Disclamer: Antes que nada y como siempre; los personajes y parte de la trama, así como los lugares pertenecen a la prodigiosa mente de Rumiko Takahashi, yo solo los uso para divertirme sin ánimo de lucro ^^
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Aviso: ¡Especial San Valentín! Este es un relato especial para el día de los enamorados y espero que os guste ^^ Consta de 9 capítulos y como se me ha hecho un poco largo, iré publicando uno al día a partir del día 14. ¡Disfrutar de este fic dulce y romanticón!
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#1cada15días.
Aquí inicio un nuevo y rocambolesco proyecto que me tiene muy emocionada a la par que angustiada, jajaja. Publicar una historia sobre Ranma y Akane cada quince días durante todo un año. Fanfics largos, más cortos, Oneshot o lo que surja. ¡Espero poder lograrlo y que disfrutéis de ello!
Relato 11: 10/02—24/02
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Corazones Distraídos
(Relato especial de San Valentín)
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9.
(Epílogo)
—Ellas Saben—
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Cuando la noche cayó definitivamente aquel San Valentín y parecía que los corazones henchidos de amor de los jóvenes amantes, desbordados de ternura y romanticismo, iban a retirarse a descansar… Cabía preguntarse qué estarían sintiendo los corazones de aquellos no tan jóvenes y, quizás, menos proclives a degustar ya ese tipo de amor.
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Soun Tendo y Genma Saotome regresan al dojo cuando las sombras ya han caído. La casa está silenciosa y todas las luces apagadas (que ellos notaran en un principio). Cruzan el portón entre resoplidos y algún que otro gruñido quejicoso; son hombres fuertes aún, pero los músculos se resienten, desvergonzados, mucho antes que en sus buenos tiempos.
Se descalzan de forma mecánica y se detienen para olisquear el ambiente. Al no captar nada, intercambian una mirada de alerta. Penetran en la vivienda un poco más y se sorprenden al no ver a Kasumi en la cocina, como es lo habitual a esas horas de la noche.
Pero no desesperan (aún son hombres de recursos) pues uno de ellos sugiere encargar la cena de forma resuelta; sus estómagos vacíos dejan de temblar. Primero lo intentan en el Neko Hanten, pero nadie coge el teléfono para anotar su pedido.
—¡Qué raro! —dicta Genma, rascándose la calva a través de la fina tela de su pañuelo.
—Probaré donde Ukyo —tercia Soun, para unos minutos más tarde anunciar—. ¡Tampoco responde nadie!
—¿Es tan tarde?
En lugar de buscar un reloj y, a pesar de que ambos individuos vienen justamente de la calle, lo que hacen es atravesar el pasillo rumbo al comedor. Soun yergue la cabeza, haciendo una mueca de incredulidad de nuevo, ante el impropio silencio que hay en su casa.
En un momento dado cae en la cuenta de que no sabe realmente dónde están sus hijas ni qué estarán haciendo, pero no es algo que le perturbe demasiado pues les tiene la máxima confianza que puede tener un padre que, por temor o por pereza, procura meterse lo menos posible en los asuntos de sus vástagos.
El comedor está vacío, pero las puertas que dan al jardín están abiertas de par en par y el frío de la noche amenaza con invadir el hogar. Soun se asoma un momento y respira hondo; ese airecillo que entra por su nariz va directo a sus pulmones produciéndole una sensación curiosa, de frescura y revitalización. Por unos instantes, quiere creer la fantasía de que vuelve a tener veinte años, con toda la fuerza y libertad que eso supone. Pero es una mentira que muere prematuramente… los riñones le tiran como unos condenados y siente su espalda ligeramente encorvada por el peso de la edad. Además que, de tener realmente veinte años, no estaría esa noche, esa en concreto, solo en una casa vacía al poco de haber anochecido, ¿verdad?
Los jóvenes salen a divertirse… piensa resignado, como haría un auténtico anciano que ya mira a la vida con los ojos entornados y una sonrisilla de suficiencia en los labios.
Por eso mis hijas no están aquí, comprende poco después.
Pero Genma, su querido amigo y compañero de fatigas, aparece justo a tiempo para salvarle de ese dudoso momento de abatimiento. Le muestra una botella recién abierta de delicioso sake y un par de vasos; Soun se siente mucho mejor ante tal inesperado regalo que con el aire fresco; qué duda cabe.
—Para alejar el frío —explica Genma, dejándose caer sobre la madera. Cruza las piernas y sirve los vasos.
—Bien pensado, Saotome.
Soun le imita y codo con codo, dan cuenta del primer vaso. Con exacto ímpetu, echan las cabezas hacia atrás y dejan que el ardiente brebaje les queme el gaznate. Soun parpadea con fuerza para soportar la sensación y cuando vuelve a mirar fuera todo le parece un poco más brillante.
Ahora muestra una sonrisilla bobalicona en su rostro.
La luna es un foco de luz en un manto azul oscuro, las estrellas, guiños de seres superiores que les felicitan por sus vidas y la superficie del estanque emite destellos increíbles iluminando el jardín, mostrándoles una belleza salvaje que quita el aliento… aunque sea la misma que ven día tras día.
—¡Salud, amigo Tendo!
—¡Sí, sí! ¡Salud!
Los hombres beben un poco más, porque las vistas son mejores con cada nuevo trago. Se instala entre ellos una falsa alegría que logra engañarles durante unos minutos.
Por desgracia, la excitación nacida del alcohol empieza a agotarse dando paso a una terrible nostalgia que ahoga a Soun. Por alguna razón, se le viene a la mente el bello rostro de su esposa, allá arriba, dibujado entre las estrellas.
¡Era tan hermosa! ¡Como hermosas habían salido sus hijas!
Pero ella… había sido una mujer excepcionalmente bella, sin entrar a valorar el resto de cualidades maravillosas que adornaban su carácter. Cuántos años felices a su lado, cuantos días de San Valentín…
Soun expulsa un suspiro y mira de reojo a su compañero. A la escasa luz de esa noche tan particular, él también parece algo melancólico. ¿Estará pensando en su mujer también? Genma no tiene que lamentar su muerte, pero si todos los años que llevan separados y la incertidumbre de no saber qué estará haciendo en aquellos momentos. ¿Estará bien, feliz? ¿Habrá rehecho su vida con otro hombre?
Soun se da cuenta de que Genma nunca le ha hablado de esas dudas, si es que las tiene. Hoy habría sido un buen día, dadas las fechas…
Qué extraño que es todo… piensa de pronto.
—Me pregunto dónde estarán mis hijas… —comenta en voz alta. Deja el vaso en el suelo tras vaciarlo por tercera vez y se cruza de brazos—. ¿Qué habrán hecho hoy?
—¿Hoy?
—Vaya, siendo el día que es…
—Yo no sé qué día es hoy, Tendo.
—San Valentín, hombre.
Genma hace un sonido ambiguo con su garganta, pero no comenta más. Se sirve un nuevo vaso y sigue observando el cielo.
San Valentín… Soun mueve la boca, sintiendo el movimiento de los pelillos de su bigote sobre el labio. Ni siquiera sé si mis hijas están enamoradas, su explosiva emotividad amenaza con tomar el control, como siempre. Soun se repite, como tantas otras veces, que debe esforzarse más por ser mejor padre. Cabecea y, también como siempre, se recuerda a sí mismo que hace lo que humanamente puede.
Bueno, sé que Akane… lo está… ¿no es cierto?
Entonces recuerda la existencia de otro habitante de esa casa en el que no ha pensado todavía, pero que evidentemente tampoco se encuentra allí. Y las ganas de llorar desaparecen.
—¿Crees que Akane y Ranma estén pasando el día juntos? —pregunta a su amigo.
Genma repite el sonido de su garganta, pero esta vez añade algo.
—Lo único seguro es que no están aquí —deduce él sin mostrar demasiado interés—. Está todo demasiado silencioso… Ya les habríamos oído discutir.
Sí, Soun sabe que su amigo tiene razón…
Cuando los dos testarudos prometidos están delante, Soun se arma de paciencia para exagerar sus esperanzas de que algún día, gracias a un milagro inmerecido, esos dos encuentren el modo de amarse el uno al otro y ser felices, encargándose del dojo en su lugar.
Pero seguir alentando dicha fantasía es mucho más difícil cuando se está a solas… a solas uno tiende a ver las cosas con mucha más claridad.
—Quizás están juntos —Lo intenta una vez más, con increíble entereza—. Quizás hoy hayan dado un paso adelante en su relación y nuestros sueños de futuro se cumplan.
Sí, Soun quiere creerlo, con todas sus fuerzas. Pero Genma le lanza una mirada helada y se encoge de hombros. Lo remata haciendo otra vez ese irritante sonido mudo con la garganta. Tendo retira la mirada, decidido a no volver a abrir la boca y resopla, resignado.
Maldición… Porque él también se está quedando sin esperanzas, ya incluso delante de otros le cuesta fingir. Ninguno de los patriarcas conserva ya ninguna esperanza…
…Claro, ellos no saben.
Ni Genma ni Soun pueden saber que Ranma y Akane sí han pasado el día juntos. Y que en un rato llegarán al dojo cogidos de la mano, aunque tendrán que soltarse a regañadientes para entrar sin ser vistos en esas nuevas actitudes que ya no pueden ignorar. Con los rostros aún ruborizados ambos declararán que no tienen hambre; al parecer se han hinchado a helado y no desean cenar. Subirán las escaleras el uno tras el otro y cuando nadie mire, se escabullirán al cuarto de Akane. Cerrarán la puerta y seguirán explorando esa interesante y nueva actividad que durante el día de hoy, en lo alto de un árbol, han descubierto que pueden realizar juntos. Y que resulta mucho más divertida, y placentera que discutir.
San Valentín ha terminado. Y ha sido un día extraño, imprevisto, inesperado… demasiado y por eso nadie sabe, ni pueden llegar a imaginar todo lo que les ha pasado a las hermanas Tendo.
Ni siquiera Shampoo, aun habiendo visto algo, podrá llegar a adivinar la auténtica razón por la que Mousse sonríe cada día un poco más. Cuando cocina, cuando revisa sus viejas recetas, incluso cuando recibe sus insultos. Se preguntará el por qué, pero no sabrá que él estará pensando en su ángel, y en los apasionados besos que han compartido a la luz robada de los fogones de su propia cocina.
Y mucho menos Ukyo quien, obstinada, seguirá observando la calle desde la ventana de su habitación, esperando que cierto chico desorientado encuentre el modo de llegar hasta su restaurante. ¿Cómo sabrá que el chico se ha perdido esta vez por el perverso, aunque ardiente, camino que Nabiki ha trazado para él? No sabe… que Ryoga ya no quiere encontrarse.
Nadie sabe. ¡Es imposible!
Pero las hermanas Tendo sí; ellas sí saben. Porque este San Valentín se han entregado al amor, sin dudas ni vacilaciones, atrayendo hacia ellas los corazones distraídos de tres chicos más que afortunados.
Ahora vosotros también lo sabéis.
¡Feliz San Valentín!
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¡Hola a todos y a todas!
O.O ¡Se acabó! Parece increíble, pero sí. Aquí tenéis el cortito epílogo de esta historia. Por vuestros comentarios creo que esperabais algo más largo, y que las tres hermanas se encontraran, no sé si para intercambiar experiencias o algo, jajaja. Creo que habría estado bien como final, pero esto es lo que tenía pensado, más o menos, desde el principio. Espero que os guste y que, desde aquí, vosotros mismos imaginéis cómo podrían continuar estas interesantes historias de amor de San Valentín.
—Realmente ha sido difícil en algunos puntos, pero me ha gustado mucho escribir esta historia. Las partes de Ranma y Akane eran las más sencillas de escribir para mí, mientras que las otras se me hacían complicadas, pero al mismo tiempo como que eran las más interesantes porque podía inventarme muchas más cosas, jajaja.
—En un principio, mi idea era que esto fuera un pequeño Oneshot, con capítulos cortitos de dos o tres páginas que fuera siguiendo a todos los personajes (qué ni siquiera iban a ser tantos). Además tenía la idea de hacer un capítulo por pareja, no uno por cada personaje. Pero bueno, creo que al final el resultado ha sido bueno aunque me he colocado en más de 100 páginas que espero que todos hayáis disfrutado mucho.
—La idea original era, justamente, la búsqueda del amor de las hermanas Tendo. De hecho el título primero que tenía en mente era: "Las hermanas Tendo van a tope" jajaja, pero al final lo cambié para que no fuera tan evidente de qué iba a ir la cosa. Me gustó la idea de mostrar a las tres hermanas, cada una a su manera, lanzándose a conquistar a un chico, con ese coraje, esa seguridad, siguiendo sus sentimientos y siendo valientes. Podría haberlo hecho igual sin hacer sufrir tanto a Shampoo y a Ukyo, probablemente pero… ¬¬ En fin, no pude resistirme, jajaja.
Pues esto ha sido todo. El especial de San Valentín ha terminado y lo más importante es que yo he disfrutado mucho escribiéndolo y espero que a vosotros os haya pasado lo mismo leyendo.
He recibido tantos, pero tantos comentarios positivos que me siento muy feliz al saber que os he hecho pasar un ratito divertido al día durante esta última semana ^^ Muchas gracias a todos y a todas, de verdad: DanisitaM, Saritanimelove, Benani0125, 1Andrea11, Zaneziana, Ranma84, Saotomedgo, Tear Hidden, Juany RDZ, Frida-chan, Demona 0, BTaisho, Graceurglqs, Luna Gitana. Es genial contar con vuestro apoyo y vuestras buenas palabras ^^ Sois maravillosos todos
Y nada… Ahora sí, decimos adiós a San Valentín, pero no a Ranma y Akane (y al resto de personajes que seguirán apareciendo, por supuesto).
Besotes para todos y todas. ¡Gracias! Y hasta pronto
—EroLady—
