voz llamándome.
Ranma se sonrojo "seria esa vez que me declare indirectamente" – tú-tú me escuchaste e-esa vez yo… - Akane tomo la mano del pelinegro y le sonrió con dulzura.
– No digas nada, no es necesario. – Ranma afirmo el agarre dándole las gracias con ese gesto – Volvamos a casa Ranma.
– ¿Juntos? – el pelinegro sonrió y ella no pudo evitar imitarle.
– Sí, juntos.
Comenzaron a atravesar el espejo. En eso una duda llego a Ranma, ¿qué pasaría con Aki?
...
Notas: Hola, la verdad no tengo mucho que decir. Me costó mucho subir este capítulo por falta de internet, pero por ahora eso no es problema. Este ya es el penúltimo capítulo y muy prontamente (si es que no me falla el internet) subiré el último. En fin, espero que les guste y lamento si mi historia se ha vuelto un poco extraña o llena de giros, si alguien piensa así simplemente puedo decir que lo lamento, pero gracias por llegar hasta aquí. ¡Gracias por leer!
Zona review
Melgamonster: Hola. Bueno, solo espero que te guste la historia y…no lo sé, que tengas un buen día supongo. La verdad no sé si llegaras a ver este comentario pues quede algo pérdida. Si es que has continuado leyendo espero que este capítulo sea de tu agrado. Bien ¡un saludo!
Chat'de'Lune: Lo sé, he demorado un montón, pero espero que te haya gustado este capítulo. Aunque suene raro, me alegra que te de tristeza (?) la escena de la promesa, he logrado algo bueno en cierta forma. Un saludo y un gran abrazo a distancia. Nos vemos.
RyaOyaku: Buenas. Lamento que no te haya agradado la forma en que lleve la historia, pero ya terminara así que no puedo hacer nada con ello. No creo que pueda escribir como seria Akane si fuera hombre de forma que sea original porque simplemente Akane hombre no existe, además de que apenas puedo hacer que los personajes de Rumiko se parezcan fielmente a la historia (y por apenas me refiero al nombre) Y si, Aki no es Akane es solo un conjunto de sentimientos, digamos que una copia barata por así decirlo. Aun así agradezco que hayas leído algunos capítulos, ya que hasta cierta parte, por lo menos, te gusto. Saludos.
KarenPin91: Hola! Respecto a tu pregunta, el capítulo ya estaba escrito tan solo me faltaba subirlo. Espero que te esté gustando la historia y en especial este capítulo, que es ya el penúltimo. Saludos.
¡Gracias por los reviews!
Luna Glow
(Recientemente cambiado a…)
Heather Ran
