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—Por supuesto que no está bien, mira la cara que tiene.— Sivir respondió a la pregunta antes de que yo pudiese siquiera formular una respuesta y me tendió un pedazo de tela. —Sécate—

Tomé la prenda y me la pasé por el rostro y el cuello, agradecía tener el cabello corto; de lo contrario hubiese pescado un resfriado debido al frío que comenzaba a sentir. Me froté los ojos y noté un ligero pinchazo en el derecho.

—Me duele— Dije señalándolo y Nasus se agachó para quedar a mi altura.

—Necesito examinarlo más de cerca, requiero tu permiso para ello— Asentí y tragué saliva. No podía negar lo intimidante que era tener a un Ascendido con cara de chacal observando fijamente mi rostro con tanta atención. Puso su dedo índice y pulgar para abrir el párpado con sumo cuidado y se quedó por varios segundos en silencio. Yo solo podía quedarme quieta e intentar no quejarme.

—Magia antigua, magia de sangre— Comentó lo suficientemente alto como para que todos en la habitación lo escucharan. Mi cuerpo entero se tensó al saber que había magia involucrada en todo en este asunto.

—¿Más antigua que tú?— Preguntó Sivir acercándose a observar también y a los pocos segundos Azir también estaba imitando su actuar.

—Esta magia existe antes de que yo caminara por las arenas del desierto— Respondió quitando su mano de mi cara y al escuchar que algo podía ser más viejo que Nasus fue inevitable abrir la boca en sorpresa. —Los diferentes tipos de magia se extienden a lo largo del mundo y van cambiando a través de las eras. La magia es un misterio para todos nosotros, aún así en nuestra ignorancia intentamos utilizarla para comprenderla mejor. ...Pero para utilizarla es necesario ser "elegido" por ella.

—Con solo escucharte dan ganas de dormir— Interrumpió Sivir sentándose en una esquina de la cama y luego se recostó en ella, simplemente me hice un lado para no estorbarle.

Nasus parecía haber comenzado con el entrenamiento de manera indirecta y miré hacia mi mochila deseando con todas mis fuerzas sacar mi libreta para tomar notas. No sabía si alguien más tenía esa manía de anotar todo cuando estaba concentrado y uno que otro dibujito estúpido para darle alegría a la página. Nasus había comenzado a hablar con su usual mezcla de sabiduría, metáforas extrañas y léxico rebuscado. Lo que había logrado entender era que la magia al fin y al cabo era una manifestación diferente de energía que no se regía por ninguna clase de ley. Esta "elegía" a sus usuarios y era por eso no cualquier persona podía convertirse en un mago. De todas formas, algunos magos tenían un mejor dominio de esta y eran capaces de hacer lo inimaginable. Los invocadores eran solo un tipo de magos y estos usaban la magia para conectar sus mentes con las de los campeones de la liga y los hechizos básicos como el destello, la teletransportación, entre otros. Algunos tenían la habilidad de canalizar magia en grandes cantidades y es por eso que podían sincronizarse con muchísimos campeones fácilmente. Otros requeríamos más práctica.

Sivir bostezaba deliberadamente e incluso yo tenía que controlarme para que mi cerebro no cayera en el juego de que le faltara oxígeno y era necesario bostezar.

—El Disco Solar de Shurima...— Nasus siguió hablando y de pronto Azir pareció haber despertado con solo la mención de Shurima y le hizo una seña al chacal para que le dejara hablar.

—Shurima es una ciudad llena de gloria que cuenta también con una poderosa fuente de magia y esa es el Disco Solar— Dijo Azir de forma emocionada mientras alzaba una de sus manos. —El Disco Solar permite a los humanos ascender y adquirir poderes inigualables para proteger el imperio.—

Luego de ello, Azir comenzó a hablar de lo maravillosa que era Shurima y que pronto recuperaría su antiguo esplendor. Incluso hizo un detallado listado de cosas que deseaba hacer para traer nuevos habitantes. A mi lado Sivir dormía apaciblemente y yo solo pensaba en que Azir hablaba de Shurima como si fuese un padre orgulloso de su bebé recién nacido.

El emperador se oía feliz, como si ya pudiese visualizar todo lo que tenía en mente. En parte la caída de Shurima había sido por su error, él había intentado el ritual de Ascensión para convertirse en una criatura como Nasus o Renekton aconsejado por su mejor amigo y consejero: el mago Xerath. Pero este lo traicionó al tomar la magia del Disco Solar y convertirse en un ente puro de magia. El problema era que Azir no sabía que aquel ritual solo debía llevarse a cabo si el imperio estaba en peligro y el precio a pagar por el poder concebido a Xerath fue demasiado alto. Las personas se convirtieron en arena al ser tocadas por los rayos del disco y absolutamente todas las construcciones se cayeron al piso.

En ese momento Nasus y Renekton intentaron detener al traidor, pero era imposible...hasta que Renekton se lanzó hacia la Tumba de los Emperadores mientras sostenía a Xerath y le gritaba a Nasus que sellara la entrada. Este obedeció para salvar lo poco y nada que quedaba de Shurima y sobretodo para evitar que Runaterra se redujera a polvo. Aquel evento se conoció como la Caída de Shurima y ocurrió hace milenios atrás.

Sin embargo hace unos años, la Tumba se había abierto y Renekton y Xerath habían sido liberados. Todo había sido porque Cassiopeia había contratado a Sivir para investigar la antigua tumba, pero al final Sivir había sido apuñalada por la noxiana. La sangre de Sivir había despertado a Azir al ser su descendiente y este intentando salvar la vida de la mercenaria; había logrado convertirse en un Ascendido. Ahora él intentaba restaurar su amado imperio. Y asesinar a Xerath, de paso.

—Volviendo al tema original— Señaló Nasus con cuidado, no había intervenido hasta que Azir había terminado de hablar. —Existe un tipo de magia especial, la cual es conocida por ser la primera de la que se haya tenido registro en la historia. A esta se le llama "Magia Antigua o Magia de Sangre" y se caracteriza por usar, como dice su nombre, sangre para canalizar la magia. Esta práctica se prohibió después de las Guerras , dado que muchos inocentes eran utilizados como sacrificio humano para aumentar los poderes de los magos—

—Eso...Eso me recuerda al campeón Vladimir— Dije sintiendo escalofríos al solo recordar que algo de aquella magia extraña estaba relacionado con mi ojo.

—Precisamente su magia es un tipo derivado de la magia de sangre.— Aclaró Nasus y luego me miró fijamente. —Un mago ha utilizado su sangre para sellar algo dentro de tu glóbulo ocular. Y lo más preocupante de ello es que este mago debe saber tu nombre.—

Pánico.

El pánico fue lo único que invadió mi mente en aquel instante, decir eso era el equivalente a decirme que alguien tenía control absoluto sobre mi vida y yo ni siquiera sabía quién era. En un acto nervioso que no pude ni siquiera controlar, comencé a rascarme la cabeza ¿Que iba a hacer ahora? ¿Y como diablos habían conseguido mi nombre? Era imposible que alguien tuviese acceso a él, en la Academia de Guerra guardaban nuestras identidades bajo siete llave y poderosos encantamientos. Ni yo recordaba mi nombre para evitar que alguien lo pudiese sacar de mis pensamientos.

—Cálmate, mortal— Azir colocó una de sus manos sobre mi hombro y lo miré, no sé con qué cara tan horrible puse como para que este apretase mi hombro. —Estás bajo la protección de Shurima, no permitiré que le suceda algo a una invitada—

—Azir habla con la verdad— Nasus asintió a las palabras del emperador y por alguna razón, me sentí un poco más aliviada, al menos había dejado de sacarme los pelos de la cabeza. —Pese a que este mago conoce tu nombre, no debemos olvidar que ha establecido un vínculo entre algún objeto desconocido y tu ojo, por lo que tu vida es valiosa para él ¿Tienes algo más que contarnos sobre tus gritos, Drachenblut?—

Oh cierto, los había despertado a media noche por ello. Les hablé sobre el sueño que había tenido con la mayor cantidad de detalles que podía, incluido el encuentro con mi amigo Gio y el momento en el cual el mago me había llevado a lo que parecía ser una mazmorra, solo había omitido el tema de los invocadores que fallaban. Eso era algo que deseaba preguntarle a Nasus en privado.

—Esto es cada vez más confuso— Comentó Azir dirigiendo su vista hacia Nasus, como si él tuviese todas las respuestas necesarias.

—Según puedo concluir, este mago ha escondido alguna clase de artefacto en ti. Te ha elegido porque tus habilidades para canalizar magia no son excepcionales, por lo cual tú no puedes destruir el encantamiento y además de eso, no tendrás un incremento considerable de poder. En un invocador promedio sería notorio— Nasus de una manera muy amigable había dicho que mi nula y casi inexistente habilidad con la magia me convertía en un saco perfecto para guardar algo. Era como si escondieses un diamante en una bolsa andrajosa y nadie iba a pensar que allí había algo valioso. —Para que el hechizo funcione es necesario utilizar sangre, por lo que este mago necesita mantenerte con vida hasta que necesite el objeto de nuevo—

—¿Va a interrumpir en mis sueños de nuevo para tenerlo de vuelta?—

—No. No puede hacerlo, aquello que experimentaste no fue un sueño. Tu alma fue sacada de tu cuerpo y llevada a otro plano temporal, lo mismo debe haberle ocurrido a tu amigo. Es por ello que sentías miedo y dolor. Probablemente el objeto se encontraba en aquel plano temporal y para darle forma en este mundo era necesario sellarlo en algo físico; ahora si el mago anhela tenerlo de vuelta va a necesitar hacerlo personalmente dado que ahora está en el mundo físico—

—¿Voy a encontrarme con ese sujeto en la vida real? —

—Sin duda alguna.— Respondió con tono solemne y luego continuo —Y debes prepararte para ello. Esto ya no será un entrenamiento para la Liga de Leyendas. Tendrás que aprender a utilizar la magia como si tu vida dependiese de ello—

—Me estás asustando, Nasus. Aún más de lo que ya estaba— Dije abrazándome a mí misma sintiendo pánico por el futuro.

—Drachenblut...Ese artefacto está consumiendo tu sangre y tu vida cada segundo que pasa. Esa es la oscuridad de la Magia Antigua; quien te hizo aquello solo vendrá a recoger tu cadáver con lo que escondió. Tú debes encontrarlo primero.—

—¿No puedes hacer nada con tus poderes, Nasus?— Preguntó Azir mientras yo volvía a rascarme la cabeza negándome al hecho de creer que todo había empeorado en solo una noche.

—Lamentablemente no tengo conocimientos suficientes como para deshacer el hechizo. Y podría poner en riesgo su vida si intento extirpar el ojo.—

Un escalofrío recorrió mi espalda y sentí que en cualquier segundo iba a lanzarme a llorar.

—¿No vale la pena que vuelva a la Academia? Quizás...— Empecé hablar y Sivir se levantó de la cama.

—Eso es estúpido— Sivir habló. Me sobresalté al creer que ella seguía dormida. —Si el mago conoce tu nombre es porque tiene acceso a él. Es un invocador y probablemente de los Altos Mandos. Nadie te creería, solo alguien tan viejo y experimentado como Nasus puede ver lo que tienes ahí—

Sivir señaló mi ojo y luego volvió a bostezar.

—Si yo fuera este mago; esperaría que fueses a la Academia buscando ayuda, usaría tu nombre y haría que te volvieses mi marioneta hasta que ya no te necesite y pueda matarte tranquilamente. Sería bastante barato y fácil.—

Tragué saliva ante la frialdad y franqueza de las palabras de Sivir. Me sentía como si alguien hubiese puesto un collar de perro en mi cuello y a cada segundo este iba apretándose más y más, conduciéndome inevitablemente a un camino sin retorno.

—Sivir tiene razón— Concluyó Nasus y vi como Azir asentía. —Por el momento no sabemos qué es el artefacto en tu ojo con exactitud, ni cuales fueron los motivos del mago para hacer esto. Lo más prudente es que aprendas a controlar el avance de la magia de sangre y usarlo a tu favor. Con la suficiente dedicación podrías descubrir la identidad de la persona en cuestión.—

—¿En serio?—

—Por supuesto. El encantamiento tiene un origen, ha de haber dejado algún rastro. Nos dedicaremos a entrenar durante las prácticas y me encargaré de enviar mensajes a la Academia para que tu estadía en Shurima se prolongue hasta que estes preparada para enfrentarte a quien te ha lanzado el encantamiento.—

—Gracias— Fue lo único que dije luego de escuchar el plan del curador de las arenas. Un silencio incómodo lleno la habitación, como si todos esperaramos que el mago apareciera de la nada.

—¿No deberían irse a dormir?— Sugerí de forma tímida, aunque reconocía que lo que menos quería en el mundo era quedarme a solas y volver a tener pesadillas.

—Los Ascendidos no dormimos— Respondió Nasus con su usual cortesía y Azir asintió.

—Qué horror...No dormir— Dije sin pensarlo y escuché una risita por parte de Sivir.

—Me retiraré a mis aposentos— Azir levantó una de sus manos e hizo una seña. Nasus asintió al gesto y yo solo miré, ellos parecían entenderse en su propio idioma de Ascendidos. Sivir saltó de la cama y se despidió sin mayores ceremonias.

Solo Nasus se quedó.

—Me quedaré en vigilia— Dijo el chacal acercando una silla y sentándose en ella, como un guardia listo para volverse de cemento. —Puedes descansar tranquila, Drachenblut—

—¿Seguro que no tienes sueño?— Alcé una ceja, no, no podía dormir teniendo a un chacal de casi dos metros mirándome. Quizás para un libro de romántico aquello hubiese sido genial, pero a mi no me parecía que tener a alguien observándome fuese agradable.

—Como dije antes, los Ascendidos no necesitamos dormir—

—¿Cuanto tiempo llevas sin dormir?—

Nasus colocó su mano en su mentón de forma pensativa.

—He perdido la cuenta exacta, pero puedo asegurar que han sido más de tres mil años—

Abrí los ojos sorprendida y creo que tuve que haber hecho una cara graciosa porque él se río muy bajo, como si hubiese intentado disimularlo.

—Mis palabras han de haber sido un sacrilegio para alguien que parece amar el dormir— Comentó y se cruzó de brazos. Era agradable conversar con él, aún cuando su apariencia era intimidamente y aún más el legado que llevaba sobre los hombros; Nasus hacía que me fuese fácil entablar una conversación.

—Lamento las molestias, Nasus. De verdad me siento mal por tenerte aquí parado sin nada que hacer—

—Una noche no es nada comparado con los eones que pasé caminando entre estas ruinas— El volvió a acomodarse en la silla, me parecía que podía quedarse en la misma posición durante años y ni siquiera le importaría. —¿Alguna otra inquietud?—

—¿Los Ascendidos comen?—

—No es necesario, pero lo hacemos de vez en cuando— Nasus volvió a mirarme y alzó una ceja —Personalmente me agradan las galletas y las como bastante seguido—

No me había esperado aquella respuesta, pero ahora entendía porqué habían dejado galletas en mi velador. Mi curiosidad solo había aumentado más y me dio la sensación de que Nasus se había percatado de ello.

—Creo que por el momento lo más prudente es que intentes conciliar el sueño. Puedo resolver tus dudas a medida que pase el tiempo— Dijo con toda la tranquilidad del mundo, como si con ello pudiese acallar la avalancha de preguntas que se avecinaban.

—El tiempo no significa nada para un inmortal— Dije y de pronto me pareció que sonreía, aunque considerando el como eran sus facciones era imposible saberlo de manera certera. —Buenas noches, Nasus—

—Buenas noches, Drachenblut—

Me volví a recostar en la cama y cerré los ojos, sin resolver aún con la pregunta que había querido hacerle desde un principio: ¿Que sucedía con los invocadores que fallaban?


Notas del autor: Nunca pensé que iba a tener más reviews ;_; Soy el ser humano más feliz de este mundo. Les doy las gracias de aquí al infinito y espero que sean bendecidos en ranked y no les salgan ni trolls, ni afk, ni nada y lleguen a Challenger.
La historia de a poco va avanzando, espero que la estén disfrutando tanto como yo disfruto escribirla. Saludos a todos y gracias nuevamente por todo.

PD: La pregunta más importante de todo este fic es: ¿A que sabrán las galletas Shurimanas?